Que “todo cambie” para que siga la corrupción

Por Alejandro A. Tagliavini. Publicado el 20/3/18 en: https://www.eldiarioexterior.com/que-todo-cambie-para-que-49658.htm

 

Así las cosas, los italianos llegarán a cientos de Repúblicas. La actual, la Segunda, nació después de Mani Pulite, el macroproceso que destapó una extensa red de corrupción.

 

Ahora, después de las recientes elecciones, Italia es el único país europeo donde los partidos anti “establishment” suman más del 50% de los votos, contra la casta política ineficaz y corrupta. Surgieron dos formaciones opuestas pero populistas, el Movimiento 5 Estrellas (M5S), con el 32,6% de los votos, un artefacto antisistema fundado hace 10 años para acabar con los privilegios de la ‘casta’; y la Liga, con el 17,4%, una formación xenófoba. Ambos intentan presidir el Gobierno de la tercera economía de la zona euro.

El primer ministro, Matteo Renzi, del Partido Democrático (18,7%) de centro izquierda, y Silvio Berlusconi, de Forza Italia (14%), de centro derecha, fueron humillados. Pero nadie tiene una mayoría clara como para formar Gobierno. “Ha nacido la Tercera República”, proclamó Luigi Di Maio, el candidato del M5S (31 años) y que comenzó su carrera en el neo fascismo.

Pero la corrupción no ocurre solo en Italia, sino en los Gobiernos del mundo, todos. Solo por nombrar casos recientes, señalemos que el Grupo contra la Corrupción del Consejo de Europa le pidió a Portugal -el país con mejor calidad de vida de Europa según InterNations- que mejore la prevención de la corrupción en diputados, jueces y fiscales ya que la situación es “globalmente insatisfactoria”.

Otra noticia da cuenta de que Netanyahu, después de 13 años en el poder israelí, está cercado por escándalos de corrupción y la policía ha recomendado imputarlo por soborno y fraude, aunque su capacidad de resistencia es grande. Del otro lado del Medio Oriente, el príncipe Mohamed Bin Salmán (MBS) de Arabia Saudí ha iniciado su primer viaje desde que fue designado heredero. La gira, con paradas en Londres y Washington, busca atraer al reino las millonarias inversiones requeridas para las reformas dado el desplome del precio del petróleo.

MBS intenta, entre otras cosas, privatizar el 5% de Aramco, la empresa estatal de petróleo, por la que espera obtener dos billones de dólares. Pero hete aquí que, más allá de la corrupción detrás de la gigantesca compra de armas occidentales, los analistas son escépticos ya que Aramco tiene problemas de transparencia en su gestión y tendría que revelar datos que nadie quiere esclarecer.

Es que la corrupción es esencial al Estado moderno, al punto que muchas economías no podrían funcionar sin ella: por caso, hay países en donde el trabajo informal -“en negro”- es tal que el nivel de desocupación sería insoportable si no existiera. El problema es que el Estado moderno se define como el monopolio de la violencia dentro de un territorio, y la violencia, ya lo decían los griegos como Aristóteles, es la corrupción de la naturaleza incluida la humana y la social.

Al contrario del mercado natural, donde una persona si quiere paga por una mercadería el precio que el vendedor le pide, el Estado impone, por ejemplo, el cobro de impuestos incluso a aquellos disconformes, y esta disconformidad es caldo de cultivo para corromper al funcionario que tiene la capacidad de decidir la coacción de las normas. O sea, que los italianos podrán cambiar miles de repúblicas porque no es cambiándolas que terminaran con la corrupción, sino terminando con la coacción de los Gobiernos.

 

Alejandro A. Tagliavini es ingeniero graduado de la Universidad de Buenos Aires. Ex Miembro del Consejo Asesor del Center on Global Prosperity, de Oakland, California y fue miembro del Departamento de Política Económica de ESEADE.

