La agenda del nuevo feminismo

Por José Benegas. Pubicado el 21/10/16 en: https://www.patreon.com/posts/la-agenda-del-7055237

 

La agenda de división, manipulación, culpa y violencia del nuevo feminismo, lleva a las mujeres distraídas a reconducir todas sus frustraciones hacia los varones como un fantasma. Es un lavado de cerebro en el que la explicación conspirativa reemplaza a las causas y a las responsabilidades, convirtiéndolas a ellas en un instrumento de poder, en carne de cañón, y a los varones en objeto permanente de escarnio y en ovejas. Por eso es bastante acercado el término feminazismo, claramente los nazis hacían esto con los pequeños cerebritos a los que volcaban hacia el antisemitismo, como un medio de explicar y canalizar su pequeñez y el cúmulo de sus frustraciones. Algo que fue sencillo en un país postrado desde todo punto de vista.

En todo esto las mujeres golpeadas y abusadas son un mero instrumento y sus problemas pasan al quincuagésimo plano.

Está lleno de abusos típicos masculinos a las mujeres y de abusos típicos de las mujeres a los varones también, eso no permite a nadie con cerebro aplicarle a cada hombre y a cada mujer, el conjunto de “culpas” ni típicas ni no típicas.. Es fácil inventar que hay una guerra, porque justamente los dos sexos necesariamente se relacionan y necesariamente hay conflictos mientras se intentan mutuamente establecer roles como en cualquier relación. Pero en este caso esto que se resuelve a nivel de cada vínculo, se lleva a una guerra política colectiva para un proyecto revolucionario en danza con el fin terminar con el capitalismo por la vía de la disolución y la “ovejización”, el disciplinamiento del individuo tras una moral impuesta violentamente con los resortes del estado. Donde hay ovejas, hay pastores. Ese es el rol que quieren asumir.

Es importante entender que los conflictos están porque EN PRIMER LUGAR hay interés de un sexo por el otro. Acá se quieren poner en primer plano los conflictos que son un apéndice de la relación de mutua necesidad.

Una forma de caer en la trampa es reaccionar con el mismo tipo de colectivismo, porque eso establece una pelea en los términos que esta gente perversa quiere, que es una generalización y colectivización. No son las mujeres las que practican esta metodología, sino unas mujeres con sus propios intereses, que intentan usar a todas las mujeres.

Es el mismo proceso que llevaron a cabo respecto a la relación laboral, una alianza indispensable entre gente que crea salarios porque inventa un negocio y gente que no puede crear negocios pero tiene voluntad para trabajar. Convirtieron con la intervención estatal esa relación en una contienda permanente, llevando a dogma que toda relación laboral es de abuso.

Tanto fue el daño que hoy casi nadie puede ver el vinculo laboral en términos reales, sino que lo hace a los ojos marxistas de una lucha de clases que nunca existió como tal porque en primer lugar en el capitalismo no hay clases. En segundo lugar porque hablamos de las rispideces que surgen en algo que antes que nada es de mutuo beneficio, no de bandos, sino de socios. No es casual que a ambas agendas la sostenga la misma gente, es que se trata de un proyecto abusivo de poder en el que estas imbecilidades son instrumentos.

 

José Benegas es abogado, periodista, consultor político, obtuvo el segundo premio del Concurso Caminos de la Libertad de TV Azteca México y diversas menciones honoríficas. Autor de Seamos Libres, apuntes para volver a vivir en Libertad (Unión Editorial 2013). Conduce Esta Lengua es Mía por FM Identidad, es columnista de Infobae.com. Es graduado del programa Master en economía y ciencias políticas de ESEADE.

Mis diferencias morales con el Papa Francisco

Por José Benegas. Publicado el 15/6/14  en: http://josebenegas.com/2014/06/15/mis-diferencias-morales-con-el-papa-francisco/

 

El Papa relacionó la “adoración al dinero y la guerra” como los signos de un sistema económico que “ya no aguanta”. En el centro de todo, sentenció el pontífice, tiene que estar el hombre y, como un signo de estos tiempos en los que pareciera que nos hubiéramos estado refiriendo solo al varón con esa palabra, agregó “la mujer”. También los jóvenes que en su interpretación son “excluidos por la desocupación”. Según él esto es pura maldad de la “economía”, en particular del culto al dinero.

