150 años de la Escuela Austriaca: Timeline de principales obras

Por Nicolás Cachanosky. Publicado el 25/02/21 en: https://puntodevistaeconomico.com/2021/02/25/150-anos-de-la-escuela-austriaca-timeline-de-principales-obras/?fbclid=IwAR0_KEtUmz6d3sZDI8qEHJbboOt35qzT-J3EbenhIsYhcFh7wUnnhM0C-wc

Este año se cumple el 150 aniversario de la publicación de Principles of Economics de Carl Menger, marcando así el 150 aniversario de la Escuela Austriaca (EA). Siglo y medio es mucho tiempo. Es fácil perder noción de las contribuciones que han tenido lugar de 1871 a la fecha por esta escuela de pensamiento. Una línea de tiempo ayuda a tomar distancia y ver la evolución de las publicaciones de esta tradición de pensamiento. El gráfico que acompaña este post incluye en la parte superior las principales publicaciones de la EA, y en la parte inferior principales publicaciones “mainstream”. Es difícil aún evaluar cuales son los trabajos más influyentes de los últimos años, por lo que el gráfico no incluye muchas obras recientemente publicadas.

A modo de ejemplo, tres puntos a mencionar:

  1. Se ve, me parece, una preocupación en esta literatura por problemas trascendentales en lugar de coyunturales o de largo plazo. Estos autores se han preocupado por “grandes problemas” de la época con temas que preocupan por largos períodos de tiempo (parafraseando lo que Buchanan le decía a sus alumnos: deben escribir para que los sigan leyendo dentro de 150 años”)
  2. Varios temas de la EA están alineados con discusiones en la literatura mainstream.
    1. Ciclos económicos en la década del 30
    2. Cuestiones institucionales durante la Guerra Fría y durante la caída del Muro de Berlín
    3. Factibilidad del socialismo en torno a la formación de la Unión Soviética
  3. Se ve también en la EA un paralelismo con obras centrales de filosofía de la ciencia. Mises publica Epistemological Problems con breve antelación a The Logic of Scientific Discovery de Karl Popper (interesante caso a comparar con el contenido de Essays in Positive Economics de Friedman varios años más tarde). Machlup publica Why Bother with Methodology en 1936, también en la misma época que Popper publica su libro. Machlup se adelanta a Lakatos con The Problem of Verification in Economics en 1955.

Espero que nos dejen en los comentarios otras lecturas de este gráfico.

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Nicolás Cachanosky es Doctor en Economía, (Suffolk University), Lic. en Economía, (UCA), Master en Economía y Ciencias Políticas, (ESEADE). Fué profesor de Finanzas Públicas en UCA y es Assistant Professor of Economics en Metropolitan State University of Denver. Es profesor de UCEMA. Publica en @n_cachanosky

ALBERTO BENEGAS LYNCH PADRE Y EL LIBERALISMO ARGENTINO

Por Alberto Benegas Lynch (h) Publicado el 14/2/21 en: http://www.laprensa.com.ar/498953-Una-literatura-de-la-verdad.note.aspx

Después de la generación del 37 con Alberdi y sus amigos y de la generación del 80 con Roca y sus colegas, primero a partir de Yrigoyen y luego a partir del golpe fascista del 30 y su continuación más acelerada a partir del golpe militar del 43, se instaló el estatismo en nuestro país. 

Este estatismo desde luego no irrumpió súbitamente. Siempre se trata de un proceso que lleva tiempo para que las nuevas concepciones se vayan filtrando en un primer plano.

Tal como enseña Milton Friedman las ideas que surgen en la superficie son en todos los casos el producto de ideas que vienen operando como corrientes subterráneas durante un tiempo anterior. Como también explica Alexis de Tocqueville, el fenómeno de regresión desde las ideas de la libertad a las del estatismo irrumpe como consecuencia de dar por sentada la prosperidad moral y material fruto del clima de libertad, sin percatarse que ese es el momento fatal, por ello es que Thomas Jefferson ha repetido que “”el precio de la libertad es su eterna vigilancia.””

En nuestro caso las ideas keynesianas, cepalinas, socialistas, marxistas y estatistas en general fueron poco a poco ocupando espacios, especial aunque no exclusivamente en el ámbito universitario, hasta que se produjo la confrontación y resulta que los supuestos defensores de la sociedad libre no tenían argumentos con lo que el avance del intervencionismo estatal fue arrollador y ocupó gran parte del escenario hasta nuestros días.

