Tag Archives: Papa Francisco

La teoría del derrame no existe

Por Iván Carrino. Publicado el 17/5/17 en:  http://www.ivancarrino.com/la-teoria-del-derrame-no-existe/

 

El domingo por la noche, el Ministro de Hacienda de la Nación,  Nicolás Dujovne, fue invitado al programa de Luis Novaresio, “Debo Decir”. Uno pensaría que, dada la importancia de la figura del ministro, éste fue quien se llevó toda la atención.

Algo de eso hubo. Sin embargo, otro de los invitados, el famoso actor Hugo Arana, terminó apropiándose de las cámaras.

En momentos en que el ministro explicaba en qué consiste el modelo económico del gobierno, Arana interrumpió y se explayó con su pensamiento acerca de lo que se ha dado en llamar “la teoría del derrame”.

A continuación, sus palabras:

La Teoría del Derrame me parece uno de los más graves insultos. Yo en mi casa le digo al nenito de la esquina que está en la calle que venga y que, cuando estoy comiendo, si se me cae alguna miga, la puede comer. Eso del derrame me parece una humillación.

Los dichos de Arana apuntan directamente a la economía de mercado, a la que suele equipararse con esta teoría del derrame que, en realidad, jamás ningún académico serio defendió ni planteó de manera ordenada.

Si duda de esto, puede hacer la prueba de ir a una librería o ingresar en MercadoLibre.com y pedir el libro “Introducción a la Teoría del Derrame”.

Le anticipo: volverá con las manos vacías.

UN ARGUMENTO BIEN EXTENDIDO

Ahora bien, podría decirse que lo que diga un actor no es representativo de lo que piensan los principales referentes de la sociedad o la academia especializada.

Este argumento, sin embargo, no es cierto. Recientemente, el mismísimo Papa Francisco se expresó en la misma línea que Hugo Arana.

En un documento divulgado en 2013, sostuvo:

Algunos todavía defienden las teorías del ‘derrame’, que suponen que todo crecimiento económico, favorecido por la libertad de mercado, logra provocar por sí mismo mayor equidad e inclusión social en el mundo. Esta opinión, que jamás ha sido confirmada por los hechos, expresa una confianza burda e ingenua en la bondad de quienes detentan el poder económico.

Por último, el economista y profesor emérito de la Universidad de Buenos Aires, Mario Rappoport, también critica al liberalismo utilizando el hombre de paja del derrame económico:

… plantean que así la economía tendría un crecimiento virtuoso que a la larga podría beneficiar a todos a través de la teoría del derrame. Pero en las economías periféricas (y ahora también en las centrales) el vaso nunca llega a estar lleno para que esto se produzca.

Como queda claro, la analogía que se hace entre la teoría liberal del crecimiento económico y la teoría del derrame no es solo una ocurrencia de un actor no experto en estos temas, sino algo extendido a los más conspicuos círculos de la sociedad.

MALA COMPARACIÓN

El problema con lo anterior es que la analogía es pésima.

Es que cuando se sostiene que la economía de mercado genera crecimiento económico que beneficia a todos, nadie está planteando que ese beneficio llegue en la forma de dar migajas a nadie o derramar ninguna copa. En concreto, en el mercado, la mejora económica individual no llega de la mano de la beneficencia de “los ricos”, sino de las ganancias que genera el intercambio.

Una persona demanda el “bien A” y tiene para ofrecer el “bien B”, mientras que otra que demanda el “bien B” tiene para ofrecer el “bien A”. Una vez que ambos individuos se encuentren, intercambiarán sus bienes y ambos habrán ganado utilidad. En el intercambio voluntario, todos mejoran su situación.

Este proceso, además, genera incentivos para producir. En la medida que cada individuo sabe que lo suyo es suyo, tendrá incentivos para producir bienes y servicios que luego pueda intercambiar en el mercado por otros que le sean de mayor utilidad. La existencia de dinero no cambia esta ecuación. Ofrecemos bienes o servicios, recibimos dinero a cambio, y ese dinero lo volvemos a intercambiar por otros bienes y servicios.

Todos los que participan en la economía de mercado, ofreciendo valor para llevarse valor, ganan en este proceso. No hay ningún derrame ni ganadores accidentales. Y tampoco hay explotadores. El cliente se beneficia con su compra, el empresario con su venta, el trabajador cuando recibe su sueldo, el capitalista cuando recibe los servicios laborales del empleado.

Nadie gana por derrame, sino por el intercambio.

NO HAY PODER CENTRAL

Todo este fantástico proceso de crecimiento y enriquecimiento mutuo no está digitado desde un poder central que todo lo controla, sino que es parte del orden espontáneo del mercado. Como decía Adam Smith, no es la benevolencia del carnicero lo que trae la carne a nuestra mesa, sino su propio interés. Paradójicamente, es el interés egoísta de los individuos lo que nos enriquece y nos empuja a mejorar.

Esto, claro, es inconcebible para los adoradores de la mano visible del estado. Para ellos, la única salida de la pobreza es con planes de subsidios estatales. El propio Rappoport, en el mismo artículo anteriormente citado, sostiene que durante los últimos años de intervencionismo económico en Argentina, “se intentó a través del Estado crear las condiciones para que el vaso pudiera llenarse y la distribución del agua no dependiera del derrame sino de políticas públicas”.

Lo que les cuesta aceptar los teóricos anti-derrame es que la salida de la pobreza pueda darse en ausencia de un plan deliberado del gobierno. Seguido de esto, tampoco podrán aceptar que cada vez que se intenta ir por el camino del redistribucionismo extremo, se llega a la miseria total, como demuestran los casos de Cuba, la Unión Soviética o, más recientemente, la Venezuela de Chávez y Maduro.

La teoría del derrame no existe. El crecimiento económico no descansa en que los ricos se enriquezcan y luego donen parte de lo que tienen. Por el contrario, se basa en permitir que haya libertad para intercambiar, y que en ese proceso voluntario, todos alcancen sus objetivos personales contribuyendo al bienestar social.

La mano visible del gobierno tiene un rol muy limitado que cumplir en ese proceso. Como decía Alberdi: “¿Qué exige la riqueza de parte de la ley para producirse y crearse? Lo que Diógenes exigía de Alejandro: que no le haga sombra.”

 

Iván Carrino es Licenciado en Administración por la Universidad de Buenos Aires y Máster en Economía de la Escuela Austriaca por la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid. Es editor de El Diario del Lunes, el informe económico de Inversor Global. Además, es profesor asistente de Comercio Internacional en el Instituto Universitario ESEADE y de Economía en la Universidad de Belgrano.

La iglesia católica avanza en una ardua negociación con China

Por Emilio Cárdenas. Publicado el 12/1/17 en: 

 

La iglesia católica y los líderes comunistas de la República Popular China no se han llevado demasiado bien a lo largo de las últimas décadas. Por ello, por instrucciones expresas del papa Francisco se está negociando activamente un acuerdo de reconciliación entre el Vaticano y las autoridades chinas que, de pronto, podría cambiar esa relación caracterizada esencialmente hasta hoy por la existencia de una mutua actitud de desconfianza.

