«Lamentablemente la prioridad no es cumplir metas de inflación»

Por Aldo Abram: Publicado el 22/3/18 en: https://www.elliberal.com.ar/noticia/405061/lamentablemente-prioridad-no-cumplir-metas-inflacion

 

Afirmó que se emiten pesos «para financiar al Estado: $150.000 millones el año pasado y eso se hace dándole a la maquinita».

Tras conocerse los datos del IPC de febrero que marcaron una inflación de 2,4%, el economista Aldo Abram dijo que «lamentablemente, lo que está sucediendo es que la prioridad del Banco Central no es justamente cumplir con las metas de inflación».

«Hoy no sabemos ni cuál va a ser la inflación durante este año», sentenció Abram y enfatizó que «la prioridad del Banco Central desde que asumió esta gestión es licuar los problemas que genera el exceso de gasto público».

«Fundamentalmente uno de ellos es el déficit fiscal, y entonces emiten pesos para financiar al Estado: $150.000 millones el año pasado y eso se hace dándole a la maquinita», reseñó el director ejecutivo de la consultora Libertad y Progreso.

El economista remarcó también que se debe hacer una «distinción», pues subrayó que «no es que haya inflación porque sube el dólar».

De acuerdo con los datos oficiales, la variación núcleo fue del 2,1% el mes pasado, la más alta en diez meses; el IPC nacional marcó el 2,4%, por los ajustes en transporte, luz, prepagas, celulares y combustibles.

Diversos analistas sostienen que para lograr la meta de inflación anual que el Gobierno modificó en diciembre (al 15%) es necesario que, desde marzo, la suba de precios mensual sea de 1%.

 

Aldo Abram es Lic. en Economía y fue director del Centro de Investigaciones de Instituciones y Mercados de Argentina (Ciima-Eseade) .

¿Plan económico global u otro rodrigazo?

Por Roberto H. Cachanosky. Publicado el /7/16 en: http://economiaparatodos.net/plan-economico-global-u-otro-rodrigazo/

 

Insisto, alguien le vendió a Macri que no hace falta un plan global económico e institucional que debe ser anunciado en forma conjunta

Alguien le vendió a Macri, o Macri nos quieren vender a nosotros (cosa que dudo) que el fenomenal descalabro económico que dejó el kircnerismo se soluciona con ondas de paz y amor, mucho de buena onda y haciendo algunos retoques al populismo que dejó el kirchnerismo.

Insisto, alguien le vendió que no hace falta un plan global económico e institucional que debe ser anunciado en forma conjunta para marcar el rumbo a seguir y crear confianza mostrando la consistencia de las medidas anunciadas. Y resalto la palabra anunciar. Cuando digo anunciar, no estoy diciendo que de un día para otro hay que eliminar el déficit fiscal del 7% del PBI de un día para otro ni echar a 2,5 millones de empleados públicos en 24 horas. Solo estoy diciendo que no sirve atacar de a uno los problemas. Es como mandar a los soldados de a uno al frente de batalla. Tiene que presentarse un plan con medidas simultáneas, porque los buenos planes económicos parten de la realidad que todas las variables están relacionadas. Es decir, si uno toca una variable inmediatamente otra recibe el impacto.

La otra pata de un buen plan económico consiste en saber comunicárselo a la población. El ministro de economía tiene que hacer docencia explicando claramente a la población, que no es experta en economía, el sentido de las medidas, por qué se toman y como se espera evolucione la economía.

Dentro de la comunicación no debe olvidarse detallar descarnadamente la herencia recibida, en el caso de Macri, lo que dejó el kirchnerismo. Con los 30 minutos que dedicó el 1 de marzo en el Congreso a explicar la herencia recibida no alcanza. Y menos sirve mandar a la gente a leer las 223 páginas de El Estado del Estado que publicó en internet el gobierno. Hay que partir de la base que la gente lee poco y comprende menos. Si de casualidad la gente llega a leer lo 140 caracteres de Twitter y comprender lo que dicen, no esperemos que lea 223 páginas bajándolas de Internet  y comprenda lo que dice. En todo caso esas 223 páginas pueden estar destinadas a un grupo reducido de personas como políticos y economistas, pero no sirven para que mi vecina doña Josefa pueda enterarse de la herencia recibida. Por lo tanto, cuando doña Josefa reciba la cuenta de gas, no va a tener otra reacción que la de protestar porque nadie le explicó claramente lo que dejó el kirchnerismo. Luego se podrá debatir si el aumento había que aplicarlo en etapas o de una sola vez, pero lo primero que hay que lograr es que la gente comprenda por qué tiene que bancarse semejante aumento. Basta con explicar que desde 2001 no se mueve la tarifa de gas y dar algunos datos de aumentos de otros bienes y servicios para que la gente comprenda el problema.

