Kakistocracia

Por Carlos Rodriguez Braun: Publicado el 14/10/19 en: https://www.carlosrodriguezbraun.com/articulos/expansion/kakistocracia/

 

Ayer, domingo 13 de octubre, el Papa Francisco canonizó a John Henry Newman, el ilustre  presbítero anglicano (1801-1890) que se convirtió al catolicismo y fue nombrado cardenal por León XIII en 1879. Que esta gran figura de la Iglesia sea ahora un santo nos llena de alegría especial a los que estudiamos en el colegio que lleva su nombre, Cardenal Newman, y que fue fundado por los hermanos cristianos irlandeses en Buenos Aires en 1948.

Entre los excelentes profesores que tuve en el Newman sobresalió Jorge Luis García Venturini, filósofo católico, liberal y conservador, que los estudiantes admirábamos por su atractiva personalidad, su sabiduría y su enorme capacidad para enseñar como se debe, es decir, entreteniendo. Y así, mientras nos fascinaba con relatos y conjeturas sobre el presente y el futuro de la tecnología, lograba que estudiáramos a Jacques Maritain.

García Venturini, que había nacido en Bahía Blanca en 1928 y moriría en Buenos Aires en 1983, utilizó, quizá por primera vez en español, la antigua palabra kakistocracia, o el gobierno de los peores. Lo hizo en un artículo titulado “Aristocracia y democracia”, que fue publicado en 1974 en el diario porteño La Prensa, del que fui corresponsal en Madrid. Desde un liberalismo cristiano, Venturini subraya la compatibilidad entre democracia y aristocracia, porque esta última es el gobierno de los mejores —no como la oligarquía, que lo es de unos pocos. Y deplora la “peligrosa tendencia de nuestro tiempo de mediocrizar, de igualar por lo más bajo, de apartar a los mejores, de aplaudir a los peores, de seguir la línea del menor esfuerzo, de sustituir la calidad por la cantidad. La verdadera democracia nada tiene que ver con esas módicas aspiraciones. No puede ser proceso hacia abajo, mera gravitación, sino esfuerzo hacia arriba, ideal de perfección. El cristianismo y el liberalismo, cada uno en su momento, fueron grandes promotores sociales, pues quebraron estructuras excesivamente rígidas e hicieron que los de abajo pudieran llegar arriba. En tal sentido fueron dos grandes procesos democráticos. Pero ninguno de sus teóricos abogó por la mediocridad ni renunció al ‘gobierno de los mejores’”.

Terminaba mi profesor diagnosticando como “una lástima” el predominio del “populismo actual, que no es democrático sino totalitario, abjura del ideal aristocrático y entroniza a los inferiores”. Venturini no era un enemigo de la democracia, al contrario, la defiende, pero en el sentido de Rousseau, que respaldó “la aristocracia electiva, convencido de que del sufragio surgirían los mejores, aunque reconoce que el procedimiento puede fallar”.

Claro que puede fallar, lo sabemos muy bien. Pero al menos el cardenal John Henry Newman, que dio nombre al colegio porteño donde enseñó Jorge Luis García Venturini tanto y tan bien, es, desde ayer, santo de la Iglesia Católica.

 

Carlos Rodríguez Braun es Catedrático de Historia del Pensamiento Económico en la Universidad Complutense de Madrid y miembro del Consejo Consultivo de ESEADE. Difunde sus ideas como @rodriguezbraun

En Pakistán perdonan a una joven cristiana condenada a muerte

Por Emilio Cárdenas. Publicado el 15/11/18 en: https://www.lanacion.com.ar/2191935-en-pakistan-perdonan-joven-cristiana-condenada-muerte

 

La Corte Suprema de Pakistán acaba -como cabía esperar- de absolver a Asia Bibi, una joven cristiana nacida en 1971, que
ha estado nada menos que ocho años en prisión, siempre en confinamiento solitario, mientras era lentamente juzgada por
sus presuntas blasfemias contra el Islam. Con lo sucedido hasta ahora a esa pobre mujer, su vida ha sido profundamente
lastimada. Para siempre.
Pakistán es ciertamente uno de los países más intolerantes del mundo en materia religiosa, pero lo cierto es que su más
alto tribunal judicial es reconocido por su independencia y calidad.
Asia Bibi esperaba morir en la horca, pero ello no sucederá desde que el tribunal que acaba de absolverla categóricamente,
sostuvo que las acusaciones vertidas contra ella no habían sido debidamente probadas, como correspondía.
Había sido acusada por un tan heterogéneo como extraño grupo de mujeres -que previamente le dieron una paliza y eran
sus vecinas- de haber hecho, en Punjab, algunos comentarios públicos despectivos acerca del profeta de los musulmanes.
Ellos habrían sido consecuencia de la insólita negativa de esas mujeres de tomar agua de un pozo de agua natural
comunitario, luego de que Asia Bibi bebiera del mismo con un jarro propio, a fin de la década de los 70. La joven que fuera
por ello inmediatamente detenida, tiene cuatro hijos.

