Los peligros de ignorar la ciencia económica:

Por Adrián Ravier: Publicado el 5/9/14 en: http://opinion.infobae.com/adrian-ravier/2014/09/05/los-peligros-de-ignorar-la-ciencia-economica/

 

Argentina vuelve a ir a contramano del mundo y también de la ciencia económica. Se podrá señalar que otros países sufren sus propias crisis, como Estados Unidos o aquellos que pertenecen a la Unión Europea, pero en todos ellos está garantizada la estabilidad monetaria. El largo estancamiento que posiblemente sufran se debe a que también ignoran las lecciones de la “buena” economía, pero a un nivel relativamente menor que el caso argentino.

El Gobierno argentino somete innecesariamente a la sociedad a un nivel de inflación cuyas causas ya son conocidas por todos en la profesión. Marcó del Pont o Axel Kicillof podrán discutir que el desequilibrio monetario causa inflación, pero esto choca contra uno de los mayores consensos con los que hoy cuenta la profesión. De ahí que la inflación sea un problema erradicado en casi todo el mundo. Los controles de precios también han mostrado ser una política inútil contra este proceso inflacionario. La ciencia económica desaconseja paliar la inflación con esta herramienta.

La administración kirchnerista tampoco se preocupa por el “equilibrio fiscal”, aspecto fundamental en los tratados de finanzas públicas. Mientras exista desequilibrio en este frente, el gasto excesivo deberá ser financiado por dos vías: deuda, que le es negada al gobierno por el default que lo acompaña desde sus inicios, o emisión monetaria, que justamente es la causa de las constantes subas de precios, e indirectamente también de los cada vez más frecuentes conflictos sociales y huelgas. Es simple concluir que si el déficit fiscal se agrava, bajo estas condiciones se agravará la inflación.

En el plano cambiario, el gobierno promueve un proteccionismo extremo, lo que ha provocado un llamado de atención de la OMC. Se podrá decir que todos los países aplican algún tipo de intervencionismo en el comercio internacional, pero Argentina ha abusado de esta herramienta, y ha traspasado todos los límites. Por un lado, restringe la libertad individual de que la gente acceda a la compra de divisas; por otro, impide la exportación de ciertos productos como la carne o la importación de productos básicos e insumos. La operatoria de las empresas es cada vez más compleja.

El Gobierno insiste que este modelo es inclusivo, “para todos”, pero queda claro que el proteccionismo protege a algunos a expensas de otros. Desde Adam Smith en adelante, los economistas sabemos que el mercantilismo beneficia a algunos industriales amigos, a la vez que perjudica a los consumidores que deben pagar más por productos y servicios de peor calidad.

Reconocer que los problemas de inflación, déficit fiscal, estancamiento o recesión, desempleo en aumento, conflictos sociales continuos y huelgas son la consecuencia lógica de la política económica que la actual gestión en economía provoca, debería conducir a este Gobierno o al próximo a buscar un cambio de modelo.

Concretamente, se requiere: i) un presupuesto base cero para alcanzar la eficiencia del gasto público que pueda ser sostenible en el largo plazo; ii) en base a ese nivel “óptimo” de gasto, habrá que alcanzar un nivel de recaudación tributaria que lo pueda sostener, pero si nos basamos en un “gobierno limitado” habrá espacio para eliminar los derechos de exportación y reducir el IVA a la mitad, de acuerdo a las política tributaria que la mayoría de los países aplican. Nótese que la presión tributaria argentina es la más alta de la región y llega a más que duplicar la de algunos países; iii) habrá que avanzar en eliminar las restricciones cambiarias y permitir una dolarización espontánea, si esto es lo que la gente desea. Tratar como un criminal a quien huye del peso para evitar perder poder adquisitivo constituye un verdadero crimen; iv) también será necesario recuperar el libre comercio, habilitando por ejemplo a los productores ganaderos a exportar carne, o a los importadores a contar con los insumos que necesitan para ser eficientes en los procesos de producción. Sólo de esa forma puede iniciarse un camino que nos permita competir a nivel global; v) habrá que flexibilizar el mercado laboral para que vuelvan a surgir empresas que creen empleo y terminen de una vez con esta destrucción de capital y de trabajo; vi) será fundamental avanzar hacia un federalismo real y correspondencia fiscal para que los gobernadores vuelvan a ser actores centrales en la economía argentina y abandonen su rol pasivo, terminando con el poder central que tanto daño ha hecho a las economías regionales.

