EL PROBLEMA DE LOS “COLEGIOS CATÓLICOS”: DOS DIAGNÓSTICOS DE MI PADRE, TOTALMENTE CUMPLIDOS.

Por Gabriel J. Zanotti. Publicado el 8/7/18 en: http://gzanotti.blogspot.com/2018/07/el-problema-de-los-colegios-catolicos.html

 

Luis J. Zanotti (www.luiszanotti.com.ar) nunca estuvo en contra de la educación formal en tanto tal. Porque la educación formal no es sino sistematizar, mediante métodos más específicos, lo que la educación no formal no puede hacer. Y la educación no formal es esencialmente la transmisión cultural, la absorción de un horizonte cultural, que se produce naturalmente, cono el aprendizaje del lenguaje y los juegos de lenguaje concomitantes a ese mundo cultural.

Que la educación formal haya derivado ahora en la educación formal positivista es un resultado de la Ilustración y la “escuela” como método de formación del ciudadano de los estados-nación. Ello fue comprensible en la época (s. XVIII-XIX) pero luego esa educación positivista quedó tan atrasada como el positivismo en sí mismo.

Sin embargo, allí sigue, con sus métodos repetitivos, memorísticos y destructores de la creatividad, cual diosa inapelable cuasi-imposible de eliminar (http://institutoacton.org/2016/11/02/por-que-son-casi-imposibles-las-reformas-educativas/).

Al lado de todo ello, mi padre diagnosticó que la “ciudad educativa” (esto es, la educación no formal en todas sus dimensiones) iba a ir supliendo cada vez más el rol educativo, sobre todo con las nuevas tecnologías de la información. Lo dijo antes de la aparición de internet.

O sea, el chico, el adolescente y el adulto se educan (educación como transmisión cultural) fuera de la escuela. NO es que la escuela formal los educa “y como complemento” viene lo no formal. La escuela formal positivista es un esencial fracaso de aprendizaje, mientras que el verdadero aprendizaje se produce fuera de la escuela.

Al mismo tiempo, por los años 60 y 70, mi padre fue el único que introdujo en Argentina las obras del pedagogo italiano Giovanni Gozzer, quien estaba afirmando lo mismo en una Italia que también escuchaba a Gozzer como si fuera extraterrestre (o sea, no lo escuchaba). Pero para colmo de la osadía en soledad, Gozzer publica un libro, Los católicos y la escuela, donde afirmaba algo obvio a los ojos de mi padre: los católicos en general, al haber adoptado a la escuela formal positivista como modelo de transmisión educativa, fracasaron totalmente en la transmisión de la fe, porque arrastraron los defectos del positivismo pedagógico a los intentos de enseñanza de la Fe.

Silencio total. Nadie, absolutamente nadie, ningún católico respondió, ni se interesó por la cuestión. Gozzer y Zanotti se quedaron hablando solos, sobre todo en una época donde la mayor parte de los católicos sí escuchaban a Marx y a sus epígonos.

AHORA, frente a las pañuelitos verdes en los “colegios católicos”, muchos se preguntan qué pasa, qué pasó.

Pues bien, esa era la explicación. La “escuela católica” era un proyecto llamado al fracaso. Los chicos no aprenden nada allí, y menos aún catolicismo. ¿Y qué aprenden? Lo que ven por las series, algo de cine, lo que ven por youtube, etc. ¿Dónde están los católicos allí? NO están. Y los chicos NO ven EWTN.

Y si algo les queda depositado en su memoria de modo inconexo,  son trozos de textos marxistas y LGBT con los cuales los adoctrinaron desde pequeños, que son obligatorios también para los colegios católicos. ¿Ah, y la libertad de la educación privada para tener sus propios planes de estudio? ¡No por Dios!!!! Esa fue una de las principales propuestas de Luis J. Zanotti, en 1981¿Respuesta en la Argentina, por parte de los católicos? No, Zanotti es muy liberal…. (Hablo de mi padre, que al menos usaba corbata, no como el hijo).

Y si todo esto era verdad, ¿ahora qué hacemos?

Muy poco se puede hacer ya. En todo caso, las familias verdaderamente católicas que queden, muy pocas, tendrán que asumir ellas, directamente, la educación religiosa de sus hijos, con su ejemplo cotidiano, pero incluso con la transmisión del Catecismo. En mi caso yo no tuve catequistas, fue mi padre quien me enseñó el Catecismo. Y además no escuchaba NADA de lo que me decían en la primaria.

