Archivos por Etiqueta: Mohamed Morsi

Panorama devastador en Medio Oriente

Por Emilio Cárdenas. Publicado el 23/7/14 en: http://www.lanacion.com.ar/1712149-panorama-devastador-en-medio-oriente

 

Israel ocupó la llamada Franja de Gaza durante la Guerra de los Seis Días. En 1967. No obstante, se retiró de ella en 2005. Pero desde entonces ha debido mantener siempre a sus tropas en estado de alerta en su derredor.

Ahora, en rigor, el alerta comprende a todo su territorio. Porque los nuevos misiles que disparan las milicias de Hamas desde el interior de Gaza tienen hoy capacidad de golpear en cualquiera de sus rincones. Israel controla, además, las fronteras y el espacio aéreo y marítimo de Gaza. Esta es la situación, nueve años después de que Israel decidiera unilateralmente abandonar el territorio de Gaza.

En cada oportunidad, las acciones fueron relativamente breves. Pero siempre han sido devastadoras

Ocurre que en Gaza gobierna Hamas, el movimiento extremista y terrorista palestino que -con el apoyo de Irán y de la Hermandad Musulmana egipcia- no acepta la presencia del Estado de Israel en Medio Oriente. Y que, intransigente, no concibe que -a través de negociaciones de paz- se pueda edificar una solución, como la de los dos Estados, que permita una coexistencia pacífica entre judíos y palestinos.

Mientras tanto, en la pequeña franja de tierra viven -hacinados y en condiciones lamentables- nada menos que un millón ochocientos mil palestinos. Por el momento, sin futuro. Y casi en la miseria. Además, sumergidos en el resentimiento. Y no sin razones. Gaza es casi una gran prisión, con una población que vive mal, al aire libre.

Desde 2005, Israel y Hamas se han enfrentado abiertamente en Gaza, en tres oportunidades. En la guerra de 2008-2009, en 2012 y ahora.

En cada oportunidad, las acciones fueron relativamente breves. Pero siempre han sido devastadoras, dejando un saldo de destrucción y muchos muertos y heridos palestinos, a los que se suele llamar eufemísticamente: “bajas colaterales”. Israel también ha tenido -y sigue teniendo- sus bajas. Pero muchas menos, atento a su enorme superioridad militar.

Las acciones bélicas en Gaza han sido siempre reacción -y consecuencia directa- de la ola de misiles que, de pronto, comienza a volar indiscriminadamente desde Gaza hacia Israel. Lo que es claramente inaceptable para cualquier gobierno israelí. Porque existe el derecho inmanente a la propia defensa. No obstante, esa reacción está sometida a la obligación de que ella sea proporcional al peligro al que responde, criterio nunca fácil de precisar.

Hasta ahora, cada uno de los enfrentamientos abiertos librados entre Israel y Hamas terminó en un cese el fuego alcanzado como consecuencia de la presión internacional, aunque sin que el riesgo de los misiles se eliminara. Nunca. El cese el fuego, propuesto nuevamente por Egipto acaba de ser rechazado expresamente por Hamas.

A la luz de lo sucedido en los últimos días, parece evidente que la paz y seguridad de la región están en peligro. Exponencialmente. Por el mayor alcance de los misiles de que ahora dispone Hamas y por la existencia comprobada de un enorme inventario -realmente de pesadilla- que ha permitido que, en tan sólo cinco días de conflicto, las milicias de Hamas hayan disparado nada menos que 1500 misiles contra Israel. Gracias a la eficacia defensiva del milagroso Domo de Hierro, muchos de los misiles disparados desde Gaza pudieron ser interceptados en el aire, antes de dar en sus blancos.

Esta vez la reacción militar de Israel tiene algunas características diferentes. Veámoslas.

Primero, Israel tiene una agenda militar con objetivos concretos. Precisos y públicos. Desplegada contra una serie de blancos emplazados en un territorio bien delimitado. Se trata de destruir lo sustancial de la extensa red de túneles que cruza la frontera de Gaza con Egipto por la que circulan los misiles y todo el aparato de guerra de Hamas. Los principales y más activos proveedores del arsenal en poder de Hamas son, claro está, Irán y su aliada, Siria.

En el primer día de las operaciones militares israelíes en Gaza, se descubrieron e inutilizaron diez túneles y se alcanzaron 240 blancos, en su mayoría rampas de lanzamiento de misiles. Desde entonces, el número de túneles descubiertos -y desarticulados- se ha más que duplicado.

