Inflación: Cambiemos vs Kirchnerismo

Por Nicolás Cachanosky. Publicado el 20/7/18 en: https://puntodevistaeconomico.wordpress.com/2018/07/20/inflacion-cambiemos-vs-kirchnerismo/#more-12046

 

“De ninguna manera vamos a aceptar que hoy hay más inflación que en el kirchnerismo” sostuvo el Jefe de Gabinete Marcos Peña. Mi respuesta en Twitter fue que si miramos las tasas de inflación, la inflación anual promedio de Cambiemos (a Junio 2018) es superior tanto a la inflación bajo el gobierno Kirchnerista, como lo es también respecto a la inflación sólo bajo el mandato de CFK. Más aún, el límite de inflación acordado con el FMI (32) es también superior a la inflación promedio con CFK.

Estos son mis números:

  • Inflación promedio Kirchnerismo: 20.4%
  • Inflación promedio CFK: 28.5%
  • Inflación promedio Cambiemos: 33.7%

Esta es la serie histórica de datos donde también ubico la inflacion promedio (quienes me siguen en las redes estarán familiarizado con este gráfico, dado que lo actualizo regularmente):

Inflacion (mensual)

Mi comentario recibió muchas reacciones. Más de las que de hecho pude leer. Muchas objeciones también repetidas. Aquí algunas aclaraciones y reacciones a las objeciones que pude ver.

DE DÓNDE SALEN LOS DATOS?

La fuente de datos es el IPC Congreso. Es la misma fuente de datos que gente de Pro/Cambiemos usaba e informaba cuando eran oposición. Me resulta un curioso doble estándar que los datos que eran válidos siendo oposición no lo sean cuando son oficialismo. Estos son también los datos que Cambiemos usa para decir que la inflación está bajando. Tiene un poco de actitud que recuerda a La Cámpora: Cuando la realidad no gusta, se cuestionan los datos. Si en cambio los datos no son confiables ni ahora ni antes, entonces no se puede realizar la afirmación de Peña.

IPC Congreso

Es cierto que el IPC Congreso no es perfecto (ningún indicador lo és). Pero no es menos cierto que se ha sido utilizado ampliamente por economistas y políticos como estimación de la inflación durante el gobierno K.

DURANTE EL KIRCHNERISMO HABÍA CONTROL DE PRECIOS

Es correto. El control de precios, en principio, daría menores tasas de inflación. Lamentablemente no es tan sencillo. Como explicaba Federico Sturzenegger (Cambiemos) al asumir en el BCRA, la inflación que no se va a un precio regulado se va a un precio no regulado. Al haber control de precios, lo que cambia son los precios relativos más que la tasa de inflación.

Si fuese cierto que el control de precios produjo una gran inflación reprimida, entonces deberíamos observar una diferencia entre la tasa de expansión monetaria y la tasa de inflacion durante el gobierno K. Sin embargo, ambas tasas son virtualmente iguales. Como se ve en el gráfico, la relación entre agregados monetarios e inflación no se rompe entre el 2003 y el 2015.

Inflacion

Hay un grano de verdad en este cuestinamiento. Según cómo se realize el relevamiento estadístico, el control de precios puede tener un mayor o menor impacto en el cálculo estadístico de la inflación. Lo que no parece ser claro es que ese impacto sea tan grande.

Otro dato relevante es el crecimiento (interanual) de la BM y M2. Como se ve en la serie histórica, más allá de oscilaciones, con Cambiemos el ritmo de expansión monetaria no muestra reducciones significativas respecto al período K.

BM & M2

Y LA INFLACIÓN HEREDADA?

Curiosamente esta es una de las objeciones que menos he visto. Es también una de las mejores. El pico de inflación al inicio del gobierno de Cambiemos se debe a herencia recibida de la política monetaria del kirchnerismo. Ok. Dos puntos:

  1. Cambiemos ha decidido no hablar de la herencia recibida. No se puede apelar a la herencia a conveniencia, suena más a excusa que a explicación.
  2. El punto de mi comentario es que lo primero es reconocer los datos, luego se puede discutir por qué al inicio de Cambiemos la inflacion se disparó (si fue o no responsabilida de ellos).