 

Espero que el resultado no los desanime.

 

Gabriel J. Zanotti es Profesor y Licenciado en Filosofía por la Universidad del Norte Santo Tomás de Aquino (UNSTA), Doctor en Filosofía, Universidad Católica Argentina (UCA). Es Profesor titular, de Epistemología de la Comunicación Social en la Facultad de Comunicación de la Universidad Austral. Profesor de la Escuela de Post-grado de la Facultad de Comunicación de la Universidad Austral. Profesor co-titular del seminario de epistemología en el doctorado en Administración del CEMA. Director Académico del Instituto Acton Argentina. Profesor visitante de la Universidad Francisco Marroquín de Guatemala. Fue profesor Titular de Metodología de las Ciencias Sociales en el Master en Economía y Ciencias Políticas de ESEADE, y miembro de su departamento de investigación.

Lejos de Matrix, cerca del ser humano

Por Gabriel J. Zanotti. Publicado el 6/6/14 en: http://www.lanacion.com.ar/1698864-lejos-de-matrix-cerca-del-ser-humano

 

En  una escena de la película Matrix, Morpheus le explica a Neo cómo ellos pueden grabar programas en su mente una vez que están dentro de la matrix (es memorable la escena donde Trinity necesita manejar un helicóptero y en segundos se convierte en una piloto experta). ¡Qué envidia!

No tengo una visión apocalíptica de las nuevas tecnologías de la información; al contrario. Si por información se entiende el canal físico donde grabamos nuestro conocimiento, ellas son un nuevo paso después del papiro y el papel. Nada esencialmente diferente. El problema es la permanente confusión entre información y conocimiento, que originó problemas en varios ámbitos de la cultura: en la ciencia, que es confundida con “datos objetivos”; en la filosofía, donde algunos creen que la lectura directa de los autores son también “datos objetivos”, y en la comunicación social, donde se sigue manejando la famosa y falsa diferencia entre “hechos” y “opiniones”, como si la redacción de los primeros no estuviera sana y necesariamente diseñada por las segundas. También en la educación, donde se cree que aprender es copiar el libro y repetirlo.

Las tecnologías de la información no son por sí mismas el reemplazo de la antigua y sacrosanta escolaridad repetitiva y negadora del pensamiento creativo. Ellas son en sí mismas maravillosos y nuevos instrumentos de acumulación de información. No son, ellas mismas, el ser humano que decodifica e interpreta un mensaje; no son el ser humano que escucha, lee y pasa por su pensamiento crítico el mensaje; no son el ser humano que investiga, que dialoga consigo mismo y con los demás y llega a sus propias conclusiones; no son, en última instancia, conocimiento.

Pero que no lo sean no es una crítica, es como criticar a un automóvil, porque él en sí mismo no es el ser humano que lo conduce. El peligro consiste en suponer que el automóvil implica en sí mismo saber cómo manejarlo e interpretar las señales de tránsito. No, no lo implica. Allí entran la educación, el conocimiento; de otro modo, sí, pero insustituible.

Estas herramientas presuponen nuevas funciones docentes, como predijo Luis J. Zanotti 36 años atrás. El niño, el adolescente, el adulto, pueden, como antes, leer o ver, pero tienen que interpretar, criticar, analizar, y para ello necesitan el diálogo con alguien que los guiará en esa búsqueda intelectual. Tal vez la diferencia radique en que las nuevas tecnologías tienen un atractivo que antes el libro no tenía. La pantalla ejerce una fascinación irresistible. Con más razón, necesitamos docentes que puedan dialogar con todo ello.

El problema de las nuevas tecnologías de la información está en sus creadores, los humanos, que las confunden con tecnologías del conocimiento. Y el conocimiento no tiene tecnologías. Tiene humanos, que, al menos hasta ahora, no dependen de un cable en la pared.

 

Gabriel J. Zanotti es Doctor en Filosofía, Universidad Católica Argentina (UCA).  Es profesor full time de la Universidad Austral y en ESEADE es Es Profesor Titular de Metodología de las Ciencias Sociales en el Master en Economía y Ciencias Políticas de ESEADE.