Ya estaban aquí

Por Carlos Rodriguez Braun: Publicado el 18/8/17 en: http://www.carlosrodriguezbraun.com/articulos/la-razon/ya-estaban-aqui/

 

Ayer jueves por la mañana participé en la tertulia de “Más de Uno” en Onda Cero. Y Toni Bolaño nos comentaba desde nuestra emisora en Barcelona, es decir, desde la propia Rambla, sobre la gran cantidad de turistas que paseaban por ahí desde temprano. Era lógico. Las Ramblas son, junto con la Sagrada Familia, el punto de máxima concentración de visitantes de la Ciudad Condal. Y a mediados de agosto, todavía más.

Mientras charlábamos sobre los problemas de España, y en particular de Cataluña, ya estaban aquí, ya estaban en Barcelona, los asesinos. Ya estaban aquí, mezclados con los catalanes, los barceloneses, los demás españoles, los turistas nacionales y extranjeros, estaban los asesinos. Su objetivo, el de siempre: causar el mayor número de muertos y heridos, el mayor terror, el mayor desconcierto.

España conoce bien, por desgracia, el azote terrorista, y en particular lo conoce Barcelona, donde la ETA perpetró la abominable matanza de Hipercor, hace treinta años. No conocíamos el más reciente “modus operandi” de los criminales, porque matar arrollando viandantes con un vehículo es relativamente reciente en Europa. No en Israel, donde los terroristas palestinos han recurrido a este método para asesinar inocentes desde tiempo atrás. Pero en Europa empezaron hace apenas un año, en Niza. Continuaron después en Estocolmo, Berlín, París y Londres.

Y ahora, Barcelona. España sabe que, si nadie está en verdad completamente a salvo del zarpazo terrorista, nuestro país tampoco. De hecho, el Gobierno elevó la alerta antiterrorista a cuatro sobre cinco a mediados de 2015. Dentro de España, Cataluña podía ser el objetivo. Dentro de Cataluña, Barcelona. Y si pensaban matar en Barcelona con el método del atropello masivo, las Ramblas podían ser un objetivo, aún más en estas fechas veraniegas.

Ayer lo consiguieron. Es importante mantener la mente en calma cuando la ira nos hierve la sangre, o nos la congela el espanto, aunque es difícil no oscilar entre la una y el otro ante crímenes brutales como los de ayer en Las Ramblas de Barcelona.

La batalla contra los terroristas no es exclusiva de los policías, los soldados y los guardias civiles o, en este caso, los Mossos d’Esquadra. Los ciudadanos también tenemos un papel que cumplir, o más bien varios, desde la solidaridad inmediata con las víctimas y sus familiares hasta la colaboración con las fuerzas de seguridad. Otra cosa importante que podemos hacer es rechazar la segunda pata del totalitarismo criminal, que siempre camina sobre la violencia, por un lado, y sobre la mentira, por otro. Así como rechazamos la primera, no hagamos caso de la segunda; por ejemplo, desmontemos la sistemática mentira que pregonan los asesinos, al culpabilizarnos de sus crímenes. Los asesinos son los culpables, nosotros no. Ni los españoles, ni los turistas. Ni nosotros, ni nuestro país, ni nuestra religión, ni nuestra historia, ni nuestros valores.

 

Carlos Rodríguez Braun es Catedrático de Historia del Pensamiento Económico en la Universidad Complutense de Madrid y miembro del Consejo Consultivo de ESEADE.

Brexit: ¿crisis u oportunidad?

Por Carlos Alberto Salguero. Publicado el 24/5/16 en http://www.rionegro.com.ar/columnistas/brexit-crisis-u-oportunidad-BM394267

 

El Reino Unido, a 43 años de su adhesión a la Unión Europea (UE), se encuentra frente a un angustioso dilema que ha de sopesarse a voluntad de partidarios y detractores. Pareciera que el canal de la Mancha, que lo separa en múltiples aspectos del continente, se está ensanchando de forma irreversible.

En repetida opinión, el contexto internacional se caracteriza porque la mayor parte de los extranjeros, incluido entre otros el presidente de EE. UU. Barack Obama, no admite las razones geopolíticas para que Gran Bretaña abandone la UE en el referéndum del próximo 23 de junio.

Europa, que ha sido un balance entre Londres, París y Berlín, cada uno con sus diferentes visiones económicas y de política exterior, abría múltiples posibilidades de colaboración y negociación. Pero ahora el desplazamiento de poder hacia Alemania, tanto debido a su éxito económico como a la marginalización creciente de Francia y la irrelevancia europea del Reino Unido, significa que la UE se está articulando como un núcleo fuertemente integrado en la esfera económica bajo hegemonía política y normativa alemana.

Los diplomáticos británicos, pese al esfuerzo que han dedicado durante décadas a entretejer una relación entre Londres y Bruselas que garantizara al Reino Unido un máximo de influencia con, a la vez, un mínimo de cesión de soberanía, se enfrentan a una debacle de gran magnitud. Tal vez no tanto porque el Reino Unido haya cambiado de posición, que lo ha hecho desde la llegada de David Cameron al poder, sino sobre todo porque el continente se ha puesto en marcha, dejando al Reino Unido atrás.

Primero fue Grexit, la combinación de Grecia y exit (salida). Ahora es Brexit o Brixit para referirse a una posible salida del Reino Unido. En el 2015 el Parlamento británico aprobó la European Union Referendum Act 2015, uno de los objetivos de gobierno del Partido Conservador, y será la segunda ocasión que se celebre un referéndum de este tipo tras la elección de 1975, en la que el 67% de los electores se mostró partidario de permanecer. Se espera que el referéndum del 2016, tal como lo indica la encuesta de Financial Times al 8 de mayo, 46% por la permanencia y 43% por la separación, tenga resultados más ajustados.