Demás está decir que esta simple enunciación de políticas no intenta ser exhaustiva. Sólo comentar en esta nota periodística que un modelo diferente es posible y ya necesario, y que contradecir la ciencia económica tiene sus costos políticos y sociales. Para cerrar, vale recordar que la inflación, el desempleo creciente, la recesión o estancamiento, la fuga de capitales, el default son todos problemas que la mayoría de los países de la región no tienen por la coyuntura favorable que todavía nos acompaña.

 

Adrián Ravier es Doctor en Economía Aplicada por la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid, Master en Economía y Administración de Empresas por ESEADE y profesor de Macroeconomía en la Universidad Francisco Marroquín.

El dilema cambiario del gobierno: precio o cantidad

Por Roberto H. Cachanosky. Publicado el 8/12/13 en: http://economiaparatodos.net/el-dilema-cambiario-del-gobierno-precio-o-cantidad/

 

Los economistas solemos decir que sobran pesos y faltan dólares, lo cual es cierto, pero incompleto para explicar el problema 

Basta con seguir diariamente la evolución de las reservas del BCRA para ver que la sangría se acelera. El cambio de gabinete solo trajo unos pocos días de menor crispación, pero lejos estuvo de generar la confianza que necesita el país para recuperar la economía. Ni el anuncio, que por ahora no pasó de ser un simple anuncio, del acuerdo con Repsol detuvo la caída de las reseras ni las expectativas de los agentes económicos.

Habiendo aceptado que la caída del tipo de cambio real está destruyendo la economía y desangrando al BCRA a pesar del CEPO y demás restricciones cambiarias, el gobierno aceleró la tasa de devaluación, el problema es que todavía está muy lejos del precio de equilibrio. Es más, con esta tasa de inflación, el precio de equilibrio, aunque se alcanzara alguna vez, se movería todo el tiempo hacia arriba.

En rigor los economistas solemos decir que sobran pesos y faltan dólares, lo cual es cierto, pero incompleto para explicar el problema. ¿Faltan realmente dólares o es un problema de precio? Desde mi punto de vista el problema es que a este tipo de cambio faltan dólares, si el tipo de cambio flotara libremente no faltarían dólares porque el mercado siempre ajusta por precio o por cantidad. Si el mercado fuera libre ajustaría por precio y no por cantidad con lo cual no faltarían dólares, aunque sí sobrarían pesos si continuara el déficit fiscal.

La realidad es que al tipo de cambio de $ 6,25 la oferta no está dispuesta a vender y la demanda aumenta. Es la historia de los controles de precios. Cuando el Estado pone un precio máximo artificialmente alto para algún producto, aumenta la demanda y se contrae la oferta y lo tradicional es que aparezca el mercado negro que se encarga de abastecer la demanda insatisfecha pero a un precio mayor al artificialmente bajo fijado por el gobierno.

Otra de las características de los precios máximos que se estudia en introducción a la economía es que los precios máximos generan desabastecimiento a precio artificialmente bajo y los gobiernos suelen racionar la oferta del bien o los bienes en cuestión. En definitiva, lo que está pasando con el mercado de cambios con el precio máximo que le pusieron al tipo de cambio, es de manual de economía. Se contrae la oferta, aumenta la demanda, el gobierno raciona la entrega de dólares (cepo) y aparece el mercado negro.

En este lío que han armado con el tipo de cambio, desde mi punto de vista el gobierno ha tomado la peor decisión: acelerar la tasa de devaluación en dosis diarias. ¿Por qué? Porque los que tienen que importar anticipan las importaciones para no tener que pagar más caro el dólar en el futuro. Y los que tienen que vender dólares, los exportadores, postergan la venta a la espera de un tipo de cambio más alto, con lo cual la brecha entre cantidad ofrecida y demandada se agranda y el Central tiene que salir a abastecer el mercado perdiendo más reservas.

Con estas devaluaciones diarias crean la expectativa  de que el dólar seguirá subiendo, enviándole al mercado la señal de postergar venta de divisas al tipo de cambio oficial y adelantar la compra de divisas al valor oficial.