En su momento, la condena contra Bibi había indignado vivamente a la pequeña pero importante comunidad cristiana
local. Ahora, su absolución ha enfurecido a algunos radicalizados musulmanes, que ante ella reaccionaron
descontroladamente.
Bibi negó, siempre, haber cometido blasfemia alguna.
Docenas de acusados de blasfemia han sido asesinados en los últimos años en las calles de las ciudades de Pakistán,
cuando sus respectivos procesos aún no habían concluido. Los asesinados incluyeron hasta a un gobernador provincial y
un ministro del gobierno nacional que, pese a los riesgos ciertos que conocían, se animaron a salir en defensa pública y
apoyo de la perseguida Bibi. Queda a la vista toda una serie de tragedias realmente tremendas, producto de la intolerancia
religiosa. Ellas no pueden silenciarse, desde que son testimonio de conductas propias de la barbarie.
Los cristianos -cabe recordar- son apenas un 1,6 % del total de la población paquistaní, de unos 208 millones de
habitantes. El propio Papa Francisco, preocupado por Asia Bibi, ha salido en su defensa. Con poco éxito, hasta ahora.
Las leyes paquistanas contra la blasfemia religiosa se sancionaron en 1860, cuando el país estaba aún bajo la colonización
británica. El Islam es la religión nacional de Pakistán. Pero no todos quienes profesan esa religión son necesariamente
fanáticos, por cierto. Los pocos que lo son ensombrecen la imagen de todos ellos.
Pese a lo ocurrido, o quizás como consecuencia de ello, Asia Bibi podría tener que abandonar a Pakistán y trasladarse a
residir en otro país, para poder vivir con un mínimo de tranquilidad, esto es sin el riesgo de ser asesinada o golpeada por fanáticos que de pronto la agredan. Una pena, por cierto. Pero la realidad puede imponerle a Bibi ese notorio sacrificio
adicional. Sus propios abogados ya han tenido que hacerlo, abandonando a Pakistán, por su seguridad personal.
Lo de Paquistán debiera poder corregirse. Siempre y cuando sus líderes políticos y religiosos lo crean necesario. Y lo es,
ciertamente.
Más allá de Pakistán, unos 150 millones de cristianos son hoy perseguidos por su fe en distintas partes del mundo. Esa
cifra, vergonzosa, es por lo demás un máximo histórico. En el marco de esas persecuciones religiosas, unos 3.000
cristianos fueron asesinados todo a lo largo del 2017. Es cierto, en el mundo de hoy los cristianos ya no se refugian
necesariamente en catacumbas, pese a lo cual, como consecuencia de las persecuciones actuales, muchos de ellos ofrendan
sus vidas sin renegar de sus convicciones. Son, entonces, mártires contemporáneos.

 

Emilio Cárdenas es Abogado. Realizó sus estudios de postgrado en la Facultad de Derecho de la Universidad de Michigan y en las Universidades de Princeton y de California.  Es profesor del Master de Economía y Ciencias Políticas y fue Vice Presidente de ESEADE.

La liturgia política del realismo mágico en América latina

Por Constanza Mazzina. Publicado el 28/4/18 en: https://www.clarin.com/opinion/liturgia-politica-realismo-magico-america-latina_0_HkJqCGWTz.html

 

Venezuela no ha dejado de ser noticia. Aunque ni la inflación, ni la escasez de medicamentos y bienes de primera necesidad logran ya conmover al lector.Ni siquiera el pedido que durante el mensaje pascual realizó el papa Francisco para salir de la crisis política y humanitaria que oprime al país. Terminada la VIII Cumbre de las Américas, las exigencias a Maduro por parte de la región han sido exiguas: poco sobre el proceso electoral, nada sobre la crisis humanitaria. Sin embargo, Maduro ha dado un paso más allá, semanas atrás, y propuso un nuevo homenaje a Hugo Chávez: la construcción de una universidad de Ciencias Políticas con su nombre. Efectivamente, de Ciencias Políticas.

