JOSÉ INGENIEROS ACERCA DEL HOMBRE MEDIOCRE

Por Alberto Benegas Lynch (h)

 

Vuelvo sobre el tema de la mediocridad desde otros ángulos. Es como escribe Enrique Santos Dicépolo en Cambalache en donde resulta que al mediocre le da lo mismo “el burro que el gran profesor”. Un antídoto para la mediocridad es la buena lectura que puede resumirse en el subtítulo de uno de los libros de Fernando Savater: “Sobre el gozo de leer y el riesgo de pensar”.

Y aquí irrumpe en escena José Ingenieros (1877-1925) escritor, filósofo y médico egresado de la Universidad de Buenos Aires con estudios en Paris, Ginebra y Heidelberg. Premiado en 1903 por la Academia Nacional de Medicina por su libro Simulación de la locura. En 1908 trabajó en la cátedra de Neurología a cargo de José María Ramos Mejía en la Facultad de Medicina de la UBA y también se hizo cargo de la cátedra de Psicología Experimental en la Facultad de Filosofía y Letras de la misma universidad donde diez años más tarde fue designado Vicedecano.

 

En 1909 fue electo presidente de la Sociedad Médica Argentina.  Colaboró en periódicos de inclinación anarquista y fue fundador y escritor asiduo en diversas revistas y medios periodísticos como La Vanguardia establecida por Juan B. Justo y Nicolás Repetto de donde tomó partes de un así denominado socialismo que luego derivó en el socialismo democrático al estilo de Américo Gholdi, posición intelectual de quienes se oponían a la banca central y sustentaban el libre comercio entre las naciones y el patrón oro, aunque en materia laboral suscribían varios aspectos de raigambre marxista, a pesar de contener en muchos de sus miembros características eminentemente respetuosas para con las autonomías individuales en un contexto de libertad.

 

En todo caso en esta nota periodística quiero centrar la atención en una obra de Ingenieros que ha concitado la atención de no pocas mentes inquietas. Se trata de El hombre mediocre que fueron originalmente sus clases en la antes mencionada cátedra en la Facultad de Filosofía y Letras durante el ciclo lectivo de 1910, luego publicadas en forma de libro.

 

Cabe destacar la notable maestría con que el autor administra su prosa imbuida no solo  de una muy pulida gramática sino de un formidable ingenio y capacidad descriptiva.

 

Comienzo por algo que Ingenieros toca al pasar pero que constituye un hallazgo de grandes proporciones del que derivan consecuencias de  importancia para la comprensión del individualismo metodológico. Hay veces que uno da por sentado como verdad un error manifiesto y recién uno se percata de la equivocación cuando se desnuda el tema.

 

Bien, el asunto estriba en que José Ingenieros sostiene que es un error garrafal aludir al “sentido común” ya que se trata en verdad del “buen sentido” siempre personalísimo ya que no es comunitario el tan cacareado sentido común puesto que se trata de un antropomorfismo, es decir, se trata de un colectivo como si fuera una persona, lo cual conduce a confusiones varias. Es de la misma estirpe que cuando se parlotea que “el pueblo demanda”, “la nación piensa”  o “las instituciones dicen” y yerros equivalentes. No hay tal cosa, son metáforas peligrosas porque conducen a la liquidación de la persona en aras del grupo. Es en rigor la expropiación del hombre que es engullido por lo colectivo. En el mejor de los casos pueden ser abreviaciones que de tanto repetirlas se toman literalmente. Es cierto que puede haber una acepción más benévola del sentido común en cuanto a que apunta a lo que es común a muchas individualidades, pero de todos modos vale la advertencia para no caer en zonceras antropomórficas tipo “Estados Unidos reprobó la conducta de África” y tropelías similares.

 

Ingenieros define la mediocridad en varios pasajes de su obra como “el hábito de renunciar a pensar”, “llaman hereje a quienes buscan una verdad” (sin comprender que como señaló Shakespeare “El hereje no es el que arde en la hoguera, sino el que la enciende”), “sus ojos no saben distinguir la luz de la sombra”, “la originalidad les produce escalofríos”, “pronuncia palabras insubsanciales”, “el esclavo o el siervo siguen existiendo por temperamento o por falta de carácter. No son propiedad de sus amos, pero buscan la tutela ajena”, “incapaces de elevarse de la condición de animales de rebaño”, “rechazan la aristocracia del mérito”, “creen que el buen humor compromete la respetuosidad” y “su pasión es la envidia”.

 

A título personal, analizaremos brevemente las dos últimas referencias en sendas por la que ya hemos transitado con anterioridad pero que se hace necesario reiterar en vista de lo apuntado por Ingenieros. En primer lugar, la importancia del humor. Debemos tener muy presente que nos encontramos ubicados en un universo en el que existen millones de galaxias con altísimas probabilidades de vida inteligente en otros mundos y concientes de nuestra inmensa ignorancia de casi todo. Estas son poderosas razones para no tomarnos demasiado en serio.

El sentido del humor no significa para nada frivolidad, es decir aquel que se toma todo con superficialidad y descarta y desestima los temas graves. Tampoco el sentido del humor alude a lo hiriente y agresivo, ni las referencias a temas que no son susceptibles de risa.

Platón sostenía en La República que “los guardianes del Estado” debían controlar que la gente no se ría puesto que eso derivaría en desorden (lo mismo sostuvo Calvino). De esta tradición proceden las prohibiciones de mofas a los gobernantes autoritarios en funciones. Nada más contundente para gobernantes que se burlen de ellos.

La seriedad cuando se está frente a temas serios es una cosa y la solemnidad pomposa es otra. Es curiosa la psicología junto a la fisiología: nadie explicó la razón de llorar cuando nos duele el alma y reír cuando estamos alegres ¿por qué no al revés? Del mismo modo Aristóteles se pregunta por qué no nos reímos cuando nos hacemos cosquillas a nosotros mismos. En realidad la risa es propiamente humana, lo de la hiena es un simulacro, igual que el amor (por eso aquello de “hacer el amor” para asimilarlo a las relaciones sexuales es limitar lo sublime del amor que va más allá de lo puramente físico y es característico de lo humano).

Debido a que nos equivocamos con frecuencia, es sano reírse de uno mismo. En reuniones sociales es de interés probar el sentido del humor contando errores garrafales que uno comete y se observará dos tipos de personas: los que siguen la gracia y agregan casos propios y los que les parece un desatino la patinada que uno cuenta. Hay que estar prevenido y alerta respecto a este último grupo de supuestos infalibles, un signo de mediocridad.

En segundo lugar, la envidia. La  manía de la guillotina horizontal básicamente procede de la envidia además de conceptos errados. De allí surge el inaudito dicho por el que “nadie tiene derecho a lo superfluo mientras alguien carezca de lo necesario”, como si nadie pudiera comer langosta antes que todo el planeta tuviera pan sin comprender que el lujo es el estímulo para que los eficientes expandan su producción haciendo que lo superfluo hoy resulte en un bien de consumo masivo mañana. Las tasas de capitalización que resultan de ganancias incrementadas es lo que hace posible salarios e ingresos mayores en términos reales. Que nadie pueda contar con una computadora antes que todos dispongan de papel y lápiz es tan descabellado como suponer que nadie pueda tocar la guitarra antes que todos tengan zapatos.

