LA XENOFOBIA ENFERMIZA DE TRUMP

Por Alberto Benegas Lynch (h)

 

El otrora baluarte del mundo libre está en manos de un xenófobo que contradice todos los valores en su momento estipulados por los Padres Fundadores de esa nación que ha mantenido durante un largo período esos principios de apertura y respeto para con el extranjero. Ahora este megalómano coincide con esperpentos conocidos en otras latitudes como el “vivir con lo nuestro” y otras sandeces de tenor equivalente.

 

La xenofobia no es solo con respecto a la inmigración y sus declaraciones racistas, Trump agrede comercialmente a Europa, a México, Canadá y China con la pretensión de encerrarse dentro de sus fronteras lo cual es similar a que se establezcan aduanas interiores en cada barrio para “defenderse de la invasión” de productos más baratos y mejores de otros pueblos, un lenguaje militar del todo inapropiado como si se tratara de ejércitos de ocupación. Con estas actitudes se hace muy difícil la convivencia civilizada.

 

En el contexto xenófobo que impone Trump, nada se gana con reducir impuestos si a la vez se incrementa sideralmente el gasto público. Poco se gana con desregular algunas áreas si simultáneamente se arremete contra el Poder Judicial y el periodismo. Es típico de mente conservadora siempre comparar la situación con gestiones peores de otros mandatarios, lo cual es lo contrario de la actitud de las izquierdas que siempre reclaman más desde sus puntos de vista autoritarios por eso es que son éstos los que corren el eje del debate y marcan la agenda.

 

La “guerra comercial” iniciada por el actual morador de la Casa Blanca con su peculiar estilo capilar y bravuconadas varias debe poner en alerta a quienes forman parte de los países agredidos por la suba de aranceles a sus productos en el mercado estadounidense. Lo digo en el sentido de tener muy en cuenta que la denominada “reciprocidad” en esa trifulca no es tal. Si el país A impone aranceles a los productos que proceden del país B, este último haría muy mal en agregar también tarifas para los bienes que entran del primer país puesto que de ese modo estará perjudicando doblemente a sus ciudadanos: la primera vez por la contracción en las ventas al país A y la segunda por obligar a sus habitantes a comprar más caro de ese mismo país… vaya reciprocidad.

 

Otra vez se repite la situación ya anticipada por Adam Smith en el siglo xviii en cuanto al peligro de empresarios metidos en la política. Un empresario eficiente es aquel  que revela un talento especial para descubrir cuando los costos están subvaluados en términos de los precios finales y saca partida del arbitraje correspondiente, lo cual para nada significa que  conozca un ápice de los fundamentos éticos, jurídicos y económicos de una sociedad abierta.

 

No parece haber otra salida que reiterar lo dicho anteriormente sobre el tema arancelario. Parece increíble que a estas alturas del siglo xxi seguimos debatiendo si hay que imponer trabas o no al comercio entre países. Todavía se siguen empleando los argumentos más retrógrados, primitivos y cavernarios del mercantilismo que comenzaron a esgrimirse en el siglo xvi al efecto de bloquear transacciones de bienes y servicios a través de las fronteras, como si éstas fueran delimitaciones mágicas que modifican todos los principios de sensatez y cordura.

 

La base central para derribar las trabas al comercio exterior es que permite el ingreso de mercancías más baratas, de mejor calidad o las dos cosas al mismo tiempo. Es idéntico al fenómeno de incrementos en la productividad: hace menos onerosa las erogaciones por unidad de producto con lo que se liberan recursos humanos y materiales para poder dedicarlos a otros menesteres, lo cual, a su turno, significa estirar la lista de bienes y servicios disponibles que quiere decir mejorar el nivel de vida de los habitantes del país receptor.

 

Esto mismo es lo que sucedió cada vez que se inventó un procedimiento para mejorar la productividad con lo que, como queda dicho, se liberan recursos humanos y materiales para otros emprendimientos al efecto de satisfacer otras necesidades para lo que el empresario está atento en cuanto a capacitaciones y así lograr sus objetivos de aumentar ganancias. Ese es el progreso. Todo aprovechamiento de los siempre escasos recursos se traduce en aumento de salarios e ingresos en términos reales puesto que ello es consecuencia de las tasas de capitalización.

 

Si se comienza a preguntar cuales cosas se podrían fabricar como si estuviéramos en Jauja y todos estuvieran satisfechos, quiere decir que no hemos entendido nada de nada sobre economía. Reiteramos, en verdad la cuestión arancelaria no es diferente de los efectos que tendrían lugar si se impusieran aduanas interiores en un país o si un productor de cierto bien en el norte descubre un nuevo procedimiento para producirlo y consecuentemente lo puede vender más barato y mejor, pero en el sur lo bloquean debido a que los de la zona lo fabrican más caro y de peor calidad.

 

Este es el mensaje de los funcionarios de las aduanas de todas partes: “no vaya usted a traer algo mejor y de menor precio porque perjudicará gravemente a sus congéneres”. En un sentido contrario, este es el significado de los duty free que tanto fascinan a todo el mundo los cuales dejarían de existir si no se interpusieran los aranceles y tampoco viajarían pasajeros con medio mundo a cuestas en proporción a lo cerrado al comercio que sean sus países de origen puesto allí que podrían adquirir lo que necesitan en lugar de acarrear pesadas maletas y esconder productos en los lugares más increíbles del cuerpo para no ser detectados por los antedichos burócratas (por supuesto que los que imponen semejantes legislaciones ingresan mercaderías con pasaportes diplomáticos y otras prebendas).

 

A juzgar por los voluminosos “tratados de libre comercio” aún no se comprendió que la abolición de aranceles permite ajustar la relación exportación/importación a través del tipo de cambio libre. Al exportar ingresan divisas que se deprecian en relación a la moneda local, lo cual estimula las importaciones que, a su vez, aprecian la divisa extranjera debido a la salida de las mismas, lo cual frena las importaciones y estimula las exportaciones y así sucesivamente. Todo arancel a las importaciones afecta las exportaciones puesto que disminuye las demandas de divisas que es precisamente lo que incentiva las exportaciones y viceversa.

 

Sin duda que si los gobiernos introducen alquimias monetarias, manipulaciones del tipo de cambio, endeudamientos estatales que hacen las veces de entrada de capitales y se impone dispersión arancelaria se crea un embrollo que perjudica a las partes en las transacciones comerciales y, especialmente, a los consumidores. Este es especialmente el caso del endeudamiento: entran divisas del exterior que no son fruto de las exportaciones por lo que se deprecia el tipo de cambio, lo cual, a su turno,  incentiva artificialmente las importaciones que, a su vez, generan desbalances artificiales.