Hay dos clases de creyentes. Están los creyentes en el catolicismo que aceptarán o no este diagnóstico, lo criticarán, reflexionarán o le darán algún crédito pero estarán dispuestos a revisarlo. Pero también están los que hacen ídolos, que adoran a las personas y entienden la religión como la suplantación del propio cerebro por la consigna de un líder. En este caso el Papa. Estos segundos crecen de modo exponencial, sobre todo en la Argentina. Gente que ofende y agrede ante la crítica al Papa. Mi recomendación es que no sigan los de este grupo leyendo. Supongo que si se tientan tendrían que confesarse o flagelarse, de manera que no me parece negocio.

Ahora si, voy a la cuestión que me interesa. Mis diferencias con el Papa Francisco no son económicas, son morales. No lo descalifico como persona, conozco su tipología porque he soportado muchos sermones en esta misma línea que en realidad si hace un culto del dinero pero al revés. Rechaza la producción y adora lo que el fruto de esa producción puede hacer por los que no producen. El Papa, y tantos curas idénticos que he conocido en mi vida religiosa, por más que lo verbalicen, no siguen a Francisco de Asis, sino a una versión populista de su figura. Tal cosa responde a una formación política, no religiosa, de la que América Latina en general es víctima.

Francisco de Asis descubrió el camino del desprendimiento como una forma de liberación interior. Renunció a los llamados bienes materiales. No estaba haciendo ninguna reforma económica porque buscaba la pobreza, no la rechazaba. Y también rechazaba al poder, ni siquiera aceptaba que sus seguidores sean designados cardenales de la Iglesia. Es una idea que siempre me parecido interesante y coherente. En algún momento, en algún aspecto todos practicamos algo de ese desprendimiento. Nos sentimos demasiado atrapados por algo que queremos y le ponemos un freno. Para el Francisco original, eso debía hacerse todo el tiempo y lo practicó porque era inmensamente honesto. Nunca hubiera sido Papa y jamás se codeó con ningún poderoso.

¿Es la doctrina franciscana compatible con el capitalismo? Por supuesto, los bienes están definidos por la subjetividad, no hay ninguna diferencia entre que unos busquen la felicidad cambiando el auto y otros regalándolo. Lo importante es que cada uno pueda seguir su plan de vida, como le parezca, con sus valores. Es muy valioso para todos que los otros lleven a cabo otros proyectos y poder observarlos, aprender y debatir sobre cómo es mejor vivir.

Pero la versión populista de aquella idea es por completo diferente. Ahí se trata de encontrar el pecado en el que produce, no de desprenderse de nada. Está siempre asociado al autoritarismo, esto es al estado que no es otra cosa que autoridad. Francisco de Asis con el estado no tenía ninguna relación. El falso franciscanismo es en cambio una forma de manipulación desde el no tener para condenar a los que tienen y proclamar que el fruto supuestamente mal habido del “culto al dinero” sea repartido, en lugar de quemado en una hoguera. Te culpo por lo que hiciste y me quedo con el producto.

El franciscanismo populista es política económica basada en condenas morales. Existe la misma diferencia entre ambas versiones que la que hay entre un nutricionista que nos aconseja bajar las calorías y el cocinero de un campo de concentración que nos sirve una sopa insulsa.

El adorado sistema educativo produce con mucho gasto candidatos a empleados. El proyecto del estado argentino y de la mayoría es que la gente esté preparada para tener buenos sueldos. Es decir, opera como un subsidio al empresario y esto es una gran distorsión, de la cual es autora la política, no la economía. Así como la guerra tampoco la hacen los empresarios sino los gobiernos. Un empresario que cuenta con un ejército, no es un empresario, es un gobierno. En todo caso los contratistas del estado o empresas asociadas al estado podrían estar interesados en una guerra ¿Por qué no se apunta esta crítica moral a la política?

El Papa casi no ha dicho nada condenando a la política. Y no lo ha hecho porque en su pensamiento moral el problema es el lucro como si fuera un pecado. El entiende que a esa “mala tendencia” hay que controlarla con el estado. En consecuencia es su pensamiento moral el que fomenta la guerra endiosando al monopolio de la fuerza como si tuviera funciones de control de la concupiscencia. Esa visión es la que fortalece a los contratistas del estado y crea los intereses que conducen a que la fuerza se use, para poder proveer insumos.