Por su parte, los principales responsables de la UE han confirmado que no habrá período de gracia para Reino Unido si decide abandonar el bloque. Bruselas no quiere perder ni un segundo y ya ha comenzado a registrar en las agendas de media Europa una cita el domingo 26 de junio, tres días después del referéndum. Esa reunión serviría para acelerar las negociaciones de un proceso que se califica directamente como “divorcio”.

El impulso de la conducción del “Brexiteers” es el mismo que destacó en 1962 el exsecretario de Estado de norteamericano Dean Acheson cuando declaró: “Gran Bretaña ha perdido un imperio y todavía no ha encontrado un papel”. El escritor Edmund Wilson, por su parte, también lo expresó cuando dijo que la elite británica era “completamente irreconciliable con la disminución de la Gran Bretaña de posguerra”.

Pero, pese el consenso generalizado de que la salida de Gran Bretaña de la UE podría dañar su economía, se alzan las voces de un nuevo desafío. En un paper de “Economists for Brexit”, ocho “notables” economistas británicos se oponen a los argumentos del Tesoro, el FMI, la Escuela de Economía de Londres y la OCDE, a los que consideran un “sinsentido económico” y alegan que el Brexit “traerá ventajas económicas, netas y medibles”.

Los miembros del Partido Conservador de Gran Bretaña comparten la misma idea de que su pequeña isla sigue siendo lo suficientemente grande como para estar al margen de la Europa continental. Sin dudas, el sentido británico original de autosuficiencia, y de poder y gloria, que deriva de hechos históricos. Se piensa que el aislamiento geográfico del Reino Unido, así como las tradiciones entrelazadas de comercio y la libertad individual, la distinguen claramente de sus vecinos del continente.

Aunque las consecuencias de la elección recién se verán tras las pruebas de campo (en uno u otro caso), la amenaza del Brexit quizás debería ser observada no solo como una posible pérdida británica y/o comunitaria sino como una esperanza para frenar y cambiar de signo el inquietante proceso de burocratización que caracteriza al gobierno supranacional europeo desde su misma creación.

 

Carlos Alberto Salguero es Doctor en Economía y Máster en Economía y Administración de Empresas (ESEADE), Lic. en Economía (UCALP), profesor titular e investigador en la Universidad Católica de La Plata y egresado de la Escuela Naval Militar.

América le da una mano a Europa en su momento más difícil

Por Guillermo Luis Covernton: Publicado el 13/11/15 en: http://esblog.panampost.com/guillermo-covernton/2015/11/18/america-le-da-una-mano-a-europa-en-su-momento-mas-dificil/?utm_content=buffer6d3f2&utm_medium=social&utm_source=twitter.com&utm_campaign=buffer

 

 

Mostremosle el camino y ayudémoslos a entender lo que sus tradiciones, historia y costumbres les han negado a lo largo de la historia

La sucesión de hechos de sangre, sincronizados y coordinados, que sufrieron el pasado viernes, 13 de noviembre, los parisinos ha generado una ola masiva de manifestaciones públicas. Condolencias, lamentaciones, expresiones de piedad y de dolor. Pero también críticas a políticas migratorias, de control de armas, cuestionamientos a la vigencia de los derechos civiles y a políticas de seguridad y de integración internacional, entre muchas otras.

La situación se mostró dantesca: jóvenes de entre 15 y 18 años, corriendo entre el público con armas automáticas militares y bombas, en restaurantes, teatros, estadios deportivos y las calles, asesinando indiscriminadamente a personas que ni siquiera conocían y contra las que no tenían ningún motivo personal para segar sus vidas.

La pregunta obligada es ¿por qué?

Sólo podemos enfrentar las amenazas que conocemos y entendemos. Del mismo modo que el científico sólo puede vencer a la enfermedad que ha estudiado

La verdadera materia de estudio del economista es la acción humana. Entender por qué los hombres actúan del modo en que lo hacen. Cómo operan las escalas de valores subjetivas de cada individuo, los incentivos y la elección de medios y fines.

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Todavía no hay ninguna explicación posible para justificar los ataques terroristas del Estado Islámico ocurridos en París. (Twitter)

Las personas que actuaron ayer en París no buscaban matar a las personas que murieron, ni influir en su voluntad de modo alguno. Buscaban atacar las instituciones, al Gobierno de un país, y torcer su voluntad, obligando a un Gobierno elegido de forma democrática a actuar de una manera diferente. Pretenden poner de rodillas a una nación entera y obligarla a cumplir con la voluntad de los atacantes islamistas. Su accionar es extorsivo. Su advertencia es clara: si no cambian sus políticas, seguiremos atacando.

¿Quiénes son los atacantes? El Estado Islámico, una organización que pretende ocupar el territorio de la mayor cantidad de países que pueda. En Asia Menor, África y aún en Europa. Para imponer allí la sharía, la ley islámica, un cuerpo de normas que se inmiscuye en los aspectos más íntimos y personalísimos de los seres humanos, condicionando su forma de vida, su educación, la forma de educar, tratar y valorar a la mujer, las ramas del comercio que se han de permitir, las religiones que se han de practicar (sólo una) y un sinnúmero de costumbres mundanas mucho menos relevantes, pero que afectan de igual modo la individualidad y la autonomía de la voluntad.