 

El francés decimonónico Frédéric Bastiat tiene infinidad de escritos en los que se burla del llamado “proteccionismo” que en verdad desprotege a los consumidores y le da cobertura a empresarios ineficientes que viven a costa de los demás. En este contexto, en su época sugería se obligue a tapiar todas las ventanas de las casas al efecto de proteger a los fabricantes de candelas de la “competencia desleal del sol”.

 

En aquellos tiempos del siglo xvi Montaigne escribió sobre el comercio de modo tal que luego lo dicho se conoció como “el dogma Montaigne” que consistía en la peregrina idea de que en toda transacción la parte que hace entrega de dinero pierde mientas que quien la recibe gana, situación que modernamente se denomina “suma cero” en el contexto de la teoría de los juegos. Pues bien, la miopía de Montaigne y sus seguidores no les permite ver que en toda transacción ambas partes ganan: el que entrega dinero es porque aprecia más el bien o servicio recibido que la suma que entrega a cambio, de lo contrario no hubiera realizado la operación. De aquella falacia deriva la noción la balanza comercial favorable si se exporta más de lo que se importa y la supuesta ventaja de acumular dinero.

 

En realidad lo ideal para un país sería solamente importar sin exportar nada, es decir arrasar con los bienes y servicios del mundo sin tener que llevar a cabo exportación alguna. Es lo mismo que sucede con cada uno de nosotros: es difícil de imaginar una situación más grata que la de comprar y comprar de todo sin necesidad de vender nada. Lamentablemente nos vemos obligados a vender bienes o servicios para poder adquirir lo que necesitamos, lo mismo ocurre con un conjunto de personas que viven en un país las cuales deben vender al extranjero para poder comprarles o, de lo contrario, deben ingresar capitales al país para poder financiar dichas adquisiciones. Por estas falacias es que Jacques Rueff en The Balance of Payments aconseja que los gobiernos no lleven las estadísticas del comercio exterior ya que constituyen una tentación para intervenir en el mercado que es cuando se suceden los desajustes mencionados.

 

Es paradójico que se hayan destinado años de investigación para reducir costos de transporte y llegados los bienes a la adunada se anulan esos tremendos esfuerzos a través de la imposición de aranceles, tarifas y cuotas. Kenneth Boulding en su clásico Análisis Económico concluye que “Así pues, un defensor razonable de los aranceles debe demostrar su lógica dispuesto a defender el retorno a los tiempos del caballo y la diligencia”.

 

En general los defensores de los aranceles son empresarios prebendarios con el apoyo logístico de intelectuales partidarios de esa contradicción en términos denominada “economía cerrada” (como lo es un círculo cuadrado), pero si se compara con los millones de consumidores perjudicados comprobamos lo que puede hacer una minoría decidida.

 

Vilfredo Pareto escribió que “el privilegio, incluso si debe costar 100 a la masa y no producir más que 50 a los privilegiados, perdiéndose el resto en falsos costes, será en general bien aceptado, puesto que la masa no comprende que está siendo despojada, mientras que los privilegiados se dan perfecta cuenta de las ventajas de las que gozan”.

 

Hay un dèjá vu en todo este pataleo estadounidense. Del mismo modo que ocurre con las personas, un grupo de ellas conocida como una nación tiene todo que ganar al abrirse al comercio, en este sentido resulta del todo irrelevante si las otras personas y países deciden hacer las del troglodita.

 

A este cuadro de situación se agregan las crisis en España y en Italia (ahora con Sánchez y Conte a la cabeza) para no decir nada de las lamentables economías de Cuba, Venezuela, Nicaragua y Bolivia a las que se acoplan las ya destrozadas de Irán y Corea del Norte. Tal vez los signos más alentadores en América latina estén representados por Chile y por las perspectivas electorales en Colombia que afortunadamente van en dirección opuesta a los nubarrones electorales que se avecinan en México (es de esperar que Brasil y Argentina encuentren rumbos adecuados).

 

En resumen, respecto al tema arancelario, tal como señala Milton Friedman “La libertad de comercio, tanto dentro como fuera de las fronteras, es la mejor manera de que los países pobres puedan promover el bienestar de sus ciudadanos […] Hoy, como siempre, hay mucho apoyo para establecer tarifas denominadas eufemísticamente proteccionistas, una buena etiqueta para una mala causa”.

 

Alberto Benegas Lynch (h) es Dr. en Economía y Dr. en Ciencias de Dirección. Académico de la Academia Nacional de Ciencias Económicas, fue profesor y primer rector de ESEADE durante 23 años y luego de su renuncia fue distinguido por las nuevas autoridades Profesor Emérito y Doctor Honoris Causa.

 

 

El Fondo Monetario Internacional

Por Alberto Benegas Lynch (h). Publicado el 14/5/18 en: https://www.cronista.com/columnistas/El-Fondo-Monetario-Internacional-20180514-0013.html

 

El FMI fue una creación de Bretton Woods inspirada por John Dexter White y John Maynard Keynes, primero como banquero de banqueros centrales y luego como prestamista. Entre otros, al decir de economistas de la talla de Peter Bauer, Doug Bandow, Robert Barro, Karl Brunner, Ronald Vauvel y Raymond Mickesell, esa institución sirve para financiar a gobernantes ineptos que cuando están por renunciar o, empujados por la realidad, revertir sus fracasadas políticas estatistas reciben cuantiosos recursos a bajas tasas de interés con períodos de gracia al efecto de continuar con aparatos estatales sobredimensionados a los que generalmente aconsejan incrementar aun más las cargas impositivas y otras medidas al efecto de equilibrar sus presupuestos, pero no reducir el tamaño del Leviatán.

 

 

Sostienen estos profesionales que ese ha sido el caso repetidamente en Argentina, México, Bolivia, Republica Dominicana, Haití, Indonesia, Irak, Pakistán, Tanzania, la ex Camboya, Filipinas, Ghana, Nigeria, Sri Lanka, Zambia, Uganda, El Salvador, Egipto y Etiopía. En este contexto Harry Johnson ha consignado que “el llamado nuevo orden internacional no es nuevo, ni orden ni internacional sino que es una copia del mercantilismo del siglo xvi”.

 

En su visita a Buenos Aires, Yuri Yarim Agaev, enviado por Vladimir Bukouvsky -uno de los más destacados disidentes de la ex Unión Soviética junto con Alexander Solzhenistin- informó que luego del derrumbe del Muro de la Vergüenza liberales rusos estuvieron a punto de acceder al gobierno “si no fuera por la apresurada irrupción del FMI que dotó de millones de dólares a miembros de la nomenclatura de donde finalmente surgió el actual gobierno mafioso”.