Lo que no me parece válido tampoco, es argumentar que la inflación representativa de todo el gobierno Kirchnerista es sólo la de los últimos tiempos. Una cosa es preguntarse por la inflación promediode un gobierno, otra cosa es preguntar por la inflación que dejó un gobierno.


El primer paso que Cambiemos debe tomar para bajar la inflación es reconocer el tamaño del problema. No es culpa de los datos que la inflación siga en estos elevados niveles.

 

Nicolás Cachanosky es Doctor en Economía, (Suffolk University), Lic. en Economía, (UCA), Master en Economía y Ciencias Políticas, (ESEADE). Fué profesor de Finanzas Públicas en UCA y es Assistant Professor of Economics en Metropolitan State University of Denver.

El Relato Anti-Liberal de Cambiemos

Por Nicolás Cachanosky. Publicado el 6/3/18 en: https://puntodevistaeconomico.wordpress.com/2018/03/06/el-relato-anti-liberal-de-cambiemos/

 

En la política Argentina, la palabra “relato” hace referencia a la manipulación de los datos económicos durante el gobierno Kirchnerista. El “relato” era, en definitiva, una descripción inexistente de la realidad económica y social del país (por ejemplo, sostener que Argentina tiene menos pobres que Alemania o que la inseguridad es una mera sensación como insistía el Jefe de Gabinete Anibal Fernández.)

En los últimos meses se nota una creciente incomodidad por parte de Cambiemos con los economistas. En especial con los llamados “economistas liberales,” aquellos profesionales que piden que la Argentina se mueva hacia a una economía libre y abierta. Lamentablemente, en su incomodidad Cambiemos está creando su propio relato, el relato anti-liberal. O quizás, en el fondo, la incomodidad sea en realidad con algunos resultados económicos y fiscales de su propia gestión.

La reciente nota del Lic. Rodrigo Pena es un claro ejemplo de este relato anti-liberal de Cambiemos. La columna está dirigida a Jose L. Espert. A mi entender, Pena tergiversa los dichos de Espert al punto tal de ridiculizarlo. Una estrategia muy mal vista en cualquier debate donde prima la seriedad. Pero el punto de este post no es discutir los detalles y números de ambas columnas, sino llamar la atención sobre dos fenómenos que se vienen repitiendo en Cambiemos: (1) La tergiversación (ridiculización) de los “economistas liberales” y (2) el uso de descalificativos desde el poder.

Lamentablemente Cambiemos se está sintiendo muy cómodo con ridiculizar la posición de profesionales que no coinciden con algunas de sus políticas económicas. Las respuestas del gobierno son muy bienvenidas, pero deben ser sobre posturas existentes, no sobre propuestas inexistentes.

Pero el problema no es sólo de tergiversación. Pena comete el innecesario agravio de hablar de economistas “plateistas” con una clara connotación peyorativa. Decepciona que un Secretario de estado lleve la discusión al plano personal. Hacia el final de la nota, Pena compara a los economistas plateistas con la tribuna en un partido de fútbol, donde los plateistas gritan e insultan a los profesionales que están en el campo de juego. Mientras Pena sería un profesional en el campo de juego, Espert (y los “economistas liberales”) sería un mero plateista que grita incoherencias económicas. Un artilugio muy por debajo de lo que se espera de un Secretario de estado. Decepciona también que tanto funcionario de Cambiemos (por ejemplo Federico Pinedo, Marcos Peña, Laura Alonso) feliciten una nota que comete esta falta de seriedad profesional.

El de Pena no es el único caso, tiempo atrás el Diputado Fernando A. Iglesias (también por Cambiemos) se refirió a “economistas liberales” como “liberalotes,” también en un claro tono despectivo con descripciones significativamente tergiversadas. Al menos Pena fue más caballero, dado que al menos identificó a quién se refería como “plateista.” A pesar de los reiterados pedidos (mio incluido), Iglesias nunca aclaró quienes serían los “liberalotes” y quienes serían los “liberales.” Criticar, tergiversar, y sobre todo calificar sin identificar a los destinatarios es también una práctica muy mal vista en debates que pretenden ser serios.

