Sobre el pionero de las instituciones liberales

Por Alberto Benegas Lynch (h): Publicado el 24/7/21 en: https://www.infobae.com/opinion/2021/07/24/sobre-el-pionero-de-las-instituciones-liberales/

Leonard Read

Luego de la segunda guerra mundial y en gran medida como consecuencia de los avatares de ese conflicto armado resultado a su vez de haber abandonado los valores de la sociedad libre, la decadencia intelectual fue mayúscula -tal como entre otros describe Stefan Zweig en El mundo de ayer– hasta que irrumpieron dos instituciones que comenzaron lenta pero firmemente a cambiar el rumbo. En primer lugar, la Foundation for Economic Education como entidad pionera en el estudio y difusión de aquellos valores, establecida en 1946 y luego, al año siguiente, la Mont Pelerin Society que el premio Nobel en economía Friedrich Hayek denominaba “la academia internacional”.

Tuve la fortuna de vincularme a esas dos estructuras gigantes del intelecto, en el primer caso fui becado para trabajar en mi doctorado inicial, oportunidad en la que pude asistir a clases de Ludwig von Mises, Israel Kirzner, Murray Rothbard, Hans Sennholz y otros titanes del pensamiento. En el segundo caso, fui patrocinado por el propio Hayek para ingresar como miembro y luego fui dos veces integrante del Consejo Directivo de esa organización en la que participé muchas veces como orador en sus programas académicos en diferentes partes del mundo. Como queda dicho, esas dos instituciones beneméritas iniciaron el largo y difícil camino de la recuperación de la libertad.

En esta oportunidad centro mi atención en FEE -las conocidas siglas de la Foundation for Economic Education- y especialmente en la figura de su fundador, Leonard E. Read. En verdad, al decir de Read (Leonardo como le gustaba ser llamado por los latinos) destacaba la economía en el nombre de esa casa de estudios debido al especial desconocimiento de esa rama de la ciencia, lo cual no desconoce los fundamentos morales de la sociedad abierta (para recurrir a terminología popperiana).

Read intentó y logró con extraordinario éxito el establecimiento de una institución sustentada en los valores del liberalismo clásico al efecto de recordar los principios sobre los cuales se estableció la notable y tan fecunda experiencia de la Revolución Norteamericana sustentada en los sustanciosos conocimientos de los Padres Fundadores.

La idea original consistió en que la entidad otorgara grados académicos, lo cual se abandonó a poco andar debido a las regimentaciones y controles gubernamentales que se estimó restarían toda independencia a la novel institución. En lugar de eso, se impartieron seminarios y cursos para graduados universitarios: The FEE School of Political Economy.

En la exposición inicial con que se abrían los seminarios, Read la llevaba a cabo munido de una lamparita de fabricación casera: pedía que se apagaran las luces del aula y encendía su adminículo de modo muy tenue y comenzaba su disertación introductoria mostrando cómo ese escaso resplandor quebraba la oscuridad del mismo modo que lo hacen los conocimientos respecto de la ignorancia. Acto seguido, dibujaba en el pizarrón dos círculos de radios diferentes y apuntaba que si las dos superficies de las circunferencias fueran los conocimientos y el resto de la pizarra fuera la ignorancia debía notarse que cuanto más se sabe mayor es la conciencia de la propia ignorancia puesto que el contorno del redondel mayor está más expuesto a la ignorancia. Es decir, cuanto más se conoce mayor es la consciencia de lo que se desconoce. Luego procedía a un análisis muy popperiano del aprendizaje en el contexto de corroboraciones provisorias sujetas a posibles refutaciones.

Con el transcurso del tiempo fuimos consolidando una sólida amistad con Read con quien mantuve una nutrida vinculación epistolar. Cuando murió, Bettina B. Graves -una de las integrantes del staff de FEE- me envió de recuerdo el antes mencionado aparato eléctrico. Lo conservo como el objeto de mayor valor que poseo. Cuando lo examino me admiro que su usuario no se haya electrocutado debido a la notable precariedad del instrumento en cuestión.

Read llevó a cabo una obra ciclópea que llegó a todos los puntos del planeta editando libros, publicando revistas, invitando a los más destacado profesores a su tribuna, facilitando a estudiantes a que asistieran a sus cursos y seminarios en New York y dictando conferencias en muy diversos países. Presidió FEE durante 37 años. Fue un ejemplo de integridad moral, honestidad intelectual e intransigencia con los valores de la libertad en los que creía.

Cuando cumplió setenta años de edad, los amigos le organizaron un acto de gala en el Waldorf Astoria de New York al que asistieron e hicieron uso de la palabra personalidades como Milton Friedman, William Buckley, el antes mencionado Hayek, Henry Hazlitt, Benjamin Roggie, Perry Gresham, Trygve Hoff y quien actuó como maestro de ceremonia, el empresario Lawrence Fertig (que a su vez fue quien financió la cátedra de Ludwig von Mises en la Universidad de New York, junto a otro destacado empresario: Harold W. Luhnow a través del Volker Fund). A las exequias de Read, Ronald Reagan, entonces en ejercicio de la presidencia de Estados Unidos, envió un mensaje que decía “Nuestra nación y su gente se han enriquecido grandemente por su devoción a la causa de la libertad y las futuras generaciones mirarán a Leonard Read para inspirarse.”

Los oradores en aquel acto resumen muy bien la faena del gran Leonard Read y su parto institucional, discursos que fueron publicados en un folleto que lleva el sugestivo título de What´s Past is Prologue. En la intervención de Hazlitt expresó que “Si tuviera que hacer un balance en una palabra sobre FEE basada en mi propia experiencia, diría que la siento como mi hogar. Cuando estoy allí sé que estoy rodeado de amigos con ideales comunes, actitudes y sentimientos compartidos. Hay algo que es contagioso en el espíritu de FEE. Solamente pensemos en organizaciones similares que ha inspirado. Está el grupo de Anthony Fisher, el Institute for Economic Affairs en Londres, en Argentina está el grupo de Alberto Benegas Lynch [mi padre quien fundó en 1957 el Centro de Estudios sobre la Libertad], el grupo de Manuel Ayau en Guatemala, Gustavo Velazco y Agustín Navarro en México y Nicomédes Zuloaga en Venezuela.”

Otro que posteriormente sería premio Nobel en economía, Milton Friedman, dijo en esa ocasión: “Tuve la fortuna de ser el coautor del primera publicación de la Foundation for Economic Education. Era un trabajo corto que George Stigler [luego también premio Nobel en economía] y yo titulamos “Roofs and Ceilings”. Era un ataque al control de alquileres […] Algunos años más tarde, a mi regreso de una reunión de la Mont Pelerin, Leonard y yo quedamos varados en el aeropuerto de Orly en París. Hay algunas virtudes de estas demoras en los vuelos. Esta fue una ocasión de serenidad, allí empecé a profundizar los valores humanos de Leonard y mi respeto por él ha crecido desde entonces”.

Por último, para no tomar excesivo espacio en esta nota periodística, Hayek en su alocución apuntó que “La institución que Leonard Read creó a través de la cual ha adquirido una influencia enorme, lleva un nombre modesto y un tanto prosaico de Foundation for Economic Education […] quiero sugerir que este nombre describe en forma muy disminuida su labor puesto que apunta a metas mucho más amplias […] ya que se trata nada menos que de la defensa de nuestra civilización contra los errores intelectuales prevalentes[…] quiero enfatizar que nuestra tendencia política actual no se refiere solo a la prosperidad económica, no simplemente nuestro confort, o la tasa de crecimiento. Es mucho más que eso. Se trata de todo lo que significa nuestra civilización.”

FEE estaba organizada con el apoyo invalorable de la antes mencionada Bettina B. Graves, con Paul Poirot y William Curtiss en el nivel administrativo-académico más alto seguido de calificados profesionales para organizar eventos varios, la publicación de la revista mensual The Freeman, los antedichos seminarios, la edición de libros y el mantenimiento y uso de la muy nutrida biblioteca, todo en un campus muy bien dispuesto que agregaba confortables habitaciones para huéspedes, la propia vivienda de Read, amplias salas de reuniones y oficinas rodeadas de atractivos jardines que más de una vez hemos disfrutado en nuestras caminatas con él junto a su perro Rusty. Durante los meses de esa estadía en Irvington on Hudson de New York por mi beca, mi María se hizo muy amiga de Aggie la mujer de Read.

Mi querido Leonardo escribió que a pesar de su admiración y agradecimiento a los Padres Fundadores de la Revolución Norteamericana, sostenía que constituyó un error la utilización de la palabra “gobierno” pues insistía que remite a mandar y dirigir lo cual debe hacer cada una de las personas en una comunidad libre, mostraba que “hablar de gobierno para aludir al monopolio de la fuerza es tan desatinado como llamar gerente general al guardián de una empresa” por lo que proponía recurrir a Agencia de Seguridad, Agencia de Protección o equivalentes.

Una de las mayores lecciones aprendidas de Leonard Read es la falsedad de aquello que se suele mantener al decir que “hay que vender bien las ideas” y que “el fracaso principal de liberales es que no saben llevar a cabo esa venta”. Read ha explicado una y otra vez en sus libros que la actividad comercial de la venta no requiere la referencia en regresión respecto al proceso de producción que requiere el producto en cuestión, basta con exponer los resultados que producirá el bien a la venta, se trate de desodorantes, dentífricos o lo que fuera. Sería una pérdida de tiempo inútil que ahuyentaría al consumidor el detenerse en las múltiples y variadas etapas en el proceso de producción. Sin embargo, en el caso de las ideas, a menos que uno se tope con un fanático que incorpora todo lo que se le dice sin razonamiento alguno, a menos que se trate de esta cerrazón mental resulta indispensable explicar -por así decirlo- el proceso de producción de la idea que se trasmite al efecto de fundamentar la respectiva conclusión. Resulta indispensable argumentar sobre la genealogía de la idea con la que se intenta disuadir al contertulio. Desde luego que este proceso torna mucho más difícil el resultado en relación a una simple venta pero, como queda dicho, es inexorable. Los estatistas imitan las ventas con frases cortas y efectistas que pretenden saltearse etapas para conseguir incautos, ingenuos, ignorantes y desprevenidos que aceptan ese correlato con el mundo comercial. En cambio, las ideas basadas en el rigor y la seriedad son contraintuitivas y demandan elaboración, pensamiento y digestión adecuada.

Otra de sus enseñanzas clave en uno de sus libros (publicó veintidós) se refiere athe courage to stand alone, esto es la necesaria fuerza de voluntad para decir y escribir lo que uno estima es lo correcto sin tener en cuenta la opinión mayoritaria ni las presiones que se reciben a contracorriente de lo que uno piensa. Hablar siempre claro y alto sin ambigüedades ni subterfugios para quedar bien con otros. Al fin y al cabo como escribió John Stuart Mill, “las buenas ideas siempre pasan por tres etapas: la ridiculización, la discusión y la adopción”. Una vez adoptadas las ideas al principio revolucionarias, la gente las toma como obvias sin percatarse de los esfuerzos y contrariedades que deben soportar cuando se exponen por primera vez.

Uno de los ensayos más conocidos del fundador de FEE es “Yo, el lápiz” donde se detiene en mostrar las intrincadas y largas etapas en la fabricación de un lápiz desde las minas de carbón hasta la extracción de caucho para la goma, las maderas y los recubrimientos pasando por transportes, cartas de crédito, administración, finanzas y demás parafernalia. En este célebre texto, el autor pone de relieve la distribución y fraccionamiento del conocimiento en el contexto de la división del trabajo y la cooperación social, todo lo cual se derrumba cuando los megalómanos intentan controlar, regimentar y manejar vidas y haciendas ajenas con lo que se concentra ignorancia provocando los resultados lamentables sabidos por todos los observadores atentos.

