La Argentina hoy

Por Alberto Benegas Lynch (h). Publicado el 1/9/18 en https://www.elpais.com.uy/opinion/columnistas/alberto-benegas-lynch/argentina-hoy.html

 

Es importante tener presente que los argentinos estuvimos a la vanguardia de las naciones civilizadas desde su Constitución liberal de 1853 hasta los golpes fascistas, primero del 30 y con mucho más furor en el del 43 y a partir de entonces hace más de setenta años que venimos a los tumbos.

 

Recordemos que Argentina contaba con los salarios en términos reales de peones rurales y de obreros de la insipiente industria superiores a los de Suiza, Alemania, Francia, Italia y España. La población de duplicaba cada diez años durante el período señalado. Las corrientes migratorias competían con Estados Unidos debido a la calidad de vida que ofrecía Argentina.

 

Luego de los estatismos galopantes vino la decadencia. Se apropiaron del fruto del trabajo ajeno a través de sistemas denominados de “seguridad social” en verdad de una colosal inseguridad antisocial que con aportes obligatorios reemplazaron ahorros destinados a comprar terrenitos y departamentos, inversiones que fueron aniquiladas por leyes de control de alquileres y desalojos. Los sindicatos fueron fabricados a imagen de la Carta de Lavoro de Mussolini implantando la figura totalitaria de la personería gremial en lugar de la simple personería jurídica de toda asociación libre y voluntaria.

 

Comenzaron a expropiarse empresas para establecer esas contradicciones en los términos conocidas como empresas estatales, en lugar de comprender que la actividad empresaria implica poner en riesgo recursos propios y que la misma constitución de la “empresa estatal” significa asignar los siempre escasos recursos en áreas distintas de las preferidas por la gente (si van a hacer lo mismo que elige la gente no tiene sentido que los aparatos estatales intervengan).

 

La manipulaciones monetarias y cambiarias resultaron fatales a través de la banca central creada al efecto en prejuicio de todos pero muy especialmente de los más necesitados. Las exacciones fiscales fueron en aumento creando una maraña de impuestos sobrepuestos y una deuda pública sideral para financiar a un Leviatán cada vez más adiposo junto a regulaciones que asfixian la productividad.

 

Como es del dominio público, en estos momentos está instalado el gobierno de Cambiemos pero la ciudadanía se encuentra a la espera del cambio. Por ahora el gasto gubernamental no se ha detenido, solo ha habido amagues de podas pero igual que con la jardinería las podas hace que el crecimiento sea más vigoroso. También se insiste en que el gasto público deba ser eficiente sin percatarse que si algo es  inconveniente y se lo hace más eficiente es mucho peor. De lo que se trata es de eliminar funciones incompatibles con un sistema republicano.

 

Se habla del déficit primario sin atender que lo relevante es el déficit total que se ha incrementado exponencialmente debido al incremento de la deuda estatal durante esta gestión. Tampoco se trata de disimular el gasto a través de un crecimiento (que no solo no llega sino que estamos en plena recesión) para modificar la ratio gasto/producto.

 

En esta situación se acercan las elecciones presidenciales del año próximo, frente a una así llamada oposición que en parte arrastra el lastre fenomenal del gobierno anterior que no solo acentuó el estatismo sino que tal como demuestran las investigaciones en curso corrompió en un grado alarmante en planos decisivos del ejecutivo y también en áreas del judicial en el contexto de un legislativo adicto.

 

Por otro lado y para resumir un apunte telegráfico en una nota periodística, el gobierno actual recurrió al Fondo Monetario Internacional, como es sabido una entidad financiada coactivamente con recursos detraídos de los contribuyentes de diversos países y que presta ayuda a gobiernos en general fallidos, situaciones que se hubieran corregido de no mediar la cantidad de dólares entregados con tasas de interés menores a las de mercado y con períodos de gracia y perdones de diversa naturaleza. En lugar de pedir asistencia el FMI, el gobierno actual debería haber hecho los deberes durante los más de dos años que lleva en funciones.

 

Es cierto que la administración ahora en funciones no cuenta con mayoría de ambas Cámaras en el Congreso y que la batalla cultural es difícil pero de lo que se trata de evitar errores no forzados como el haber inaugurado su mandato con nuevos ministerios y pretender la designación de dos miembros de la Corte por decreto y similares.

