Crece la producción de billetes de $1.000, responde a la pérdida de su capacidad de compra

Por Roberto Cachanosky. Publicado el 3/8/21 en: https://www.infobae.com/opinion/2021/08/10/crece-la-produccion-de-billetes-de-1000-responde-a-la-perdida-de-su-capacidad-de-compra/

En el mundo, en general, se encontró la fórmula contra la inflación superior al dígito anual. En la Argentina los funcionarios atribuyen el fenómeno a “multicausas” y no prestan atención al efecto de la emisión de pesos

juan miguel massot - Infobae
En el Gobierno creen que hay que ponerle plata en el bolsillo a la gente para que consuma más, de esa forma las empresas tienen más demanda y tienen que producir más

El ministro de Producción, Matías Kulfas, afirmó que “la economía está absorbiendo un shock internacional de precios”, y que “en todo el mundo ha habido una gran inflación en los alimentos y en Argentina ha golpeado más”. Por su parte, el ministro de Economía, Martín Guzmán, dijo que “la inflación en la Argentina es un fenómeno de responsabilidad colectivano solamente del Estado”.

Y, al mismo tiempo, en el Gobierno creen que hay que ponerle plata en el bolsillo a la gente para que consuma más, de esa forma las empresas tienen más demanda y tienen que producir más, para eso contratan más personal, la gente tiene trabajo, al tener trabajo tiene más ingresos y al tener más ingresos consume más, entrándose en un círculo virtuoso mágico gracias a la emisión de moneda.

En lo que hace a las declaraciones del ministro Kulfas, que la inflación es consecuencia del aumento de los precios internacionales, la realidad es que los precios de los alimentos aumentaron para todo el mundo pero no por eso todos los países del mundo tienen la inflación que tiene Argentina.

Mientras Argentina acumula una inflación del 50% interanual, Brasil está en el 8,3%, Chile en el 4,5%, Colombia en el 4%, Perú el 3,8%, la UE el 2,2% y Estado Unidos el 5,4% por citar algunos ejemplos, y en el caso de Estados Unidos no fueron los alimentos los que, justamente, tuvieron el mayor incremento. Luce muy precario el argumento del ministro Kulfas al momento de tratar de explicar la inflación.

Más endeble es el argumento del ministro Guzmán. Dudo que dijera en la Universidad de Columbia, cuando daba clases, que la culpa de la inflación era de Wall Mart o de Jeff Bezos. En todo caso, como es costumbre del kirchnerismo, siempre buscan fuera de su esfera a los culpables de los problemas que ellos mismos generan, con lo cual Kulfas y Guzmán parecen cumplir con el manual del perfecto kirchnerista a la hora de explicar el problema inflacionario. La culpa es de los otros, no de ellos que emiten a marcha forzada.

El kirchnersimo cumplió con su promesa de ponerle más plata en el bolsillo a la gente. En realidad, le puso más billetes que, como luego comprueba, permiten comprar cada vez menos bienes y servicios.

El gráfico anterior, muestra como fue evolucionando la cantidad de billetes de $1.000 en circulación. En noviembre de 2019, último mes completo del gobierno de Mauricio Macri, había circulando 255,4 millones de billetes; al 31 de junio pasado había aumentado a 1.052,7 billetes. Es decir, desde que Alberto Fernández llegó al gobierno la cantidad de billetes de $ 1.000, que es el billete de mayor denominación, aumentó 4 veces.

Si se trata de poner billetes en los bolsillos de la gente, se puede observar en el gráfico precedente que en noviembre de 2019 había 6 unidades de $1.000 por habitante; y en junio último esa relación llegó a 23 por persona. O sea, actualmente hay casi 4 veces más billetes de $1.000 por habitante, porque cada cada vez se pueden comprar menos bienes y servicios con ese dinero.

Es importante destacar que se toman los billetes de $1.000 porque son los de mayor denominación, y si bien representan el 15,6% del total en circulación, en términos de monto equivalen a 52% del total de pesos emitidos.

Tomando en cuenta la cantidad de billetes en circulación, de $5 a $1.000, actualmente el conjunto de la población tiene en sus bolsillos 32,5% más unidades que 20 meses antes.

Una forma de ver el deterioro del peso es observar cuántos dólares, al tipo de cambio libre, se podían comprar con un billete de $1.000 en noviembre de 2019 y en julio pasado. Como puede verse en el gráfico previo esa relación pasó de 15 en el primer caso, y apenas 5,6 en la actualidad.

Otra forma de ver la tremenda devaluación del peso, y en particular del billete de mayor denominación en circulación, es calcular cuánto se podía comprar de una determinada cantidad de comestibles en noviembre de 2019 y en junio último, según datos de precios informados por el Indec, correspondientes al Gran Buenos Aires, en kilos en general y litros de leche, docena de huevos y presentaciones de manteca en paquetes de 200 gramos, en los casos especificados.