Como los kirchneristas, en este tema, Cambiemos también esta faltando a la honestidad intelectual de ofrecer una representación fiel de sus críticos. Los críticos de Cambiemos, vale aclarar, soportan una presión fiscal agobiante a cambio de servicios públicos que dejan muco que desear. Quizás la gente de Cambiemos haría bien en auto-reflexionar y dejar estas mañas de la vieja política de lado. Cambiemos debería aplicar menos energía en ridiculizar y calificar profesionales comprometidos con la economía del país y más energía en hacer posible tantas de las reformas necesarias pero aún pendiente en materia económica.

 

Nicolás Cachanosky es Doctor en Economía, (Suffolk University), Lic. en Economía, (UCA), Master en Economía y Ciencias Políticas, (ESEADE). Fué profesor de Finanzas Públicas en UCA y es Assistant Professor of Economics en Metropolitan State University of Denver.

Por qué seguir diviendo el Ministerio de Economía es un error

Por Roberto H. Cachanosky. Publicado el 27/12/16 en: http://www.infobae.com/opinion/2016/12/27/por-que-seguir-diviendo-el-ministerio-de-economia-es-un-error/

 

De acuerdo a las declaraciones del jefe de gabinete, Marcos Peña, el cambio no se produce por cómo hay que manejar la economía sino por una cuestión de trabajo en equipo. De esa afirmación se desprende, en principio, que no debería haber demasiados cambios en la política económica en marcha que, por cierto, carece de un plan económico global.

No veo que con la llegada de Dujovne se anuncie un plan económico global porque se sigue dividiendo el ministerio de Economía lo cual hace inmanejable la economía. Francamente lo veo más como un problema de interna del gobierno. De personalidades y de ambiciones de poder. No veo el cambio como un tema de fondo. Es decir, coincido con Marcos Peña, no hay un cambio para cambiar la política económica, sino por una cuestión de enfrentamientos personales.

Creo que dividir el Ministerio de Economía en tantos compartimentos alegando que hay trabajo en equipo no sirve. La herencia k es terrible. Lo que dejó el kirchnerismo es tan dramático que, bien explicado a la población y a los otros partidos políticos y con medidas consistentes.

La división en el manejo de la economía en tantas partes refleja, a mi juicio, que Macri está leyendo mal el problema. No advierte que la economía requiere de consistencia en las medidas y una cabeza que tenga todo el plan, junto con un buen equipo de colaboradores.

El ascenso de Luis Caputo como ministro de Finanzas muestra que se seguirá utilizando el endeudamiento externo para financiar la brecha fiscal, lo cual puede terminar afectando el comercio exterior por caída del tipo de cambio real.

 

Roberto Cachanosky es Licenciado en Economía, (UCA) y ha sido director del Departamento de Política Económica de ESEADE y profesor de Economía Aplicada en el máster de Economía y Administración de ESEADE

Una meta fiscal que no se cumplió, porque no había convicción para concretarla

Por Adrián Ravier. Publicado el 27/12/16 en: http://www.lagaceta.com.ar/nota/713018/economia/meta-fiscal-no-se-cumplio-porque-no-habia-conviccion-para-concretarla.html

 

Con Mauricio Macri nace una nueva forma de hacer política, parecida, quizás, al modo de administrar una empresa. Se fijan metas, se deja trabajar y luego se evalúa la performance. Ha llegado el momento de evaluar a los ministros y Alfonso Prat-Gay tenía una meta fiscal que no cumplió, porque jamás estuvo convencido de ella.

En este primer año se priorizó ordenar la economía, tras la pesada herencia representada en los tres grandes desequilibrios: fiscal, monetario y cambiario. Comenzando por este último, Prat-Gay y Federico Sturzenneger, titular del Banco Central, trabajaron en conjunto para levantar el cepo cambiario, para arreglar con los holdouts y para acceder al crédito externo que le ayude al Gobierno en su estrategia de gradualismo. Sturzenegger, además, logró convencer al mercado de que las metas de inflación son viables, pero Prat-Gay no sólo no logró sus objetivos del segundo semestre, sino que tampoco pudo alcanzar la meta fiscal de 4,8 % de déficit primario que se había planteado. Si el déficit no fue mayor al actual se debe a que el blanqueo ofreció recursos extraordinarios que resultaron en una rueda de auxilio.