 

Fue muy difundido el caso del general Mobutu Sese Seko que usurpó el poder en Zaire que fue el mayor receptor de ayuda por parte del FMI en relación a su población. El poder de Mobutu fue absoluto condenando a la gente a los suplicios más horripilantes en un contexto de saqueo permanente que permitió que ese sátrapa acumulara una fortuna de ocho mil millones de dólares de esa época.

 

Como es sabido, el FMI se financia coactivamente con el fruto del trabajo ajeno aportado por los distintos países miembros. Entonces, debido a su antes referida trayectoria y a la fuente de recursos a la que echa mano es que autores como los mencionados al comienzo de esta nota sugieren la liquidación de esa entidad, a los que debe agregarse el jugoso ensayo de Anna Schwartz titulado “Es tiempo de terminar con el FMI y el Departamento de Estabilización del Tesoro” y  los suculentos libros, por una parte, de Melvyn Krauss titulado Development Without Aid y, por otra, el de Dambisa Moyo titulado Cuando la ayuda es el problema en los que se detallan innumerables casos patéticos de países que reciben cuantiosos recursos en medio de corrupciones alarmantes y dislates económicos fomentados por la ayuda que proviene coercitivamente de bolsillos ajenos.

 

Alberto Benegas Lynch (h) es Dr. en Economía y Dr. en Ciencias de Dirección. Académico de la Academia Nacional de Ciencias Económicas, fue profesor y primer rector de ESEADE durante 23 años y luego de su renuncia fue distinguido por las nuevas autoridades Profesor Emérito y Doctor Honoris Causa.

 

 

Inflación: la verdad de Perogrullo

Por Carlos Alberto Salguero. Publicado el 20/4/18 en: https://www.rionegro.com.ar/columnistas/inflacion-la-verdad-de-perogrullo-CL4841141

 

 

El pasado jueves, el Indec comunicó la tasa de inflación para el mes de marzo: 2,3%, una décima de punto porcentual menos que en febrero, pero algo por encima del 1,8% del mes de enero. Educación, 13,8%; Equipamiento y Mantenimiento del Hogar, 4,5%; y Prendas de Vestir y Calzado, 4,4%: son algunos de los componentes que han provocado tracción sobre el indicador mensual y, como es natural, reflejaron la estacionalidad de la nueva temporada otoño-invierno. Todo lo cual sintetizó un agregado para el trimestre del 6,64%, que supera al 6,1% de igual período registrado en el año anterior.

El fenómeno inquieta a muchos analistas quienes, en pos de anticipar el comportamiento futuro de la evolución de los precios, se enfocan en el alza de precios de los pasados 12 meses. Para el período, el indicador se estabilizó en el rango del 25% hacia fines del 2017, y el gobierno decidió recalibrar la meta de la autoridad monetaria para el 2018 (del 10% al 15%). También se pone especial atención al caso particular de la denominada “inflación núcleo”, la que no está vinculada con factores estacionales y con los precios regulados por el gobierno, que aceleró el presente mes a ritmo de 2,6%, superando el promedio general, porque recibió con rezago los efectos de las subas previas del tipo de cambio y de las tarifas.

Con igual razonamiento, es decir, la inducción o el positivismo metodológico utilizado por la ortodoxia, podría aseverarse que a este ritmo la tasa anualizada-no “desestacionalizada” (desestacionalizar se utiliza con el significado de eliminar de un dato o serie, mediante la aplicación de cierto filtro o procedimiento estadístico, el efecto de las variaciones cíclicas estacionales que esa variable experimente a lo largo del año) alcanzaría hacia el mes de diciembre la abultada cifra del 29,32%.

Sin embargo, la inflación, en el mundo en general y en el continente en particular, ha dejado de ser un problema, “Está disminuyendo en varios países de la región (con contadas excepciones, como México, Argentina y Venezuela), a pesar de la recuperación de los precios de las materias primas, lo que indica que las brechas de producto siguen siendo negativas y que las presiones inflacionarias derivadas de la depreciación de las monedas se han disipado” (las estadísticas de nuestro país no fueron tomadas en consideración durante la última década, al igual que las de Venezuela), según el informe Perspectivas Económicas FMI, abril de 2017.

Por lo tanto, el fenómeno de la inflación cada vez menos frecuente en el escenario económico global debiera ser explicado por sus verdaderas causas, y no mediante animadas especulaciones que sólo tienden a confundir irremisiblemente.

En lo que se conoce como el debate de la neutralidad del dinero, la mayoría de los economistas aceptan que los efectos a largo plazo del dinero recaen totalmente (o casi) sobre los precios, con un impacto muy limitado o nulo sobre las variables reales; también, varios de ellos admiten que las perturbaciones monetarias pueden tener efectos reales a corto plazo. Pero la naturaleza de tales perturbaciones tiene un alcance temporal y limitado.

Durante las últimas décadas, la necesidad de compatibilizar la aparente neutralidad del dinero a largo plazo con sus posibles efectos reales a corto plazo llevó al desarrollo de un campo de investigación muy activo que se traduciría en las llamadas teorías monetarias del ciclo económico. En dicha línea argumental, el relevamiento realizado por McCandless y Weber en 1995 estudió la neutralidad del dinero a corto y a largo plazo para un conjunto de 110 países durante un período de treinta años (entre 1960 y 1990). Las correlaciones observadas entre las tasas de crecimiento de los precios, de la producción y de varias definiciones del stock de dinero (M0, M1 y M2) alcanzaron conclusiones fundamentales: mostraron que la correlación entre la tasa de inflación y la de crecimiento de la oferta monetaria varía entre 0.92 y 0.96, dependiendo de la definición de dinero que se utilice.

A menos que el gobierno tome nota de que la variación interanual de la base monetaria, o dinero de alto poder –del 29,3% para los últimos doce meses, conforme el Informe Monetario Mensual del BCRA de marzo de 2018–, es compatible con el comportamiento empírico de los precios monetarios, y, sobre todo, esté dispuesto a admitir que, bajo las actuales condiciones, las metas no son alcanzables: la política monetaria no resultará un indicador confiable y consistente con la realidad económica que subyace. Similar desempeño se observa con el comportamiento de la circulación monetaria, 27,9%.

En síntesis, si los argentinos seguimos empeñados en descubrir o redescubrir la pólvora, que fue probablemente la primera gran aportación de la Alquimia, seguiríamos alimentando aquel mito o frase que lanza una invectiva contra alguien que ha hecho o dicho algo y resulta ser “la verdad de Perogrullo”.