Si a esto le agregamos que el déficit fiscal genera una alta tasa de expansión monetaria que aumenta la tasa de inflación, el tipo de cambio esperado no tendrá techo, porque la gente descontará la suba inflación futura y se la aplicará al tipo de cambio nominal.

¿Qué pasaría si hoy, bajo estas condiciones macroeconómicas e institucionales, el gobierno dejara flotar libremente el tipo de cambio y eliminara el cepo? Seguramente habría un overshooting del tipo de cambio como ocurrió en el 2002. Sin duda tiene su costo político, económico y social.

Si, por el contario, no elimina el cepo y sigue con estas devaluaciones diarias, seguirá la sangría y, al ritmo que viene perdiendo reservas, tal vez aguantaría menos de un año hasta informar que ya no quedan reservas en el Central. En ese caso habría que ir a buscar el tipo de cambio a otra galaxia.

El gobierno, puede intentar buscar un puente para seguir aguantando con esta estrategia mediante el crédito externo, abandonando el relato del desendeudamiento. Tomar deuda para sostener el tipo de cambio, lo mismo que se hizo infinidad de veces en el pasado, y terminar sin reservas pero con la deuda contraída. Si fuera asesor de CFK no se lo recomendaría, salvo que piense dejar el gobierno antes y obsequiarle a su seguidor un de lío económico mayor al actual.

Una tercera opción sería bajar el gasto, para dejar de emitir, reducir notablemente la inflación y liberar el tipo de cambio. Claro que hecho esto en un contexto institucional de falta de confianza tampoco resuelve el problema. Nadie entraría divisas para ser esquilmado impositivamente y sometido a todo tipo de controles y regulaciones por parte del Estado.

Me parece que, dada su larga trayectoria de estatizaciones, regulaciones, confiscaciones y ausencia de seguridad jurídica, el cristinismo no tiene forma de evitar una crisis cambiaria, porque en el fondo el problema no es solamente económico sino de falta de confianza de los agentes económicos en un gobierno que ha demostrado en infinidad de  oportunidades redoblar la apuesta por el lado de los controles y las regulaciones. Si como toda solución al problema cambiaria tenemos a un gobierno que tiene que estar mendigando que los exportadores le traigan por anticipado U$S 2.000 millones, quiere decir que el problema no es transitorio, sino estructural, en lo económico y en la confianza que genera. Especialmente el segundo punto.

¿Entonces? Me parece que el gobierno difícilmente pueda resolver el problema cambiario y pérdida de reservas (podrá intentar pedir préstamos en el exterior pero para seguir perdiendo reservas) porque el modelo populista está agotado y el cristinismo carece de la confianza de los agentes económicos.

Intentar solucionar el problema cambiario ignorando la deteriorada calidad institucional es una utopía. Los dislates de Moreno, Kicillof, Marcó del Pont y la misma presidente tienen su costo que hoy aparece con toda la fuerza.

A esta altura del partido, en Olivos deberían pensar seriamente si están dispuestos a pagar el costo de tantos destrozos económicos o prefieren pasarle la cuenta a otro lo antes posible.

 

 

Roberto Cachanosky es Licenciado en Economía, (UCA) y ha sido director del Departamento de Política Económica de ESEADE y profesor de Economía Aplicada en el máster de Economía y Administración de ESEADE.

La enfermedad de CFK confirma a Hayek

Por Roberto H. Cachanosky. Publicado el 13/10/13 en: http://economiaparatodos.net/la-enfermedad-de-cfk-confirma-a-hayek/

La enfermedad de la presidente ha dejado en evidencia que está rodeada de los peores elementos de la sociedad.

Aun a riesgo de ser reiterativo, casi hasta el cansancio, vuelvo a citar parte del capítulo 10 de Hayek de su libro Camino de Servidumbre.