Esa trabajosa conversación bilateral, como cabía suponer, tiene hoy sus defensores y también sus fuertes detractores. En ella, de alguna manera se pone en juego la autonomía con la que normalmente la Iglesia Católica maneja aquellas cuestiones esenciales que tienen que ver con su propia vida y con su funcionamiento interno.

Las negociaciones en curso están bajo la órbita específica del Cardenal Pietro Parolin, el mismo diplomático del Vaticano que hoy trata de encarrilar, sin demasiado éxito, el diálogo abierto entre el gobierno del presidente venezolano, Nicolás Maduro, y los dirigentes de la oposición formalmente unificada.

Las rispideces de China con la iglesia católica comenzaron temprano. En rigor, en 1949 cuando, muy poco después de que los marxistas se hicieran del poder en China, decidieran expulsar a todos los misioneros católicos que allí se desempeñaban. Por considerarlos como meros instrumentos de los países de Occidente. Por ello, además, se dispuso entonces que los católicos deben profesar su fe bajo la tutela inmediata del Estado.

Las relaciones diplomáticas de China con el Vaticano han estado efectivamente interrumpidas desde el año 1951.

Hay en China unos doce millones de católicos, se supone. De ellos, más de dos terceras partes operan envueltos en una suerte de discreta clandestinidad en la que profesan su culto. Esto atento a que han preferido mantener siempre lealtad incondicional hacia Roma y, en consecuencia, no someterse a control formal alguno por parte del Estado chino. Muchos, descubiertos que fueron por las autoridades chinas, sufrieron por esa razón persecuciones y algunos hasta fueron encarcelados, simplemente por el presunto delito de mantener oculta su fe.

La principal diferencia a zanjar entre ambas partes tiene que ver con la designación de los obispos. Y con el futuro de aquellos que ya han sido nombrados. Para el Vaticano, los obispos son nada menos que los sucesores de los apóstoles. Por esta razón, ellos deben ser designados por el Pontífice.

Para la dirigencia política china, en cambio, sus designaciones deben ser coordinadas con el gobierno, porque de lo contrario, sostienen, habría una suerte de “intervención” inaceptable por parte del Vaticano en los “asuntos internos” de China.

Entre los obispos que han sido designados exclusivamente por el gobierno chino, sin contar con la aprobación de la Iglesia Católica, hay algunos que han roto sus votos de castidad, casándose y teniendo hijos. Y que no desean ni aspiran a “reconciliación” alguna con Roma. A su vez, entre los obispos que fueron designados exclusivamente por el Vaticano, que son casi treinta, hay algunos que han ya sido encarcelados por distintos períodos de tiempo y motivos.

La situación actual en China es que los obispos que el Estado chino designa obtienen con alguna frecuencia una suerte de “guiño oficioso previo” por parte del Vaticano y luego obtienen un perdón especial por haber sido designados desde fuera de la Iglesia.

Pero las cosas no siempre son así y tanto el Vaticano, como China, designan a veces obispos sin obtener el consentimiento de su respectiva contraparte. No obstante, el gobierno chino reclama constantemente a los católicos de su país la pertenencia a la Asociación Católica Patriótica de China.

La situación es bien compleja e ineficiente. Por las diferencias en la forma de designar a los obispos católicos hay hoy nada menos que unas 70 diócesis en China que carecen de obispo titular. A lo que se agrega que los ocho obispos católicos que han sido designados unilateralmente por el gobierno chino se consideran como excomulgados de hecho por la Iglesia Católica, razón por la cual su situación deberá ser objeto de un cuidadoso examen en busca de encontrar alguna posible solución al menos para la mayoría de ellos.

El actual arzobispo de Hong Kong, el cardenal John Tong, en una carta pastoral dirigida recientemente a sus fieles anunció que las autoridades chinas estarían ahora dispuestas a alcanzar un entendimiento con el Vaticano sobre este tan delicado tema. Agregando que muchos fieles que profesan su culto en un marco de total discreción no estarían todavía de acuerdo con someter en modo alguno las designaciones de los obispos católicos a decisión alguna por parte del gobierno de China. A lo que sumó, en obvia procura de tranquilizar a su inquieta feligresía, la advertencia de que el Papa no lastimará la integridad de la fe de una iglesia que se proclama como universal.

El respetado y valiente cardenal chino ya retirado, Joseph Zen, ha acusado al Papa de estar demasiado ansioso en este tema y aprovechado para llamar la atención de que, por ello, la posibilidad de llegara un arreglo “inaceptable” existe. Se habla de que ya existiría un primer “borrador” de un posible acuerdo, que sin embargo nadie parecería estar apurando demasiado.

Lo cierto es que existe un precedente, de corte bien pragmático. Es el de Vietnam, donde el Vaticano confirió, en la década de los 90, una suerte de derecho de “veto” a las autoridades locales respecto de las designaciones de los obispos, que no obstante quedaron a cargo exclusivo del Vaticano, que respeta el “derecho de oposición” que parecería haber conferido a las autoridades locales. Algo relativamente parecido podría de pronto acordarse con China, según sostienen algunos observadores.

Las autoridades chinas, por su parte, han estado generando algunas señales de autoridad, como la decisión de hacer quitar todas las cruces de los techos y campanarios de los templos cristianos en el este del inmenso país. Lo cierto es que la última designación de un obispo católico, en Changzhi, en el noreste de China, contó con la aprobación previa conjunta de la Iglesia Católica y del gobierno chino.

Hace muy pocos días, en otra señal de interés, el Papa Francisco se reunió, en Roma, por primera vez en público desde 1949, con el obispo de Suzhou, Joseph Xu Honggen.

Por el momento, el Vaticano no mantiene relaciones diplomáticas con la República Popular China, sino con Taiwán, isla que para China, como es sabido, debe tenerse tan sólo como una parte de su enorme territorio. Si las relaciones bilaterales finalmente se establecen, el Vaticano debería previsiblemente cortar su actual vinculación oficial con Taiwán.

 

Emilio Cárdenas es Abogado. Realizó sus estudios de postgrado en la Facultad de Derecho de la Universidad de Michigan y en las Universidades de Princeton y de California.  Es profesor del Master de Economía y Ciencias Políticas y Vice Presidente de ESEADE.

La Política como una Time Warp

Por Gabriela Pousa: Publicado el 3/6/16 en: http://economiaparatodos.net/la-politica-como-una-time-wrap/

 

La Política como una Time Wrap

No es prolija la actual Argentina, son demasiados los flancos débiles que requieren especialistas

Argentina es un país inclusivo, nadie puede dudar de ello, lo cierto es que la inclusión nos excluye de poder situar la atención en lo verdaderamente importante que sucede. En este mismo instante, cada canal de televisión muestra una parte de lo que pasa sin que la suma de todas ellas represente un todo homogéneo y razonable.

¿Qué es lo más grave, lo de Lázaro o lo de la AFA? En esta trama inexorablemente, se pierde la noción y se confunde lo urgente con lo importante, y lo que conviene con lo que no. 