La política latinoamericana, históricamente, rebosa en ejemplos de tamaños homenajes: de estatuas a centros culturales, de provincias a universidades. Se impone la rendición del culto al líder.No debería sorprendernos, sino fuera por su persistente anacronía en el contexto real del país caribeño.

La encerrona del presidencialismo latinoamericano pareciera pivotear sobre una épica cuasi-religiosa, enalteciendo las virtudes del caudillo, hasta convertirlo en un semi-dios; olvidando su faceta humana, es decir, sus defectos. Las liturgias políticas llevadas a la calle con obediencia y fe. Porque la fe no se cuestiona. La verdad es una, no muchas.

El hilo invisible que nos recorre, que teje nuestra política está aquí: los políticos -de Perú a Brasil y de Argentina a Venezuela-, tienen una enorme deuda con la sociedad. La renuncia, hace un mes, del presidente de Perú por el escándalo de Odebrecht, la prisión de Lula da Silva por el Lava Jato, son solo ejemplos de una larga lista de corrupción e impunidad en la que mandatarios y ex mandatarios están profundamente involucrados.

La política democrática supone implícitamente el consenso, el diálogo, no la imposición. No hay adoctrinamiento para la vida democrática, hay ejercicio de la libertad responsable. El consenso en América latina se logra por la fuerza, no es una construcción conjunta. Los ciudadanos aprendemos de lo que vemos: no sabemos ponernos de acuerdo, no sabemos dialogar con respeto. Las grietas aparecen y se ensanchan por aquí y por allá.

En lugar de democracia de los acuerdos, de consensos, tenemos así una democracia que no acepta el disenso, que impone el silencio en lugar de la discusión de ideas. Nuestras universidades son testigos silenciosos de nuestra imposibilidad de aceptar el debate crítico. La crítica cuestiona la fe ciega en el líder. Cuando no hay educación, hay adoctrinamiento. Si la ciencia política está llamada a unir teoría con praxis: ¿serían los propios mandatarios alumnos o docentes?

La política peca de irresponsabilidad. Y esto depende de la fortaleza o no de la sociedad civil. Si esperamos políticos con soluciones providenciales, salvadoras, nunca saldremos del círculo del realismo mágico. La historia muestra que las sociedades con menores niveles educativos tienden a brindar mayor apoyo a soluciones autoritarias.

 

Constanza Mazzina es doctora en Ciencias Políticas (UCA), master en Economía y Ciencias Políticas (ESEADE). Fue investigadora de ESEADE, Fundación F. A. von Hayek y UADE. Fue docente de la Universidad del Salvador en grado y postgrado y en el postgrado en desarme y no proliferación de NPSGlobal. Es profesora de ciencia política en la Fundación UADE.

Cuando el Estado crea las mafias

Por Alejandro A. Tagliavini. Publicado  el 3/8/17 en: http://m.panamaamerica.com.pa/opinion/cuando-el-estado-crea-las-mafias-1078997

 

… estos no son turistas deseosos de salir de vacaciones, son personas desesperadas huyendo de condiciones infra humanas de las que son culpables sus dirigentes, pero también Occidente que no pone suficiente énfasis terminar con esta situación y a veces es cómplice, incluso, cuando los gobiernos envían ayudas que terminan financiando a regímenes corruptos. Pero no son estos gobiernos los que crean las mafias, si no los de la Unión Europea al prohibir la inmigración y, así, obligan a los migrantes a contratar los servicios de traficantes…

Según Wikipedia sus miembros se denominaban a sí mismos mafiosos, es decir, hombres de honor. Pero no por eso, por creerse hombres de honor al punto que están rodeados de costosos protocolos y pompas, podría decirse que los políticos -el Estado- son los fundadores de las mafias. Si recordamos la historia de Al Capone -que popularizó a la mafia en América- vemos cómo, al crear la ley seca, el gobierno no solo dio lugar a la existencia de estas bandas que, básicamente, se dedicaban al tráfico de drogas prohibidas -el alcohol- sino que, sin dudas, fue cómplice.

“La migración no es un peligro, es un reto para crecer” ha dicho el papa Francisco apoyando la libertad humana de trasladarse, pero los gobiernos no lo entienden o no les conviene entenderlo, porque sí es un peligro para el Estado de Bienestar ya que los inmigrantes utilizan los servicios gratuitos que corrientemente brinda el gobierno y a veces engrosan la desocupación creada por las leyes laborales estatales.