El título del capítulo 10 es: Por qué los peores se colocan a la cabeza. Dice Hayek: “La probabilidad de imponer un régimen totalitario a un pueblo entero recae en el líder que primero reúna en derredor suyo a un grupo dispuesto voluntariamente a someterse a aquella disciplina totalitaria que luego impondrá por la fuerza al resto”. Y más adelante agrega: “Hay tres razones principales para que semejante grupo, numeroso y fuerte… no lo formen, probablemente, los mejores, sino los peores elementos de cualquier sociedad”. Y enumera las siguientes tres razones:

1)   …si deseamos un alto grado de uniformidad y semejanza de puntos de vista,  tenemos que descender a las regiones de principios morales e intelectuales más bajos, donde prevalecen los más primitivos y <comunes> instintos y grupos.

2)   …el segundo principio negativo de selección: será capaz de obtener el apoyo de todos los dóciles y crédulos que no tienen firmes convicciones propias, sino  que están dispuestos a aceptar un sistema de valores confeccionado, si se machaca en sus orejas con suficiente fuerza y frecuencia

3)   Parece casi una ley de la naturaleza humana que le es más fácil a la gente ponerse de acuerdo sobre un programa negativo, sobre el odio a un enemigo común, sobre la envidia a los que viven mejor, que sobre una tarea positiva. La contraposición del <nosotros> y el <ellos>, la lucha contra los ajenos al grupo, parece ser un ingrediente esencial de todo credo que enlace sólidamente a un grupo para la acción común.

Este libro, escrito en 1943 describe, en gran medida, la Argentina actual. El kirchnerismo – cristinismo es claramente un proyecto autoritario que necesitó rodearse de gente que reúne las tres características mencionadas por Hayek. Bajos morales principios morales e intelectuales, gente que no tiene convicciones propias y trabajar sobre un programa negativo, la confrontación entre el <nosotros> y <ellos>.

Más allá de la suerte que tuvo el kirchnerismo-cristinismo con la evolución de la economía mundial y el precio de la soja, que le permitió inicialmente financiar la fiesta populista, el proyecto era perpetuarse en el poder mediante la alternancia Néstor Kirchner y Cristina Fernández. Fallecido el santacruceño, se buscó instalar la re reelección de CFK para lograr el Cris for ever y así continuar con el proyecto hegemónico.

Otra de las claves del proyecto hegemónico era subordinar a gobernadores e intendentes mediante el uso de la caja, al tiempo que se desplegaba un amplio programa clientelar mediante los llamados planes sociales, iniciando una persecución de todo aquel que piensa diferente y estimulando la confrontación mediante el invento de inventados enemigos que, supuestamente, conspiraban contra el proyecto nacional y popular.

Con CFK esta construcción de poder se acentuó o aceleró a partir del 2011 cuando ganó las elecciones. A la legión de enemigos inventados se le agregaron la justicia, los medios, los periodistas, economistas, conspiradores que trabajan para destruir la Argentina desde el exterior y cosas por el estilo.

A los discursos en cadena de la presidente se le sumaron las agresiones verbales de ministros, legisladores y seguidores de diferentes colores (Bonafini, D’Elía, etc.) y nunca falta el estúpido que quiere ser más papista que el Papa y pasa de la agresión verbal a la agresión física.

Obviamente que con un mando tan férreo como el que ejerce CFK, ninguno de sus colaboradores más estrechos puede tener un vuelo intelectual propio. Si las órdenes de CFK son inapelables y nadie puede discutirlas, por definición quienes permanecen en sus puestos junto a ella no entran en la categoría de libre pensadores (acaba de confesarlo Juliana Di Tullio.

Basta con ver algunos de sus “colaboradores” para advertir que los principios de Hayek se cumplen. El vicepresidente no solo está sospechado y denunciado por casos de corrupción, sino que además es de una frivolidad que exaspera a la gente al punto que es uno de los miembros del gobierno con peor imagen, con lo cual tratan de esconderlo lo más posible y no se cansan de decir que es presidente transitoriamente pero la que manda es CFK mientras se recupera de la enfermedad. Una forma elegante de decir: “miren que este inútil no los gobierno. Es en chiste lo de presidente”.

Moreno entra en el primitivismo económico más atroz, al tiempo que demuestra su incapacidad para solucionar los problemas. Fracasó en bajar la inflación, en contener el dólar, en el blanqueo y semiparalizó la economía con sus prohibiciones de importación.

Marcó del Pont ha destrozado el patrimonio de BCRA y lleva el récord de pérdida de reservas.

Lorenzino llegó al punto de hacer el papelón del siglo diciendo “me quiero ir” cuando le preguntaron por la inflación en una entrevista.