Desde los allanamientos a los terrenos de Lázaro Báez, pasando por la renuncia de Marcelo Tinelli a la AFA, los secuestros que no volvieron porque nunca se fueron, el colapso del Hospital Garraham, un barrio que clama por el regreso del odontólogo Barreda sin explicación, hasta la desvergüenza del ex juez Oyarbide esperando convertirse en “el Lorenzetti de Bailando por un sueño” son todos temas de portadas hoy.

Mientras, el argentino común y silvestre por llamar de algún modo al vecino que trabaja y vive simplemente, sueñan con un país digno para sus nietos o hijos.
Para ese fin, no fue suficiente el cambio de gobierno. Fue un gran paso, un comienzo pero el camino es larguísimo.

De allí ese estado de insatisfacción en algunos, de temor en otros y de hastío en el resto. ¿Al final todos son iguales y cualquiera da lo mismo? No, definitivamente no.

Anoche Elisa Carrió volvió a decirlo con claridad supina guste o no: lo blanco es blanco y lo negro es negro. Hay avances y hay estancamiento. No pasamos de Cristina Kirchner a Churchill ni a Vaclav Havel. Los tiempos no son los que cada uno pretende pero sí, deben estar en armonía con las expectativas de la gente.

Además el tiempo sigue siendo el único recurso no renovable que tenemos, volver a perderlo sería suicida. Y haber perdido doce años en la vida de cualquiera no es mera anécdota .  A algunos se les fue la adolescencia en ese lapso, a otros la juventud, a muchos la salud. Solo queda la esperanza que como decía Albert Camus “tiene una rara vitalidad”. A ella hay que aferrarse sin dejar de exigir que el cambio sea real y palpable.

Hoy la Argentina es un conglomerado de escenarios para todo gusto. Casi una fiesta electrónica de esas donde se montan diferentes shows, y cada uno opta qué escuchar o presenciar sin darse cuenta quizás que tanto ruido, lo que provoca es una sordera general.

Por eso se busca denodadamente “huidas”, huidas que terminan a veces arruinando la vida. En política sucede lo mismo que en las previas adolescentes o en esas fiestas donde, al final, solo festejan quienes recaudan más.

En medio de todo esto, ¿cuál es el show principal? Esa es la pregunta cuya respuesta debemos buscar.

Hay un hecho de singular trascendencia: los anuncios del Presidente para los jubilados porque en rigor no atañen a un sector social sino a todo ser humano. Hay otro dato que molesta: Argentina no se jugó como debiera condenando los sucesos en Venezuela. 

Entre medio, el blanqueo de capitales que es probable sea necesario pero, simultáneamente, es eje de debate. Hay una delgada línea que separa lo ético de lo polémico. Encarar una reparación histórica de la tercera edad es un fin loable, el medio es cuestionable. Ni de un lado ni del otro, en el medio se puede estar pero no todo el tiempo, solo un poco.

Son muchos los temas para una sociedad que demanda normalidad, ausente durante más de una década. Como si todo esto fuese poco, intentan hacer creer que el Papa Francisco sigue siendo el jefe de la oposición, ya no del kirchnerismo. Estrategia conocida que nunca sirvió, cambiemos de mecanismo si queremos resultados distintos.

Polémica fútil e inoportuna que solo genera en algunos católicos, un desconcierto que no suma.  “Al César lo que es del César”, al Sumo Pontífice habría que dejarle la religión, la política no. A quién recibe y a quién no, no debiera modificar lo que los argentinos quieren cambiar según el voto emitido en el último comicio.


La apuesta al segundo semestre es un desafío grande. A un mes de ese comienzo no parecen estar aún las herramientas justas para reducir la inflación y evitar que crezca la pobreza. 
Como en todo, hay una grieta en cuanto a la espera. Los que eligen creer que van a poder. Los que sostienen que no saben qué hacer.

Pero claro, también están los argentinos que aplaudieron el kirchnerismo porque la corrupción no cuenta si el modelo permite la fiesta. Son esos mismos argentinos que aumentan a diario los precios por especulación y capricho. Esa manía que acarreamos de otras gestiones donde la desidia fue protagonista implementando el “sálvese quien pueda” de los Narcisos. 

Hay demasiados escenarios montados. La diversidad a veces no es buena consejera aún cuando permite que cada uno elija prestar atención a lo que prefiera. Lo cierto es que en la variedad está el gusto, y tamaño desfasaje de temas nos incluye a todos. Si acaso no nos interesa la relación con la Iglesia, nos ha de afectar la moratoria impositiva, o quizás la necesidad de ver que alguna vez se hace justicia.


No es prolija la actual Argentina, son demasiados los flancos débiles que requieren especialistas. No hay precisiones: ni una política liberal a ultranza ni un progresismo demagógico que contente con eufemismos y espejitos de colores. 
Hay tal vez un pie de cada lado del abismo.

El gobierno tendrá que decidir para qué lado ir, y el pueblo comprender que tironeando de un lado y de otro lo más factible es caer.  La ansiedad es negativa, la resignación sin embargo es letal. El mal menor esta vez parece ser la única opción. La próxima deberá ser más prolijo y mejor.

 

Gabriela Pousa es Licenciada en Comunicación Social y Periodismo por la Universidad del Salvador (Buenos Aires) y Máster en Economía y Ciencias Politicas por ESEADE. Es investigadora asociada a la Fundación Atlas, miembro del Centro Alexis de Tocqueville y del Foro Latinoamericano de Intelectuales.

“Sabemos que el Papa Francisco no es el libertador de Cuba”

Por Belén Marty: Publicado el 29/9/15 en: http://es.panampost.com/belen-marty/2015/09/29/sabemos-que-el-papa-francisco-no-es-el-libertador-de-cuba/#.VgsDL-2S7TQ.facebook

 

Berta Soler, líder de las Damas de Blanco, instó al Pontífice a que reaccione frente a las constantes represiones que padecen los disidentes en la isla.

damas de blanco

“Bienvenidos a Cuba, ojalá puedan contar lo que sucede aquí con los derechos humanos”, dice cordialmente Berta Soler, la líder de las Damas de Blanco en las puertas de la iglesia de La Merced en La Habana, Cuba. A su lado se encontraban unas 20 mujeres que caminan todos los domingos junto a ella para pedir por la liberación de los presos políticos de la isla.

Cuba podrá ser conocida, por gran parte de la opinión pública, como un país con supuestos médicos excelentes, o por un servicio de salud envidiable —aunque se ha demostrado harta veces que no lo es—, pero para Soler Cuba es una prisión para todo aquel que piense diferente y se anime a expresarlo.

La defensora y activista por los derechos humanos accede a conversar con PanAm Post en en la húmeda y calurosa tarde jueves, tres días después de que el Papa Francisco se fue de la isla, rumbo a Estados Unidos.

Durante la conversación, algunas personas de la organización que Soler lidera la rodean, curiosas por la entrevista. Otras son muchachas que le sacan fotos con sus teléfonos celulares, y otros son agentes de seguridad del Estado, vestidos de civil.

Las Damas de Blanco marchan todos los domingos para pedir por la liberación de los presos políticos. (PanAm Post)

¿Esos son de la seguridad del Estado?