Tengo enmarcada una fotografía de Read con una dedicatoria que me conmueve: “For Alberto, a great favorite of mine. Leonardo”. Sirvan estas líneas como modesto homenaje a mi distinguido amigo y maestro donde se presenta muy telegráficamente el coraje, la perseverancia y la generosidad de este personaje cautivante y ejemplar.

Alberto Benegas Lynch (h) es Dr. en Economía y Dr. en Ciencias de Dirección. Académico de la Academia Nacional de Ciencias Económicas, fue profesor y primer rector de ESEADE durante 23 años y luego de su renuncia fue distinguido por las nuevas autoridades Profesor Emérito y Doctor Honoris Causa. Es miembro del Comité Científico de Procesos de Mercado, Revista Europea de Economía Política (Madrid). Es Presidente de la Sección Ciencias Económicas de la Academia Nacional de Ciencias de Buenos Aires, miembro del Instituto de Metodología de las Ciencias Sociales de la Academia Nacional de Ciencias Morales y Políticas, miembro del Consejo Consultivo del Institute of Economic Affairs de Londres, Académico Asociado de Cato Institute en Washington DC, miembro del Consejo Académico del Ludwig von Mises Institute en Auburn, miembro del Comité de Honor de la Fundación Bases de Rosario. Es Profesor Honorario de la Universidad del Aconcagua en Mendoza y de la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas en Lima, Presidente del Consejo Académico de la Fundación Libertad y Progreso y miembro del Consejo Asesor de la revista Advances in Austrian Economics de New York. Asimismo, es miembro de los Consejos Consultivos de la Fundación Federalismo y Libertad de Tucumán, del Club de la Libertad en Corrientes y de la Fundación Libre de Córdoba. Difunde sus ideas en Twitter: @ABENEGASLYNCH_h

EL ORDEN ESPONTÁNEO Y EL COVID-19

Por Gabriel J. Zanotti. Publicado el 1/7/21 en: https://elbastioncya.com/2021/07/el-orden-espontaneo-y-el-covid-19/

Durante todo el año pasado y en lo que va de este ¡Todos nos hemos convertido en médicos! Es natural, porque quienes estamos en contra de los confinamientos obligatorios –a propósito de la última “iluminada” propuesta que tuvo Gustavo Petro en Colombia, entre otras– hemos tenido también la tendencia a tranquilizar a una opinión pública bombardeada por el pánico. Por ende, hemos actualizado nuestros conocimientos sobre virus, bacterias, contagios, sistema inmunológico, ADN, ARN y más.

Pero, entretenidos en nuestra nueva profesión hemos olvidado el punto central.

La tesis del orden espontáneo de Friedrich Hayek no termina de hacer pie en esta “sociedad construida sobre la base del constructivismo” denunciada por él mismo, similar a la razón instrumental señalada por la Escuela de Frankfurt. Sin embargo, es algo muy sólido. Es el equivalente, en el orden social, a las teorías de la auto-organización de la materia; esto es la teoría del Big Bang y la evolución. Si hubo un Big Bang ¿Por qué la tendencia fue a la auto-organización de la materia y no a un caos originario de elementos? Los físicos están aún tratando de responderlo. Lo mismo en ciencias sociales. Si el conocimiento humano es limitado ¿Cómo pueden los seres humanos interactuar entre sí de modo pacífico? Lamentablemente, la respuesta sigue siendo hobbesiana: no pueden. Un dictador (el gobierno, que al parecer no es humano) debe organizar el caos que somos todos los demás dejados en libertad, por eso este y sus “políticas”: política monetaria, impositiva, exterior, educativa, de salubridad y así hasta el infinito. Y este síntoma de planificación central se da incluso en los liberales clásicos que no pueden dejar de concebir a la educación (excepto Albert LoanHugo Landolfi y nadie más) como un orden deliberado donde tiene que haber un aula, un profesor, apuntes, notas, entre otros. Logran advertir el orden espontáneo en economía pero no en educación. Si eso les pasa a los liberales que leyeron a Hayek ¡Imagínense a los demás!

La argumentación de Hayek es sólida. Hago la cuenta y me sigue dando bien. El conocimiento humano es disperso, y sólo un libre intercambio progresivo y crítico de conocimientos puede hacerlo menos así. El argumento de John Stuart Mill y Karl Popper para la libertad de expresión, sólo Paul Feyerabend se atrevió a orientarlo al tema médico, por ejemplo. También está la imposibilidad del cálculo económico en el socialismo, de Ludwig von Mises, que “no es sólo en economía”. El Estado planificador central en salud y educación tienen el mismo problema. Por eso la salud pública unificada no funciona, porque no se puede hacer un cálculo económico llevando el sistema al colapso permanente ¡Eso antes del 2020! Además sólo existe UNA opinión médica sacralizada y obligatoria, lo cual imposibilita la discusión crítica y conduce el conocimiento médico a la regresión.

Por lo tanto señores médicos: el debate no es en torno a su labor. El problema no es lo que usted opine sobre el COVID-19. El problema es que hay otras discusiones médicas pero usted las rechaza y, para usted, como para cualquiera, los argumentos de MillPopperHayek y Feyerabend se aplican, aunque usted no lo quiera o no lo pueda ver.

¿Cómo hubiera sido una sociedad libre ante el supuesto (también hay opiniones diversas sobre si este virus fue identificado) COVID-19? Hubiera sido un escenario, ante todo, donde se contaría con una libre oferta de servicios médicos diversos compitiendo libremente. Si un médico o un sanatorio quiere intubar, que lo haga, pero otros médicos hubieran recomendado otras cosas, y luego de nueve meses nuestro conocimiento se habría aumentado. Y allí viene otro tema NO médico, sino ético y moral: Pero entonces ¿Las personas hubieran corrido el riesgo de equivocarse? Sí, porque eso es ser persona, no esclavo ni canario en una jaula. Usted paciente ¿Nunca le pidió a un médico una segunda opinión? El que pone el cuerpo es usted ¿Y no es que el cuerpo es nuestro? ¿No era que “mi cuerpo, mi decisión”? Ah, pero puedo enfermar a otros ¡No! Esa también es una opinión médica, hay otros médicos que piensan diferente. Ah, es que la inmunidad de rebaño no funciona ¡No! Esa es sólo una opinión médica, hay otras ¿Y entonces? Y entonces, consulte a su médico y decida.

Sí, la vida es riesgosa, y si no lo acepta ¡Muérase! Que es lo que hace aceptando de buena gana que lo encierren en su sótano.

La ignorancia supina del orden espontáneo, de que el conocimiento limitado en medicina sólo se minimiza en libre discusión, que la salud pública unificada por el Estado imposibilita el cálculo económico, que por eso la oferta de salud está siempre colapsando, son lo que ha llevado a todo este caos. Precisamente ese caos que la OMS y el gobierno central han tratado de evitar, y como siempre, lo amplificaron ¡Lo aumentaron! MisesHayek y Feyerabend lo explicaron en 1922, 1936, 1975, 1978 y en otros años más en libros importantes que usted: señor médico del Estado, no ha leído ni le interesa leer.

Y eso, en ética, se llama negligencia culpablePorque posiblemente está muriendo gente, no sólo por los servicios de salud que han quedado desatendidos, sino por la ineficiencia de los tratamientos en comparación con los que hubieran surgido en una sociedad libre y por el colapso crónico (no sólo este año) de la oferta de salud fruto del sistema estatal.

Gabriel J. Zanotti es Profesor y Licenciado en Filosofía por la Universidad del Norte Santo Tomás de Aquino (UNSTA), Doctor en Filosofía, Universidad Católica Argentina (UCA). Es Profesor en las Universidades Austral y Cema. Director Académico del Instituto Acton Argentina. Profesor visitante de la Universidad Francisco Marroquín de Guatemala. Publica como @gabrielmises

Tres argumentos en favor de la legalización de las drogas

Por Iván Carrino. Publicado el 11/5/21 en : https://www.ivancarrino.com/tres-argumentos-a-favor-de-la-legalizacion-de-las-drogas/

El presente post fue preparado a los efectos de un debate sobre el tema que tendrá lugar el día 11 de mayo de 2021 En ella se presentan tres argumentos en favor de la legalización de las drogas basados en, por un lado, la visión de destacados referentes del pensamiento liberal y, por el otro, datos estadísticos que muestran el fracaso de la llamada “Guerra contra las Drogas.

El debate completo puede verse aquí:

El argumento de la libertad individual y contra el paternalismo

¿Por qué se deben legalizar todas las drogas de uso recreativo? En una sola frase, porque el estado no tiene nada qué hacer metiéndose en las decisiones soberanas de cada individuo.

El gobierno, si tiene un rol en la sociedad, es el de defender los derechos individuales que, siguiendo la tradición de liberalismo clásico, son el derecho a la propiedad, a la vida y a la búsqueda de la felicidad. En este último punto, cada uno tiene derecho a dicha búsqueda como crea mejor, juzgando desde su propio punto personal, siempre y cuando no afecte este derecho para terceros.

No somos muy originales al platear este tema. Ludwig von Mises sostuvo en sus conferencias en Buenos Aires que, “la libertad significa la libertad de cometer errores”, y que la idea de un gobierno como figura paternal que protege a los individuos del daño que puedan infligirse a ellos mismos es “la idea de aquellos que favorecen el socialismo.”

Por último, advertía del peligro de dejar en manos de los gobiernos la decisión sobre qué es y qué no es peligroso para cada uno:

“Si se le otorga al gobierno el derecho a determinar el consumo del cuerpo humano, determinar si uno debiera fumar o no fumar, beber o no beber, no hay buenas respuestas que puedan darse a la gente que diga: ‘Más importante que el cuerpo es la mente y el alma, y el hombre se perjudica mucho más leyendo malos libros, escuchando fea música y mirando malas películas. Por lo tanto, es el deber del gobierno impedir a la gente cometer estas faltas’.”

Friedman (1991) sostenía que el gobierno “no tiene nunca derecho a inmiscuirse en la vida de una persona por el propio bien de esa persona” y que “el caso de la prohibición de las drogas es exactamente el mismo que prohibir a la gente comer más de lo debido. Sabemos que el sobrepeso causa más muertes que las drogas. Si en principio está bien que el gobierno diga que no debemos consumir drogas porque nos pueden dañar, ¿por qué no sería correcto que nos diga que no debemos comer demasiado porque nos puede dañar? (…) ¿Dónde ponemos el límite?”

Los datos avalan la postura de Friedman. Las muertes por sobrepeso son 2,8 millones al año mientras que las derivadas del consumo de droga son inferiores a 560.000.

Además, en 2017 murieron 8,1 millones de personas por tabaquismo como factor de riesgo para su salud y 2,8 por ingesta de alcohol. Siguiendo la lógica de que el gobierno debería prohibir sustancias potencialmente dañinas para la salud, entonces, ¿por qué no prohibir el alcohol y los cigarrillos que, hoy en día, son productos enteramente legales?

Gráfico 1. Muertes por alcohol, tabaco y drogas en el mundo en 2017.

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 Fuente: Ourworldindata.org

El psiquiatra Thomas Szasz (1992) argumentó también en favor de la legalización de las drogas por considerar que “El derecho a mascar o fumar una planta que crece silvestre en la naturaleza es previo y más básico que el derecho a votar”, y que “Un gobierno limitado, como el de Estados Unidos, carece de legitimidad política para privar a adultos competentes del derecho a utilizar las substancias que elijan, fueren cuales fueren.”

