Héroes en la Rusia totalitaria y nuevos paradigmas

Por Alberto Benegas Lynch (h) Publicado el 26/2/22 en: https://www.infobae.com/opinion/2022/02/26/heroes-en-la-rusia-totalitaria-y-nuevos-paradigmas/

Anna Politkovaskaya, Alexander Solzhenitsyn, Mstilav Rostropovich, Vladimir Bukovsky, Garry Kasparov y Andrei Sakaharov enfrentaron el totalitarismo ruso en todos los frentes

Alexander Solzhenitsyn

El término “héroe” ha sido usado y abusado muy frecuentemente por parte de quienes aplastan con sus botas las libertades individuales, sean militares o civiles entronizados en gobiernos que fuerzan a la población a rendirles tributo con estatuas y demás homenajes a todas luces injustificados.

A nuestro entender los seis héroes rusos en el sentido más ajustado del término han sido sin duda Anna Politkovaskaya, Alexander Solzhenitsyn, Mstilav Rostropovich, Vladimir Bukovsky,Garry Kasparov y Andrei Sakaharov.

La primera fue asesinada en un ascensor en Moscú por su valiente y constante crítica al régimen de Putin. Politkovskaya nació en Nueva York, hija de diplomáticos rusos ante las Naciones Unidas, estudió en los Estados Unidos para luego vivir en la tierra de sus ancestros, donde se graduó en la carrera de periodismo en la Universidad de Moscú y allí tuvo su primera confrontación seria al presentar su tesis sobre Marina Tsvetaeva, la poetisa condenada por el régimen estalinista. En Moscú, con un grupo de amigos fundó un diario, la Novaya Gazeta, con la idea de competir nada menos que con Pravda, el periódico oficial que paradójicamente significa “verdad”.

Desde ese nuevo periódico denunció permanentemente la corrupción y los atropellos del gobierno de Putin en todos los frentes. Como sucede en esos sistemas, fue reiteradamente amenazada de muerte y advertida de los serios peligros que corría incluso por amigos periodistas de Occidente, como el director de The Guardian de Londres. Esto ocurría en un contexto donde, según el Grupo Helsinki, solamente en Moscú durante los gobiernos de Putin, fueron asesinados por los sicarios una cantidad inaudita de periodistas que se animaron a hablar de las atrocidades del sistema.

A pesar de todo, la extraordinaria periodista de marras proseguía con sus denuncias en sus valientes artículos de investigación. Consignó que el fundamento de su actitud era: “Si alguien cree que puede vivir una vida confortable en base a pronósticos optimistas, allá ellos, es la forma más fácil pero también constituye la pena de muerte para nuestros nietos” (este pensamiento hay que refrescarlo también en otros lares). Randon House de Nueva York publicó su impresionante y muy ilustrativo diario bajo el título de A Russian Diary. A Journalist Final Account for Life, Corruption and Death in Putin’s Russia.

Salman Rushdie escribe: “Como toda buena investigadora periodística, Anna Politkovskaya presentó verdades que reescribieron los cuentos oficiales. La continuaremos leyendo y aprendiendo de ella a través de los años”. Antes de eso publicó un libro con una notable investigación cuyo título en la versión castellana es La Rusia de Putin (Barcelona, Debate) donde documenta muy acabadamente los reiterados atropellos y las iniquidades llevadas a cabo por los hampones de Putin y los desaguisados y la miseria que debe sufrir el común de la gente.

De Alexander Solzhenitsyn no hay mucho más que decir de lo que ya se ha dicho sobre este notable escritor que ilustró su opinión sobre el sistema comunista en su célebre El archipiélago Gulag y en su también celebrada Carta a los burócratas soviéticos donde destaca la mugre moral del sistema en contraste con el respeto recíproco como eje central de la sociedad libre.

Mstilav Rostropovich si bien pertenece al mundo de la música como director de orquesta, pianista y el violonchelista de mayor jerarquía mundial que estrenó más de un centenar de piezas, fue un notabilísimo y persistente difusor de las libertades individuales y severo detractor de los totalitarismos, comenzando por el imperante en Rusia, país lo privó de su ciudadanía por todas sus reiteradas declaraciones en favor de la sociedad abierta y por haberlo cobijado a Solzhenitsyn cuando este no contaba con los suficientes ingresos como para mantenerse debido al acoso totalitario. Recibió el Premio de la Liga Internacional de Derechos Humanos en 1974, estaba casado con la soprano Galina Vishnévskaya y fue director de la orquesta sinfónica de Washington DC durante 17 años.