“Claro que sí, muchos visten de civil, pero ya los conocemos”

En Cuba se vive, se huele, se siente, se mira y se habla con miedo.

¿Qué le hubiese dicho al Papa, si hubiese tenido la oportunidad?

Le daría las gracias por llegar a Cuba y bendecir a su pueblo que está necesitado. Le diría que abogara por la libertad de los presos políticos y que orara por la libertad del pueblo de Cuba; que se pronunciara ante el régimen cubano para que cese la violencia policial, y que le pidiera al régimen libertad religiosa.

¿Qué piensa del mensaje del joven que le leyó una carta al pontífice para que en Cuba se respete a quien piense diferente?

Eso es correcto. Hay muchas palabras que dio, pero para que se puedan cumplir se necesita libertad, sino no se pueden cumplir. Lo más importante para el pueblo de Cuba es la libertad. Sabemos que el Santo Padre no es libertador de Cuba, ni que venía a conocerla, por que ya conoce de América Latina.

Esperábamos que se pronunciara a favor de que cesen las violaciones a los derechos humanos, especialmente la violencia policial. Por 22 domingos consecutivos, antes o después de misa, somos detenidas. Eso lo sabe el cardenal Jaime Ortega y también lo sabe el nuncio porque se lo hemos podido decir. También está todo en las redes sociales. En internet se sabe que está pasando.

Hay muchos cubanos exiliados que piensan que Las Damas de Blanco no han conseguido nada hasta ahora. ¿Qué les respondería?

Realmente la perseverancia triunfa algún día. Para los que no entienden, el régimen cubano tiene el poder, la fuerza, pero la fuerza moral y la verdad están de este lado. Para poder obtener algo tienes que superar obstáculos y pasar por muchas cosas negativas. La persistencia y la constancia vale mucho.

¿Cuáles son las próximas actividades de su organización?

Nosotras venimos desde el 30 de marzo de 2003 para quedarnos. Primeramente llegamos para abogar por la libertad de los presos políticos, del grupo de los 75, nuestros seres queridos. Luego nos ampliamos para abogar por la libertad de todos los presos políticos y también por el respeto por los derechos humanos.

Mientras existan presos políticos y sigan ingresando presos políticos vamos a seguir luchando. Cuando ya Cuba sea democrática nosotros vamos a ayudar a los niños que necesiten de nosotras, y otras obras sociales.

¿Por qué las reprimen si ustedes son pacíficas?

El régimen tiene miedo que se nos sigan uniendo personas del pueblo. Hay muchas damas de blanco que eran personas de pueblo que se nos han unido y que sienten lo mismo que sentimos las que tenemos familiares presos. Sienten y quieren una Cuba libre, democrática y soberana.

Saben bien que si nosotras salimos y no nos reprimen, van a haber muchas, pero muchas mujeres más al lado nuestro.

 

Belén Marty es Lic. en Comunicación por la Universidad Austral. Actualmente cursa el Master en Economía y Ciencias Políticas en ESEADE. Conduce el programa radial “Los Violinistas del Titanic”, por Radio Palermo, 94,7 FM.

POBRES LOS POBRES

Por Alberto Benegas Lynch (h)

El Cardenal Oscar Rodríguez Maradiaga -designado por el Papa Francisco para presidir la Comisión de Cardenales para la reforma de la Curia en el Vaticano- ha pronunciado un discurso en Forum Nueva Economía en el Hotel Ritz de Madrid, pieza oratoria destinada a criticar al capitalismo y al mercado; en sus extensas reflexiones sobre el tema queda en evidencia que lamentablemente no entiende el significado de lo uno ni de lo otro. Por más que intente hacer salvedades, sus “pero” revelan su desconocimiento más palmario en esta materia, en ese sentido concluye en su exposición que “El pilar, la piedra basilar más débil del gran constructor del capitalismo ideológico es la pobreza”.

Conozco bien al Cardenal Rodríguez Maradiaga puesto que cuando pronuncié el discurso inaugural en el CELAM (que titulé “Liberalismo y pobreza”) el 30 de junio de 1998, me recibió como dueño de casa en su carácter de Arzobispo de Tegucigalpa donde se celebró la mencionada reunión, a la que fui invitado por Monseñor Cristián Precht Bañados por sugerencia de Horst Schönbohm entonces Presidente de la Fundación Konrad Adenauer de Argentina, institución ésta que contribuyó a financiar ese congreso de obispos y sacerdotes.

En casos como los del mencionado Cardenal, tal como he señalado en otras ocasiones, conjeturo las mejores intenciones, pero como también he subrayado las intenciones resultan irrelevantes a estos efectos puesto que lo importante son los resultados de la política que se aconseja. Es una pena que se critique el sistema que permitió y permite a millones de personas salir de la pobreza. Sistema que se define como el respeto recíproco en el contexto de la asignación de los derechos de propiedad y la consecuente libertad de comercio interno y externo, a diferencia del estatismo que en gran medida prevalece en tantos países.

Antes de seguir adelante, respecto a la pobreza material y su ponderación por parte de algunos predicadores, es del caso citar a Sto. Tomás de Aquino de la Suma Teológica: “no es preciso que donde hay mayor pobreza haya mayor perfección; antes por el contrario, puede haber gran perfección con gran opulencia” (2da, 2da, q. clxxxv, art.vi).

En otros casos, resulta muy curioso y llamativo la actitud de muchos de los que alardean tener una preocupación por la condición de los pobres. En no pocas circunstancias parecería que más bien que sacarlos de esa condición los quieren usar para inconfesable propósitos personales de estos supuestos detractores de la pobreza quienes, paradójica y simultáneamente, la alaban.

En primer lugar, debe aclararse que todos somos pobres o ricos según con quien nos comparemos y en segundo término debemos tener muy presente que todos descendemos de miserables y muy brutos que vivían en cuevas y que el modo de pasar de una instancia de pobreza relativa a una de riqueza no consiste en arrancarle el fruto de su trabajo a quienes han prosperado puesto que, entre otras cosas, el respeto y la asignación de los derechos de propiedad permite que las consecuentes tasas de capitalización incrementen ingresos en términos reales.

Y no se trata de la caricatura grotesca del llamado “efecto derrame” como si los salarios aumentaran cuando el vaso de los ricos derrama mendrugos para los más necesitados. Se trata de un proceso que en paralelo mejora el nivel de vida de todos a medida que se expande la inversión de aquellos que han podido ahorrar.

En muchísimos casos también los aludidos adalides de los pobres los usan para fines políticos. Si desaparecieran los pobres aquellos sujetos se quedarían sin libreto para articular sus discursos. En verdad no están para nada interesados cómo se crea la riqueza ni siquiera respecto a lo que sucede hoy en China (en general socialista) donde pequeños islotes de libertad generan grandiosas riquezas y eliminación de pobrezas. Prefieren el discurso de la “redistribución de ingresos”, es decir, volver a distribuir por la fuerza lo que la gente distribuyó pacíficamente en el supermercado y afines con el consiguiente consumo de capital y baja de salarios. En otros términos, pobres los pobres.