Para cerrar esta sección, es interesante notar que es el espíritu de todas estas reflexiones el que inspira nada menos que el artículo 19 de nuestra Constitución Nacional, cuando reza que “las acciones privadas de los hombres que de ningún modo ofendan al orden y a la moral pública, ni perjudiquen a un tercero, están sólo reservadas a Dios, y exentas de la autoridad de los magistrados.”

Las sustancias químicas que llamamos drogas, como la marihuana, la cocaína, la heroína y otras deben ser legales como cualquier otro producto. En la medida que no constituyan un daño a terceros, solo los individuos libres deben decidir sobre los riesgos en que quieran incurrir. Si dicha conducta le parece inadecuada a un tercero a un grupo de ellos, éstos son libres de intentar persuadirlo mediante campañas antidroga, o cualquier medio que no invada la libertad del consumidor. Pero en ningún caso es compatible con un orden social liberal demandar al estado que intervenga y persiga estas conductas.

Despilfarro de recursos

Si penalizar la producción, distribución y consumo de drogas es un atentado contra la libertad individual, todo uso de recursos destinado al efecto será un despilfarro.

Además, dicho gasto, que según Coyne y Hall (2017) asciende a USD 51 mil millones al año en los Estados Unidos, no ha logrado ni reducir el consumo ni las muertes por sobredosis. De acuerdo con los autores (que se basan en estadísticas de los Centros de Control y Prevención de dicho país), en 1970, 1 cada 100.000 habitantes morían por sobredosis. Este número subió a 3,4 en 1990 y se catapultó a 14,7 en el año 2014. Si el objetivo de la “Guerra Contra la Drogas” era reducir el consumo y los daños asociados sobre los usuarios, claramente se han derrochado miles de millones.

Otra forma de ver el despilfarro es considerar la atención que los servicios de seguridad le dan a la cuestión de las drogas cuando podrían estar ocupándose de otros asuntos más relevantes y pertinentes a su verdadera función. Según Coyne y Hall, en 1980 hubo 580.900 personas arrestadas en Estados Unidos con cargos relacionados con la droga. En 2014, este número había subido a 1,56 millones, un aumento del 168% en un período en que la población total del país subió solo 40%. Agregan los autores que casi la mitad de los 186.000 individuos que cumplen condenas en las cárceles estadounidenses enfrentan cargos relacionados con la droga.

En Argentina ocurre algo similar. García Gorostidi (2021) comenta que “Según datos de la Procuraduría en Narcocriminalidad (PROCUNAR) el 45% de las causas iniciadas por estupefacientes están ligadas a la tenencia de drogas[1] (…) Esto es de especial importancia en Argentina, donde la violencia y la inseguridad crecen a diario y se continúan utilizando recursos estatales para perseguir a simples consumidores colapsando, aún más de lo que están, a los juzgados y al sistema penitenciario y dejando vulnerables a las víctimas de crímenes violentos.”

¿A la luz de estos datos, no sería mejor dedicar todos estos recursos (monetarios, pero también humanos y de infraestructura) a perseguir a verdaderos delincuentes que se levantan todos los días pensando qué negocio van a arrebatar, qué automóvil van a robar, o a qué individuo le quitarán la vida?[2]

Reducir la violencia y el crimen

El último punto para hacer es que la prohibición de las drogas no solo no reduce el consumo de un bien que tiene una demanda y una oferta en el mercado, sino que genera un grave problema adicional. En este caso, la organización de mafias, el crimen organizado y la violencia generalizada.

En México las muertes totales derivadas de la violencia narco ascienden a 42.000 personas y 61.000 personas están desaparecidas desde que comenzó allí la “Guerra contra las Drogas”. En los años de la Ley Seca en Estados Unidos, la violencia era un evento cotidiano, mientras que ahora “la industria está normalizada y no hay violencia asociada con la provisión” de alcohol (Block y Futerman, 2021).

Coyne y Hall (2017) explican que “cuando las drogas son ilegales, los usuarios no pueden encontrar canales legales para resolver disputas o buscar protección para sus transacciones comerciales (…) y deben resolver sus propios problemas lo que implica, en ocasiones, el uso de la violencia.”

Otra fuente de violencia es que, dado que cualquier individuo que participe del negocio de la droga ya está cometiendo un delito, el costo marginal de un nuevo delito (como robar o matar) es más bajo que el de aquel que nunca participó de ninguna actividad ilícita. De ser legal el tráfico y consumo de drogas, involucrarse en él no implicaría automáticamente transformarse en delincuente y, por tanto, subiría el costo marginal de cometer cualquier delito. Coyne y Hall citan numerosos estudios empíricos que muestran cómo la ilegalidad termina generando mayor violencia criminal y muerte en los Estados Unidos.

Estos datos han llevado a la creación de la Comisión Global de Políticas de Drogas[3], fundada por un grupo de expresidentes y otros influyentes intelectuales cuyo objetivo es forjar un cambio en las políticas antidrogas en todo el planeta.

Sobre el caso de la violencia generada, uno de sus miembros sostiene que “No podemos ignorar por más tiempo hasta qué punto la violencia, el crimen y la corrupción relacionados con las drogas en América Latina son los resultados de las fallidas políticas de guerra a las drogas”.

Conclusión

Hasta aquí hemos expuesto tres argumentos por los cuales todas las drogas deberían legalizarse tanto en su consumo como en su producción y distribución.

La prohibición es una intromisión del gobierno en la libertad individual de los adultos competentes y debe ser rechazada desde el punto de vista de la libertad y la responsabilidad personal. Esto no quita, claro, que se establezcan penas mayores para lesiones al derecho de terceros de realizarse bajo las influencias de alguna sustancia de este tipo.

Por otro lado, el despilfarro de recursos que implica es descomunal, pudiendo éstos aplicarse a mejores fines, como perseguir verdaderos delincuentes o incluso reducir impuestos y devolver los recursos utilizados a sus legítimos dueños: los contribuyentes. Por último, la prohibición de las drogas, como lo fue la prohibición del alcohol en su momento, es la gran responsable de la violencia que rodea al negocio del narcotráfico.

Legalizar el consumo, la producción y distribución de las drogas incrementaría nuestros niveles de libertad personal, reduciría o haría más eficiente el gasto público y, por último, reduciría los niveles de muerte y violencia que tanto preocupan a nuestras sociedades.


[1] El propio reporte de Narcocriminalidad cataloga estos delitos como “DELITOS MENORES (TENENCIA simple o para consumo personal, indicados en el Art. 14 de la Ley 23.737).”. En nota al pie de su edición 2016, aclaran que “Si excluimos del conjunto de causas aquellas que se iniciaron en las jurisdicciones que implementaron la Ley de Desfederalización, la proporción de delitos menores asciende a 53% (39% por tenencia para consumo personal y 14% por tenencia simple)”. Informe disponible en: https://www.mpf.gob.ar/procunar/files/2016/10/Informe-estad%C3%ADstico-sobre-Narcocriminalidad-2016.pdf

[2] Otros dos estudios son interesantes al respecto. Rydell y Everingham (1994) encuentran que, a los efectos de reducir el consumo de cocaína, la forma más costo-efectiva es la de gastar en programas de tratamiento a usuarios graves ya que para reducir en una misma proporción el consumo se gastan solo USD 34 millones, mientras que el gasto en políticas para controlar la oferta oscila entre 246 millones y 783 millones. Es decir que el programa de control de oferta más barato es 7,3 veces más caro que el que se enfoca en tratar a los adictos y reducir la demanda. Por otro lado, Miron (2018a), sostiene que la legalización de las drogas podría generar un retorno fiscal de USD 106.700 millones al año producto de la reducción del gasto en perseguir traficantes y el aumento de la recaudación que provendría de cobrarles impuestos a los estupefacientes ahora legalizados.

[3] Comunicado oficial de la Comisión Global de Políticas de Drogas, disponible en: Microsoft Word – Global Commission on Drug Policy_press release_Spanish.docx (globalcommissionondrugs.org)

Iván Carrino es Licenciado en Administración por la Universidad de Buenos Aires y Máster en Economía de la Escuela Austriaca por la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid. Es editor de El Diario del Lunes, el informe económico de Inversor Global. Además, es profesor asistente de Comercio Internacional en el Instituto Universitario ESEADE y de Economía en la Universidad de Belgrano. Es Sub Director de la Maestría en Economía y Ciencias Políticas de ESEADE. Sigue a @ivancarrino

No nos salvó el Estado

Por Iván Carrino. Publicado el 4/4/21 en : https://www.lanacion.com.ar/economia/no-nos-salvo-el-estado-nid04042021/

A fines de marzo de 2020 el Gobierno publicó por primera vez el decreto de Aislamiento social preventivo y obligatorio. La cuarentena era un hecho y el “quedate en casa” era el eslogan con el cual se iban a salvar las vidas de aquellos a quienes iba a atacar el Covid-19.

La medida no estuvo al margen de una tendencia global. El mundo parecía convencido de que el rol del Estado era tomar medidas drásticas para enfrentar lo que, a todas luces, era una circunstancia excepcional. En la Argentina otro lema fue “te salva el Estado”, como si las extremas regulaciones dictadas por el Gobierno fueran el único camino posible. Un año después queda claro que pasó todo lo contrario. El Gobierno no solo no pudo evitar una tasa de casi 1000 muertes por millón de habitantes, sino que hundió a la economía en un nivel que no conoce antecedentes.

Algunos se preguntan si el colapso económico no fue resultado de la propia pandemia que, al generar miedo en la gente, deprimió el consumo y la producción. Obviamente, algo de esto sí ocurre, pero, de acuerdo al análisis de Barro, Ursúa y Weng (The Coronavirus And The Great Influenza Pandemic, 2020), en el primer año de la Gripe Española los muertos representaron el 1,42% de la población mundial, generando una caída del PBI per cápita para el país típico de 4,2%. En 2020 el Covid-19 se cobró la vida del 0,026% de las personas. Siguiendo el análisis anterior, esto debería generar una caída del PBI per cápita de 0,1%. No obstante, en la Argentina la caída alcanzará 11%, mientras que será de 11,6%, 9,3%, 5,0% y 3,4% en España, Italia, Reino Unido, Brasil y Estados Unidos, respectivamente.

¿Una pandemia 98% menos mortal da lugar a una crisis económica más del doble de grave? Lo que explica la diferencia es la cuarentena. Las medidas de “quedarse en casa” pudieron haber reducido (en algún porcentaje y por un tiempo) el número de infecciones, pero al mismo tiempo generaron un cataclismo económico jamás visto.

En este contexto, el dilema nunca fue “la vida contra la economía”, sino el Gobierno eligiendo intentar preservar la salud de algunos a costa de hundir la economía (y la forma de ganarse la vida) de otros.

Según los datos del Indec, la actividad económica se redujo un espectacular 9,9% en 2020, pero sectores como “hoteles y restaurantes” u “otras actividades de servicios” cayeron 48,5% y 37,5% en cada caso. A mayor dureza de las restricciones, peor performance económica.

La Cámara de Turismo sostuvo que, en el empleo formal, el sector más afectado fue el hotelero, que redujo su plantilla en un 19,5% en 2020. Si extrapolamos esa cifra a los 1,8 millones de empleos que el turismo genera, llegamos a que son 351.000 los nuevos desocupados en ese sector. Esto es compatible con el dato del segundo trimestre de 2020, que mostraba que 4 millones de personas habían dejado de trabajar por las restricciones.

Otro sector muy dañado es el de la educación. Dada la brecha tecnológica entre ricos y pobres, la cuarentena resultó, en la práctica, el fin de las clases para los sectores vulnerables. Se estima que solo el 37,5% de quienes pertenecen a los segmentos menos favorecidos acceden a internet, mientras que el índice es de 99% en las familias más ricas. ¿Cómo dar educación “desde casa” al 70% de chicos que no pueden conectarse a un aula virtual?

