La salvajada económica del kirchnerismo

Por Roberto H. Cachanosky. Publicado el 17/1/16 en: http://economiaparatodos.net/la-salvajada-economica-del-kirchnerismo/

 

El kirchnerismo hizo un verdadero destrozo económico producto del salvajismo de su política económica

Basta con los siguientes tres datos para advertir el salvajismo de política económica del kirchnerismo durante estos 12 nefastos años. Entre 2002 y 2015 la inflación aumentó 10,5 veces. La recaudación impositiva se multiplicó 29,5 veces y a pesar de este fenomenal saqueo impositivo que el kirchnerismo les aplicó a los ciudadanos honestos, dejó el gobierno con un déficit fiscal que en 2015 terminará en el orden de los $ 400.000 millones. Todo esto al margen de haber saqueado los ahorros que teníamos en la AFJP para cuando nos jubiláramos, dejado en bancarrota al BCRA y destruida la infraestructura del país. Es decir, el kirchnerismo hizo un verdadero destrozo económico producto del salvajismo de su política económica.

El gobierno tiene que remontar esta dura y pesada herencia de destrucción kirchnerista que requiere actuar en varios frentes. Por un lado desregular la economía para liberar la capacidad de innovación de la gente. Por ejemplo eliminar los ROE y permitirle a los productores de trigo exportar sus granos sin autorización previa del burócrata de turno es un sencillo ejemplo. Establecer cielos abierto para que haya más empresas de aviación, podría ser otro.

Otro frente, en el cual se ha avanzado es en eliminar y disminuir los derechos de exportación para productos agropecuarios e industriales. Entiendo que solo quedaron derechos de exportación para la soja, impuesto que irá bajando a lo largo del tiempo. Esto permitirá volver a diversificar la producción agrícola y darle impulso a las economías regionales.

Otro paso importante que rápidamente dio el gobierno fue salir del cepo cambiario. En mi opinión hubiese sido mejor salir sin regular el tipo de cambio vía la tasa de interés. Entiendo que las autoridades tenían algún temor que la salida del cepo produjera una corrida cambiaria, pero creo que al subir tanto la tasa de interés y mantener un stock tan elevado de letras y notas del Banco Central, generan un problema fiscal adicional al que ya existe. Veamos un ejemplo, los llamados subsidios económicos destinados a tener energía artificialmente barata implica un gasto estatal que podemos estimas en los $ 148.365  millones para este año. Ahora bien, el stock de LEBACs y NOBACs en pesos que emitió el BCRA al momento de redactar esta nota es de $ 415.200 millones, tomando la tasa de interés promedio que paga este stock, devenga un gasto fiscal por intereses pagados de $ 108.000 millones anuales. Esto quiere decir que si no baja el endeudamiento del BCRA, el aumento de las tarifas de energía para eliminar los subsidios recaerá, como corresponde, sobre el sector privado, pero también recaerá sobre el sector privado el costo de ese financiamiento del BCRA para regular el tipo de cambio generando más recesión. Es decir, el ajuste propuesto por Prat Gay en el sector público recae mayormente sobre el sector privado porque, por un lado le traslada el pago pleno de las tarifas de energía, lo cual está bien, pero al mismo tiempo le pasa el costo de frenar el tipo de cambio vía la tasa de interés que son otros $ 108.000 millones y todavía no tenemos noticias concretas terminar con el saqueo que es el impuesto a las ganancias. Pongámoslo de esta manera, si se eliminan todos los subsidios a la energía el sector privado tendrá que asumir un costo $ 148.365 millones y también pagar $ 108.000 millones en intereses para sostener artificialmente bajo el tipo de cambio más la actual carga del impuesto a las ganancias si no se anuncia nada sobre este tema. Ese ajuste sobre el sector privado es fenomenal y no se compensa con los 2000 ñoquis menos que pueden haber en el senado o los 600 militantes que dejan de currar en el Centro Cultural Kirchner. Acá hace falta un mayor acto de justicia disminuyendo el costo sobre el sector privado y empezar a hacerle pagar el costo de esta fiesta a quienes durante más de una década vivieron del trabajo ajeno, lucraron con la corrupción de la obra pública y se consideraron con derecho a vivir sin trabajar y a ser mantenidos.

Acá hay que insistir en un punto que es fundamental. Bajar el gasto público no es recesivo, por el contrario tiende a mejorar la productividad de la economía y a incrementar la cantidad de bienes a los que puede acceder la gente.

No es recesiva la baja del gasto público porque la plata para sostener la burocracia estatal, a los que viven de planes sociales y la obra pública, sale del bolsillo del contribuyente, es decir, la gente que produce y paga impuestos puede comprar menos bienes al entregar al estado fortunas en impuestos. Actualmente el contribuyente es literalmente saqueado por el estado. Imagine el lector la cantidad de bienes y servicios que deja de comprar el contribuyente para mantener a este estado sobredimensionado y por lo tanto los puestos de trabajo que nunca se han creado porque el contribuyente tuvo que contraer la demanda.