El incumplimiento de esta meta fiscal puede recibir variadas lecturas y hasta justificarse por medidas que incluyeron aspectos que estaban fuera del alcance del ministro saliente. Pero las metas de 2017, necesariamente, deben ajustar las tuercas de la cartera de Hacienda y Prat-Gay no está convencido de ello. No sólo descree que sea oportuno ajustar el déficit por las elecciones próximas, sino que su modo de entender la economía desaconseja apuntar al déficit fiscal en un contexto recesivo.

Está fuera de mi alcance comprender si la decisión es política, por la forma individualista de hacer política económica de Prat-Gay y su poco entendimiento con el jefe de Gabinete (Marcos Peña), pero me gustaría creer que Macri comprendió que fomentar la demanda agregada mediante gasto público en 2017 bien puede ser de ayuda para ganar las elecciones y mostrar cierto crecimiento, pero esa tendencia peligrará en 2018 si se pierde otro año en materia de metas fiscales. Me gustaría creer que Macri comprendió que el problema madre que tiene la Argentina es fiscal, y que sólo mediante un ajuste su Gobierno puede terminar con una economía en auge sostenible.

Nicolás Dujovne ha sido la persona elegida para avanzar en el desafío fiscal, y tiene más perfil docente que experiencia en el sector público. El Frente Renovador emitió algún comentario que identifica a Dujovne como un economista ortodoxo que acelerará el ajuste fiscal. Mi lectura, sin embargo, es diferente. Dujovne continúa el gradualismo y el foco se coloca en la comunicación. Vale como ejemplo la siguiente referencia suya: “si el Gobierno lograra mantener el gasto congelado, por los próximos cinco años, y si la economía creciera 3% por año, el gasto en relación con el PBI bajaría de 45% a 39% en 2021. Y si esa estabilidad del gasto permaneciera por diez años, caería hasta 34% del PBI en 2026.”

Con Dujovne no habrá ajustes o recortes de gasto. Las críticas de Dujovne a Prat-Gay o a Sturzenegger no son de fondo sino de forma. Mi lectura de sus notas es que cuestiona la estrategia de comunicación, más que las propias metas fijadas. Da la sensación de que mantendrá el foco en las mismas metas de déficit primario de 3,3% para 2017 (aún cuando el Presupuesto lo estima en 4,2 %); del 1,8 % para 2018 y del 0,3 % para 2019, pero con alguien que está convenido de su importancia.

Además pondrá foco en dos temas centrales: la fuerte presión tributaria, que a Dujovne le parece injusta e inviable, y la enorme proporción de empleo informal, que daría lugar a cierta flexibilización. El mercado ha reaccionado con tranquilidad ante este cambio. El dólar y el Merval prácticamente operaron sin cambios. Pero es más un cambio de nombres que de fondo y sustancial en la política fiscal. Sería deseable que las metas fiscales se construyan sobre el déficit consolidado y no sobre el primario, especialmente en una serie de años donde la Argentina acumulará nueva deuda con su consecuente pago de intereses.

 

Adrián Ravier es Doctor en Economía Aplicada por la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid, Master en Economía y Administración de Empresas por ESEADE y profesor de Macroeconomía en la Universidad Francisco Marroquín.

Carta abierta al presidente Mauricio Macri

Por Carlos Alberto Salguero. Publicado el 27/6/16 en http://independent.typepad.com/elindependent/2016/06/carta-abierta-al-presidente-mauricio-macri.html

 

Señor Presidente, le escribo como un argentino que, como usted, quiere que el nuestro sea un gran país y no solo un anhelo simple y llano como lo ha sido en tantos otros momentos de la bicentenaria historia.  Para ello, resulta esencial recordarle sus propias palabras, “Lo que sueño es estar a la altura de liderar a todos los argentinos”. En particular, me refiero a uno de los ejes esenciales que presentó como plan de gobierno “Pobreza cero en la Argentina”.