Así, como hemos consignado en otras oportunidades, el Padre Gustavo Gutiérrez -quien fue invitado por el Papa Francisco a concelebrar misa, lo cual tuvo lugar en el Vaticano- es el creador de la teología de la liberación que en su libro que lleva el título de esa corriente de pensamiento, escribe que “Marx irá construyendo un conocimiento científico de la realidad histórica. Analizando la sociedad capitalista en la que se dan en concreto la explotación de unos seres humanos por otros, de una clase social por otra y señalando las vías de salida hacía una etapa histórica en la que la persona humana pueda vivir como tal […] Iniciativa que debe asegurar el paso del modo de producción capitalista al modo de producción socialista […] creadas las condiciones de una producción socializada de la riqueza, suprimida la apropiación privada de la plusvalía, establecido el socialismo, las personas puedan comenzar a vivir libre y humanamente”, para lo cual recomienda “una revolución social” y “una radicalización política” y que “la revolución cubana ha cumplido un papel acelerador” e insiste en los beneficios del “foquismo guerrillero” y “nuevas formas de lucha armada” y que “ello supone y facilita, por otra parte, un diálogo doctrinal con el marxismo” ya que “un sector importante del clero latinoamericano pide” que no hay que “confundir violencia injusta de los opresores que sostienen este ´nefasto sistema´ con la justa violencia de los oprimidos que se ven obligados a ella para lograr su liberación”.

La idea central de lo que hemos citado es tomada con entusiasmo por otros aunque no se refieran abiertamente al marxismo ni suscriban la violencia, y en no pocos casos rechazan de buena fe aquella tradición de pensamiento. En otras ocasiones daría la impresión que si el marxismo borrara de su credo su obsesión atea, se lo aceptaría más extendidamente. De todos modos, insistimos, es curioso observar a algunos quejarse de la pobreza cuando, al mismo tiempo, bloquean la posibilidad de salir de esa situación liberando energía creadora que proporciona la sociedad abierta y los consiguientes mercados libres y competitivos.

Como queda dicho, paradójicamente se condena la pobreza que es consecuencia de las recetas estatistas y, simultáneamente, la alaban como una condición preferencial con lo que, entre otras cosas, de hecho eliminan la caridad tanto material como del apostolado puesto que mejora la condición de los pobres. Incluso hay quienes sostienen que los pobres pertenecen al “reino de Dios” con lo que los pastores deberían solo ocuparse de los ricos ya que los primeros estarían salvados, sin percatarse que el mensaje evangélico alude a un tema de prioridades: la autoperfeción espiritual del hombre por un lado y las cosas de este mundo, por otro.

En esta línea argumental y en el contexto de la cita que hemos transcripto más arriba de Sto. Tomás de Aquino, es pertinente reiterar pasajes evangélicos: en Duteronomio (viii-18) “acuérdate que Yahveh tu Dios, es quien te da fuerza para que te proveas de riqueza”. En 1 Timoteo (v-8) “si alguno no provee para los que son suyos, y especialmente para los que son miembros de su casa, ha repudiado la fe y es peor que una persona sin fe”. En Mateo (v-3) “bienaventurados los pobres de espíritu porque de ellos es el reino de los cielos” fustigando al que anteponga lo material al amor a Dios (amor a la Perfección), en otras palabras al que “no es rico a los ojos de Dios” (Lucas xii-21), lo cual aclara la Enciclopedia de la Biblia (con la dirección técnica de R. P. Sebastián Bartina y R. P. Alejandro Díaz Macho bajo la supervisión del Arzobispo de Barcelona): “fuerzan a interpretar las bienaventuranzas de los pobres de espíritu, en sentido moral de renuncia y desprendimiento”  y que “ la clara fórmula de Mateo -bienaventurados los pobres de espíritu- da a entender que ricos o pobres, lo que han de hacer es despojarse interiormente de toda riqueza” (tomo vi, págs. 240/241). En Proverbios (11-18) “quien confía en su riqueza, ese caerá”. En Salmos (62-11) “a las riquezas, cuando aumenten, no apeguéis el corazón”. Este es también el sentido de la parábola del joven rico (Marcos x, 24-25) ya que “nadie puede servir a dos señores” (Mateo vi-24).

Por otro lado, las diferencias de ingresos y patrimonios, a que también se refirió en tono de queja y reproche el Cardenal Rodríguez Maradiaga, en un mercado abierto son el resultado de la votación diaria de la gente como consecuencia de sus preferencias y rechazos y que en este plano nada tiene que ver con la codicia ni con el “imperialismo del dinero”, es simplemente el resultado de lo que la gente prefiere, que al adquirir bienes y servicios de su agrado establece niveles de ingresos y patrimonios.

Por supuesto que esto no ocurre donde llamados empresarios se unen en alianza con el poder político de turno, situación en la que aquellos obtienen todo tipo de privilegios y dádivas con lo que explotan miserablemente a sus congéneres. Tampoco estamos hablando de sociedad abierta en la medida en que se promulguen regulaciones asfixiantes, gastos públicos siderales que ensanchan la figura del Leviatán, endeudamientos estatales que comprometen patrimonios de futuras generaciones que no han participado en la elección del gobernante que contrajo la deuda, inflaciones que no son más que estafas legales especialmente a los salarios de los más necesitados y presiones impositivas que constituyen una maraña que responde solo a la voracidad fiscal.

Y estos no son temas “meramente técnicos” sino que son consubstanciales a lo moral. Sin perjuicio de otras observaciones que se podrán hacer, lejos parece están algunas de las enseñanzas , por ejemplo,  de León xiii quien enfatizó en su Encíclica Rerum Novarum: “Quede, pues, sentado que cuando se busca el modo de aliviar a los pueblos, lo que principalmente y como fundamento de todo se ha de tener es esto: que se ha de guardar intacta la propiedad privada. Sea, pues, el primer principio y como base de todo que no hay más remedio que acomodarse a la condición humana; que en la sociedad civil no pueden ser todos iguales, los altos y los bajos. Afánanse en verdad los socialistas, pero vano es ese afán y contra la naturaleza misma de las cosas. Porque ha puesto en los hombres la naturaleza misma grandísimas y muchísimas desigualdades. No son iguales los talentos de todos, ni igual el ingenio, ni la salud ni la fuerza, y a la necesaria desigualdad de estas cosas le sigue espontáneamente la desigualdad de la fortuna, lo cual es conveniente a la utilidad, así de los particulares como de la comunidad; porque necesita para su gobierno la vida común de facultades diversas y oficios diversos, y lo que a ejercitar otros oficios diversos principalmente mueve a los hombres es la diversidad de la fortuna de cada uno”.

En cualquier caso y a modo de resumen del problema que aquí dejamos consignado respecto a manifestaciones de representantes de la Iglesia, la Comisión Teológica Internacional de la Santa Sede ha expresado por escrito el 30 de junio de 1977 que “De por sí, la teología es incapaz de deducir de sus principios específicos normas concretas de acción política; del mismo modo, el teólogo no está habilitado para resolver con sus propias luces los debates fundamentales en materia social […] Si se recurre a análisis de este género, ellos no adquieren suplemento alguno de certeza por el hecho de que una teología los inserte en la trama de sus enunciados”.