Segundo, a diferencia de 2012, esta vez Egipto no está gobernado por la Hermandad Musulmana, como en tiempos de Mohamed Morsi, hoy en prisión. Sino por los militares. Ya no hay entonces “manga ancha” de ningún tipo para el tráfico de armamentos hacia Gaza, al menos en principio.

Tercero, los objetivos tácticos que Israel persiguió de inicio no estaban en zonas urbanas, sino en territorio eminentemente rural. Menos poblado, entonces. Con la posibilidad de disminuir sustancialmente el número de víctimas de las acciones militares y evitar combates callejeros.

Pero el domingo pasado esto cambió ante la decisión israelí de atacar asimismo objetivos ubicados en el barrio de Shejaiya, en las afueras de Gaza City. Y el número de víctimas fatales creció velozmente. Más de 500 palestinos y decenas de israelíes. El 75% de ellos son civiles inocentes.

Pese a esto último, alcanzado que sea el objetivo específico perseguido, Israel podría retirarse de Gaza, sin mayores dificultades. Aunque sin que esto signifique que no haya ocurrido -una vez más- un desastre humanitario. Prueba de ello es que ya hay más de 50.000 desplazados internos, en la propia Franja Gaza. Esto es gente que, huyendo precariamente de la muerte, dejó atrás sus hogares y pertenencias. Y, con frecuencia, también a parte de su familia. Lo que es siempre trágico.

Ya hay más de 50.000 desplazados internos, en la propia Franja Gaza. Esto es gente que, huyendo precariamente de la muerte, dejó atrás sus hogares y pertenencias

Cuarto, el premier Netanyahu, a diferencia de Hamas que la rechazó, aceptó la propuesta egipcia de cese el fuego y concedió, además, las pausas humanitarias (de seis horas y dos horas) que le pidieran las Naciones Unidas. Mostró así una disposición distinta a la intransigencia propia de Hamas.

Quinto, Irán está hoy sobreextendido, con tropas propias y milicias de Hezbollah combatiendo en Siria e Irak contra el fundamentalismo violento sunni.

Pese a las diferencias apuntadas, este es un nuevo módulo de violencia dentro de un ciclo que, cuando se enciende, se transforma en una lamentable espiral de horror. Esa espiral contiene siempre la expresión de irracionalidad que parece mover a Hamas, exteriorizada por su rechazo al ofrecimiento egipcio de mediar para un cese el fuego inmediato.

Nuestra Cancillería acaba de hacer conocer su posición particular sobre este difícil tema. Lo hizo el domingo, mediante un mensaje duro respecto de Tel Aviv.

Ella puede sintetizarse como sigue: (i) el uso de la fuerza por parte de Israel ha sido desproporcionado y excesivo; (ii) la ofensiva terrestre de Israel ha “escalado” la crisis y sólo generará más inestabilidad en la región, más víctimas y más sufrimiento. Esto supone sostener que sólo debió actuarse desde el aire, como única reacción posible en ejercicio del derecho inmanente de defensa. Lo que es controvertible, por lo menos. Porque no asegura la destrucción de las rampas de lanzamiento de los misiles. Ni permite la destrucción de los túneles por los que ingresan ilegalmente a Gaza; (iii) el continuo e indiscriminado lanzamiento de misiles desde Gaza hacia Israel es también condenable; (iv) nuestro país apoya todas las gestiones que procuran un cese del fuego inmediato y duradero; (v) es necesario reanudar el proceso de paz en Medio Oriente, sobre la base de la solución de los dos Estados; (vi) es vital permitir el flujo de la ayuda humanitaria; (vii) debe garantizarse un flujo -sostenido y regular- de bienes y personas a través de los pasos fronterizos de Gaza. Nada se dice, sin embargo, sobre el uso -y abuso- de la frontera para ingresar ilegalmente a Gaza la montaña de misiles que conforma el inventario de los milicianos de “Hamas”. Ni respecto de quienes siguen siendo los proveedores de misiles para “Hamas”; y (viii) los responsables de tanta muerte, destrucción y futuro truncado, no pueden quedar impunes. Sin justicia, sostiene nuestra Cancillería, no habrá paz duradera. Se sobreentiende que esto último se refiere a todos.