LOS AUSTRIACOS

En esa atmósfera Alberto Benegas Lynch padre organizó un seminario con tres estudiantes en la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires en 1942 en base a la recién aparecida edición castellana de Gottfried Haberler titulada Prosperidad y depresión publicada ese mismo año y recomendada por uno de los participantes: William L. Chapman que mucho más adelante fuera Decano de esa Facultad, en cuyo carácter hizo de anfitrión a la invitación de mi padre a las célebres seis conferencias en 1959 de Ludwig von Mises en esa casa de estudios y también luego colega de mi padre en la Academia Nacional de Ciencias Económicas. 

Los otros dos eran Carlos Luzzetti que terminó sus estudios en la Universidad de Oxford y José Santos Gollán (h) que finalmente cambió de carrera a la filosofía y fue Decano de la Facultad de Filosofía y Letras también de la Universidad de Buenos Aires.

Ese grupo según relata Chapman se los conocía con cierta sorna como los Austríacos pues debatían sobre contribuciones de la Escuela Austríaca, especialmente referida a la teoría del ciclo desarrollada por el antes mencionado Mises y por el mas adelante premio Nobel en economía Friedrich Hayek, en cuyo contexto -tal como escribe el doctor Luzzetti en uno de sus artículos- estudiaron algunos de los autores que Haberler cita en su obra, además de los dos anteriormente referidos a Machlup, Robbins, Strigl, Röpke y Wicksell junto a las descripciones de fases del ciclo, la noción del interés, el ahorro, la demanda de préstamos, la estructura de la producción, los consiguientes errores contables y la naturaleza de la crisis.

En todo caso este grupo minúsculo se adentró en esta tradición de pensamiento a través de ese primer texto. Como escribe mi padre en su libro Por una Argentina mejor de Editorial Sudamericana, en 1950 en un viaje a Estados Unidos lo visitó a Leonard E. Read, fundador y presidente de la Foundation for Economic Education quien lo llamó telefónicamente a von Mises a la Universidad de New York para arreglar una entrevista con mi padre la cual, al concretarse, a su vez derivó en una carta de presentación para Hayek en ese momento en la Universidad de Chicago. 

En esas visitas mi padre les anunció su idea de establecer una institución en Buenos Aires para reflotar las ideas liberales, lo cual pudo llevar a cabo con un grupo de amigos y colaboradores siete años más tarde debido a que residió en Estados Unidos con su familia durante tres años.
La novel entidad se estableció con el nombre Centro de Estudios sobre la Libertad y esos profesores fueron los tres primeros en disertar en aquella tribuna. Con el tiempo también disertaron en esa entidad Bruno Leoni, Luis Rougier, Arthur Shenfield, Percy Greaves, Henry Hazlitt, Gotffried Dietze, Luis Baudin, Hans Sennholz, Sylvester Petro, Robert G. Anderson, Donald Dozer y Benjamin Rogge.

DIVULGACION DE IDEAS

El Centro de Estudios sobre la Libertad becó a numerosos profesionales jóvenes de nuestro país para seguir estudios de grado y posgrado en Estados Unidos, publicó periódicamente la revista Ideas sobre la libertad, tradujo una colección de cuarenta y nueve obras al castellano, algunas en colaboración con la Fundación de la Bolsa de Comercio de Buenos Aires donde mi padre también se desempeñaba como miembro de Consejo Directivo y, asimismo, con esa entidad se organizaron cursos y seminarios en prácticamente todas las provincias argentinas.

En la publicación del Centro realizada por su Secretario de Redacción, Floreal González, se reproducen jugosas cartas de Hayek y Mises enviadas a mi padre cuando apareció el primer número de la antedicha revista. En el primer caso, en misiva fechada el 25 de octubre de 1958, concluye: “Puede estar seguro que todos mis esfuerzos más sinceros y cordiales acompañan la tarea que usted y sus amigos realizan”. 

Y el segundo, el 28 de octubre de 1958, termina su mensaje afirmando que “Debemos oponer a la literatura del engaño una literatura de la verdad. Desde ese punto de vista recibo con entusiasmo su nueva revista y le deseo pleno éxito a usted y a sus colaboradores”.

