Gottfried Haberler y la naturaleza de la crisis económica

Por Alberto Benegas Lynch (h) Publicado el 5/2/22 en: https://www.infobae.com/opinion/2022/02/05/gottfried-haberler-y-la-naturaleza-de-la-crisis-economica/

El economista participó en las célebres reuniones que presidía Ludwig von Mises en su despacho de la Cámara de Comercio de Viena. También fue uno de los responsables de despertar en la Argentina el interés por la tradición de la Escuela Austríaca

Gottfried Haberler

Es indispensable pensar los problemas desde diversos ángulos y no quedarse con la primera impresión. Linus Pauling, dos veces premio Nobel (en 1954 en química y en 1962 de la paz) ejemplifica con el dibujo de dos pequeños círculos concéntricos: uno puede quedarse con esa idea pero también imaginar que puede ser un sombrero visto desde arriba, un rollo de papel higiénico visto desde el costado, un huevo frito, una bola de billar pintada con un círculo o las órbitas de Venus y Mercurio. Mirar las cosas desde distintas perspectivas ayuda a despejar la mente, tal como ocurre en nuestro caso si observamos detenidamente la política monetaria como causante de las crisis recurrentes. “Pensamiento lateral” como diría Edward de Bono. Esta es la gimnasia que vamos a hacer en esta nota periodística. De esto vamos a tratar, primero con Haberler y luego el complemento indispensable del premio Nobel en economía F. A. Hayek que profundizaremos tal como hemos anunciado en una nota anterior sobre la materia.

Este es un tema de gran actualidad que no solo se refiere a nuestro país en las circunstancias actuales y a la larga decadencia que sufrimos sino que alude a otras naciones que adoptan medidas contraproducentes en el terreno fiscal y monetario. Además, como se ha destacado antes, Haberler fue el que despertó en nuestro medio el interés por ahondar en la tradición de la Escuela Austríaca en un muy comentado seminario en el que participó mi padre durante 1942 en la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires a través del estudio de una de las obras de Haberler titulada Prosperidad y depresión traducida y publicada ese mismo año por el Fondo de Cultura Económica de su versión inglesa de 1937. En otras oportunidades he escrito sobre las características de ese tan fecundo seminario pero en esta ocasión centro mi atención en torno a las enseñanzas centrales de ese libro en el contexto de las contribuciones posteriores de mayor relevancia.

Antes de comentar telegráficamente en torno a ese trabajo que abrió cauces importantes en nuestro país al introducir una corriente de pensamiento, destaco que su autor- nacido en Austria y conocido como Gottfried von Haberler– participó en las célebres reuniones que presidía Ludwig von Mises en su despacho de la Cámara de Comercio de Viena (viernes de por medio durante años) a las que asistían regularmente los luego famosos economistas Friedrich Hayek, Fritz Machlup, Felix Kauffman, Oskar Morgenstern, Paul N. Rosenstein-Rodan, Richard von Strigl, Alfred Shultz, Erich Voegelin, Emanuel Winterniltz y el mencionado Haberler quien en 1936 emigró a Estados Unidos donde enseñó en Harvard junto a Joseph Schumpeter.

En un apretado y sobresimplificado resumen la tesis central de Prosperidad y depresión estriba en que los aparentes e irreales estadios de florecimiento económico se deben a desórdenes en las cuentas fiscales financiados con expansión monetaria lo cual transmite bajas artificiales en la tasa de interés que simula mayor cantidad de ahorro disponible cuando en verdad hay consumo de capital que indefectiblemente arrastra a crisis económicas de diversa magnitud y duración.

Las distintas etapas del ciclo económico que desarrolla Haberler deben ser puestas en contexto con las contribuciones posteriores provenientes de ese misma escuela de pensamiento. La generación del ciclo económico comienza habitualmente con el sistema bancario de reserva fraccional en el que el efectivo mínimo es manipulado por la autoridad gubernamental lo cual genera producción secundaria de dinero, esto es, dinero contable. Esto puede ejemplificarse con un encaje del 50% establecido por la banca central: en ese caso el depositante A cuando coloca mil de una unidad monetaria en su banco B, éste debe retener quinientos en sus reservas pero puede represtar los otros quinientos, por ejemplo, a C quien a su vez al depositarlos en el banco D se retienen doscientos cincuenta y represtan otro tanto a E y así sucesivamente. Es lo que se denomina el multiplicador bancario con este sistema: en nuestro ejemplo con un depósito inicial de mil hay solo en las etapas consignadas mil setecientos cincuenta en circulación.

