Candidatos: un conglomerado de progres y populistas

Por Roberto Cachanosky. Publicado el 26/6/17 en: http://economiaparatodos.net/candidatos-un-conglomerado-de-progres-y-populistas/

 

Es una Argentina que parece haberse quedado sin opciones políticas para salir de esta larga decadencia

Es obvio que el Poder Ejecutivo no tiene facultades para dictarle la prisión preventiva a Cristina Fernández ni a ninguno de todos los sospechados de corrupción que se presentarán como candidatos a diputados y senadores, pero podría haber tomado una posición más firme a la hora de remover a Gils Carbó mediante un DNU por el cual estaba facultado para hacerlo y lograr que los fiscales investiguen en serio.

Algunos dicen que a Cambiemos le convenía que Cristina Fernández no fuera presa para polarizar la elección y derrotarla en la urnas para que quede totalmente fuera de combate. Si iba presa, al menos por prisión preventiva dados el monto y la causa por la cual está procesada, iba a victimizarse y generar más compasión en la gente. En cambio, si enfrenta las elecciones y es derrotada en las urnas, queda sepultada políticamente y encima tendrá que enfrentar los juicios por corrupción que le esperan.

La estrategia parece tentadora, pero el problema es que usar las urnas como sustituto de la justicia no es, me parece, la forma de encarar los problemas de este tipo. Ignorar el orden jurídico por conveniencia política puede terminar en sistema totalitario o en un país en que la justicia no impera y todo se resuelve con el voto, sin importar si la mayoría circunstancial respeta los derechos de una minoría.

La realidad es que el Congreso parece haberse convertido en una guarida donde los corruptos van a buscar la protección que le ofrecen los fueros que disfrutan los legisladores, que en rigor fueron creados para no ser perseguidos por sus ideas, no para ser un escudo que los ampare de la justicia a la hora de pagar sus fechorías en el gobierno.

Si uno mira las listas de candidatos a diputados y senadores, tanto en la Ciudad de Buenos Aires como en la provincia de Buenos Aires, se va a encontrar con una legión de progresistas y populistas. Es más, todos los primeros candidatos a diputado de la provincia de Buenos Aires, incluyendo a Cambiemos, llevan a un k o ex k en sus listas. Graciela Ocaña estuvo 5 años con el gobierno de los Kirchner. Es más, fue ministra de Salud cuando la crisis de la 125 que casi lleva el país a un enfrentamiento civil. Ya en ese momento se conocían las fechorías del matrimonio (las valijas de Antonini Wilson) y el proyecto chavista del kircherismo. Uno puede equivocarse en el candidato que acompaña, pero 5 años sin darse cuenta del proyecto autoritario no es creíble.

En CABA el progresismo domina la escena política. Carrió por Cambiemos, Lousteau, luego el peronismo con Moreno y toda esa corriente tradicional k y partidos de izquierda.

Si se observa el panorama electoral, no hay propuestas de partidos que hablen de reducir el gasto público, hacer una reforma tributaria que atraiga inversiones, reforma laboral y temas por el estilo. Están todos concentrados en redistribuir ingresos, es decir, en seguir metiéndole la mano en el bolsillo a la gente que trabaja en blanco para continuar financiando el clientelismo político.

En Cambiemos no se observa una convicción de cambio. El solo ejemplo de los subsidios por invalidez muestra la escasa convicción de cambio. Un escándalo de corrupción k que hizo aumentar en 1240% la cantidad de beneficiarios de pensiones por invalidez y Cambiemos estaba correctamente terminando con ese negocio de la invalidez que había armado el kircherismo. Pero hubo cinco gritos de los corruptos que no querían perder su negocio y arrugaron rápidamente. Ni siquiera supieron comunicar qué hacían y por qué lo hacían.

En definitiva, uno mira el horizonte electoral y no ve estadistas que piensen la Argentina 50 años hacia adelante. Solo miran cómo ganar la próxima elección ofreciendo más populismo.

Aquí no se ve una propuesta para recuperar un sistema monetario que no tenemos, un mercado de capitales para que haya crédito de largo plazo para que la gente pueda comprar propiedades, cómo limitar el poder de la AFIP o cómo eliminar regulaciones que obstruyen la producción. Solo hablan de redistribuir riqueza en vez de generarla.

Es una Argentina que parece haberse quedado sin opciones políticas para salir de esta larga decadencia. Esperemos que el tiempo haga cambiar la mentalidad estatista y redistribucionista que hoy impera en las mentes políticas.

 

Roberto Cachanosky es Licenciado en Economía, (UCA) y ha sido director del Departamento de Política Económica de ESEADE y profesor de Economía Aplicada en el máster de Economía y Administración de ESEADE.