EL ROL DE LA PRENSA

A partir de entonces, desde fines de los 60 y especialmente a partir de los 70 y hasta nuestros días afortunadamente para nuestra tierra otros siguieron esa huella tan necesaria a los efectos de alimentar la rica y evolutiva tradición liberal. 

En todo caso, subrayo que uno de los canales más fértiles para explicar y difundir el ideario liberal fue sin duda La Prensa de Argentina donde mi padre publicó asiduamente merced a la cercana amistad con su Director y notable periodista Alberto Gainza Paz, con su estrecho colaborador el también ejemplo de coraje e integridad moral Alfonso de Laferrere y más adelante con el prolífico Emilio Hardoy. 

De un tiempo a esta parte se observa con deleite que este gran diario retoma su espíritu original para bien de nuestro país y del periodismo independiente (una redundancia pero dadas las circunstancias vale el adjetivo).

Alberto Benegas Lynch (h) es Dr. en Economía y Dr. en Ciencias de Dirección. Académico de la Academia Nacional de Ciencias Económicas, fue profesor y primer rector de ESEADE durante 23 años y luego de su renuncia fue distinguido por las nuevas autoridades Profesor Emérito y Doctor Honoris Causa. Es miembro del Comité Científico de Procesos de Mercado, Revista Europea de Economía Política (Madrid). Es Presidente de la Sección Ciencias Económicas de la Academia Nacional de Ciencias de Buenos Aires, miembro del Instituto de Metodología de las Ciencias Sociales de la Academia Nacional de Ciencias Morales y Políticas, miembro del Consejo Consultivo del Institute of Economic Affairs de Londres, Académico Asociado de Cato Institute en Washington DC, miembro del Consejo Académico del Ludwig von Mises Institute en Auburn, miembro del Comité de Honor de la Fundación Bases de Rosario. Es Profesor Honorario de la Universidad del Aconcagua en Mendoza y de la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas en Lima, Presidente del Consejo Académico de la Fundación Libertad y Progreso y miembro del Consejo Asesor de la revista Advances in Austrian Economics de New York. Asimismo, es miembro de los Consejos Consultivos de la Fundación Federalismo y Libertad de Tucumán, del Club de la Libertad en Corrientes y de la Fundación Libre de Córdoba. Difunde sus ideas en Twitter: @ABENEGASLYNCH_h

Mis críticas al pensamiento de Murray N. Rothbard

Por Adrián Ravier.  Publicado el 10/3/20 en: https://puntodevistaeconomico.com/2020/03/10/mis-criticas-al-pensamiento-de-murray-n-rothbard/?fbclid=IwAR1kMzlEdJ83plHSQscDIkuQovOnjRoR4pJhdqGh5qpUFTjIuWlC3lmWaoI

 

El pensamiento de Murray Rothbard difiere fuertemente del de sus antecesores Carl Menger, Eugen von Böhm Bawerk, Ludwig von Mises y Friedrich Hayek. En este post, quiero identificar algunos elementos polémicos, los que dividen a la tradición austriaca. Mientras unos los ven como un progreso de la tradición, otros autores lo ven de manera crítica. En mi caso, si bien soy crítico, quiero aclarar que identificar estos elementos no implica ignorar sus aportes relevantes, como es el caso de su teoría de los monopolios, destacada en varios lugares.

