La banca y unos extraños liberales

Por Carlos Rodriguez Braun: Publicado el 25/1/18 en: http://www.carlosrodriguezbraun.com/articulos/expansion/la-banca-y-unos-extranos-liberales/

 

El intervencionismo hegemónico puede intersecarse con el liberalismo sin perder su naturaleza. La izquierda ha llegado a recomendar alguna reducción de impuestos. Y en España los socialistas privatizaron empresas públicas y establecieron la libertad de horarios comerciales en 1985…antes de cargársela en 1993, cuando González necesitó el apoyo de Pujol. Pero si digo que los intervencionistas siguen siéndolo aunque apoyen ocasionalmente políticas liberales no sugiero casos como este, que fue un ejemplo del oportunismo que practican todos los partidos. Sugiero que los flancos liberales que presentan los intervencionistas pueden ser motivo de reflexión.

Esto es aún más así cuando postulan ideas liberales en la banca, uno de los sectores más intervenidos, y donde es raro encontrar planteamientos liberales. Por eso me resultó llamativo que el expresidente del Banco Central Europeo, Jean-Claude Trichet, elogiara al catedrático español Jesús Huerta de Soto, una figura destacada de la Escuela Austríaca de Economía, que ha propuesto acabar con los bancos centrales y volver al patrón oro (ver “Avatares de la economía pública”, aquí: http://bit.ly/2mEDvCN).

Dirá usted: Trichet perdió la cabeza. No lo creo. Mi hipótesis es que él y otros aspiran a consolidar la legitimidad de los bancos centrales mediante recetas liberales que puedan fortalecer el sistema financiero.

Hay que recordar que algunos elementos liberales han estado siempre presentes en los intervencionistas de todo pelaje, e incluso en importantes figuras del socialismo, que llegaron a oponerse a la existencia de los bancos centrales mismos. Fue el caso de Juan B. Justo, fundador del socialismo argentino, y gran amigo de los socialistas españoles y de España, donde se publicó su traducción de El Capital, la primera versión del libro de Marx en nuestra lengua. Hace un siglo, Justo criticó tanto el proteccionismo comercial como la banca central politizada, y proclamó: “el patrón oro debe ser también un postulado proletario” (ver «Early Liberal Socialism in Latin America. Juan B. Justo and the Argentine Socialist Party», The American Journal of Economics and Sociology, octubre 2008, aquí:  http://bit.ly/2mn11Ed).

Sospecho que eso permite explicar por qué en nuestro tiempo hay voces en el pensamiento convencional que han empezado a poner en cuestión algunos dogmas de las finanzas contemporáneas, desde la protección pública hasta el seguro de depósitos, desde el monopolio de emisión hasta los rescates con dinero público y otros privilegios de la banca, que, junto con la crucial reserva fraccionaria y la falta de competencia conducen a un sistema excesivamente apalancado.

No se trata, empero, de personas que hayan renunciado al intervencionismo. Es que se han dado cuenta de que un sector identificado con el Estado, pero cuyo funcionamiento desemboque en vulnerabilidades y crisis, al cabo deslegitima al propio Estado. Y eso es lo que quieren evitar. Para ello están barajando diversas ideas, como, por ejemplo, el bitcoin estatal, nada menos.

 

Carlos Rodríguez Braun es Catedrático de Historia del Pensamiento Económico en la Universidad Complutense de Madrid y miembro del Consejo Consultivo de ESEADE.

Una Brujula Para el Oficialismo (y Otra para la Oposicion)

Por Nicolás Cachanosky. Publicado el 11/9/13 en: http://economiaparatodos.net/una-brujula-para-el-oficialismo-y-otra-para-la-oposicion/

El resultado de las elecciones PASO debieron ser como la crónica de una muerte anunciada para el FPV (Frente para la Victoria.) ¿Realmente se esperaban un triunfo luego de las históricas manifestaciones que han tenido no sólo en suelo Argentino, sino alrededor del mundo? Difícil encontrar una mejor ilustración al dicho “no hay peor ciego que el que no quiere ver.” El kirchnerismo, que tan cerca se dice del pueblo, fue incapaz de ver la derrota que le esperaba a la vuelta de la esquina