Un último dato revela lo errado de la decisión oficial de aislamiento: según el Banco Mundial, la pobreza extrema a nivel global subirá por primera vez en 20 años. Esto implica que entre 88 y 115 millones de personas pasarán a vivir con menos de US$1,9 por día.

El economista austríaco Ludwig von Mises sostuvo que un gobierno no puede hacer a un hombre más rico, pero sí lo puede hacer más pobre. La respuesta oficial a la pandemia es prueba de ello. El Estado no salvó a nadie, pero sí hundió a montones. Y el daño ocasionado podría perdurar por mucho tiempo.

Iván Carrino es Licenciado en Administración por la Universidad de Buenos Aires y Máster en Economía de la Escuela Austriaca por la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid. Es editor de El Diario del Lunes, el informe económico de Inversor Global. Además, es profesor asistente de Comercio Internacional en el Instituto Universitario ESEADE y de Economía en la Universidad de Belgrano. Es Sub Director de la Maestría en Economía y Ciencias Políticas de ESEADE. Sigue a @ivancarrino

Para el momento: buenos consejos de un psicólogo de fuste

Por Alberto Benegas Lynch (h) Publicado el 10/02/21 enhttps://www.infobae.com/opinion/2021/02/13/para-el-momento-buenos-consejos-de-un-psicologo-de-fuste/

Los textos de Nathaniel Branden son un canto a la libertad y al consiguiente respeto recíproco en el contexto de la invalorable institución de la propiedad, los mercados abiertos y gobiernos con poderes estrictamente limitados

Nathaniel Branden

Nathaniel Branden

Se trata de Nathaniel Branden (1930-2014), doctorado en psicología, asesor de centros médicos estadounidenses de primera línea, consultor muy requerido, conferencista en múltiples tribunas universitarias y autor de numerosos ensayos en revistas académicas y libros de gran difusión.

El tema central de este autor remite a la más cuidada y escrupulosa consideración por las autonomías individuales y la consiguiente dignidad del ser humano, tan denostadas en nuestra época que bajo los más diversos pretextos inauditos degradan e invalidan la naturaleza del hombre.

Dado el espacio disponible, resumiré las reflexiones de este autor en cuatro capítulos referidos a sendos territorios sobre los que Branden pone de manifiesto sus consejos y elaboraciones del caso.

Un primer consejo estriba en no separar las emociones de la razón. Este tema lo aborda detenidamente en The Psychology of Self Esteem y lo vuelve a reproducir como apéndice en The Disowned Self. Es común el error de sostener que el ser humano no es sólo razón sino también emoción como si se tratara de dos fenómenos independientes de una naturaleza dual. Pues bien, Branden explica que las emociones son la consecuencia de haber archivado deliberadamente o no en el subconsciente valores y desvalores que orientan las sensaciones de aprecio o rechazo. No podríamos sobrevivir si todo estuviera en el foco de nuestra atención, los archivos subconscientes nos permiten actuar sin esa necesidad al efecto de abrir espacios nuevos para el consciente. Imaginemos la imposibilidad de hablar si cada vez tuviéramos que aprender el idioma o si al jugar al tenis tuviéramos que meditar sobre el resultado de cada tiro. Cuando tenemos la sensación de proximidad o de incomodidad con alguien sea de modo implícito o de manera explícita es debido a nuestra carga anterior de valores y desvalores. La razón entonces juega siempre un rol clave e indelegable.

Un segundo consejo de gran envergadura aparece en “Free Will, Moral Responsability and the Law” publicado en The Libertarian Alternative editado por Tibor Machan, donde refuta magistralmente el determinismo que estima es la meta “más importante en cualquier estudio del hombre” puesto que si el determinismo fuera correcto “ningún conocimiento sería posible para el hombre. Ninguna teoría podría reclamar mayor veracidad que cualquier otra, incluyendo la teoría del determinismo psicológico” y “si el hombre no tuviera libertad de elección, ningún poder sobre sus acciones, entonces la ética y el derecho serían las dos primeras ciencias que debieran abandonarse” ya que “una mente que no es libre de validar sus conclusiones no tiene forma de diferenciar lo lógico de lo ilógico […] una máquina no razona.”

Como una nota al pie consigno que en este contexto del materialismo filosófico irrumpe una inconsistencia en algunos de los escritos de Branden al aludir a la “enfermedad mental” puesto que como, entre muchos otros, señala el médico-psiquiatra Thomas Szasz en El mito de la enfermedad mental, desde el punto de vista de la patología una enfermedad es una lesión de tejidos, células o cuerpos pero las ideas no están enfermas, se trata más bien de desajustes en los neurotransmisores, la sinapsis o temas químicos en general en el cerebro (en este sentido vuelvo a recordar la obra en coautoría del filósofo de la ciencia Karl Popper y el premio Nobel en neurofisiología John Eccles que lleva el sugestivo título de El yo y su cerebro).

Un tercer consejo queda estampado en el libro de Branden titulado Taking Responsibility donde señala las contradicciones de Freud, Marx y Skinner (este último referido a su libro que lleva un título en el que abiertamente confiesa su cometido: Beyond Freedom and Dignity). Nathalien Branden escribe en este libro que el “individualismo enseña que la persona tiene el derecho de existir para sí misma. Ve la ayuda a otros como un acto de benevolencia, no como un deber sino como una elección, no como una hipoteca con la que se nació. El colectivismo rechaza la noción de los derechos individuales. No trata al individuo sino a lo colectivo, al grupo, a la tribu como unidades morales a la que el individuo debe subordinarse […]. El individualismo sostiene que la principal responsabilidad que uno debe a otros es el respeto a sus derechos y libertades”. En esta línea argumental es pertinente aclarar que según el diccionario “altruismo” significa hacer el bien a costa del propio bien lo cual es una contradicción superlativa puesto que todos los seres humanos actúan según lo que más les interesa -en verdad una perogrullada o tautología-, de lo contrario no actúa, lo hace porque le interesa proceder en esa dirección, le hace bien ya sea un acto ruin o bondadoso, por lo tanto es imposible actuar en libertad “a costa del propio bien”.

Por último, un cuarto consejo se deduce de su libro Honoring the Self sobre el cual en su momento tuve el gusto de intercambiar correos electrónicos con Branden en los que mostró su generosidad para reiterar algunos conceptos esclarecedores. En ese trabajo el autor despliega toda su potencialidad intelectual para apuntar al valor del interés personal en “la realización espiritual” (“spiritual fulfillment”) y que por tanto la felicidad es el objetivo de todos los seres humanos por lo que “en cada instancia de nuestra vida debemos confrontarnos con la pregunta decisiva ¿debo honrarme o traicionarme?” y “honrar a uno mismo es pensar con independencia, vivir según nos dicte nuestra mente y tener el coraje de nuestras percepciones […] honrarse es vivir con autenticidad y hablar y actuar según nuestras convicciones”. Sigue diciendo que “las personas que más se admiran son aquellas que perseveran en la fe de su visión sin necesidad de la comprensión de otros, sin su aprobación y aplauso, de hecho, la mayor parte de las veces con la oposición y hostilidad de otros”. Todo lo cual no significa caer en “la arrogancia que es la sobredimensión de las propias habilidades” y la incapacidad de escuchar otros argumentos que permiten ensanchar los propios conocimientos y corregir los errados ya que el conocimiento es en última instancia un peregrinar en busca de algo de tierra fértil en donde sostenernos en el mar de ignorancia en que nos desenvolvemos en la mayor parte de los asuntos y lo poco que conocemos lo debemos pulir permanentemente.

El doctor Branden comenzó a interesarse en la filosofía de la libertad a través de Ayn Rand pero finalmente se apartó por razones que no es del caso detenerse en esta nota periodística -una separación que decidió Branden y que produjo una ira tal en Rand que nunca pudo absorber ni comprender, lo cual la condujo a pasar de considerarlo un genio a todo tipo de infundios y de injustificadas descalificaciones. En todo caso consignamos que Rand si bien ha realizado contribuciones muy importantes, tenía un rasgo marcadamente dogmático y aceptaba juicios con ribetes inquisitoriales que la colocaron en una posición anti-Popper en su eje central: negar que el conocimiento tiene la característica de la provisionalidad abierto a refutaciones lo cual, demás está decir, nada tiene que ver con la incoherencia del relativismo epistemológico. En el último de los libros mencionados de Branden subraya que “difiero con ella [Ayn Rand] en una serie de puntos filosóficos” que describe en detalle en “Benefits and Hazards of the Philosophy of Ayn Rand: A Personal Statement” en el Journal of the Association for Humanistic Psychology, todo lo cual no significa para nada desconocer los beneficios que aportan las contribuciones de Rand que bien destaca el autor de marras en ese mismo trabajo y en otros.

En este ensayo y en otras presentaciones Branden -que a juicio de Rand antes de la antedicha separación estimaba que él era “la persona que mejor comprende mi filosofía”- se refiere a Rand en lo que en su opinión tiene rasgos de una “moral destructiva”, que “confunde la razón con lo razonable”, que “no entendió el significado del misticismo a que tanto se refiere”, que “no comprendió la teoría de la evolución”, que “descuidó aspectos psicológicos” que “sus obras contienen elementos contradictorios” y que “no propicia una mente crítica” puesto que, como queda dicho, “propició el dogmatismo”, todo lo cual, como también queda expresado, no significa desconocer sus aportes de inmenso valor si se saben calibrar adecuadamente en manos de quienes detestan el fanatismo de toda especie y son conscientes de la trascendencia de la diversidad y productividad de enfoques en base al respeto recíproco. Para apreciar contribuciones es indispensable dejar por completo de lado lealtades incondicionales, cultos a la personalidad, religiones laicas y sofocantes alabanzas por parte de quienes caen en las trampas y aberraciones de lo mismo que airadamente dicen combatir. La vida intelectual es más pacífica, tranquila e interesante y sabe decantar aciertos y errores propios y ajenos, disfruta de intercambios enriquecedores sin la actitud irracional y tóxica de quienes condenan con dedos levantados y gestos de guerra al más mínimo desplazamiento de sus pequeñas, terminadas, mezquinas y alambradas concepciones y sabe mirar en distintas direcciones sin temor al contagio.

En esta última línea argumental, se han escrito ríos de tinta sobre las antes referidas características que no deben permitir que se pierda de vista el mensaje de libertad en la crucial faena randiana, entre los que cabe destacar el libro por David Kelly The Contested Legacy of Ayn Rand y el ensayo de Murray Rothbard “The Sociology of the Ayn Rand Cult”, y a pesar de las muy saludables influencias de las novelas de Rand para introducir a la trascendencia del individualismo, hay escritores como Mario Vargas Llosa que estima que son “mamotretos narrativos” y “novelas ilegibles” (en “El regreso del idiota”).

En cualquier caso, los textos de Branden son un canto a la libertad y al consiguiente respeto recíproco en el contexto de la invalorable institución de la propiedad, los mercados abiertos y gobiernos con poderes estrictamente limitados a la protección de los derechos que son anteriores y superiores a la existencia del monopolio de la fuerza que denominamos gobierno, a contramano de lo que en gran medida viene ocurriendo donde los gobernantes se constituyen en megalómanos que aplastan derechos. Fue un meticuloso estudiante de Eugen Böhm-Bawerk, Ludwig von Mises y de los filósofos más relevantes con amplitud de miras de gran fertilidad y provecho -su primer contacto con un filósofo profesional fue vía la lectura de trabajos de Bertrand Russell.