Abal Medina parece limitarse a repetir los tuits de CFK cuando tiene que expresar una idea. No se sale del libreto. Es como si los tuits de CFK fueran su libro de cabecera.

Kicillof, genio de la estatización de YPF no sabe para dónde agarrar. No encuentran capitales para ampliar la producción.

Los de La Campora, entre otras lindezas, están pulverizando Aerolíneas Argentinas y el listado sigue.

Antes de que CFK tuiera su problema en la cabeza por la cual tuvo que ser operada, se tomaban medidas erradas. Ahora quedó en evidencia que sin ella nadie se atreve a hacer nada por miedo a meter la pata y que, con la vuelta de la jefa, sea defenestrado o zarandeado por inepto.

La enfermedad de CFK dejó al descubierto que la presidente se ha rodeado de los peores elemento de la sociedad, situación que se refleja en la incertidumbre sobre quién gobierna, incertidumbre que está instalada en la sociedad. No se trata de hablar de piloto automático, sino de contar con un equipo de colaboradores eficientes que pueden mantener el barco a flote si el capitán se ausenta por alguna razón. Basta con ver las piruetas que tienen que hacer para que Boudou aparezca lo menos posible en público y mantener en suspenso si asumía como presidente mientras la presidente pasaba el período de recuperación, para advertir que no es, justamente, un elenco de notables el que secundan a Cristina Fernández.

El matrimonio construyó su poder hegemónico con tendencias autoritarias. La subordinación de sus colaboradores debía tener las tres características que marca Hayek en camino de servidumbre. Por eso, si bien Cristina Fernández no tiene capacidad para gobernar eficientemente el país, entendiendo por capacidad la formación intelectual que se requiere para lograr un crecimiento de largo plazo y su relación con la calidad institucional, tampoco ninguno de sus colaboradores o seguidores dispone de esa capacidad. El fanatismo populista y autoritario los aleja de la categoría de estadistas, de gente capacitadas. Como dice Hayek: “…es más fácil a la gente ponerse de acuerdo sobre un programa negativo, sobre el odio a un enemigo común, sobre la envidia a los que viven mejor, que sobre una tarea positiva. La contraposición del <nosotros> y el <ellos>, la lucha contra los ajenos al grupo, parece ser un ingrediente esencial de todo credo que enlace sólidamente a un grupo para la acción común.” Esto es lo que construyó el kirchnerismo. El ellos versus el nosotros. El amigo y enemigo. Y esa construcción no se logra con gente ilustrada. Por eso, al faltar CFK por enfermedad, queda en evidencia que estamos en manos de los peores elementos de la sociedad porque nadie sabe cómo puede continuar la gobernabilidad si falta la CFK. Y no porque ella sea una estadista de fuste, sino porque no buscó rodearse de gente ilustrada para confiarle la administración del país.

Roberto Cachanosky es Licenciado en Economía, (UCA) y ha sido director del Departamento de Política Económica de ESEADE y profesor de Economía Aplicada en el máster de Economía y Administración de ESEADE.

El gobierno privilegia los votos por sobre la vida de las personas

Por Roberto Cachanosky. Publicado el 6/4/13 en: http://economiaparatodos.net/el-gobierno-privilegia-los-votos-por-sobre-la-vida-de-las-personas/

 No estamos ya solo a los dislates de Moreno, la impericia de Marcó del Pont o la incapacidad del resto de los funcionarios. Ahora estamos frente a un populismo que privilegia los votos y el poder por sobre la vida las personas.

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Cepo cambiario: el fracaso disfrazado de éxito

Por Roberto Cachanosky. Publicado el 24/10/12 en http://www.lanacion.com.ar/1519922-cepo-cambiario-el-fracaso-disfrazado-de-exito

En un curioso análisis, la presidenta del Banco Central, Mercedes Marcó del Pont, afirmó: “Es esencial garantizar los dólares necesarios para sostener este inédito proceso de crecimiento”.

Luego dijo que “el eje central del cambio estructural y cualitativo que, se verificó en los últimos años en la Argentina, consiste en haber reorientado la lógica de funcionamiento de la economía hacia la producción y el empleo”.