Advertí a los católicos del segundo grupo que no siguieran leyendo para que ahora no me digan que han encontrado una cosita que les serviría para negar la realidad del Papa más antiliberal de los últimos tiempos. Pero la realidad es esta: si, el Papa es estatista y negarlo es evadir la realidad. No es mi intención poner a la realidad en discusión sino discutir el pensamiento moral del Papa sobre la economía. Me podrán decir que la realidad bla bla bla. En tanto en este punto tal cosa es evasión pura del problema, los abandono en sus juegos. Supongamos que contrariamente a lo que digo el Papa suscribiría lo anterior. Pues entonces no pierdan el tiempo enojándose conmigo, festejen. No debería molestarles que diga lo mismo que interpretan, a mi juicio contra toda evidencia, que el Papa aceptaría.

Sigo con la cuestión del sistema educativo y su relación con este tema. El Papa también piensa que el ideal es que el sistema económico provea buenos sueldos. Aquí esta la gran contradicción. Buenos sueldos es buen dinero. Ah, pero podría ser sólo el dinero suficiente para subsistir ¿En qué parte de la Biblia dice que unos deben aportar a la supervivencia de otros? Me la perdí, si es que existe. Lo cierto es que somos dotados (por la casualidad o la providencia) de los medios de subsistencia. El sistema educativo (controlado) nos convence de que alguien nos pagará bien si pasamos varios años escuchando un “programa” cuyo fin es que el mundo se divida entre empresarios y empleados y nosotros seamos en general de la segunda categoría, para estar quejándonos de la maldad de los de la primera, con ayuda de todos los sermones.

Pero lo cierto es que para que haya buenos sueldos debe haber gente que haga “el culto al dinero”, al menos mucho más que nosotros. Aclaro, esto del culto al dinero es nada más que una etiqueta estigmatizante. La gente que se ocupa mucho más que nosotros por conseguir dinero no es muy diferente que la que se ocupa mucho más que nosotros de jugar al tenis y gana campeonatos. La diferencia es que los primeros nos son absolutamente indispensables, son una verdadera bendición de la vida. Con su iniciativa y riesgo la economía todavía subsiste a pesar del sistema educativo, a pesar de este parasitismo moral que intenta poner a los mejores de nosotros (si, los empresarios son los mejores de nosotros; no los que tratan con el estado, esos son lobbistas) en estado de culpa permanente, para ser parasitados. Y ese parasitismo moral impide entre otras cosas, que haya mejores sueldos.

¿Puede existir como problema moral la obsesión por el dinero? Claro, como por el tenis. Toda obsesión es mala, pero eso no agrega mucho. Ponerle a una ocupación el carácter de obsesión depende del punto de vista del observador. Desde afuera nadie puede afirmar que otro está obsesionado por algo, en cambio él si. Es una elección personal. Colgarle a otro esa etiqueta es una forma de manipulación. Y si esto se menciona como un “sistema económico”, entonces se está condenando a la función y se está convirtiendo en pecadores a todos juntos.

Seamos coherentes. Si creemos que estamos condenados por el culto al dinero de los empresarios, reclamemos que la gente renuncie a sus empleos, se están contaminando compartiendo el fruto del pecado. Nadie debiera aceptar sueldos de los herejes dinerarios.

El Papa no escucharía esto, no le interesaría adentrarse en los mecanismos que condena para ver hasta que punto está equivocado y está provocando un enorme daño moral y económico y ayuda a perpetrar enormes injusticias. Porque el vicio más común del moralista es encontrar una visión de cómo se divide el mundo entre buenos y malos que asegure la permanencia entre los primeros. Eso es lo que se defiende y la prueba es cómo se despreocupan los condenadores del lucro de los frutos que se obtienen siguiendo su pensamiento. De lo cual hay suficiente literatura como para no tener que detallarlo.

Tengo cero intención de ofender ni a los católicos pensantes ni a los católicos obedientes; tampoco al Papa por supuesto. Se que él ofende sin querer a gente que no lo merece. El remedio a eso es responder, no callarse. Creo que la justicia es más importante que el Papa y que de las cosas más importantes a debatir están las falsas éticas que nos condenan a la insatisfacción, la división innecesaria y al autoritarismo.