La razón es el instrumento esencial del ser humano, lo cual no quiere decir que la infalibilidad sea la característica de los mortales, por eso resulta tan vital la libertad de expresión a los efectos de maximizar los intercambios y debates de ideas para mejorar, ya que los humanos nunca llegamos a una meta final y estamos siempre en proceso y en ebullición en un contexto evolutivo para incorporar verdades que son la correspondencia entre el juicio y el objeto juzgado. Por eso una vez más digo que el lema de la Royal Society de Londres me atrae tanto: nullius in verba, es decir, no hay palabras finales. Y también en estas lides tener muy presente el proverbio latino: ubi dubium ibi libertas (donde hay duda hay libertad: si todo estuviera rodeado de certezas anticipadas la elección resultaría superflua, este es el sentido del dictum de Emmanuel Carrère en cuanto que “lo contrario a la verdad no es la mentira sino la certeza” pues así considerada bloquea ulteriores indagaciones para incorporar verdades). No es para renunciar a lo conocido al momento, es para sostener mentes despejadas de telarañas y mantener el suspenso al efecto de detectar nuevos paradigmas. En esta misma línea argumental es que Popper muestra que en la ciencia no hay tal cosa como verificaciones sino solo corroboraciones provisorias.

Alberto Benegas Lynch (h) es Dr. en Economía y Dr. en Ciencias de Dirección. Académico de la Academia Nacional de Ciencias Económicas, fue profesor y primer rector de ESEADE durante 23 años y luego de su renuncia fue distinguido por las nuevas autoridades Profesor Emérito y Doctor Honoris Causa. Es miembro del Comité Científico de Procesos de Mercado, Revista Europea de Economía Política (Madrid). Es Presidente de la Sección Ciencias Económicas de la Academia Nacional de Ciencias de Buenos Aires, miembro del Instituto de Metodología de las Ciencias Sociales de la Academia Nacional de Ciencias Morales y Políticas, miembro del Consejo Consultivo del Institute of Economic Affairs de Londres, Académico Asociado de Cato Institute en Washington DC, miembro del Consejo Académico del Ludwig von Mises Institute en Auburn, miembro del Comité de Honor de la Fundación Bases de Rosario. Es Profesor Honorario de la Universidad del Aconcagua en Mendoza y de la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas en Lima, Presidente del Consejo Académico de la Fundación Libertad y Progreso y miembro del Consejo Asesor de la revista Advances in Austrian Economics de New York. Asimismo, es miembro de los Consejos Consultivos de la Fundación Federalismo y Libertad de Tucumán, del Club de la Libertad en Corrientes y de la Fundación Libre de Córdoba. Difunde sus ideas en Twitter: @ABENEGASLYNCH_h

ALBERTO BENEGAS LYNCH PADRE Y EL LIBERALISMO ARGENTINO

Por Alberto Benegas Lynch (h) Publicado el 14/2/21 en: http://www.laprensa.com.ar/498953-Una-literatura-de-la-verdad.note.aspx

Después de la generación del 37 con Alberdi y sus amigos y de la generación del 80 con Roca y sus colegas, primero a partir de Yrigoyen y luego a partir del golpe fascista del 30 y su continuación más acelerada a partir del golpe militar del 43, se instaló el estatismo en nuestro país. 

Este estatismo desde luego no irrumpió súbitamente. Siempre se trata de un proceso que lleva tiempo para que las nuevas concepciones se vayan filtrando en un primer plano.

Tal como enseña Milton Friedman las ideas que surgen en la superficie son en todos los casos el producto de ideas que vienen operando como corrientes subterráneas durante un tiempo anterior. Como también explica Alexis de Tocqueville, el fenómeno de regresión desde las ideas de la libertad a las del estatismo irrumpe como consecuencia de dar por sentada la prosperidad moral y material fruto del clima de libertad, sin percatarse que ese es el momento fatal, por ello es que Thomas Jefferson ha repetido que “”el precio de la libertad es su eterna vigilancia.””

En nuestro caso las ideas keynesianas, cepalinas, socialistas, marxistas y estatistas en general fueron poco a poco ocupando espacios, especial aunque no exclusivamente en el ámbito universitario, hasta que se produjo la confrontación y resulta que los supuestos defensores de la sociedad libre no tenían argumentos con lo que el avance del intervencionismo estatal fue arrollador y ocupó gran parte del escenario hasta nuestros días.

LOS AUSTRIACOS

En esa atmósfera Alberto Benegas Lynch padre organizó un seminario con tres estudiantes en la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires en 1942 en base a la recién aparecida edición castellana de Gottfried Haberler titulada Prosperidad y depresión publicada ese mismo año y recomendada por uno de los participantes: William L. Chapman que mucho más adelante fuera Decano de esa Facultad, en cuyo carácter hizo de anfitrión a la invitación de mi padre a las célebres seis conferencias en 1959 de Ludwig von Mises en esa casa de estudios y también luego colega de mi padre en la Academia Nacional de Ciencias Económicas. 

Los otros dos eran Carlos Luzzetti que terminó sus estudios en la Universidad de Oxford y José Santos Gollán (h) que finalmente cambió de carrera a la filosofía y fue Decano de la Facultad de Filosofía y Letras también de la Universidad de Buenos Aires.

Ese grupo según relata Chapman se los conocía con cierta sorna como los Austríacos pues debatían sobre contribuciones de la Escuela Austríaca, especialmente referida a la teoría del ciclo desarrollada por el antes mencionado Mises y por el mas adelante premio Nobel en economía Friedrich Hayek, en cuyo contexto -tal como escribe el doctor Luzzetti en uno de sus artículos- estudiaron algunos de los autores que Haberler cita en su obra, además de los dos anteriormente referidos a Machlup, Robbins, Strigl, Röpke y Wicksell junto a las descripciones de fases del ciclo, la noción del interés, el ahorro, la demanda de préstamos, la estructura de la producción, los consiguientes errores contables y la naturaleza de la crisis.

En todo caso este grupo minúsculo se adentró en esta tradición de pensamiento a través de ese primer texto. Como escribe mi padre en su libro Por una Argentina mejor de Editorial Sudamericana, en 1950 en un viaje a Estados Unidos lo visitó a Leonard E. Read, fundador y presidente de la Foundation for Economic Education quien lo llamó telefónicamente a von Mises a la Universidad de New York para arreglar una entrevista con mi padre la cual, al concretarse, a su vez derivó en una carta de presentación para Hayek en ese momento en la Universidad de Chicago. 

En esas visitas mi padre les anunció su idea de establecer una institución en Buenos Aires para reflotar las ideas liberales, lo cual pudo llevar a cabo con un grupo de amigos y colaboradores siete años más tarde debido a que residió en Estados Unidos con su familia durante tres años.
La novel entidad se estableció con el nombre Centro de Estudios sobre la Libertad y esos profesores fueron los tres primeros en disertar en aquella tribuna. Con el tiempo también disertaron en esa entidad Bruno Leoni, Luis Rougier, Arthur Shenfield, Percy Greaves, Henry Hazlitt, Gotffried Dietze, Luis Baudin, Hans Sennholz, Sylvester Petro, Robert G. Anderson, Donald Dozer y Benjamin Rogge.

DIVULGACION DE IDEAS

El Centro de Estudios sobre la Libertad becó a numerosos profesionales jóvenes de nuestro país para seguir estudios de grado y posgrado en Estados Unidos, publicó periódicamente la revista Ideas sobre la libertad, tradujo una colección de cuarenta y nueve obras al castellano, algunas en colaboración con la Fundación de la Bolsa de Comercio de Buenos Aires donde mi padre también se desempeñaba como miembro de Consejo Directivo y, asimismo, con esa entidad se organizaron cursos y seminarios en prácticamente todas las provincias argentinas.

En la publicación del Centro realizada por su Secretario de Redacción, Floreal González, se reproducen jugosas cartas de Hayek y Mises enviadas a mi padre cuando apareció el primer número de la antedicha revista. En el primer caso, en misiva fechada el 25 de octubre de 1958, concluye: “Puede estar seguro que todos mis esfuerzos más sinceros y cordiales acompañan la tarea que usted y sus amigos realizan”. 

Y el segundo, el 28 de octubre de 1958, termina su mensaje afirmando que “Debemos oponer a la literatura del engaño una literatura de la verdad. Desde ese punto de vista recibo con entusiasmo su nueva revista y le deseo pleno éxito a usted y a sus colaboradores”.

EL ROL DE LA PRENSA

A partir de entonces, desde fines de los 60 y especialmente a partir de los 70 y hasta nuestros días afortunadamente para nuestra tierra otros siguieron esa huella tan necesaria a los efectos de alimentar la rica y evolutiva tradición liberal. 

En todo caso, subrayo que uno de los canales más fértiles para explicar y difundir el ideario liberal fue sin duda La Prensa de Argentina donde mi padre publicó asiduamente merced a la cercana amistad con su Director y notable periodista Alberto Gainza Paz, con su estrecho colaborador el también ejemplo de coraje e integridad moral Alfonso de Laferrere y más adelante con el prolífico Emilio Hardoy. 

De un tiempo a esta parte se observa con deleite que este gran diario retoma su espíritu original para bien de nuestro país y del periodismo independiente (una redundancia pero dadas las circunstancias vale el adjetivo).

Alberto Benegas Lynch (h) es Dr. en Economía y Dr. en Ciencias de Dirección. Académico de la Academia Nacional de Ciencias Económicas, fue profesor y primer rector de ESEADE durante 23 años y luego de su renuncia fue distinguido por las nuevas autoridades Profesor Emérito y Doctor Honoris Causa. Es miembro del Comité Científico de Procesos de Mercado, Revista Europea de Economía Política (Madrid). Es Presidente de la Sección Ciencias Económicas de la Academia Nacional de Ciencias de Buenos Aires, miembro del Instituto de Metodología de las Ciencias Sociales de la Academia Nacional de Ciencias Morales y Políticas, miembro del Consejo Consultivo del Institute of Economic Affairs de Londres, Académico Asociado de Cato Institute en Washington DC, miembro del Consejo Académico del Ludwig von Mises Institute en Auburn, miembro del Comité de Honor de la Fundación Bases de Rosario. Es Profesor Honorario de la Universidad del Aconcagua en Mendoza y de la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas en Lima, Presidente del Consejo Académico de la Fundación Libertad y Progreso y miembro del Consejo Asesor de la revista Advances in Austrian Economics de New York. Asimismo, es miembro de los Consejos Consultivos de la Fundación Federalismo y Libertad de Tucumán, del Club de la Libertad en Corrientes y de la Fundación Libre de Córdoba. Difunde sus ideas en Twitter: @ABENEGASLYNCH_h

Solidaridad con los pobres

Por Gabriel Boragina. Publicado en: http://www.accionhumana.com/2020/05/solidaridad-con-los-pobres.html

 

Se dice permanentemente que tenemos que ser “solidarios” con los pobres. Pero raramente o nunca quienes eso pregonan (socialdemócratas, populistas, socialistas, izquierdistas, progresistas, etc.) nos aclaran qué significa la palabra solidaridad. En consecuencia, debemos acudir al diccionario para encontrar su verdadero significado.

Y allí el diccionario nos define:

solidaridad[1]

(De solidario).

  1. f. Adhesión circunstancial a la causa o a la empresa de otros.

Siendo así lo que se nos solicita, entonces, es adherir circunstancialmente a la causa o empresa de los pobres. Es decir, convertimos en uno de ellos, o convertirnos todos en todos ellos.

En realidad, el reclamo se dirige hacia los ricos, que es a quienes se les pide -en consecuencia- que se empobrezcan entregando parte de sus riquezas a los pobres. Pero el problema consiste en que si los ricos entregan parte o toda de su riqueza a los pobres los ricos se empobrecen en la misma medida en que los pobres se enriquecen. Entonces, para seguir cumpliendo la regla de la solidaridad, debería ahora procederse al revés: los nuevos ricos (antes pobres) deberían devolver parte o toda de la riqueza recibida de los antes ricos y ahora pobres a estos.