  • Historia del pensamiento económico. Rothbard ha desarrollado dos tomos cuya lectura recomiendo, pero contienen excesos que no se pueden ignorar. El primero es analizar los autores y las escuelas de pensamiento desde la visión que él tenía como austriaco en 1995. Aislar a los autores del contexto en que escribieron sus obras es injusto y una mala manera de proceder en este campo de estudio. El segundo fallo es ignorar la tradición del orden espontáneo en la que participaron Adam Smith, David Hume y Adam Ferguson. Más al detalle noto que sobredimensiona los aportes de la escolástica y en particular la escuela de salamanca y subestima al pensamiento clásico. (Aquí argumento el punto).
  • Epistemología de la economía. Rothbard elabora toda la teoría económica de manera deductiva, coherente, sistemática, pero cree que podemos prescindir de los elementos empíricos. Machlup, por el contrario, cree que al construir la teoría económica uno necesita apoyarse también en hipótesis auxiliares y empíricas (antropológicas, sociológicas y jurídicas), además de las condiciones iniciales. Gabriel Zanotti ha elaborado este tema en extenso (Ver aquí). Este artículo de Zanotti junto a Nicolás Cachanosky resulta central en el debate moderno (Ver aquí). Este debate entre Rothbard y Machlup resulta fundamental pues los rothbardianos han adoptado posiciones radicales basadas precisamente en su metodología.
  • Rothbard tiene posiciones que considero sumamente polémicas en el área monetaria, lejanas a su maestro Ludwig von Mises, y también a Friedrich Hayek, y otros autores modernos especialistas en el área como Lawrence H. White, George Selgin, Steven Horwitz, Roger W. Garrison, Richard Ebeling, Nicolás Cachanosky, entre otros. Rothbard habla de “inflacionismo”, por ejemplo, cuando se da cualquier política que expande la oferta monetaria, pero Mises ha dejado claro que habrá “inflación” sólo en la medida que la oferta monetaria supere a la demanda de dinero. El debate más extendido dentro de la Escuela Austriaca se ha dado respecto de las reservas fraccionarias, pero Mises ha sido muy claro en el cap. 17, sección 11 de su tratado de economía bajo el subtítulo “Libertad monetaria” que bajo “banca libre” la competencia limitaría la expansión de medios fiduciarios sin necesidad de imponer controles a los bancos en el manejo del encaje. Rothbard, y a partir de él otros autores como Jesús Huerta de Soto han elaborado argumentos jurídicos, económicos, históricos e incluso morales para argumentar en favor de un encaje del 100 %, pero pienso que poco a poco la EA moderna tendió a abandonar esta posición que hoy es más reducida. Para tratar este tema sugiero el libro de George Selgin, Libertad de emisión del dinero bancario.
  • Rothbard también es conocido por su ética de la libertad o anarcocapitalismo. Si bien valoro que el alumno en el aula se exponga a estas posiciones radicales por el desafío que implica repensar las funciones del estado en la economía (yo mismo me defino a veces como un anarquista hayekiano -ver la falsa dicotomía aquí-), también parecen ignorarse dentro de ciertos círculos austriacos que la EA fue principalmente liberal, al menos en los planteos de Mises y Hayek. Algunos rothbardianos abandonan entonces todo el debate sobre controlar al leviatán, mediante constituciones, república, reglas fiscales y monetarias, federalismo y descentralización, que se ha extendido con el public choice, por ejemplo, y que si bien continúan la tradición de Mises y Hayek, chocan con el pensamiento de Rothbard. Pienso que la EA moderna no puede ignorar el debate más institucional que ofrecían estos otros autores, y que también aportan otros compañeros de camino (Ronald Coase, James Buchanan, Gordon Tullock, Jeffrey Brennan, Douglas North, entre otros).
  • Un aspecto microeconómico no menor en Rothbard es su posición contraria a la tradición del orden espontáneo. Este aspecto que señalé más arriba al tratar dos tomos de HPE no fue un olvido. Rothbard es crítico de la tradición del orden espontáneo, lo que genera una ruptura central con Hayek y los autores escoceses.
  • Y cierro con un aspecto que se ha destacado en varios lugares. Rothbard tuvo dificultades para publicar sus aportes en las revistas especializadas en economía. Por eso fundó su propio Journal of Libertarian Studies, el que es sumamente interesante para los jóvenes que quieran acercarse a sus ideas. Pero al hacerlo, y al continuar los austriacos modernos con ese comportamiento sectario, se aisló a la EA. Debemos recordar que la EA se consolidó sobre la base de los debates que Mises mantuvo con los socialistas, y que luego se extendieron también a Hayek, quien mantuvo otros debates con Keynes y Cambridge, además de la discusión sobre la teoría del capital de Knight y Clark. La EA debe recuperar ese protagonismo con debates abiertos frente a autores destacados del mainstream economics. Seguir ofreciendo un trabajo que se publica con carácter exclusivo en revistas propias de la tradición sin dudas es cómodo, pero mantiene a la tradición del pensamiento en la marginalidad. Desde luego hay excepciones, con destacados austriacos que publican en revistas bien rankeadas, pero son precisamente quienes se han opuesto al trabajo de Rothbard y su comportamiento sectario. En Argentina, en particular, existe la Asociación Argentina de Economía Política, en cuyas reuniones anuales asisten unos 500 economistas de todo el país. Pienso que los austriacos deben asistir a esta reunión y promover el debate. Sólo de ese modo podemos recuperar protagonismo (mis últimos aportes aquíaquíaquí y aquí).