Es curioso, triste, y gracioso ver a los Kirchneristas desfilar por TN (señal a la que tanto demonizan), como si nada hubiese pasado en las últimas semanas, para decir exactamente lo opuesto que sostenían hace tan sólo pocos días. Así como mientras Bergoglio es tratado como una figura del mal pero no sobran oportunismos para sacarse fotos con el Papa Francisco, distintos candidatos del partido de la victoria intentan remontar su derrota diciendo que la inflación no es la del Indec, enviando gendarmes a hacer el trabajo que le corresponde a la policía, aceptando que no se fue claro en explicar cómo funciona el cepo cambiario (pero todos seguimos esperando la clara explicación), y ver representantes de alto perfil como Kunkel diciendo que en verdad él nunca fue Kirchneristas, sino que siempre fue peronista. No debe ser fácil ser Kirchenrista estos días. ¿Cuál es el relato del día? ¿Hay o no hay inflación? ¿Hay o no hay inseguridad? ¿Ganamos o perdimos las elecciones? ¿Estamos o no mejor que Australia, Canadá y Estados Unidos? Cuando el relato puede más que la realidad, las contradicciones que causarían vergüenza en cualquier funcionario público serio se vuelven inevitables. El Kirchnerismo actual me hace pensar en una tripulación sin brújula con un capitán incapaz de ver el iceberg frente a sus propios ojos.
Ante la falta de un camino claro en las filas Kirchneristas, la brújula apunta a Massa como el Norte a seguir. Que haya una borocotización en contra del FPV a favor de Massa envía tres señales importantes a tener en cuenta. En primer lugar, el nivel de ruptura silenciosa en el que se encuentra el Kirchnerismo. Así como el Kirchnerismo se armó de aliados de un día para el otro, de un día para el otro puede perderlos. En segundo lugar, que el Massismo puede ser un lobo disfrazado de liebre. Si Massa estuviese realmente en oposición al estilo y proyecto K no habría lugar para ningún K en sus filas (recordemos también que él fue Jefe de Gabinete de un gobierno que mostró su corte autoritario desde el principio y no un mero técnico de bajo perfil.) Un verdadero opositor estaría más preocupado, en cambio, por reclutar gente nueva en la política, gente honesta y no que tenga en su prontuario haber sido parte de uno de los gobiernos con mayor sospechas de corrupción en la historia del país y haya defendido las violaciones institucionales de las que el Kirchnerismo tanto gusta. Llega un punto en el que ser parte implica aceptar el proyecto K por más que no se sea protagonista. Por una cuestión de principios institucionales, figuras políticas K no deberían tener lugar en las filas de una oposición que se dice renovadora de la política Argentina. La historia se repite una vez más. Los que estaban con Menem ayer, hoy están con el Kirchnerismo. Y los que hoy están en el Kirchnerismo quieren estar con el líder de mañana. Lealtad y principios no parecen ser cualidades sólidas en este movimiento. Parece haber más lealtad al oportunismo que a los principios institucionales de una república.
La oposición, por su lado, no muestra a mi gusto signos claros de entender la seriedad de los problemas actuales. Creo que sería más apropiado hablar de “opositores” que de “oposición.” ¿Qué mejor oportunidad que la actual para mostrarse todos juntos adhiriendo a ciertos principios mínimos que no se van a discutir? ¿Acaso no contribuiría a las expectativas del país un compromiso serio que, sea quien sea que gobierne luego de CFK, va a tener el apoyo político para llevar adelante las inevitables reformas que son necesarias, en lugar de aprovechar y poner palos en la rueda? No hace falta estar de acuerdo en las política para coincidir en principios institucionales. O comprometerse a que el nuevo gobierno junto con el resto de la oposición van a aprobar, en conjunto, una reformar al BCRA para que deje de una buena vez por todas de destruir la moneda Argentina. O llevar adelante una reforma política que elimine los incentivos perversos de la política Argentina.
Los eventos de las últimas semanas me generan la siguiente imagen. El FPV me da la impresión de ser el Titanic con el iceberg a pocos metros de distancia. Una CFK al mando del barco que se dedica a twittear fantasías en lugar de a evitar el problema que hace tiempo que se avecina. Los kirchneristas saltando en fila al bote salvavidas de Massa y la oposición es la orquesta que sigue tocando  canciones agradables al oído pero ofreciendo poca coordinación sonora mientras el barco se hunde.
La brújula de los políticos está desalineada estos días. Está en ellos tener la grandeza de apuntar a la reconstrucción republicana, que es el mayor costo que está dejando como herencia este Kirchnerismo en un acto triste de retirada.
Nicolás Cachanosky es Doctor en Economía, (Suffolk University), Lic. en Economía, (UCA), Master en Economía y Ciencias Políticas, (ESEADE) y Assistant Professor of Economics en Metropolitan State University of Denver.