Si la inflación implica expansión monetaria por causas exógenas al mercado, es decir, causas generadas en el ámbito político, esta descripción provoca alteraciones en los precios relativos respecto a lo que hubiera sido de no haber mediado la interferencia mencionada. Y como los precios constituyen el único indicador para asignar los siempre escasos recursos, su adulteración malguía los factores productivos lo cual significa derroche con la consiguiente contracción en los salarios e ingresos en términos reales.

A su turno el desdibujar precios incluye la tasa de interés que al bajar fruto de la mencionada expansión, como queda dicho, se aparenta un mayor ahorro que no es tal con lo que se invierte en áreas que en verdad no son económicas pero que en la respectiva evaluación de proyectos aparece artificialmente atractiva.

En los últimos tiempos se ha suscitado un debate sobre cuál debiera ser el sistema bancario que contrarreste el problema señalado. Por una parte, están los que suscriben la reserva total respecto a las cuentas corrientes o las que con otras denominaciones operan como esas cuentas ya que las de depósito a plazo fijo siempre tienen encaje cero y no producen el antedicho efecto multiplicador porque está siempre calzadas aún si el titular vende su certificado en el mercado secundario. Los partidarios de este esquema, por ejemplo, Murray Rothbard -otro discípulo de Mises pero en este caso en la Universidad de New York- sostiene que constituye un fraude el que el banquero recurra a los depósitos a la vista que deben permanecer a la vista y que la reserva total imposibilita la inflación e imposibilita que tenga lugar la crisis económica por estos canales.

Por otra parte, el debate en cuestión está liderado por Lawrence White que patrocina el sistema denominado free-banking (en inglés pues en nuestra lengua “banca libre” se refiere a entrada y salida libre del sistema) que se traduce en arreglos libres entre depositantes y banqueros en cuanto a los encajes que como contrapartida no se cobran comisiones o son menores a las de mercado. En este caso si insiste en que no parece haber fundamento moral o económico para bloquear arreglos contractuales entre las partes y, en ese caso, la producción secundaria de dinero sería endógena al mercado del mismo modo que lo es cuando el dinero elegido por la gente aumenta su producción. Un debate que como ha dicho James M. Buchanan “ha tenido lugar durante los últimos cincuenta años y promete prolongarse por otro tanto”.

En la antes referida columna anterior me detuve en distintos aspectos que rodean al concepto de la demanda de dinero en cuyo contexto ahora debo reiterar algunas pocas nociones al efecto de apuntar en otra dirección. En todo caso, las dos propuestas que acabamos de describir se oponen al sistema fraccional vigente y también ambos contendientes sugieren la eliminación de la banca central, puesto que como se ha dicho, esa institución inexorablemente puede decidir entre tres caminos: a qué tasa expandir, a qué tasa contraer o dejar la masa monetaria inalterada. Pues cualquiera de los tres caminos necesariamente altera los precios relativos con las consecuencias antes mencionadas.

En esta línea argumental, se ha dicho que si los banqueros centrales proceden como la gente prefiere en cuanto a la base monetaria no habría problema. Este comentario es contradicho en dos niveles de razonamiento. En el primero se contesta que no tiene sentido la existencia de la banca central si se hace lo mismo que la gente hubiera hecho sin su participación con el ahorro consiguiente de honorarios. Y en segundo lugar, la única manera de saber las preferencias de la gente es dejarla actuar. Es por ello que el antes mencionado Hayek ya siendo premio Nobel en economía ha publicado sobre la necesidad que la gente elija la unidad monetaria del mismo modo que elige en el mercado libre otros bienes y servicios. Debe recordarse que Mises era partidario del patrón oro, un sistema que permitió en gran medida resguardar el valor del dinero, pero como destaca Hayek es la gente en el mercado y no el gobierno con el curso forzoso la que debe decidir el signo monetario de su preferencia ya que además está visto, sin excepción, lo que han hecho los gobiernos indefectiblemente cuando deciden y administran el dinero.