“Cristina quiso negociar su impunidad con Macri”

Publicado el 11/12/15 en: https://www.informadorpublico.com/economia/cristina-quiso-negociar-su-impunidad-con-macri

 

Un interesante enfoque de Roberto Cachanosky sobre los primeros pasos de Macri en una conversación con Carlos Tórtora.

CAT: ¿Notaste un cierto grado de indefinición económica en el discurso de asunción de Macri?

RC: En eso no hay casi ninguna definición. Fue un discurso que se limitó a llamar a la conciliación, a la unidad, etc., y no más que eso. Tal vez el discurso de orientación económica yo lo hubiese dado, pero creo que él lo tiene más en claro que sus asesores. Tal vez lo primero que debería hacer es una especie de mini auditoría y ver qué le están entregando: de reservas, de fiscal, de deudas.

CAT: Habló de ser implacable con la corrupción pero no se refirió a ser implacables con el pasado.

RC: Me hubiese gustado escuchar algo más categórico. Yo no sé si alguien puede sacar tantas conclusiones de ese discurso. Hay que esperar y opinar en 48 hs. o el lunes. En las entrevistas que dio a Clarín y La Nación el domingo pasado dijo que del cepo vamos a salir cuando estén dadas las condiciones, pero de eso tenés que salir, porque no tenés las reservas. Después habló de un acuerdo de precios y salarios. Te diría que hay años de fracaso en el tema de controlar precios; no necesito 100 días para decírtelo. Me parece que cuando hablaba del cepo era mucho más categórico y tenía más en claro el tema. Me parece que le están embarrando la cancha. Habló sin que se hayan anunciado las medidas. Es más seguro esperar a que hable y después opinar. Otra que no me convence es seguir el tema de la Asignación Universal por Hijo a los monotributistas. Los subsidios son una cuestión transitoria para casos muy concretos, no para repartir porque sí. Al contrario, Argentina tiene que tender a tener cada vez menos subsidios.

CAT: Hay una interpretación relacionada con la coyuntura acerca de que los movimientos sociales kirchneristas han entablado negociaciones con el gobierno sin autorización de su jefa. O sea que lo han hecho en función de evitar violencia, pensando con sentido estratégico para que el gobierno no les suelte la mano.

RC: Parece obvio.

CAT: ¿Ves diferencias entre lo que dice Prat Gay y lo que dicen otros?

RC: Fue el que más habló hasta ahora, a diferencia de Pancho Cabrera, Andrés Ibarra, Sturzenegger, Frigerio, que dejó de hablar. De manera que no se puede opinar nada, salvo en términos de anuncios. Y lo poco que hoy dijo Macri fue un discurso político acerca de ir todos juntos, etc., etc., no de que se iba a ser inflexible respecto de la corrupción que haya ocurrido. Me comentaron que cuando Cristina le dijo que fuese a Olivos era para pedirle negociar impunidad. Y cuando Macri le aclaró que con temas de justicia no se podía meter, ella entró en cólera. Pedir un pacto de impunidad parece chantajear. Puede suponer que algo está por pasar. La situación en Comodoro Py es muy fluida. Así que no está claro que no vaya a pasar nada en cualquier momento con temas como el de Hotesur.

CAT: Mientras tanto, una escalada inflacionaria…

RC: Obvio, ahora lo que hay que ver es cuál es el plan económico que van a enunciar.

CAT: ¿Será global?

RC: No lo sé. Me guío por lo que sé hasta ahora y sé que no es suficiente. Yo no soy de los que dicen que hay que darse un día. Cuando hay medidas, podés opinar sanamente sin tener conflicto. Pero prefiero opinar sobre medidas concretas.

CAT: ¿El kirchnerismo hacía planes globales?

RC: Salía a pegar trompadas al aire como podía. Sabía para dónde tenía que ir, en líneas generales, pero no más que eso. No había programas económicos; había lo que se llama heterodoxia pura. Esto puede llegar a ser heterodoxo, pero me parece que los progre le están copando el gobierno a Macri, pero es una impresión. Lo digo por la parte de la economía que es lo que yo conozco. Fijate el nombramiento de Lousteau como embajador en Estados Unidos. Yo no usaría la política internacional para resolver problemas internos. Y menos en un caso como éste, donde Estados Unidos es un ente emblemático, es clave.

CAT: ¿Puede traer algunos problemas?

RC: Yo hubiese privilegiado a un tipo que no haya armado un quilombo como el que armó éste con de 125. Prat Gay también viene del progresismo, estuvo con Vicky Donda, con Carrió, en su momento. No hay mucho más que te pueda decir. Guarda que no le pase como le pasó a la Alianza, que siendo una alianza heterogénea le infiltraron muchos progres y después de la Rúa no se podía mover.

CAT: Desde el punto de vista de la ética, ¿qué va a haber?

