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Libertad y convicciones, en honor a Juan Carlos Cachanosky

Por Adrián Ravier: Publicado el 11/8/17 en: https://puntodevistaeconomico.wordpress.com/2017/08/11/libertad-y-convicciones-en-honor-a-juan-carlos-cachanosky/

 

Nicolás Cachanosky, hijo de Juan Carlos Cachanosky, con la obra en honor al economista argentino en la Biblioteca Ludwig von Mises.

Libertad y convicciones, se titula el libro en honor al economista argentino Juan Carlos Cachanosky, que se presentó en una actividad organizada por UFM Ediciones realizada en la Biblioteca Ludwig von Mises de la Universidad Francisco Marroquín.

La obra fue editada por dos amigos del destacado economista argentino los doctores Wenceslao Giménez-Bonet (exdecano de la Facultad de Ciencias Económicas de la UFM) y Antón Toursinov, coordinador del Área de Lengua y Literatura de la casa de la libertad.

El libro fue presentado por el profesor visitante argentino Adrián Ravier y por Nicolás Cachanosky, hijo de Juan Carlos y profesor de economía de la Metropolitan State University of Denver (EE.UU); ambos son parte del colectivo de autores de los ensayos y artículos que conforman el libro. Además de ellos, el libro contiene los trabajos sobre economía, filosofía y literatura de destacados representantes del liberalismo hispanoamericano.

Entre los autores figuran colegas y amigos del profesor Cachanosky, Florencia Roca, María Blanco, Alberto Benegas Lynch (h), Carlos Rodríguez Braun, Alejandro Chafuen, Gabriel Zanotti, Martín Krause, Alejandro Gómez, Guillermo Luis Covernton, Juan Sebastián Landoni, Pedro Schwartz. Julio Cole, aportó el artículo Sobre utopías y distopías; y Juan José Ramírez Ochoa escribió Una revisión crítica de la teoría del crecimiento a la luz del rol empresarial, ambos profesores de de la UFM.

Puedes adquiri la obra por medio de Amazon o en Guatemala, ya disponible en el catálogo de UFM Ediciones.

El doctor Juan Carlos Cachanosky (Buenos Aires, 1953-2015) fue profesor y director de los doctorados en Economía Austriaca en varias universidades argentinas, estadounidenses y europeas. Asimismo, fundó y dirigió, junto con el Dr. Wenceslao Giménez-Bonet, CMT-Group, una escuela de posgrados en economía, empresarialidad y emprendimiento. En la UFM fue director del Centro Henry Hazlitt y cofundador de la Escuela de Negocios. Es considerado uno de los máximos exponentes de la Escuela Austriaca de Economía en la actualidad. En 2016 publicó el libro La Escuela Austriaca de Economía que también se presentó en la UFM.

 

Adrián Ravier es Doctor en Economía Aplicada por la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid, Master en Economía y Administración de Empresas por ESEADE. Es profesor de Economía en la Facultad de Ciencias Económicas y Jurídicas de la Universidad Nacional de La Pampa y profesor de Macroeconomía en la Universidad Francisco Marroquín.

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Nuevo Libro: Libertad y Convicciones: Ensayos en Honor a Juan C. Cachanosky (1953 – 2015)

Gracias al trabajo del Dr. Wenceslao Giemenz Bonet y Editorial Episteme, ya se encuentra disponible en versión Kindle un pryecto en recuerdo de Juan C. Cachanosky. Colegas, alumnos, y quien escribe, lo recuerdan con una colección de ensayos cuya diversidad de temas refleja las diversas curiosidades intelectuales a lo largo de su vida.