 

La envidia es en realidad un complejo de inferioridad y de gran inseguridad. La persona envidiosa sabe que carece de las cualidades que posee el envidiado y cuando más cerca se encuentra mayor es la dosis de envidia. No es frecuente que en nuestros días se envidie la capacidad oratoria de Cicerón, sin embargo es un lugar común que se envidie al vecino o al pariente.

 

Como bien ha consignado el célebre H. L. Menken en el contexto de los envidiosos: “la injusticia es relativamente más aceptada, lo difícil de absorber es la justicia”, es decir los talentos y dones del envidiado.

 

Por supuesto que debe distinguirse el espíritu de emulación a lo bueno y noble de lo que es la envidia. Aristóteles hacía esta importante distinción. Lo primero empuja la vara y apunta a la excelencia, mientras que lo segundo hunde en el pantano.

 

He contado antes la historia pero es pertinente reiterarla. Cuando el destacado empresario Goar Mestre se exilió de Cuba luego que todos sus bienes fueron confiscados por la tiranía castrista, en casa de mi padre una vez nos mostró un diario editado en Miami por cubanos en el exilio. En ese periódico se leía que un fulano declaraba que “la revolución arruinó mi vida y la de mi familia, pero por lo menos le sacaron todo al millonario Mestre”. Este es el espíritu maligno de la envidia, aunque el titular la pase mal se satisface con la destrucción de personas exitosas.

 

En lo que posiblemente sea el tratado sobre la envidia más suculento escrito por Helmult Shoeck, este autor concluye sobre lo que es en verdad un espíritu de demolición: “La mayoría de las conquistas científicas por la cuales el hombre de hoy se distingue de los primitivos por su desarrollo cultural y por sus sociedades diferenciadas, en una palabra, la historia de la civilización, es el resultado de innumerables derrotas de la envidia, es decir, de los envidiosos”.

 

Aparecen muchas formas de disfrazar la envidia. Tal vez la más común sea la necesidad de liberarse de responsabilidad y endosar la culpa de la situación desfavorable del envidioso sobre las espaldas del envidiado, sugiriendo aquí y allá que lo desventajoso del envidioso se debe a un mal comportamiento del envidiado o de circunstancias que lo colocan en ventaja de modo inaceptable al sentido de ecuanimidad. Sin duda que en este mismo contexto una errada aplicación de lo que en la teoría de los juegos se denomina la suma cero juega un rol importantísimo en la psicología de la envidia.

 

Así se sostiene en el terreno crematístico que lo que uno no posee es porque el otro lo tiene, como si la riqueza fuera una torta que hay que repartir sin percatarse que en procesos abiertos de lo que se trata es de multiplicar las tortas. Y en el campo de los talentos y las apariencias físicas siempre el envidioso encuentra excusas y subterfugios para victimizarse porque no puede competir con éxito. La competencia lo inhibe, se oculta en diversos disfraces para eludirla y pretende actuar en base a privilegios alegando “competencia limpia”.

 

Por último y volviendo directamente a Ingenieros, contrasta con énfasis el mediocre con el idealista el cual considera que muestra “un gesto del espíritu hacia alguna perfección” y en línea con la manía de emprenderla contra la teoría, afirma que “los ideales, por ser visiones anticipadas de lo venidero, influyen sobre la conducta y son el instrumento natural de todo progreso humano”, es “la anticipación de la imaginación a la experiencia”, es “el contraste entre el servilismo y la dignidad”, son los que “clavan las pupilas en las constelaciones lejanas y de apariencia inaccesible”, son “los que no se dejan domesticar” y hablan claro y fuerte sin rebusques y poses alambicadas.

En resumen, nos dice el autor aludiendo a la mediocridad de quienes profesan especial fobia por el trabajo teórico de lo cual depende toda práctica que no proceda a los tumbos: “Sin ideales sería inconcebible el progreso. El culto del hombre práctico está limitado a las contingencias del presente”.

 

Alberto Benegas Lynch (h) es Dr. en Economía y Dr. en Ciencias de Dirección. Académico de la Academia Nacional de Ciencias Económicas, fue profesor y primer rector de ESEADE durante 23 años y luego de su renuncia fue distinguido por las nuevas autoridades Profesor Emérito y Doctor Honoris Causa.

La banca y unos extraños liberales

Por Carlos Rodriguez Braun: Publicado el 25/1/18 en: http://www.carlosrodriguezbraun.com/articulos/expansion/la-banca-y-unos-extranos-liberales/

 

El intervencionismo hegemónico puede intersecarse con el liberalismo sin perder su naturaleza. La izquierda ha llegado a recomendar alguna reducción de impuestos. Y en España los socialistas privatizaron empresas públicas y establecieron la libertad de horarios comerciales en 1985…antes de cargársela en 1993, cuando González necesitó el apoyo de Pujol. Pero si digo que los intervencionistas siguen siéndolo aunque apoyen ocasionalmente políticas liberales no sugiero casos como este, que fue un ejemplo del oportunismo que practican todos los partidos. Sugiero que los flancos liberales que presentan los intervencionistas pueden ser motivo de reflexión.

Esto es aún más así cuando postulan ideas liberales en la banca, uno de los sectores más intervenidos, y donde es raro encontrar planteamientos liberales. Por eso me resultó llamativo que el expresidente del Banco Central Europeo, Jean-Claude Trichet, elogiara al catedrático español Jesús Huerta de Soto, una figura destacada de la Escuela Austríaca de Economía, que ha propuesto acabar con los bancos centrales y volver al patrón oro (ver “Avatares de la economía pública”, aquí: http://bit.ly/2mEDvCN).

Dirá usted: Trichet perdió la cabeza. No lo creo. Mi hipótesis es que él y otros aspiran a consolidar la legitimidad de los bancos centrales mediante recetas liberales que puedan fortalecer el sistema financiero.

Hay que recordar que algunos elementos liberales han estado siempre presentes en los intervencionistas de todo pelaje, e incluso en importantes figuras del socialismo, que llegaron a oponerse a la existencia de los bancos centrales mismos. Fue el caso de Juan B. Justo, fundador del socialismo argentino, y gran amigo de los socialistas españoles y de España, donde se publicó su traducción de El Capital, la primera versión del libro de Marx en nuestra lengua. Hace un siglo, Justo criticó tanto el proteccionismo comercial como la banca central politizada, y proclamó: “el patrón oro debe ser también un postulado proletario” (ver «Early Liberal Socialism in Latin America. Juan B. Justo and the Argentine Socialist Party», The American Journal of Economics and Sociology, octubre 2008, aquí:  http://bit.ly/2mn11Ed).

