Previsible: la estrella son los futuros de crudo (y el “barril criollo” exagerado)

Por Alejandro Tagliavini. Publicado el 21/5/20 en: https://alejandrotagliavini.com/2020/05/21/previsible-la-estrella-son-los-futuros-de-crudo-y-el-barril-criollo-exagerado/

 

Esta semana pareciera que renació el optimismo en las bolsas que, en mi opinión sigue siendo exagerado porque no está tan claro que los gobiernos levantarán fácilmente la represión -con la excusa de “combatir el coronavirus”- sobre los mercados. El S&P 500 alcanzaba los 2971 su nivel más alto desde el 6 de marzo pasado, aunque este jueves bajaba un 0,7% y el Nasdaq 100, aunque también bajaba este jueves, está solo a un 2,5% debajo de su máximo histórico.

Así, parece que ha vuelto el ‘miedo a quedarse fuera’, el famoso FOMO (Fear of Missing Out), por el que muchos inversores, siguiendo la tendencia del mercado, incrementan sus posiciones largas por temor a que, cuando quieran entrar en renta variable, sea ya demasiado tarde.

El 18 de abril escribí una columna (Amazon, Netflix y el clásico argentino: el dólar, la mejor “inversión” )  donde decía que, por la cuarentena forzada se han visto beneficiadas algunas tecnológicas como Amazon (NASDAQ:AMZN), que subía un 29% en lo que iba de 2020. Sus acciones cotizaban a U$S 2377 (1.857 un año antes) un récord para el gigante del comercio electrónico, pero siguieron subiendo un 3% y hoy superan los US$ 2455 a pesar de que el beneficio neto cayó casi 29% hasta los US$ 2.535 M en el primer trimestre.

Hoy tanto Amazon como Facebook (NASDAQ:FB) -dueña de Instagram entre otras y ahora Shop- son dos de las empresas que más valen en bolsa de EE.UU.: la tercera y la quinta, detrás de Apple y Microsoft. Hoy Facebook ve cómo su acción ha repuntado un 6% y se eleva a los US$ 229,97 desde su máximo anterior de 223 el 29 de enero de este año.

Luego está Netflix (NASDAQ:NFLX) que ha visto aumentar considerablemente sus suscriptores dada la quedada en casa. En lo que va del año sus acciones suben un 36% y no paran, superando los U$S 434, al punto que algunos fijan un precio objetivo hacia fines de año de U$S 490 por acción.

Y luego está la imparable Tesla cuya acción, en lo que va del 202o casi duplica su valor y hoy cotiza a más de US$ 823.

Ahora, claramente una de las estrellas es el crudo. El 1 de mayo escribí una columna  (Los futuros de WTI podrían ser un excelente negocio ), cuando el barril de crudo perdía 80% de su precio en EE.UU. y 70% en Europa, los futuros del WTI llegaron a valer debajo de cero hasta -US$ 40 en el día 20 de abril. Los analistas apuntaban al entorno de los US$ 17 para el futuro del WTI de julio. Con lo cual podría ganarse mucho con el United States Oil Fund, LP (NYSE:USO), el mayor ETF de petróleo del mundo. Hoy los futuros de WTI, que vencen dentro de un mes, cotizan a US$ 33,90 y los del Brent a 36,03.

Los precios del petróleo llevan varias semanas recuperándose y el Brent ha subido un 60% desde los mínimos del año. La IEA lanzó estos días un mensaje optimista indicando que la perspectiva para los mercados globales ha mejorado. Las cifras que ha lanzado la Agencia apuntan a que el consumo global de petróleo será de 91,2 M de barriles diarios, superando los 90,5 M que daba hasta ahora. Así, se terminaría con la situación de sobreproducción, ya que la producción global ha caído este mes hasta 88 M de barriles diarios, el nivel más bajo de los últimos 9 años.

Caída debido a los recortes de producción de la OPEP y Rusia y a que, en países como EE.UU., las empresas del sector se ven obligadas a cerrar el grifo por los bajos precios del barril.

Sin embargo, es importante recordar que si bien el petróleo rondando los US$ 35 por barril es mejor que a US$ 10 o 20, y este cambio parece significativo en un gráfico, la realidad es que los precios por debajo de US$ 50 son insostenibles para la mayoría de los productores de petróleo de esquisto de EE.UU. y los precios por debajo de US$ 40 son problemáticos para Rusia, el segundo mayor productor global.