ÍNDICE

  1. PRÓLOGO (Beatriz Loza de Cachanosky)
  2. EL TRABAJO DE HORMIGA DE JUAN CARLOS CACHANOSKY (1953-2015) (Wenceslao Giménez Bonet)
  3. ECONOMÍA Y FINANZAS: ENTREVISTA A JUAN CARLOS CACHANOSKY (Adrián Ravier)
  4. ECONOMIC VALUE ADDED UNA APLICACIÓN FINANCIERA AL ANÁLISIS ECONÓMICO (Nicolás Cachanosky)
  5. APUNTES SOBRE EL CONCEPTO DE COPYRIGHT (Alberto Benegas Lynch (h))
  6. PIKETTY MALINTERPRETA A AUSTEN E IGNORA A SMITH (Carlos Rodríguez Braun)
  7. SOBRE LA OFERTA Y LA DEMANDA DE DERECHO (Martín Krause)
  8. CONTRA EL NUEVO LUDISMO (Iván Carrino)
  9. LA IMPORTANCIA DE LA EMPRESA: UNA APROXIMACIÓN DESDE LA TEORÍA DE SISTEMAS (María Blanco)
  10. LA CRÍTICA A LA TEORÍA DEL VALOR DE MARX Y A SU INTERPRETACIÓN DE LA DISTRIBUCIÓN COMO DEPENDIENTE DE LOS FACTORES DE PODER EN EUGEN VON BÖHM BAWERK (Guillermo Luis Covernton)
  11. LA RELEVANCIA DE LA TASA DE INTERÉS EN LA TEORÍA ECONÓMICA.
  12. CONSIDERACIONES DE JUAN CARLOS CACHANOSKY (Juan Sebastián Landoni)
  13. UNA REVISIÓN CRÍTICA DE LA TEORÍA DEL CRECIMIENTO A LA LUZ DEL ROL EMPRESARIAL (Juan José Ramírez Ochoa)
  14. ¿ES LA MÉTRICA EVA® CONSISTENTE CON LA ECONOMÍA AUSTRÍACA? (Florencia Roca)
  15. EL CONCEPTO DE PERSONA E INDIVIDUO EN EL PENSAMIENTO LIBERAL: ALGUNAS IMPLICANCIAS PARA LA POLÍTICA ECONÓMICA (Alejandro Chafuen)
  16. ¿QUÉ AGREGAN LA FENOMENOLOGÍA Y LA HERMENÉUTICA AL DEBATE SOBRE LAS
  17. MATEMÁTICAS EN ECONOMÍA? (Gabriel J. Zanotti)
  18. LIBERTAD INVISIBLE (Alejandro Gómez)
  19. SOBRE UTOPÍAS Y DISTOPÍAS (con comentarios sobre una novela distópica moderna) (Julio H. Cole)
  20. POBREZA Y DESIGUALDAD (Pedro Schwartz Girón)

Los caciques liberales:

Por Alejandro A. Chafuén. Publicado el 9/3/15 en: http://www.libertaddigital.com/cultura/libros/2015-03-09/alejandro-chafuen-los-caciques-liberales-75020/

 

El libro Las tribus liberales, de María Blanco, es de fácil lectura, pero difícil para sacar conclusiones acerca del estado actual del liberalismo. La autora tiene una vida muy activa como profesora y también en las redes sociales. En su Twitter y en su blog utiliza el apodo de Lady Godiva. En sus comentarios se desnuda con franqueza frente al lector presentando sus ideas sin ropajes que las cubran o embellezcan. Lo mismo hace en este libro, donde refleja en forma transparente lo que ve del mundo liberal.

Pasé toda mi vida profesional en estas tribus, por lo que me cuesta ser imparcial. Por más que traté de ponerme afuera del libro, como si fuese un lector que ha tenido poco contacto con los indios de esta tribu, creo que me autoengaño. Pongo indios en cursivas porque en el mundo liberal existen casi más caciques, gurús e inquisidores que indios o tribus.

Hace unos días uno de mis amigos puso un cartel en Facebook que decía: “Los libertarios son como los dioses griegos, todos se pelean pero nadie cree en ellos”. La autora recurre a la mitología griega para describir las secciones de su libro, pero no quiere dar la imagen de división. En la portada incluye el dibujo de un árbol fecundo donde cada escuela liberal tiene un lugar. El libro es más bien una radiografía del mundo liberal, especialmente del liberalismo español. Parte de la obra es historia de pensamiento liberal contemporáneo, y parte análisis cuasi-psicológico de los actores. Una sección, que no voy a analizar aquí, está dedicada a explicar algunas de las posiciones liberales donde nos sentimos menos entendidos: la responsabilidad social, el paro, la contaminación, el trabajo infantil.

Blanco escribe que las tribus liberales están muy activas produciendo libros, artículos, comentarios en las redes sociales, conferencias, reuniones, conferencias y reuniones. Todas tienen miembros que opinan de política, pero pocos actúan en política. La incansable labor académica de los caciques de estas tribus ayuda a impartir educación a miles de alumnos con la esperanza que de allí salgan los futuros líderes de un renacimiento liberal.

La descripción que aparece en el libro no solo muestra logros, también carencias en las tribus. Algunas aparecen en forma explícita: hay muchas divisiones; la narrativa de los liberales es pobre y poco atractiva; los liberales son pocos, “apenas llenan un autobús”. Pero, según la autora, el gran “demonio del liberalismo”, el “punto negro”, es la forma en que sus líderes y sus indios interactúan con los demás. “Es imprescindible deshacerse de la arrogancia y abrazar la actitud humilde de todo buscador de la verdad”. De las 500 figuras liberales más importantes que he conocido en mi vida, a solo un puñado de ellos alguien los ha llamado “humildes”.