Todo parece indicar que, siguiendo este círculo vicioso, no se resolvería nunca el problema de la pobreza, simplemente, pobres y ricos cambiarían sus roles perpetuamente, en una suerte de ciclo sin fin.

Evidentemente entonces, la solidaridad no soluciona el tema de la pobreza, sino que escuetamente la va trasfiriendo de unos grupos a otros, quienes van girando sus rótulos, conforme reciban o pierdan riqueza.

No interesa si los ricos dieran su riqueza espontáneamente, o sean despojados por el gobierno mediante impuestos y otras confiscaciones haciéndolo por ellos, porque -en dicho caso- el dilema se le plantearia al gobierno y no a los actores directos de dicho circulo vicioso.

El sentido común (comprendiendo el significado de la solidaridad) tendría que decirles a esos grupos progresistas, izquierdistas, populistas, socialdemócratas, etc. que ese no es el camino si lo que quieren -en realidad- es reducir y suprimir la pobreza.

La solución no es empobrecer a los ricos para enriquecer a los pobres sino -y desde el punto de vista liberal capitalista- la única solución pasa por la creación de riqueza para todos, o sea, mutar el juego de suma cero de la solidaridad por el juego de suma positiva para todos. El único sistema que ha hecho esto en la historia -y lo sigue haciendo allí donde se le permite actuar (muy pocos lugares, por cierto)- es el capitalismo. Ninguno de los demás procedimientos ensayados en la historia, y los que se practican ahora en casi todos los países, ha podido suplantarlo en esa función de enriquecer a todos sin distinción de grupos sociales o de personas particulares.

Entonces, lo que se necesita para reducir y eliminar la pobreza no es solidaridad sino anti-solidaridad, por muy paradójico que parezca.

Pero si se quiere insistir en el término solidaridad cuyo uso es impropio, entonces habrá que convenir que el sistema más solidario para reducir la pobreza y eliminarla fue y es el capitalismo. No es cuestión de entrar a discutir términos, sino de analizar datos y tener conceptos claros de cómo se llaman cada una de las cosas.

El capitalismo es un mecanismo de producción en masa para las masas como lo definió el fenomenal Ludwig von Mises. Si por solidaridad se entienden más bienes y servicios para los pobres, entonces tenemos que concluir que el capitalismo fue y es el sistema más solidario del mundo, porque es el único que provee masivamente alimento, calzado, vestido, habitación y demás objetos del confort para todos. Claro que no en forma igual, porque todos somos desiguales, y no todos producimos lo mismo, pero lo importante no es la igualdad, sino que cada uno en lo suyo pueda adquirir y consumir más. Solo el capitalismo logra esto último.

Lo que, si es cierto y observable, es que todos los que pregonan “solidaridad” con los pobres nunca lo son personalmente con ellos. Demandan que los “otros” sean solidarios. Y los socialistas/izquierdistas más ricos son los menos solidarios de todos, porque exigen que sean los ricos no-izquierdistas o anti socialistas los solidarios.

Aquí hay que reiterar que el rico no siempre adquiere su riqueza por vías capitalistas. Rico y capitalista no son sinónimos. La riqueza siempre la produce el capitalismo, pero los ricos no se hacen ricos solamente produciéndola sino que muchos ricos lo son porque requieren auxilio a los gobiernos para que expropie la riqueza de los verdaderos capitalistas que producen, y se la entreguen a los otros que se enriquecen meramente porque adhieren a una ideología, político o partido político determinado que -llegado al poder- tiene los instrumentales necesarios para expoliar y confiscar la riqueza producida por los verdaderos capitalistas. Esto es importante tenerlo en claro, porque el vulgo ignorante confunde -sin más- rico con capitalista, cuando no siempre coinciden uno y otro.

Muchas “empresas” y pseudo “empresarios” cimentaron sus “fortunas” al amparo y abrigo de los gobiernos que les concedieron patentes o monopolios exclusivos para esto o aquello otro; que buscaron el calor del poder político de turno, desplazando a los productores.

Pero también es verdad que todo el que trabaja es un capitalista, la mayoría de las veces sin saberlo como ya hemos tenido oportunidad de explicarlo antes[2], porque para producir cualquier cosa tenemos que utilizar herramientas que son bienes de capital, ya que sirven para generar otros bienes. Desde el momento que usamos esas herramientas estamos empleando bienes de capital, y un capitalista es quien usa bienes de capital. En tal sentido, el trabajo es un bien de capital, y el trabajador un capitalista. Sin embargo, al no saberlo ese trabajador puede adherir a ideas socialistas, populistas, progresistas, etc. haciéndolo incurrir en error acerca de su verdadera condición (capitalista).

Si el trabajador es un capitalista y la mayoría de ellos no lo sabe ¿por qué deberá sorprendernos que haya empresarios que tampoco sepan que hacen su riqueza a través de métodos capitalistas que -por ende- los convierte en capitalistas? Aunque ideológicamente adhieran al socialismo y nieguen que su riqueza la formen gracias al capitalismo, la ideología que profesen no los hace menos capitalistas.

[1] Real Academia Española © Todos los derechos reservados.

[2] Ver nuestra nota ¿”Qué” es ser un capitalista? En http://www.accionhumana.com/2014/05/que-es-un-capitalista.html

 

Gabriel Boragina es Abogado. Master en Economía y Administración de Empresas de ESEADE. Fue miembro titular del Departamento de Política Económica de ESEADE. Ex Secretario general de la ASEDE (Asociación de Egresados ESEADE) Autor de numerosos libros y colaborador en diversos medios del país y del extranjero. Síguelo en  @GBoragina

La historia del liberalismo en diez capítulos

Por Alberto Benegas Lynch (h) Publicado el 28/3/20 en: https://www.infobae.com/opinion/2020/03/28/la-historia-del-liberalismo-en-diez-capitulos/

 

A raíz de la Constitución de Cádiz de 1812 es que se usó por primera vez como sustantivo la expresión “liberal” y a los que se opusieron les endilgaron el epíteto de “serviles”, una carta constitucional que sirvió de antecedente para algunas que incorporaron igual tradición de pensamiento, entre otras, la argentina de 1853. Hasta ese momento el término liberal era utilizado en general como adjetivo, esto es, para referirse a un acto generoso y desprendido. Adam Smith empleó el vocablo en 1776 pero, como se ha observado, no en carácter de bautismo oficial como el referido sino como algo accidental de la pluma y al pasar aludiendo muy al margen a un “sistema liberal”.

Aquel documento, a contracorriente de todo lo ocurrido en la España de entonces, proponía severas limitaciones al poder y protegía derechos clave como la propiedad privada. En lo único que se apartaba radicalmente del espíritu liberal era en materia religiosa puesto que en su doceavo artículo se pronunciaba por la religión católica como “única verdadera” y con la prohibición de “el ejercicio de cualquier otra”, con lo cual proseguía con el autoritarismo español en esta materia desde que fueron expulsados y perseguidos los musulmanes de ese territorio que tanto bien habían realizado durante ocho siglos en materia de tolerancia religiosa, filosofía, arquitectura, medicina, música, agricultura, economía y derecho.

De cualquier manera la mencionada sustantivación del adjetivo abrió las puertas a una perspectiva diferente en línea con la iniciada por la anterior revolución estadounidense que dicho sea de paso afirmaba lo que se denominó “la doctrina de la muralla”, es decir, la separación tajante entre la las Iglesias y el poder político. Aquella perspectiva liberal española estuvo alimentada por pensadores que constituyeron la segunda versión de la Escuela de Salamanca (más adelante nos referiremos a la primera, conocida como la Escolástica Tardía). Jovellanos -si bien murió poco antes de promulgada la Constitución del 12- tuvo una influencia decisiva: fundó en Madrid la Sociedad Económica y tradujo textos del antes mencionado Adam Smith, Ferguson, Paine y Locke.

Decimos que esta reseña se fabrica como decálogo porque estimamos que la historia del liberalismo puede dividirse en diez capítulos aunque no todos signifiquen tiempos distintos ya que hay procesos intelectuales que ocurren en paralelo.

Pero antes de esta reseña telegráfica a vuelo de pájaro, es de interés subrayar una triada que conforma aspectos muy relevantes a nuestro propósito. En primer lugar, un sabio consejo de Henry Hazlitt en su primer libro publicado cuando el autor tenía 21 años, en 1916, reeditado en 1969 con un epílogo y algunos retoques de forma, titulado Thinking as a Science en el que subraya los métodos y la importancia de ejercitarse en pensar con rigor y espíritu crítico en lo que se estudia al efecto de arribar a conclusiones con criterio independiente.

En segundo término, es del caso recordar que el liberalismo está siempre en ebullición, no admite la posibilidad de llegar a metas definitivas sino de comprender que el conocimiento está compuesto de corroboraciones provisorias sujetas a refutaciones para, en un contexto evolutivo, captar algo de tierra fértil en el mar de ignorancia en el que estamos envueltos.

Por último, es necesario subrayar que los liberales no somos una manada por lo que detestamos el pensamiento único y, por ende, en su seno hay variantes y debates muy fértiles puesto que no hay tal cosa como popes que dictaminan que debe y que no debe exponerse o con quien relacionarse.

Hecha esta introducción veamos los diez capítulos principales de la tradición de pensamiento liberal, de más está decir sin la pretensión absurda de mencionar a todos quienes han contribuido a esta rica corriente intelectual lo cual demandaría una enciclopedia y no una nota periodística.

Primero Sócrates, quien remarcó la idea de la libertad y las consecuentes autonomías individuales. Hijo de un escultor y una partera por eso decía que su inclinación siempre fue la de “parir ideas” y de “esculpir en el alma de las personas en lugar de hacerlo en el mármol”. Su muerte constituyó una muestra cabal de la degradación de la idea de la democracia: las votaciones para su exterminación fueron de 281 contra 275: por una mayoría de 6 votos se condenó a muerte a un filósofo de setenta años por defender valores universales de justicia.

En sus diálogos insistía en la importancia de sabernos ignorantes y de someter los problemas a la duda y a la confrontación de teorías rivales, en que un buen maestro induce y estimula las potencialidades de cada uno en busca de la excelencia (areté), crear curiosidades, fomentar el debate abierto y mostrar el camino para el cultivo del pensamiento a través de preguntas (la mayéutica) que abren las puertas al descubrimiento de órdenes preexistentes. En este contexto, el relativismo epistemológico es severamente condenado como un grave obstáculo al conocimiento de la verdad. También que el alma (psyké) como la facultad de adquirir conocimiento y la virtud como salud del intelecto (“la virtud es el conocimiento” era su fórmula preferida) y la desconfianza al poder y la prelación del espíritu libre.

Segundo, el derecho romano y el common law inglés como un proceso de descubrimiento y no de ingeniería social o diseño en el contexto de puntos de referencia o mojones extramuros de la norma positiva.

Tercero, la antes mencionada Escolástica Tardía del siglo XVI que se desarrolló principalmente en la Universidad de Salamanca, precursores agraciados de los valores y principios de la libertad económica y jurídica. Sus expositores más eminentes fueron Juan de Mariana, Luis de Molina, Domingo de Soto, Francisco de Vitoria, Tomás de Marcado, Luis Saravia de la Calle y Diego Covarrubias.

Cuarto, Algernon Sidney y John Locke en lo que respecta al origen de los derechos, especialmente el de propiedad, el derecho a la resistencia a la opresión y la consecuente limitación al poder político, temas complementados en el siglo siguiente con una mayor precisión sobre la división de poderes expuesta por Montesquieu al tiempo que vuelve sobre aquello de “Decir que no hay nada justo ni injusto fuera de lo que ordenan o prohíben las leyes positivas, es tanto como decir que los radios de un círculo no eran iguales antes de trazarse la circunferencia”.