Ahora bien, una vez planteado el problema hay que dar una solución y de ahí puede surgir este debate: ¿se anuncia medidas aisladas o se presenta un plan económico completo? Mi propuesta es anunciar un plan global completo.

Volvamos al caso del aumento del gas. ¿Cómo podría amortiguarse el costo de tener que asumir la corrección del precio? Por un lado es correcto que cada uno paguemos lo que tenemos que pagar por el consumo de gas, luz, transporte, agua, etc. pero lo que no podemos hacer es pedirle a la gente que pague el precio pleno del gas y además financie a un estado sobredimensionado que no le ofrece al contribuyente ni los servicios básicos para los cuales fue creado el estado. ¿O acaso este estado sobredimensionado, que le cuesta carísimo a la gente, brinda seguridad, una justicia eficiente, educación, salud y defensa?

Me parece que lo justo sería que el gobierno distribuya en forma equitativa el costo de pagar la herencia k. Creo que podría presentar un plan global que, por ejemplo, le diga a la gente: Ud. asumirá el costo de pagar más el m3 de gas porque se le quitará el subsidio que recibía hasta ahora. Pero, al mismo tiempo, vamos a reducir este estado sobredimensionado eliminando reparticiones y funciones que no son propias de un estado republicano para que Ud. no tenga que mantener estructuras que solo benefician a unos pocos y generan bolsones de corrupción. Por lo tanto, un paso es aumentarle a Ud. el 50% de la tarifa de gas y por el monto equivalente que el estado dejará de subsidiar el gas se bajará el gasto público que, a su vez, tendrá como contrapartida una reducción de los impuestos que Ud. paga. Por ejemplo, bajaremos 1 o 2 puntos porcentuales el IVA, o subiremos el mínimo no imponible de ganancias, o eliminaremos parte del impuesto al cheque o, directamente, eliminamos la carga impositiva que tienen los servicios públicos. En fin, es tan variada la gama de impuestos que perfectamente se puede elegir alguno para compensar a la gente por quitarle el subsidio al gas. Si se aumentan las tarifas de los servicios públicos y no se bajan los impuestos, entonces estamos en un escenario de ajuste brutal sobre todos los sectores que trabajan en blanco.

El paso siguiente consistiría en ajustar mensualmente la tarifa de gas por alguna combinación de tipo de cambio e IPC y en un par de meses terminar con el subsidio al gas con el mismo procedimiento de bajar el gasto y reducir la carga tributaria.

¿Quién terminaría pagando el costo de reconstruir la economía Argentina? Aquellos que durante una década o más vivieron a costa del contribuyente. El estado literalmente le robó a la gente decente el fruto de su trabajo y se lo dio a militantes k, ñoquis enquistados en el estado, “artistas” que exigen ser subsidiados por hacer algo que nadie estaría dispuesto a pagar y tantos vivos que recurriendo al discurso de la solidaridad social viven del trabajo ajeno.

Mi propuesta es presentar un plan económico que, además de encaminar la economía hacia el crecimiento sostenido y el bienestar de toda la población, también constituya un acto de justicia. ¿O acaso no es una injusticia hacerle pagar impuestos a la gente para que legiones de burócratas y gente que vive de “planes sociales” se queden con el trabajo ajeno y el que trabaja y paga impuestos encima de mantener a esa legión de gente tenga que pagar dos veces por la educación, la seguridad y la salud?

Están quienes me dicen que reducir el estado generaría una crisis social. Bien, esperen y vean qué pasa si no se comienza a hacer una profunda reforma del estado, del sistema tributario y una decidida incorporación al mundo. En este último punto lo veo trabajando muy bien a Macri, pero si no hace reformas económicas que le permitan competir a los productores locales, entonces en el futuro le echaran la culpa a la integración al mundo por el fracaso y no a la falta de reformas estructurales que le den competitividad a la economía.

