Las fórmulas K para no lograr reducir la inflación en Argentina

Por Iván Carrino. Publicado el 14/3/16 en: http://es.panampost.com/ivan-carrino/2016/03/14/las-formulas-k-para-no-lograr-reducirla-inflacion-en-argentina/

 

La pérdida del valor de la moneda sigue siendo un tema de debate en Argentina, pero muchos especialistas equivocan tanto el diagnóstico como las propuestas

En un mundo en que la inflación alta dejó de ser un problema, en Argentina se trata de la principal preocupación de la población. A nivel continental, solo nuestro país y Venezuela muestran tasas de inflación superiores al 20%, con la particularidad de que ese ritmo de aumentos viene sosteniéndose hace ya diez años.

Por este motivo, y en paralelo con el cumplimiento de los tres primeros meses del nuevo Gobierno, el periódico económico de Buenos Aires, El Cronista Comercial, le pidió a expertos analistas su opinión y consejo acerca de cómo bajar la inflación.

Si bien entre estos diez análisis podemos encontrar acertadas ópticas relacionadas con el desequilibrio presupuestario y la descontrolada emisión monetaria que deteriora el poder de compra del dinero, lo cierto es que también aparecieron entre los “consejos” algunos diagnósticos incorrectos seguidos de propuestas sencillamente disparatadas. En este sentido, se tratan de consejos acerca de cómo no bajar la inflación.

Analicemos algunos de ellos.

El economista Agustín D’Atellis, miembro de la agrupación la “graN maKro” (N y K en mayúsculas en honor a Néstor Kirchner), sugirió que:

… la libertad de mercado en la formación de precios conduce a una dinámica inflacionaria creciente, en detrimento del poder adquisitivo de los salarios.

La afirmación es, a todas luces, falsa. En el cuadro de abajo se observa a los países más libres del mundo en términos económicos. Es decir, aquéllos donde la libertad de mercado “forma precios”, como diría Agustín D’Atellis.

Lo que se extrae del análisis es lo contrario a lo que dice el analista. Allí donde existe libertad de mercado, la inflación no es alta, sino considerablemente reducida, con un promedio de 1,8% anual. Es decir, nada menos que 94% inferior a la que tuvo Argentina en el mismo año.

Libertad Económica

La inflación, consecuentemente, no es un problema del mercado libre.

Otro que dio su opinión fue Roberto Feletti, contador público, diputado y exsecretario de Política Económica del Gobierno de Cristina Fernández de Kirchner. En línea con lo anterior, Feletti aseguró:

La política antiinflacionaria efectiva es aquella que combina regulación de mercados, esencialmente en aquéllos bienes de oferta monopólica y demanda rígida, con acuerdos de precios y salarios.

El problema de este análisis es que confunde los precios altos que pueda poner una empresa, con la inflación. Es decir, si un monopolio establece que el precio para su producto será de US$100, pero ese precio se mantiene por 10 años, ¿quién podría hablar de inflación? Dado que se trata de un monopolio, probablemente coincidamos que el precio será alto, pero precios altos no es lo mismo que inflación, por lo que controlar los precios de los monopolios no constituye de ninguna manera una “política antiinflacionaria”.

También dio su opinión Mercedes Marcó del Pont, expresidenta del Banco Central de Argentina entre 2010 y 2013. Para la economista con posgrado en la Universidad de Yale, “la decisión del BCRA de reducir al mínimo sus intervenciones [en el mercado de cambios] con el objeto de promover la libre flotación no parece consistente con su objetivo de controlar la inflación”.

Según esta visión, un tipo de cambio libre y definido por el mercado con un Banco Central con metas de inflación es una pésima idea. Sin embargo, es lo que hace una buena cantidad de países en la región como Perú, Colombia, Chile e incluso Brasil.

En todos estos países la autoridad monetaria deja flotar el tipo de cambio y se preocupa por mantener a la inflación en un nivel predeterminado. En este contexto, y para sorpresa de Marcó del Pont, pueden sostener un tipo de cambio libre con una inflación muy baja en comparación con la de Argentina o la de Venezuela, quienes optaron por el control de cambios como estrategia antiinflacionaria.

En nuestro país abundan los errores de diagnóstico en cuanto al fenómeno inflacionario. Que la culpa es de los comerciantes, que es del mercado libre, o que el responsable es el dólar. Elementos como el gasto público desbordado o una alocada emisión monetaria nunca forman parte del análisis de estos especialistas.

No extraña entonces que, a la hora de ofrecer respuestas, solo aconsejen hacer todo lo que ya ha fracasado en múltiples ocasiones en el pasado.

Así que tengamos una cosa clara: si seguimos sus recetas, repetiremos los errores del pasado y, para colmo, no bajará la inflación. Lo mejor que puede hacer el nuevo Gobierno es hacer oídos sordos a este tipo de recomendaciones.

 

Iván Carrino es Licenciado en Administración por la Universidad de Buenos Aires y Máster en Economía de la Escuela Austriaca por la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid. Es editor de El Diario del Lunes, el informe económico de Inversor Global. Además, es profesor asistente de Comercio Internacional en el Instituto Universitario ESEADE y de Economía en la Universidad de Belgrano.