 

José Benegas es abogado, periodista, consultor político, obtuvo el segundo premio del Concurso Caminos de la Libertad de TV Azteca México y diversas menciones honoríficas. Autor de Seamos Libres, apuntes para volver a vivir en Libertad (Unión Editorial 2013). Conduce Esta Lengua es Mía por FM Identidad, es columnista de Infobae.com. Es graduado del programa Master en economía y ciencias políticas de ESEADE.

Contra la pobreza, afán de lucro

Por José Benegas. Pubicado el 19/9/13 en: http://opinion.infobae.com/jose-benegas/2013/09/19/contra-la-pobreza-afan-de-lucro/

 

 “La mitad de daño que se hace en este mundo se debe a gente que se quiere sentir importante. 

No es que quieren hacer daño, sino que el daño no les interesa”

T. S. Eliot

En The Truman Show (Peter Weir – 1988) el protagonista tiene un amigo asignado por los guionistas. Hay una escena con una carga dramática extraordinaria en la que Truman y su amigo artificial están conversando en un muelle, en la que el primero le habla al segundo de sus dudas, le abre el corazón como se hace con cualquier amigo de verdad. Pero éste no es de verdad, sus gestos son para la cámara, espera el efecto en el público, imagina cómo se ve él y respecto del otro se encuentra a una distancia afectiva abismal. De algún modo Truman lo percibe igual que lo ha hecho el resto del día con su trabajo, en su propia casa donde la rubia que hace de su mujer aprovecha cualquier ocasión para meter un PNT (publicidad no tradicional). Es un show, el rating es emotivo, lacrimógeno y en algún sentido limitado verdadero.Pero sólo verdadero dentro del juego. Los que lloran tienen que ser buenos, siempre es así en la ficción.

La televisión es a veces ficción también cuando pretende ser crónica. La ficción produce emociones impunes, irresponsables. Es gratuito sentirse compungido por la muerte del héroe, total no hace falta hacer nada por él. Los que van a rescatar al soldado Ryan siempre son los que están en la pantalla. Para eso hemos pagado la entrada.

El problema es cuando hay gente que no está jugando como Truman o cuando todo queda reducido a demagogia y manipulación y se ven los hilos. El que sufre se convierte en insumo de un espectáculo de novela. Pero no de novela de Balzac, sino de Migré. De repente alguien puede denunciar al falso amigo, al programa, por estar jugando con lo que no se debe, a la situación, y ser visto por los llorones como enemigo de la amistad. Todo puede pasar. Algo de eso ocurrió en el programa Periodismo para Todos del domingo.

Jorge Lanata ha cumplido un papel muy destacado en el final de un sistema horroroso de gobierno, de mistificación, manipulación y abuso llamado kirchnerismo. Sistema que no sólo incluye a los partidarios sino también a los que guardaron silencio o simularon oponerse mientras disfrutaban las mieles de pertenecer a la casta estatal. Esa en la que no existe la responsabilidad ni el despido ni la rendición de cuentas, en la que la vagancia es un pacto general. Todos se sienten parte de un club, antes que representantes de los que no son parte de él. La vida dentro del Estado es fácil y el kirchnerismo se ocupó de comprar a unos, asustar a otros y darles buena calefacción y viajes pagos al resto. Ese sistema en colapso encontró un Lanata que dejó la siesta y salió a contar lo que en el país se había estado silenciando en un contexto de la trata de empresarios, políticos, periodistas, faranduleros, músicos, militontos, etc. Por él una sociedad censurada y autocensurada recibe dosis terapéuticas de verdades todos los domingos. Lo curioso y anormal es que un programa aislado sea fuente de legitimación para habilitar temas viejos y romper el pacto de silencio. Pero en todo caso ese no es problema del periodista y ese mal que le pese es su lugar hoy.

A esta altura se preguntarán qué tiene que ver The Truman Show en todo esto. Bien, el domingo pasado tuvimos al amigo artificial y a la lágrima para mostrar una colecta en la ciudad de Los Ángeles, ni mayor ni menor que otras tantas que ocurren en la Argentina, pero que servía para mostrar cierta adhesión internacional al programa.