Como puede verse, en muchos productos solo puede comprarse la mitad de lo que podía adquirirse previo al cambio de gobierno. Esto es producto de la expansión monetaria que genera el déficit fiscal y el financiamiento con inflación.

Más emisión y menos crecimiento

La economía argentina no solo no crece con esta emisión monetaria, sino que tampoco se reactiva, entendiendo por crecimiento la llegada de nuevas inversiones que amplían la capacidad de producción existente y por reactivación poner en funcionamiento inversiones ya existentes que no se utilizan.

La utilización de la capacidad instalada en el la industria manufacturera se mantiene en torno al 60%, esto es opera con 40% de ocio, pero, además, el Estimador Mensual de Actividad Económica que anticipa el PBI muestra un claro estancamiento.

En síntesis. Los argumentos de los funcionarios del área económica para explicar la inflación son discursos políticos de barricada más que fundamentos técnicos y también queda demostrado que pueden ponerle todos los billetes que quieran en el bolsillo a la gente que eso no significa que puedan acceder a más bienes y servicios.

En definitiva, la única producción que aumenta en forma acelerada en Argentina es la de billetes, pero no la de los bienes y servicios que deberían comprarse con esos billetes. Una nueva estafa que acredita la demogagia populista.

Roberto Cachanosky es Licenciado en Economía, (UCA) y ha sido director del Departamento de Política Económica de ESEADE y profesor de Economía Aplicada en el máster de Economía y Administración de ESEADE. Síguelo en @RCachanosky

Los políticos no se animan a enfrentar al Frankenstein populista que crearon

Por Roberto Cachanosky. Publicado el 24/9/2019 en: https://www.infobae.com/opinion/2019/10/01/los-politicos-no-se-animan-a-enfrentar-al-frankestein-populista-que-crearon/?fbclid=IwAR33o_KNV2_BYlTNtpdczloodBZk-c88y-DNdFjhww0nBz_Ycx3g5ukER38

 

Las dos fuerzas políticas con mayores posibilidades de ganar no presentan un plan económico que le haga ver a la gente un futuro

Las dos fuerzas políticas con mayores posibilidades de ganar las elecciones presidenciales, encabezadas por Mauricio Macri y Alberto Fernández, no presentan un plan económico que le haga ver a la gente un futuro

La gente de Cambiemos insiste con que esta es una elección de carácter político porque se ponen en juego derechos individuales tan importantes como la libertad de expresión o subordinar la justicia al poder político para tener un control absoluto tipo dictadura disfrazada de democracia. En definitiva, no es otra cosa que establecer una autocracia vía el voto, como ya ha ocurrido tantas veces en la historia de la humanidad.

Recientemente fue publicado Cómo mueren las democracias, de Steven Levitsky y Daniel Ziblatt, donde los autores abundan en ejemplos de democracias que terminan en autocracias como es el caso del chavismo por citar el más reciente.

No cabe dudas de que el kirchnerismo siempre ha tenido fuertes inclinaciones autocráticas, personalmente tuve que soportar siete inspecciones de la AFIP en ese tiempo, un logro que pocos pueden mostrar, aunque reconozco que otros la deben haber pasado mucho peor que yo. Así que no tengo dudas de la importancia de los derechos individuales que se ponen en juego en esta elección.

Sin embargo, apelar a ese argumento para ganar la elección no me parece que sea la mejor opción. Aunque suene espantoso decirlo, mucha gente puede resultar indiferente a la violación de la libertad de expresión si mientras tanto puede comprar un nuevo celular, un televisor o algún otro electrodoméstico. En definitiva, no olvidemos que el voto hacia los populismos autoritarios se basa en el resentimiento de unos sectores de la sociedad hacia aquellos que fueron exitosos. Los populismos autoritarios apelan al argumento de decir: Ud. es pobre y la pasa mal porque aquel otro es rico.

La riqueza de unos es causa de la pobreza de otros, reza el credo populista. El paso siguiente es expoliar impositivamente al que progresó trabajando para repartirlo entre los que menos tienen, todo en nombre de la justicia social. Tanto el candidato a presidente como la candidata a vicepresidente de la oposición acaban de afirmar que los que más tienen deberán aportar más, como si trabajar y progresar fuera un pecado que merece ser castigado.

El resultado de estas políticas es el desestímulo para producir porque la gente siente que el fruto de su trabajo se lo quita el estado para dárselo al que no produjo. Al desestimular la producción baja la inversión, los puestos de trabajo y crece la pobreza. En definitiva, si llegamos a esta debacle tan grande es porque gobierno tras gobierno se encargaron de expoliar a los sectores productivos.