Sospecho que eso permite explicar por qué en nuestro tiempo hay voces en el pensamiento convencional que han empezado a poner en cuestión algunos dogmas de las finanzas contemporáneas, desde la protección pública hasta el seguro de depósitos, desde el monopolio de emisión hasta los rescates con dinero público y otros privilegios de la banca, que, junto con la crucial reserva fraccionaria y la falta de competencia conducen a un sistema excesivamente apalancado.

No se trata, empero, de personas que hayan renunciado al intervencionismo. Es que se han dado cuenta de que un sector identificado con el Estado, pero cuyo funcionamiento desemboque en vulnerabilidades y crisis, al cabo deslegitima al propio Estado. Y eso es lo que quieren evitar. Para ello están barajando diversas ideas, como, por ejemplo, el bitcoin estatal, nada menos.

 

Carlos Rodríguez Braun es Catedrático de Historia del Pensamiento Económico en la Universidad Complutense de Madrid y miembro del Consejo Consultivo de ESEADE.

ENTREVISTA A JUAN CARLOS CACHANOSKY

Entrevista realizada en 2009 por Adrián O. Ravier. Publicada en: http://www.unioneditorial.es/images/stories/pdfs/151231_cachanosky.pdf

 

Juan Carlos Cachanosky obtuvo el título de Ph. D. en Economía del International College, en California, EE.UU., bajo la dirección de Hans Sennholz, y la Licenciatura en Economía en la Pontificia Universidad Católica Argentina (UCA). Es co-fundador de la Escuela Superior de Economía y Administración de Empresas (ESEADE) en Rosario,  Argentina; y, en coordinación con Carol Morgan, fundó la Cía. Corporate Training, con el objetivo de organizar cursos de postgrado presenciales en la web en todo el mundo. Fue decano de la Escuela de Negocios de la Universidad Francisco Marroquín y, durante el período comprendido de 1999 a 2005, fue director del Centro Henry Hazlitt (CHH), que pertenece a la misma casa de estudios. También fue Director del Departamento de Investigaciones de ESEADE y la UCA de Rosario, además de publicar decenas de artículos en revistas científicas especializadas. En 2011 Unión Editorial publicará su libro Ensayos de Teoría Económica, en el que compila una selección de sus ensayos más importantes.

AR: ¿Cómo fue su primer contacto con las ideas de la Escuela Austriaca?

Cachanosky: El primer contacto con la Escuela Austriaca fue a los 17 años leyendo la revista Newsweek, que publicaba una columna de Henry Hazlitt. En el colegio el profesor de contabilidad me había hecho keynesiano. Pero Hazlitt empezó a sacudir las estanterías. A través de Hazlitt conocí los nombres de Mises y Hayek y de la Foundation for Economic Education. Escribí una carta (en esa época) a Leonard Read, que me contestó muy amablemente invitándome a ir a FEE y me dio el teléfono de Alberto Benegas Lynch (padre). Benegas Lynch me prestó varios libros de los austriacos, ya que a fines de los 70 no era tan fácil conseguirlos. A partir de allí fui leyendo más y más austriacos. En la UCA conocí a Alejandro Chafuen e hicimos equipo. El Contra Almirante Sánchez Sañudo abría en esa época la Escuela de Educación Económica, a la cual me incorporé, y asistía a todas las conferencias que organizaba.

AR: ¿Cómo era Alberto Benegas Lynch (padre)? Hoy sabemos que hizo mucho para instalar estas ideas en la Argentina.

Cachanosky: Alberto Benegas Lynch (padre) fue el que trajo las ideas de la Escuela Austriaca a Argentina. Él estuvo como diplomático en la Embajada Argentina en USA y allí conoció a Henry Hazlitt, Mises y entró en contacto con FEE. Sobre todas las cosas ABL era un hombre de principios incondicionales. Esto implica alguien que puede cambiar de ideas pero no por conveniencia política u oportunismos. Transmitía mucho entusiasmo y ayudaba mucho a la gente a través del Centro de Estudios sobre la Libertad. El Centro publicaba la revista Ideas Sobre la Libertad con artículos de autores con ideas liberales. Gracias a ABL la Escuela Austriaca se difundió en Argentina. También trajo a Ludwig von Mises a dar 6 conferencias en la UBA.

AR: ¿Cómo llegó a ESEADE y cómo fueron aquellos primeros años en esa institución?

Cachanosky: En mayo de 1978 Alberto Benegas Lynch (h) me invitó a incorporarme al Departamento de Investigaciones de la Sociedad Rural Argentina. Él ya estaba en proceso del lanzamiento de ESEADE, que inició el primer máster privado en Argentina en agosto de 1978. Alberto me invitó también a incorporarme parttime al Departamento de Investigaciones de ESEADE junto con Alejandro Chafuen. Luego se fueron incorporando otros investigadores, Gabriel Zanotti, Fredy Thomsen, Alfredo Irigoin, Eduardo Zimmermann, Ricardo Rojas, Enrique Aguilar. El objetivo era investigar con mucha libertad de acción los temas sobre que enseñábamos en las clases. La incorporación de Ezequiel Gallo dio al departamento un vuelco fundamental con una serie de seminarios internos y jornadas. La revista Libertas se convirtió en un símbolo de ESEADE y las investigaciones se publicaban allí. Libertas le dio mucha fama a ESEADE en toda Latinoamérica, en los círculos liberales.

AR: ¿Y por aquellos años también desarrolló su doctorado junto a Hans Sennholz? Cachanosky: A mediados de 1980 fui a ver a Hans Sennholz en Grove City. Comencé con el doctorado a principios de 1981. A fines de abril hice la defensa y en octubre de 1983 me dieron el título. Al principio Sennholz estuvo muy duro para aceptarme, pero cuando le propuse el tema del uso de las matemáticas en economía accedió inmediatamente. Cuando terminé la defensa me dijo que este era un tema sobre el que Mises le había pedido que escribiera pero que, como no había tenido tiempo, se sentía en falta con su maestro. Cuando le propuse el tema entonces sintió que era una manera de cumplir con su promesa a Mises.

AR: ¿Podría sintetizar las ideas centrales de esta tesis doctoral?

Cachanosky: La idea central de la tesis es mostrar que el uso de la matemática en economía nació con el objetivo de hacer a esta ciencia más rigurosa, pero terminó siendo exactamente al revés. El uso de la matemática no solo llevó a teorías que no logran explicar la realidad, sino que además son inconsistentes y contradictorias dentro del mismo modelo independientemente de que puedan o no explicar el mundo. El uso de la matemática en economía ha producido mala teoría.

AR: Hayek decía que este error nos dejó con generaciones perdidas de economistas. ¿Diría que no hay nada de valor en los economistas que han seguido una tradición diferente a la de la Escuela Austriaca?

Cachanosky: Coincido con Hayek en lo de las generaciones perdidas. Creo que el siglo XX fue el «siglo negro» de la ciencia económica por el protagonismo que tomaron teorías alejadas de la realidad y por lo tanto sin poder explicativo del mundo. De todas maneras creo que hay economistas que no se ajustan necesariamente el pensamiento de la Escuela Austriaca que han influido y contribuido mucho al avance de la teoría económica. Entre ellos Edwin Canan, Jacques Rueff, Frank Knight, Jacob Viner, Benjamin Anderson, Joseph Schumpeter, Milton Friedman y James Buchanan.

