Brasil: una elección clave, todavía impredecible

Por Emilio Cárdenas. Publicado el 20/9/18 en: https://www.lanacion.com.ar/2173326-brasil-eleccion-clave-todavia-impredecible

 

La descalificación definitiva de la candidatura presidencial del expresidente Luiz
Inácio Lula da Silva -consentida, en una suerte de forzada capitulación por el popular
exlíder sindical- proyectó incertidumbre sobre los resultados de las próximas elecciones
presidenciales de Brasil . Ocurre que, pese a estar preso y condenado a doce años de
cárcel por corrupción y lavado de dinero, Lula obtenía -al tiempo de terminar
judicialmente descarrilado- un increíble nivel de adhesiones; esto es, nada menos que el
39% de la intención total de voto.
Su heredero ya designado como candidato oficial del Partido de los Trabajadores,
Fernando Haddad, recibe en cambio, endosos por parte de un 18% de los encuestados.

Con ellos parece estar todavía detrás de Jair Bolsonaro , el candidato de la derecha
nacionalista, que se repone lentamente de un atentado contra su vida. A los 63 años,
Bolsonaro cuenta con un impactante 28% de apoyo. Y, por sus posiciones extremas, con
un 60% de rechazo. Mientras tanto, Haddad, como delfín de Lula que es, seguramente
no ha encontrado aún su “techo”.
Jair Bolsonaro está internado en el Hospital Israelita Alberto Einstein, luchando por
superar un trance duro, luego de ser apuñalado en el abdomen, en Juiz de Fora. Por ello
su campaña personal, al menos por un rato, transitará esencialmente por las redes
sociales. Las encuestas sugieren que de pronto podría, pese a todo, imponerse en la
primera vuelta, el próximo 7 de octubre. Pero las predicciones ahora agregan que hasta
podría consolidar una eventual victoria en la segunda vuelta electoral, el 28 de octubre
que viene.
Haddad lleva como compañera de fórmula a la joven Manuela Dávila, del Partido
Comunista. Lo que es toda una señal. No obstante, luego de su ponderada gestión
municipal en la enorme ciudad de San Pablo, se lo tiene como un político prudente,
sereno y más bien moderado. Por oposición a un demoledor. O a un “anti-sistema”. No
obstante, de triunfar Haddad probablemente deje sin efecto algunas de las reformas
estructurales que Brasil necesita imperiosamente para dinamizar su economía. Me
refiero a los límites al gasto público, a la reforma de un sistema jubilatorio asfixiante y a
la flexibilización laboral.

Fernando Haddad -de 55 años- es esencialmente un intelectual. De profesión abogado,
tiene un master en economía, un doctorado en filosofía y enseñó ciencias políticas. Pero
no cuenta con el carisma de Lula.
Con la aludida intención de voto en su poder, Haddad tiene también otros tres
contendores a la presidencia brasileña. Entre ellos, el izquierdista exgobernador de
Ceará, Ciro Gómez, con el 11%. La más bien centrista Marina Silva, ahora con el 5%. Y el
favorito de los empresarios, Geraldo Alckmin, con el 6%.
Esto último contribuye a transmitir la impresión de que nada está resuelto en una
elección de resultados que aún parecen estar abiertos. A lo que se agrega el hecho no
menor de que todavía uno de cada cuatro brasileños encuestados se autocalifica de
“indeciso”.
Como muchos políticos en el Brasil actual, Haddad ha sido acusado de corrupción
durante su gestión en la Municipalidad de San Pablo. Siendo ese un mal que
desgraciadamente está extendido en Brasil, cabe anticipar que esas acusaciones
difícilmente lo perjudiquen o desequilibren políticamente en demasía. Se lo vincula con
la constructora de obra pública: UTC.
Quienes lideran las actuales intenciones de voto en las elecciones brasileñas que se
acercan, han adoptado discursos de campaña muy disímiles. Pero con tonos moderados,

por oposición a desafiantes o descalificadores.
En síntesis, los votantes brasileños están, por el momento, divididos en dos mitades.
Una primera en la que aparecen quienes prefieren a los dos candidatos que hoy lideran
las encuestas. O sea Jair Bolsonaro y a Fernando Haddad. Y una segunda mitad, que
amalgama a los seguidores de los candidatos presidenciales con posibilidades remotas,
sumados al 25% de los votantes que prefieren definirse como integrando el caudal de los
“indecisos”.
Una sociedad vigorosa, que hoy pugna por recuperar el optimismo extraviado respeto de
su propio futuro y por volver rápidamente a crecer con vigor saliendo de una etapa de
inmovilismo, se acerca a elecciones que quizás puedan calificarse como las menos
predecibles de los últimos tiempos. En juego está recuperar el entusiasmo que la
caracteriza cuando de proyectar su futuro se trata. Para nosotros, en cambio, la
esperanza apunta al fortalecimiento de nuestro principal socio comercial y a poder
aprovecharlo.
Cabe destacar que en Brasil se respetó el calendario electoral previsto. Y que el liberal
presidente Temer, pese a su debilidad de origen, a su impopularidad y a las acusaciones
de corrupción, podrá completar su mandato, proyectando normalidad.