Mas de 400.000 personas han cruzado el Mediterráneo solo desde Libia desde principios de 2015. La ONU estima que hay en este país unas 380.000 personas esperando a cruzar el mar, y ya 2.150 han muerto al intentar llegar a Italia tan solo en lo que va de 2017. Casi todos tomaron la ruta del desierto del Sahara, donde los muertos se presumen por miles. Las tribus de tuareg y tubu son esenciales para los migrantes, ya que controlan las fronteras libias con Níger y Sudán.

La mayoría de los migrantes proviene de Nigeria, Costa de Marfil, Ghana y Gambia. Países que, junto con otros 11, conforman la ECOWAS, una suerte de espacio africano por el cual se mueven libremente a través de sus fronteras. Los migrantes pagan de forma legal el viaje en autobús regular (unos 20 euros) con destino a Agadez, en Níger, donde comienza el trato con los traficantes. Y aparecen las mafias que organizan a los migrantes en guetos hacia Libia atravesando las durísimas condiciones del desierto del Sahara.

Hasta Trípoli, la capital costera, el viaje costará unos 500 euros. En los últimos tres años, al menos 2.500 personas han muerto o han desaparecido en el norte de África, según la ONU. Cuando los migrantes llegan a las localidades costeras, las mafias los hacinan en barcos de goma por otros 500 euros por persona, o en barcas de madera por hasta 800. El beneficio de los traficantes, por tan solo un bote de madera con 400 personas, es de medio millón de euros, según Frontex.

Además de Agadez, Jartum en Sudán es el mayor núcleo de África Oriental donde confluyen mafias y migrantes dispuestos a casi todo por llegar hasta las costas libias. El modus operandi en esta ruta es algo diferente y para llegar a Italia se tarda, al menos, tres semanas y en total se pagan unos 3.000 euros por persona.

Ahora, obviamente estos no son turistas deseosos de salir de vacaciones, son personas desesperadas huyendo de condiciones infrahumanas de las que son culpables sus dirigentes, pero también Occidente que no pone suficiente énfasis en terminar con esta situación y a veces es cómplice, incluso, cuando los gobiernos envían ayudas que terminan financiando a regímenes corruptos. Pero no son estos gobiernos los que crean las mafias, si no los de la Unión Europea al prohibir la inmigración y, así, obligan a los migrantes a contratar los servicios de traficantes para que los ayuden a entrar ilegalmente.

 

Alejandro A. Tagliavini es ingeniero graduado de la Universidad de Buenos Aires. Ex Miembro del Consejo Asesor del Center on Global Prosperity, de Oakland, California y fue miembro del Departamento de Política Económica de ESEADE.

La teoría del derrame no existe

Por Iván Carrino. Publicado el 17/5/17 en:  http://www.ivancarrino.com/la-teoria-del-derrame-no-existe/

 

El domingo por la noche, el Ministro de Hacienda de la Nación,  Nicolás Dujovne, fue invitado al programa de Luis Novaresio, “Debo Decir”. Uno pensaría que, dada la importancia de la figura del ministro, éste fue quien se llevó toda la atención.

Algo de eso hubo. Sin embargo, otro de los invitados, el famoso actor Hugo Arana, terminó apropiándose de las cámaras.

En momentos en que el ministro explicaba en qué consiste el modelo económico del gobierno, Arana interrumpió y se explayó con su pensamiento acerca de lo que se ha dado en llamar “la teoría del derrame”.

A continuación, sus palabras:

La Teoría del Derrame me parece uno de los más graves insultos. Yo en mi casa le digo al nenito de la esquina que está en la calle que venga y que, cuando estoy comiendo, si se me cae alguna miga, la puede comer. Eso del derrame me parece una humillación.

Los dichos de Arana apuntan directamente a la economía de mercado, a la que suele equipararse con esta teoría del derrame que, en realidad, jamás ningún académico serio defendió ni planteó de manera ordenada.

Si duda de esto, puede hacer la prueba de ir a una librería o ingresar en MercadoLibre.com y pedir el libro “Introducción a la Teoría del Derrame”.

Le anticipo: volverá con las manos vacías.

UN ARGUMENTO BIEN EXTENDIDO

Ahora bien, podría decirse que lo que diga un actor no es representativo de lo que piensan los principales referentes de la sociedad o la academia especializada.

Este argumento, sin embargo, no es cierto. Recientemente, el mismísimo Papa Francisco se expresó en la misma línea que Hugo Arana.