Quinto, la Escuela Escocesa integrada por Adam Smith, David Hume y Adam Ferguson y sus predecesores Carmichael y Hutcheson que contribuyeron en la edificación sustancial de los cimientos del orden espontáneo de la sociedad libre, en sucesivos alumbramientos de un proceso que no cabe en la mente de ningún planificador puesto que el conocimiento está fraccionado y disperso, por lo que al intentar dirigir vidas y haciendas ajenas se concentra ignorancia.

Sexto, los textos de Acton y Tocqueville y más contemporáneamente Wilhelm Röpke que también la emprendieron contra los abusos del poder con énfasis en las manías del igualitarismo y la trascendencia de los valores morales. En esta etapa deben agregarse los nombres de los decimonónicos Burke, Spencer, Bentham, Mill padre e hijo, Constant, Jevons y Say en el nivel académico y Bastiat como un distiguido personaje en la difusión de las ideas liberales.

Séptimo, la Escuela Austríaca iniciada por la teoría subjetiva desarrollada por Carl Menger y continuada por Eugen Böhm-Bawerk aplicada a la teoría del capital y el interés. Retomó esta tradición Ludwig von Mises quien le dio un giro copernicano a la economía abarcando todos los aspectos de la acción humana en contraste con los enfoques neoclásicos y marxistas, al tiempo que demostró la imposibilidad de evaluación de proyectos y cálculo en una sociedad socialista. Un destacado discípulo de Mises fue Friedrich Hayek cuya obra, de modo sobresimplificado y al solo efecto de ilustrar, puede dividirse en tres segmentos. El primero referido a su opinión en cuanto a que la administración del dinero es una función indelegable del gobierno, en el segundo propone la privatización del dinero y en el tercero confiesa haber tenido otro shock como cuando estudió bajo la dirección Mises (que lo apartó de sus simpatías por la Sociedad Fabiana) al leer y comentar uno de los libros de Walter Block. En esta misma escuela sobresalen los trabajos de Israel Kirzner en los que señala los errores del llamado modelo de competencia perfecta que opera a contramano de la explicación del mercado como proceso y no uno de equilibrio, también los de Machlup en cuanto a la metodología de las ciencias sociales, de Haberler que resumió la teoría del ciclo, Dietze, Jouvenel y Leoni en el campo jurídico e incluso en el ámbito de las ciencias médicas y afines Roger J. Williams y Thomas Szasz.

Octavo, las escuelas de Law & Economics y de Chicago lideradas respectivamente por Aaron Director (quien convenció a los editores que publicaran Camino de servidumbre de Hayek) y Simons, Knight, Milton Friedman, Stigler y Becker, junto al Public Choice de Buchanan y Tullock. En paralelo, el importantísimo rol de los incentivos desarrollados por Robbins, Plant, Hutt, Demsetz, North y Coase.

Noveno, dentro de sus muchos aportes cabe resaltar el de autores como Karl Popper, John Eccles y Max Planck sobre los estados de conciencia, mente o psique en el ser humano distinto a su cerebro y a los otros kilos de protoplasma. Solo en base a esta concepción es posible la argumentación, las proposiciones verdaderas y falsas, las ideas autogeneradas, la responsabilidad individual y el sentido moral, a diferencia de lo que Popper definió como determinismo físico.

Y décimo, el cuestionamiento al monopolio de la fuerza desarrollado por Murray Rothbard, otro de los discípulos de Mises aunque este autor no coincidió con estos cuestionamientos del mismo modo que objetaron en una generación más joven Nozick y Richard Epstein. Entre otros, también participan de esta crítica al referido monopolio Benson, David Friedman, Hoppe y el antes mencionado Block, pero de un modo particularmente original y prolífico lo hizo Anthony de Jasay en gran medida en base a la teoría de los juegos. Respecto a este último autor es del caso tener presente que James M. Buchanan comentó su libro titulado Against Politics del siguiente modo: “Aquí nos encontramos con la filosofía política como debiera ser, temas serios discutidos con verba, ingenio, coraje y genuino entendimiento. La visión convencional será superada a menos que sus defensores puedan elevarse al desafío que presenta de Jasay”. En esta línea argumental, los temas fundamentales considerados por esta nueva perspectiva son los bienes públicos, las externalidades, los free-riders, el dilema del prisionero, la asimetría de la información, el teorema Kaldor/Hicks y el “equilibro Nash”. Un debate en proceso.

Aunque pertenece a una tradición opuesta a la que venimos comentando, es de interés considerar una fórmula que pretendía una revalorización dicha por Arthur C. Pigou por más que él mismo no haya entendido su propio mensaje en cuanto a que los economistas necesitan incluir “preferentemente más calor que luz” (more heat rather than light) en su disciplina en el sentido de que sin ceder un ápice en el rigor también trasmitir perspectivas estéticas y éticas inherentes a la libertad que dan cobijo a los receptores y completan el panorama. Es para tomar nota ya que en no pocas oportunidades las presentaciones liberales carecen de calor humano tal como marcó el antes citado Röpke quien en su libro traducido al castellano con el sugestivo título de Más allá de la oferta y la demanda nos dice: “Cuando uno trata de leer un journal de economía, frecuentemente uno se pregunta si uno no ha tomado inadvertidamente un journal de química o hidráulica”. Con razón el fecundo Thomas Sowell alude a la manía de presentar trabajos con ecuaciones innecesarias y lenguaje sibilino que decimos a veces se extiende a través de consejos a doctorandos que consideran que así impresionarán al tribunal, lo cual contradice lo escrito por el antes mencionado Popper: “La búsqueda de la verdad sólo es posible si hablamos sencilla y claramente evitando complicaciones y tecnicismos innecesarios. Para mí, buscar la sencillez y lucidez es un deber moral de todos los intelectuales, la falta de claridad es un pecado y la presunción un crimen”.

Esta es entonces en una píldora los ejes centralísimos de la larga y fructífera tradición de pensamiento liberal con sus exponentes más sobresalientes en la rama genealógica directa, pero debe enfatizarse que las etiquetas y las clasificaciones algunas veces encerrados en “escuelas” no siempre son de especial agrado de intelectuales de peso pues cada uno de ellos -así como también muchos otros no mencionados en el presente resumen- merecen no solo artículos aparte sino ensayos y libros debido a la riqueza de sus elucubraciones, lo cual he procurado consignar en escritos anteriores de mi autoría sobre buena parte de los autores mencionados. Antes la he citado a Mafalda, ahora lo vuelvo a hacer pero con otra de sus inquietudes que cubren las preocupaciones y ocupaciones de los autores a que hemos aludido en esta nota: “La vida es como un río, lástima que hayan tantos ingenieros hidráulicos”.

 

Alberto Benegas Lynch (h) es Dr. en Economía y Dr. en Ciencias de Dirección. Académico de la Academia Nacional de Ciencias Económicas, fue profesor y primer rector de ESEADE durante 23 años y luego de su renuncia fue distinguido por las nuevas autoridades Profesor Emérito y Doctor Honoris Causa. Es miembro del Comité Científico de Procesos de Mercado, Revista Europea de Economía Política (Madrid). Es Presidente de la Sección Ciencias Económicas de la Academia Nacional de Ciencias de Buenos Aires, miembro del Instituto de Metodología de las Ciencias Sociales de la Academia Nacional de Ciencias Morales y Políticas, miembro del Consejo Consultivo del Institute of Economic Affairs de Londres, Académico Asociado de Cato Institute en Washington DC, miembro del Consejo Académico del Ludwig von Mises Institute en Auburn, miembro del Comité de Honor de la Fundación Bases de Rosario. Es Profesor Honorario de la Universidad del Aconcagua en Mendoza y de la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas en Lima, Presidente del Consejo Académico de la Fundación Libertad y Progreso y miembro del Consejo Asesor de la revista Advances in Austrian Economics de New York. Asimismo, es miembro de los Consejos Consultivos de la Fundación Federalismo y Libertad de Tucumán, del Club de la Libertad en Corrientes y de la Fundación Libre de Córdoba. Difunde sus ideas en Twitter: @ABENEGASLYNCH_h

Mis críticas al pensamiento de Murray N. Rothbard

Por Adrián Ravier.  Publicado el 10/3/20 en: https://puntodevistaeconomico.com/2020/03/10/mis-criticas-al-pensamiento-de-murray-n-rothbard/?fbclid=IwAR1kMzlEdJ83plHSQscDIkuQovOnjRoR4pJhdqGh5qpUFTjIuWlC3lmWaoI

 

El pensamiento de Murray Rothbard difiere fuertemente del de sus antecesores Carl Menger, Eugen von Böhm Bawerk, Ludwig von Mises y Friedrich Hayek. En este post, quiero identificar algunos elementos polémicos, los que dividen a la tradición austriaca. Mientras unos los ven como un progreso de la tradición, otros autores lo ven de manera crítica. En mi caso, si bien soy crítico, quiero aclarar que identificar estos elementos no implica ignorar sus aportes relevantes, como es el caso de su teoría de los monopolios, destacada en varios lugares.