AR: Friedman es uno de los autores más criticados por la Escuela Austriaca. ¿Qué aspectos positivos encuentra en este autor?

Cachanosky: Friedman fue criticado por algunos economistas de la Escuela Austriaca por su enfoque metodológico fundamentalmente y por su defensa de un sistema monetario centralizado. En cuanto a «política» económica no veo mayores diferencias entre austriacos y Milton Friedman. Me parece que Friedman hizo excelentes aportes para mostrar que la inflación es un fenómeno solamente monetario, que no puede haber inflación sin expansión monetaria. También fue muy claro en cuanto a los efectos negativos de la intervención del estado en la economía. Inclusive en el terreno monetario hacia el final se volvió un poco más hacia el pensamiento hayekiano. En el fondo algunos austriacos que defienden el regreso al patrón oro también son intervencionistas. Es el mercado el que finalmente debe decidir qué moneda quiere.

AR: Publicó varios ensayos académicos en Libertas. Uno de los más importantes es aquel sobre la crisis del 30. Allí se presenta crítico del trabajo de Friedman y Schwartz. ¿Podría resumir las ideas centrales de aquel trabajo?

Cachanosky: La idea central del artículo sobre la Crisis del 30 es que las distintas políticas monetarias, cambiaras, de comercio internacional, etc., provocaron durante la década de 1920 una mala asignación de los recursos productivos. Una mala asignación de los recursos productivos implica que tarde o temprano una gran cantidad de inversiones van a enfrentar un problema de flujo de caja y, por lo tanto, entran en crisis. Los créditos otorgados por los bancos no se pueden recuperar en su totalidad, las acciones de las empresas que asignaron mal los recursos caen y se genera un problema de liquidez para las empresas y el sistema financiero. La «consecuencia» de todo esto es destrucción de capital que hace subir la tasa de interés y se contrae el crédito. El consumo y la inversión caen como «consecuencia» de las previas malas inversiones. Por el contrario Keynes y Friedman sostienen que la caída del consumo y de la oferta monetaria es la «causa» del problema. Estos dos economistas ven como causa lo que los Mises y Hayek ven como consecuencia. AR: ¿Y en qué se distingue aquella depresión de la actual crisis global? Cachanosky: Fuera de los datos de lugar y circunstancia es lo mismo. En la Gran Depresión la Fed había reducido la tasa de interés en el mercado con el objeto de impulsar las exportaciones de USA y ayudar a Inglaterra a recuperar la paridad de preguerra. En la actual crisis la Fed redujo las tasas para impulsar el mercado inmobiliario. Los bancos centrales y los economistas keynesianos no parecen comprender que la política monetaria no puede bajar la tasa de interés y mantenerla baja indefinidamente. Las tasas siempre «rebotan» para ajustarse a la tasa de interés natural, el mayor riesgo y las expectativas de devaluación. Cuando las tasas suben entonces la crisis sale a la luz. El pro – blema es cómo los gobiernos reaccionan frente a la crisis, dejan que el mercado se sanee o intervienen para sanearlo. En el segundo caso, que fue el de la Gran Depresión, los problemas se multiplican, las crisis se profundizan y se alargan en el tiempo porque los gobiernos insisten en mantener vivas inversiones que destruyen capital mediante subsidios, créditos baratos, protecciones varias, etc. Las inversiones improductivas no las mantiene el gobierno en sí mismo, sino la población. El gobierno solo toma de un sector productivo para darle a sectores no productivos. Una diferencia importante entre esta crisis y la Gran Depresión es que en los 30 los países cerraron sus economías. El comercio internacional se derrumbó y esto fue fatal para el saneamiento de la economía. Por ahora esto no está ocurriendo con la actual crisis. Pero sí se notan medidas que no ayudan a solucionar el problema.

AR: ¿Qué reflexión le merece que la Fed esté expandiendo la base monetaria para evitar un proceso de deflación?

Cachanosky: La expansión de la base monetaria por parte de la Fed es lo que ayuda a generar peores expectativas acerca del futuro, porque semejante expansión monetaria lleva a pensar que el problema es muy grave. Mantener empresas deficitarias estatizándolas o subsidiándolas posterga el problema y pasa la carga al resto de la población. Siempre alguien mantiene la existencia de empresas en déficit. La pregunta es ¿van a ser los dueños o el resto de la población? Si la empresa es reconvertible entonces tiene que haber alguien dispuesto a invertir en el proyecto. De lo contrario es que el mercado no cree. Cuando el Estado sale a rescatar estas empresas está manteniendo en el tiempo la destrucción de capital. Por el momento esta expansión monetaria está siendo atesorada por los bancos por la incertidumbre existente. La gran pregunta es qué va a ocurrir con esos fondos cuando las expectativas negativas se reviertan. ¿Va la Fed a reducir la base monetaria o ese dinero saldrá al mercado provocando una fuerte depreciación del dólar?

AR: ¿Y qué propone entonces la Escuela Austriaca para paliar esta difícil situación?

Cachanosky: La crisis se debe a un aumento importante de las inversiones erróneas debido a una disminución artificial de la tasa de interés por parte del banco central. Las malas inversiones destruyen capital, cualquier empresario que haya cometido un error sabe muy bien esto. La manera de solucionar el problema es liquidar las malas inversiones. Pretender mantener estas malas inversiones con expansión monetaria prolonga la destrucción de capital. Esta solución keynesiana no arregla el problema, sino que lo posterga y lo empeora. La mejor solución es que el mercado reasigne los recursos productivos. La recesión es, en realidad, el remedio al problema

AR: Además de los errores de la Fed, ¿qué otros factores contribuyen a la decadencia de Estados Unidos?

Cachanosky: Uno de los problemas más complicados en economía es el epistemológico, por el cual se suele confundir las causas de los acontecimientos. Una vez desatada la Crisis del 30 por la mala inversión previa, las erróneas interpretaciones de las causas llevaron a la adopción de políticas económicas que profundizaron la recesión. Entre las principales podemos citar: (a) el cierre de las fronteras al comercio internacional, (b) aumento de los impuestos, (c) aumento del gasto público, (d) fuerte regulaciones de las empresas a través de la NIRA y la AAA y (e) abandono de patrón oro y devaluación del dólar. El creciente intervencionismo quitó a las empresas flexibilidad para 305 adaptarse a las circunstancias profundizando de esta manera la crisis.

AR: A través de sus trabajos sobre crisis y ciclos económicos, el estudio sobre la crisis del treinta y sus consideraciones sobre la tasa de interés, uno podría afirmar que es un especialista en la macroeconomía austriaca. Sin embargo, hasta el momento no han hecho referencias a la «macroeconomía austriaca del capital», en la que Roger W. Garrison ha intentado formalizar en un gráfico la teoría austriaca del capital y de los ciclos económicos. ¿Qué opinión le merece aquel aporte sintetizado en su libro Tiempo y Dinero (2001)?