La angustia crece y, más allá de las declaraciones, no se advierte la existencia de una vía diplomática expeditiva que pueda poner fin a las hostilidades

Ante lo que sucede, la angustia crece y, más allá de las declaraciones, no se advierte la existencia de una vía diplomática expeditiva que pueda poner fin a las hostilidades, asegurando que sus causas no se repitan. Encontrarla rápido es el gran desafío.

Hasta ahora, los actores centrales en la búsqueda del cese el fuego son: las Naciones Unidas, los Estados Unidos y Egipto.

El otro movimiento palestino, Fatah, que ha condenado la violencia de Hamas, ha quedado a un costado, evidenciando irrelevancia.

Las demás “potencias” no están activas en el esfuerzo por lograr un cese el fuego. En algunos casos (como el de Rusia) sumergidas en sus propios conflictos, en otros (como el de China) por falta de protagonismo real.

Los esfuerzos en pro del cese el fuego deben ser apoyados, por todos. No es tiempo de mostrar indiferencia, sino de ayudar -cada uno de acuerdo a sus posibilidades- a interrumpir las hostilidades. Lo que es bien distinto.

 

Emilio Cárdenas es Abogado. Realizó sus estudios de postgrado en la Facultad de Derecho de la Universidad de Michigan y en las Universidades de Princeton y de California.  Es profesor del Master de Economía y Ciencias Políticas y Vice Presidente de ESEADE.

¿A dónde vamos?

Por Armando P. Ribas. Publicado el 20/7/13 en http://www.laprensapopular.com.ar/10752/a-donde-vamos-por-armando-ribas

Una vez más voy a intentar explicar que la confusión reinante parte de ignorar la diferencia ética entre los denominados derechos humanos y los derechos individuales.

Cuando destituyeron a Khadaphy en Lybia, el mundo occidental calificó el hecho como la primavera árabe. En esa denominación del acontecimiento, por supuesto cargada de un juicio de valor, primavera y democracia aparecían como sinónimos. Y consecuentemente el reino de la libertad. En aquella oportunidad la NATO colaboró en la caída de Khadaphy, en el supuesto virtuoso de la llegada de la democracia al sur del Mediterráneo. En esa oportunidad se ignoró que años antes, al amparo de los buenos oficios del Presidente Carter y de su asesor de política internacional Zbigniew Brzezinski, se produjo la caída del Sha y la llegada de los Mullah a Irán.

Esa política referente a Irán no podía  sorprender, si se tomaba en cuenta el pensamiento del Brzezinski, al respecto del marxismo, tal como lo expuso en su obra “Entre dos Eras” donde escribió: “Por eso es que el marxismo representa la mas lejana vital y creativa etapa en la madurez de la visión universal del hombre. El marxismo es simultáneamente una victoria del hombre externo activo sobre el interno y pasivo hombre. Y una victoria de la razón sobre la creencia”. Pues bien desde entonces Irán se ha convertido la mayor amenaza a la seguridad de Occidente. Fue así que en su “Dictadura y Dobles Standards” Jeane Kirkpatrick señaló que el “Cuarto Piso” (Departamento de Estado de Estados Unidos) apoyaba a los dictadores que se le oponían y se oponía a los que los apoyaban (SIC).

Algo más tarde el Presidente George Bush en la supuesta lucha por la democracia en el Medio Oriente atacó a Irak y depuso a Saddam Hussein . El otro aspecto por el cual se atacó a Irak fue supuestamente porque Hussein  no aceptó entregar las armas nucleares de las que aparentemente disponía. Pero la pregunta entonces es ¿Por qué a Irak y no a Irán? Y se habría evitado el 11 de septiembre. Hasta la fecha no se tienen noticias de que la democracia prevalece en Irak y por tanto el ejército de Estados Unidos permanece en Irak a un costo elevado. Por ello Obama se ha comprometido sacar al ejército, pero hasta ahora son tan solo promesas.

En el medio de esta realidad, se ha producido la destitución por la fuerza del presidente islamita de Egipto Mohamed Morsi. Al respecto ya el presidente Obama le ha dado su respaldo al nuevo gobierno, bajo la condición de que se celebren elecciones legislativas y presidenciales en los próximos meses. Pero me permito recordar que Morsi llegó al poder por elecciones, y no veo la posibilidad de que en un país islamita puedan ganar elecciones quienes sostengan la libertad religiosa. Todo parece indicar que se sigue insistiendo en la primavera árabe, en tanto que al sur del Caribe se desarrolla impune e indemne cada vez más la propuesta del socialismo del siglo XXI, cuyo carácter totalitario ya no tiene discusión. Y ahora también Raúl Castro negocia con Obama, y se ignoran los crímenes de los Castro y la falta de libertad en Cuba. Pero recordemos que Brezezinski es también asesor de Obama.