Vladimir Bukovsky -a quien tuve el gusto de conocer personalmente cuando siendo Rector de ESEADE lo invité a pronunciar una conferencia en uno de los actos académicos de graduación- ha sostenido que “el monstruo que crearon nuestros Frankensteins mató a sus creadores, pero él está vivo, muy vivo. A pesar de los informes optimistas de los medios de comunicación occidentales, que en los años transcurridos desde entonces han proclamado que Rusia entró en la era de la democracia y de la economía de mercado, no hay evidencias, ni siquiera perspectivas, de que así sea. En lugar de un sistema totalitario ha surgido un estado gangster, una tierra sin ley en la cual la antigua burocracia comunista, mezclada con el hampa, se ha convertido en una nueva élite política, así como en una nueva clase de propietarios”.

La Unión Soviética provocó el mayor genocidio de la historia de la humanidad: cien millones de asesinatos desde 1917 a 1989 como lo muestra el Libro negro del comunismo escrito por seis investigadores encabezados por S. Courtois, (Planeta, 1998).

Alarmado,Garry Kasparov -más conocido por el ajedrez- escribió que el actual presidente Vladimir Putin celebró nada menos que la historia de la KGB, imprimió efigies del asesino Félix Dzerzhinsky, eliminó el debate sobre si Lenin debe ser removido del lugar de honor que ocupa en la Plaza Roja, puesto que afirmó que “hacerlo sería decirles a los rusos que ellos han venerado valores falsos”.

Asimismo, Kasparov señaló que en los textos difundidos por la Universidad de Moscú se tergiversan los hechos más importantes de la historia soviética y “las invasiones de Hungría y Checoslovaquia son descritas como operaciones conjuntas del Pacto de Varsovia para preservar la integridad del sistema socialista”. Kasparov, con razón, se indignó frente al hecho de que las autoridades rusas —a diferencia de lo que ocurrió después del holocausto hitleriano o la reciente inauguración de La Casa del Terror, en Hungría— no han producido ni el más mínimo mea culpa. Insiste en que Putin “es el mayor enemigo del mundo libre”, con quien “no hay diálogo posible” y “nada es cierto de lo que dice de Ucrania”, al escribir estas líneas en proceso de ser invadida por la canallada rusa instalada en el gobierno… un escándalo internacional para todas las personas decentes.

Vladimir Putin y Garry Kasparov

La situación actual de Rusia, dominada por la antigua nomenclatura, se ha adueñado por parte de aquellos hampones de lo más importante de la actividad económica de aquel país. En medio de intimidaciones y cercenamiento de la prensa y amenazas cada vez que hay simulacro de procesos electorales y de violencia institucionalizada, esta parodia grotesca significa un peligro para la civilización además de una catástrofe para el sufrido pueblo ruso. En su momento nos visitó en Buenos Aires Yuri Yarim Agaev como emisario de Bukovsky, quien nos explicó detenidamente que en 1991 hubiera sido posible revertir la situación en Rusia debido a la colaboración de eminentes ciudadanos de ese país. La operación se frustró debido a la decidida intervención del Fondo Monetario Internacional, que apoyó con sumas millonarias a las mafias hoy enquistadas en el poder y en los sectores económicos y sociales más importantes. Una vez más se repite aquello que Eudocio Ravines citaba de Lenin: “Occidente vende a los rusos las cuerdas con que serán ahorcados”.

Por último Sakharov, el destacado físico nuclear que sin entender de economía ni de derecho -lo cual ha puesto en evidencia en varias de sus declaraciones públicas- cabe subrayar su arrojo para combatir al totalitarismo ruso lo cual lo hizo acreedor del premio Nobel de la Paz en 1975. En su entrevista con Olle Stenholm enfatiza que el aparato estatal soviético “representa el extremo de la concentración económica, política e ideológica del poder” y que lo que define al régimen “es la ausencia de libertad y la burocratización de la administración”. Tras este drama está presente de largo tiempo en Rusia la confusión de ideas y valores, primero con el terror blanco y luego con el rojo que se prolonga hasta nuestros días con otro disfraz. La única forma de progresar es contar con marcos institucionales que respeten la propiedad privada -a contracorriente de lo propuesto por Marx y Engels en cuanto a la abolición de esta institución fundamental- y, por tanto, los derechos individuales y la consecuente libertad de las personas, comenzando por su propio cuerpo y su pensamiento, extendido a lo que obtienen de modo lícito.