En definitiva, una banda armada, sin piedad, ni respeto por las normas de conducta y las leyes libremente aceptadas y elegidas por el país, asesina, amenaza y extorsiona, para imponer su voluntad a una nación soberana. Financiados y entrenados desde el exterior. Con el claro objetivo de afectar los mecanismos de decisión democrática y los derechos individuales de los ciudadanos, que son inherentes a la persona humana, por su condición de tal, y cuyo reconocimiento caracteriza a nuestra cultura y valores.

La táctica apunta a dividir, socavar los cimientos de legitimidad del Gobierno de los países a los que atacan. De esta manera, pretenden generar reacciones frente a políticas que, hasta los ataques, eran masivamente aceptadas, en un contexto social donde impera el Estado de derecho, la república democrática y los valores de occidente cristiano.

La tolerancia al extranjero, la aceptación de las diferencias, la discusión y respeto por el disenso, la libertad de culto, de comercio, de educación, de prensa y de educar a los hijos como sus padres lo consideren mejor son algunos ejemplos.

Nada de esto es aceptado por los atacantes. En los territorios donde se han impuesto por la fuerza de las armas, el saqueo de las riquezas de los invadidos es la fuente de financiamiento, las mujeres de los sometidos son una mercadería para sobornar a sus mercenarios apátridas, los lugares de culto y las costumbres religiosas son borradas y su reivindicación es causa de martirio.
Europa está consternada, sorprendida y perpleja. No lo esperaban ni lo conocían.

Nuestro deber moral es apoyarlos, ayudarlos y hacerles entender. Cuando América Latina y África sufrieron la misma amenaza, en las décadas de 1960 y 1970, la Europa culta y progresista no nos comprendió. Guerrilleros asesinos eran entrenados y equipados en países totalitarios, con fondos conseguidos mediante la confiscación y el saqueo de países oprimidos, en donde no existía ni la democracia, ni la república, ni los derechos individuales. Y mientras la prédica marxista buscaba extorsionar y esclavizar a nuestros países Europa se mostraba indiferente, sino cómplice.

No cometamos el mismo error. Ayudémoslos a entender y a superar la amenaza.

Sólo los americanos podemos mostrarles el camino. Sólo nuestras repúblicas democráticas, nuestras constituciones liberales, nuestro respeto por las costumbres, religiones y formas de vida diferentes pueden ayudar en este trance espantoso.

Los nacionalismos, la xenofobia, la intolerancia, la condena previa al inocente, el cierre de las fronteras y el comercio son las herramientas del islamismo. Todas costumbres y disvalores muy difundidos en la vieja Europa. Un continente que empezó a mirar con cierto interés a los valores de la América que se emancipó mucho antes que ellos de ese yugo, y con éxito, sólo cuando las dos mayores guerras que jamás vio el mundo los dejaron exhaustos y aterrados.

No cometamos el mismo pecado. Mostrémosle el camino. Ayudémoslos a entender lo que sus tradiciones, historia y costumbres les han negado.

Lo único que hace a alguien ciudadano de una de nuestras democracias, es la adscripción sin ambages ni reservas a los valores de nuestras constituciones. La aceptación incuestionable de los valores de la libertad. La sumisión absoluta al imperio de la ley, es decir el estado de derecho, y el respeto por las instituciones democráticas. Para nosotros, para nuestra posteridad y para todos los que quieran poblar nuestro suelo.

 

 

Guillermo Luis Covernton es Dr. En Economía, (ESEADE). Magíster en Economía y Administración, (ESEADE). Es profesor de Macroeconomía, Microeconomía, Economía Política y de Finanzas Públicas en la Pontificia Universidad Católica Argentina, Santa María de los Buenos Aires, (UCA). Es director académico de la Fundación Bases. Preside la asociación de Ex alumnos de ESEADE.

Argentinean Writer Reveals the Secret to Defeating Kirchnerism

Por Belén Marty: Publicado el 6/11/15 en: http://panampost.com/belen-marty/2015/11/06/argentinean-writer-reveals-the-secret-to-defeating-kirchnerism/

 

Argentinean writer Marcelo Birmajer believes humor is the best way to neutralize the lies of Argentina's government

Marcelo Birmajer believes liberty belongs to everyone, or no one. With plain but precise language, the Argentinean writer spoke to a crowded room during Argentina’s first National Congress of liberal organizations on Monday, November 2.

Birmajer, a former scriptwriter for the popular investigative journalism television show Journalism for Everyone, took part in a panel discussion on the battle between populist and liberal ideas organized by the Network for Liberty.

The famous Argentinean essayist believes it is crucial for liberals to adopt a straight-forward discourse, unlike pro-government intellectuals who he says resort to grandiloquent language, often quoting thinkers just to show how cultured they are.

For Birmajer, the liberal message should be simple and easy to absorb.

The PanAm Post sat down with the writer after his talk on the historic crossroads for Argentina’s politics.

How would you explain to someone who is not from Argentina the social, cultural, and political rift that the government has created over the last 12 years?

As soon as the Kirchners took office [in 2003], they started buying people off. In exchange, they asked them to give up thinking for themselves and relinquish any responsibility or say over their own futures.

Those who accepted the offer of “money for thought” defend Kirchnerism and its handouts.

On the other side, there is an important part of the population that would rather have a job, think for themselves, and live independently. That’s the rift.

How can the fear-mongering campaign against opposition candidate Mauricio Macri be neutralized?

I believe that the best answer to fear is creativity, not more fear. This can be done through humor, proposals, speaking out against their lies, and confronting the Kirchnerists with their own past.