Visto lo que antecede no puedo menos que recordar las sabias palabras de Alexis de Tocqueville: “Nada es más fértil en prodigios que el arte de la libertad, pero no hay nada más arduo que el aprendizaje de la libertad”. Hoy la preferencia por la igualdad prevalece como la virtud por excelencia de la democracia mayoritaria, y ahí tenemos presente la social democracia europea y la crisis del estado de bienestar. Diría que fue en función de esa percepción de la democracia de mayorías, que como señalara Nietzche el socialismo y la democracia  eran lo mismo. (SIC).  Todo parece indicar la  persistencia de la confusión reinante por la ignorancia de los principios fundamentales del Rule of Law, que fuera el sistema ético, político y jurídico que cambiara el curso de la historia basado en la libertad y permitiera la creación de riqueza.

Una vez más voy a intentar explicar que la confusión reinante parte de ignorar la diferencia ética entre los denominados derechos humanos y los derechos individuales, particularmente en lo que concierne a los derechos de propiedad y al derecho a la búsqueda de la felicidad. Si bien en  la Declaración Universal de los Derechos Humanos, se reconocen múltiples derechos individuales, en el artículo 25 nos encontramos con la mayor contradicción con el concepto fundamental de la libertad que reconociera John Locke : “El derecho a la búsqueda de la propia felicidad. Así dice el artículo citado: “Toda persona tiene el derecho a un nivel de vida adecuado que le asegure, así como a su familia la salud y el bienestar, y en especial la alimentación, el vestido, la vivienda, la asistencia médica…” Como podemos ver se tiene el derecho no a la búsqueda de la felicidad, sino que la sociedad se la provea.

De esa manera se transforma el propio concepto de la justicia, en la conciencia del supuesto interés general como contrario a los intereses privados y por su puesto en nombre del bien común. Como bien señalara al respecto Ayn Rand: “La noción tribal del bien común ha servido como la justificación moral de la mayoría de los sistemas sociales y de todas las tiranías de la historia” Y recordemos siguiendo en esa línea de pensamiento Hanna Arendt resaltó que “Cuando se sacrifica al individuo en nombre de la compasión, desaparecen la justicia y la libertad”

En el medio de esta confusión histórico filosófica aparece la figura del Topo. (Persona que tropieza con cualquier cosa, o por corto de vista o por desatino natural; Diccionario de la Lengua Española). El Sr. Snowden ha provocado una nueva excusa al antiimperialismo por haberse violado los derechos de propios y ajenos mediante la moderna tecnología.  En virtud de este hecho se pretende ignorar que en la actualidad existen razones de seguridad que pueden provocar la violación de algunos presupuestos de la libertad individual. Pero la contradicción mayúscula de la actitud de este señor frente a Estados unidos es que pretende evadir la justicia americana, obteniendo asilo en países en que se violan todos y cada uno de los derechos de los que pretende culpar a Estados Unidos. Por ejemplo Venezuela, Bolivia, Ecuador y Nicaragua, y hasta parece que están dispuesto a recibirlo en La Habana.

Por supuesto no creo que la caída de Morsi en Egipto constituya un nuevo paso en la primavera árabe, que permita eliminar el riesgo que impera en el mundo como consecuencia de que en el mundo musulmán todavía no se han enterado de las virtudes de la libertad religiosa. Allí todo parece indicar que matar en nombre de Allah te lleva al cielo. Pero es más  tal como he dicho en otras ocasiones, el terrorismo es la guerra del siglo XXI: Ante esta realidad no queda otro remedio que tratar de encontrar y detener a aquellos que están dispuestos a cumplir el mandato de Allah. Por ello debemos asimismo tomar conciencia de que Estados Unidos no ha pretendido en su historia dominar al mundo, sino por el contrario ha salvado al mundo de la dominación. Por tanto esta supuesta violación no tiene otro fin que evitar otro 11 de septiembre. Entonces ante las confusiones precedentes, debemos recordar la sabia advertencia de Séneca; “Para el que no sabe donde va no hay viento favorable” Y no me queda más remedio que admitir que la ignorancia respecto a naturaleza del Rule of law  y la supuesta lucha por la igualdad, el mundo tiene el riesgo de desconocer la libertad o perderla.