Para percatarse de primera mano de la catástrofe que genera el marxismo revolucionario nada mejor que la lectura del libro del argentino ex guerrillero y agente de los servicios cubanos de espionaje Jorge Masetti titulado Entre el furor y el delirio donde concluye que “caigo en cuenta de que la revolución ha sido un pretexto para cometer las peores atrocidades […] Hoy puedo afirmar que por suerte no obtuvimos la victoria, porque de haber sido así, teniendo en cuenta nuestra formación en Cuba, hubiéramos ahogado el continente en una barbarie generalizada.”

Afortunadamente la larga tradición liberal abre las puertas a nuevos paradigmas que se despegan por completo de los extremos apuntados en la presente nota periodística puesto que como reza el lema de la Royal Society de Londres nullius in verba, es decir, no hay palabras finales. Es constante el peregrinaje por incorporar nuevas dosis de conocimiento en el mar de ignorancia en el que nos debatimos en una secuencia interminable de corroboraciones provisorias sujetas a refutaciones. Hay quienes se han quedado atrasados en el debate considerando que no es necesario actualizarse pero de un tiempo a esta parte incluso se han suscitado intercambios académicos aún no saldados del todo sobre la objeción a la existencia del monopolio de la fuerza. No completados aún pues no ha podido dedicarle el suficiente tiempo debido a la manía por la monotonía en la repetición de los errores del estatismo en sus diversas variantes lo cual hace que no pocos se dediquen a coyunturas girando como canes que pretenden morderse la cola sin destino a la vista. Proceden como si el liberalismo fuera una ideología, no en el sentido inocente del diccionario de conjunto de ideas ni siquiera en el sentido marxista de falsa conciencia de clase sino como algo cerrado, terminado e inmóvil. Necesitan ventilación porque hay tufo a encierro. En esta línea argumental hace tiempo publiqué un artículo titulado “El liberalismo como anti-ideología”.

Estos giros infructuosos de machacar en lo coyuntural no les ha dado oxígeno y los ha apartado del centro de jugosos debates sobre los que ni siquiera se han dado tiempo para saber de qué se trata. Esto es así principal aunque no exclusivamente referidos a los pro y contras de las externalidades, los free-riders, bienes públicos, el dilema del prisionero, la asimetría de la información, el teorema Kaldor-Kicks y el equilibrio Nash donde se extiende el concepto del orden espontáneo con reformas sumamente ingeniosas y rigurosas en las áreas de justicia y seguridad que es necesario atender. Por mi parte he participado en este debate vía mi libro titulado Hacia el autogobierno. Una crítica al poder político que lleva prólogo del premio Nobel en Economía James M. Buchanan (Buenos Aires, EMECÉ Editores, 1993), mi ensayo presentado en el seminario en Seúl, en agosto de 1995, con el título “Toward a Theory of Autogovernment” patrocinado por la International Cultural Foundation, ponencia publicada en 1997 junto a las otras de ese encuentro académico en el libro Values and Social Order (Sydney-Londres, Avebury Publishers, Gerard Radnitzky ed.), complementado al año siguiente por otro de mis ensayos: “Bienes públicos, externalidades y los free riders: el argumento reconsiderado” publicado en Estudios Públicos, Santiago de Chile, No. 71, invierno de 1998, mi ensayo “¿Es posible el gobierno limitado?” publicado en Madrid por Proceso de Mercado. Revista Europea de Economía Política, Vol. XIV, No. 2, otoño 2017 que amplié con una nota en el post scriptum de mi libro Maldita coyuntura editado por Grupo Unión y también en mi libro Estados Unidos contra Estados Unidos publicado en su primera edición por el Fondo de Cultura Económica siempre con prólogo de Carlos Rodríguez Braun y prefacio de Álvaro Vargas Llosa donde intercalé el referido debate en el capítulo titulado “Despejar telarañas mentales: una mirada al futuro”.