Gráfico semanal: Futuros Crudo WTI

A medida que los vencimientos de los contratos de futuro son cada vez más lejanos, el precio del petróleo es más elevado. Los de Brent -el de referencia en Argentina- llega a los US$ 44,4 por barril en el caso del futuro que vence en diciembre de 2023.

Con lo que luce desfasada la realidad argentina, ya que el Gobierno estableció que el precio para la compraventa local del petróleo será de US$ 45 por barril, y prohibió la importación cuando haya crudo disponible en el mercado interno. Este “barril criollo” estará vigente hasta el 31 de diciembre y quedará desactivado cuando el valor del precio internacional supere los US$ 45 durante 10 días consecutivos lo que, según los futuros no ocurrirá por lo menos hasta 2024.

Y, como toda injerencia coactiva lo que logrará es distorsionar todo, ya que los precios en un mercado sano sirven para dirigir el consumo y las inversiones. Y el mercado es imprevisible, por eso cuando un burócrata lo interfiere de manera coactiva, seguro que yerra. Para empezar, perjudicará al de siempre, al ciudadano de a pie que tendrá que soportar un precio exagerado.

 

Alejandro A. Tagliavini es ingeniero graduado de la Universidad de Buenos Aires. Asesor Senior de The Cedar Portfolio, Miembro del Consejo Asesor del Center on Global Prosperity, de Oakland, California y fue miembro del Departamento de Política Económica de ESEADE. Síguelo como @alextagliavini

¿El Iphone o Google son el resultado de políticas estatales? Informe del Instituto Juan de Mariana (I)

Por Martín Krause. Publicada el 4/8/16 en: http://bazar.ufm.edu/el-iphone-o-google-son-el-resultado-de-politicas-estatales-informe-del-instituto-juan-de-mariana-i/

 

El Instituto Juan de Mariana de Madrid ha publicado un informe sobre el mito de que es el Estado la fuente de la innovación y el progreso tecnológico en el mundo. Muy interesante. El informe completo aquí: https://www.juandemariana.org/investigacion/archivo-de-publicaciones/mitos-y-realidades-sobre-el-estado-emprendedor

Aquí va la primera parte de un resumen:

EL MOTOR DE LA INNOVACIÓN ES EL LIBRE MERCADO

Las políticas estatales de I+D+i restringen las oportunidades de los emprendedores y fomentan la creación de fuertes grupos de presión

  • El motor fundamental del progreso tecnológico es el libre mercado y no los programas estatales
  • Las políticas públicas de I+D+i conducen normalmente a resultados desastrosos
  • Invenciones como el iPhone o Google son fruto del mercado, no de la inversión pública

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El Instituto Juan de Mariana publica el informe Mitos y Realidades del Estado emprendedor: ¿realmente es el Estado el impulsor de la investigación básica y la innovación?, en el que se pone en tela de juicio las tesis de la economista italiana Mariana Mazzucato, quien otorga al Estado un papel capital en la innovación y el emprendimiento y aboga, en consecuencia, por una planificación estatal en este capítulo.

El sistema económico capitalista históricamente se ha asociado con la destrucción creativa y con la innovación disruptiva. Si alguna cualidad suele reconocérsele al capitalismo, incluso por sus más feroces críticos, es la de promover el desarrollo tecnológico: ejemplos recientes como el iPhone de Apple, el motor de búsqueda de Google o el agregador de contenido audiovisual de Netflix parecen ilustrar en el día a día cómo el capitalismo revoluciona nuestra calidad de vida.

Existen paralelismos entre Mariana Mazzucato y el “economista de la desigualdad”, el francés Thomas Piketty, quienes han alcanzado prestigio y popularidad tras acompañar sendas investigaciones críticas con el capitalismo de exitosas campañas divulgativas.

Desde 2013, Mazzucato ha pretendido refutar la idea de que el capitalismo es el motor esencial de las innovaciones más importantes que hemos disfrutado en las últimas décadas. Así, en su conocido libro El Estado emprendedor, la economista trata de argumentar que todos esos avances tecnológicos son, en realidad, producto de los programas estatales de investigación: es al Estado y a su política de I+D+i a quienes les debemos el progreso presente. El iPhone o el buscador de Google son, de acuerdo con la italiana, subproductos de la planificación estatal.