El libro de Haberler, como decimos, si bien expuso a intelectuales argentinos y de otras latitudes a la por entonces desconocida tradición de la Escuela Austríaca en diversos aspectos y abrió posibilidades de estudio de autores de gran peso como Knut Wicksell, Lionel Robbins, John M. Clark y Wilhelm Röpke, estrictamente no ha seguido toda la línea de de la mencionada Escuela, por ejemplo, cuando al terminar su libro se refiere con razón a las necesarias “limitaciones propias de una política de gastos que no han recibido la atención necesaria que merecen en la literatura sobre el problema” se explaya en consideraciones que se salen de ese paradigma para internarse en recomendaciones que estaban en boga en esos años en el mundo como la llamada “capacidad ociosa” tan bien comentada por el prolífico William H. Hutt y que por lo demás han sido severamente criticadas por colegas que provenían de las enseñanzas del mencionado seminario en Viena y que han sido desarrollados en muy diversos países luego de la diáspora provocada por el régimen nazi.

De todos modos reiteramos la gran contribución de Haberler en cuanto a dar a conocer y difundir algunos de los postulados liberales y otras versiones encontradas del momento, aunque haya pasado por alto a personajes como Carl Menger en sus muy interesantes disquisiciones que hemos puesto en una cápsula en este artículo que intenta poner de manifiesto lo ocurrido con otras ideas en torno a los puntos capitales de su obra.

Como hemos apuntado antes, a estas consideraciones debe agregarse la versión moderna respecto al dinero desarrollada inicialmente (ahora hay una bibliografía suculenta en el mismo sentido) por Hayek en su obra de 1976 titulada The Denationalization of Money donde subraya que el problema medular reside en la denominada “política monetaria” puesto que en un mercado libre no hay tal cosa ya que cualquier decisión política inexorablemente perjudica el bienestar de la población. En este sentido, cabe señalar que la banca central solo puede operar en una de tres direcciones: expandir, contraer o dejar inalterada la base monetaria y cualquiera de estos caminos distorsionan los precios relativos, es decir, serán distintos de lo que hubieran sido de no haber mediado la mencionada intervención. Y si se pretendiera un contrafáctico alegando que lo anterior no tendría lugar si la banca central operara en el mismo sentido que lo hubiera hecho la gente, la respuesta es doble. Por una parte si se va a hacer los mismo que la gente hubiera hecho, no tiene sentido la intromisión con el consiguiente ahorro de honorarios burocráticos y, por otra, el único modo de saber qué hubiera hecho la gente es dejarla actuar para lo cual la banca central constituye un estorbo.

Hayek sostiene que la denominada “autoridad monetaria” es uno de los mitos más peligrosos de nuestra época, escribe que se tardaron dos siglos en percibir el horror de unir la religión con el aparato estatal, es de esperar que no transcurra otro tanto para percatarnos de los graves problemas a que invariablemente conducen los bancos centrales y la peligrosa y absurda idea de atar la noción de soberanía al signo monetario que fatalmente de dirige a la eliminación de la soberanía de los individuos que integran la sociedad.

En este contexto el preguntarse qué cantidad de moneda debería existir es equivalente a preguntarse qué cantidad de bananas o bicicletas deben existir. Resulta clave comprender que la inflación deriva de la manipulación estatal de la moneda siempre como un fenómeno exógeno al mercado cuyo resultado inevitable es la distorsión de los precios relativos, a saber, de los únicos indicadores que tiene el mercado para asignar los siempre escasos recursos.

Por último la insistencia en la banca central independiente de las directivas del ministro del ramo o del parlamento no modifican un ápice la naturaleza del problema, podrá ser un asunto de grado pero en este supuesto los banqueros centrales se equivocarán independientemente puesto que necesariamente caerán en la trampa ineludible de tener que decidir entre una de las tres avenidas antes señaladas con los resultados también apuntados.

En resumen, es indispensable estudiar este punto capital para completar el análisis formulado por Haberler respecto al ciclo económico y liberarnos así de la sucesión interminable de crisis provocadas por la administración gubernamental del dinero. En este contexto recordemos con Antonio Machado: “Caminante no hay camino, se hace camino al andar” y también que “de diez cabezas, nueve embisten y una piensa”.