Una vez más insisto en el siguiente punto. No estoy diciendo que de un día para otro hay que despedir del estado a 2,5 millones de personas o que hay que eliminar en 24 horas el déficit fiscal de 7% del PBI, estoy diciendo que lo recomendable, a mi juicio, sería lo siguiente:

1)   Hacer una clara y contundente descripción de la herencia recibida. La gente común tiene que conocer el deliberado destrozo que hizo el kirchnerismo de la economía y las instituciones argentinas.

2)   Presentar un plan económico global explicando el sentido de las medidas y dejar de mandar de a uno los soldados a la batalla.

3)   La comunicación sencilla, que cualquiera pueda comprender, de la herencia k y del sentido de las medidas que hay que tomar, deben ser parte del plan económico.

4)   Las medidas que se anuncien no solo tienen que mostrar sus beneficios económicos, sino comenzar a cambiar los valores que hoy imperan en la sociedad.

Decir Cambiemos utilizando los mismos argumentos populistas que nos llevaron a esta larga decadencia no es cambiar. Es continuar. Por eso, lo más importante es empezar a transmitir otro tipo de valores que deben imperar en la sociedad, porque son esos valores los que terminan configurando las normas, leyes, códigos y costumbres que imperan en una sociedad y, por ende, la política económica resultante. Cambiar los valores es fundamental para atraer inversiones, crear puestos de trabajo y mejorar la calidad de vida de la gente.

En una sociedad en que impera el valor vivir a costa del trabajo ajeno, solo puede esperarse más pobreza. En una sociedad en que impera el valor del esfuerzo personal, el trabajo y el vivir del esfuerzo que cada uno hace es una sociedad cuyo futuro es el éxito económico y moral.

Insisto, subir las tarifas de los servicios públicos sin hacer nada por bajar el gasto y la presión tributaria es aplicar un torpe rodrigazo que lejos está de ayudar políticamente al gobierno de Macri.

 

Roberto Cachanosky es Licenciado en Economía, (UCA) y ha sido director del Departamento de Política Económica de ESEADE y profesor de Economía Aplicada en el máster de Economía y Administración de ESEADE

Inflación y desocupación: terminemos con el cinismo

Por Roberto H. Cachanosky. Publicado el 1/5/16 en: http://economiaparatodos.net/inflacion-y-desocupacion-terminemos-con-el-cinismo/

 

Quieren los beneficios, pero no pagar los costos de arreglar el destrozo que dejó el kirchnerismo.

El viernes pasado los dirigentes sindicales hicieron un acto de protesta contra la inflación, el impuesto a las ganancias y los despidos. Su propuesta se limita a apoyar la ley de doble indemnización. Ellos dicen que no afectará la incorporación de nuevos empleados porque la ley corre solo para los que ya están empleados. Los nuevos empleados no tendrían doble indemnización si fueran despedidos como los que ya están trabajando. Es decir, para los dirigentes sindicales y para el FPV que apoya ese proyecto junto con varios partidos de la oposición, habría trabajadores de primera y trabajadores de segunda clase. Los de primera clase se verían beneficiados con la doble indemnización. Los de segunda clase, normalmente los que hoy no tienen trabajo y podrían conseguirlo, pasarían a la categoría de segunda clase. A esos sí se los puede despedir sin doble indemnización.

Pero creo que tanto los políticos de la oposición, periodistas en general y dirigentes sindicales deberían dejar de ser tan hipócritas, en tanto que en el gobierno tendría que dejarse de jorobar y presentar un plan económico que genere confianza y en reforma global. No digo que esa reforma tiene que ser aplicada de un día para otro, digo que debe ser anunciada para marcar el rumbo.

A los primeros, dirigentes políticos, sindicales, periodistas, digo que son unos hipócritas porque se oponen a bajar el gasto público pero también quieren que el BCRA no emita para financiar el gasto a sí frenar la inflación y además protestan por las escalas y el mínimo imponible de ganancias. Es decir, un periodista te dice que es una barbaridad que no bajen ganancias, pero si les decís que hay que disminuir la cantidad de empleados públicos te tratan de insensible. De ajuste salvaje.

Repasemos las opciones. Del lado de los ingresos el gobierno tiene las siguientes opciones de financiamiento: 1) impuestos, 2) endeudamiento (interno y externo) y 3) emisión monetaria.

