Primarias abiertas: duro revés para el kirchnerismo

Por Enrique Aguilar: Publicado el 14/8/13 en: http://www.elimparcial.es/america/primarias-abiertas-duro-reves-para-el-kirchnerismo-127036.html

El gobierno de Cristina Kirchner sufrió el domingo pasado una durísima derrota. Si bien el oficialista Frente para la Victoria (FPV) continúa siendo la única agrupación política con representación en los veinticuatro distritos del país, lo cierto es que las fuerzas opositoras (llámense peronismo disidente, radicales, socialistas, etc.) se alzaron en total con más del 70 % de los votos, contra un 26 % obtenido por el FPV. Si se recuerda que en las elecciones presidenciales de 2011 el partido gobernante había obtenido un 54 % de los sufragios, la pérdida de credibilidad salta a la vista.

Se podrá aducir, a este respecto, que no se puede comparar unas primarias abiertas con una elección presidencial. Sin embargo, Cristina se “subió” a esta campaña mostrándose a diario junto con sus principales candidatos (fundamentalmente acompañó a quien encabezaba la lista de diputados de FPV en la provincia de Buenos Aires), de modo que no resulta tan fácil “despegarla” de una derrota que, por el dinero y el operativo partidario comprometidos en la campaña, debería ser considerada como un rotundo fracaso.

Nunca lo aceptará en público aunque la procesión, como suele decirse, vaya por dentro. Sabe que se trató de un voto de repudio a su gestión y su estilo de gobierno. Perdió en el distrito más importante del país, la provincia de Buenos Aires, donde suelen jugarse a suerte y verdad las elecciones nacionales. También perdió (inesperadamente en algunos casos) en Córdoba, Chubut, Santa Cruz (ex feudo kirchnerista donde el FPV quedó tercero), Neuquén, Mendoza, Santa Fe, Catamarca, San Juan, La Rioja, Corrientes, Jujuy, San Luis y desde luego la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, que hace rato le viene dando la espalda.

¿Qué nos espera de aquí a las legislativas de octubre? ¿Permanecerá Cristina impertérrita frente a semejante revés? ¿Introducirá cambios en sus políticas o en la conformación de su gabinete? ¿Reconocerá alguno de sus errores? ¿Negociará la futura impunidad de algunos funcionarios a quienes gran parte de la población querría ver hoy mismo encarcelados? Difícil saberlo. En cualquier caso, durante estos dos meses que serán lo más parecido a una eternidad, seremos víctimas particularmente de un rasgo inherente a las democracias “delegativas” tal como las retrató para siempre el recordado Guillermo O’ Donnell: regímenes cuyos líderes pueden pasar abruptamente de una alta popularidad a una no menos generalizada impopularidad abriendo paso, consiguientemente, a una cascada de “deserciones” de quienes se decían incondicionales.

La sociedad argentina acaba de poner un límite al gobierno en estas elecciones primarias. Como señala Alejandro Katz, en una democracia madura y consolidada esta función (la de poner límites) corresponde en rigor a la Constitución y a la leyes. Lamentablemente, no fue lo que ocurrió. Bienvenidos sean, de todas formas, estos ansiados límites.

Enrique Edmundo Aguilar es Doctor en Ciencias Políticas. Decano de la Facultad de Ciencias Sociales, Políticas y de la Comunicación de la UCA y Director, en esta misma casa de estudios, del Doctorado en Ciencias Políticas. Profesor titular de teoría política en UCA, UCEMA, Universidad Austral y FLACSO,  es profesor de ESEADE y miembro del consejo editorial y de referato de su revista RIIM.