They were responsible for Argentina’s great depression during the 1990s, and were simultaneously the primary beneficiaries of the decade. We need to insist on that.

In short, the people will decide [in the November 22 presidential runoff]. One can only speak the truth, and should not react with more fear.

Why is the international community silent on the Leopoldo López case in Venezuela, even after prosecutor Franklin Nieves admitted that the trial was a farce

This is very important. Basically, it’s because the United States has renounced her role as the defender of liberty. The US government is negotiating with dictatorships like Cuba and Venezuela, and even with [Russian President Vladimir] Putin.

The United States is doing this not to stand up to greater threats, but to live in peace.

Are we facing a paradigm shift?

Definitely. In this new scenario, the United States has abandoned her role of leading the free world.

Why has Hollywood supported dictatorships like Cuba?

That is inexplicable. I’ve seen it all my life, both in North America and Europe. The most renowned artists have always supported dictators, oppressors, even though they live in the West.

In fact, Argentinean leftists who backed oppressive regimes didn’t go into exile in Cuba or the Soviet Union, but to Paris and Rome.

It’s hypocritical to sleep easy at night thinking you’re on the side of good, that you root for the weak, when you are actually supporting dictators and oppressors. No one who lives in Cuba would defend communism.

 

Belén Marty es Lic. en Comunicación por la Universidad Austral. Actualmente cursa el Master en Economía y Ciencias Políticas en ESEADE. Conduce el programa radial “Los Violinistas del Titanic”, por Radio Palermo, 94,7 FM.

Nostalgia de París.

Por Mario Vargas Llosa. Publicado el 17/10/12 en: http://elpais.com/elpais/2014/10/17/opinion/1413536088_550122.html

 

Cada vez que vengo a París siento una curiosa sensación, hecha de reminiscencias y nostalgia. Los recuerdos, que fluyen como una torrentera, van sustituyendo continuamente la ciudad real y actual por la que fue y solo existe ya en mi memoria, como mi juventud. He vivido en muchos lugares y con ningún otro me ocurre nada parecido. Tal vez porque con ninguna ciudad soñé tanto de niño, atizado por las lecturas de Julio Verne, de Alejandro Dumas y de Victor Hugo, y a ninguna otra quise tanto llegar y echar allí raíces, convencido como estaba, de adolescente, que solo viviendo en París llegaría a ser algún día un escritor.

Era una gran ingenuidad, por supuesto, y sin embargo, de algún modo, resultó cierto. En una buhardilla del Wetter Hotel, en el Barrio Latino, terminé mi primera novela y en los casi siete años que viví en París publiqué mis primeros tres libros y empecé a sentirme y funcionar en la vida ni más ni menos que como un escribidor. En el París de fines de los cincuenta y comienzos de los sesenta vivían todavía Sartre, Mauriac, Malraux, Camus, y un día descubrí a André Breton, de saco y corbata, comprando pescado en el mercadito de la rue de Buci. Una tarde, en la Biblioteca Nacional de entonces, junto a la Bolsa, tuve de vecina a una Simone de Beauvoir que no apartaba un instante la vista de la montaña de libros en la que estaba medio enterrada. Eran los años del teatro del absurdo, de Beckett, Ionesco y Adamov, y a éste y sus ojos enloquecidos se lo veía todas las tardes escribiendo furiosamente en la terraza del Mabillon.

La ducha en el hotel costaba 100 francos de entonces —uno de ahora—, exactamente lo mismo que un almuerzo en el restaurante universitario y que una entrada a la Comédie-Française en las matinés de los jueves, dedicadas a los escolares. Los debates y mesas redondas de la Mutualité eran gratis y yo no me perdía ninguno. Allí vi una noche la más inteligente, elegante y hechicera confrontación política que he presenciado en mi vida, entre el primer ministro de De Gaulle, Michel Debré, y el líder de la oposición, Pierre Mendès-France. Me parecía imposible que quienes se movían con esa desenvoltura en el mundo de las ideas y de la cultura fueran solo políticos. Ahora las películas de la Nouvelle Vague no parecen tan importantes, pero en esos años teníamos la idea de que François Truffaut, Jean-Luc Godard, Alain Resnais y Louis Malle y su órgano teórico, Cahiers du Cinéma, estaban revolucionando el séptimo arte.

Pero, tal vez, si tengo que elegir el más vivo y fulgurante de mis recuerdos de esos años, sería el de los de los discursos de André Malraux. Siempre he creído que fue un grandísimo escritor y que La condición humana es una de las obras maestras del siglo veinte (el menosprecio literario de que ha sido víctima se debe exclusivamente a los prejuicios de una izquierda sectaria que nunca le perdonó su gaullismo). Era también un orador fuera de serie, capaz de inventar un país fabuloso en pocas frases, como lo vi hacer respondiendo, en una ceremonia callejera, al Presidente Prado, del Perú, en visita oficial a Francia: habló de un “país donde las princesas incas morían en las nieves de los Andes con sus papagayos bajo el brazo”. Nunca olvidaré la noche en que, en un Barrio Latino a oscuras, iluminado solo por las antorchas de los sobrevivientes de los campos nazis de exterminio, evocó al mítico Jean Moulin, cuyas cenizas se depositaban en el Panthéon. Entre los propios periodistas que me rodeaban había algunos que no podían contener las lágrimas. O su homenaje a Le Corbusier, con motivo de su fallecimiento, en el patio del Louvre, enumerando sus obras principales, de la India a Brasil, como si fueran un poema. Y el discurso con el que abrió la campaña electoral, luego de la renuncia de De Gaulle a la presidencia, con esa frase profética: “Qué extraña época, dirán de la nuestra, los historiadores del futuro, en que la derecha no era la derecha, la izquierda no era la izquierda, y el centro no estaba en el medio”.