Armando P. Ribas, se graduó en Derecho en la Universidad de Santo Tomás de Villanueva, en La Habana. Obtuvo un master en Derecho Comparado en la Southern Methodist University en Dallas, Texas. Es abogado, profesor de Filosofía Política, periodista, escritor e investigador y fue profesor en ESEADE.

Densa nube de incertidumbre en Egipto

Por Emilio Cárdenas. Publicado el 12/7/13 en http://www.lanacion.com.ar/1599291-densa-nube-de-incertidumbre-en-egipto

Mohamed Morsi ya no es presidente de Egipto. Con su caída, la Hermandad Musulmana, tras un año de gestión absolutamente ineficaz, ha perdido una oportunidad realmente histórica y terminó siendo desalojada por la fuerza del poder.

Esto sucedió fundamentalmente como consecuencia de una mezcla de incompetencia en el gobierno, sumada a una llamativa arbitrariedad en la toma de las decisiones, a la extrema desconfianza de Morsi frente a las conductas de terceros, a un verticalismo extremo en el proceder y a la inflexibilidad como constante en el andar, cuando era necesario saber edificar consensos. No es poco.

Esas características, sumadas, expresaron una evidente falta de voluntad real en Morsi en tratar de reconciliar las diferencias y visiones distintas entre los mismos egipcios para no suicidarse políticamente y avanzar todos unidos. Morsi eligió el autoritarismo, a la manera de una aplanadora.

La gota que, como suele ocurrir, colmó esta vez el vaso, fue la designación inconsulta de los 17 gobernadores, islámicos todos, incluyendo el error grosero de nombrar -para administrar a Luxor- a un dirigente del fanático grupo islámico “Gamaa Islamiya”, el mismo que fuera responsable de la horrible masacre de turistas perpetrada en la ciudad del mismo nombre, en 1997, con un tendal de víctimas inocentes.

Una nueva realidad

Lo cierto es que, una vez más, los militares egipcios han asumido la conducción de su país.

El mensaje castrense es bien simple: hemos venido a evitar el caos y trabajaremos para que, finalmente, Egipto tenga una Constitución inclusiva y poder generar una hoja de ruta consensuada con los principales líderes políticos del país, que permita convocar a elecciones lo antes posible. Sin exclusiones, según anuncian.

Tras un ultimátum militar que fuera desoído, el reemplazo de Morsi se hizo saber a la población a través de un mensaje del General Abdul-Fattah el-Sisi.

La presidencia del país fue encargada transitoriamente a quien hasta ese momento conducía al Supremo Tribunal Constitucional, Adli Mansour, un jurista de perfil bajo, sereno y moderado. Al mismo tiempo, la Constitución de Egipto fue suspendida y el Parlamento disuelto. La designación de un primer ministro -el timonel que debe atravesar la tormenta que azota a Egipto- no está resultando fácil. El salafismo vetó el ofrecimiento inicial hecho a ElBaradei. Y ante la profundización de la violencia y el llamado de la Hermandad Musulmana a una Intifada, decidió suspender sus esfuerzos por integrar un nuevo gobierno y dejar el diálogo con las nuevas autoridades. Esta novedad parece grave, por sus posibles efectos desestabilizadores, desde que ahora no hay interlocutor musulmán de alguna envergadura en el diálogo social indispensable para superar la crisis. Y Egipto es, por cierto, un país mayoritariamente musulmán.

Un cúmulo de errores y protestas masivas

Morsi había sido elegido presidente, recordemos, con el 51% de los votos. Pero no todos fueron votos islámicos, porque en segunda vuelta debió enfrentar a Ahmed Shafik, un resabio del régimen de Hosni Mubarak, a quien muchos se negaron a votar, por eso mismo.

Hoy se estima que la Hermandad Musulmana tendría entre un 25% y un 30% del electorado egipcio. No es poco, pero está lejos de ser una mayoría importante. Hay además otro cambio significativo: la oposición está unificada en el Frente de Salvación Nacional.

Morsi creyó, equivocadamente, que si mantenía la autonomía y los privilegios de los militares obtendría necesariamente su endoso en blanco. No ocurrió así.