 

Adrián Ravier es Doctor en Economía Aplicada por la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid, Master en Economía y Administración de Empresas por ESEADE. Es profesor de Economía en la Facultad de Ciencias Económicas y Jurídicas de la Universidad Nacional de La Pampa y profesor de Macroeconomía en la Universidad Francisco Marroquín.

SOBRE NUEVAS ESCUELAS AUSTRÍACAS DE ECONOMÍA Y OTRAS YERBAS

Por Gabriel J. Zanotti. Publicado el 6/11/16 en: http://gzanotti.blogspot.com.ar/2016/11/sobre-nuevas-escuelas-austriacas-de.html

 

Ultimamente están circulando libros, artículos, videos y grupos en Facebook donde se acusa a Mises de “graves” errores, con la velada o no tan velada acusación de quienes no estamos de acuerdo con ello somos dogmáticos, carecemos de espíritu crítico, y sólo somos repetidores, y no renovadores, como ellos, que sí piensan, mientras que los demás sólo sabemos repetir de memoria La Acción Humana cual nuevas sagradas escrituras.

Creo que todo ello es muy injusto.

Siempre hubo diferencias entre los partidarios de la Escuela Austríaca. Pero hablar de una “nueva” EA es lo que me sorprende. Puede ser, es un mundo abierto, pero permítanme dar un ejemplo de lo que no me termina de cerrar.

Yo no puedo pretender ser un innovador en los temas estrictamente económicos de la EA. Excede mi campo y mis posibilidades. Tengo opiniones, sugerencias, nada más. No puedo pretender nada más.

Mi campo es la epistemología. Y allí, por supuesto que tengo “diferencias” con Rothbard, Mises o Hayek. Si yo hubiera tenido otra actitud, en este momento habría hartado a todo el mundo con mi “nueva” EA en epistemología. Habría denunciado los “graves” errores epistemológicos de Mises y hubiera armado mi “nueva” propuesta. Why not? Todos saben que mis fundamentos de la praxeología no son los mismos que los de Mises, y que mi método de la economía se aleja de él al haber incorporado elementos de Santo Tomás, de Machlup, de Popper, de Gadamer. Pero jamás se me pasó por la cabeza que haya que “denunciar”, cual profeta de no sé qué antiguo testamento, a los “graves” errores epistemológicos de Mises. Yo me considero dentro de la EA. Suscribo sus grandes líneas: la teoría subjetiva, las consecuencias no intentadas, el mercado como proceso, etc. Dentro de ello, he propuesto, sí, algunas cosas en epistemología, sin pretender fundar nada nuevo, sino opinar en mi campo formando parte de un paradigma viviente, corregible, renovable, pero paradigma al fin. Que es más amplio de lo que se supone, y cuya historia demuestra más diversidad de lo que cualquiera a primera vista pueda suponer. Creo que los “nuevos” no advierten qué es  la diversidad “dentro” de un programa de investigación que, si alguna vez cambia verdaderamente en algo “nuevo” eso será muy retrospectivo desde un punto de vista histórico, una visión retrospectiva que nadie, en este momento, puede pretender tener.

Y me produce curiosidad lo de “grave”. En un programa de investigación progresivo, ¿qué es lo “grave” desde el punto de vista de las diferencias que sus integrantes puedan tener? Grave es Hitler, grave es Stalin, grave es Kim Jong-i, grave es ISIS, grave es la Reserva Federal.

 

Por lo tanto, gente, calma. Sólo dentro de muuuuuuuuuuuucho tiempo sabremos qué fue lo verdaderamente nuevo. Mientras tanto, como dijo un gran santo, el bien no hace ruido y el ruido no hace bien.