En aquel París, un joven letraherido insolvente podía vivir con muy poco dinero, y disfrutar de una solidaridad amistosa y hospitalaria de la gente nativa, algo inconcebible en la Europa crispada, desconfiada y xenófoba de nuestros días. Había una picaresca de la supervivencia que, con la ayuda de la Unión Nacional de Estudiantes de Francia, permitía a millares de jóvenes extranjeros comer por lo menos una vez al día y dormir bajo techo, recogiendo periódicos, descargando costales de verduras en Les Halles, cuidando inválidos, lavando y leyendo a ciegos o —los trabajitos mejor pagados— haciendo de extra en las películas que se rodaban en los estudios de Gennevilliers. En uno de los momentos más difíciles de mi primera época en París yo tuve la suerte de que el locutor que narraba en español Les Actualités Françaises perdiera la voz y me tocara reemplazarlo.

París fue siempre una ciudad de librerías y, aunque las estadísticas digan lo contrario y aseguren que se cierran a la misma velocidad que se cierran los viejos bistrots, la verdad es que sigue siéndolo, por lo menos por los alrededores de la Place Saint Sulpice y el Luxemburgo, el barrio donde vivo y donde ayer, en un paseo de menos de una hora, conté, entre nuevas y viejas, más de una veintena. Claro que ninguna de ellas tiene, para mí, el atractivo sentimental de La Joie de Lire, de François Maspero, de la rue Saint Severin, donde, el mismo día que llegué a París, en el verano del año 58, compré el ejemplar de Madame Bovary que cambiaría mi vida. Esa librería, situada en el corazón del Barrio Latino, era la mejor provista de novedades culturales y políticas, la más actual y también la más militante en cuestiones revolucionarias y tercermundistas, razón por la cual los fascistas de la OAS le pusieron una bomba. Todavía recuerdo aquella vez, años más tarde de los que estoy evocando, en que llegué a París, corrí a la La Joie de Lire y descubrí que la había reemplazado una agencia de viajes. Probablemente fue allí cuando sentí por primera vez que el esplendoroso tiempo de mi juventud había comenzado a desaparecer. La muerte de esta maravillosa librería fue, me dicen, obra de los robos. Maspero había hecho saber que no denunciaría a los ladrones a la policía, a ver si con este argumento moral aquellos disminuían. Parece que más bien se multiplicaron, hasta quebrarla. Indicio claro de que París empezaba a modernizarse.

Algo no ha cambiado, sin embargo; sigue allí, intacta, idéntica a mis recuerdos de hace cincuenta y tantos años: Notre Dame. Yo vivía en París cuando, luego de tempestuosas discusiones, la idea de Malraux, ministro de Cultura, de “limpiar” los viejos monumentos prevaleció. Liberada de la mugre con que los siglos la habían ido recubriendo, apareció entonces, radiante, perfecta, milagrosa, eterna y nuevecita, con sus mil y una maravillas, refulgiendo en el sol, misteriosa entre la niebla, profunda en las noches, fresca y como recién bañada en las aguas del Sena en los amaneceres. Desde que era joven me hacía bien ir a dar un paseo alrededor de Notre Dame cuando tenía un amago de desmoralización, una parálisis en el trabajo, necesidad de una inyección de entusiasmo. Nunca me falló y la receta me sigue funcionando todavía. Contemplar Notre Dame, por dentro y por afuera, por delante, por detrás o por los costados, sigue siendo una experiencia exaltante, que me disipa los malos humores y me devuelve el amor a las gentes y a los libros, las ganas de ponerme a trabajar, y me recuerda que, pese a todo, París es todavía París.

 

Mario Vargas Llosa es Premio Nobel de Literatura y Doctor Honoris Causa de ESEADE.

Cuando el horror enciende las alarmas

Por Emilio Cárdenas. Publicado el 28/8/14 en: http://www.lanacion.com.ar/1722393-isis-cuando-el-horror-enciende-las-alarmas

 

El avance de las milicias del llamado “Estado Islámico en Irak y el Levante” parecía ser -hasta no hace sino unos pocos días- una marea incontenible. El grupo de milicianos islámicos fanáticos sunnita que responde a ese “califato”, se ha apoderado de nada menos que un tercio del territorio de Siria, así como de un tercio del territorio de Irak. En poco tiempo, entonces, ha llegado a controlar un territorio bien significativo, afectando la integridad territorial de los dos países mencionados.

Además ha capturado lo sustancial de los yacimientos de hidrocarburos que estaban en producción en el primer país y cinco yacimientos adicionales en territorio de Irak. Todo un temprano botín de guerra, que se acrecentó dramáticamente cuando -al apoderarse de Mosul, la segunda ciudad de Irak- las fuerzas de ISIS (según las siglas en inglés) se hicieron de fondos líquidos que algunos estiman en unos 500 billones de dólares.

A ello se suma, en términos de peligrosidad real, el disponer de toda suerte de modernos armamentos norteamericanos anteriormente suministrados a las fuerzas armadas de Irak, de los que esas fuerzas se apoderaron al tiempo de tomar Mosul.

No obstante, dos acontecimientos recientes, particularmente graves, parecen haber conmocionado a la comunidad internacional y, como veremos enseguida, acercado a enemigos de ayer, ahora repentinamente unidos por una dramática realidad que, para todos por igual, es inaceptable.