 

Nunca es tarde para rectificar el rumbo. Todas las personas de bien mantienen la esperanza puesto que un fracaso más resultaría nefasto para los argentinos y para nuestros queridos vecinos.

 

Termino con un pensamiento de Juan Bautista Alberdi, el autor intelectual de la antedicha Constitución de 1853: “El ladrón privado es el más débil de los enemigos que la propiedad reconozca. Ella puede ser atacada por el Estado en nombre de la utilidad pública […] ¿qué exige la riqueza de parte de la ley para producirse y crearse? Lo que Diógenes exigía de Alejandro: que no le haga sombra”.

 

Alberto Benegas Lynch (h) es Dr. en Economía y Dr. en Ciencias de Dirección. Académico de la Academia Nacional de Ciencias Económicas, fue profesor y primer rector de ESEADE durante 23 años y luego de su renuncia fue distinguido por las nuevas autoridades Profesor Emérito y Doctor Honoris Causa.

La tiranía del statu quo

Por Alberto Benegas Lynch (h). Publicado el 2/8/18 en: https://www.cronista.com/columnistas/La-tirania-del-status-quo-20180802-0081.html

 

 

 Este es el título de uno de los libros del premio Nobel en economía, Milton Friedman. En esa obra el autor subraya lo que bautizó como el “triángulo de hierro” formado, por una parte, entre los políticos que buscan votos otorgando privilegios, por otra los beneficiarios de esas dádivas y finalmente por los burócratas que se aferran a sus puestos alimentados por aquellas demagogias.

 

En la presente nota quiero tomar ese magnífico y muy ilustrativo título para indagar en parte de nuestra situación argentina. Es muy paradójico y realmente curioso que la gente se queja por lo que le sucede pero, al mismo tiempo, no le cabe en la cabeza que se adopten medidas de fondo para justamente revertir los problemas que la aquejan.

 

En otros términos, están envueltas de tal manera en telarañas mentales y se encuentran tan tiranizadas por el statu quo que no pueden concebir salidas distintas a las rutinas en las que están embretadas. Es una especie de  notable jibarización de las neuronas por la que pierden perspectiva. Pretenden corregir lo que les molesta pero al mismo tiempo mantener lo mismo. Una incoherencia superlativa.

 

Ofrezco algunos pocos ejemplos. Se pagan impuestos astronómicos pero, al mismo tiempo, no se acepta la contracción en el gasto público que es la razón por la que se producen las exacciones. Se quiere contar con luz, gas y agua pero no se asume el costo de esos servicios.

 

Se demandan buenas atenciones de las mal llamadas empresas estatales pero no se considera que los incentivos empujen a la eficiencia si se traspasan al sector privado donde hasta la forma de tomar café es radicalmente distinta a cuando el activo es “de todos”.

 

Se insiste en que el Papa no debe inmiscuirse en nuestra política pero se estima que debe continuar el Estado Vaticano establecido en la época de Mussolini a contracorriente de aquello de que “mi reino no es de este mundo” y, en este mismo sentido, se pretende eliminar las corrupciones en el  Banco del Vaticano en lugar de liquidarlo y usar la banca existente.

 

Se exigen puestos de trabajo pero al mismo tiempo se acrecientan regulaciones absurdas que provocan desempleo. Se demanda la oferta de bienes de alta calidad y bajo precio pero  al mismo tiempo se imponen barreras aduaneras para cubrir  a empresarios ineptos. Se pretende finiquitar el flagelo de la inflación, mientras se continúa con las manipulaciones monetarias y cambiarias.

 

Es de especial  relevancia estar alertas cuando los gobernantes dicen que “se ocuparán de los problemas de la gente” porque ahí es donde comienzan los desbarajustes ya que no se percatan que las personas en libertad administran mejor sus vidas y haciendas respecto a lo que hacen los entrometidos megalómanos y arrogantes que todo lo estropean a su paso.

 

Recordemos al historiador decimonónico Acton cuando consignó en correspondencia con el entonces obispo de Inglaterra: “el poder tiende a corromper y el poder absoluto corrompe absolutamente”.

 

Alberto Benegas Lynch (h) es Dr. en Economía y Dr. en Ciencias de Dirección. Académico de la Academia Nacional de Ciencias Económicas, fue profesor y primer rector de ESEADE durante 23 años y luego de su renuncia fue distinguido por las nuevas autoridades Profesor Emérito y Doctor Honoris Causa.