Si, finalmente, Jair Bolsanario es elegido presidente, seguramente renacerá en Brasil el
discurso oficial nacionalista. Aquel que en síntesis sostiene que el liderazgo de Brasil
excede el marco de la región y es su “destino manifiesto”. Y que ha sido históricamente
proclive al proteccionismo y al intervencionismo estatal, en favor del empresariado
local.
Si el vencedor termina, en cambio, siendo Fernando Haddad, no cabe descartar un
regreso al populismo que -con algunos perfiles afines al kirchnerismo- terminó
anestesiando a la economía brasileña.
Ambas alternativas -diferentes, por cierto- contienen riesgos para nuestra economía, los
que deberán ser evaluados y seguidos de cerca, frente a un Brasil en el que, queda visto,
el proteccionismo podría reaparecer, sea del brazo del nacionalismo o como
consecuencia del populismo.

 

Emilio Cárdenas es Abogado. Realizó sus estudios de postgrado en la Facultad de Derecho de la Universidad de Michigan y en las Universidades de Princeton y de California.  Es profesor del Master de Economía y Ciencias Políticas y Vice Presidente de ESEADE.

Elecciones y poder en declive

Por Alejandro Tagliavini. Publicado el 31/8/14 en: http://independent.typepad.com/elindependent/2014/08/elecciones-y-poder-en-declive.html

 

Sin dudas 2014 es un año que, en materia de política y elecciones, confirma la tendencia histórica global de lenta, pero firme, disminución del poder político en favor de las personas. Costa Rica y El Salvador abrieron el calendario electoral el 2 de febrero, con el costarricense Luis Guillermo Solís, del centroizquierdista Partido Acción Ciudadana, triunfando en el ballotage del 5 de abril con el 77,9% de los votos. En El Salvador, el candidato oficialista Salvador Sánchez Cerén, del izquierdista FMLN, también se impuso en segunda vuelta el 9 de marzo por solo el 0,22%.

Luego siguió Panamá, el 4 de mayo, donde triunfó el opositor Juan Carlos Varela, del conservador Partido Panameñista Auténtico. Por último, en Colombia, Juan Manuel Santos consiguió la reelección, también con ballotage. En todos los casos es llamativa la abstención. En Colombia superó el 50%. En Costa Rica se acercó al 43% en la segunda vuelta y en El Salvador, en la primera, fue de 45%. La excepción fue Panamá con un 76,77% de participación, aunque vale recordar que el voto es obligatorio.

Otras tres elecciones sucederán en octubre: el 5 en Brasil, el 12 en Bolivia, y el 26 en Uruguay. En Brasil, la sorpresa no es poca. La perspectiva de que la presidenta Dilma Rousseff sea derrotada ha alentado una corriente alcista en la Bolsa. Sucede que Marina Silva, candidata presidencial tras la muerte del socialista Eduardo Campos, ganaría la presidencia en una segunda vuelta, según Ibope. Rousseff sería la más votada en primera vuelta, 34%, seguida por Silva, 29%. Con estos resultados, habría un ballotage, el 26 de octubre, y Silva, con el 45%, se convertiría en presidenta en lugar de Rousseff que obtendría el 36%.

En Bolivia, Evo Morales sería reelecto fácilmente. En Uruguay, el expresidente Tabaré Vázquez, del oficialista Frente Amplio, lidera las encuestas pero la distancia se acorta con Luis Lacalle Pou, del Partido Blanco, previéndose una segunda vuelta. En cuanto a Evo, existen fundadas objeciones referidas a la inconstitucionalidad de su tercera reelección consecutiva, sin embargo fue declarada válida por el Tribunal Constitucional. Morales, preside un país con una economía relativamente estable y en crecimiento. Durante su gobierno, ha logrado controlar la Asamblea Legislativa y los poderes Judicial y Electoral. Y los candidatos oficialistas se mantienen en el poder, durante la campaña, abusando de los medios públicos con fines proselitistas.

Tres cosas se ven claras. Primero, la creciente abstención refleja el hartazgo de la gente con “el poder”, lo que obliga a los “poderosos” a moderarse so pena de sufrir la condena social. Segundo, cada vez resulta más claro que la “independencia de poderes”, que pretenden algunos, es utópica y parece lógico que ninguna parte del Estado -ejecutivo, legislativo o judicial- sea independiente de la otra y menos de la parte que financia. Y tercero, es también utópico creer que la política sea incorrupta: utilizar una posición dentro del gobierno es corrupción desde que desvía para sí recursos que deberían favorecer a todos. Por otro lado, es bueno ver que, lentamente, las izquierdas o populismos autoritarios se van moderando al ritmo de las personas que van notando que “el monopolio de la violencia” -el Estado- lejos de ser el salvador, más bien, pareciera que muchas veces entorpece.

 

 

Alejandro A. Tagliavini es ingeniero graduado de la Universidad de Buenos Aires. Es Miembro del Consejo Asesor del Center on Global Prosperity, de Oakland, California y fue miembro del Departamento de Política Económica de ESEADE.