Puesto de otra manera, lo que deja de consumir el contribuyente por la mayor carga impositiva, lo consume el ñoqui que está en el Congreso, el que vive de un subsidio “social”, el que hace la obra pública sin poner plata de su bolsillo, etc. Por lo tanto, todo lo que el contribuyente deja de consumir e invertir los consumen e invierten los que se benefician del gasto público sin trabajar.

Ahora bien, si bajamos la carga impositiva el contribuyente tiene mayor capacidad para consumir e invertir y por lo tanto reactiva la economía. Por su parte el ñoqui que antes estaba en el Congreso o el que vive de un plan “social” tiene que ir a trabajar. ¿Dónde? En las empresas que se creen e inviertan para crecer si se adoptan medidas para atraer capitales y reconstruir la infraestructura (energía, puertos, rutas, etc.) y otras empresas que vean oportunidades de negocios que hasta antes no había porque el gobierno violaba el derecho de propiedad.

Los frentes para atacar son, entonces, el de la desregulación, el de la seguridad jurídica, el de la estabilidad monetaria y el de la disciplina fiscal. En la desregulación se avanzó con la salida del cepo, la eliminación de los ROE y demás controles que aplicaba el kirchnerismo. En lo que hace al respeto por los derechos de propiedad el ambiente es totalmente diferente y la gente ya confía en el nuevo gobierno.

Sigue faltando el corazón de nuestro drama económico: el fiscal. Todavía se ve mucha tibieza en las medidas aplicadas que pueden llevar algo de tiempo aplicar pero que es indispensable anunciar para ir marcando el rumbo de salida.

A propósito del tiempo. Podrá argumentarse que el gobierno necesita tiempo. Es cierto, pero tampoco puede esperarse una eternidad para avanzar en el flanco fiscal. Me dicen que hay un costo político en bajar el gasto público. A eso le respondo: no bajen el gasto y van a ver el costo político que van a tener que pagar por no hacerlo.

En síntesis, el mayor riesgo no está en las medidas que se tomen, sino en que no se tomen o se demore mucho en tomarlas.

 

Roberto Cachanosky es Licenciado en Economía, (UCA) y ha sido director del Departamento de Política Económica de ESEADE y profesor de Economía Aplicada en el máster de Economía y Administración de ESEADE

Tratando de aguantar hasta el final, rodeada de los peores.

Por Roberto H. Cachanosky. Publicado el 6/10/14 en: http://www.agrositio.com/vertext/vertext.asp?id=160527&se=1003

Mi impresión es que CFK debe intuir que vamos hacia un desastre económico y que tal vez no llegue a fines del 2015 sin una gran crisis económica y social…

Desde mi punto de vista la salida de Fábrega del BCRA no implica haber perdido a un gran economista especializado en moneda y bancos. Haber trabajado muchos años en un banco no quiere decir que el hombre sea un conocedor de los temas monetarios y financieros, aunque sí puede ser un hábil operador. Desconozco el caso de Fábrega.

Su breve plazo por el BCRA no se caracterizó por ser muy innovador. Se limitó a devaluar (en forma insuficiente), obligar a los bancos a vender parte de sus tenencias en moneda extranjera y a endeudarse en pesos para financiar al tesoro colocando Letras del BCRA, Notas y pases. En enero el stock de LEBACs, NOBACs y pases netos era de $ 109.500 millones. El promedio de los primeros 19 días hábiles de septiembre, último dato disponible al redactar estas líneas, el stock de esta deuda había trepado a $ 211.000 millones. En ambos casos sin considerar la deuda en dólares que contrajo el Central que ronda los U$S 6.300 millones. Lo que hizo Fábrega fue sustituir parte del financiamiento al tesoro con emisión monetaria, por endeudamiento en el mercado interno duplicando esa deuda de corto plazo. Una receta que ya la hemos visto en el pasado y terminó en la hiperinflación.

¿Por qué hizo eso Fábrega? Tal vez para “comprar” tiempo para el gobierno. Devaluaba y absorbía liquidez del mercado para frenar algo la inflación pagando una tasa de interés hasta que Kicillof moderaba el desastre fiscal.

Si esa fue la estrategia, Fábrega se equivocó fiero, porque ni CFK ni Kicillof iban a bajar el gasto público. Son gastomaníacos por necesidad política y por ignorancia económica. Por necesidad política para tratar de mantener lo que le queda de clientelismo político. Por ignorancia económica porque creen que subiendo el gasto se reactiva la economía. Todavía no entendieron que el gasto público es una simple transferencia de ingresos de unos sectores de la sociedad, los que pagan impuestos, hacia otros sectores, los que reciben esos impuestos. La demanda total no se modifica salvo que se financie con deuda externa o consumiendo stock de capital. Esto último fue lo que hicieron durante 11 años y así estamos en infraestructura y nuestros ahorros para la jubilación destruidos luego que nos confiscaran lo que teníamos en las AFJP.