Nos referimos, primero, a la cobarde decapitación de James Foley, un periodista norteamericano. Realizada con fines intimidatorios, ocurrió diez años después de la del empresario Nicholas Berg por las milicias iraquíes de Abu Musab al-Zarqawi, las antecesoras directas de ISIS.

Y, segundo, a la persecución genocida de la minoría Yazidi, un pequeño grupo étnico enrolado en el zoroastrismo, cuyo pasado se hunde en la antigüedad, que casi muere de hambre, sed y frío en las montañas del norte de Irak, escapando de esas fuerzas.

Ambos hechos, por la intensa repugnancia que generan, parecen haber disparado, de pronto, todas las alarmas. Que ahora se escuchan en los más diversos rincones del mundo. Con componentes de urgencia.

Ocurre que estamos frente a un peligro real al que el propio Secretario de Defensa de los Estados Unidos, Chuck Hagel, acaba de definir como “una amenaza inminente a todos nuestros intereses”. Paradójicamente, hasta el líder religioso supremo de Irán, el Ayatollah Ali Khamenei, podría seguramente haber utilizado exactamente las mismas palabras, respecto de lo que significa para su país.

Para la vida diaria de las personas sometidas a la presencia de ISIS, su aparición en sus vidas supone una inmediata -y absolutamente depravada- regresión al pasado.

Lo que sucede en la ciudad de Raqqa, en el norte de Siria que, desde mayo del año pasado funciona como centro neurálgico de ISIS- así lo demuestra.

Allí las mujeres deben vestirse con el velo “niqab”. Los pantalones, en consecuencia, les están vedados. Corren, asimismo, el riesgo de ser circuncidadas, contra su voluntad. A los ladrones, se les amputan las manos. A las mujeres presuntamente infieles, se las apedrea hasta morir. Los opositores corren el riesgo cierto de ser decapitados o crucificados, con las imágenes de sus muertes multiplicadas y difundidas por los medios electrónicos, una de las armas constantemente utilizadas por los jihadistas. En las pocas peluquerías de mujeres que quedan en la ciudad se debe pintar de negro las imágenes femeninas de los envoltorios de los respectivos productos. La música es silenciada, como si fuera una aberración. Y los helados, así como el alcohol, están terminantemente prohibidos. Por lo demás, quien no se detiene a orar las cinco veces por día previstas por el Islam corre, instantáneamente, riesgo de vida.

Un súbito retorno a la Edad Media se ha impuesto por la fuerza. Si es necesario, a sablazos. Con prescindencia de sus circunstanciales víctimas.

Por esto, los Estados Unidos, convocados -expresamente y de urgencia- por el gobierno de Irak, han vuelto a combatir en ese país. Aunque, por ahora, tan sólo desde el aire. Sus 35 bombardeos aéreos -realizados en apenas tres días- fueron todo lo eficaces que se suponía. Porque permitieron a las fuerzas militares de la minoría kurda, los peshmerga, recuperar el control sobre la represa de Mosul, en una acción estratégicamente crítica. Insólitamente, los cazas norteamericanos debieron bombardear allí a varios sistemas de armas de origen norteamericano, que en algún momento fueran entregados al ejército de Irak, capturados por ISIS en Mosul.

En este tipo de enfrentamientos, cuando no hay apoyo aéreo, las cosas son mucho más difíciles, según lo demuestran los tres intentos fracasados por retomar la ciudad de Tikrit, emplazada a un centenar de kilómetros al norte de Bagdad, aún en manos de IRIS.

Por esto Barack Obama está pidiendo a su Congreso autorización para poder actuar desde el aire también en el espacio aéreo de Siria. Más allá de los meros vuelos de reconocimiento que ya están operando. Lo que supondría comenzar a mantener alguna coordinación con la aviación siria. Algo impensable, hasta no hace mucho.

Los milicianos son eficientes. Combaten bien pertrechados y están curtidos por tres años de una durísima guerra civil en Siria. Además imponen una confrontación basada en la movilidad constante de sus pickups artilladas. Distinta. Veloz. Cambiante. Sin demasiados blancos fijos.

Pese a la enorme importancia que cabe asignar al apoyo aéreo, lo cierto es que ninguno de los países árabes del Golfo ha participado, ni ofrecido participar, en las operaciones militares aéreas realizadas contra ese grupo fanático. Hablamos de más de un millar de cazas de última generación, estacionados en tierra. Esto, presuntamente, debería cambiar. Pronto. En línea con lo que Egipto y los Emiratos están haciendo en Libia.

La existencia esta realidad de horror y salvajismo está precipitando cambios. Como el de Alemania, que acaba de ofrecer expresamente armamentos a Bagdad. Pese a ser el tercer exportador de armas del mundo, Alemania se había -hasta ahora- opuesto insistentemente al levantamiento del embargo europeo de armas respecto de la guerra civil en Siria. Francia, mucho más activa en esto que Alemania, está desde hace rato suministrando armas a los insurgentes sirios. Hablamos de aquellos que pertenecen a las líneas más moderadas que combaten al régimen de los Assad en el norte de su país. Y está sugiriendo que Irán debería coordinar su acción contra ISIS con la del resto de la comunidad internacional. Italia, por su parte, está también suministrando armas a los opositores moderados sirios. Fuerzas especiales británicas buscan hoy en el terreno a quien se supone fuera el verdugo de James Foley.