 

Gabriel J. Zanotti es Profesor y Licenciado en Filosofía por la Universidad del Norte Santo Tomás de Aquino (UNSTA), Doctor en Filosofía, Universidad Católica Argentina (UCA). Es Profesor titular, de Epistemología de la Comunicación Social en la Facultad de Comunicación de la Universidad Austral. Profesor de la Escuela de Post-grado de la Facultad de Comunicación de la Universidad Austral. Profesor co-titular del seminario de epistemología en el doctorado en Administración del CEMA. Director Académico del Instituto Acton Argentina. Profesor visitante de la Universidad Francisco Marroquín de Guatemala. Fue profesor Titular de Metodología de las Ciencias Sociales en el Master en Economía y Ciencias Políticas de ESEADE, y miembro de su departamento de investigación.

Juan C. Cachanosky (1953 – 2015): See you in our next morning walk

Por Nicolás Cachanosky. Publicado el 4/1/16 en: https://puntodevistaeconomico.wordpress.com/2016/01/04/juan-c-cachanosky-1957-2015-see-you-in-our-next-morning-walk/

 

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These are probably the most difficult lines I’ll have to write in a very long time, if not ever. In a premature way, JCC, my dad, died on December 31st, 2015. Frank Sinatra was probably his favorite singer. And his version of “May Way” probably his favorite song. He certainly lived his life his way. He died in peace doing what he loved most, doing economics and spreading the ideas of classical liberalism. For him to work during the afternoon of the last day of the year was the most natural thing to do. He achieved what most want but not everyone can: A loving family that will miss him dearly, more friends than one can count, and international academic recognition despite not being know for his “academic journal papers.” He did it, indeed, his way.

Surely my personal experience with him is different to those of many. I’m not only his son, I’m also an economist with an academic career and is impossible for me to separate both things. If anything, I rather focus on my personal experience (introspection maybe?) than on a summary of his personal life which others are more suitable to tell. I want to remember him by reflecting, maybe for the first time, how much he influenced me on key points of my life.

I cherish warm reminiscences with him since I have use of my memory. From playing video games together in our first Commodore 64 (mid 80s version of a PC), to our morning walkings along Pinamar’s beach, the both of us and sometimes with my sibllings where I would ask him all sort of questions (economics, history, philosophy, physics, etc.) Those morning walk were among the favorite part of my days and remain as one of my most cherished memories of our old times. How much I’d love to have one last walk with him.

My first contact with economics was, of course, through him. But not without some initial mistakes on my part. In elementary school (as I was told by my mom I think), we were asked what our dads do for work. At my turn I said that “My dad is a communist (producing a white-pale face in our teacher, and quietly moving on).” In Spanish, communist and economist sound similar enough for a younger version of me to get confused. I know now, that if dad didn’t kick me out from home, his patience was indeed almost unlimited. When I started high school I wanted to become an astronomer due to an astronomy book my mom gave my for my birthday. Years later I passed that book to my sister, who actually started astronomy and then moved to physics. By mid high school I shifted my interested from astronomy to physics after reading different physics books from my dads bookshelf (George Gamow is what I remember most.) Then I could do a specialization in astronomy (astrophysics) if I felt inclined to (I now realize my sister might be living my parallel life. I gave her a few economics books too, but apparently I don’t have my dad’s magic powers). I wanted to understand how this huge universe of which we are an insignificant dot in space is possible and works by itself (I can’t say I ever was a religious person). But in mid high school we were required to write a short essay on a controversial topic; meaning an essay that would be open to debate different opinions in class. I saw that as an opportunity to explore some economics: what dad does for life that gets him all this respect I see in people around him! I chose to write why to build new machines does not increase unemployment. I couldn’t pin down by myself why that would be the case. Two things happened.

First, he walked me through the value added process of production with more capital or higher technology step-by-step to the point that a young 14 year old kid would say “duh!” (I actually think it might been on a napkin.) The conclusion that machines do not produce unemployment didn’t surprise me, I was expecting that already. But the strength of an argument that did not require to much (any?) empiric had an effect that left a strong impression in a mind that was used to think about empiric problems of physics. How do you show something that cannot be shown and still be convincing? I don’t know, and now never will, if he realized that in retrospection a 20 minutes talk produced the most important inflection point in my life. It wasn’t the explanation, it was how it was explained. I’m not surprised of all the positive comments we received the last few days of him as professor. There was no lecture by him I would attended were I wouldn’t learn something new, even if it was on a topic I’ve heard him lecture before.