El reino del revés

Por Alejandro A. Tagliavini. Publicado el 11/12/16 en: http://www.elheraldo.hn/opinion/columnas/1025202-469/el-reino-del-rev%C3%A9s

 

¡Se pone divertido el mundo! El globo va por caminos que desafían a la inteligencia y obligan a razonar. Y enhorabuena por esto de razonar, que las personas se tomen el trabajo de pensar objetivamente en lugar de repetir los mismos eslóganes que nos enseñan en la historia oficial desde la escuela.

Decía la cantautora María Elena Walsh, en una canción para niños, que “…en el Reino del Revés, nadie baila con los pies… un ladrón es vigilante y otro es juez y que dos y dos son tres”.

Para empezar, visto que Trump dice que llevará a los Estados Unidos hacia una mayor cerrazón, parece que Alemania -atacada, cuando era nazi, por los Aliados en nombre de la libertad- pasará a liderar la lucha ideológica por las libertades individuales. Solo los germanos -en esta Europa con su “estado de bienestar” fracasado que provoca el resurgimiento del aislacionismo de derecha- parecen mantener la chispa de la libertad. Seis meses después del Brexit, la renuncia del proeuropeo primer ministro italiano Matteo Renzi a raíz de su fracaso en el referéndum, produjo la mayor sacudida del año con una depreciación del euro y notables caídas en el sector bancario.

Muerto el comandante cubano, el vicepresidente Miguel Díaz-Canel parece el favorito para suceder a Raúl Castro. De los dinosaurios, solo quedan tres con poder: Castro, Ramiro Valdés y José Ramón Machado. Aunque muy lentamente en este ultraconservador país, los cambios son inevitables sobre todo en áreas como el turismo, la inversión extranjera, la pequeña empresa –dicen que pronto se formalizaría la existencia de pymes– y la agricultura ya que Cuba importa más del 40% de los alimentos.

Sin dudas, ha ayudado el gradual levantamiento del embargo por parte de Estados Unidos -que no es sino coartar la libertad de sus ciudadanos para relacionarse con los cubanos-, cosa que Trump pretende terminar. Así, en el mundo del revés, Cuba intentará ser un país más libre y Washington intentaría complicar el camino.

Pero la mayor ironía es que el “capitalismo” le dejará a la China “comunista” ser la primera potencia. Según el FMI, ya en 2014 pasó a ser la primera potencia global, cuando su PIB superó los US$ 17,500,000 millones (EE UU, 17,400,000). Pero América no perdió su liderazgo desde que superó al Reino Unido en 1872, por varios motivos, para empezar porque el cálculo del PIB es caprichoso. Luego porque China llega a esa cantidad debido a que tiene cuatro veces más habitantes, pero EE UU todavía tiene una productividad superior gracias a un mayor desarrollo tecnológico, científico y, sobre todo, a un sistema más eficiente desde que es más libre y con menor peso del Estado.

Pero esto podría cambiar. Con Trump por primera vez un presidente de EE UU, desde que en 1979 Washington reconoció a la República Popular de China y rompió con Taiwán, habló con la presidenta de la isla. Y en Twitter preguntó si China pide permiso a los EE UU para devaluar su moneda, imponer aranceles o expandirse militarmente. “¡No lo creo!”, se responde él mismo.

Trump impondría 45% de arancel a los productos chinos, así desatará una guerra comercial. Y dejaría el Acuerdo Trans Pacífico (TPP), con lo que ya le han advertido que su lugar podría ser ocupado por el gigante asiático. Todas estas medidas contrarias a la libertad traerían ineficiencia a la economía y entonces, sí, China podría ocupar el primer lugar en la medida en que libere su mercado.

Alejandro A. Tagliavini es ingeniero graduado de la Universidad de Buenos Aires. Ex Miembro del Consejo Asesor del Center on Global Prosperity, de Oakland, California y fue miembro del Departamento de Política Económica de ESEADE.