 

Carlos Alberto Salguero es Doctor en Economía y Máster en Economía y Administración de Empresas (ESEADE), Lic. en Economía (UCALP), profesor titular e investigador en la Universidad Católica de La Plata y egresado de la Escuela Naval Militar.

El “neoliberalismo” de Macri

Por Gabriel Boragina Publicado el 24/3/18 en: http://www.accionhumana.com/2018/03/el-neoliberalismo-de-macri.html

 

Respecto de la cuestión de si el gobierno del presidente Macri es neoliberal o no, caben hacer las siguientes reflexiones que tienen que ver con puntos que hemos desarrollado en muchas otras oportunidades.

En lo personal, trazo diferencias sustanciales entre los términos liberalismo y el más popular neoliberalismo. Dado que -en lo particular- adhiero al liberalismo y no el neoliberalismo volveré a precisar (lo más sintéticamente que me sea posible) que entiendo por esta filosofía a la que yo suscribo.

Lo que sigue son las respuestas que le di a un ocasional interlocutor español que sostenía que en Sudamérica y -especialmente- en la Argentina había un gobierno liberal o neoliberal. Voy a tratar de desarrollarlas en el mismo orden en que se dio el diálogo que mantuve con él.

Mis respuestas a sus “planteos” fueron las siguientes:

  1. El último vestigio de liberalismo que tuvimos por estos lares, tuvo su punto culminante en las décadas del 20 y del 30 del siglo pasado (variando en la región según cada país, claro). El “auge” del liberalismo en el curso de la historia mundial (ya no sólo sudamericana) fue relativamente breve en una perspectiva histórica que puede decirse comprendida entre fines del siglo XVIII hasta las dos o tres primeras décadas del siglo XX. Desde estas últimas fechas hasta la actualidad las ideas liberales fueron paulatinamente siendo desplazadas por la ideología socialista asumiendo distintos grados y proporciones según las épocas. En Sudamérica, característicamente, hallaron buena acogida las ideologías fascistas y sus variantes populistas que gozaron de gran predicamento desde mediados del siglo pasado hasta nuestros días. En el caso argentino, ello con el peronismo, e incluso con gobierno de diferentes denominaciones, inclusivamente militares. Desde esta última época hasta la actualidad puede decirse que los otros gobiernos argentinos han girado dentro de un círculo conformado por el populismo y la socialdemocracia (en el mejor de los casos). Pero, siempre en las fechas indicadas, ninguno ha rozado siquiera la esencia del ideario liberal, ni han puesto en ejecución sus más efectivas recetas.
  2. El proceso descripto tuvo su punto de partida a partir de la década del 30 del mismo siglo, donde se empezaron a introducir en Latinoamérica -importadas de Europa- las doctrinas fascistas y nazistas, y sus correlatos económicos: el nacionalismo y el proteccionismo. Las ideologías mencionadas, implantadas en la región con mucha fuerza hacia mediados del siglo pasado se mantuvieron hasta nuestros días oscilando entre un estatismo virulento hacia otro más atenuado. El gobierno del presidente Macri -en mi opinión- es un estatismo de bajo grado en comparación a los gobiernos precedentes argentinos. Nuevamente, nada de ello tiene siquiera punto de contacto con el liberalismo que se le achaca.
  3. En lo económico, estrictamente, se aplicó -durante los periodos antes enumerados- el keynesianismo. Keynes publicaba su “Teoría General…” en 1936, pero sus opiniones empiezan a colarse en Latinoamérica hacia fines de los años 50, y tienen su apogeo en los 70 del mismo siglo, en gran parte gracias a la CEPAL. Esas teorías se siguen aplicando más tenuemente en la actualidad. Como se observa…nada de “liberalismo” en todo un largo periodo…hasta hoy. Esta tendencia no lo fue solo en la Argentina, sino en la mayor parte de la región.
  4. En los años 80 y durante casi 20 años, en Chile se pusieron en marcha algunas tesis “monetaristas” con buen éxito. Sin embargo, como no se quiso abandonar de todo el keynesianismo, la mejoría no fue óptima. Pero fue un buen intento. Como se ha venido observando en las últimas décadas, México, Perú y Colombia mejoran sus economías en la medida que se apartan del intervencionismo keynesiano.
  5. En cuanto a llamar a todo lo anterior “neoliberalismo” puede aceptarse siempre y cuando -y en la medida que- se tenga en claro que “neoliberalismo” NO ES liberalismo. En otra oportunidad hemos llegado a la conclusión que el “neoliberalismo” no es otra cosa que lo que nosotros llamamos intervencionismo (quizás de bajo grado, pero intervencionismo al fin). Al “neoliberalismo” se le oponen el liberalismo, por un lado, y el colectivismo por el otro. Desde este punto de vista, el gobierno de Macri si seria “neoliberal”, es decir intervencionista de grado reducido o intermedio. Claramente No liberal. En esta línea, el keynesianismo también sería una vertiente “neoliberal”.
  6. Mas precisamente, el accionar del presidente Macri se orienta hacia una política desarrollista. El “desarrollismo” no es más que un derivado del keynesianismo. En estas latitudes se lo intentó a fines de la década del 50 y principios de la década del 60 del mismo siglo XX. Sus pilares son la obra “pública”, tanto industrial, vial, como habitacional, financiada con inversiones privadas o estatales. Quizás esto sea “neoliberal”, pero no es liberal de modo alguno, toda vez que el liberalismo no promueve (ni deja de hacerlo) actividad específica ninguna, sino que deja en libertad a todo el mundo para que encare la acción lícita que prefiera sin interferencias del gobierno.

El interlocutor español al que refuté con estas respuestas confesó -al fin de cuentas- no ser experto en economía (por cierto, le agradecí su honestidad intelectual al hacerlo), al tiempo que le respondí que, me gustaría saber en qué “fuentes” o autores serios se basaba para lo que venía afirmando. Y me remitió a la Wikipedia (lo que le agradecí de todos modos) no sin aclararle que tal remisión no es suficiente (ni muy académico que digamos), ya que se trata tan sólo de una simple enciclopedia, que, para peor, se escribe en forma anónima y en la que cualquiera puede entrar, escribir, modificar, borrar, editar los artículos, etc. (lo que es tanto peor).

Por último, le agregué que, sería bueno que nos indicara que economistas había leído, sus nombres y apellidos, o -al menos- sus apellidos, como se titulan sus libros, ediciones, etc. …tanto como para tener alguna base o referencia válida. Lo que sería útil también para estar al corriente en qué y cómo fundamentaba sus dichos, tales como que “el keynesianismo no fue totalmente aplicado” (afirmación sorprendente, por cierto), cuando hasta los mismos economistas keynesianos aseveran lo contrario a lo que tan tajantemente decía. Pero, lamentablemente, nunca conseguí que me contestara.