Con el país al borde del caos económico y paralizado por los cortes de energía, la gente salió a protestar masivamente, visiblemente frustrada. Con su paciencia agotada. Los gritos contra Morsi fueron duros y resonaron en millones de gargantas en la Plaza Tahrir, otra vez. Por ello el claro ultimátum militar, que sin embargo no logró impresionar a Morsi. También por ello su rápida caída, de alguna manera de la mano de los mismos jueces a quienes Morsi intentara someter por un decreto que pretendidamente lo ponía más allá de su jurisdicción. Por encima de la ley.

Un clima enrarecido

Hoy Egipto está inmerso en la violencia, con un clima social frágil, como pocas veces en la historia reciente. Polarizado en extremo. En medio del abierto e impaciente desencanto de la clase media y particularmente de los más jóvenes.

Para los islamistas, quizás exista la sensación de estar en Argelia en 1991; o en Palestina, en el 2006; o hasta en el propio Egipto, en 1954, cuando tuvo lugar el golpe militar de Gamal Nasser. Episodios, todos ellos, de represión y violencia que, de repetirse, podrían finalmente radicalizar a muchos de los miembros de la Hermandad Musulmana.

Para la región, toda suerte de reacciones. Alegría indisimulada en los pequeños países del Golfo, expresada por una inmediata declaración de la Liga Árabe. También presumiblemente para Bashar al-Assad, en Siria.

Desilusión evidente en las filas de Hamas y esperanza, en cambio, en las huestes de Fatah, las que responden a Mahmoud Abbas, quien felicitó a los militares egipcios, deseándoles éxito en la etapa que acaba de comenzar.

Seguramente un reservado intervalo de alivio en Israel, al menos por ahora. Preocupación, en cambio, para el gobierno turco y especialmente para el partido oficial, el islámico “Justicia y Desarrollo”, que ha tratado de cercenar la fuerza tradicional de los estamentos militares turcos.

También preocupación para el partido Ennahda, en Túnez, que – pese a su parentesco con la Hermandad Musulmana egipcia- ha sabido integrarse en una coalición con dos partidos de centroizquierda y está avanzando lentamente en su propia transición, aunque de la mano de los consensos. No obstante, hay llamados juveniles a un “Tamarrod” local, a la manera de la Plaza Tahrir.

La hora llama ciertamente a la prudencia. Y la historia está ahora mismo siendo vertiginosamente escrita, minuto a minuto.

Si el fanatismo finalmente prevalece, habrá más violencia. Si el espíritu de la reconciliación tiene, en cambio, oportunidad de afincarse, la transformación que Egipto aún no ha hecho podría de pronto ser posible. Pero nada luce ahora fácil.

Emilio Cárdenas es Abogado. Realizó sus estudios de postgrado en la Facultad de Derecho de la Universidad de Michigan y en las Universidades de Princeton y de California.  Es profesor del Master de Economía y Ciencias Políticas y Vice Presidente de ESEADE.

La primera vera que nunca fue:

Por  Alejandro A. Tagliavini. Publicado el 3/7/13 en http://www.hoybolivia.com/Blog.php?IdBlog=39137&tit=la_primera_vera_que_nunca_fue#.UdVx448puDU.facebook

De haber habido primavera árabe hoy debería ser verano y, sin embargo, parece que fuera invierno o, al menos, otoño. En cualquier caso, estamos donde empezamos: en Egipto gobiernan los militares que sostenían a Mubarak y los “cambios” que las fuerzas armadas occidentales ayudaron a instalar en el norte de África son solo “buenas intenciones”.

No faltan razones para que los egipcios se hayan lanzado a protestar. Tras un año de presidencia, Mohamed Morsi empeoró las cosas desde las revueltas de 2011 que acabaron con los 30 años de Hosni Mubarak. El desempleo supera el 13% y es causado por las leyes laborales coactivamente impuestas, desde el gobierno, que impiden el desarrollo natural del mercado, la carestía de la gasolina y los habituales apagones de electricidad debido a un mercado energético encorsetado por regulaciones estatales que no le permiten desarrollarse, la escasez de productos, el abuso de poder y la promoción de sus aliados islamistas, los Hermanos Musulmanes.