Cachanosky: La contribución de Roger Garrison me parece muy buena, pero no sé si se puede decir que sea una formalización de la teoría austriaca. Yo diría más bien que es un resumen visual de una teoría mucho más rica. El libro Tiempo y Dinero no me gustó mucho, no me parece que vaya al corazón del problema; me gusta más el resumen del Power Point porque permite dar clases ampliando a los alumnos la riqueza de los puntos de Mises y Hayek.

AR: ¿Son iguales las teorías del ciclo económico de Mises y Hayek?

Cachanosky: Me parece que Hayek puso más acento que Mises en los efectos de la distorsión de los precios relativos que produce la expansión monetaria. Mises enfatizó la reducción de la tasa de interés de mercado por debajo de la tasa de interés natural como causa de las crisis económicas. Hayek ha cambiado varias veces su punto de vista al menos marginalmente, pero en su Monetary Theory and the Trade Cycle [Teoría Monetaria y Ciclos Económicos] sostiene que son los bancos los que expanden y contraen el crédito provocando los ciclos económicos. Mises, por el contrario, sostiene que son los gobiernos los que generan este problema. Pero en los puntos esenciales ambos están de acuerdo sobre la teoría del ciclo económico.

AR: Friedman alguna vez dijo que la teoría austriaca del ciclo económico se contradice con la evidencia y que, a su juicio,  es falsa. ¿Por qué cree que esta teoría no es aceptada por el mainstream?

1 Milton Friedman, «The “Plucking Model” of Business Fluctuations Re visited», Economic Inquiry, abril de 1993, pp. 171-177 (p. 171).

Cachanosky: No sé dónde Friedman dijo eso pero no me sorprende. Los austriacos son mirados con ciertas dudas sobre su solidez científica por no usar modelos matemáticos. Recuerdo una cena de la Mont Pèlerin Society en Berlín en la que Friedman preguntó a unos economistas de la Escuela Austriaca cuál era la diferencia con los economistas monetaristas, y, si mal no recuerdo, fue Alberto Benegas Lynch (h) quien respondió que la diferencia era epistemológica, para gran sorpresa de Friedman. Lo cierto es que los modelos matemáticos han llevado a mala teoría económica, y por mala quiero decir que no es fértil para explicar el mundo y además que tiene contradicciones internas. El uso de modelos matemáticos no hace más rigurosa a la ciencia. Lo que sí es cierto es que «algunos» economistas austriacos han hecho, especialmente de Mises, una especie de dios. Cometen la falacia lógica de «autoridad» citando a Mises como si fuese palabra sagrada. Otros han mezclado ciencia con religión. Estos economistas no le hacen bien al prestigio de la escuela.

AR: Además de sus trabajos sobre teoría monetaria, uno en – cuentra en Libertas ensayos del campo empresarial. ¿Qué es el Value Based Management? (Libertas 30)

Cachanosky: El siglo XX fue una especie de época negra para la economía. La modelización matemática quitó a la economía el poder explicativo que tenían los clásicos. La microeconomía convencional es pura ciencia ficción en este sentido, Ni los consumidores ni las empresas toman decisiones como los textos de microeconomía enseñan. Value Based Management es un enfoque de administración muy alineado con el enfoque empresarial de la Escuela Austriaca. Para esta escuela el cálculo económico y la ganancia empresarial son esenciales para explicar el proceso del mercado. VBM   da respuesta a la manera de realizar este cálculo económico y la manera de estimar la ganancia empresarial, incluyendo riesgo e incertidumbre. La dispersión del conocimiento de Hayek ha sido mencionada por los autores de este enfoque empresarial. Como dijo Peter Drucker, con este enfoque la microeconomía volvió a tener sentido.

AR: ¿Y este enfoque es ampliamente aceptado por la Escuela Austriaca o todavía es algo novedoso?

Cachanosky: VBM quiere decir tomar decisiones para incrementar el valor de la empresa, y esto se conoce como Economic Value Added (EVA). En realidad el concepto viene de los economistas. Adam Smith llamaba ganancia extraordinaria a la que está por encima del promedio del mercado, Alfred Marshall la llamó Ganancia Económica y Ludwig von Mises ganancia empresarial. Si bien los economistas de la Escuela Austriaca sin duda aplican este concepto, VBM hace explícita la manera en que se debe calcular y generar incentivos dentro de la empresa. El cálculo del EVA es distinto al enfoque de los contadores. En este sentido Mises habla de los beneficios de la partida doble pero parece no haber detectado los problemas que tiene para la toma de decisiones y el cálculo de la ganancia empresarial.

AR: Otro trabajo importante en este campo es el de «las decisiones empresariales y las predicciones en economía» (Libertas 32). ¿Es posible predecir en economía? Cachanosky: Las predicciones en economía son juicios de valor; en palabras de Mises, «comprensión» o Verstehen. Si no se pudiese predecir nadie invertiría o no habría diferencia entre las inversiones y los juegos de azar. Las predicciones en economía requieren de supuestos acerca el futuro, y estos supuestos son subjetivos, por ejemplo: si se «supone» que un banco central va a incrementar la oferta monetaria se puede predecir que va a haber inflación «si el supuesto se cumple». Otro aspecto es tratar de medir cuándo y cuánto va a ser la inflación. El conocimiento de lugar y circunstancia, la experiencia y el «olfato» son muy útiles para estas predicciones subjetivas. Las herramientas estadísticas también son útiles para realizar estas predicciones subjetivas.

AR: Los austriacos han desarrollado algunas críticas al PIB y al sistema tradicional de cuentas nacionales. Pero, ¿tiene sentido desarrollar un sistema de cuentas nacionales que sea más consistente con las teorías austriacas?

Cachanosky: En realidad la crítica a la metodología del PBI es bastante generalizada inclusive entre los economistas convencionales. Las «medidas» en ciencias sociales están muy lejos de ser tan precisas como en el caso de las ciencias naturales; de todas maneras es mejor tener una «idea» de cómo va la economía a no tener nada. Pero a mi gusto la mejor medida es un mercado de valores con una bolsa de comercio. Si el gobierno y el banco central no interfieren sobre la tasa de interés, el precio de las acciones es el mejor «termómetro» de las expectativas de los inversores. El precio de las acciones me parece mejor que el PIB.

AR: ¿Qué bibliografía recomendaría para profundizar un poco más esto?

Cachanosky: No sé si hay una bibliografía pero la lógica es que el precio de las acciones suben cuando el flujo de caja que generan superan todos los costos de oportunidad (costos operativos + impuestos + costo del capital), y esto es señal de que los empresarios están asignando bien los recursos productivos. Si la mayor parte de las acciones suben, entonces se puede concluir que la economía en general está asignando correctamente los recursos productivos. Obviamente hay que ver que los bancos centrales no estén generando una burbuja con expansión de la oferta monetaria.

AR: ¿Está trabajando en algún artículo o libro?