RC: Si vos estás hablando de un nuevo comportamiento, de una fórmula, de una nueva red política, tiene que haber premios y castigos, por lo menos premios. Por ahí no castigos, pero premios a la conducta. Por ejemplo, me parece muy bien el nombramiento de Marcos Aguinis en la Biblioteca, me parece muy acertado.

CAT: La alianza tuvo esos problemas, tuvo una gigantesca infiltración de gente del FREPASO y de Alfonsín, que no tenía nada que ver con lo que pensaban el Presidente y sus ministros. Eso terminó provocando que saltaran los tapones.

RC: Eso, para empezar, le hizo perder casi un año o más a De la Rúa para intentar poner un mínimo de orden Fiscal. Después lo llamó al gordo López Murphy y lo rajaron a las dos semanas y terminó donde terminó todo. Él se dejó dominar por el progresismo.

CAT: Sí, porque había un núcleo de chicos familiar -los Sushi- que influían. ¿no?

RC: Así es. No digo que necesariamente vaya a ocurrir eso pero digo que cosas de este tipo fueron probadas y no fueron las decisiones más acertadas.

CAT: Ahora lo que veo es un gabinete no progre, que privilegia más la relación con el peronismo. Pero el problema de la provincia de Buenos Aires pasa por la dificultad de la legislatura, que es muy heterogénea y por la situación de caja. La Provincia está muerta. Va a remolque de lo que decída Macri y después María Eugenia Vidal tiene un problema: ha generado un montón de expectativas por su figura joven, inédita y femenina y que ahora tiene que salir a bancar esa expectativa en los hechos. Esto es mucho más exigente que lo que tiene cualquier gobernador. Ella, con el narco, no puede conformarse con lo que decía Scioli, tiene que hacer mucho más. La gente espera otra cosa, así que el desafío es mucho más exigente.

RC: Sí. Bueno; además de la Provincia, el país también está quebrado. Yo te diría que en líneas generales no hay nada para opinar hasta que se anuncie algo concreto.

CAT: No se sabe cuándo es el momento en que hay que esperar y cuándo hay que opinar. ¿Los hechos lo van marcando?

RC: No sé cuánto tiempo. Sí sabemos que va a tratar de dialogar, conversar, etc. No me parece mal, ni aun con los kirchneristas en el campo.

CAT: Da la impresión de que es un Macri más dialoguista que el de antes. Sin embargo, su formación empresaria es un poco más dura. Los empresarios son más autoritarios que los políticos, naturalmente, ¿no? Están acostumbrados a dar órdenes y no tanto a negociar. Me da la impresión de que surgió un Macri sumamente flexible y dialoguista.

RC: Me parece que está enfatizando este perfil.

CAT: Él debe ser la contrafigura de la que se fue…

RC: Exactamente.

CAT: El problema en la Argentina es que la que se fue era alguien que acumulaba el poder en su persona. Tampoco se puede jugar a hacer completamente lo contrario, porque entonces la gente pierde el respeto. Mostrarse flexible es una cosa, pero aparecer con poco ejercicio del poder es malo. En este tipo de sociedades caudillistas sería un pésimo indicio…

RC: Se puede dialogar, podés llamar a opinar, que cada uno diga cómo está esa apertura y contraposición. Algo que se venía diciendo hasta ahora: si te critican, te la bancás. Algo así había sentido Menem: que era un maestro. Lo puteaban; cuando lo cargaban, Nick le inventó el Gaturro y todas esas cosas, lo invitó a la Casa Rosada y se cagó de risa. Por ahí por dentro estaba puteando, parecía que no le calentaba. En cambio, De la Rúa reaccionó mal, se puso mal. Yo creo que son señales de que mandás y tal vez Macri también quiera mandar una señal. Pero más allá de los estilos ahora hay que ver las medidas.

CAT: La sociedad sigue siendo presidencialista por más que esté harta de los excesos del presidencialismo. Parece que no le podés sacar la idea de que acá, el que maneja es uno solo.

RC: No, este tema le da mucho poder al Presidente.

CAT: En los EEUU, por ejemplo, le dan también mucho poder al sistema de balances. Acá éstos son escasos, son simbólicos

RC: Ahora las medidas las tenés que anunciar más o menor rápido, porque, no sé si mañana o el lunes va tener que saber qué hacer con el cepo: si se autorizan los pagos al exterior o no y cuál es plan para ir bajando la inflación.

CAT: Si deja pasar la próxima semana, ¿puede empezar a perderse el efecto, ¿no?

RC: Claro, hay que esperar obviamente, porque no sé qué se puede decir si es bueno o es malo. Yo no dejaría pasar mucho tiempo…

 

Roberto Cachanosky es Licenciado en Economía, (UCA) y ha sido director del Departamento de Política Económica de ESEADE y profesor de Economía Aplicada en el máster de Economía y Administración de ESEADE.

