El problema son los infiernos, no los paraísos

Por Alejandro Tagliavini. Publicado el 25/9/19 en: https://www.ambito.com/el-problema-son-los-infiernos-no-los-paraisos-n5056435?fbclid=IwAR2tVeaOZPw6IfYoH-bkDIQvTRq7Ucj_vGMkWO404oFkRwGOepfnVDptBRI

 

El problema son los infiernos, no los paraísos

La lógica y el sentido común cada vez más escasos en el mundo, y en Argentina, quizás más. Siempre fue el infierno lo temible, pero ahora los políticos nos dicen que los paraísos deben ser combatidos, se diría que nos conducen al averno y, por tanto, necesitan que creamos que es bueno.

La “fuga” de capitales -FAE- fue récord en agosto, particularmente luego del “reperfilamiento”, superando los u$s5400 M esperados del FMI que probablemente no lleguen todavía, y también la salida de depósitos en dólares a lo que hay que sumar más de u$s4.000 M por repatriaciones extranjeras. Ya se fugó el 97,8%, según Hernán Herrera del CEPA, de lo que prestó el FMI que se dedica a financiar gastadores seriales y bicicletas. Y los bancos “bloquearon” préstamos en divisas: desde las PASO al 18 de septiembre, según el BCRA, el stock de préstamos en dólares a los privados se redujo 13,7% y las prefinanciaciones cayeron 15%.

Para colmo, quienes ingenuamente le creyeron a Macri y blanquearon su dinero -u$s116.000 M- perdieron hasta el 70% en dólares, aquellos que pesificaron -el 77% fue a cuentas e inversiones- y les subieron la alícuota de Bienes Personales -que hoy se paga a partir de apenas u$s20.000- del inicial 0,25% al 0,75%, y podría aumentar.

Y Alberto Fernández podría “gravar severamente a los poderosos”. Suena a “cliché” político. Los poderosos, los ricos, siempre tienen más vías para escapar de la voracidad fiscal. Las empresas, por caso, suben precios, bajan salarios y/o dejan de invertir demandando menos mano de obra. Así, la carga recae sobre los pobres -de hecho, es la principal causa de pobreza- y devolverles, por asistencialismo, es irrisorio ya que, después de pasar por la burocracia -sino corrupción- poco les llega.

Si se busca que no se dispare el déficit, probablemente se termine reestructurando la deuda -canje con quita, luce inevitable- estirando los vencimientos de capital más allá de 2025 y reduciendo el peso de intereses en los próximos años, ahorrándose unos u$s20.000 M anuales.

Además, según el CIPPEC, para equilibrar la balanza de pagos hasta 2023 y crecer un 3% anual, es necesario un aumento de las exportaciones de u$s25.000 M, un crecimiento del 9% anual partiendo de u$s84.000 M estimados para 2019. Y para ello es imprescindible lo contrario: bajar la presión fiscal para que los precios sean competitivos y las inversiones rentables.

Casi todos quieren revertir el blanqueo, lo que no es fácil, más allá de viajar a Uruguay. Existen mecanismos sofisticados y legales no accesibles para la clase media, como conseguir una Visa de residente en EE.UU. invirtiendo u$s500.000 -900.000 desde noviembre- o la misma cantidad en euros para Europa, Portugal. Para algunos la Transparencia Fiscal Internacional adoptada por más de 106 países hace prácticamente imposible mover activos sin declarar, pero la realidad los desmiente.

Aunque no puede conocerse con precisión, porque se esconde, según el interesado FMI -como toda burocracia multiestatal que vive de los impuestos- los fondos en paraísos fiscales llegan al 8% del PBI mundial, u$s 7 B y, según Boston Consulting Group, crecieron un 5% anual entre 2012 y 2017, más que el PBI global, a pesar de los “esfuerzos” -algo hipócritas- para combatirlos de los gobiernos que “pierden” u$s 1,1 B anuales en su recaudación. La corrupción debe solucionarse desde la raíz, en su origen. Hecha la aclaración, los paraísos fiscales son lugares adonde las personas escapan de la voracidad fiscal depredadora. Y, por cierto, a mayor presión fiscal más desigualdad, ya que los ricos se escapan más y es mayor la evasión. El 0,1% más rico de Rusia tiene el 12,5% de la riqueza del país de la cual el 60% está offshore, mientras que el 0,1% más rico de EE.UU. tiene el 7,8% de la riqueza total del país, y solo el 6,5% está offshore.

Según Tax Justice Network, “jurisdicciones del Reino Unido y algunos países de la OCDE” lideran el ranking de paraísos fiscalesSin olvidar a EE.UU., quizás el mayor paraíso fiscal de la historia, y Hong Kong dependiente de China. Al mismo tiempo, Luxemburgo, gracias a sus leyes, alberga tanta inversión extranjera directa como EE.UU. A nivel global, las inversiones “fantasma” suman u$s15 B anuales, superando al PBI chino.