La obra de la economista transalpina ha tenido una amplísima repercusión a nivel mundial y ha contribuido a que muchos políticos, economistas y periodistas modifiquen su perspectiva sobre el proceso innovador: Mazzucato, por ejemplo, defiende la creación de una banca pública que financie el proceso de investigación, así como la participación estatal en el control de empresas beneficiadas por las ayudas públicas a la I+D+i. Sobre todo, con su abierta retórica estatista, sienta las bases para legitimar subidas de impuestos y el aumento del intervencionismo siempre con la excusa de que la sociedad acaba recibiendo un retorno.

Tras décadas en las que el Estado ha venido apropiándose de la mitad de la riqueza que las economías capitalistas generan y regulando la otra mitad, es imposible no encontrar algún vestigio de emprendimiento tecnológico originado por la acción estatal. Faltaría más que el Estado, después de invertir ingentes cantidades de dinero en sus faraónicos programas de investigación, no hubiera contribuido a sacar adelante nada valioso. Con todo, cabe plantearse qué habría sucedido si el Estado no hubiese detraído esos recursos a la sociedad. Resultan innumerables las posibilidades que habrían surgido en un ambiente en el que el genio empresarial de millones de seres humanos se hubiera podido explayar sin las trabas y dificultades que ha padecido desde el surgimiento del Estado emprendedor tras la II Guerra Mundial.

Conviene, en fin, tener muy presente que el Estado emprendedor no sale gratis a la población:

• Coste de oportunidad: Los contribuyentes se ven obligados a sufragar proyectos de resultado muy incierto, sobre los que no se dispone de la información que aportan los precios de mercado de cara a determinar si los medios utilizados están generando o destruyendo valor. Se produce asimismo un efecto expulsión (crowding-out) al detraer recursos de la economía por vía impositiva, de forma que el sector privado ve mermadas sus rentas para llevar a cabo sus propios proyectos de emprendimiento.

  • Apuestas de alto riesgo: se anula la experimentación descentralizada e incremental (prueba y error) propia del mercado cuando se concentran recursos de I+D+i en una vía de investigación única y concreta. El riesgo es muy elevado. Si esta línea de trabajo no es la correcta, la sociedad no sólo ha destinado recursos a algo vacío (ineficiente), sino que queda desprovista de soluciones competitivamente más idóneas, por lo que sufre un importante menoscabo.
  • Incentivos perversos en los agentes: inevitablemente, surgen buscadores de rentas estatales. Es el caso de los nuevos cuerpos de burócratas que buscan proteger su statu quo a toda costa, tratando de desprestigiar o boicotear a quienes, desde fuera del sistema, se lanzan a competir con ellos en la provisión de ideas e investigaciones novedosas. O espurios empresarios que, en lugar de dedicarse a ofrecer cada vez más y mejores bienes y servicios a la sociedad por mor de la innovación a la que les empuja el entorno competitivo, invierten sus fuerzas en hacer lobbying para aprovecharse de las regulaciones y las subvenciones públicas en un marco que les asegure la ausencia de competencia y una posición de monopolio. Con todo ello se pone freno a la innovación disruptiva, que no busca otra cosa que romper con viejos moldes productivos (energía, medios de transporte, medicina personalizada, nuevos materiales, autonomía personal y de trabajo, etc.). Al contrario, se favorece a unos pocos privilegiados mientras se limitan las oportunidades de emprendimiento a los innovadores y se cercenan al público los resultados que estas disrupciones habrían podido arrojar para su creciente bienestar.

En un contexto en el que España debe redefinir cuál será su modelo productivo para las próximas décadas y en el que muchos apuestan por que el Estado dirija esa transformación a través de la inversión y regulación pública de la I+D+i, desde el Instituto Juan de Mariana pretendemos mostrar los profusos errores de la tesis de Mariana Mazzucato para evitar que desoriente a nuestros políticos, periodistas e intelectuales.

 

Martín Krause es Dr. en Administración, fué Rector y docente de ESEADE y dirigió el Centro de Investigaciones de Instituciones y Mercados (Ciima-Eseade).