Las grandes “empresas”, valga la comparación con la primera magistratura que le ha tocado comandar, requieren de convicción y coraje; coraje que es tan necesario para resistir halagos, o muy fuertes críticas, como para mitigar las influencias del poder −lo que incluye, en beneficio de la república, el caso límite de separar de su cargo a aquellos miembros del gabinete que no estén a la altura de las circunstancias−.

Para trabajar en pos de un ideal es preciso que haya hombres que se mantengan fieles a sus principios y que estén dispuestos a bregar por ellos (para lograr que se alcancen plenamente), aunque el momento de llegar a poseer lo que se busca se considere remoto.

Aquellos que solo se preocupan por lo que aparece en la superficie, tal como ocurre con la opinión pública del momento, comprueban que hasta las ideas fundantes se convierten rápidamente en “políticamente imposibles” debido a que no han sido capaces de soportar las presiones sociales.

Ese parece ser el caso del Jefe de Gabinete de Ministros, Marcos Peña, quien por alguna razón que no se ha explicado realizó declaraciones en contra de su propio Gobierno: admitió como “inalcanzable” el objetivo de gobierno de “Pobreza Cero”, en un evento que se llevó a cabo en la Casa Rosada con motivo de la celebración del día del periodista.

¿Acaso una desatinada ocurrencia de Marcos Peña puede justificar que se siembren dudas acerca de la opinión que prevalece en su fuero íntimo, Señor Presidente?

¡Tiempos difíciles exigen hombres mejores! Como usted sabe, la pobreza cero es posible, pero, para ello, es necesario comprometer a los miembros de su entorno y proporcionar un marco institucional que haga posible incrementar la tasa de capitalización de la economía. Solo mediante un escenario propicio para la inversión se alcanzará el tan deseado incremento de los salarios en términos reales y, como consecuencia de ello, la disminución de la pobreza. En efecto, la razón por la que un trabajador de la República de Mali percibe una remuneración menor que la de otro asalariado de Dinamarca, bajo “similares” condiciones, es porque el capital que lo soporta es definitivamente inferior.

Pero la solución no es mágica ni inmediata: requiere tiempo. La puesta en marcha de procesos con un más dilatado período de producción y superior período de espera necesita incrementar la cantidad de bienes de capital disponible. Si se pretende alcanzar objetivos temporalmente más distantes habrá que acogerse, necesariamente, a períodos de producción más dilatados.

Toda estructura dada de la producción, es decir, un estado de equilibrio, debe corresponder al tipo de interés ahorrado del consumo corriente y puesto a disposición de la inversión, en cantidad necesaria para mantener dicha estructura de producción. Pues no es cierto que el capital per se genere beneficio, sino es fruto necesario de una acción deliberada y se puede malograr si los cálculos en los que se funda adolecen de pericia, virtud o adecuadas estimaciones de las condiciones futuras. Los bienes de capital son productos intermedios que, tarde o temprano, en el devenir de los procesos productivos terminan por transformarse en bienes de consumo. En verdad, todo bien de capital se consume, incluso aquellos que no suelen calificarse de perecederos. Circunstancia que opera ya sea por el desgaste provocado en los procesos productivos o porque algún acontecimiento lo priva de interés económico. Son, por tanto, transitorios.

La contabilidad del capital oficia de rosa de los vientos marcando el rumbo de la producción en la economía de mercado, constituida por un continuo e ininterrumpido devenir de variados procesos parciales, formando nuevos capitales o desvaneciendo los acumulados en el pasado por acción del consumo, proceso que no se detiene jamás.

Para tener éxito en la gran tarea que le ha tocado, y salir de la pobreza, el único método legítimo es incrementar el ahorro (interno o externo), ya que es el primer paso obligado para cualquier alargamiento del período de producción. Aquél que resulta del excedente entre lo producido y lo consumido, y conduce hacia un mayor bienestar material o la condición esencial del progreso.

Ya hemos vivido, durante la última década, la fiesta del consumo y su consecuencia: la destrucción del capital. Según cifras oficiales, el gasto público consolidado pasó de 20,5 puntos porcentuales del producto, en el año 2003, al 44% en el 2015,  sin contar, por supuesto, el 9% del déficit del PBI. Por esta vía, los salarios reales tienen un solo camino por recorrer, y ese camino es a la baja.