The second thing that a happened is that he gave me four books to read. If I recall the order correctly (1) a cartoon-type book by Luis Pazos which I can’t remember the title, (2) Hazzlit’s Economics in One Lesson, (3) Hayek’s Individualism and Economic Order and (4) Mises’s Planning for Freedom. After these readings there was no question on my mind. It doesn’t matter how hard physics and astronomy might be, economics deals with unintended consequences of living things that do not react to the law of nature. In my mind economics became the really hard (difficulty) science (from some time I entertained the idea of doing both careers, economics and physics, but this delusion didn’t last long.) Dad never asked me or pushed to follow one path or the other, he wanted me to do whatever I wanted to; I’m sure he was happy when I finally told him I wanted to be an economist too in one of our summer morning walks in the beach. I just couldn’t take my mind out of it, and I still can’t. To paraphrase his friend Peter Boettke, dad lived and transpire economics. During my remaining years at high school I read everything I could from his bookshelf. As you can imagine, a lot of Hazzlit, Hayek, Mises, Friedman, etc,. But mostly, I’ve read and re-read, and then re-read, everything he wrote. For me he was THE economist and I wanted to be able to think as clearly as he did. Even today I feel I’m influence by his way of thinking when I write an op/ed or work research papers.

As I said, I was always curious why an economic argument that deals with living things instead of empirical regularity can be so strong. That “apriori thing” my dad would talk about led me in my last year in high school to work on “rewriting” my own way (to the best I could do as a young high school student) Popper’s Conjectures and Refutations. This put me in contact with Mario Silar and opened a still healthy appetite for epistemological problems of economics. This epistemological appetite led to me work with one my dad’s closest friends, who I now also consider a good close friend, Gabriel Zanotti. Gabriel was my masters advisor at ESEADE, where dad spent so many years teaching economics and principles of classical liberalism. Recently Gabriel and I wrote a paper together on the implications of Machlup’s reading of Mises’ epistemology (as wonkish as it gets!) I consider this, now in Journal of the History of Economic Thought, as one of the my best papers so far.

As I was about to finish high school, in one of his so many international trips he had a connection in New York, he went all the way to FEE to buy a copy of Human Action which gave me as an end of high-school gift. I read it of the first time that summer before starting college. While I had an intuition and general understanding of the apriori in economics, this was the first time I’ve read about praxeology by Mises and I don’t know I could have gone through those pages without working before hand on Popper, which wouldn’t have occurred with the impact the machine-unemployment napkin-long argument left in my head. I say the first time because I was so well impressed by Human Action that I read it every summer even after finishing my college degree. I’ve read this book only six times. I say only because after I asked dad, he told me that he thought he had read it around 9 times (but who’s counting, right?). It seems I still have some catch-up to do… Needless to say, this is my most cherished piece in my bookshelf. There’s a joke I’ve heard but can’t remember from who: “An Austrian doesn’t lend even to his best friend neither his guitar, his girlfriend, nor his Human Action.” I don’t have a guitar, I play the piano. I’m single (who knows, hopefully not for long). But sure as hell I’m not lending my copy of Human Action.

This personal detour is no accidental. All these reading and interaction with my dad led me to start my economics career, also at the Pontificia Universidad Católica Argentina, as an Austrian economist first (Menger, Bohm-Bawerk, Mises, Hayek, Kirzner), and only then as a trained mainstrem economist. For better and for worse, this has always affected how I think about economic problems, what questions to ask, and how to answer them.

There are four papers from dad that merit, I think, special mention. All of them published in Libertas. This journal was discontinued a few years ago and he was still trying to bring it back to life the same day he left this world. The last email I received by him was addressed to a “club of academic libertarians” discussing the feasibility of using Libertas as the title of a new journal:

1-. Mathematical Economics vs Economic Science I & II

The title is no accidental. This paper is the outcome of his doctoral dissertation under the direction of Hans Sennholz (himself a doctoral student of Mises). I still know of no answers to some of the arguments he puts forward in this work. I also don’t know of an English written text that rise similar arguments to his. Hopefully I’ll find the time to continue this line of work at some point in my career. The doctoral committee, I should add, was composed of mathematicians as well. When dad defended his dissertation I was only one, or maybe two, years old and stayed at home with mom. The defense took place in Grove City. Pete Boettke can share colorful recollection of the defense as he was himself there and was the first doctoral dissertation he observed. I’ve heard his colorful recollection before, it’s worth listening to.