Alberto Benegas Lynch (h) es Dr. en Economía y Dr. en Ciencias de Dirección. Académico de la Academia Nacional de Ciencias Económicas, fue profesor y primer rector de ESEADE durante 23 años y luego de su renuncia fue distinguido por las nuevas autoridades Profesor Emérito y Doctor Honoris Causa. Es miembro del Comité Científico de Procesos de Mercado, Revista Europea de Economía Política (Madrid). Es Presidente de la Sección Ciencias Económicas de la Academia Nacional de Ciencias de Buenos Aires, miembro del Instituto de Metodología de las Ciencias Sociales de la Academia Nacional de Ciencias Morales y Políticas, miembro del Consejo Consultivo del Institute of Economic Affairs de Londres, Académico Asociado de Cato Institute en Washington DC, miembro del Consejo Académico del Ludwig von Mises Institute en Auburn, miembro del Comité de Honor de la Fundación Bases de Rosario. Es Profesor Honorario de la Universidad del Aconcagua en Mendoza y de la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas en Lima, Presidente del Consejo Académico de la Fundación Libertad y Progreso y miembro del Consejo Asesor de la revista Advances in Austrian Economics de New York. Asimismo, es miembro de los Consejos Consultivos de la Fundación Federalismo y Libertad de Tucumán, del Club de la Libertad en Corrientes y de la Fundación Libre de Córdoba. Difunde sus ideas en Twitter: @ABENEGASLYNCH_h

F.A.Hayek, Free-Market Think Tanks, And Intellectual Entrepreneurs

Por Alejandro Chafuen: Publicado el 16/3/17 en: https://www.forbes.com/sites/alejandrochafuen/2017/03/16/f-a-hayek-free-market-think-tanks-and-intellectual-entrepreneurs/#5d916ae552dc

 

I still recall the first time I heard F.A. Hayek (1899-1992) deliver a major lecture: it was in 1981 at the main hall in the classic building of the old Argentine Stock Exchange. During his presentation, he defended unemployment insurance, especially for those in risky occupations. I was so “radical” at the time after having studied all the books of Ludwig von Mises, Hayek’s mentor and colleague. Hayek’s statement shocked me. I handed in a card with my question and to my surprise, the moderator read it out loud. I’d written, “Ludwig von Mises wrote that in a free and unhampered market occupations with higher risks for unemployment already get a premium in salary, wouldn’t that invalidate the reason you stated?” I was even more surprised when Hayek answered, “as usual, my master was right.” Throughout my life, I’ve had the privilege of meeting many important intellectuals. Intellectual humility is seldom one of their traits. Hayek was different. I decided to learn from his example and began focusing on reading every one of Hayek’s work available to me.

Back in 2014, I wrote about the many think tanks and educational organizations named after Ludwig von Mises. At the time, I listed 25 Mises Institutes around the world. Most of them are still active, though many rely on the talents of one leader and will need to plan transitions for when their founder is no longer present. To my knowledge, the last Mises Institute to pop up was Mises Cuba. Early in February, two of their members were detained and later sent to the Melena II jail, a maximum security prison for political dissidents.

F.A. Hayek overlooking the Pacific Ocean from a cliff during his visit to Lima, Peru, in 1979 invited by Hernando de Soto (Institute for Liberty and Democracy)

F.A. Hayek overlooking the Pacific Ocean from a cliff during his visit to Lima, Peru, in 1979 invited by Hernando de Soto (Institute for Liberty and Democracy)

 

F.A. Hayek is another economist of tremendous relevance in the world of think tanks. Although he never used the term, he was also an intellectual entrepreneur. He inspired others to work professionally to produce and disseminate policy solutions consistent with sound economics and the philosophy of freedom. In addition to his academic publications, which earned him a Nobel Prize in Economics in 1974, his other major claim to fame was the founding of the Mont Pelerin Society in 1947.

Mises’s work inspired the creation of many groups that now carry his name. Hayek, on the other hand, inspired more programs, awards, and scholarships than think tanks. The Hayek Foundation in Slovakia, and the Hayek Institutes in Austria, Italy, and Romania are exceptions. There was also an ambitious effort to build and consolidate a Hayek Foundation in Argentina, but it was dependent on an endowment set up by an aging donor and the heirs changed their minds, so the think tank floundered.

The seeds for the F. A. Hayek Foundation were planted in 1991 but the foundation was formally launched in 1992, during the second year of Slovakia’s economic and political transformation. Jan Oravec, one of the founders and key leaders, explains that at the beginning of the transition from communism, the debate was, “the market versus the mixed economy and radical, fast versus the gradual approach.” The intellectual climate was “crucial in understanding why we opted for Hayek’s name.”