En un documento divulgado en 2013, sostuvo:

Algunos todavía defienden las teorías del ‘derrame’, que suponen que todo crecimiento económico, favorecido por la libertad de mercado, logra provocar por sí mismo mayor equidad e inclusión social en el mundo. Esta opinión, que jamás ha sido confirmada por los hechos, expresa una confianza burda e ingenua en la bondad de quienes detentan el poder económico.

Por último, el economista y profesor emérito de la Universidad de Buenos Aires, Mario Rappoport, también critica al liberalismo utilizando el hombre de paja del derrame económico:

… plantean que así la economía tendría un crecimiento virtuoso que a la larga podría beneficiar a todos a través de la teoría del derrame. Pero en las economías periféricas (y ahora también en las centrales) el vaso nunca llega a estar lleno para que esto se produzca.

Como queda claro, la analogía que se hace entre la teoría liberal del crecimiento económico y la teoría del derrame no es solo una ocurrencia de un actor no experto en estos temas, sino algo extendido a los más conspicuos círculos de la sociedad.

MALA COMPARACIÓN

El problema con lo anterior es que la analogía es pésima.

Es que cuando se sostiene que la economía de mercado genera crecimiento económico que beneficia a todos, nadie está planteando que ese beneficio llegue en la forma de dar migajas a nadie o derramar ninguna copa. En concreto, en el mercado, la mejora económica individual no llega de la mano de la beneficencia de “los ricos”, sino de las ganancias que genera el intercambio.

Una persona demanda el “bien A” y tiene para ofrecer el “bien B”, mientras que otra que demanda el “bien B” tiene para ofrecer el “bien A”. Una vez que ambos individuos se encuentren, intercambiarán sus bienes y ambos habrán ganado utilidad. En el intercambio voluntario, todos mejoran su situación.

Este proceso, además, genera incentivos para producir. En la medida que cada individuo sabe que lo suyo es suyo, tendrá incentivos para producir bienes y servicios que luego pueda intercambiar en el mercado por otros que le sean de mayor utilidad. La existencia de dinero no cambia esta ecuación. Ofrecemos bienes o servicios, recibimos dinero a cambio, y ese dinero lo volvemos a intercambiar por otros bienes y servicios.

Todos los que participan en la economía de mercado, ofreciendo valor para llevarse valor, ganan en este proceso. No hay ningún derrame ni ganadores accidentales. Y tampoco hay explotadores. El cliente se beneficia con su compra, el empresario con su venta, el trabajador cuando recibe su sueldo, el capitalista cuando recibe los servicios laborales del empleado.

Nadie gana por derrame, sino por el intercambio.

NO HAY PODER CENTRAL

Todo este fantástico proceso de crecimiento y enriquecimiento mutuo no está digitado desde un poder central que todo lo controla, sino que es parte del orden espontáneo del mercado. Como decía Adam Smith, no es la benevolencia del carnicero lo que trae la carne a nuestra mesa, sino su propio interés. Paradójicamente, es el interés egoísta de los individuos lo que nos enriquece y nos empuja a mejorar.

Esto, claro, es inconcebible para los adoradores de la mano visible del estado. Para ellos, la única salida de la pobreza es con planes de subsidios estatales. El propio Rappoport, en el mismo artículo anteriormente citado, sostiene que durante los últimos años de intervencionismo económico en Argentina, “se intentó a través del Estado crear las condiciones para que el vaso pudiera llenarse y la distribución del agua no dependiera del derrame sino de políticas públicas”.

Lo que les cuesta aceptar los teóricos anti-derrame es que la salida de la pobreza pueda darse en ausencia de un plan deliberado del gobierno. Seguido de esto, tampoco podrán aceptar que cada vez que se intenta ir por el camino del redistribucionismo extremo, se llega a la miseria total, como demuestran los casos de Cuba, la Unión Soviética o, más recientemente, la Venezuela de Chávez y Maduro.

La teoría del derrame no existe. El crecimiento económico no descansa en que los ricos se enriquezcan y luego donen parte de lo que tienen. Por el contrario, se basa en permitir que haya libertad para intercambiar, y que en ese proceso voluntario, todos alcancen sus objetivos personales contribuyendo al bienestar social.

La mano visible del gobierno tiene un rol muy limitado que cumplir en ese proceso. Como decía Alberdi: “¿Qué exige la riqueza de parte de la ley para producirse y crearse? Lo que Diógenes exigía de Alejandro: que no le haga sombra.”