Cachanosky: Estoy trabajando con mucha lentitud en un tratado de economía que integre teoría de la empresa austriaca y finanzas con la macroeconomía. Cuando los austriacos hablan del «cálculo» económico no profundizan y creo que las finanzas pueden integrarse bien. Otros aspectos que me parecen interesantes son el comportamiento del consumidor con la psicológica y la neurociencia con el Verstehen de Mises. Tengo la esperanza de lograr un buen tratado que aporte algo nuevo.

AR: Durante mucho tiempo fue profesor de economía en UCEMA. ¿Cómo eran recibidas estas ideas por economistas acostumbrados a la economía matemática?

Cachanosky: Fui profesor de Dirección Estratégica en UCEMA. Dentro del curso veíamos algunos conceptos de economía, como qué es un mercado de competencia perfecta, y allí explicaba la contradicción matemática (aun aceptando los supuestos irreales del modelo). Realmente quedaban muy sorprendidos de que lo que habían aprendido en cursos anteriores estaba errado. Según me cuentan algunos amigos ahora los estudiantes de grado tienen que leer lo que parece que llaman «la tesis Cachanosky» sobre la inconsistencia del modelo de competencia perfecta. Creo que el enfoque de la Escuela Austriaca es muy contundente cuando se tiene la mente abierta.

AR: ¿Qué es la UFM? ¿Es posible construir algo parecido en la Argentina?

Cachanosky: La UFM (Universidad Francisco Marroquín) fue fundada por un grupo de empresarios en Guatemala liderados por Manuel Ayau. El principio de la UFM es «la enseñanza y difusión de los principios éticos, jurídicos y económicos de una sociedad de personas libres y responsables». Nació en una simple casa con dos aulas en 1971. Todos los alumnos, cualquiera sea la carrera que siguen, son introducidos a los principios del libre mercado y el marco jurídico de una sociedad libre. En Argentina se fundó en 1978 la Escuela Superior de Economía y Administración de Empresas (ESEADE) con el mismo objetivo que UFM, pero lamentablemente fue perdiendo impulso con el tiempo. Se requiere de empresarios con mucha convicción en los principios de la libertad para mantener y sostener una universidad como la UFM. Le doy poca probabilidad a un proyecto de este tipo.

AR: ¿Cómo ve a la Escuela Austriaca hoy, en relación con lo que era hace 20 o 30 años?

Cachanosky: Me da la sensación de que cada vez tiene más adherentes jóvenes. No mucha más influencia, porque hace 20 o 30 años había algunos economistas con mucho peso como Mises, Hayek, Rueff, Röpke. En especial Mises ha dejado muchos discípulos importantes en Estados Unidos, que a su vez han generado sus propios discípulos en muchas partes del mundo. El efecto multiplicador de la teoría de la Escuela Austriaca es muy alto. Por el contrario el enfoque keynesiano ha retrocedido mucho, en especial hacia fines de la década de 1970, cuando las altas tasas de inflación dejaron al descubierto el problema de esta escuela.

AR: ¿Qué expectativas tiene del futuro de la Escuela Austriaca?

Cachanosky: Me da la sensación de que el mundo académi – co va ir creciendo y fortaleciéndose mucho. Creo que va a terminar siendo la teoría predominante. En el ámbito político es otra cosa, porque no creo que las políticas económicas dependan de ideas científicas, sino que dependen de intereses de grupos. Los políticos, empresarios y trabajadores se guían por intereses propios de corto plazo y estos son los que determinan las políticas vestidas de justificaciones teóricas.

AR: Muchas gracias por compartir estas reflexiones con nosotros.

 

 

Adrián Ravier es Doctor en Economía Aplicada por la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid, Master en Economía y Administración de Empresas por ESEADE. Es profesor de Economía en la Facultad de Ciencias Económicas y Jurídicas de la Universidad Nacional de La Pampa y profesor de Macroeconomía en la Universidad Francisco Marroquín.

Una comparación entre el patron-oro y los sistemas de moneda fiduciaria existentes

Por Martín Krause. Publicado el 8/2/15 en: http://bazar.ufm.edu/una-comparacion-entre-el-patron-oro-y-los-sistemas-de-moneda-fiduciaria-existentes/

 

Mises explica en 1944 el papel que cumpliera el oro metálico, parte de una monografía titulada “Una propuesta no inflacionaria para la reconstrucción monetaria de posguerra”:

“El nacimiento del patrón-oro fue un fenómeno histórico. Como tal, no puede ser enteramente comprendido por medio de factores comúnmente estilizados como racionales. Si las cosas hubieran seguido otro camino, otro bien –por ejemplo, la plata- habría sido universalmente aceptado como el medio común de intercambio. Sin embargo, la preeminencia asignada al oro es un hecho que puede ser alterado, si se puede, solo al costo de un esfuerzo problemático.

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Dicho intento, sin embargo, sería bastante inútil y solo significaría una pérdida de tiempo y trabajo. No hay nada, al menos que hoy se pueda ver, que pueda servir el propósito de un medio común de cambio mejor que el oro. No había nada malo con el patrón-oro. Sus méritos, y no sus inconvenientes, indujeron a los políticos a sabotearlo. Por supuesto, el patrón-oro no es perfecto. Ninguna institución humana lo es. Pero funcionó bastante satisfactoriamente en el pasado. Y no será menos satisfactorio en el futuro, en tanto la gente lo deje funcionar.

Desde el punto de vista de las condiciones económicas locales, la superioridad del patrón-oro reside en la circunstancia de que mantiene al poder adquisitivo de la unidad monetaria libre de la influencia de los partidos políticos y los grupos de presión. La falla de todo sistema de moneda fiduciaria es precisamente ese, que ese patrón se presta a manipulaciones arbitrarias por parte de las cambiantes ideologías y políticas de los partidos políticos. Bajo el dinero fiduciario habrá siempre grupos egoístas que buscarán obtener una ventaja tanto sea por medio de la inflación como de la deflación. El sesgo partidario desorganizará la estructura económica de la sociedad a través de los experimentos monetarios. La historia monetaria, para ponerlo suavemente, no contradice estas afirmaciones.

Si fuera posible descubrir un principio indiscutible que pudiera utilizarse como ley de hierro para la manipulación del poder adquisitivo, sería entonces posible eliminar, al menos en parte, el carácter inherentemente arbitrario de la manipulación del dinero fiduciario. Pero esto es muy ilusorio. Existen diferentes sistemas para el cálculo de índices. Cada uno de ellos tiene sus méritos y sus defectos. No existe un método que pueda obtener el reconocimiento general. Ninguno es aceptado como la correcta y adecuada solución al problema. Y cada método alcanza un resultado diferente. Así, un sistema basado en un índice no puede brindar una base sólida e indiscutible para la manipulación de la moneda. No puede eliminar los distintos juicios arbitrarios en su construcción y así silenciar las voces de numerosos y avaros grupos de interés. Al proponer la aplicación de un índice cuyos resultados proveen en el momento una justificación cuasi-científica de su interés de grupo, cada partido político estará en posición de sostener las doctrinas favorables de algunos economistas y estadísticos, mientras que sus adversarios citarán opiniones contrarias de otros expertos no menos renombrados. No hay forma de liberar a un sistema tabular de la inherente posibilidad de una manipulación partidista y puramente arbitraria.”