En todo caso, aun sabiendo que -igual que en todas las ramas científicas- es muy probable que más adelante nos refuten a nosotros con mejoras, es necesario mirar desde distintos ángulos a nuevos paradigmas radicalmente opuestos al totalitarismo ruso y a todo exceso encabezados principalmente por autores de la talla de Anthony de Jasay, Bruce Benson, David Friedman, Bruno Leoni, Michel Huemer, Leslie Green, Murray Rothbard, Walter Block, Gustave de Molinari, Albert J. Nock, Herbert Spencer, Edward Stirngham, Jesús Huerta de Soto, Morris y Linda Tannehill y también en las postrimerías de Friedrich Hayek que a pesar de su avanzada edad ha mostrado cintura y capacidad notable de reflejos frente a nuevas propuestas que han dejado en la antigüedad a muchas propuestas clásicas, lo cual hemos consignado en detalle en textos anteriores.

Alberto Benegas Lynch (h) es Dr. en Economía y Dr. en Ciencias de Dirección. Académico de la Academia Nacional de Ciencias Económicas, fue profesor y primer rector de ESEADE durante 23 años y luego de su renuncia fue distinguido por las nuevas autoridades Profesor Emérito y Doctor Honoris Causa. Es miembro del Comité Científico de Procesos de Mercado, Revista Europea de Economía Política (Madrid). Es Presidente de la Sección Ciencias Económicas de la Academia Nacional de Ciencias de Buenos Aires, miembro del Instituto de Metodología de las Ciencias Sociales de la Academia Nacional de Ciencias Morales y Políticas, miembro del Consejo Consultivo del Institute of Economic Affairs de Londres, Académico Asociado de Cato Institute en Washington DC, miembro del Consejo Académico del Ludwig von Mises Institute en Auburn, miembro del Comité de Honor de la Fundación Bases de Rosario. Es Profesor Honorario de la Universidad del Aconcagua en Mendoza y de la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas en Lima, Presidente del Consejo Académico de la Fundación Libertad y Progreso y miembro del Consejo Asesor de la revista Advances in Austrian Economics de New York. Asimismo, es miembro de los Consejos Consultivos de la Fundación Federalismo y Libertad de Tucumán, del Club de la Libertad en Corrientes y de la Fundación Libre de Córdoba. Difunde sus ideas en Twitter: @ABENEGASLYNCH_h

EL VÍNCULO TRUMP-PUTIN

Por Alberto Benegas Lynch (h).

 

Ahora que el gobierno estadounidense se ha embarcado en una relación especial con el ruso, principalmente a través de su Presidente y el Secretario de Estado y los embrollos y renuncia del flamante Secretario de Seguridad, es el momento de considerar esa vinculación.

 

Aunque hay chantajes, espionajes y amenazas veladas y no tan veladas por parte de los secuaces de Putin en base a informaciones confidenciales de todo tipo que el gobierno ruso ha ido acumulando sobre la vida íntima de políticos estadounidenses incluido a Trump, aunque esto ocurre el nuevo jefe de la Casa Blanca estima que acercamientos con el Kremlin puede rendir frutos positivos a contracorriente de todo lo sucedido en los últimos cien años desde 1917, problemas con el gobierno de Estados Unidos que se acentuaron a partir de la finalización de Yalta. Ahora Trump justifica su anunciado acercamiento al decir que “Putin es muy apreciado por su pueblo y por la comunidad internacional” (?).

 

Trump preside el otrora baluarte del mundo libre y en el  contexto de sus diatribas contra la prensa llama poderosamente la atención que abandone su responsabilidad de cuidar la constitucional libertad de la expresión del pensamiento. En lugar de explicar lo que no comparte opta por insultar y por prohibir a los medios la entrada a sus  ahora llamadas “conferencias de prensa” como si fuera el dueño de la Casa Blanca y no respondiera ante el público por sus actos igual que en una “república bananera”, o como si su vocero fuera el comisario de los medios de comunicación.

 

Estremecen sus embates a la Justicia en lugar de respetar la división de poderes. También alarman sus reiterados ataques contra el libre comercio, su xenofobia, su militarismo y el aumento astronómico del gasto público que promete (esta avalancha inaudita de insensatez no da espacio para ponderar la reducción de ciertos impuestos y el intento de mejora en algo de los esquemas de educación y salud). En su primer discurso ante las dos Cámaras del Congreso tocó muchos temas pero el eje central se basó en su nacionalismo -mal llamado “proteccionista” desde el decimonónico Friedrich List en Alemania- lo cual acarreará muchos sinsabores para el pueblo estadounidense y para el resto del mundo.