Ahora bien, si se acepta esta visión, lo importante de las próximas elecciones es que se ponen en juego los derechos individuales, pero se gana por la economía: el recontra repetido slogan de campaña de Clinton: “es la economía, estúpido”. El revés electoral que recibió Cambiemos en las PASO tiene que ver con la bronca de mucha gente por la situación económica. Si a eso se le agrega la espantosa estrategia de no comunicar la herencia recibida y el más horrible tratamiento de la herencia recibida, no debe sorprender el resultado de agosto pasado.

Fuentes de financiamiento

Ahora bien, de cara al futuro, las dos fuerzas políticas con mayores posibilidades de ganar no presentan un plan económico que le haga ver a la gente un futuro, porque si bien es cierto que hay un voto castigo a Cambiemos, también es cierto que el voto castigo fue a la fórmula FF que ya demostró en el pasado el desastre que puede hacer con la economía, algo que acaba de confirmar el asesor económico de Alberto Fernández, Matías Kulfas, quien sostuvo que la emisión monetaria es una opción disponible para financiar el déficit fiscal. Eso y pavimentar el camino a la hiper es lo mismo, considerando que nadie quiere tener un peso. ¿O acaso piensa Kulfas que alguien demanda pesos en el sentido de atesoramiento? Peso que tiren al mercado, peso que se va a la inflación.

El asesor económico de Alberto Fernández, Matías Kulfas, sostuvo que la emisión monetaria es una opción disponible para financiar el déficit fiscal

El asesor económico de Alberto Fernández, Matías Kulfas, sostuvo que la emisión monetaria es una opción disponible para financiar el déficit fiscal

No menos llamativa fue la siguiente afirmación de Kulfas: “Queremos ir a superávit fiscal. Esto ya lo ha planteado Alberto. El tema es cómo llegar. Por la lógica del ajuste no se llega, no funciona. Los ajustes de gastos generan una caída en la actividad económica que termina afectando la recaudación. Por lo tanto, el resultado final, el déficit se reduce en proyección. Primero hay que recuperar el crecimiento económico”. Ese humo de gradualismo ya se lo vendieron a Macri y terminamos en el desastre actual.

Es imposible crecer con un sector público consolidado que aplasta al sector privado con un gasto del 47% del PBI. Y menos se puede crecer sin moneda y con intenciones confiscatorias de los ingresos diciendo que los que más tienen más tienen que pagar al tiempo que se mantiene una legislación laboral que espanta a cualquier empresa de contratar personal.

Es tal el problema económico que hemos acumulado a lo largo de décadas de populismo que las principales fuerzas políticas se niegan a enfrentar la realidad y por eso formulan propuestas sin sustento como: hay que ponerle plata en el bolsillo a la gente para reactivar el consumo interno, de esto se sale con crecimiento (como si se creciera por decreto), todos los días un poquito mejor y cosas por el estilo. Nadie formula una propuesta completa de reforma del estado, del sistema tributario, de la legislación laboral, monetaria y financiera. Todos creen que pueden toquetear las variables haciendo sintonía fina cuando por delante tenemos un gigantesco problema económico.

Argentina está en un serio problema económico y ninguna de las fuerzas políticas ofrece una solución. Y aquí llegamos a un punto crítico. Considerando que la democracia se ha convertido en una competencia populista y teniendo en cuenta que todos los meses pasan por la ventanilla del estado 19 millones de personas a buscar un cheque, mientras que solo 6,5 millones trabajamos en blanco en el sector privado, es muy grande la tentación por captar el voto de los 19 millones a expensas del bolsillo de los 6,5 millones.

En otras palabras, seguir con el discurso populista. Unos porque lo ven como un negocio político, otros porque dicen que no se puede cambiar porque te incendian el país, lo cierto es que la cultura de la dádiva ha crecido tanto en nuestro país que se ha transformado en un monstruo que nadie quiere enfrentar. Infinidad de planes sociales, millones de empleados públicos que son desocupados encubiertos y 3,5 millones de jubilados que nunca aportaron y reciben una jubilación son un peso muerto que impide crecer.

Si uno propone comenzar a arreglar este problema, la respuesta inmediata es: ¿y qué hacemos con toda esta gente, la dejamos morir de hambre? Pero nadie piensa en los 6,5 millones de personas que todas las mañanas, con frío, calor, lluvia, piquetes y demás problemas se levantan para trabajar cada día y son sometidos a un sistema de cuasi esclavitud fiscal para sostener a la gran masa de votantes que está en los 19 millones que todos los meses pasan por la ventanilla del Estado a llevarse un cheque.

Los políticos argentinos han creado un monstruo populista al que nadie se le anima. Pero ese monstruo no para de crecer y, de seguir así, terminará de destruir a la Argentina. Por eso ninguno se anima a hablar. Nadie quiere enfrentar al Frankenstein populista que está haciendo trizas la Argentina.

 

Roberto Cachanosky es Licenciado en Economía, (UCA) y ha sido director del Departamento de Política Económica de ESEADE y profesor de Economía Aplicada en el máster de Economía y Administración de ESEADE. Síguelo en @RCachanosky