 

Iván Carrino es Licenciado en Administración por la Universidad de Buenos Aires y Máster en Economía de la Escuela Austriaca por la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid. Es editor de El Diario del Lunes, el informe económico de Inversor Global. Además, es profesor asistente de Comercio Internacional en el Instituto Universitario ESEADE y de Economía en la Universidad de Belgrano.

La iglesia católica avanza en una ardua negociación con China

Por Emilio Cárdenas. Publicado el 12/1/17 en: 

 

La iglesia católica y los líderes comunistas de la República Popular China no se han llevado demasiado bien a lo largo de las últimas décadas. Por ello, por instrucciones expresas del papa Francisco se está negociando activamente un acuerdo de reconciliación entre el Vaticano y las autoridades chinas que, de pronto, podría cambiar esa relación caracterizada esencialmente hasta hoy por la existencia de una mutua actitud de desconfianza.

Esa trabajosa conversación bilateral, como cabía suponer, tiene hoy sus defensores y también sus fuertes detractores. En ella, de alguna manera se pone en juego la autonomía con la que normalmente la Iglesia Católica maneja aquellas cuestiones esenciales que tienen que ver con su propia vida y con su funcionamiento interno.

Las negociaciones en curso están bajo la órbita específica del Cardenal Pietro Parolin, el mismo diplomático del Vaticano que hoy trata de encarrilar, sin demasiado éxito, el diálogo abierto entre el gobierno del presidente venezolano, Nicolás Maduro, y los dirigentes de la oposición formalmente unificada.

Las rispideces de China con la iglesia católica comenzaron temprano. En rigor, en 1949 cuando, muy poco después de que los marxistas se hicieran del poder en China, decidieran expulsar a todos los misioneros católicos que allí se desempeñaban. Por considerarlos como meros instrumentos de los países de Occidente. Por ello, además, se dispuso entonces que los católicos deben profesar su fe bajo la tutela inmediata del Estado.

Las relaciones diplomáticas de China con el Vaticano han estado efectivamente interrumpidas desde el año 1951.

Hay en China unos doce millones de católicos, se supone. De ellos, más de dos terceras partes operan envueltos en una suerte de discreta clandestinidad en la que profesan su culto. Esto atento a que han preferido mantener siempre lealtad incondicional hacia Roma y, en consecuencia, no someterse a control formal alguno por parte del Estado chino. Muchos, descubiertos que fueron por las autoridades chinas, sufrieron por esa razón persecuciones y algunos hasta fueron encarcelados, simplemente por el presunto delito de mantener oculta su fe.

La principal diferencia a zanjar entre ambas partes tiene que ver con la designación de los obispos. Y con el futuro de aquellos que ya han sido nombrados. Para el Vaticano, los obispos son nada menos que los sucesores de los apóstoles. Por esta razón, ellos deben ser designados por el Pontífice.

Para la dirigencia política china, en cambio, sus designaciones deben ser coordinadas con el gobierno, porque de lo contrario, sostienen, habría una suerte de “intervención” inaceptable por parte del Vaticano en los “asuntos internos” de China.

Entre los obispos que han sido designados exclusivamente por el gobierno chino, sin contar con la aprobación de la Iglesia Católica, hay algunos que han roto sus votos de castidad, casándose y teniendo hijos. Y que no desean ni aspiran a “reconciliación” alguna con Roma. A su vez, entre los obispos que fueron designados exclusivamente por el Vaticano, que son casi treinta, hay algunos que han ya sido encarcelados por distintos períodos de tiempo y motivos.

La situación actual en China es que los obispos que el Estado chino designa obtienen con alguna frecuencia una suerte de “guiño oficioso previo” por parte del Vaticano y luego obtienen un perdón especial por haber sido designados desde fuera de la Iglesia.

Pero las cosas no siempre son así y tanto el Vaticano, como China, designan a veces obispos sin obtener el consentimiento de su respectiva contraparte. No obstante, el gobierno chino reclama constantemente a los católicos de su país la pertenencia a la Asociación Católica Patriótica de China.

La situación es bien compleja e ineficiente. Por las diferencias en la forma de designar a los obispos católicos hay hoy nada menos que unas 70 diócesis en China que carecen de obispo titular. A lo que se agrega que los ocho obispos católicos que han sido designados unilateralmente por el gobierno chino se consideran como excomulgados de hecho por la Iglesia Católica, razón por la cual su situación deberá ser objeto de un cuidadoso examen en busca de encontrar alguna posible solución al menos para la mayoría de ellos.