“No es cierto que el rígido patrón-oro significaba realmente una continua contracción y caída de los precios. A pesar del enorme crecimiento de la oferta de bienes, la tendencia general de los precios era, bajo el patrón-oro, hacia arriba. Los intentos desafortunados, repetidos una y otra vez, de crear auges artificiales a través de la expansión crediticia, interrumpían esta leve y continua tendencia a la suba con períodos de violentos movimientos al alza. Durante la fase de depresión que inevitablemente seguía el auge artificial, los precios usualmente caían. Pero esto no interfería con la tendencia general a la suba de precios y la caída del poder adquisitivo del oro.”

 

Martín Krause es Dr. en Administración, fué Rector y docente de ESEADE y dirigió el Centro de Investigaciones de Instituciones y Mercados (Ciima-Eseade).

El encaje 100% es un esquema que favorece a la presencia de bancos centrales?

Por Nicolás Cachanosky. Publicado el 23/1/14 en:

http://puntodevistaeconomico.wordpress.com/2014/01/23/el-encaje-100-es-un-esquema-que-favorece-a-la-presencia-de-bancos-centrales/

¿Es posible que la posición que defiende los encajes de reservas del 100% pueda ser utilizada como argumento a favor de un banco central, en lugar de en contra? Si la oferta de dinero mercancía (por ejemplo oro) no puede ajustar a la demanda de dinero de manera eficiente, entonces es factible que un banco central pueda hacerlo ajustando dinero fiat.

Esto es más sencillo de ver si utilizamos la versión expandida de la teoría cuantitativa del dinero de ChristensenBeckworth y Hendrickson.

 

La teoría cuantitativa se resume en la ecuación MV = Py, donde M es la oferta de dinero, V es la velocidad de circulación (inversa de la demanda de dinero o “k de Cambridge”), P es el nivel de precios (no un vector de precios) e y es el PBI real (con el mismo año base que P).

la versión expandida de esta ecuación abre M en sus dos componentes, dinero base y creación secundaria de dinero o multiplicador bancario o sustitutos del dinero (crédito.) En el caso de banca libre con patrón oro, el dinero base será Gm el multiplicador monetario. Reemplazando en la teoría cuantitativa del dinero tenemos las dos siguientes ecuaciones para patrón oro y banco central con dinero fiat (F).

GmV = Py

FmV = Py

En la medida que se permitan las reservas fraccionarias m será mayor a 1. Un encaje del 100%, en cambio, hace que el multiplicador bancarios sea unitario, es decir, = 1. Por lo tanto:

GV = Py

FV = Py

Recuerdo en algún post que no he podido rastrear, que Selgin marcaba el problema de que al fijar m nada garantiza que G vaya a poder variar de modo tal de compensar cambios en V y mantener un equilibrio monetario. Hay dos motivos por lo que este problema puede volverse un argumento para tener bancos centrales.

En primer lugar, para mejorar el comportamiento de G, de modo tal que FV sea más estable que GM. En segundo lugar, incluso si es el caso que G ajusta eficientemente, un banco central “eficiente” puede con un menor costo ajustarF que G (hay costos de extracción, procesamiento, etc.) Uno de los roles de las reservas fraccionarias es reducir el costo de producir dinero.

Con esto no quiero decir que un banco central sea preferible a un sistema de banca libre. Pero un requerimiento de encaje del 100% puede presentar algunos argumentos a favor de un banco central que creo que han pasado desapercibidos. Esto, sin embargo, es el caso en la medida que se acepte que el equilibrio monetario se obtiene cuando se estabiliza MV (ya sea que M = GmM = Fm). Generalmente la defensa del encaje del 100% no considera un desequilbrio monetario donde hay un exceso de demanda un problema. A lo que a veces es menciona como la asimetría de advertir de los problemas de exceso de oferta de dinero (inflación) pero ignorar que los mismos problemas suceden antes un faltante de oferta de dinero (deflación) por más que el nivel de precios se mueva en el otro sentido. Después de todo, lo importante son los precios relativos, no el nivel de precios.

Nicolás Cachanosky es Doctor en Economía, (Suffolk University), Lic. en Economía, (UCA), Master en Economía y Ciencias Políticas, (ESEADE) y Assistant Professor of Economics en Metropolitan State University of Denver.

¿Es el crecimiento de América Latina una nueva burbuja?

Por Adrián Ravier. Publicado el 26/10/12 en http://economiaparatodos.com.ar/ver_nota.php?nota=4071

Desde el abandono definitivo del Patrón cambio oro en 1971 por la declaración de inconvertibilidad entre el dólar y el oro del Presidente Nixon, el mundo está gobernado por lo que denominamos un sistema de bancos centrales y dinero “fiat”, señalando con este último término que el respaldo de los billetes que circulan en todas las economías es simplemente la “confianza”.

Muchos hoy critican a Estados Unidos por imponer un impuesto inflacionario a nivel global, lo que se refleja en el aumento de precios de bienes reales, como bienes inmobiliarios, oro y otros commodities, pero lo cierto es que los otros países no han sabido generar otras monedas más estables que la americana.

 Hoy nos vemos entonces enmarcados en lo que podemos denominar un “Patrón Dólar”, si atendemos que la mayoría de las monedas en todo el mundo –además de pequeñas cantidades de oro, tienen como reserva una cantidad de divisas, donde el dólar siempre predomina.

 Estados Unidos ha sufrido en las últimos años las consecuencias que uno prevee desde la teoría monetaria para un banco central que expande masivamente el crédito. Muchos apuntaron a los fraudes contables de Enron y Worldcom como responsables de la crisis dot-com de 2001, pero lo cierto es que la causa de esa crisis, la podemos encontrar en la década de 1990, con una inyección de dinero excesiva que se canalizó hacia las acciones de las empresas relacionadas con internet, especialmente aquellas que cotizan en el NASDAQ. La pérdida económica que ocasionó entonces el derrumbe de Wall Street fue cercana a los 7 billones de dólares en sólo un año, lo que equivalía en ese momento a todo el PIB de la Unión Europea, o al 80 % del PIB de Estados Unidos.

 La crisis tuvo su impacto en el empleo, lo que hizo que la Fed –haciendo caso de las recomendaciones de Paul Krugman-, decidieran crear la burbuja inmobiliaria para dejar atrás la burbuja del NASDAQ. Así lo hizo Alan Greenspan, mantiendo la tasa de interés en torno al 1 % entre fines de 2001 y mediados de 2004, lo que dio lugar a la creación de la burbuja inmobiliaria más grande que haya conocido la historia de la humanidad.