Alberto Benegas Lynch (h) es Dr. en Economía y Dr. en Ciencias de Dirección. Académico de la Academia Nacional de Ciencias Económicas, fue profesor y primer rector de ESEADE durante 23 años y luego de su renuncia fue distinguido por las nuevas autoridades Profesor Emérito y Doctor Honoris Causa.

LAUDATO: ¿SI O NO?

Por Gabriel J. Zanotti. 

 

La publicación de la encíclica Laudato si de Francisco ha producido un ruido que hace mucho no se veía en la opinión pública mundial. Él es especialista en hacer lío, así que podríamos dejar el lío como está porque él estaría conforme así.
Nuestros lectores, sin embargo, están acostumbrados a que nosotros arreglemos los líos, así que vamos una vez más a satisfacer la demanda subjetiva del mercado.
La Laudato si tiene tres aspectos: uno teológico, otro económico, otro científico.
El aspecto más importante, que es además el ámbito específico de las enseñanzas de la Iglesia, es el teológico. Allí hay un tema que ya quedado medio invisible o mejor dicho inaudible en medio de las voces agitadas, ya enojadas, ya laudatorias, de la Laudato.
Como todos sabemos, en el Génesis Dios le da al hombre la facultad de dominar la tierra. Pero ese “dominus” puede entenderse en dos sentidos: dominio como símbolo la dignidad de la naturaleza humana, creada a imagen y semejanza de Dios, sobre las cosas no humanas, o dominio como el ejercido por el dueño sobre su esclavo.
Pues bien: lo que Francisco enseña es que la relación del hombre con la naturaleza debe ser del primer modo. De esta manera ubica al tema ecológico en una perspectiva judeo-cristiana donde no hay panteísmo entre Dios y la naturaleza, donde la Tierra no es “madre” que sustituye al Padre creador. No: el ser humano no es hijo de la naturaleza, sino de Dios, y por su dignidad natural, superior, ontológicamente, a la naturaleza. Pero ambos (ser humano por un lado y tierra y demás seres vivos por el otro) son hermanos en creación, y como tal su relación no debe ser la de Caín, sino la de Abel, armonía perdida, sin embargo, en el pecado original.
Dicho esto, Francisco recuerda algo que en términos filosóficos se puede decir así: la relación del hombre con la naturaleza no debe reducirse a la sola racionalidad instrumental, donde lo único importante es una relación entre fines, medios, resultados y eficacia. Ello no es malo en sí mismo, al contrario, es necesario muchas veces planificar y evaluar, pero en la relación de hermandad donde el yo se vincula con un tú, el otro no es un mero instrumento.
Ahora bien, la naturaleza no es estrictamente un tú, pero tampoco, en una perspectiva cristiana, una merca cosa que tiene una relación de esclavitud con un dueño arbitrario que sería el hombre. En santos tales como San Francisco y Fr. Martín de Porres y su enternecedora relación con toda la naturaleza creada, Dios nos ha dado un símbolo que no se reduce, como muchas veces se ha hecho, a un cuentito dulce para niños. En ellos se ve una sensibilidad hacia todos los seres vivos que todo cristiano debe tener: una relación de hermandad, que no implica sumisión del hombre a la naturaleza, pero tampoco un dominio arbitrario de esta última o sólo reducido a una planificación racionalista, hija del Iluminismo. Esa relación de hermandad es una relación de armonía, donde la naturaleza puede servir, sí, para las necesidades del hombre, pero no para la arbitrariedad, la destrucción o la crueldad. Esa sensibilidad hacia la naturaleza como una hermana en armonía es una sensibilidad cristiana que no es nueva, aunque Francisco la esté recordando en este momento, y sus implicaciones sociales no radican en un determinado sistema sino en cambiar hábitos, en cuanto a consumo y-o protección de la naturaleza que nos rodea.
Todo esto es, sencillamente, lo más importante de la encíclica.
Luego están los temas económicos y científicos. Cuánto mercado o estado son necesarios para proteger el medio ambiente, o las hipótesis y diversos testeos empíricos sobre el tema del calentamiento global, son temas totalmente opinables en los cuales cualquier católico puede opinar libremente, no porque sean temas arbitrarios, sino porque las ciencias sociales y naturales comprometidas en esos temas tienen un margen de contingencia que no compromete al Magisterio de la Iglesia o al Catolicismo en cuanto tal. Desde esta perspectiva, el Instituto Acton, haciendo ejercicio de la legítima libertad que todo fiel tiene en esos temas, ha insistido siempre en que el mercado libre tiene mucho que ofrecer para el cuidado del medio ambiente, sobre todo a través de la internalización de externalidades negativas y privatización de bienes públicos estatales, todo ello a través de una mayor definición de los derechos de propiedad. Lo interesante es que autores partidarios de la sociedad libre, como Hayek y Feyerabend, han criticado fuertemente, en el núcleo central de su obra, a esa misma racionalidad instrumental que siempre ha criticado la Escuela de Frankfurt. El racionalismo constructivista, criticado por Hayek, y la unión entre estado y ciencia, criticada por Feyerabend, han llevado a una planificación racionalista que ha influido mucho en lo que Mises llama intervencionismo y que ahora se llama “crony capitalism”, ese contubernio entre estado y privados, estos últimos protegidos por los primeros, retrasando la aparición de nuevas alternativas de mercado en cuando a energías limpias, como energía solar.
Por lo tanto: ¿Laudato SI o NO? Pues en la perspectiva cristiana de la ecología, obviamente SI. En los temas opinables, si, no, ni, lo que (con estudio y prudencia) se pueda opinar. Pero con una importante coincidencia de fondo, más allá de los ruidos y líos que quiere el travieso Francisco.

 

Gabriel J. Zanotti es Profesor y Licenciado en Filosofía por la Universidad del Norte Santo Tomás de Aquino (UNSTA), Doctor en Filosofía, Universidad Católica Argentina (UCA). Es Profesor titular, de Epistemología de la Comunicación Social en la Facultad de Comunicación de la Universidad Austral. Profesor de la Escuela de Post-grado de la Facultad de Comunicación de la Universidad Austral. Profesor co-titular del seminario de epistemología en el doctorado en Administración del CEMA. Director Académico del Instituto Acton Argentina. Profesor visitante de la Universidad Francisco Marroquín de Guatemala. Fue profesor Titular de Metodología de las Ciencias Sociales en el Master en Economía y Ciencias Políticas de ESEADE, y miembro de su departamento de investigación.

Activistas cubanos rechazan declaraciones del Cardenal Ortega

Por Belén Marty: Publicado el 17/6/15 en: http://es.panampost.com/belen-marty/2015/06/17/activistas-cubanos-rechazan-declaraciones-del-cardenal-ortega/#.VYH4qB08I6A.facebook

 

Berta Soler, líder de la organización Damas de Blanco, comparó las palabras del religioso con el discurso castrista.

https://soundcloud.com/panampost/bertha-soler-lamentamos-que-el-cardenal-tenga-el-mismo-vocabulario-que-el-gob-cubano

Para el Cardenal cubano Jaime Ortega Alamino, en Cuba no hay presos políticos. Solo delincuentes comunes. Las declaraciones del religioso enfurecieron a quienes se encuentran privados de libertad por razones políticas, en Estados Unidos, a sus familiares y a los activistas de derechos humanos en la isla, quienes afirman que la Iglesia “los dejo solos”.