A lo que cabe agregar que, en el plano de los hechos, las cosas también están cambiando. Las tropas de Irán, por ejemplo (a estar a las noticias difundidas por Al Jazeera) acaban de combatir junto a los kurdos en territorio iraquí, aportando una columna de 1.500 hombres, con tanques. Y los veteranos de la guerrilla kurda conocida como “PKK”, que hasta ahora sólo combatían contra el gobierno turco, hoy lo están haciendo -codo a codo- con los “peshmerga”, esto es con los milicianos kurdos iraquíes, en las cercanías de Erbil, contra ISIS.

Turquía, que tiene a 49 miembros de su consulado en Mosul secuestrados por ISIS, que los utiliza como escudos humanos, se está enfocando, por ahora, sólo en la ayuda humanitaria de los desplazados “Yazidis”.

El gran cambio en el escenario es que, de pronto, los Estados Unidos e Irán tienen, según queda visto, un enemigo común: ISIS. Que, además, está en guerra con el régimen de los Assad, en Siria.

Comprensiblemente, todos reaccionan con horror ante la repugnante brutalidad de las acciones de ISIS, desplegadas siempre con una suerte de omnipotencia arrogante, propia de quienes pretenden actuar en nombre de un Dios que (creen) no condena, sino bendice, su inhumana depravación y sus injustificables series de asesinatos.

ISIS es una amenaza mayor de la que Al-Qaeda supusiera en su momento. Inmediata. Brutal. Desafiante. Para casi todos, incluyendo a China y Rusia.

Tiene, por lo menos, unos 20.000 combatientes en Siria. Y quizás otros tantos en Irak. Dispone de billones de dólares en efectivo; vende -subrepticia, pero exitosamente- crudo y gas natural; controla recursos naturales; y hasta cobra impuestos. Y ha cooptado a un grupo de antiguos oficiales del régimen de Saddam Hussein y de su partido, el “Baath”, con amplia experiencia en el uso -y abuso- de la violencia.

Pese a que la aparición de los califatos radicales no es un fenómeno nuevo -como lo demuestra lo sucedido en Afganistán en tiempos de los “talibanes”; o en Sudán, Mali, Bengazzi o Nigeria, más recientemente- nunca esos experimentos habían obtenido tanto poder y representado un peligro directo tan enorme para la comunidad internacional.

Las banderas negras de ISIS han aparecido ya en protestas callejeras tanto en París, como en Bruselas y Londres. Puede entonces hasta pensarse que las banderas negras que representan a la intolerancia como identidad podrían aparecer, de pronto, también entre nosotros. Quizás, como alguna vez aparecieron las palestinas en nuestros estadios de fútbol. Sería grave. Particularmente cuando nuestra sociedad está aturdida por haber sido víctima de toda una década de prédica incansable de odios y resentimientos.

Ocurre que, para ISIS, todos estamos incluidos en la lista de aquellos que, si no abrazan su credo, renunciando al propio, deberían en algún momento morir. Lo que parece un absurdo en el mundo de hoy pero que, no obstante, como realidad es innegable.

Esa es, precisamente, la razón de las alarmas que hoy resuenan por doquier. Cabe recordar que los cristianos hemos, en el pasado, sido intransigentes en lo religioso. Incluyendo a Santo Tomás. Y a Juan Calvino, cuando la ejecución de Miguel Servetus. No obstante, desde el Concilio Vaticano Segundo, hemos comprendido que la fe no puede nacer y, menos aún, crecer o mantenerse a sablazos, desde que debe nutrirse de la libertad, todo lo contrario a la coacción.

 

Emilio Cárdenas es Abogado. Realizó sus estudios de postgrado en la Facultad de Derecho de la Universidad de Michigan y en las Universidades de Princeton y de California.  Es profesor del Master de Economía y Ciencias Políticas y Vice Presidente de ESEADE.

Oportunidades y movilidad social: el caso Zara

Por Martín Krause. Publicado el 24/4/14 en http://bazar.ufm.edu/oportunidades-y-movilidad-social-el-caso-zara/

 

Una alumna de la materia Managerial Economics presentó el caso de la empresa Zara. Quiero reproducir su historia, ya que plantea algunos temas interesantes relacionados con otras discusiones que han tenido lugar en este blog, tales como: ¿qué es necesario para que exista “movilidad social”? ¿son programas sociales o la existencia de ámbitos abiertos para que la gente pueda desplegar su iniciativa?

Zara

Amancio Ortega, el fundador y dueño de Zara es hoy una de las personas más ricas del planeta. ¿Es justificable su riqueza? ¿Es “merecida”? A diferencia de cuando vimos aquí el tema del “capitalismo de amigos”, aquí no aparece ningún privilegio o vínculo político. Veamos su historia:

“El caso Zara, comienza en los años 60’s, Amancio Ortega, hoy su director general, era vendedor de ropa detrás de un mostrador con estudios solamente primarios ha conseguido levantar un imperio empresarial, por su increíble crecimiento y su elaborada maquinaria organizativa en todos los campos, ha llegado a convertirse a ser uno de los casos más estudiados en las maestrías más prestigiosas.”

“El primer paso fue un modestísimo negocio de ropa de bebé que su hermana cosía en casa mientras otro hermano viajaba para venderla por las ferias de las ciudades gallegas. Después vendría una fábrica de batas y ropa de bebé con un puñado de empleados.”

“El negocio fue creciendo y en 1975 abrió sus puertas la primera tienda Zara, que tenía muy poco que ver con sus actuales hermanas, porque, entre otras cosas, la ropa que vendía se compraba a terceros. Poco a poco se empezaron a comercializar prendas de fabricación propia mientras se abrían tiendas por las cuatro provincias gallegas. La feliz idea de saltar fuera de Galicia surgió en 1980 cuando creyeron que podían conseguir un eficaz sistema de distribución.”