Señor Presidente, no se deje disuadir ni cometa los mismos errores, pues no hay manera de generar trabajos genuinos y transferir al fisco más de la mitad de lo que se produce. Solo a través de ofrecer condiciones favorables al ahorro y la inversión se podrá estimular la creación de riqueza.   El famoso Leviatán de Thomas Hobbes no es parte de la solución, sino del problema. Como dijo Thomas Jefferson “Es mejor mantener al lobo lejos del redil que llevarse sus dientes y garras una vez que haya entrado”.

 

Carlos Alberto Salguero es Doctor en Economía y Máster en Economía y Administración de Empresas (ESEADE), Lic. en Economía (UCALP), profesor titular e investigador en la Universidad Católica de La Plata y egresado de la Escuela Naval Militar.

 

Curioso resultado de una encuesta

Por Roberto H. Cachanosky. Publicado el 5/6/16 en: http://economiaparatodos.net/curioso-resultado-de-una-encuesta/

 

La gente identifica al PRO como un partido liberal cuando en rigor no lo es y se esfuerza por no parecerlo

La semana pasada hice una encuesta en Twitter donde tengo unos 41500 seguidores, formulando la siguiente pregunta: ¿Qué partido político cree Ud. que representa mejor las ideas de un mercado libre y un sistema republicano?

Las opciones que elegí como respuestas fueron: PRO, UCEDE (existe en Capital Federal), el Frente Renovador y Ninguno. La encuesta estuvo online 24 hs. y hubo 3.284 votos. El 52% votó por el PRO, el 17% por la UCEDE, el 2% por el Frente Renovador y Ninguno tuvo el 29% de los votos.

El dato curioso es que el PRO hace todos los esfuerzos por mostrar que no tiene nada que ver con el liberalismo ni con el libre mercado al punto de manifestarlo públicamente por medio de algunos de sus funcionarios como Federico Pinedo o el Jefe de Gabinete, Marcos Peña. Por otro lado, adopta medidas económicas que difícilmente pueden ser tomadas como de tendencia liberal, como pueden ser mantener precios cuidados, la no reforma del estado, el manejo del tipo de cambio vía la tasa de interés, el rechazo a privatizar empresas estatales o volver a un sistema de jubilación privado y los ejemplos pueden seguir.

Es importante aclarar que la mayoría de los que son mis seguidores en Twitter tienen algún pensamiento a fin al mío, con lo cual todo parece indicar que la mayoría tiende a identificar al PRO como algo que no es ni quiere serlo: un partido de orientación liberal.

Es curioso como la mayoría o casi todos los partidos políticos de Argentina rechazan las ideas del libre mercado pero, como dice mi amigo Pablo Torres Barthe, al momento de salir a buscar votos los políticos usan las herramientas de capitalismo. Venden su imagen, hacen encuestas de opinión sobre qué quiere la gente y que no quiere la gente. Encargan estudios de mercado para vender sus candidaturas como si fueran a vender algún detergente. En fin, están en contra del capitalismo pero usan sus herramientas para tratar de captar votos.

Pero otro dato no tan curioso es que hubiera algunos comentarios señalando a la UCEDE como un partido del cual habían salido Boudou, Massa y María Julia Alsogaray. Sin duda creo que la UCEDE quedó pegada al menemismo en los 90. Sin embargo, el mismo rigor que le aplican a la UCEDE parece no querer aplicárselo a otros partidos.

Por ejemplo, dentro del gobierno del PRO hay gente que viene del massismo como es el caso de Ricardo Delgado que actualmente ocupa el cargo de Subsecretario de Coordinación de la Obra Pública Federal en el ministerio del Interior. O Adrián Pérez que primero militó con Carrió y luego pasó al partido de Massa y ahora ocupa el cargo de Secretario de Asuntos Políticos e Institucionales del Ministerio del Interior en el gobierno del PRO. Se podrá o no coincidir con las ideas de Delgado y de Adrián Pérez, pero no veo la razón para dudar de la honestidad de ambos por venir del partido de Massa como si todos los que militaran en ese partido fueran delincuentes.

