‘Política y principios’

Por Carlos Rodriguez Braun: Publicado el 7/8/18 en:  https://sotograndedigital.com/politica-y-principios-por-carlos-rodriguez-braun/

 

Opinión, por Carlos Rodríguez Braun

En la primera vuelta de las elecciones primarias del Partido Popular uno de los dos principales protagonistas, Pablo Casado, sostuvo que la crisis de esa formación política se derivaba de que había descuidado sus principios. Figuras de la importancia de José María Aznar subrayaron el mismo mensaje.

A primera vista, parece cierto. Mariano Rajoy arrasó en 2011 con el 45 % de los votos y 186 escaños en el Parlamento, y dilapidó ese gran capital, perdiendo cuatro millones de votos y siendo finalmente expulsado del Gobierno por la primera moción de censura exitosa de nuestra democracia.

Carlos Rodríguez Braun.
Carlos Rodríguez Braun.

Parece razonable suponer que en esa catástrofe le cupo al Partido Popular una gran responsabilidad. La gestión de la crisis catalana pudo ejercer su influencia, y por supuesto la política fiscal: Rajoy prometió dos veces bajarles los impuestos a los españoles, y dos veces se los subió. Temo que ahora Pedro Sánchez castigue todavía más a los contribuyentes, pero es inevitable pensar que numerosos votantes del PP se sintieron decepcionados y hasta traicionados por Rajoy y su Gobierno.

En el propio PP y en el equipo de Rajoy eran conscientes de ello. De ahí que reivindicaran la aplicación del artículo 155 de la Constitución para lidiar con la situación en Cataluña, e insistieran en que Rajoy debió subir los impuestos en contra de sus principios. Varios dirigentes del partido repitieron que “bajar los impuestos está en el ADN del PP”, como si los partidos fueran organismos susceptibles de análisis biológicos.

La triste realidad es que resulta difícil encontrar a políticos con principios. Ni siquiera Aznar se comportó ante los nacionalistas catalanes con valentía sistemática, puesto que decapitó a Aleix Vidal-Quadras en 1996, cuando necesitó los votos de Jordi Pujol y éste se lo exigió. Ahora Pablo Casado promete bajar los impuestos, y es a mi juicio imprescindible que lo propongan los líderes del PP para recuperar apoyo popular, pero muchos recordarán las promesas incumplidas de Mariano Rajoy.

Lo que hacen los políticos es actuar generalmente con oportunismo para acceder al poder y mantenerlo. Los éxitos en el mundo de la política suelen ser complicados si uno tiene principios y no está dispuesto a negociarlos. Como dice una célebre y cínica frase atribuida a Groucho Marx: “estos son mis principios, pero si no le gustan tengo otros”.

 

Carlos Rodríguez Braun es Catedrático de Historia del Pensamiento Económico en la Universidad Complutense de Madrid y miembro del Consejo Consultivo de ESEADE

Podemos reírnos (y la FIFA)

Por Alejandro Tagliavini. Publicado el 26/6/15 en: http://www.s21.com.gt/colaboracion/2015/06/26/podemos-reirnos-fifa

 

Los humanos somos más conservadores de lo que creemos, tanto que ante una situación desagradable solemos huir en la misma dirección del problema en lugar de virar 180 grados. Es que el cosmos es conservador, ya que todo evoluciona lentamente y siempre hacia adelante porque la evolución supone avanzar.

Las recientes elecciones en España lo muestran: el oficialismo de derecha —el Partido Popular— resultó más estatista que lo anunciado causando un bajón económico y un aumento de la corrupción. Así, el alto grado de decepción ciudadana se tradujo en un aumento de los votantes por partidos que proponen aún más coerción estatal.

El oficialismo quedó primero (27%), pero se le esfumaron 2.4 millones de votos al crecer, sobre todo, el partido de izquierda Podemos y Ciudadanos de centroderecha. Ahora, claramente esta de izquierda es incoherente y, por tanto, inoperante, con lo que nada va a cambiar realmente. Por caso, proponen tolerancia cero contra la corrupción, pero también aumentar el peso de la burocracia estatal.

El Estado es el monopolio de la violencia con el que “gobierna”; es decir, crea “leyes” obligatorias contradiciendo al mercado donde las transacciones son voluntarias: compra y vende quienquiera lo que desea. Pero el cumplimiento de “leyes” que implican actos no voluntarios, supone la existencia de un árbitro que impone dicha “ley” —funcionario, policía, juez, etc.—, que es susceptible de ser sobornado, y así la corrupción crece a la par del estatismo que es lo que Podemos propone. Sí que hay corrupción en el “ámbito privado”, como en la FIFA, pero todo se resume a privilegios otorgados por burócratas como monopolios o exclusividades de mercado a ONG privilegiadas por los políticos.