 

En  este cuadro de situación, preocupa su acercamiento a un gobierno corrupto y sus ininterrumpidos asaltos a las libertades individuales que, sin los campos de exterminio soviéticos, en buena medida ha continuado con aquella política hasta el presente, comandadas por un ex matón de la KGB.

 

Rusia está dominada por un gobierno de mafias desde el colapso del comunismo. Los mismos capitostes de la KGB se instalaron en el gobierno y se repartieron empresas y mercados cautivos como botín de guerra. Ahora que el peligro se acentúa, se hace necesario reiterar algunos pasajes que escribí antes.

 

La historia de Rusia es en verdad muy desoladora, primero el terror blanco de los zares y zarinas con su criminal policía secreta (Ojrana), luego el asesino terror rojo y ahora las mafias. En sus memorias, Vladimir Bukovsky, uno de los tres disidentes de mayor calado junto con sus amigos Solzhenitsin y Sajarov, declara que “el monstruo que crearon nuestros Frankenstein mató a sus creadores, pero él está vivo, muy vivo. A pesar de los informes optimistas de ciertos medios de comunicación occidentales, que en los años transcurridos desde entonces han proclamado que Rusia entró en la era de la democracia y la economía de mercado. No hay evidencias, ni siquiera perspectivas de que así sea. En lugar de un sistema totalitario, ha surgido un estado gangsteril, una tierra sin ley en la cual la antigua burocracia comunista, mezclada con el hampa, se ha convertido en una nueva elite política, así como en una nueva clase de propietarios”.

 

Como es sabido, la Unión Soviética provocó el mayor descuartizamiento humano desde 1917 a 1989, matanzas sin precedentes llevadas a cabo por un gobierno (solo sobrepasadas por Mao) y, sin embargo, Putin reivindica en la Universidad de Moscú a los verdugos y también enaltece las atrocidades en Hungría, en la ex Checoslovaquia y en Chechenia en un contexto de mordazas a la prensa y simulacros electorales administrados por la antigua nomenklatura.

 

Yuri Y. Agaev explicó en una visita a Buenos Aires que después del fiasco de Gorbachov y su perestroika (un subterfugio para implantar “el verdadero socialismo”), el Fondo Monetario Internacional desbarató la posibilidad de contar por primera vez con liberales en el gobierno al financiar abundantemente al grupo opositor que finalmente se hizo con el poder.

 

Personas de gran coraje como los mencionados y como lo fue Anna Politkovskaya (luego asesinada), han contribuido a poner su valioso granito de arena para modificar la dramática situación de los rusos. Politkovskaya fundó en Moscú con un grupo de amigos el diario Novaya Gazeta, con la idea de competir nada menos que con Pravda el periódico oficial que paradójicamente significa “verdad”.

 

Desde ese nuevo periódico denunció permanentemente la corrupción y los atropellos del gobierno de Putin en todos los frentes. Como sucede en esos sistemas, fue reiteradamente amenazada de muerte y advertida de los serios peligros que corría incluso por amigos periodistas de Occidente, como el director de The Guardian de Londres. Esto ocurría en un contexto donde, según el Grupo Helsinki, solamente en Moscú durante los gobiernos de Putin, fueron asesinados por los esbirros del régimen seis periodistas, sesenta y tres fueron golpeados malamente, cuarenta y siete fueron arrestados y cuarenta y dos fueron imputados penalmente.

 

A pesar de todo, la extraordinaria periodista de marras proseguía con sus denuncias en sus valientes artículos de investigación. Consignó que el fundamento de su actitud era que “si alguien cree que puede vivir una vida confortable en base a pronósticos optimistas, allá ellos, es la forma más fácil pero también constituye la pena de muerte para nuestros nietos” (este pensamiento hay que refrescarlo también en otros lares).

 

Randon House de New York publicó su impresionante y muy ilustrativo diario bajo el título de A Russian Diary. A Journalist Final Account for Life, Corruption and Death in Putin`s Russia. La autora murió asesinada en el ascensor de su casa a manos de los sicarios del gobierno. Antes de eso publicó un libro de una notable investigación cuyo título en la versión castellana es La Rusia de Putin donde documenta muy acabadamente los reiterados atropellos e iniquidades llevadas a cabo por los hampones de Putin y los desaguisados y la miseria que debe sufrir el común de la gente.