El actual arzobispo de Hong Kong, el cardenal John Tong, en una carta pastoral dirigida recientemente a sus fieles anunció que las autoridades chinas estarían ahora dispuestas a alcanzar un entendimiento con el Vaticano sobre este tan delicado tema. Agregando que muchos fieles que profesan su culto en un marco de total discreción no estarían todavía de acuerdo con someter en modo alguno las designaciones de los obispos católicos a decisión alguna por parte del gobierno de China. A lo que sumó, en obvia procura de tranquilizar a su inquieta feligresía, la advertencia de que el Papa no lastimará la integridad de la fe de una iglesia que se proclama como universal.

El respetado y valiente cardenal chino ya retirado, Joseph Zen, ha acusado al Papa de estar demasiado ansioso en este tema y aprovechado para llamar la atención de que, por ello, la posibilidad de llegara un arreglo “inaceptable” existe. Se habla de que ya existiría un primer “borrador” de un posible acuerdo, que sin embargo nadie parecería estar apurando demasiado.

Lo cierto es que existe un precedente, de corte bien pragmático. Es el de Vietnam, donde el Vaticano confirió, en la década de los 90, una suerte de derecho de “veto” a las autoridades locales respecto de las designaciones de los obispos, que no obstante quedaron a cargo exclusivo del Vaticano, que respeta el “derecho de oposición” que parecería haber conferido a las autoridades locales. Algo relativamente parecido podría de pronto acordarse con China, según sostienen algunos observadores.

Las autoridades chinas, por su parte, han estado generando algunas señales de autoridad, como la decisión de hacer quitar todas las cruces de los techos y campanarios de los templos cristianos en el este del inmenso país. Lo cierto es que la última designación de un obispo católico, en Changzhi, en el noreste de China, contó con la aprobación previa conjunta de la Iglesia Católica y del gobierno chino.

Hace muy pocos días, en otra señal de interés, el Papa Francisco se reunió, en Roma, por primera vez en público desde 1949, con el obispo de Suzhou, Joseph Xu Honggen.

Por el momento, el Vaticano no mantiene relaciones diplomáticas con la República Popular China, sino con Taiwán, isla que para China, como es sabido, debe tenerse tan sólo como una parte de su enorme territorio. Si las relaciones bilaterales finalmente se establecen, el Vaticano debería previsiblemente cortar su actual vinculación oficial con Taiwán.

 

Emilio Cárdenas es Abogado. Realizó sus estudios de postgrado en la Facultad de Derecho de la Universidad de Michigan y en las Universidades de Princeton y de California.  Es profesor del Master de Economía y Ciencias Políticas y Vice Presidente de ESEADE.

La Política como una Time Warp

Por Gabriela Pousa: Publicado el 3/6/16 en: http://economiaparatodos.net/la-politica-como-una-time-wrap/

 

La Política como una Time Wrap

No es prolija la actual Argentina, son demasiados los flancos débiles que requieren especialistas

Argentina es un país inclusivo, nadie puede dudar de ello, lo cierto es que la inclusión nos excluye de poder situar la atención en lo verdaderamente importante que sucede. En este mismo instante, cada canal de televisión muestra una parte de lo que pasa sin que la suma de todas ellas represente un todo homogéneo y razonable.

¿Qué es lo más grave, lo de Lázaro o lo de la AFA? En esta trama inexorablemente, se pierde la noción y se confunde lo urgente con lo importante, y lo que conviene con lo que no. 

Desde los allanamientos a los terrenos de Lázaro Báez, pasando por la renuncia de Marcelo Tinelli a la AFA, los secuestros que no volvieron porque nunca se fueron, el colapso del Hospital Garraham, un barrio que clama por el regreso del odontólogo Barreda sin explicación, hasta la desvergüenza del ex juez Oyarbide esperando convertirse en “el Lorenzetti de Bailando por un sueño” son todos temas de portadas hoy.

Mientras, el argentino común y silvestre por llamar de algún modo al vecino que trabaja y vive simplemente, sueñan con un país digno para sus nietos o hijos.
Para ese fin, no fue suficiente el cambio de gobierno. Fue un gran paso, un comienzo pero el camino es larguísimo.

De allí ese estado de insatisfacción en algunos, de temor en otros y de hastío en el resto. ¿Al final todos son iguales y cualquiera da lo mismo? No, definitivamente no.