The founders of the think tank supported radical reforms towards the market economy. Oravec adds, “our opponents supported a naive concept of ‘cherry picking’ from both systems and implementing them cautiously and gradually. At that time, Hayek was, in our country, a symbol of pro-market thinking, someone who., better than any of us, formulated and explained the superiority of markets over central planning.” Cultural reasons also helped: “Hayek was of Austrian origin, with experience from our region, very close to us. In addition, he died in March 1992. That resonated much still in May, when we established The F. A. Hayek Foundation.” Oravec is now president of the Entrepreneurs’ Association of Slovakia, which is teaming up with the Hayek Foundation in the Athena project to help reform primary and secondary education. Friends of freedom wish them the same success as they had when helping pass a flat tax in Slovakia.

Hayek Institutes around the world:

There is no room to describe here all the programs of Hayek Institutes in detail. What follows is just a summary.

Well known in classical liberal circles, the Hayek Institute in Austria is behind the Free-Market Road Show, which brings speakers to numerous countries. One year before his death, Hayek recommended the founding the  institute which took place in 1993. The institute also gives a yearly Hayek Lifetime Achievement Award.   Its homonym in Romania, founded in 2011 in Iasi, has an active publication and translation agenda, not only of Hayek’s books but also works by Murray Rothbard, Carl Menger, and other Austrian or Austrian-inspired authors. Their annual meeting is usually in May, and they will be soon hosting the “Free-Market Road Show” with their Austrian peers.

Hayek inspired a businessman of his time, Antony Fisher, to become an intellectual entrepreneur. Fisher founded the Institute of Economic Affairs in the UK, what is now the Manhattan Institute in New York, and several others. Fisher loved the Austrian economics of Mises and Hayek, but for him, arguments should be about right or wrong, not about Mises vs. Hayek vs. Friedman. He did not like partisan disputes and was not involved in opening any Hayek or Mises Institutes.

The Manhattan Institute, which was founded by Antony Fisher in 1978, has a Hayek Book Prize that honors the publication that best reflects Hayek’s vision of economic and individual liberty. The Fraser Institute, where Fisher played an important role during its early years, has a program, Essential Hayek, which explains Hayek’s teachings to the educated layperson in simple terms and with short videos.

Country Effort Organization Type
Austria Hayek Institut Hayek Institut Think Tank
Brasil Instituto Hayek Brasil Instituto Hayek Brasil Facebook Page
Canada Essential Hayek Fraser Institute Think Tank Program
Chile Cátedra Friedrich A. Hayek Universidad Adolfo Ibáñez Academic Program
Italy Fondazione Hayek Italia Fondazione Hayek Italia Think Tank
Romania Hayek Institute Institul Friedrich Hayek Romania Think Tank
Slovakia F.A. Hayek Foundation Nadácia F.A. Hayeka Think Tank
United Kingdom LSE Student Union Hayek Society London School of Economics Student outreach
United Kingdom Hayek Annual Memorial Lecture Institute of Economic Affairs Think Tank Program
USA Hayek Fund for Scholars Institute for Humane Studies Academic Program
USA Hayek Center Greg Ransom blog Personal blog
USA Hayek Lecture and Book Prize Manhattan Institute Think Tank Program
USA Hayek PPE Mercatus Academic Program
USA Collected Works of F.A. Hayek University of Chicago Publications
USA On Line Library of Liberty Liberty Fund Publications
       

During a visit to Lima, Peru, in 1979, Hayek encouraged Hernando de Soto to get in touch with Fisher. De Soto founded the Instituto Libertad y Democracia which changed development economics for good. Today, universities and university-based centers are also helping preserve and disseminate Hayek’s legacy. In Guatemala, the New Media center at the Universidad Francisco Marroquín (UFM) is the host of an educational video in English and Spanish describing Hayek’s major contributions. The video, entitled “Hayek’s Freedom Philosopher,” has been used in many classes; before a change in the video platform, it had been viewed over 30K times. The media center also hosts an outstanding collection of Hayek interviews, most conducted by eminent figures such as the late Nobel Laureate James Buchanan as well as the late Robert Bork. In Chile, the Universidad Adolfo Ibáñez, where he was an Honorary Professor, recently created a Hayek Chair. Axel Kaiser, executive director of Fundación Progreso, and prolific author, is the director of the Cátedra Friedrich A. Hayek.