Las fallas del debate político

Por Nicolás Cachanosky. Publicado el 2/8/13 en http://economiaparatodos.net/las-fallas-del-debate-politico/

Hace unos días se llevó a cabo un debate entre cuatro candidatos por UNEN en la señal de TN, en el programa a Dos Voces. Illía, Gil Lavedra, Carrió y Lousteau fueron los cuatro contendientes.

Guste o no, gran volumen de los votos se definen por motivaciones emocionales, o de gusto, y no tanto por un análisis cuidados de las propuestas de cada candidato. Esto es un efecto del voto obligatorio. Para el candidato, la captura de votos incluye a unos pocos interesados en conocer en detalle las propuestas dentro de una gran población con poco interés o energía para hacer un análisis cuidadoso de cada oferta electoral. En países donde el voto es un derecho pero no una obligación, por ejemplo en Estados Unidos, el electorado que efectivamente se toma la molestia de ir a votar va estar más interesado por le contenido, y no tanto por la foto sonriente de los candidatos. Por ello en Estados Unidos se ven más debates, más propuestas y un electorado más exigente durante la campaña electoral; mientras que en Argentina vemos una competencia por folletos con la sonrisa mas grande posible.

Creo que el debate entre políticos, incluso en (supuestas) internas como las PASO es un ejercicio sano y necesario. Pero el debate que se dió en TN falló, creo, en dos puntos centrales.

En primer lugar el foco puesto en los “errores personales” del otro. Argumentos como que Lousteau estuvo con la 125, o que Carrió en el fondo es una autoritaria, etc. Si las diferencias personales son tan cuestionables, ¿para qué se juntan? ¿En qué si diferencian del Kirchnerismo entonces? ¿Está mal juntarse con un autoritario K, pero está bien con juntarse con una Carrió autoritaria? ¿Está bien juntarse con Lousteau, pero no con algún ministro K? Equivocado está el arco político opositor si cree que las cosas van a cambiar por el mero hecho de quitar la mayoría a un autoritarismo K para dárselo a un autoritarismo con otro nombre. El debate debe ser entre distintos modos de llevar adelante un proyecto en el que los cuatro están de acuerdo, no en quien es el menos hipócrita. Los cuatro pueden estar de acuerdo en que es necesario reducir la inflación, pero poseen diferencias en cómo llevarlos a cabo. Coinciden en el destino, difieren en el camino, pero los cuatro nos (deberían) querer llevar al mismo punto. Me parece sano discutir los hechos del pasado, siempre y cuando sean como referencia y aprendizaje a futuro, no como un mero “contador de errores del otro.”

A mi gusto el debate falló en propuestas concretas. Confieso que no lo seguí con 100% de atención (por los motivos del párrafo anterior), pero no recuerdo haber escuchado propuestas sobre cómo frenar la inflación, qué hacer con el transporte público, con el cepo cambiario, con el déficit fiscal, con las asignaciones sociales que se han transformado en un subsidio a la necesidad y no en un medio para volver a entrar al mercado laboral, etc. Lo que espero de un debate político no es una competencia de prontuario, sino distintos puntos de vista en, por ejemplo, como solucionar el problema de la inflación, y en base a las distintas propuestas elegir al que se considera tiene la mejor idea. ¿No es esto, acaso, de lo que deberían debatir los políticos que piden al pueblo ser sus representantes en el Congreso?

En lo segundo que creo que el debate político falló fue desde el lado del periodismo. Entiendo que hay distintas formas de debate, y respeto que cada programa tenga el derecho de seguir el formato que desee. Lo que espero aún ver, ya sea en debate o en entrevista, es que el periodista apure a los políticos con preguntas incómodas. Ese es, después de todo, el argumento de defensa de los mismos periodistas en contra del avance del gobierno contra Clarín; que el periodismo debe ser independiente para poder incomodar. Me hubiese gustado ver a los conductores elegir las preguntas, y forzar definiciones de los candidatos que están buscando representar al pueblo para solucionarle sus problemas. “Ustedes, candidatos 1, 2, 3 y 4, ¿qué proponen en concreto para eliminar la inflación? ¿Cuánto tiempo va a llevar y cuáles van a ser los costos que vamos a tener que afrontar por corregir la mala política monetaria del Kirchnerismo? etc.”

Lo de la inflación es un ejemplo, se pueden pensar muchas preguntas sobre diversos temas tan importantes como el de la inflación en estos días. Pero un debate en el que no queda en claro qué piensan hacer los candidatos, más allá de promesas que suenan bien, al fin de cuentas no ha cumplido su cometido. Esperemos que los futuros debates sean más fructíferos y logren separa a la genuina oposición de la oposición-K.

 

Nicolás Cachanosky es Doctor en Economía, (Suffolk University), Lic. en Economía, (UCA), Master en Economía y Ciencias Políticas, (ESEADE) y profesor universitario.