Es evidente el porqué del interés de los políticos en que se paguen impuestos. Roberto Cachanosky, en TV con la presencia de la diputada Victoria Donda, dijo que el presupuesto de la cámara de diputados es de €150 M y así cada diputado “cuesta € 49.000” al mes, el doble que en España. Y cada senador “cuesta €171.000” mensuales contra 17.500 de uno español.

Según Reverso esto es “engañoso” porque no todos los gastos van a los parlamentarios. Cachanosky luego aclaró que ese costo no era el sueldo bruto. Para Reverso, el sueldo anual de un diputado argentino es de €53.743 brutos, y el de uno español de 68.642 (sin complementos y movilidad), y los senadores locales perciben un salario anual de €61.419 contra 68.621 (sin complementos y movilidad) de los españoles. Así queda reafirmado el espíritu de lo que dijo Cachanosky, ya que en Argentina -34% de pobreza y PBI p/cápita de €10.500 en 2018- deberían cobrar menos del tercio de lo que cobran en España -6,9% de pobreza y PBI p/c de €25700, 2018- y, aun así, el pueblo español se queja por estos sueldos exagerados.

 

Alejandro A. Tagliavini es ingeniero graduado de la Universidad de Buenos Aires. Ex Miembro del Consejo Asesor del Center on Global Prosperity, de Oakland, California y fue miembro del Departamento de Política Económica de ESEADE. Síguelo como @alextagliavini

Los costos del gradualismo están a la vista

Por Roberto Cachanosky. Publicado el 30/7/18 en: http://www.libertadyprogresonline.org/2018/07/30/los-costos-del-gradualismo-estan-a-la-vista/

 

Macri va a tener que pensar seriamente si, aquellos que le sirven para ganar elecciones, le sirven para gobernar

A casi un año de las PASO, se hace mucho más complicado poner en orden el desorden económico heredado del kirchnerismo y agravado por un gradualismo extremo. Desde el punto de vista político y social, porque la gente está mucho más agotada de las idas y venidas sin ver un horizonte de claridad hacia dónde marcha la economía y porqué está haciendo el esfuerzo que está haciendo sin resultados a la vista.

En lo que hace al aspecto estrictamente económico, todo esfuerzo fiscal que haga el gobierno para tratar de ordenar las cuentas públicas se hace cuesta arriba porque hoy se está pagando el costo del gradualismo.

El gráfico 1 muestra la evolución del peso de los intereses sobre la recaudación tributaria del Sector Público Nacional sin incluir los intereses intra sector público, si se incluyen esos intereses trepa cómodamente por encima del 23%. Si bien Cambiemos regularizó la deuda pública que quedaba en default, el grueso del incremento de la deuda se origina en el financiamiento del déficit fiscal. Como puede verse en el gráfico 1, el año pasado, por cada $ 100 recaudados, $ 20 se destinaron a pagar los intereses de la deuda. En el primer semestre de este año el acumulado de dicha relación da 18,4% contra 16,8% que dio el primer semestre de 2017.

Antes de continuar deseo aclarar que, en mi opinión, no es válido relacionar stock de deuda pública/PBI, porque el PBI es el ingreso que genera la economía en un año y la deuda vence en varios años. Es como si uno tomara una deuda hipotecaria a pagar en 20 años y toda esa deuda la dividiera por los ingresos de un solo año. Esa relación no dice nada.

Continuando, es importante resaltar que entre 2001 y 2004 los intereses de la deuda pública sobre la recaudación caen del 27,4% al 6,8%. ¿Fue un genio de la economía Néstor Kirchner? En absoluto, es que a fines de 2001 Rodriguez Saá, en su breve paso por la presidencia, declaró el default o la suspensión del pago de la deuda y los intereses de la deuda pública con casi todos los legisladores aplaudiendo de pie y festejando nuestra muerte como merecedores de crédito como nación. Sin intereses que pagar, con el gasto público licuado por Duhalde en base a la llamarada inflacionaria y cambiaria de 2002, un tipo de cambio cercano a los $ 3, retenciones ya establecidas y mejora en el precio de las commodities, tuvo una holgura fiscal que, en su carrera populista, lo llevó a pasar de un superávit fiscal consolidado del 3,5% del PBI a entregar el gobierno en 2015 con un déficit fiscal consolidado del 7,24% del PBI. Es decir una pérdida de solvencia fiscal con un recorrido de casi 11 puntos del PBI. Una brutalidad única que fue heredada por Macri que, justamente, no toleraba el tratamiento gradualista que se aplicó y hoy complica más la política económica.