Anoche Elisa Carrió volvió a decirlo con claridad supina guste o no: lo blanco es blanco y lo negro es negro. Hay avances y hay estancamiento. No pasamos de Cristina Kirchner a Churchill ni a Vaclav Havel. Los tiempos no son los que cada uno pretende pero sí, deben estar en armonía con las expectativas de la gente.

Además el tiempo sigue siendo el único recurso no renovable que tenemos, volver a perderlo sería suicida. Y haber perdido doce años en la vida de cualquiera no es mera anécdota .  A algunos se les fue la adolescencia en ese lapso, a otros la juventud, a muchos la salud. Solo queda la esperanza que como decía Albert Camus “tiene una rara vitalidad”. A ella hay que aferrarse sin dejar de exigir que el cambio sea real y palpable.

Hoy la Argentina es un conglomerado de escenarios para todo gusto. Casi una fiesta electrónica de esas donde se montan diferentes shows, y cada uno opta qué escuchar o presenciar sin darse cuenta quizás que tanto ruido, lo que provoca es una sordera general.

Por eso se busca denodadamente “huidas”, huidas que terminan a veces arruinando la vida. En política sucede lo mismo que en las previas adolescentes o en esas fiestas donde, al final, solo festejan quienes recaudan más.

En medio de todo esto, ¿cuál es el show principal? Esa es la pregunta cuya respuesta debemos buscar.

Hay un hecho de singular trascendencia: los anuncios del Presidente para los jubilados porque en rigor no atañen a un sector social sino a todo ser humano. Hay otro dato que molesta: Argentina no se jugó como debiera condenando los sucesos en Venezuela. 

Entre medio, el blanqueo de capitales que es probable sea necesario pero, simultáneamente, es eje de debate. Hay una delgada línea que separa lo ético de lo polémico. Encarar una reparación histórica de la tercera edad es un fin loable, el medio es cuestionable. Ni de un lado ni del otro, en el medio se puede estar pero no todo el tiempo, solo un poco.

Son muchos los temas para una sociedad que demanda normalidad, ausente durante más de una década. Como si todo esto fuese poco, intentan hacer creer que el Papa Francisco sigue siendo el jefe de la oposición, ya no del kirchnerismo. Estrategia conocida que nunca sirvió, cambiemos de mecanismo si queremos resultados distintos.

Polémica fútil e inoportuna que solo genera en algunos católicos, un desconcierto que no suma.  “Al César lo que es del César”, al Sumo Pontífice habría que dejarle la religión, la política no. A quién recibe y a quién no, no debiera modificar lo que los argentinos quieren cambiar según el voto emitido en el último comicio.


La apuesta al segundo semestre es un desafío grande. A un mes de ese comienzo no parecen estar aún las herramientas justas para reducir la inflación y evitar que crezca la pobreza. 
Como en todo, hay una grieta en cuanto a la espera. Los que eligen creer que van a poder. Los que sostienen que no saben qué hacer.

Pero claro, también están los argentinos que aplaudieron el kirchnerismo porque la corrupción no cuenta si el modelo permite la fiesta. Son esos mismos argentinos que aumentan a diario los precios por especulación y capricho. Esa manía que acarreamos de otras gestiones donde la desidia fue protagonista implementando el “sálvese quien pueda” de los Narcisos. 

Hay demasiados escenarios montados. La diversidad a veces no es buena consejera aún cuando permite que cada uno elija prestar atención a lo que prefiera. Lo cierto es que en la variedad está el gusto, y tamaño desfasaje de temas nos incluye a todos. Si acaso no nos interesa la relación con la Iglesia, nos ha de afectar la moratoria impositiva, o quizás la necesidad de ver que alguna vez se hace justicia.


No es prolija la actual Argentina, son demasiados los flancos débiles que requieren especialistas. No hay precisiones: ni una política liberal a ultranza ni un progresismo demagógico que contente con eufemismos y espejitos de colores. 
Hay tal vez un pie de cada lado del abismo.

El gobierno tendrá que decidir para qué lado ir, y el pueblo comprender que tironeando de un lado y de otro lo más factible es caer.  La ansiedad es negativa, la resignación sin embargo es letal. El mal menor esta vez parece ser la única opción. La próxima deberá ser más prolijo y mejor.

 

Gabriela Pousa es Licenciada en Comunicación Social y Periodismo por la Universidad del Salvador (Buenos Aires) y Máster en Economía y Ciencias Politicas por ESEADE. Es investigadora asociada a la Fundación Atlas, miembro del Centro Alexis de Tocqueville y del Foro Latinoamericano de Intelectuales.