Egipto tiene una larga historia de autoritarismo. En julio de 1952, militares liderados por Muhammad Naguib y Gamal Abdel Nasser derrocaron a Faruk I, último rey egipcio. Dos años más tarde el entonces Consejo del Mando de la Revolución acusó a Naguib de autócrata y de fortalecer la cofradía de los Hermanos Musulmanes, siendo obligado a dimitir, quedando Nasser que instauró una dictadura militar que perduró hasta la caída de Mubarak, que acalló a esta cofradía islámica.

Sucede que el desarrollo de todo el cosmos se realiza exclusivamente por maduración. Paso a paso crece la vida y la naturaleza, no por saltos radicales o revolucionarios. Un niño no pasa a adulto de golpe, sino creciendo de a centímetro. Las revoluciones, que siempre son violentas porque intentan forzar un cambio radical que espontáneamente, naturalmente no se dará, no solo que nunca logran ningún cometido sino que suelen empeorar la situación, porque este forcejeo interrumpe el crecimiento natural del cosmos.  

Desde la intervención armada de los gobiernos Occidentales en Libia, las cosas no mejoraron mucho. Más de 200 kilómetros de dunas, con las blanquísimas rocas calizas típicas del “Desierto Blanco” del Sáhara, separan a Egipto de la frontera Libia. Paraíso de contrabandistas, particularmente de armas, beneficiados por la desaparición de Gadafi. Pareciera que el destino final de parte de este contrabando es la franja de Gaza y Siria. Sin embargo, algo queda en Egipto provocando que los disturbios sean más violentos, mientras circulan rumores sobre la creación de milicias armadas.

Pero Occidente parece no aprender de sus errores, como cuando financiaban a la guerrilla de la que luego surgió el “peor enemigo”, el terrorista Bin Laden. Ahora parecen cada vez más dispuestos a ayudar a los violentos rebeldes sirios contra el tiránico Asad. Deberían considerar que, entre otras víctimas inocentes, un sacerdote católico ha sido decapitado en Siria, según la agencia de noticias vaticana. François Murad, de 49 años, fue desalojado del convento de Gassabieh cuando intentaba defender a unas monjas. Los autores del asesinato son rebeldes del Frente Al Nusra, un grupo islamista considerado por las Inteligencias occidentales como brazo de Al Qaeda. Según algunos se ha acentuado la persecución de los cristianos, el 10% de la población, casi dos millones de sirios que profesa alguna de las 11 confesiones reconocidas.

Alejandro A. Tagliavini es ingeniero graduado de la Universidad de Buenos Aires. Es Miembro del Consejo Asesor del Center on Global Prosperity, de Oakland, California y fue miembro del Departamento de Política Económica de ESEADE.

 

Frágil alto el fuego en Gaza

Por Emilio Cárdenas. Publicado el 22/11/12 en http://www.lanacion.com.ar/1529181-fragil-alto-el-fuego-en-gaza

La situación en Medio Oriente no es ya la del 2008, cuando la invasión israelí a Gaza dejó 1.400 palestinos muertos y debilitó su imagen externa. Hay cambios geopolíticos de envergadura.

Egipto -gobernado por la Hermandad Musulmana, cercana ideológicamente a Hamás, aunque con la enorme diferencia que la primera ha renunciado a la violencia y la segunda no- es distinto. No obstante, continúa siendo un actor central e insustituible para la paz en la región y para mantener en pie los acuerdos de paz de 1979. Por el paso fronterizo de Rafah (o por túneles cercanos), los misiles en los últimos tiempos han seguido llegando, en gran número, a manos de los grupos radicales de Gaza para ser lanzados -indiscriminadamente- contra blancos civiles en territorio israelí. Son ahora más peligrosos, desde que incluyen a los Fajr-5 de fabricación iraní, con un alcance de 80 kilómetros. Por esto, Tel Aviv y Jerusalén han sido, de pronto, blanco de esos macabros disparos. Hablamos de cientos de misiles que últimamente se han lanzado diariamente. Y de la totalidad de la población civil israelí ahora expuesta a sus impactos. Más allá de las defensas israelíes, que están logrando destruir un tercio de esos misiles en vuelo.

Además, Turquía (con un gobierno que ha girado notoriamente hacia el islamismo) ya no está cerca de Israel. A lo que cabe agregar que Siria está en llamas, ante la impotencia del sistema de las Naciones Unidas, paralizado por el veto de Rusia y China. La situación siria parecería estar concentrando la atención de Hezbollah, que apoya con milicianos al régimen de los Assad. El Líbano, por su parte, sigue en la precariedad, con peligro de ser contagiado por Siria en la lucha facciosa que consume a este último país. Irán -pese a que su relación con Hamás podría haberse enfriado algo- continúa proveyendo misiles y entrenamiento a esa organización. Y Qatar, con sus enormes recursos financieros, está endosando y sosteniendo al gobierno local de Hamás encabezado por Ismail Haniyeh, lo que naturalmente no ayuda a los esfuerzos por unificar a Palestina.