A modo de ejemplo, el gobierno pagó el costo político de incrementar las tarifas de servicios públicos, en particular energía. El ahorro en subsidios económicos corrientes del primer semestre 2018 versus el primer semestre de 2017 fue de $ 9.831 millones. Comparando los mismos dos primeros semestres los intereses pagados subieron en $ 34.101 millones. Puesto de otra forma, en el primer semestre, Cambiemos bajó el gasto primario en $ 38.461 millones, sin incluir los intereses de la deuda pública, y aumentó el gasto en intereses para financiar el gradualismo en $  34.101 millones. El escaso esfuerzo que hizo para bajar el gasto primario haciéndolo recaer todo sobre el sector privado incrementando las tarifas de los servicios públicos, se le fue en financiar el gradualismo.

Si comparamos los números fiscales de 2017 versus los números fiscales de 2016 vemos que el resultado primario muestra un aumento del déficit fiscal de $ 60.6156 millones y los intereses pagados crecieron en $ 93.647 millones.

Acá hemos llegado a una situación límite producto del gradualismo. Si tomamos el déficit fiscal consolidado para 2018, ya que las provincias y los municipios también tienen que financiar su déficit, se llevan el 47% del total de los depósitos del sector privado si se financian con deuda interna. Eso implica dejar casi sin crédito al sector privado y generar un proceso recesivo que, posiblemente, impacte sobre la recaudación impositiva, haciendo más difícil cumplir la meta fiscal.

Insisto, queda demostrado que el gradualismo era la medicina no indicada para la pesada herencia recibida. Su costo es mayor a sus beneficios, medidos tanto en la paciencia social como en resultados económicos que están a la vista. La economía en recesión a un año de las elecciones, la inflación en niveles de dos dígitos altos, el sector privado agonizando por la carga impositiva y los números fiscales siguen siendo difíciles de dominar.

El primer día de gobierno en 2015 Macri tenía más poder que nunca, aunque no tuviera mayoría en ambas Cámaras, podía tener todo el apoyo de la población mostrando con crudeza la herencia recibida y  presentando un plan consistente para dominarla. Con esas dos cosas podría haber logrado un amplio apoyo de la gente que iba a hacer imposible que la oposición no lo acompañara en el camino de reformas estructurales.

Me parece que Macri va a tener que pensar seriamente si, aquellos que le sirven para ganar elecciones, le sirven para gobernar, porque le han hecho meter la pata de una forma increíble en el campo económico y hemos perdido otros dos años y medio con el cuento del optimismo y el entusiasmo pero con poca ciencia económica al momento de dominar la economía.

 

Roberto Cachanosky es Licenciado en Economía, (UCA) y ha sido director del Departamento de Política Económica de ESEADE y profesor de Economía Aplicada en el máster de Economía y Administración de ESEADE.

Las propuestas de Cristina nos llevarán a la ruina

Por Iván Carrino. Publicado el 13/7/17 en: http://contraeconomia.com/2017/07/13/las-propuestas-de-cristina-nos-llevaran-a-la-ruina/

 

A través de Unidad Ciudadana, la ex presidente presenta sus propuestas para el país. Son las mismas recetas fracasadas del pasado.

Argentina se metió de lleno en la campaña electoral para las PASO. Si bien la fecha oficial de inicio es el viernes 14, lo cierto es que los candidatos están desfilando hace rato por los medios de comunicación más importantes.

Las PASO, que no serán unas “Primarias” propiamente dichas, funcionarán como antesala para la elección legislativa de octubre. Así que es oportuno comenzar a analizar qué propuestas económicas tiene cada uno de los candidatos.

Para ello, qué mejor que empezar con lo que Unidad Ciudadana (el partido por el que se presentan Cristina Fernández de Kirchner y la economista Fernanda Vallejos) tiene para ofrecer.

Así no se puede seguir

El eslogan principal de la campaña de la ex presidenta es que “así no se puede seguir”. Esto lleva a la necesidad de “ponerle un freno a las políticas de ajuste que se están llevando adelante en nuestro país”.

A los ojos del kirchnerismo más radical, la economía se desploma, el aumento de los precios está “descontrolado”, el salario se derrite y la industria nacional se va fundir en cualquier momento. Por ello sugieren que estamos en una situación de urgencia y emergencia.

Tal vez esto sea lo primero que llame la atención del equipo de Unidad Ciudadana. Cristina Fernández fue presidenta por 8 años, en 4 de los cuales la economía se mantuvo estancada pero los precios se multiplicaron por tres.

O sea, cuatro años de estancamiento con inflación, ¿pero la urgencia llega recién en 2017? Curioso como mínimo.