 

Desafortunadamente la caricatura de democracia no solo tiene lugar en Rusia donde ganan tiranuelos de diversos colores, se habla de “elecciones limpias” como si se tratara de un torneo irrelevante sin otro fondo que lo numérico aunque se haga tabla rasa con los derechos.

 

En esta línea argumental, consigno en esta nota telegráfica una reflexión del antes mencionado Bukovsky (que también nos visitó en Buenos Aires con motivo de un acto académico), elucubraciones apuntadas en sus antedichas memorias tituladas To Built a Castle. My Life as a Dissenter: “Miles de libros se han escrito en Occidente y cientos de diferentes doctrinas han sido creadas por políticos encumbrados al efecto de encontrar un compromiso con los regímenes totalitarios. Todos evaden la única solución correcta: la oposición moral”.

 

En estos climas mafiosos siempre aparecen dictadores (de facto o electos) que resumen bien lo que ocurre, Putin no es el único ejemplo: Trujillo en la República Dominicana y Getulio Vargas en Brasil dijeron en sendos discursos “a los amigos todo, a los enemigos la ley” a sabiendas de lo horrendas de sus normas legales y Perón, en la Argentina, espetó “al enemigo, ni justicia”, por ello, contrariando toda la mejor tradición, fabricó el billete de un peso con el símbolo de la Justicia con los ojos destapados y fue uno de los pioneros en cambiar la Constitución para reelegirse e hizo tabla rasa con la noción del derecho, lo cual reiteró en sus tres mandatos (el último, principalmente a través de sus ministros José López Rega y José Ben Gelbard). En nuestros días han surgido nuevos sátrapas liderados por los Castro, Chávez-Maduro y la infame dinastía norcoreana y sus imitadores que achuran todo vestigio de libertad y dignidad bajo diversos ropajes y trampas inauditas, objetivos imitados parcialmente por los Correa, Ortega, Morales y Kirchner.

 

Ya 400 años antes de Cristo, Diógenes recurría a la alegoría de andar con una lámpara “en busca de un hombre honesto”. Ahora rindo este modesto pero muy sentido homenaje a los que se ponen de pie y son capaces de escribir y decir lo necesario para cambiar. Tal como repetían los Padres Fundadores en Estados Unidos: “El costo de la libertad es su eterna vigilancia”. En cada acto el hombre no parte de cero, no podemos apreciar el presente ni conjeturar sobre el futuro sin basarnos en el pasado, por tanto, tomemos los casos de los que hablan fuerte y claro sin concesiones al efecto de dar cabida a la luz diogenista.

 

En el último libro de los citados aquí de Politkovskaya se lee un párrafo que puede resumir la obra, al tiempo que pone al descubierto la raíz del problema que debemos combatir y no solo en Rusia: “Nadie acude a buscar justicia a unos tribunales que alardean sin tapujos de su servilismo y su parcialidad. A nadie en su sano juicio se le ocurre ir a buscar protección a las instituciones encargadas de mantener el orden público, porque están corrompidas por completo”.

 

Ni bien los burócratas comienzan a articular discursos tendientes a elaborar sobre lo que le conviene y lo que no le conviene a la gente en sus vidas privadas, comienzan los peligros ya que a poco andar esos megalómanos se constituirán en los árbitros forzados  y ladrones disfrazados de empresarios para manejar a su antojo el fruto del trabajo ajeno con lo que se apoderan de sus vidas.

 

Como queda dicho, el sistema gangsteril impuesto en Rusia es lamentablemente la continuación por otros medios de los horrores establecidos por el terror blanco y el aun más tremebundo terror rojo. Horrores basados en mentiras, no en errores lo cual es humano, sino en falsear deliberada, voluntaria y sistemáticamente todo cuanto esté al alcance de gobernantes inescrupulosos.

 

Alberto Benegas Lynch (h) es Dr. en Economía y Dr. en Ciencias de Dirección. Académico de la Academia Nacional de Ciencias Económicas, fue profesor y primer rector de ESEADE durante 23 años y luego de su renuncia fue distinguido por las nuevas autoridades Profesor Emérito y Doctor Honoris Causa.