Todos claman por menor presión impositiva y está bien que así sea porque nos está matando. Al mismo tiempo todos piden que pare la inflación porque la gente no llega a fin de mes. O sea que el BCRA deje de emitir. Lo cual también está bien. Y, finalmente, todos protestan por la alta tasa de interés que puso el BCRA para el endeudamiento en LEBACS lo cual paraliza la economía. Quedaría solo la opción del endeudamiento externo pero eso generaría problemas con el tipo de cambio real porque el ingreso de dólares por endeudamiento público haría bajar el tipo de cambio afectando el comercio exterior haciendo artificialmente baratas las importaciones y artificialmente caras las exportaciones.

Así que cuando uno mira por el lado de los ingresos no hay opciones para enfrentar la herencia k. Vayamos ahora por el lado de los gastos.

Los rubros en los que se puede bajar el gasto son: 1) remuneraciones, 2) jubilaciones, 3) subsidios económicos, 4) subsidios sociales y 5) obra pública.

Si uno propone reducir la cantidad de empleados públicos, enseguida saltan con el ajuste salvaje y la desocupación. No importa que haya capas geológicas de empleados estatales que se van acumulando con el paso de los gobiernos y no producen nada útil para el conjunto de la sociedad. Ahora, si ante la negativa a reducir los empleados estatales uno le dice al periodista, al sindicalista o al político que no se puede aumentar el mínimo no imponible de ganancias, entonces saltan como leche hervida y lloran diciendo que la gente no aguanta más pagar tantos impuestos. ¡No sean cínicos! ¿Cómo quieren que se mantenga a la legión de empleados públicos que hay a nivel nacional, provincial y municipal?

El otro rubro en que podría  bajarse el gasto es en jubilaciones, pero la realidad es que es impensable que un jubilado, sometido a este sistema de reparto ineficiente, pueda sobrevivir con las migajas que recibe. Así que este rubro yo diría que es intocable. No se puede bajar.

Quedan los subsidios económicos (luz, transporte, gas, agua, etc.) en los cuales el gobierno ya está trabajando, pero claramente no alcanza para controlar el déficit fiscal. Solo un dato. El gobierno se ahorrará unos $ 160.000 millones por la suba de las tarifas de los servicios públicos pero pierde otros $ 170.000 millones en el gasto cuasifiscal con la suba de la tasa de interés. Paga esa cifra por la deuda en LEBACs. Es decir, el gobierno asume el costo político de subir las tarifas pero no se traduce en una mejora fiscal porque el ahorro se le escapa por otro rubro. Y podía citar más ejemplos. Y aun así la gente protesta por el aumento de la luz, el gas, el colectivo, etc.

Luego se puede bajar el gasto en los llamados planes sociales pero enseguida saltan los “progres” diciendo que eso es intocable porque es un derecho humano. Así que como vivir a costa del trabajo ajeno se transformó en un derecho humano, los cínicos no quieren bajarlo.

Finalmente mi propuesta sería que las obras públicas (rutas, puertos, etc.) lo hagan empresas privadas y cobren peajes, pero ante esta propuesta salta el energúmeno que dice: eso es volver a los 90. Nada de privatizaciones quiere la gente.

Resumiendo, si no tenemos de dónde obtener más recursos y ponemos mil escusas para no bajar el gasto público, entonces, terminemos con la hipocresía de quejarnos de la inflación y la desocupación y sigamos así hasta que la crisis sea tan profunda que la gente clame por una solución de fondo.

Finalmente diría que el gobierno debería dejarse de jorobar y dar un minucioso detalle de la herencia recibida, plantear el camino a seguir y qué medidas se aplicarán.

Hay salidas medianamente rápidas, pero no con esta idea que impulsa el gobierno de que es todo cuestión de administrar mejor. El país necesita reformas de fondo, no administrar eficientemente un estado sobredimensionado y un sistema tributario impagable.

Hoy estamos entrampados entre el cinismo de los dirigentes sindicales, políticos de la oposición y periodismo en general y la parálisis de un gobierno que se niega a tomar el toro por las astas y apuesta todo a un milagro de llegada de inversiones que, como el gas oil de Moreno, todavía no se lo ve llover.

 

Roberto Cachanosky es Licenciado en Economía, (UCA) y ha sido director del Departamento de Política Económica de ESEADE y profesor de Economía Aplicada en el máster de Economía y Administración de ESEADE