Inflación: pasaje a Caracas

Yendo a las propuestas concretas de la plataforma cristinista, lo primero que aparece es su remedio para curar el aumento descontrolado de precios.

Para Unidad Ciudadana, la inflación “pulverizó el poder de compra del salario, de las jubilaciones, de los ingresos de los profesionales y de las clases medias”. Siendo esto así: ¿por qué Cristina, cuando fue presidenta, multiplicó el déficit fiscal y la emisión monetaria? ¿No sabía que éste era el final inevitable de dichas políticas?

Lo sabe, pero elige otra estrategia. Para frenar la inflación, pide “volver a aplicar seriamente programas como Precios Cuidados, Ahora 12 y profundizar la intervención del Estado a través de acciones que regulen la formación de precios”.

En resumidas cuentas, lo que propone Unidad Ciudadana es aplicar todavía más controles de precios. Es decir, una receta que viene fracasando hace 4.000 años y que volvió a hacerlo durante la “década K”.

Desde la presidencia de Néstor Kirchner que se controlan precios. Sin embargo, la inflación se multiplicó por 8 (de 3,7% en 2003 a 27,8% en 2015).

Los controles de precios no bajan la inflación pero destruyen los incentivos a producir. Unidad Ciudadana, desde el congreso, buscará emular el modelo venezolano. Una pésima idea.

Remedios que enferman

El diagnóstico que hace el partido de Cristina Fernández es aterrador. La economía colapsa y “medio millón de personas han perdido su trabajo”. Es por eso que no hay mejor solución que “declarar la emergencia laboral, prohibir los despidos por un año e impulsar un aumento de emergencia del salario mínimo vital y móvil”.

Esta propuesta no solo mágicamente frenaría los despidos y aumentaría el ingreso, sino que, además, redundaría en el “fortalecimiento de la demanda, el mercado interno y la reactivación de la economía”.

Obviamente, todos estos supuestos son falsos.

En primer lugar, si se presentara un proyecto de ley que prohibiera los despidos y éste tuviera altas probabilidades de resultar votado, entonces automáticamente los empresarios que estuvieran analizando tomar dicha decisión, acelerarían el paso.

Sería conveniente para ellos despedir “ahora” que pueden, que intentar hacerlo cuando sea ilegal. Finalmente, la propuesta terminaría aumentando el desempleo en lugar de reducirlo. Un remedio peor que la enfermedad.

Otro desatino es la propuesta de subir el salario mínimo vital y móvil. Si los bajos ingresos se resolvieran con la ley del salario mínimo, bastaría escribir que éste debe ser de USD 10.000 al mes y listo. No obstante, con dicha ley no solo no se “fortalecería la demanda”, sino que el sector productivo colapsaría y el desempleo y la informalidad se dispararían.

Por último, el “estímulo a la demanda” Cristina Fernández ya lo probó cuando fue presidente. Durante su segundo mandato, el déficit fiscal se multiplicó por 7 en términos nominales y por 2 en términos del PBI. Es decir, se llevó adelante un mega-estímulo keynesiano a la demanda. Sin embargo, la economía no solo no creció, sino que en términos per cápita, cayó 3 puntos porcentuales.

Más gasto y déficit no estimularán la economía, sino todo lo contrario.

Cazadores de zoológico

Una de las últimas propuestas económicas del espacio kirchnerista es la de volver a “proteger la industria nacional”. Como si esta no siguiera protegida con aranceles, licencias no automáticas y acuerdos comerciales casi inexistentes, el cristinismo plantea que debe haber una “administración efectiva del comercio exterior”.

Es decir, seguir y profundizar un proteccionismo que defiende a algunos empresarios pero a costa de las grandes masas consumidoras.

¿Cómo concilia Unidad Ciudadana su “defensa de los trabajadores” con el proteccionismo, que obliga a esos mismos trabajadores a pagar entre 2 y 5 veces más por electrónica y textiles?

No hay respuesta posible.

El programa económico de Unidad Ciudadana no se diferencia casi nada de los lineamientos generales que gobernaron al país durante los años previos a diciembre de 2015. Es por eso que no pueden ofrecer nada nuevo. Es que los problemas a los que la economía se enfrenta hoy, como la inflación, el estancamiento económico y el alto déficit fiscal fueron todos creados por el kirchnerismo.

Profundizar el modelo “K” es agravar todos los problemas que ellos generaron. Por lejos, se trata de una de las peores alternativas de estas elecciones legislativas.

 

Iván Carrino es Licenciado en Administración por la Universidad de Buenos Aires y Máster en Economía de la Escuela Austriaca por la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid. Es editor de El Diario del Lunes, el informe económico de Inversor Global. Además, es profesor asistente de Comercio Internacional en el Instituto Universitario ESEADE y de Economía en la Universidad de Belgrano.