Una colecta mal pensada. Juntaban ropa que era fácil advertir que sería imposible de enviar con el estado de macumba económica general en el que el comercio es un atentado contra un engendro llamado “industria nacional”. Como casi todos creen en eso, creo que hasta el propio Lanata, cómo no iban a haber requisitos imposibles para mandar cosas gratis si parece que el fin de las aduanas es que tengamos que comprar cosas más caras. La campaña, por lo tanto, por más buena, simpática que fuera la gente de Los Ángeles, era un fracaso. La información podría haberse completado destacando la locura que significa que haya que dar alguna explicación diferente en ese caso que cuando se mandan zapatillas desde Chivilcoy. Pero el asunto no era mostrar otra cosa que la “bondad” en estado puro, una que era internacional y contarle a los gritos a la mano izquierda lo que había querido hacer la derecha. Así que hubo que pasarle a los argentinos exiliados de un país lleno de demagogia los videos del programa anterior, el que los había hecho llorar, para que vuelvan a llorar pero ahora en público, en el prime time de canal 13.

En el programa anterior se había mostrado a Truman padeciendo la falta de agua en el paraíso socialista que la generación idealista nos trajo robando unas cantidades importantes en el camino. Información relevante porque destruye el cuento de la “inclusión” que se supone que justifica el robo. ¿Qué cosa diferente tiene esta argentina post K a la anterior como no sea esa casta estatal privilegiada conociendo los restoranes de Las Cañitas? Truman era en este caso gente sumamente pobre, fuera de la frontera productiva que deja el elefante llamado sector público en el que viven los vivos. Y el amigo de Truman eran unas personas de Los Ángeles, que habían empezado como amigos de verdad y fueron convertidos previo casting en otro insumo.

El hashtag elegido por el programa (#ArgentinaUrgente) fue, no por casualidad, el de otra campaña demagógica oportunista de una década atrás llamada “el hambre más urgente”, que no consistía en juntar un peso, sino en sacar una ley que iba a terminar con el hambre, promovida por una cantidad de gente “buena” que sólo gente mala podía criticar.

Perdón por el escepticismo, alguna gente me quiso convencer de que no importaba toda esa demagogia si en definitiva aumentaban los volúmenes de donaciones. No creo que el fin justifique los medios, ni que los medios conduzcan a ningún buen fin. Así no se arreglan las cosas, los pobres necesitan empresas, caminos, gente que sea capaz de ganar dinero. Esos emprendedores que buscan beneficios son necesarios incluso para los que tienen una visión de criadero de la gente sin recursos. Porque los repartidores no tienen nada si antes no acumularon los emprendedores. Las personas a las que se etiqueta como “pobres” pueden darnos muchas lecciones de supervivencia y de cómo ganarse la vida, sólo si dejan de aplastarlos con impuestos y regulaciones y con impuestos y regulaciones a todas las personas con las que tendrían que tratar para salir adelante. Si dejan de aumentar el gasto público para para sostener a inescrupulosos pseudoartistas o burócratas que conjugan el verbo “articular” como modo de parasitar a la población.

Una de las peores cosas de estas exhibiciones impulsivas es que detrás de todo está la idea de que el afán de lucro y la solución de la pobreza son fuerzas en competencia, lo cual es una falsedad absoluta económica y también moral. No se puede dar sin producir. El que da si no es el que produce es un accesorio, un gerente del final de la cadena que empieza y se hace posible porque alguien obtuvo una ganancia. Esa ganancia además, y es lo más importante, ya redujo la pobreza mucho antes de ser regalada. Cuando no se regala, sigue combatiendo la pobreza por medio de la inversión o el ahorro. Si algo necesita la verdadera caridad para existir es previo afán de lucro y estas olas de invitaciones al sacrificio ignoran esa realidad, porque en nuestra cultura un tanto parasitaria el que produce no es un héroe, no da rating ni hace llorar.

La caridad en sí, como la amistad, no tiene un fin económico sino afectivo. La caridad no da de comer y por más que en un aspecto la caridad puede solucionar un problema inmediato, caridad no es colocar a otra persona en situación de dependencia total, convertirla en instrumento, en juguete para verse en el espejo como un falso héroe de una falsa moral.