 

Gabriel Boragina es Abogado. Master en Economía y Administración de Empresas de ESEADE.  Fue miembro titular del Departamento de Política Económica de ESEADE. Ex Secretario general de la ASEDE (Asociación de Egresados ESEADE) Autor de numerosos libros y colaborador en diversos medios del país y del extranjero.

Si quieres salvar al mundo, usa la lógica

Por Alejandro A. Tagliavini. Publicado el 3/1/18 en: https://alejandrotagliavini.com/2018/01/03/si-quieres-salvar-al-mundo-usa-la-logica/

 

“Si quieres cambiar el mundo, vuelve a tu casa y ama a tu familia”, decía con razón Teresa de Calcuta y, parafraseándola, agregaría que, si quieres enderezar al globo, no olvides a la lógica. Es que tenemos la holgazana costumbre de que, cuando no entendemos algo, dejamos de lado la coherencia con tal de encontrar alguna “explicación” fácil, aunque esta respuesta siendo ilógica termine provocando el efecto contrario.

Por caso, muchos condenan la violencia pero luego, asustados por los graves daños que provocan algunas sustancias, las prohíben. Ahora ¿cómo reprimen a los vendedores, con flores o con la policía? Para esto sí les vale la violencia, incoherentemente, y el resultado es que, solo en México, la “guerra contra las drogas” lleva más muertos que la de Vietnam. En tanto, Portugal que no prohíbe estas drogas, es el país de Europa con mejor calidad de vida, según InterNations, entre otras cosas, porque bajó el consumo, desapareció el delito relacionado con los narcos y no tienen terrorismo.

A las puertas de Lisboa se erige una gran estatua de Cristo Rey en agradecimiento por la no participación del país en la Segunda Guerra Mundial (SGM). Se quejaba Charlton Heston, asegurando que les habían dicho que la SGM se hacía para combatir a la tiranía, pero la verdad es que trajo otra peor, la soviética. Es que combatir la violencia -de la tiranía Nazi- con violencia, con una guerra, es incoherente y el resultado fue que se potenció a Stalin, que exportó el comunismo por el orbe, hasta hoy que tenemos que sufrir al castrismo.

Sin la SGM, ¿Hitler habría desaparecido al enfrentar a Stalin? O los dos habrían quedado debilitados cayendo como cayó la URSS en paz que es como la lógica indica: la violencia se elimina con su opuesto, la paz, no con más violencia. Por cierto, que quede claro que, ante la duda, es moralmente inadmisible encarar una contienda que supuso la muerte de más de 60 millones de personas “por si acaso”.

Pero veamos incoherencias más “domesticas”. Por caso, Uber podría utilizar helicópteros en México DF dado que, con 5,5 millones de automóviles circulando, la movilidad presenta un nivel de congestión promedio de 66% -de tiempo perdido, en relación con el utilizado con tránsito normal- aunque en horas pico puede alcanzar hasta 101%, según un estudio de TomTom Traffic, realizado en 390 ciudades de 48 países.

Los automovilistas de la capital mexicana pierden hasta una hora demás en sus traslados diarios, lo que suma 227 horas al año, equivalente a nueve días, una cifra superior respecto a ciudades de Tailandia, Indonesia, China y Brasil. Según Eugenio Riveroll, de SinTráfico, el tránsito en México DF conlleva un costo anual de US$ 1.804 millones, dada las horas hombre de trabajo pérdidas y los gastos ambientales.

Ahora, es creencia popular, alentada por los políticos, que esto se debe al “progreso”: habría más autos, dada la mejor tecnología que abarata su costo y el aumento del poder adquisitivo de las personas. ¿Es creíble, es coherente, que algo que complica tanto la vida, sea causado por el “progreso”? No, claramente es un regreso.

Y es culpa del Estado, porque al centralizar el poder que todo regula, las empresas necesitan estar cerca de las oficinas burocráticas provocando una fuerte concentración. Luego, el muy deficiente diseño estatal de las ciudades y su transporte público y las autopistas y calles terminan por provocar este infierno.

 

Alejandro A. Tagliavini es ingeniero graduado de la Universidad de Buenos Aires. Ex Miembro del Consejo Asesor del Center on Global Prosperity, de Oakland, California y fue miembro del Departamento de Política Económica de ESEADE.

Calidad institucional en América: Chile, que lidera las posiciones entre los latinoamericanos, ¿puede cambiar de rumbo?

Por Martín Krause. Publicada el 26/7/17 en: http://bazar.ufm.edu/calidad-institucional-america-chile-lidera-las-posiciones-los-latinoamericanos-puede-cambiar-rumbo/

 

Canadá y Estados Unidos intercambian liderazgos en uno u otro subíndice y las islas caribeñas muestran mejores resultados en las políticas que en las económicas. Otros como Chile, Guatemala o México tienen mejor desempeño en las económicas. El análisis detallado de cada caso, junto al desempeño en cada indicador visto antes, permitiría destacar cuáles son las áreas que más requieren atención y reforma en cada uno de los países. Ese análisis no se presenta aquí, pero se puede realizar con los datos existentes.

Conclusión

El panorama institucional en América Latina y en los países de mayor calidad muestra una situación de alguna forma contrapuesta. América Latina parece abrir las puertas a una mejora en su calidad luego del agotamiento de modelos populistas. Por otro lado, el marco institucional de los países de mayor calidad se ve amenazada por el avance del populismo que América Latina busca dejar.

Curiosamente, Chile, el país de mejor calidad institucional en América Latina, muestra señales similares a la de los países con los que comparte la tabla; las presiones populistas son fuertes y luego de años de estabilidad ha comenzado a caer, aunque poco por el momento. Es de esperar que no exista un movimiento de confluencia por el cual los países que están ahora más abajo suban, y los que están arriba caigan, acercándose todos en el medio, ya que beneficia a todos que la mejora sea general.

 

Martín Krause es Dr. en Administración, fué Rector y docente de ESEADE y dirigió el Centro de Investigaciones de Instituciones y Mercados. (Ciima-Eseade). Es profesor de Historia del Pensamiento Económico en UBA. 

Argentina: el país más anticapitalista de América Latina

Por Iván Carrino. Publicado el 22/4/17 en: http://www.ivancarrino.com/argentina-el-pais-mas-anticapitalista-de-america-latina/

 

“Argentina está de vuelta” es una frase que suelen utilizar los medios para referirse al cambio político en el país luego de las elecciones de 2015. En octubre de ese año el partido comandado por Cristina Fernández de Kirchner comenzaba a abandonar 12 años de poder.