Escenario económico tras las elecciones legislativas

Por Adrián Ravier. Publicado el 1/11/13 en: http://opinion.infobae.com/adrian-ravier/2013/11/01/escenario-economico-tras-las-elecciones-legislativas/

Las elecciones legislativas dejaron un panorama político complejo de cara a las elecciones de 2015. El kirchnerismo fue derrotado en la mayoría de las provincias, pero se mantiene como la principal minoría a nivel nacional y su candidato en 2015, sea el gobernador de Buenos Aires Daniel Scioli, el entrerriano Sergio Urribarri o el chaqueño Jorge Capitanich, tendrá una presencia fuerte en la próxima presidencial. La oposición se dividió victorias en distintas jurisdicciones. Mauricio Macri, a través de sus candidatos, se hizo fuerte en la Ciudad de Buenos Aires y comenzó un posicionamiento nacional para el PROSergio Massa logró una amplia victoria en la Provincia de Buenos Aires y se presenta como una alternativa dentro del justicialismo si tomamos en cuenta su alianza con intendentes del partido. Julio Cobos hizo lo propio en Mendoza y podrá ser el candidato del radicalismo. Hermes Binner en Santa FePino Solanas -como senador- en la Ciudad de Buenos Aires lograron resultados históricos para el socialismo. La dispersión de los votos deja claro que el éxito de estos candidatos en ganar las elecciones de 2015 dependerá de los acuerdos y las alianzas, pero estos escenarios mejor dejarlos para los politólogos.

Lo que me propongo analizar aquí es el escenario económico argentino de los próximos dos años y para eso, lo mejor es tomar las palabras de los propios dirigentes del oficialismo. Resumiendo: aquí no ha pasado nada. Una coyuntura electoral legislativa no cambiará el rumbo que tomó el gobierno hace 10 años.

Los problemas de la economía argentina se representan en tres desequilibrios básicos en el frente fiscal, monetario y cambiario, pero se podrían ordenar con voluntad política.

1. Desequilibrio fiscal

En el frente fiscal el gobierno año a año presenta un nivel de gasto muy elevado en comparación con los ingresos que genera la recaudación tributaria. En 2013, por ejemplo, el presupuesto ejecutado (según estimaciones oficiales) probablemente termine siendo 15% mayor al autorizado por el Congreso y el resultado financiero pasaría de un superávit de $ 587 millones a un déficit cercano a $ 45.000 millones. Esto viene ocurriendo desde hace siete años, aunque en 2007 la diferencia llegó a ser del 30 %. En este sentido, el Presupuesto aprobado por el Congreso vuelve a ser letra muerta como lo fue en los años ’80, y el déficit estimado para 2014, según un informe de Cippec, alcanzaría los $ 65.000 millones.

2. Desequilibrio monetario

La principal fuente de financiamiento de este déficit fiscal ha sido su monetización, lo que se observa en un crecimiento interanual de la base monetaria en torno al 40%Mercedes Marcó del Pont ya ha declarado en reiteradas ocasiones que no existe “independencia del Banco Central”, y que la función de la autoridad monetaria es asistir al gobierno cuando lo requiera. Esto garantiza una aceleración de la inflación, pues el gobierno inundará al mercado de pesos. Esto además presionará sobre el tipo de cambio oficial y sobre el “blue”, siendo muy difícil establecer un “techo” para la divisa.

Una alternativa que baraja el gobierno es acceder a deuda externa, aunque aquí se abren dos interrogantes. El primero es si el gobierno realmente desea tomar este camino cuando ha criticado al menemismo por hacerlo. Los mismos integrantes del oficialismo ofrecen respuestas contradictorias. El segundo es si el gobierno podrá acceder a tomar deuda, más allá de su voluntad, y si lo hacen, a qué costo financiero.

Es que se ha hablado mucho de una política de desendeudamiento, pero esto es sólo un mito. En diciembre de 2001 el stock de deuda pública, al momento de anunciarse el default, sumaba US$ 144.222 millones (fuente ASAP). En diciembre de 2011 la deuda pública total subió a US$ 178.963 millones y en junio de 2012 a US$ 182.741 millones (fuente MECON).

3. Desequilibrio cambiario

En el frente cambiario, la economía muestra un “retraso” que se evidencia en el tipo de cambio real. Cuantificar ese retraso es todo un debate, pero varios analistas lo han estimado con el índice Big Mac en torno al 40%, más del doble de Finlandia, Brasil y Francia, países que siguen en la lista.

Una posible devaluación y un cambio en el “cepo cambiario” están en la agenda del gobierno, pero es factible que estas políticas “aisladas” sólo agraven el problema.

Conclusión

En este contexto, el gobierno debe prender una vela para que haya cosechas récord y a la vez, apuntar a que la próxima Presidente de la Reserva Federal de Estados Unidos, Janet Yellen, amplíe la política de liquidez que viene tomando Ben Bernanke. Si esto ocurre, aumentarán aun más los precios de los commodities y esto elevará la recaudación tributaria por derechos de exportación.

Decía al comienzo que estos desequilibrios tienen solución, sin embargo, las propuestas implican necesariamente un cambio de rumbo. El gobierno elige seguir su camino, independientemente de que el pueblo le ha dado la espalda en las urnas. La economía argentina es una olla hirviendo, y el déficit fiscal, la inflación y el retraso cambiario garantizan queestos dos últimos años de kirchnerismo no serán tranquilos.

Adrián Ravier es Doctor en Economía Aplicada por la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid, Master en Economía y Administración de Empresas por ESEADE y profesor de Macroeconomía en la Universidad Francisco Marroquín.