Pero sobre todo la caridad no puede ser impostada y el hecho de desentenderse de los resultados ya nos permite saber a qué tipo pertenece. Hay caridades que no tendrían un punto de rating, no sirven como espectáculo. Está en los vínculos cercanos, esos que no son impunes, que generan responsabilidad y no pueden ser un toco y me voy. Esa cuesta, sobre todo desde el punto de vista afectivo. Y no es que valga por costar, pero sirve para medirla en su profundidad.

En otra parte del programa Lanata habló de una recaudación extorsiva hecha por Guillermo Moreno para supuestamente enviar ayuda a los inundados de La Plata. Ese botín no había llegado a destino y eso era lo que le preocupaba. Es decir, no había que devolverle el dinero a los dueños sino perfeccionar el crimen inicial, como si no estuviera mal o no tuviera consecuencias. Como si el la extorsión no fuera causa de pobreza.

Luchar contra la pobreza es poner una empresa. Y si no se puede poner una empresa denunciarlo. También es defender la legitimidad del afán de lucro y tratar a los reguladores como lo que son. Unos inútiles destructores de riqueza. La caridad, la verdadera y no la del Truman Show, es una maravilla para mejorar nuestros vínculos. Ricos no nos hará.

Sé que es muy fácil agarrar este artículo y presentarlo como un ataque a la gente de Los Ángeles, que será maravillosa, no lo dudo. O como un ataque a Lanata que con sus más  y sus menos le ha hecho un gran servicio al país mostrándole lo que no quería ver. Pero es sólo una opinión. Si estuviera muy equivocada a nadie le debería importar.

José Benegas es abogado, periodista, consultor político, obtuvo el segundo premio del Concurso Caminos de la Libertad de TV Azteca México y diversas menciones honoríficas. Autor de Seamos Libres, apuntes para volver a vivir en Libertad (Unión Editorial 2013). Conduce Esta Lengua es Mía por FM Identidad, es columnista de Infobae.com. Es graduado del programa Master en economía y ciencias políticas de ESEADE.

Y si,.. deberíamos tenerle miedo!!

Por Eduardo Filgueira Lima. Publicado el 14/9/12 en http://www.libertadyprogresonline.org/2012/09/14/y-si-deberiamos-tenerle-miedo/

 “No tengamos temor de los que están encaramados, porque lo que nos parece altura es despeñadero”. (Séneca)
La Sra. Presidente – como es de público conocimiento – expresó desaprensivamente que “…también deberían tenerme miedo a mí,.. un poquito..”. Lo hizo en tono coloquial, casi permitiendo entrever interpretaciones varias,.. entre la admonición y la representación burlesca, que permite la minimización final de su frase.
Pero en cualquier sentido la intención fue hacer sentir que su poder goza de buena salud, cuestión que ahora me permito poner en duda, porque quien tiene el poder no lo declama: lo ejerce y casi siempre sin que se note!!
El hecho que deba manifestarlo – coreada por su corte de aplaudidores – pone de relieve su debilidad. Se evidencia así su entorno, pequeño, adulón y circunspecto, remiso a las gracias caprichos y ocurrencias de la soberana.
Pero no es todo de tal suerte, también saben que tanto pueden ser reconocidos hoy como eyectados mañana, según el humor o la interpretación que se le otorgue al más ligero y aún insignificante desliz.