La mayoría de los análisis ubican al nuevo gobierno entre aquellos que toman políticas promercado, dando cierta idea de defensa del capitalismo dentro del país. Sin embargo, el apoyo al sistema de mercado en Argentina dista de ser lo que muchos piensan.

Es difícil dar una definición exhaustiva del capitalismo, especialmente porque no solo se trata de una doctrina económica, sino más bien de una filosofía o forma de entender el mundo. Sin embargo, ajustándolo solamente a la esfera económica, podemos decir que un sistema capitalista es aquel donde se respeta la propiedad privada, el rol del gobierno es limitado y la competencia entre las empresas es la que mejora la calidad de vida de todos.

En retrospectiva histórica, el fin del mercantilismo y su reemplazo por el capitalismo fue el responsable de la mejora exponencial en las condiciones de vida de la población. Obviamente, un sistema tan benéfico para el progreso de la sociedad debería ser positivamente valorado por sus miembros. Sin embargo, esto no está sucediendo.

De acuerdo con un estudio del profesor Carlos Newland, presentado la semana pasada en la Escuela Superior de Economía y Administración de Empresas (ESEADE) (Argentina), el apoyo por el sistema capitalista viene declinando en el mundo.

En el estudio en cuestión, Newland mide el apoyo al sistema de mercado tomando como referencia la “Encuesta Mundial de Valores” y extrayendo de allí tres afirmaciones clave que los encuestados tienen que valorar.

Las proposiciones son las siguientes:

1) La riqueza genera crecimiento para todos.

2) La competencia empresarial es buena.

3) Debe incrementarse el rol del sector privado a costa del sector público.

Los encuestados deben puntuar las afirmaciones en una escala de 1 a 10 según estén (10) o no de acuerdo (1) con dichas afirmaciones. A mayor acuerdo, mayor se considera que es la mentalidad “procapitalista” del país en cuestión.

Cuando se aplica esta metodología a los encuestados de América Latina, se obtiene un ránking en el que Argentina se ubica al último lugar.

Puesto en el ránking regional País Escala de 1 a 10 para 2012
1 Brasil 6,2
2 Perú 6,0
3 Ecuador 5,9
4 México 5,8
5 Colombia 5,7
6 Uruguay 4,6
7 Chile 3,6
8 Argentina 3,6

Para los países de los que se tienen datos disponibles al año 2012, Brasil aparece como aquel donde más apoyo despierta en su población la economía de mercado. De cerca lo sigue Perú y, paradójicamente, Ecuador se ubica en tercer lugar. Bajando escalones, nos encontramos con México, Colombia, Uruguay, Chile (otra sorpresa) y, finalmente, Argentina.

El rechazo de Argentina por el libre mercado puede ayudarnos a comprender por qué durante la campaña presidencial no hubo ninguna referencia explícita a la liberalización de la economía y los beneficios de la desregulación. Por otro lado, también puede ayudar a explicar por qué los funcionarios del PRO más favorables a una economía de mercado y más exigentes con las cuestiones fiscales han sido dejados de lado. Evidentemente, el capitalismo en Argentina no mide bien en las encuestas.

La mentalidad anticapitalista es un fenómeno que se ha recrudecido con los años. De acuerdo con el propio estudio de Newland, en 1990 el apoyo al sistema capitalista era de 8,1 sobre 10, a la luz del fracaso que había significado el intervencionismo que llevó a la hiperinflación. Tiempo después, en 1995, el romance con el capitalismo había mermado, y la puntuación se ubicó en 6,2 sobre 10. El último año anterior a 2012, cuando se calculó el índice, fue 2006. En ese año el puntaje alcanzó el mínimo de 3,1 sobre 10. El anticapitalismo, luego del estallido de 2002 y con la “recuperación keynesiana” de Néstor Kirchner, era la norma entre la población.

Es interesante destacar que, si bien en 2012 nos ubicamos en el último escalón de la tabla de posiciones, nuestro puntaje mejoró unas décimas con respecto al 2006. Un avanzado modelo populista que ya mostraba sus fracasos puede explicar esta reversión.

Sería deseable que en la próxima medición se consolide una tendencia a favorecer el capitalismo. De no ser así, el país estará condenado.

Son las buenas políticas públicas las que pueden mejorar el desempeño de una nación, pero sin un consenso entre los votantes sobre la necesidad de una mayor apertura económica y un menor rol para el estado, estas políticas nunca llegarán, ni siquiera, a proponerse.

 

Por Iván Carrino. Publicado el 12/4/17 en:Iván Carrino es Licenciado en Administración por la Universidad de Buenos Aires y Máster en Economía de la Escuela Austriaca por la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid. Es editor de El Diario del Lunes, el informe económico de Inversor Global. Además, es profesor asistente de Comercio Internacional en el Instituto Universitario ESEADE y de Economía en la Universidad de Belgrano.

¿Puede una empresa reclamar como consumidora?

Por Demetrio A. Chamatropulos. Publicado el 26/3/17 en: http://www.lanacion.com.ar/1998331-puede-una-empresa-reclamar-como-consumidora

 

En los últimos años se incrementó exponencialmente la cantidad de reclamos judiciales de compañías contra otras, invocando el carácter de “consumidoras”.

El incentivo para actuar de tal manera se debe a una serie de importantes ventajas que obtienen aquellos que pueden ser encuadrados dentro de esa categoría, por ejemplo, el beneficio de justicia gratuita (que en la interpretación de una buena parte de la jurisprudencia permite litigar sin gasto alguno -aun en caso de derrota-), la posibilidad de peticionar cuantiosas sumas de dinero adicionales a través de los llamados daños punitivos, facilidades relevantes en el régimen probatorio, entre otras.

La indefinición de los textos legales al respecto permite esta posibilidad, ya que tanto la ley de defensa del consumidor como el Código Civil y Comercial permiten considerar “consumidor o usuario” no sólo a las personas humanas, sino también a las jurídicas, en la medida que en cada caso se demuestre que son “destinatarias finales” de lo adquirido o utilizado, aun cuando lo hayan obtenido gratuitamente.

El problema se agudiza al tomar nota de que ni la jurisprudencia ni los especialistas en la materia se han puesto de acuerdo sobre cuándo existe ese “destino final” (activándose la protección normativa diferenciada) y cuándo no ocurre ello.

Así, para algunos, sólo se excluyen de la protección las situaciones en las que se adquieren e integran bienes o servicios a procesos productivos o comerciales de manera directa e inmediata (por ejemplo, adquisición de materia prima).