 Desde luego que esa tasa de interés no podía mantenerse en esos niveles sin sufrir un impacto inflacionario, lo que hizo que Alan Greenspan decidiera subir la tasa de interés unas 17 veces consecutivas, un cuarto de punto, hasta llegar a una tasa de interés del 5.25 %. Esta acción generó el derrumbe de esta burbuja inmobiliaria, la que comprometió no sólo a empresas de la construcción o inmobiliarias, sino también a automotrices y especialmente bancos y aseguradoras de riesgo.

 El desplome de esta burbuja pudo haber mostrado un desempleo similar al de la gran depresión de los años 1930, sino fuera por las acciones conjuntas de Obama y Bernanke a través de la política fiscal y monetaria, para crear empleo a cualquier costo. Lo que aun resta definir es el impacto de largo plazo de estas políticas, pues la deuda está tomando niveles récord, y muchos analistas anticipan un proceso inflacionario para los próximos años.

 Hoy China es la fábrica del mundo. Un flujo millonario de dólares llega a China para aprovechar los menores costos salariales, y desde allí fabricar y exportar productos al mundo en desarrollo y también al mundo desarrollado. En este proceso, millones de personas abandonan el campo y se concentran en las ciudades. Surge una clase media que poco a poco incrementa los niveles de consumo. Sin embargo, el milagro chino sólo explica parcialmente el aumento de precios, pues acompaña a este proceso una inyección de dinero tanto de parte del banco central chino, como del la Reserva Federal, que inunda al mercado de liquidez con su consecuente impacto inflacionario.

 Cuánto del aumento de precios que vemos en los commodities es real, y cuánto es nominal o monetario, es algo que todavía los economistas no han podido explicar. Lo cierto es que la respuesta a esa pregunta puede ayudarnos a definir si el crecimiento de América Latina se va a sostener o no en el tiempo.

 ¿Es el milagro chino una burbuja? ¿Es América Latina una burbuja? Estamos observando hoy lo que Hans Sennolz denominó en uno de sus famosos libros “La Era de la Inflación” y no está claro que desde dentro del sistema de bancos centrales con dinero fiat, las reglas monetarias pueden detener la espiral inflacionaria.

 No intento con esto enviar un mensaje apocalíptico, pero es necesario señalar que el capitalismo necesita de un dinero sano para favorecer un desarrollo continuo, sostenido o genuino. Bienvenido el debate republicano sobre un posible retorno al oro.

Adrián Ravier es Doctor en Economía Aplicada por la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid, Master en Economía y Administración de Empresas por ESEADE y profesor de Macroeconomía en la Universidad Francisco Marroquín.

 

¿Qué proponen los Austriacos como alternativa al sistema monetario actual?

Por Adrián Ravier. Publicado el 28/6/12 en: http://puntodevistaeconomico.wordpress.com/2012/06/28/que-proponen-los-austriacos-como-alternativa-al-sistema-monetario-actual/

Los Austriacos han sido críticos de los bancos centrales y el nacionalismo monetario prácticamente desde su origen, sin embargo, no está claro qué proponen como alternativa. Muchos han hablado de un retorno al Patrón oro, sin embargo esto puede recibir diferentes alternativas.

Después de un largo proceso de selección de mercancías, en muchas partes del mundo el oro triunfó por sus características para jugar el rol de dinero. Al comienzo, se observó libertad para la emisión de billetes respaldados en oro, y sólo más tarde, por la voracidad fiscal de los gobiernos, tal posibilidad de emitir billetes fue monopolizado por los bancos centrales que siguieron respaldando los billetes en  oro. ¿A cuál de ambos sistemas se refieren quienes proponen un retorno al oro?

Las alternativas no concluyen allí. Jesús Huerta de Soto también defiende el oro, pero sostiene que debe ser acompañado de libertad de emisión por parte de bancos privados, al mismo tiempo que debe imponerse el 100 por cien de encaje para evitar que los bancos expandan el crédito con asientos contables.  ¿Acaso quienes defienden el oro se refieren a este tercer sistema?

Hayek por su parte luchó toda su vida contra el nacionalismo monetario, sin embargo, su sistema de competencia de monedas, no estaba respaldado en oro, sino en dinero fiat. Proponía eliminar el curso forzoso y  que la gente elija aquella moneda de su conveniencia, que mantenga mejor el poder adquisitivo. ¿Podemos decir entonces que los Austriacos defienden el retorno al Patrón oro?

Jesús Huerta de Soto acaba de publicar un artículo en el Mises Institute donde defiende el euro desde un punto de vista de la Escuela Austriaca de Economía. Su versión en español se encuentra disponible en Scribd:

En defensa del euro: un enfoque austriaco (con una crítica a los errores del B.C.E. y al intervencionismo de Bruselas).

¿Es el euro entonces lo que proponen los Austriacos? Por supueso que no. Huerta de Soto deja claro que su propuesta ideal está lejos del euro, aceptándolo sólo como una alternativa al “nacionalismo monetario” existente previo al euro, al que Hayek le dedicó tanta atención a partir de 1937.

Selgin por su parte se ha preocupado por ofrecer alguna alternativa más viable que el free banking y sugirió utilizar un patrón dólar. Eliminamos a la Fed y dejamos que los dólares ya impresos y que circulan por el mundo jueguen el rol que el oro jugaba antes de la primera Guerra Mundial. Otros bancos privados o públicos podrán emitir monedas propias en competencia pero respaldadas en el dólar, y será la competencia pero bajo reserva fraccionaria, la que permitirá ir ajustando la oferta de dinero a la demanda.

Lo que intento proponer hoy a los lectores es considerar las posibles reformas del sistema monetario y bancario que se han ofrecido en la literatura austriaca, de tal modo de debatir acerca de su conveniencia o viabilidad. El orden que ofrezco a continuación proviene primero de la historia bancaria, y luego de las propuestas que aun no han recibido aplicación.

Historia bancaria

1. Patrón oro y banca libre con reserva fraccionaria a lo White-Selgin -caso de Escocia y otros-

2. Patrón oro y Bancos Centrales como monopolistas de emisión -Inglaterra, Francia, Alemania, etc antes de 1913-

3. Pseudo Patrón oro -Idem 2, pero después de la Primera Guerra Mundial-

(En la literatura sobre historia bancaria también hay alternativas -no austriacas- para administrar el dinero: Discrecionalidad de la política monetaria a lo Keynes, Simon y el 100 por cien, Regla de Friedman, Regla de Taylor, Inflation Targeting, Dolarización, Euro, etc.)

Propuesta Austriacas aun no aplicadas

4. Competencia de monedas con dinero fiat a lo Hayek

5. Free banking con encaje 100 por cien a lo Rothbard y Huerta de Soto

6. Free banking con reserva fracionaria a lo Selgin (con Patrón dólar, pero sin Fed)

Resumiendo, los Austriacos proponen regresar a 1 y 2, o bien probar experiencias nuevas con 4, 5 ó 6. Esto me parece es un resumen de lo que hasta ahora se plantea en la literatura.

Adrián Ravier es Doctor en Economía Aplicada por la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid, Master en Economía y Administración de Empresas por ESEADE y profesor de Macroeconomía en la Universidad Francisco Marroquín.