El vecindario de Israel es ahora, queda visto, algo más complejo. No obstante, la influencia norteamericana en Medio Oriente sigue siendo clave, aunque su peso relativo pueda haber disminuido. No sólo en el mundo árabe. También en Israel, como consecuencia de los desencuentros entre Benjamin Netanyahu y Barack Obama, previos a la reelección de Obama, que aparentemente no han hecho mella en el amplio apoyo político con que Netanyahu cuenta en su país. Los acuerdos recientes de cese del fuego demuestran que esa influencia sigue siendo esencial.

Lo cierto es que el nuevo presidente egipcio, Mohamed Morsi, ha estado -desde el primer momento- en el centro mismo de la nueva crisis, procurando desactivarla. Para ello, en señal de compromiso, envió a su primer ministro Heshan Kandil a Gaza, muy pocas horas después de las represalias aéreas israelíes. Y ha estado coordinando su esfuerzo pacificador con el de los Estados Unidos, las Naciones Unidas, la Unión Europea, la Liga Árabe (que incluye a Fatah), Turquía y Qatar.

El cese del fuego alcanzado ha evitado una segunda invasión israelí a la Franja de Gaza, con todas sus muy serias implicancias.

Ese es apenas un primer paso en dirección a edificar un horizonte de estabilidad más prolongado, sin que se sigan disparando misiles -a mansalva- desde el interior de Gaza, lo que sucede con población civil palestina en torno a las rampas, a la manera de escudos humanos. A ello debe sumarse un esfuerzo verificable por cortar el suministro de los misiles iraníes que, al ser lanzados, obran a la manera de peligrosa mecha que se enciende más o menos fácilmente.

Otro paso importante es el de lograr acuerdos estabilizadores con Fatah. Porque no es fácil imaginar acuerdos duraderos de paz sin Fatah, ahora relativamente relegada a un segundo plano por las explosiones de violencia en Gaza. Fatah es importante, porque no es concebible que -de pronto- Hamás esté dispuesta a reconocer el derecho del Estado de Israel a existir como tal. Un cambio de posición en esto de Hamás impulsaría ciertamente las conversaciones de paz. Pero, reitero, no parece nada sencillo poder obtenerlo.

 
Foto: EFE 

Medio Oriente luce entonces menos predecible y más frágil que a fines del 2008. La influencia de los Estados Unidos ha quedado algo debilitada, lo que ha generado vacíos que otros están llenando. Pero el país del norte sigue teniendo un rol central en Medio Oriente . Esto ha quedado evidente con la intervención personal de Barack Obama (luego de dos años de alejamiento de esta cuestión) en la solución de la crisis, en diálogo directo con el presidente Morsi.

Por todo esto en Israel ha crecido la sensación de que su futuro esencialmente depende siempre de ella misma. Ocurre que, aunque en el escenario haya nuevos o renovados actores, la violencia y sus terribles consecuencias siguen estando presentes.

Como siempre es necesario que todos los actores de la comunidad internacional, cada uno en su esfera, comprometan sus esfuerzos para construir -y asegurar- la paz que ha eludido por tanto tiempo a Medio Oriente. En lo inmediato, sin duda. Más allá, también.

El diálogo entre Obama y Morsi puede haber conformado una nueva alianza geopolítica difícil de imaginar, que quizás resulte decisiva para la estabilidad regional. En la que tanto las urgencias de Israel, como las de una Palestina unificada, se pongan sobre la mesa. Aunque lo cierto sea que sólo habrá paz duradera si -saliendo del estancamiento- se logra poner en marcha un nuevo esfuerzo de paz, estructurado sobre la idea de los dos Estados, y coronarlo con éxito. Nada fácil, pero no un imposible.

Emilio Cárdenas es Abogado. Realizó sus estudios de postgrado en la Facultad de Derecho de la Universidad de Michigan y en las Universidades de Princeton y de California.  Es profesor del Master de Economía y Ciencias Políticas y Vice Presidente de ESEADE.