Otras carencias de los liberales se demuestran por lo que no aparece en la obra. Ninguno de los caciques o las tribus, por ejemplo, se muestra muy activo en grupos sociales fuera de internet, o como líderes en sociedades intermedias. Lo social repele a la mayoría de los liberales individualistas. Quizá las mujeres liberales, aún más minoritarias que sus pares masculinos, son una excepción. En una de sus frases más lapidarias, F. A. Hayek describió social como “esa palabra parasitaria que se esparce como un hongo”. Son pocos los liberales que quieren hacer campo común con los que piensan distinto. Cuando algunos liberales participamos en actos sociales, como ir a votar, otros intelectuales liberales nos aclaran con un discursito bien racional lo ilógico que es votar; cuando celebramos una fiesta patria, otros nos señalan todos los atropellos que se hacen en nombre de la nación donde vivimos. Los liberales descuidan la importancia de integrarse en la vida social del vecindario, la ciudad o el país, formar parte de agrupaciones religiosas, clubes deportivos, caminar la calle… Carlos Rodríguez Braun hace una acertada recomendación, citada en el libro, sobre la importancia de sentarse a dialogar por un ratito con el que piensa distinto

Una sección del libro analiza a los liberales que se atreven a meterse en política. Describe tanto a los que cuando llegan al gobierno abandonan sus convicciones como a los que solo quieren llegar al subsector anárquico, radical o libertario. En mi país de nacimiento, Argentina, como si no nos alcanzara perder con liberalismos de centro, algunos de nosotros ayudamos a crear partidos liberales radicales, o liberales libertarios. La pureza doctrinal aparece como única guía.

Señala la autora que “cuando se observan a distancia las redes sociales y cómo interactuamos los liberales”, vemos que hay “personas que deciden apoderar por su cuenta y riesgo una causa que no es propiedad de nadie y tampoco de ellos”. Si alguien defiende el libre mercado pero no adhiere a los dogmas políticamente correctos de muchos libertarios de hoy, se lo acusa de “antiliberal”. Para otros, solo el anarcocapitalismo es una opción liberal válida. En cuanto a la narrativa y la actitud de sus tribus, escribe Blanco:

Los liberales somos aburridos, incomprensibles y molestos (…) Estamos acostumbrados a hablar para minorías convencidas, a contestar con citas de autores.

Amén.

María Blanco habla de sus viajes a eventos financiados y planeados por organizaciones extranjeras como Liberty Fund o Atlas en USA, o la Universidad Francisco Marroquín en Guatemala. Allí uno pasa un tiempo agradable con mucha gente que piensa como uno, o casi como uno. María se encuentra con Alejandra y con Alejandro, con el contado gran escritor y con la contada figura política que, por algunos años, pasa el test del liberalómetro. A pocas cuadras de los salones de reuniones de los liberales, el populismo y el estatismo avanzan al galope. Nosotros juntamos cientos, ellos miles.

Hay corrientes liberales que piensan que nuestras ideas son perfectas y que el único problema es la narrativa o la maldad e inmoralidad de nuestros enemigos. Hay otras corrientes liberales que se fundamentan en la biología para concluir que “la libertad tiene el éxito asegurado”. Si es así, lo único que podemos hacer es aligerar los dolores de parto.

Aunque conozco a la enorme mayoría de las personas mencionadas en el libro, conozco más a las tribus de Estados Unidos. Y la radiografía no es tan distinta. La mayoría de los liberales se autoinvitan como ponentes a sus eventos. Con la gran proliferación de think tanks liberales (la red del State Policy Network cuenta con 65 miembros) y con un número similar o mayor de centros universitarios, la tentación es de comunicarse solamente con grupos afines. Son tantas las publicaciones online que cualquier artículo, por más que no diga nada novedoso, encuentra un lugar para ser divulgado. Y cuando esto fracasa, siempre queda el blog propio. Nos conectamos entre nosotros y nos desconectamos del resto.

Me pregunto lo que pensarán los socialistas que lean este libro. ¿Dirán”Los liberales no presentan problema alguno” oCuidado, los liberales están creciendo estratégicamente”? A ellos les toca contestar.

Pese a la considerable autocrítica, Blanco termina en forma positiva. Creo que su conclusión optimista tiene algo que ver con su pasión. Al ser una enamorada de la libertad, ve más las bondades que las carencias. Si no los canoniza, la obra al menos humaniza a los liberales y destierra el mito de que son parte de una conspiración creada y financiada por unos pocos mecenas.

Blanco concluye diciendo que los liberales “no somos ni héroes ni dioses”, pero describe lo que, para mí, son aspirantes a caciques intelectuales. El campo de acción de los liberales seguirá siendo el de las ideas. Para poder crecer, los liberales necesitarán ayuda desde fuera de sus tribus, de líderes políticos, sociales y empresariales, que aceptaran algunas de las ideas liberales pero no todas.