In the United States, two centers affiliated with George Mason University have their own programs named after Hayek: Mercatus and the Institute for Humane Studies (IHS). The former has the “F. A. Hayek Program for Advanced Study in Philosophy, Politics, and Economics” (which wins the award as the prize with the longest name), usually known as Hayek PPE. I asked Peter Boettke, current President of the Mont Pelerin Society and director of the program, about its goals. He said, “we have long described our research emphasis with the PPE label (philosophy, politics, and economics). Hayek’s work stood in this tradition, as can be seen in his books, studies in PPE, and then [his book] New Studies.  Since my student days, I found inspiration in these works, so I thought this was the way we should train young economic scholars to be able to contribute to scholarship along these lines. So the [Hayek’s name] was used to signal methodological and analytical commitments as well as social philosophical questions.”

IHS has a Hayek Fund, which provides small grants to help with conference fees and other career-related expenses for PhD students or junior faculty members who have previously participated in its programs. There are also material tributes to Hayek: two Hayek Auditoriums, one at the Cato Institute and one at UFM. Hayek also lent his name to and was part of several think tanks, usually with an academic focus, from the Walter Eucken Institute in Germany, to the honorary presidency of the Academic board of the Centro de Estudios Públicos in Chile.

Hayek taught at major universities in Chicago, Freiburg, and London. The University of Chicago, which owns many of Hayek’s copyrights, has a publishing project titled “The Collected Works of F.A. Hayek.” The current general editor is Bruce Caldwell, who has produced outstanding versions of Hayek’s books. The London School of Economics, where Hayek taught between 1931 and 1950, has a student group named after him. I could not find a single program named after Hayek at the University of Freiburg.

In 1981, F.A. Hayek visited Argentina for the release of a Spanish edition of his book "New Studies", here with the author Alejandro Chafuen, at ESEADE business school. Hayek was the president of ESEADE's academic council until his death in 1992.

Alejandro Chafuen

In 1981, F.A. Hayek visited Argentina for the release of a Spanish edition of his book «New Studies», here with the author Alejandro Chafuen, at ESEADE business school. Hayek was the president of ESEADE’s academic council until his death in 1992.

What might explain the difference in the diverse appeal of Hayek and Mises in having their names used as free-market think tank brands? Could it be the more open-ended conclusions and unanswered questions in Hayekian teachings compared with the apparent certainty of Misesian economics? Could it be that certainty has more appeal as a driving force for a think tank? Hayek seems much more moderate and cautious in reaching conclusions. He accepts the creation of a safety net, as long as some conditions are met, like open entry and no monopoly in the provision of the services. Hayek respects tradition and evolution. Mises also accepted transitory middle-of-the-road solutions, among others, retaliatory tariffs and gradual rather than radical liberalization (in his plan for Mexico). These were usually offered when he acted as a consultant more than a theoretician. Nevertheless, in his main treatise, Human Action, Mises defended military conscription, as at the time he was writing, Western civilization was being challenged by the National Socialist and Communist menace.

I regard Peter Boettke as the major driving force in Austrian economics today. At Grove City College, he studied under Hans Sennholz, a leading disciple of Von Mises, but Boettke is also very comfortable with Hayekian approaches to economics and the philosophy of freedom. I asked Boettke about the different inspiration that one gets from Mises and Hayek.

Boettke thinks that indirectly, Hayek inspired more think tanks that focus on policy work while those who like more ideological work tended to follow Mises. He writes, “I think Mises is a more galvanizing ideological figure, whereas Hayek inspires scholars and academics,” and adds “I think Mises can also inspire academics, witness [Israel] Kirzner but also all his students from Vienna including Hayek. But this requires more work. We don’t immediately see the Mises of Theory of Money and Credit, or Epistemological Problems, or even Socialism, Liberalism, Interventionism, Bureaucracy, and Omnipotent Government. We don’t read how he gave rise to Lionel Robbins, Fritz Machlup, Gottfried Haberler, or Oskar Morgenstern, but instead we read him as an icon who opposed any deviation from laissez-faire. So he becomes a galvanizing figure.» I concur with his views.

At the end, given Hayek’s role in inspiring Fisher, and the latter’s role in creating an organization that helps individuals start and manage institutes , one can conclude that both Mises and Hayek have been a great inspiration for think tanks and academic centers. The intellectual entrepreneurs who work for a free society have a rich intellectual fountain in F. A. Hayek.

 

Alejandro A. Chafuén es Dr. En Economía por el International College de California. Licenciado en Economía, (UCA), es miembro del comité de consejeros para The Center for Vision & Values, fideicomisario del Grove City College, y presidente de la Atlas Economic Research Foundation. Se ha desempeñado como fideicomisario del Fraser Institute desde 1991. Fue profesor de ESEADE.