  • Historia del pensamiento económico. Rothbard ha desarrollado dos tomos cuya lectura recomiendo, pero contienen excesos que no se pueden ignorar. El primero es analizar los autores y las escuelas de pensamiento desde la visión que él tenía como austriaco en 1995. Aislar a los autores del contexto en que escribieron sus obras es injusto y una mala manera de proceder en este campo de estudio. El segundo fallo es ignorar la tradición del orden espontáneo en la que participaron Adam Smith, David Hume y Adam Ferguson. Más al detalle noto que sobredimensiona los aportes de la escolástica y en particular la escuela de salamanca y subestima al pensamiento clásico. (Aquí argumento el punto).
  • Epistemología de la economía. Rothbard elabora toda la teoría económica de manera deductiva, coherente, sistemática, pero cree que podemos prescindir de los elementos empíricos. Machlup, por el contrario, cree que al construir la teoría económica uno necesita apoyarse también en hipótesis auxiliares y empíricas (antropológicas, sociológicas y jurídicas), además de las condiciones iniciales. Gabriel Zanotti ha elaborado este tema en extenso (Ver aquí). Este artículo de Zanotti junto a Nicolás Cachanosky resulta central en el debate moderno (Ver aquí). Este debate entre Rothbard y Machlup resulta fundamental pues los rothbardianos han adoptado posiciones radicales basadas precisamente en su metodología.
  • Rothbard tiene posiciones que considero sumamente polémicas en el área monetaria, lejanas a su maestro Ludwig von Mises, y también a Friedrich Hayek, y otros autores modernos especialistas en el área como Lawrence H. White, George Selgin, Steven Horwitz, Roger W. Garrison, Richard Ebeling, Nicolás Cachanosky, entre otros. Rothbard habla de “inflacionismo”, por ejemplo, cuando se da cualquier política que expande la oferta monetaria, pero Mises ha dejado claro que habrá “inflación” sólo en la medida que la oferta monetaria supere a la demanda de dinero. El debate más extendido dentro de la Escuela Austriaca se ha dado respecto de las reservas fraccionarias, pero Mises ha sido muy claro en el cap. 17, sección 11 de su tratado de economía bajo el subtítulo “Libertad monetaria” que bajo “banca libre” la competencia limitaría la expansión de medios fiduciarios sin necesidad de imponer controles a los bancos en el manejo del encaje. Rothbard, y a partir de él otros autores como Jesús Huerta de Soto han elaborado argumentos jurídicos, económicos, históricos e incluso morales para argumentar en favor de un encaje del 100 %, pero pienso que poco a poco la EA moderna tendió a abandonar esta posición que hoy es más reducida. Para tratar este tema sugiero el libro de George Selgin, Libertad de emisión del dinero bancario.
  • Rothbard también es conocido por su ética de la libertad o anarcocapitalismo. Si bien valoro que el alumno en el aula se exponga a estas posiciones radicales por el desafío que implica repensar las funciones del estado en la economía (yo mismo me defino a veces como un anarquista hayekiano -ver la falsa dicotomía aquí-), también parecen ignorarse dentro de ciertos círculos austriacos que la EA fue principalmente liberal, al menos en los planteos de Mises y Hayek. Algunos rothbardianos abandonan entonces todo el debate sobre controlar al leviatán, mediante constituciones, república, reglas fiscales y monetarias, federalismo y descentralización, que se ha extendido con el public choice, por ejemplo, y que si bien continúan la tradición de Mises y Hayek, chocan con el pensamiento de Rothbard. Pienso que la EA moderna no puede ignorar el debate más institucional que ofrecían estos otros autores, y que también aportan otros compañeros de camino (Ronald Coase, James Buchanan, Gordon Tullock, Jeffrey Brennan, Douglas North, entre otros).
  • Un aspecto microeconómico no menor en Rothbard es su posición contraria a la tradición del orden espontáneo. Este aspecto que señalé más arriba al tratar dos tomos de HPE no fue un olvido. Rothbard es crítico de la tradición del orden espontáneo, lo que genera una ruptura central con Hayek y los autores escoceses.
  • Y cierro con un aspecto que se ha destacado en varios lugares. Rothbard tuvo dificultades para publicar sus aportes en las revistas especializadas en economía. Por eso fundó su propio Journal of Libertarian Studies, el que es sumamente interesante para los jóvenes que quieran acercarse a sus ideas. Pero al hacerlo, y al continuar los austriacos modernos con ese comportamiento sectario, se aisló a la EA. Debemos recordar que la EA se consolidó sobre la base de los debates que Mises mantuvo con los socialistas, y que luego se extendieron también a Hayek, quien mantuvo otros debates con Keynes y Cambridge, además de la discusión sobre la teoría del capital de Knight y Clark. La EA debe recuperar ese protagonismo con debates abiertos frente a autores destacados del mainstream economics. Seguir ofreciendo un trabajo que se publica con carácter exclusivo en revistas propias de la tradición sin dudas es cómodo, pero mantiene a la tradición del pensamiento en la marginalidad. Desde luego hay excepciones, con destacados austriacos que publican en revistas bien rankeadas, pero son precisamente quienes se han opuesto al trabajo de Rothbard y su comportamiento sectario. En Argentina, en particular, existe la Asociación Argentina de Economía Política, en cuyas reuniones anuales asisten unos 500 economistas de todo el país. Pienso que los austriacos deben asistir a esta reunión y promover el debate. Sólo de ese modo podemos recuperar protagonismo (mis últimos aportes aquíaquíaquí y aquí).

 

Adrián Ravier es Doctor en Economía Aplicada por la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid, Master en Economía y Administración de Empresas por ESEADE. Es profesor de Economía en la Facultad de Ciencias Económicas y Jurídicas de la Universidad Nacional de La Pampa y profesor de Macroeconomía en la Universidad Francisco Marroquín.

Los peligros de caer en la falacia de la suma cero

Por Alberto Benegas Lynch (h) Publicado el 4/2/20 en: https://www.lanacion.com.ar/opinion/columnistas/los-peligros-de-caer-en-la-falacia-de-la-suma-cero-nid2330263

 

La tesis de esta nota periodística consiste en que buena parte de las falacias y malos entendidos en la economía proviene de sostener que en los procesos de mercado lo que gana uno lo pierde otro. Esta conclusión opera a contracorriente del hecho de que en toda transacción libre y voluntaria ambas partes ganan, de lo contrario no realizan el intercambio (suma positiva en la terminología de la teoría de los juegos). Este es el modo de obtener el enriquecimiento del conjunto en aquellos lugares en los que tienen lugar marcos institucionales respetuosos de los derechos de cada cual, al contrario de lo sucedido allí donde los aparatos estatales se inmiscuyen con el fruto del trabajo ajeno.

El concepto de la suma cero aparece en la antedicha teoría de los juegos donde naturalmente quedaría excluida la cooperación entre las partes en el mercado y solo tiene lugar, por ejemplo, en los juegos denominados de azar donde lo que gana uno lo pierde el otro. En términos algo técnicos, en el juego de suma cero no es posible alcanzar el denominado “equilibrio Nash”.

Debido a que Michel de Montaigne tuvo gran influencia en autores como Bacon, Descartes, Pascal y Rousseau, su dictum en cuanto  a que “no se saca provecho alguno sin perjuicio para otro”, la idea fue bautizada por Ludwig von Mises como “el dogma Montaigne”.

Pues bien, en primer lugar debe destacarse que la riqueza no es algo estático situación en la que quien obtiene beneficios restaría recursos para otro cual torta de cumpleaños. La riqueza es un proceso dinámico, no hay más que prestar algo de atención a la historia de la humanidad para constatar que con igual cuantía de recursos naturales el valor del conjunto se ha incrementado exponencialmente.

En física se ha visto desde la formulación precaria de Lucrecio pasando por Newton, Lavoisier y Einstein que nada se pierde y todo se transforma. La cuantía de la masa de materia, incluyendo la energía es la misma en el universo pero lo relevante para el aumento de la riqueza no es el incremento de lo material sino su valor. Puede ser que artefactos tales como un teléfono antiguo contengan más materia que un celular pero el servicio de este último y su precio son sustancialmente distintos.

Sin duda que los progresos se han retrasado y limitado en la medida en que se le ha dado la espalda a la sociedad abierta y se han adoptado políticas en las que el Leviatán ha asfixiado la energía creativa en un contexto donde irrumpen empresarios prebendarios que hacen negocios con el poder de turno a expensas de la gente. Por el contario, en la medida de la libertad se ha podido salir de la pobreza y lograr niveles de vida que ni siquiera los príncipes de la antigüedad lograron (solo basta referirnos a las infecciones colosales por una muela, sin mencionar la calefacción, los transportes, la alimentación y tantas otras cosas).

No es reclamando que se lesione el derecho de quienes crearon riqueza lícitamente la forma de prosperar, sino contribuyendo a crear el propio patrimonio sirviendo a otros. Quienes aciertan en atender las demandas de su prójimo obtienen ganancias y quienes yerran incurren en quebrantos.

Sin embargo y a pesar de lo consignado, se continúa machacando con la denominada “redistribución de ingresos” con el propósito de imponer una macabra guillotina horizontal en la obsesión por el igualitarismo. Esto significa que el gobierno vuelve a distribuir por la fuerza lo que la gente distribuyó pacíficamente en el supermercado y afines con sus compras y abstenciones de comprar.

Y esta política al contraer las tasas de capitalización debido a la mal asignación de los siempre escasos factores de producción inexorablemente reduce salarios en términos reales. Esto es así debido a que la inversión per capita es el único elemento que determina los ingresos. Mejor aun, tal  vez haya que prestarle atención a lo escrito por Thomas Sowell en el sentido que “los economistas deberíamos dejar de hablar de distribución puesto que los ingresos no se distribuyen, se ganan”.

En este mismo contexto y basados en el dogma Montaigne, se suele aconsejar la implantación de gravámenes progresivos lo cual constituye un castigo al éxito y, sobre todo, resulta en impuestos regresivos ya que, nuevamente, cuando el contribuyente de jure contrae sus inversiones resulta que quien se encuentra en el margen ve reducido su salario. También la progresividad altera las posiciones patrimoniales relativas respecto a las que había establecido la gente en el mercado y, como si todo esto fuera poco, afecta gravemente la movilidad social puesto que se interpone en el ascenso y descenso en la pirámide patrimonial.

Por último en este repaso telegráfico de la trampa que tiende la  suma cero, es un tanto tragicómico el análisis que se suele efectuar respecto al comercio exterior. Se insiste que es muy importante para un país exportar y que debe tenerse mucho cuidado con la importación. Si  este mismo razonamiento se aplicara a una persona y se le dijera que para su vida es fundamental que venda bienes o servicios pero que se abstenga de comprar, seguramente el interlocutor consideraría semejante propuesta como el  resultado de un desperfecto grave en el cerebro.

Aquella sugerencia es parida de las entrañas de las doctrinas mercantilistas del siglo xvi en las que se ponía de manifiesto un desconcepto de magnitud y es que el verdadero beneficio  para un país es acumular divisas . Esto no se aplica a una empresa puesto que es sabido que un alto índice de liquidez no implica prosperidad del negocio puesto que ese comercio puede estar en quiebra. Lo relevante es el patrimonio neto.

Aludir a un país es una forma abreviada de referirse a un grupo de personas reunidas dentro de ciertas fronteras. El análisis económico no  varía por  el mero hecho de interponerse ríos, montañas u otros accidentes geográficos y  delimitación  de fronteras siempre convencionales. Al fin  y al cabo, desde la perspectiva liberal la única razón para el fraccionamiento  del globo terráqueo en naciones es para evitar los riesgos fenomenales del abuso de poder de un gobierno universal.

A juzgar por los voluminosos “tratados de libre comercio” (un tratado de libre comercio que ocupa más de un folio no es de libre comercio) aún no se comprendió que las cerrazones perjudican especialmente a los países más pobres del grupo puesto que el incremento en productividad con ese comercio es mayor respecto a los más eficientes.

Sin duda que si los gobiernos introducen dispersiones arancelarias se crea un embrollo que conduce a cuellos de botella insalvables entre las industrias finales y sus respectivos insumos. Es paradójico que se hayan destinado años de investigación para reducir costos de transporte y llegados los bienes a la adunada se anulan esos tremendos esfuerzos a través de la imposición de aranceles, tarifas y cuotas.

Hay un dèjá vu en todo esto basado en distintas vertientes de la suma cero. En resumen, como señala Milton Friedman “La libertad de comercio, tanto dentro como fuera de las fronteras, es la mejor manera de que los países pobres puedan promover el bienestar de sus ciudadanos […] Hoy, como siempre, hay mucho apoyo para establecer tarifas denominadas eufemísticamente proteccionistas, una buena etiqueta para una mala causa”.

 

Alberto Benegas Lynch (h) es Dr. en Economía y Dr. en Ciencias de Dirección. Académico de la Academia Nacional de Ciencias Económicas, fue profesor y primer rector de ESEADE durante 23 años y luego de su renuncia fue distinguido por las nuevas autoridades Profesor Emérito y Doctor Honoris Causa. Es miembro del Comité Científico de Procesos de Mercado, Revista Europea de Economía Política (Madrid). Es Presidente de la Sección Ciencias Económicas de la Academia Nacional de Ciencias de Buenos Aires, miembro del Instituto de Metodología de las Ciencias Sociales de la Academia Nacional de Ciencias Morales y Políticas, miembro del Consejo Consultivo del Institute of Economic Affairs de Londres, Académico Asociado de Cato Institute en Washington DC, miembro del Consejo Académico del Ludwig von Mises Institute en Auburn, miembro del Comité de Honor de la Fundación Bases de Rosario. Es Profesor Honorario de la Universidad del Aconcagua en Mendoza y de la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas en Lima, Presidente del Consejo Académico de la Fundación Libertad y Progreso y miembro del Consejo Asesor de la revista Advances in Austrian Economics de New York. Asimismo, es miembro de los Consejos Consultivos de la Fundación Federalismo y Libertad de Tucumán, del Club de la Libertad en Corrientes y de la Fundación Libre de Córdoba. Difunde sus ideas en Twitter: @ABENEGASLYNCH_h