Nuestra mandataria quiso hacer sentir aquello que cuando se posee no es necesario expresar, porque los demás lo reconocen. Se reconoce cuando es merecido, cundo es justo, cuando es digno. Cuando no es así, cuando se sabe íntimamente que afloran costados flacos, que se hacen evidentes los problemas y contradicciones día a día, que aparecen las dudas, que todo no resulta tan claro como se supuso, entonces se hace necesario más que insinuar: decir y decirlo con todas la letras.
Porque no es cuestión de aflojar, ni de mostrar las debilidades: hay que redoblar la apuesta, porque no es cuestión que alguno se anime en los desafíos. Y aunque se sepa débil se debe mostrar convicción y fortaleza: “…señores,.. aquí que nadie se anime porque el poder lo tengo yo,..”
Parece un imperativo irrenunciable dominar por el temor, sin comprender que: “El poder es bien tenido cuando el poderoso es más amado que temido”[1].
La frase no pasó desapercibida. Muchos optaron temerosos por la sumisión,.. otros por rebelarse ante la insinuante muestra de poder opresivo.
¿Es solo eso?,..¿es apenas una bravuconada discursiva? ¿O es un síntoma que demuestra las formas de manipulación de los otros, a la vez que de disimulo y encubrimiento de la propia debilidad?
En ambos casos resulta preocupante porque nos remite a consideraciones e interpretaciones relacionales sobre el poder y sus diferentes formas de ejercicio: tanto en el caso expresar su dinámica de ejercerlo por el temor, como en el de manipular la opinión para disfrazar su debilidad.
En el primer caso no sería más que la expresión de una forma de ejercicio cotidiano que en nuestro país vulnera diariamente derechos individuales fundamentales, en aras de un supuesto beneficio colectivo que no resulta tal. Y en el segundo, porque la debilidad explicita las carencias, pone de manifiesto que solo se cuenta con el apoyo de los adulones y las pocas ideas que pueden ofrecer los cercanos. Falta lo que se necesita: las ideas y opiniones de “los otros”, las que enriquecen en la diversidad, las que fortalecen en lo plural.
Así como es como también se evidencia la ausencia de caminos y alternativas políticas que supongan rumbos ciertos.
Dicen que los gobernantes se parecen a los gobernados,.. y en cierta medida esta presunción parecería acertada, ya que precisamente es del pueblo de donde surgen. Pero esta apreciación termina por hacer culpable a la víctima que ha apoyado a quienes les han ofrecido un futuro mejor: relación dicotómica que posibilita hacerse del poder “vendiendo mejor” ser el portador elegido con las mágicas soluciones para satisfacer las demandas.
Pero ello en el fondo si bien supone una lógica de comportamiento racional, no debe ser extendido al punto de creer que la racionalidad individual conduce e implica racionalidad social.[2]
Como por otra parte no es posible considerar y sostener que el gobernante que promete, se comporta y actúa desprendido de sus intereses particulares.
Con esta relación dual – en la que participan las más de las veces – “los intermediarios”, se construye el poder enfrascado en su miopía: la de “no saber que no sabe” y la de saber que se debe sostener en el poder a cualquier costo y seguramente por un corto plazo.
Es por ello que debemos tenerle miedo: porque tanto la ignorancia que supone “no saber que no se sabe”,.. como la ambición desmedida de conservar el poder a cualquier costo, suelen conducir por los caminos más tortuosos.
La expresión de la Sra. Presidente nos debe alertar y debemos si,.. tenerle miedo. Aun suponiendo que no signifique ninguna forma de coerción, aunque lo es de alguna manera. Debería saber que a quien se respeta como persona (y obviamente más allá de la investidura), no se le teme. Aunque parece evidente que ella además disfruta con el temor que supone que genera.
Se le de temer por las consecuencias de sus actos. Que no son inocentes, que responden a una ideología, que concibe como el mejor camino para su proyecto “nacional y popular” y que no reparará en imponer a cualquier costo.
Pero este proyecto – cuyo título ya limita y refrena: ¿Cómo decir que uno se opone a un proyecto que se declama “Nacional y Popular?,.. ¿Cómo decir que el que ampulosamente se denominó de “desarrollo con inclusión” no fue tan cierto como representado? – que lleva casi diez años, describió la parábola del “cerdo domesticado”[3], y nos fue cercenando las libertades poco a poco, mientras nosotros nos fuimos acostumbrando.