Basta comparar los índices de corrupción con los de libertad para observar que, a más estatismo, más corrupción. Según Transparencia Internacional, España, que en 2004 estaba en el puesto 22, hoy bajó al 38 entre los países menos corruptos. Los más corruptos son Somalia en el lugar 177; Corea del Norte, 176; Afganistán, 175; Sudán, 174, y Sudán del sur, 173. Y los menos corruptos son Dinamarca, en el puesto 1; Nueva Zelanda, 2; y Finlandia, 3. Uruguay es el primer país de América Latina, en el lugar 20, detrás de EE. UU.

En el índice de libertad elaborado por The Heritage Foundation, Dinamarca está en el puesto 11; Nueva Zelanda, 3; Finlandia, 19; EE. UU., 12; Uruguay, 43; Chile, 7; mientras que Uzbekistán está en el 160; Turkmenistán, en el 172; Corea del Norte, 178, y sobre el resto ni siquiera es posible recabar datos.

En fin, como revoluciones no existen realmente, son buenas las reglas que propone Srdja Popovic (Belgrado, 1973) fundador de Otpor, movimiento estudiantil determinante en la caída de Slobodan Milosevic. Entre las prácticas que recoge en su libro, Blueprint for revolution, para lograr la victoria a través de protestas pacíficas, destaca la de conservar la vida (“Si mueres, no habrá revolución”), conservar la libertad (“No se emprenden protestas desde la prisión”) y la más recomendable para usar contra las incoherencias de Podemos: “El risactivismo”, táctica basada en el humor y el ridículo “para minar la autoridad”.

 

Alejandro A. Tagliavini es ingeniero graduado de la Universidad de Buenos Aires. Es Miembro del Consejo Asesor del Center on Global Prosperity, de Oakland, California y fue miembro del Departamento de Política Económica de ESEADE.

Sobre los menores impuestos…en fin

Por Carlos Rodriguez Braun: Publicado el 3/11/13 en: http://www.carlosrodriguezbraun.com/articulos/la-razon/sobre-los-menores-impuestos-en-fin/

Tal como era de esperar, la relativa mejoría de los datos económicos y el avistamiento del horizonte electoral han animado las propuestas de reducción de impuestos, destacando en primer lugar las autonomías gobernadas por el Partido Popular.

Reacción de la izquierda

La oportunidad de la estrategia es visible en la descomposición que ha generado en la izquierda, que se ha apresurado a descalificarla con la habitual cantinela de que favorece a “los que más tienen”, como si socialistas y comunistas se esmeraran en proteger a los que tienen menos. Dirá usted: bienvenidas sean tales iniciativas, más vale tarde que nunca. No cabe duda de que es bueno que los políticos dejen de subir los impuestos y muy bueno que empiecen a bajarlos.

Dos dudas

Dos dudas, empero, permanecen. De una parte, la supuesta mayor corresponsabilidad fiscal no queda clara, porque las reducciones de impuestos se plantean en un contexto donde la mayoría de los euros que gastan las autonomías (el panorama municipal es diferente) siguen siendo euros transferidos por el Estado. De ahí las broncas en el Consejo de Política Fiscal y Financiera, los victimismos, los agravios comparativos, las herencias recibidas, y los crípticos tiras y aflojas por aquello que más ansían los políticos: el dinero ajeno, y en especial el dinero que cobra uno pero recauda otro. De otra parte, el apego del PP a mantener el Estado del Bienestar impide realmente que las rebajas fiscales sean significativas, lo que también valdrá para cuando el Gobierno acuda con el mismo mensaje, que llegará más pronto que tarde.

Impuestos y recuperación

Una economía golpeada por varios años de castigos tributarios, con una política fiscal que no ha acabado con el déficit y que a cambio ha engordado la deuda pública por encima del PIB, se encamina lentamente hacia la recuperación. La bajada de impuestos ayudará tanto más cuanto más profunda sea, y no parece que lo vaya a ser mucho. Dirá usted: menos da una piedra, y en particular una piedra de izquierdas. Y es verdad.

El Dr. Carlos Rodríguez Braun es Catedrático de Historia del Pensamiento Económico en la Universidad Complutense de Madrid y miembro del Consejo Consultivo de ESEADE.