Las duras declaraciones del cardenal Ortega, hechas el pasado 5 de junio en un programa de radio español, encendieron arduas respuestas por parte de la disidencia, dentro y fuera de la isla. En el programa de la cadena Ser, el cardenal dijo: “Cuando vino el papa Benedicto hubo un indulto de presos comunes, porque ya en Cuba no quedan de aquellos presos políticos”.

Los cardenales son, según la jerarquía de la Iglesia católica, los consejeros y colaboradores más íntimos del Papa.

En conversación con PanAm Post, Berta Soler, líder de la organización Damas de Blanco, lamentó las declaraciones del Cardenal y sostuvo que, a diferencia de lo que cree Ortega, en Cuba “si existen presos políticos”.

Soler precisó que hay hombres presos en la isla, desde hace más de 20 años, por promover y defender la promulgación universal de Derechos Humanos.

“Lamentamos mucho que el Cardenal tenga el mismo vocabulario que el Gobierno cubano. La Iglesia Católica no debe estar parcializada y debe proteger y amparar a toda persona que sea sufrida y desamparada”, añadió la activista, que también ha sido detenida en reiteradas ocasiones por la policía política cubana.

En relación con un posible indulto para presos políticos, con la llegada del Papa Francisco a Cuba, el próximo 19 de septiembre, Soler se mostró insegura de que pueda pasar.

“Ahora tenemos preocupación, porque si ya el Cardenal Ortega, que es la jerarquía de la Iglesia Católica, dice que aquí no hay presos políticos, cuando venga su Santidad, el papa Francisco puede que el Gobierno cubano libere a los presos comunes, y no a los más de 50 hombres que son presos políticos”, dijo.

José Daniel Ferrer, coordinador general de la Unión Patriótica de Cuba (Unpacu), expresó en conversación con PanAm Post, que lamentan mucho las declaraciones del Cardenal.

https://soundcloud.com/panampost/jose-daniel-ferrer-olvidarse-de-los-presos-politicos-no-es-justo-no-es-humano

“Lamentamos grandemente que esté tan desinformado sobre la triste realidad cubana, o que se olvide tan fácilmente de los presos, siendo un Obispo a una Iglesia que tiene en la cabeza a Jesús, y como uno de sus principales apóstoles a Pablo”.

Recordó que en Cuba hoy en día hay entre 50 y 60 presos políticos. La mitad de ellos, explico Ferrer, son miembros de organizaciones que protegen los derechos humanos. “Olvidarse de ellos no es justo; no es humano”.

Con respecto a la posibilidad de que el régimen otorgue indultos tras la llegada del Papa, Ferrer declaró que es una posibilidad.

“Los hermanos Castro acostumbran a tener esos gestos con personalidades del mundo. En cierta manera se hizo con el papa Juan Pablo II, y con Benedicto XVI. Si se levantan suficientes voces que digan que si hay presos políticos en Cuba, creemos que si pueden ser liberados”.

Una dura respuesta desde el exterior

En conferencia de prensa en Miami, Estados Unidos, el expreso político “Antúnez” Jorge Luis García Pérez, dijo frente a un nutrido grupo de cubanos exiliados, que las afirmaciones del Cardenal eran irresponsables.

Sobre la visita del Pontífice, aclaró que será “una visita muy peligrosa, porque servirá como nunca antes para legitimar al régimen”.

Antúnez, que estuvo más de 17 años encarcelado, dijo que las palabras del Cardenal, además de causar indignación en la comunidad cubana del exterior, mostró al religioso con una “insensibilidad tan cruel como ofensiva, al llamarles delincuentes comunes”.

“Usted, Cardenal, está tendiendo una alfombra para que el castrismo transite hacia el continuismo”, comentó. Por último, el opositor sentenció: “El Cardenal es parte de un macabro plan para desangrar la resistencia cubana”.

La conferencia de prensa fue respaldada por casi todas las organizaciones del exilio cubano en Estados Unidos, incluida la Asociación Patriótica Cubana, la junta Patriótica Cubana y la Unión de Expresos Políticos de California.

Nelis Rojas de Morales, coordinadora Internacional de Exprisioneros Políticos, y presente en el evento en el que habló Antúnez, confirmó que, en representación de las organizaciones de exiliados políticos en Estados Unidos han hecho llegar al Vaticano una lista de los cubanos que aún continúan entre rejas.

Belén Marty es Lic. en Comunicación por la Universidad Austral. Actualmente cursa el Master en Economía y Ciencias Políticas en ESEADE. Conduce el programa radial “Los Violinistas del Titanic”, por Radio Palermo, 94,7 FM.

Genocidio armenio

Por Emilio Cárdenas. Publicado el 24/4/15 en: http://www.lanacion.com.ar/1787206-genocidio-armenio

 

Hoy se cumplen cien años del comienzo -en Estambul- de la terrible y larga serie de atentados y episodios perpetrados entre 1915 y 1923 que conformaron el genocidio de los armenios. El primero del siglo veinte.

Un millón y medio de armenios perdieron trágicamente la vida a través de ejecuciones masivas, marchas forzadas, asesinatos, torturas, deportaciones, hambrunas, así como el horror y la crueldad de los campos de concentración en los que muchos fueran internados. Esto sucedió cuando el Imperio Otomano estaba ya inmerso en su proceso de desintegración, durante y luego de la Primera Guerra Mundial.

No obstante, el gobierno turco aún niega que ese genocidio se hubiese perpetrado. En su visión, se trató tan sólo de crímenes no premeditados cometidos en tiempos de intensa violencia, en los que no solamente los armenios fueron víctimas del horror de los conflictos. Por ello las autoridades turcas reaccionan -destempladamente y hasta con furia- ante cualquiera que sostenga o se refiera simplemente a la existencia del lamentable genocidio. Ocultando así la verdad (que la historia, no obstante, comprueba) e imposibilitando además la reconciliación entre ambos pueblos, pese al largo tiempo que ha transcurrido desde que el genocidio efectivamente ocurriera.

Una de esas reacciones descontroladas de las autoridades turcas acaba de suceder luego de que el papa Francisco utilizara expresamente la palabra genocidio en su alocución en la emocionante ceremonia religiosa celebrada en San Pedro, hace dos domingos, para conmemorar a las víctimas de ese crimen abominable y acompañar a sus familiares. Airado, el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, no sólo llamó a su embajador ante el Vaticano, sino que protestó -insidiosa y mendazmente- acusando al Papa de ser ciudadano de un país, la República Argentina, donde -siempre según el mencionado Erdogan- la diáspora armenia “controla los medios y los negocios”.