• 1963-1975.- La primera tienda Zara abrió en 1975 en La Coruña (España), lugar en el que inició su actividad el Grupo y en el que se ubican los servicios centrales de la compañía, Amancio Ortega Gaona, presidente y fundador de Inditex, inicia su actividad empresarial como fabricante de prendas de vestir. El negocio crece progresivamente en esta década hasta contar con varios centros de fabricación, que distribuyen sus productos a distintos países europeos. Sus tiendas, ubicadas siempre en emplazamientos privilegiados, están presentes en más de 400 ciudades en Europa, América, Asia y África.

• 1976-1984.- El concepto de moda de Zara experimenta una buena acogida social que permite extender su red de tiendas a las principales ciudades españolas.

• 1985.- Creación de Inditex como cabecera del grupo de empresas.

• 1986-1987.- Las sociedades de fabricación del Grupo dirigen la totalidad de su producción a la cadena Zara y se sientan las bases de un sistema logístico adecuado al fuerte ritmo de crecimiento previsto.

• 1988.- La primera apertura de una tienda Zara fuera del territorio español se produce en diciembre de 1988 en Oporto (Portugal).

• 1989-1990.- El grupo inicia su actividad en Estados Unidos y Francia con la apertura de establecimientos en Nueva York (1989) y París (1990).

• 1991.- Nacimiento de la cadena Pull and Bear y compra del 65% del Grupo Massimo Dutti.

• 1992-1994.- Inditex prosigue la apertura de nuevos mercados internacionales: México en 1992, Grecia en 1993, Bélgica y Suecia en 1994.

• 1995-1996.- Inditex adquiere la totalidad del capital de Massimo Dutti. En ese año se produce la primera apertura del Grupo en Malta y al año siguiente en Chipre.

• 1997.- Noruega e Israel se unen a la lista de países en los que está presente Inditex.

• 1998.- Inicia su andadura la cadena Bershka, dirigida al público femenino más joven, en un ejercicio en el que se producen aperturas en nuevos países: Reino Unido, Turquía, Argentina, Venezuela, Emiratos Árabes, Japón, Kuwait y Líbano.

• 1999.- Adquisición de Stradivarius, que se convierte en la quinta cadena del Grupo. Se abren tiendas en nuevos países: Holanda, Alemania, Polonia, Arabia Saudí, Bahrein, Canadá, Brasil, Chile y Uruguay.

• 2000.- Inditex instala sus servicios centrales en un nuevo edificio situado en Arteixo (Coruña, España). Apertura de tiendas en cuatro nuevos países: Andorra, Austria, Dinamarca y Qatar.

• 2001.- Lanzamiento de la cadena de lencería Oysho. El 23 de mayo del 2001 comienza la cotización de Inditex en el mercado bursátil. Durante este año el Grupo se introduce en: Irlanda, Islandia, Italia, Luxemburgo, República Checa, Puerto Rico y Jordania.

• 2002.- Comienzan las obras de construcción del nuevo centro logístico de Zara en Zaragoza (España). El Grupo abre sus primeras tiendas en Finlandia, Suiza, El Salvador, República Dominicana y Singapur.

• 2003.- Apertura de las primeras tiendas de Zara Home, la séptima cadena del Grupo. Inditex inaugura en Zaragoza (España) el segundo centro de distribución de Zara, Plataforma Europa, que complementa la actividad del centro logístico de Arteixo (Coruña, España). Se producen las primeras aperturas de tiendas del Grupo Inditex en Eslovenia, Eslovaquia, Rusia y Malasia.

• 2004.- El grupo abre su tienda número 2.000 en Hong Kong y alcanza presencia en 56 países de Europa, América, Asia y África. En este año se han abierto, además, las primeras tienda en Marruecos, Estonia, Letonia, Rumanía, Hungría, Lituania y Panamá.

• 2005.- Inditex abre sus primeras tiendas en Mónaco, Indonesia, Tailandia, Filipinas y Costa Rica.

• 2006.- Serbia, China Continental y Túnez se unen a la lista de mercados donde Inditex tiene presencia.

• 2007.- Zara Home pone en marcha la primera tienda online de Inditex. Dos nuevas plataformas logísticas –ubicadas en Meco (Madrid) y en Onzonilla (León)- comienzan su actividad. Zara inaugura en Florencia (Italia) su tienda número 1.000, Bershka y Pull and Bear superan las 500 tiendas. Apertura

• 2008.- Lanzamiento de Uterqüe, cadena especializada en la venta de accesorios y complementos de moda. Inditex abre su tienda número 4.000 en Tokio y alcanza presencia en 73 países tras la entrada en Corea, Ucrania, Montenegro, Honduras y Egipto.

• 2009.- Inditex cierra un acuerdo con el Grupo Tata para abrir tiendas en India a partir del 2010. El Grupo abre sus primeras tienda en Siria y cadenas como Massimo Dutti, Bershka y Pull and Bear inician su andadura en China.

Como resultado de esto Amancio Ortega es supermillonario. Además:

“El Grupo Inditex está integrado por más de 70.000 profesionales en todo el mundo. Cuenta con una plantilla internacional, la mitad de los empleados trabajan fuera de España, la mayoría femenina –un 82,8% y joven –con una edad media de 26 años”.

 

Martín Krause es Dr. en Administración, fué Rector y docente de ESEADE y dirigió el Centro de Investigaciones de Instituciones y Mercados (Ciima-Eseade).