2-. Theories of Value and Price I & II

The best reference I know about history of thought in what respects to theories of value and price. It is because of these papers that every time I hear anyone say “labor theory of value” I feel the urge to scream. Classic economists, from Smith to J. S. Mill did not have a labor theory of value, they had a cost-theory of price. The cost part is not even just labor and, of course, price is not value. For the classics, value was subjective, they just didn’t have a theory about it and that’s why they were immerse in their circular reasoning (which they knew about). If you don’t believe me, be a scholar and read the classics first hand yourself. Or read his papers on this subject. I also learned about marginal theory of value from these papers, and is because of these papers that every time I teach with a textbook that uses the famous food or water example to explain marginal theory I can’t resist the need to explain why such examples are actually wrong (yes, most economic textbook get marginal theory of value inaccurately, no surprise about dad’s skepticism on mathematical economics). I can’t deal with the idea of a student of mine that does nor properly understand what marginal theory is about (the value of similar good satisfying different needs, not different goods satisfying the same need: number of glasses of water to satisfy a unique need, being thirsty).

3-. The Great Depression

Also my first reference for the Great Depression. If there were an English version of this paper it would certainly be an assigned reading in my macro courses. I’ve learned many things from this paper. One lesson I always remember is that there is no such thing as fixing the price of gold or an international system of fixed exchange rates under gold standard. This explanation is flavored with his unique and self-reliant irony. If it weren’t for this paper I would had a very hard time understanding some of the monetary literature like Larry White’s and George Selgin’s free banking, which was my first research topic when I first started to write academic papers. It was my good friend Adrian Ravier who first pushed me into this topics, but was dad who got me ready to deal with them.

4-. Value Based Management

This is one of his latest papers (1999), also one that seems to have gone somewhat unnoticed. In this paper he applies finance to economic analysis; think of micro vs finance and macro vs finance, not of financial economics. Being his son I couldn’t resist everything he wrote and I read this peace just as I did with all others. This paper left a seed in my head for many years: apply finance to economics (not economics to finance). If economics wants to deal with real world problems, the assumptions have to simplify the real world without changing the problem to be solved in the process (Hayek’s points in The Use of Knowledge in Society). Conventional micro simplifies but also modifies the problem to be solved. Finance, however, is how entrepreneurs actually make decisions. During a discussion about the rational expectations critique to ABCT with Pete Leeson as he was visiting Suffolk University, where I was a doctoral student working with Ben Powell, this paper came to my head and I used its line of reasoning to answer Leeson’s criticism of ABCT. Soon after (a few days actually) I wrote a rebuttal to the RE critique using a EVA(R) as the financial framework [now in The Review of Austrian Economics]. It was this paper that also put me in contact for the first time with Anthony Evans in the U.K., with whom I interact with from time to time. In this paper I cite dad as the only work I know doing a similar application to mine (well, it was his application actually). Now this finance application to capital theory is my largest research project, one I’m still working along with Peter Lewin in a set of so far 7 papers. At the moment of reading his paper, in 1999, I couldn’t phantom that this would become, so far from home, a research project more than 10 years later. I’m only sorry that he didn’t live long enough to see how far this project is going [Spoiler for Peter Lewin: The seed has transformed into a book structure in my head I still need to discuss with him]. In some sense, I can’t help feeling I’m carrying out what was his original idea. I wish he would have had more time to read my papers with Pete to give us his comments.


I wasn’t, of course, a typical student of him. I wasn’t also his typical colleague. I only worked briefly at his firm, CMT Group, after quitting Reuters and before moving to the U.S. to become one of Ben Powell students. But his passion for economics and teaching was as alive as ever up to the very end.

The eternal optimist, always with a smile ready for everyone. Professor in numerous universities in Argentina, and many countries in Latin America. He leaves students and friendly colleagues all around the world. Humble to the limit.

He died too young and with plenty of energy that will go unused, but I know we’ll share again our morning walks in the after life and I’ll tell him what I did since that first napkin when I was only 14 years old.

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Nicolás Cachanosky es Doctor en Economía, (Suffolk University), Lic. en Economía, (UCA), Master en Economía y Ciencias Políticas, (ESEADE). Fué profesor de Finanzas Públicas en UCA y es Assistant Professor of Economics en Metropolitan State University of Denver.