El mismo Alfonso Prat Gay, actual ministro de Hacienda, aceptó ser presidente del Banco Central bajo el gobierno de Duhalde, que devaluó, pesificó los depósitos y luego continuó continuo con Kirchner, un hombre con clara tendencia a la tiranía.

Además podemos llenar un voluminoso libro con gente que ha saltado de partido en partido o de gobierno en gobierno. Patricia Bullrich fue ministro de Trabajo en el gobierno de la Alianza o el mismo jefe de gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, Rodríguez Larreta, también estuvo en el gobierno de la Alianza.

Diana Conti estuvo en el gobierno de De la Rúa. Pimpi Colombo, ex funcionaria ultra k, estuvo en la lista de candidatos de Domingo Cavallo, en Acción por la República. María Eugenia Estensoro, que luego fue senadora por la CC, fue candidata a diputada por el partido de Domingo Cavallo. Patricia Vaca Narvaja, funcionaria ultrak, fue candidata a diputada con la fórmula Menem-Ruckauf y podría llenar hojas y hojas sobre triples saltos mortales que dan los políticos para permanecer al calor del poder.

Tal vez este estado sobredimensionado, que no le presta ningún servicio al contribuyente al que esquilman y que todo lo traba con regulaciones corruptas es consecuencia de ver la política cómo una manera de hacer negocios personales y no como una tarea transitoria que consiste en administrar la cosa pública en una verdadera república.

Mi impresión es que esa desesperación que tienen en general los políticos por rechazar el liberalismo tiene mucho que ver con no perder el “negocio” de las empresas estatales, de las regulaciones que generan corrupción, de los subsidios que “compran” votos para llegar al poder. En su mayoría, no digo todos, los políticos rechazan el liberalismo porque es una ideología que desmantelaría el aparato de corrupción y opresión en que se ha transformado el estado. Les quitaría el “negocio” de los cargos públicos y de las coimas derivadas del gasto público. Hasta un intendente puede hacer fortunas cobrando coimas por cambiar el código de edificación de una zona de su partido para que, dónde pueden construirse 4 pisos se construyan 2 torres de 15 pisos sin importar el impacto ecológico, el abastecimiento de agua, electricidad y simple hecho de por dónde transitarán tantos autos.

Por el contrario, el discurso progresista cae simpático pero suele esconder la necesidad de manejar un estado gigantesco para poder repartir cargos públicos, coimear con autorizaciones para realizar cualquier tarea y robar con cada uno de los rubros del gasto público.

Es muy probable que algunas personas que se dedican a la política vean el estatismo, el intervencionismo y el distribucionismo como una manera de resolver los problemas de la gente. Es decir, tenga honestidad en su propuesta, pero a medida que va pasando el tiempo todo parece indicar que la política se ha transformado en un negocio muy rentable que necesita de gigantescos aparatos estatales y gasto público para sostener la legión de “colaboradores” que ayudan a llegar al poder.

Por eso creo que el liberalismo es detestado por la mayoría de la dirigencia política. Sencillamente porque si se aplicara una política liberal, se terminaría la política como negocio y los cargos públicos serían transitorios. Administrar por un tiempo la cosa pública y luego volver a su casa y a su negocio personal.

Cada vez me convenzo más que la Argentina no asiste a un debate de ideas de liberalismo versus progresismo, populismo e intervencionismo. El debate de fondo es terminar con la política como negocio personal o si se continúa usufructuando del poder.

El liberalismo terminaría con la política como negocio personal. El resto de las opciones, necesitan alimentarse de mucho aparato estatal y presupuesto para mantener su negocio. Esa es la diferencia entre liberalismo y el resto de las propuestas. El famoso cambiemos no es solo ser eficientes en la administración del estado. Es, fundamentalmente, un desafío ético para terminar con esta historia de tener a un estado que saquea a los particulares en nombre de justicia social, cuando en rigor lo único que buscan es el enriquecimiento ilícito de los que llegan al poder.

 

Roberto Cachanosky es Licenciado en Economía, (UCA) y ha sido director del Departamento de Política Económica de ESEADE y profesor de Economía Aplicada en el máster de Economía y Administración de ESEADE