Y también sostuvo: “La combinación de un proceso de crecimiento sustentado en fuentes endógenas, con niveles récord de inversión que a su vez hizo viable la reindustrialización, por un lado, y la estrategia de desendeudamiento, por otro, le otorgan a la economía argentina enorme fortaleza frente a la crisis financiera y el bajo dinamismo que caracteriza a los países desarrollados”.

Veamos algunos puntos que más o menos se entienden de la intrincada exposición de Marcó del Pont.

En primer lugar, eso de la lógica de funcionamiento de la economía hacia la producción y el empleo da para el debate. La invitaría a Marcó del Pont a que recorra el interior del país y consulte con los productores si consiguen tan fácilmente mano de obra o la gente prefiere no trabajar, seguir cobrando los planes sociales y, en todo caso, hacer alguna changa para completar sus ingresos. También le sugeriría que revisara el índice de demanda laboral que elabora la Universidad Torcuato Di Tella (UTDT), ya que actualmente está por debajo de abril de 2002, el peor mes del peor año de actividad económica de la crisis.

Pero ahora vayamos al tema divisas. Las mismas no entran solamente por las exportaciones ni los excedentes se generan únicamente por el saldo de balance comercial. También los países tienen ingresos de divisas por inversión en el sector real de la economía, tanto extranjera como nacional de argentinos que traen sus capitales si ven cierta razonabilidad en la política económica.

Lo que marcan las cuentas del BCRA que ella conduce es que en la era K se fugaron del país U$S 90.000 millones. La pregunta que Marcó del Pont debería formularse es por qué se fugan tantos capitales de la Argentina. Si bien nunca lo van a reconocer, la realidad es que tuvieron que establecer el cepo cambiario porque la santa soja, más las importaciones de combustibles, fruto de las espantosa política energética, ya no generaban un saldo de balance comercial que permitiera financiar la fuga de capitales sin que estallara el tipo de cambio. Por eso luce insólito que Marcó del Pont hable de preservar las reservas para financiar el crecimiento cuando, por el otro lado, las arbitrarias medidas oficiales generan una sangría de divisas (ahorros) que se fugan de las garras del Gobierno.

 La forma de garantizar los dólares para el crecimiento no es con cepo cambiario, es con seguridad jurídica, previsibilidad en las reglas de juego, disciplina monetaria y fiscal. Si el argumento de Marcó del Pont fuera cierto, Brasil, Chile, Uruguay, Colombia y Perú también tendrían que tener un cepo cambiario. La diferencia está en que mientras ellos tienen una razonable estabilidad en las reglas de juego que les permite recibir crecientes ingresos de Inversión Extranjera Directa, nosotros nos quedamos cada vez más relegados en el ranking regional y hacemos lo imposible por espantar capitales.

Aquí no se puso un cepo cambiario para sostener el crecimiento según reza el razonamiento oficial, sino que tuvieron que establecerlo para evitar que el mercado les barriera las reservas, dada la caída del tipo de cambio real, fruto de una política monetaria claramente inflacionaria que llevan a cabo.

Al final del camino ellos no van a resolver el problema cambiario con este cepo, porque con esta tasa de emisión monetaria el tipo de cambio seguirá cayendo, los problemas del sector externo continuarán agravándose y los controles aumentarán hasta terminar de asfixiar la actividad económica como ya ocurre con el sector automotriz, inmobiliario, de la construcción y otros que, como lo marca la recaudación tributaria que también cae en términos reales, muestran una economía que, por ahora, languidece. 

Por último, un párrafo para el tan mentado desendeudamiento. Ellos miran el pago de la deuda en dólares utilizando las reservas del BCRA, pero no dicen nada respecto a que hoy las reservas representan sólo el 41% el activo del BCRA y el patrimonio neto es negativo.

En definitiva, el cepo cambiario es lo mismo que intentar apagar un incendio echándole nafta, por eso el discurso de Marcó del Pont pretende mostrar el cepo cambiario como el emergente de un falso éxito económico y no como lo que realmente es: un estruendoso fracaso de la política económica para atraer inversiones.

Roberto Cachanosky es Licenciado en Economía, (UCA)y ha sido director del Departamento de Política Económica de ESEADE y profesor de Economía Aplicada en el máster de Economía y Administración de ESEADE.