Con idéntica actitud, Erdogan se refirió, poco después, a la resolución que acaba de aprobar el Parlamento Europeo instando a Turquía a reconocer de una vez lo sucedido, señalando que cualquier cosa que digan los europeos “le entra por un oído y le sale por el otro”. Su primer ministro, Ahmet Davutoglu, lo acompañó destempladamente cuando, refiriéndose a la resolución del Parlamento Europeo, señaló con vehemencia que ella “refleja el racismo de Europa”. Mientras tanto, su país todavía parece aspirar a ingresar a la Unión Europea.

El centenario del genocidio de los armenios y su conmemoración están perturbando intensamente al nacionalista Erdogan y a su equipo de gobierno. Lo que es realmente sorprendente, porque hace apenas un año su posición sobre este tema era diferente. De corte más bien conciliatorio. A punto tal, que Erdogan no sólo fue el primer alto funcionario de su país que ofreciera condolencias a los descendientes de los armenios que murieran en los tiempos del genocidio -aunque sin reconocer su existencia- sino que, además, sostuvo que debería conformarse una comisión de expertos independientes que, luego de analizar lo realmente sucedido, se pronuncie acerca de sus alcances. Lo que parece haber caído en el olvido.

Para Erdogan, el tema tiene mucho que ver con una presunta defensa de la identidad de su pueblo. De allí sus esfuerzos de falsificación de la historia. Y su ahora cerrado retorno al “negacionismo”. Pero, en rigor, lo que está en juego es otra cosa. Diferente. Nada menos que aceptar la verdad. Advirtiendo que se la puede hacer padecer, pero nunca perecer. Por aquello de que no se puede tapar el sol con las manos. Lo cierto es que cuanto más se aferre Turquía al referido “negacionismo”, más se afectará su imagen, ante el mundo entero.

El lunes pasado llegó una mala noticia para el presidente Erdogan. Alemania anunció oficialmente que, cambiando de posición, reconocerá mediante una resolución parlamentaria, la existencia del genocidio de los armenios. Como ya lo ha hecho, entre otros, Francia. La resolución alemana mencionada incluirá a la tragedia de los armenios como uno de los ejemplos de genocidio en la historia del mundo. Tratándose de Alemania, el cambio de posición adquiere una relevancia muy particular.

Mientras tanto, en los colegios turcos se continúa desfigurando la historia y la publicidad oficial impulsa una narrativa alejada de la verdad. Por esto, apenas un 9% de los turcos creen que sus autoridades debieran reconocer lo sucedido y pedir las disculpas del caso por la inmensidad del crimen cometido -hace, es cierto, cien años- contra los armenios.

Para a transitar el camino de la reconciliación no hay otra alternativa que el reconocimiento honesto de lo sucedido. A través del mecanismo que fuere. Continuar negando caprichosamente que el genocidio de los armenios realmente ocurrió es un enorme error que se ha vuelto para los turcos una empresa insostenible e irracional. Absurda y hasta casi ridícula. Ocurre que, como bien dice el Papa, en las sociedades, como en las personas, cuando una herida está abierta, no hay que dejarla sangrar eternamente, sino tratar de curarla.

 

Emilio Cárdenas es Abogado. Realizó sus estudios de postgrado en la Facultad de Derecho de la Universidad de Michigan y en las Universidades de Princeton y de California.  Es profesor del Master de Economía y Ciencias Políticas y Vice Presidente de ESEADE.

Larga vida al nuevo Rey

Por Alejandro Tagliavini. Publicado el 16/6/14 en http://www.eldiarioexterior.com/larga-vida-al-nuevo-rey-43955.htm

 

Aunque de toda la vida tengo simpatía por las monarquías europeas, por razones que no vienen al caso, mi obligación es intentar un análisis racional del tema. Resulta que Juan Carlos I de España abdicó en el momento de menor popularidad. Según una encuesta del CIS, en abril la Corona tenía una valoración de 3,72 sobre 10 cuando en 1995 llegaba a 7,5; aunque los sindicatos y los políticos estaban peor. En 2012, el 37 % de los españoles prefería la República frente al 53% que optaba por la monarquía. Ahora, según publica El Mundo, el 76% considera que “era necesaria” la abdicación, decisión que produjo un repunte entre quienes apoyan a la Corona, el 56%, superando en 20 puntos a los republicanos. Por su lado, la imagen positiva de Felipe VI crece llegando hoy al 76,9% pero deberá hacer un buen reinado porque, entre los jóvenes de 18 a 29 años, el futuro del país, el 46,1% prefiere la monarquía mientras que el 46,3% no.

En fin, a raíz de la abdicación, algunos plantearon abolir la monarquía. Pero lo cierto es que el paradigma de autoridad, de gobierno, en que se basan las repúblicas modernas es falso y, como estos reyes “reinan pero no gobiernan”, tienen la oportunidad de ser mejores conductores. Efectivamente, hoy la República está basada en el monopolio de la violencia porque, supuestamente, sería imposible la autoridad sin poder coactivo para forzar las leyes. La falacia de que la violencia pueda resultar positiva ya la negaron los griegos y la copia santo Tomás de Aquino asegurando que “la violencia se opone directamente a lo voluntario como también a lo natural”. Así, la “autoridad” basada en la violencia, al oponerse a la naturaleza de las cosas sólo puede destruir, de aquí que el estatismo, el exceso regulaciones coactivas, conduce a la pobreza.

Se le atribuye el término “poder blando” al profesor Joseph Nye, de Harvard, lanzado en su libro “Bound to Lead: The Changing Nature of American Power” (1990), que luego desarrollaría en “Soft Power: The Means to Success in World Politics” (2004). Al fin se empieza a notar que no es verdad que el poder real, la autoridad, debe estar basado en la fuerza. “¿Por qué todavía existen (las monarquías), huérfanas de poder real?”… “La explicación reside en… el ´poder blando´… base de la influencia de… organizaciones desprovistas del… poder… militar… respetado por el ´poder duro´”, asegura Joaquín Roy.

La iglesia Católica, y su Estado Vaticano prácticamente sin armas, ha sobrevivido a todos los imperios incluidos los nucleares y los supera en autoridad, por caso, tuvo mucho que ver en la caída de la URSS, la poderosa tiranía que no pudieron voltear los “gobiernos” occidentales y, además, entre sus muchas acciones positivas, es la mayor institución educadora del mundo con sus universidades, escuelas y demás. Así, según el ranking 2013 de Forbes, el Papa Francisco es el cuarto hombre más poderoso del mundo. Internet, por otro ejemplo, existe sin más autoridad que el liderazgo moral de personas que hacen aportes efectivos. Las sociedades no existen gracias al Estado con “poder” policiaco capaz de “contener la maldad humana”, sino porque naturalmente el hombre tiene vocación social y es, básicamente, moral: si todos salieran a robar, no habría guardias para detenerlos. Según Aldous Huxley, “las sociedades se mantienen, no por el miedo… al poder coactivo… sino por una difundida fe en la decencia de los demás”.

 

Alejandro A. Tagliavini es ingeniero graduado de la Universidad de Buenos Aires. Es Miembro del Consejo Asesor del Center on Global Prosperity, de Oakland, California y fue miembro del Departamento de Política Económica de ESEADE.