A la par se recurrió a las farsas, enredos y engaños más inverosímiles para fanatizar a los más cercanos e intentar convencer a los más lejanos. Una parva de intelectuales, artistas – todos ellos cercanos al pensamiento socializante y populista – desclasados y también aquellos dependientes del favor político, se sumó fervientemente. Otros supieron mirar con desconfianza.
Pero en casi diez años el deterioro del país ha sido extremo.
Aunque se intente disimular: la educación (¿cuántos completan los estudios secundarios?), la salud (no tenemos que mirar más que las condiciones de la estructura hospitalaria o los resultados en salud), las condiciones de vida (¿Cuál es el nivel de pobreza en la Argentina de la inclusión: el 20%,.. el 25%?, ¿Cuántos penan por una vivienda digna?), la alimentación (¿Cuántos deben acudir a comedores para asistencia alimenticia, para acceder a una comida diaria,.. y el resto del día mate?),….
El 52% de lo que producimos se transforma en carga impositiva[4], para sostener un Estado elefantiásico (el empleo público – prebendario – ha crecido más que el empleo privado), ineficiente, plagado de corrupción y con malos servicios.
Además financiado por una impresionante emisión, que ha incrementado la base monetaria generando la inflación que sufrimos hoy (22%)[5], aunque la presidente del Banco Central haya dicho lo contrario. Y otras formas menos convencionales de financiamiento del gasto público (Ej. ANSES)
Hemos protegido y subsidiado a multiplicidad de empresas amigas del poder para hacer de cuenta que todo andaba bien y sostener bajas las tarifas, o para “proteger los puestos de trabajo” (¿?), cuando la mayor parte de los empresarios quieren eso: ser protegidos (protección arancelaria) o ser subsidiados. La diferencia la paga la gente mediante impuestos, o insumos más caros y de baja calidad.
Se ha perseguido a la prensa independiente, se ha silenciado o cooptado a quienes pensaban distinto, se ha pretendido instalar un discurso hegemónico y una ley de medios que supone pasar a un monopolio estatal, con el argumento de “la libertad de prensa”, que es precisamente lo que se quiere destruir.
Nos hemos peleado con casi medio planeta. Hemos perdido 9 puntos en el año 2012, en competitividad[6], así como hemos logrado la desconfianza en los inversores, lo que inevitablemente nos deja desnudos ante nuevas oportunidades de generación de riqueza y lo que en verdad potencialmente ofrecería los mentados “nuevos puestos de trabajo”.
Dependemos de la soja y de la reactivación de Brasil para obtener un crecimiento del 1,5 al 2% en 2013[7], y desechamos toda otra oportunidad de intercambio y desarrollo (salvo está: Angola y Azerbaiyán).
Y encontramos como escusa que: “se nos cayó el mundo encima” y algunos se preguntan “¿O nosotros nos caímos del mundo”: la economía argentina evidencia un “sobreajuste” muy superior al del resto de las economías emergentes y se prevé que sea la que menos crezca a nivel regional[8].
El cepo cambiario pone en evidencia el fracaso de la política económica.
Y la lista puede seguir. Podríamos escribir un libro con cada tema. Ni las políticas sociales, ni las políticas económicas, ni el accionar político, han sido las que pudieron haber maximizado el bienestar general.
Y para ello han recurrido a cualquier artilugio manipulador (INDEC), o las patotas de “La Cámpora”, “La Kolina”, “La Güemes”, o tantas otras. Sino alguna otra medida “estatizante” (como el caso Ciccone para proteger de la Justicia a algún funcionario sospechado).
La lista es extensa y los mortales tratamos de acordarnos de las cosas buenas. Como en el servicio militar: adentro muy enojados con el suboficial que nos tenía “zumbando”,.. pero al salir nos acordábamos de los buenos momentos de camaradería, la “ranchada”,.. etc.
Pero sucede que nosotros “todavía estamos adentro” y la Sra. Presidente no solo expresó que “iban por todo”,.. sino que además debemos “tenerle miedo” y si,.. tiene razón, con lo que ha hecho y pretende hacer con el país, debemos tenerle miedo, porque piensa hacerlo a cualquier costo y con sus adláteres denostando a quien se lo merezca por no adherir a la dinastía K.
Pero ambos – ella y nosotros – sabemos de su debilidad,.. porque solo con bravuconadas puede aparentar mantenerse encaramada sin vislumbrar el despeñadero por el que nos conduce a todos,…

Notas de referencia:
[1] A. López De Ayala
[2] Bates, R. & Krueger, A.O. 1994
[3] A. Benegas Lynch (h)
[4] Ieral de la Fundación Mediterránea (Córdoba, 2012)
[5] IPC (Congreso, 2012)
[6] IDESA. Informe Nº 458 de Septiembre de 2012.
[7] C. Melconián (2012)
[8] Ombrellieri (2012)

Eduardo Filgueira Lima es Médico, Magister en Sistemas de Salud y Seguridad Social,  Aspirante a Magister en Economía y Ciencias Políticas de ESEADE y Profesor Universitario.