Para otros (más restrictivos), la tutela especial tampoco se debe otorgar cuando haya algún grado de integración solamente “indirecta” o “mediata” de lo adquirido a un proceso empresarial (contratación de cuentas bancarias, supongamos). Es decir, que la protección consumeril sólo entra en escena en aislados casos en los cuales queda demostrado que la empresa no se valió ni directa ni indirectamente de ese bien o servicio para cumplir su objeto social o finalidad económica.

Poniendo la mirada hacia afuera del país, se puede observar como tendencia que la normativa comunitaria europea, Alemania e Italia, por ejemplo, limita la protección consumeril exclusivamente a las personas humanas. En España se admite la protección de las personas jurídicas y Francia no define legislativamente la noción de consumidor.

En América latina, en cambio, la idea es la inversa y la regla (con diversos matices) es que las personas jurídicas puedan ser consideradas “consumidoras”. Es el caso de Brasil, Chile, Uruguay, Paraguay, Bolivia, Perú, Ecuador, Colombia y México, entre otros.

Para muchos, la ambivalencia interpretativa que presenta la Argentina, sumado a las ventajas que antes se mencionaron, es una irresistible tentación para que las compañías intenten “disfrazarse” de consumidores con demasiada frecuencia, lo cual puede conllevar el riesgo de que las personas “de carne y hueso” queden desplazadas del centro de la escena protectoria por aquellas, dejando de ser el eje del sistema, haciéndolo fracasar en definitiva.

Permitirle a las empresas invocar las normas de defensa del consumidor debería ser sólo una excepción dentro del sistema para casos puntuales en donde efectivamente quede demostrado que no existe ninguna clase de integración comercial (directa ni indirecta) de bienes o servicios.

Y para los casos excluidos no debe olvidarse que el reciente Código Civil y Comercial otorga también poderosas herramientas de tutela a las empresas que están en conflicto con otras más poderosas. Así, por ejemplo, cuando adhieren a contratos con contenido preestablecido pueden incluso impugnar su contenido por abusivo, sin que la firma que hayan puesto en esos acuerdos resulte un impedimento.

Además de lo señalado, la normativa antitrust vigente (y el proyecto de nueva ley recientemente presentado en el Congreso) puede también cumplir un papel de utilidad en esas relaciones interempresariales asimétricas, sin echar mano a un uso forzado de las leyes de protección de los consumidores.

Sin perjuicio de lo dicho anteriormente, a futuro sería deseable reglar normativamente con más detalle las situaciones descriptas para otorgar más certidumbre a los casos grises y fomentar la seguridad jurídica que tantas veces se reclama.

 

Demetrio Alejandro Chamatropulos es abogado. Socio de Chamatropulos Abogados & Consultores y profesor de Eseade.

Incesante persecución a los cristianos en el mundo

Por Emilio Cárdenas. Publicado el 19/1/17 en: http://www.lanacion.com.ar/1977128-incesante-persecucion-a-los-cristianos-en-el-mundo

 

Como todos los años, la “Asociación Puertas Abiertas” acaba de publicar las cifras que tienen que ver con lo sucedido el año pasado en las incesantes persecuciones desatadas contra los cristianos que lamentablemente se suceden a lo largo y ancho del mundo actual. Hablamos de la persecución religiosa más intensa de todas las distintas persecuciones que hoy existen. Del pisoteo, entonces, de una de las libertades esenciales del ser humano: la libertad de conciencia.

En el 2016, las persecuciones más intensas contra los cristianos ocurrieron en: Corea del Norte, Somalía, Afganistán, Pakistán, Sudán, Siria, Irak e Irán, Lamentablemente hay, entre los 50 países del mundo en los que las persecuciones contra los cristianos fueron las más intensas el año pasado, dos países latinoamericanos: esto es México y Colombia, que ocupan los lugares 41° y 50°, respectivamente de ese sórdido listado.

En 21 de aquellos países que conforman el grupo de los 50 países del mundo en los que las persecuciones contra los cristianos son las más intensas ellas apuntan al 100% de los que profesan esa fe. A todos.

En el 2016 el aumento de las persecuciones contra los cristianos fue particularmente notable en el sudeste asiático. Muy especialmente en la India, donde cada día del año pasado se registraron unos 15 ataques violentos contra los cristianos. Pero también en Vietnam, Laos, Bangladesh y Pakistán. Cabe apuntar que en esos rincones del mundo creció simultáneamente una variante agresiva del nacionalismo.

Nigeria, por su parte, fue el país que más mártires cristianos generó el año pasado, fundamentalmente como consecuencia de los atentados perpetrados por los extremistas islámicos que militan en el movimiento denominado: “Boko Haram”, afiliado a Al Qaeda. Los asesinatos de cristianos fueron también muy intensos en Pakistán, Kenya, Siria y en México. A su vez, el número de incendios de templos cristianos fue mayor en Pakistán, seguido en esto por China, Vietnam, Sri Lanka y Nigeria.

La persecución contra los cristianos más intensa de todas es ciertamente la que tiene por escenario a Corea del Norte, cuya capital, recordemos, alguna vez fuera denominada la “Jerusalem de Oriente”. Allí, el sólo hecho de ser cristiano genera el riesgo de ser internado en campos de concentración y “reeducación” en los que se castiga intensamente a los internados hasta que abjuren de su fe. Se cree que, pese a ello, aún hay unos 300.000 cristianos norcoreanos que no han renunciado a serlo.

La difícil situación de los cristianos en otro rincón del mundo, Medio Oriente, merece algunos comentarios particulares.

Hace apenas un siglo, esto es desde justo antes de la Primera Guerra Mundial, los cristianos, considerados como grupo religioso, conformaban aproximadamente el 20% de la población total de Medio Oriente. Hoy ellos -transformados en una minoría minúscula- son apenas un 2% de esa población.

Han sido obviamente licuados. Diezmados, de mil maneras. Objeto, entonces, de una silenciada pero eficaz “limpieza religiosa o confesional”. Hablamos de una cruel cacería, sistemática y constante.

Pocos, sin embargo, hablan de esto. Pero es un hecho real, notorio, e innegable. El éxodo de los cristianos de sus lugares de origen aún se mantiene, aunque realmente sean muy pocos, en Medio Oriente. Las multiformes persecuciones musulmanas organizadas contra los cristianos se han sucedido unas a otras, constantemente. Ellas desgraciadamente han cambiado el mapa religioso de la región.

Hoy en Irak, por ejemplo, la mayoría de los cristianos integra el grupo de los “desplazados internos”. Han tenido que abandonar sus lugares originarios y vivir lejos de ellos, en la precariedad. Por primera vez en dos mil años ya no hay prácticamente más cristianos en la sitiada segunda ciudad de Irak, Mosul.