Qué llevó a CFK a maltratar públicamente a Fábrega para que se vaya del cargo, solo ellos los saben. Lo cierto es que, claramente, CFK, de aquí hasta el final de su mandato, solo puede rodearse de los peores elementos de la sociedad. De los menos capaces. Las razones son múltiples. En primer lugar porque nadie capaz va a formar parte de un gobierno que no tiene credibilidad. En segundo lugar, porque como la venganza y la persecución son su forma de gobierno, el trabajo sucio solo pueden hacerlo los menos cultos. Los que tienen menos valores de respeto por el otro. En tercer lugar, porque CFK tiene esa clara inclinación a exigir que la aplauda y le rindan pleitesía. Solo se puede formar parte de su gobierno si se la mira como a una líder a la que hay que rendirle honores y alabanzas. ¿Quién con formación y dignidad puede llegar a querer hacer todas esas cosas que implican arrastrarse como ser humano? De manera que, dada la tormenta económica que ha generado el gobierno, solo los peores van a tener el manejo de la nave. Y dudo que vayamos a parar a buen puerto con semejantes elementos.

Pero, al mismo tiempo, lo que podemos esperar es un gobierno cada vez más autoritario. Es que cuando uno mete la pata en economía y no quiere dar marcha atrás, solo le cabe seguir avanzando en las regulaciones y controles hasta llegar a un punto que tiene que violar derechos individuales para sostener.
Ejemplo, el déficit fiscal genera expansión monetaria para financiarlo. Esa emisión produce inflación. Como el gobierno no quiere dar marcha atrás bajando el gasto, solo le queda tratar de disimular la inflación con controles de precios. Los controles de precios llevan a escasez de productos y aparecen los mercados negros. ¿Cómo combaten la escasez? Sancionando una ley de abastecimiento que otorga poderes absolutos al gobernante destruyendo la división de poderes. El burócrata decide señala a un supuesto culpable y él mismo lo juzga y lo sanciona cobrándole una multa, metiéndolo preso o confiscándole las mercaderías. No hay derecho a la defensa para el ciudadano que queda sometido a los caprichos del gobierno que se pone cada vez más autoritario. ¿Qué clase de colaboradores se necesitan para implementar el autoritarismo? A sectores sin formación, con alto grado de resentimiento y deseos de venganza.

Mi impresión es que CFK debe intuir que vamos hacia un desastre económico y que tal vez no llegue a fines del 2015 sin una gran crisis económica y social. Si ese es el escenario, opta por rodearse de La Cámpora porque, no solo desconfía del peronismo tradicional, sino que además necesita rodearse de gente que esté dispuesta a violar todas las normas de respeto y derechos individuales para defender a su líder. En otros términos, si CFK visualiza una crisis, tal vez no por razonamiento sino porque posiblemente disponga de información que nosotros no disponemos, entonces tratará de aguantar la crisis con un grupo de incondicionales que estén dispuestos a hacer cualquier cosa para intentar sostenerla hasta el final de su mandato.

La puesta en escena que hizo el martes de la semana pasada denunciando un posible atentado contra ella desde el norte, al tiempo que se pelea con Alemania y la galaxia entera, muestra que CFK parece estar preparando la escenografía para denunciar una imaginaria conspiración que no la deja gobernar. El mejor argumento que tiene a mano para el caso que la crisis económica se transforme en crisis social. Lo que le juega en contra es que de la oposición no hay nadie que esté desesperado por acortarle su mandato. Al contrario, prefieren esperar a que le explote a ella la bomba que armó. Y ella va a tratar de estirar la mecha lo más que pueda, con La Cámpora barriendo cuánto derecho individual existe. Si eso no alcanza, la denuncia de conspiración planetaria ya está planteada.

Mientras tanto, solo cabe esperar más regulaciones, autoritarismo, creciente deterioro económico, más descontento social y ver hasta dónde aguanta CFK sin recursos para calmar el malhumor social con otra fiesta de populismo.

Un párrafo final. El BCRA acaba de anunciar que los bancos tienen que pagar una tasa de interés mínima del 23% anual. Con una inflación del 41% anual y acelerándose, intuyo que muchos dirán, con esta tasa de interés real negativa, te regalo el 23% y me quedo con los verdes.

Roberto Cachanosky es Licenciado en Economía, (UCA) y ha sido director del Departamento de Política Económica de ESEADE y profesor de Economía Aplicada en el máster de Economía y Administración de ESEADE.