 

Alejandro A. Chafuén es Dr. En Economía por el International College de California. Licenciado en Economía, (UCA), es miembro del comité de consejeros para The Center for Vision & Values, fideicomisario del Grove City College, y presidente de la Atlas Economic Research Foundation. Se ha desempeñado como fideicomisario del Fraser Institute desde 1991. Fue profesor de ESEADE.

Prólogo a “Las tribus liberales”.

Este es el prólogo, escrito por Carlos Rodriguez Braun, al libro: “Las Tribus Liberales” de María Blanco. Fué publicado en. http://www.carlosrodriguezbraun.com/uncategorized/prologo-a-las-tribus-liberales/

 

A propósito de las absurdas reivindicaciones de quienes pretenden monopolizar las esencias, mi buen amigo, el economista e historiador asturiano Manuel Jesús González –discípulo de Pedro Schwartz, como María Blanco y quien esto escribe– solía relatar un delicioso cuento sobre la confusión que se produce cuando, tras la muerte inesperada de un individuo, sus familiares se precipitan a solicitar los servicios de un sacerdote para que rece un responso en casa del difunto.

Con las prisas, resulta que se lo piden a dos religiosos y finalmente acuden ambos, que no se conocen personalmente y ninguno de ellos sabe que no es el único oficiante presente en el domicilio. Tiene lugar entonces la siguiente fantástica escena. Se levanta uno de los curas y proclama:

–Yo soy la Resurrección y la Vida.

Ni lerdo ni perezoso, se incorpora el otro y subraya:

Yo soy la Resurrección y la Vida.

Pues bien, a veces sucede entre los liberales, igual que entre los partidarios de cualquier otro sistema de ideas, que se entablen agrios debates cuyo objetivo no es desentrañar la verdad o refutar el error sino discernir la pureza de sangre y dictaminar si tal persona o grupo es más o menos liberal que otro. El apego a las etiquetas es una majadería en cualquier caso, pero padece tintes particularmente ridículos en el de los liberales, cuyas diferentes “tribus” compensan con gran entusiasmo el escaso respaldo de que gozan numerosas de nuestras teorías y recomendaciones en la política, la Universidad, la cultura, los empresarios, los sindicatos, y el público en general.

María Blanco, profesora en la Universidad San Pablo CEU, se aleja prudentemente de estas disputas provincianas, con frecuencia mezquinas y siempre absurdas, como las del desopilante Frente Popular de Judea en la película La vida de Brian, que retrata con certeza la estéril división entre militantes de diferentes facciones hebreas que dedican la mayor parte de sus energías a combatirse entre sí, en vez de oponerse a un Imperio Romano, al que, en el fondo, no saben muy bien por qué rechazan.

El objetivo de la doctora Blanco no es expedir carnés sino contar, con la cercanía de un texto que tiene bastante de autobiografía, quiénes son los liberales, qué piensan, qué aconsejan y por qué. Su destreza como historiadora del pensamiento económico queda patente cuando apunta los grandes trazos de las diversas ramas del liberalismo, que tiene, por cierto, un distinguido antecedente en España con los llamados escolásticos tardíos de la Escuela de Salamanca.

Pero la autora no es sólo una profesora y una estudiosa sino que también se mueve con solvencia en el ámbito de los medios de comunicación y de la divulgación de las ideas, y esto se nota en su estilo ágil y grato, que hace que este libro pueda ser leído con entretenimiento además de con provecho de un tirón.

La combinación de ambas habilidades explica que en apenas un centenar de páginas pueda abordar de manera razonable y ajustada el grueso de los principales temas del liberalismo, y sus principales protagonistas e instituciones. No puede entrar, lógicamente, en muchas profundidades, pero el retrato general está más que aceptablemente completo.

Algunos aspectos me han gustado especialmente, como su análisis del liberalismo desde el punto de vista femenino, y sus reflexiones sobre el poderoso  atractivo del socialismo y sobre por qué los liberales somos habitualmente objeto de tanto recelo.  Es de aplaudir también que no le eche la culpa de tamaño desapego a los demás sino a nosotros mismos, y que no rehúya asuntos delicados como el aborto o las drogas.

María Blanco plantea muchas y perceptivas preguntas. No tiene, ni pretende tener, todas las respuestas. Más aún, a menudo, como les sucede a los testigos de “En el bosque”, el célebre relato de Akutagawa, las respuestas que sí tiene no coinciden. Pero ya advirtió sabiamente  Ortega que una cosa son las personas de una escuela y otra cosa es un grupo de gramófonos.

 

Carlos Rodríguez Braun es Catedrático de Historia del Pensamiento Económico en la Universidad Complutense de Madrid y miembro del Consejo Consultivo de ESEADE.