Lo mismo sucede en la llamada Mesopotamia, que alguna vez alojara a un gran número de comunidades de cristianos asirios y caldeos. Muchos de ellos viven en tristes campamentos de refugiados en distintos rincones del llamado Kurdistán o dispersos por el mundo. Después de haber presenciado, impotentes, como los milicianos del Estado Islámico profanaban sus templos, a cara descubierta. Y como saqueaban impunemente sus casas y propiedades, confiscando sus tenencias. Algo siempre difícil de olvidar, que marca a fuego a la gente. Lo cierto es que los fieles de la que es la primera religión del mundo han visto así como se los expulsaba de las tierras propias, muy cerca de las cuales históricamente naciera su fe cristiana.

Desde el brutal genocidio otomano de los armenios y de los asirios, en 1915, los cristianos han sido también lentamente erradicados de Turquía.

Luego, los griegos fueron expulsados de Asia Menor, en 1922. Los templos y monasterios fundados en su momento por los apóstoles y los discípulos de Jesús han sido, en muchos casos, destruidos o están convertidos en ruinas.

Tras ello vino la guerra civil del Líbano, país que fuera el único de Medio Oriente con una mayoría cristiana: la maronita. Ya no lo es. Sus cristianos han perdido la predominancia que tuvieran. En cambio, el Líbano está sustancialmente en manos de la organización musulmana: “Hezbollah”, digitada -con rienda corta- desde Irán. Ya no hay cristianos ni en el sur del país ni, menos aún, en el valle de Bekaa. Tan sólo musulmanes, en lo que es ya una absoluta homogeneidad prevaleciente. Los viejos propietarios de la tierra han devenido en muchos casos casi intrusos, en lo que es una realidad distinta provocada por aquellos que se empeñan en rescribir la historia a su gusto y paladar.

La antedicha es una secuencia realmente deprimente, razón por la cual el mundo occidental ya casi no habla de esta conmovedora tragedia de los cristianos. Que es real y continúa ocurriendo. Una desgracia que ciertamente duele y es perversa.

 

Emilio Cárdenas es Abogado. Realizó sus estudios de postgrado en la Facultad de Derecho de la Universidad de Michigan y en las Universidades de Princeton y de California.  Es profesor del Master de Economía y Ciencias Políticas y Vice Presidente de ESEADE.

Reforma impositiva e inflación, desafíos para reactivación económica de Argentina

Entrevista a Aldo Abram: Publicada el 10/1/17 en: http://www.libertadyprogresonline.org/2017/01/10/reforma-impositiva-e-inflacion-desafios-para-reactivacion-economica-de-argentina/

 

Una reforma que disminuya la elevada presión tributaria y cumplir con una meta inflacionaria del 17 por ciento son los principales desafíos para que Argentina vuelva a crecer, señaló hoy el experto Aldo Abram.

En entrevista con Xinhua, el economista, director ejecutivo de la Fundación Libertad y Progreso (FLyP), se refirió a las cuestiones que marcarán, en el año que acaba de comenzar, el devenir de la tercera economía de América Latina, detrás de Brasil y México.

“Para 2017, hay tres desafíos fundamentales. El primero, y es el más importante, es que los brotes verdes que se empezaron a ver a fines de 2016, terminen floreciendo en una reactivación que se consolide en crecimiento”, expresó el analista.

Para Abram “de una buena performance (desempeño) del nivel de actividad depende el resultado que obtenga el gobierno en las elecciones legislativas de octubre, donde debería sumar legisladores para consolidar su poder”.

“Existe el riesgo de que se quede en un rebote más, de los tantos que hubo en los últimos años, en la medida que no se vea acompañada por un fuerte crecimiento de la inversión privada. Para que ello suceda se necesitan algunas condiciones, como que se den señales de que se reconstruirá la seguridad jurídica, que fue destruida durante la gestión anterior”, observó.

Según el experto, el gobierno de Mauricio Macri, que asumió el cargo en diciembre de 2015, “ha mostrado su voluntad de avanzar en ese sentido, pero la oposición ha mostrado alguna predisposición a aprobar leyes que van en el rumbo contrario”.

Un reciente relevamiento de expectativas que realizó el Banco Central (BCRA, autoridad monetaria) entre consultoras privadas muestra que el PIB de Argentina pasará de caer un 2,3 por ciento en 2016 a tener un crecimiento de un 3 por ciento en 2017, mientras que la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) prevé un crecimiento del 2,9 por ciento para Argentina en 2017, tras estimar una caída del 1,7 por ciento en 2016.

El Presupuesto 2017 de Argentina augura que la economía del país crecerá un 3,5 por ciento.

En la visión de Abram “otro factor importante es la merma de la enorme presión tributaria de Argentina. Esto está relacionado con el segundo desafío, que es empezar a ajustar el gasto público, tarea en la que no se avanzó nada hasta ahora, y sin avanzar en este punto pensar en menores impuestos y déficit fiscal es imposible”.

“El Presupuesto 2017 no trajo buenas noticias al respecto, ya que luego de bajar la carga fiscal el año pasado, ahora anuncia que volverá a subir, aunque poco”, criticó.

“Sería bueno que el gobierno dejara claro que tiene en sus objetivos para los próximos años la merma de los impuestos y una reforma que nos lleve a un sistema tributario más justo y eficiente”, instó el economista.

El ultimo desafío que mencionó el titular de la FLyP “es que el Banco Central cumpla con la meta de inflación de menos de un 17 por ciento para 2017”.

“Tras un primer semestre sumamente complicado, que implicó incumplir la meta para 2016 del 25 por ciento (ya que rondará el 40 por ciento) lograron controlar el rumbo en el segundo semestre. En la última mitad del año la inflación promedio mensual fue de un 1,5 por ciento, o sea que se ubica en menos de un 20 por ciento anualizado y es el más bajo desde 2009”, resaltó el economista.

Según el analista, “para cumplir con el 17 por ciento o menos de objetivo, la inflación promedio mensual debería bajar a solamente un 1,3 por ciento, lo cual es sencillo. Las dudas sobre que se pueda cumplir tienen que ver mayormente con la mala performance fiscal”.

“Sin embargo, dado que el BCRA tiene todos los instrumentos necesarios para lograr su objetivo, debería hacerlo para no perder credibilidad respecto al futuro cumplimiento de las metas planteadas para los años siguientes”, enfatizó.

 

Aldo Abram es Lic. en Economía y director del Centro de Investigaciones de Instituciones y Mercados de Argentina (Ciima-Eseade) .