“Cristina quiso negociar su impunidad con Macri”

Publicado el 11/12/15 en: https://www.informadorpublico.com/economia/cristina-quiso-negociar-su-impunidad-con-macri

 

Un interesante enfoque de Roberto Cachanosky sobre los primeros pasos de Macri en una conversación con Carlos Tórtora.

CAT: ¿Notaste un cierto grado de indefinición económica en el discurso de asunción de Macri?

RC: En eso no hay casi ninguna definición. Fue un discurso que se limitó a llamar a la conciliación, a la unidad, etc., y no más que eso. Tal vez el discurso de orientación económica yo lo hubiese dado, pero creo que él lo tiene más en claro que sus asesores. Tal vez lo primero que debería hacer es una especie de mini auditoría y ver qué le están entregando: de reservas, de fiscal, de deudas.

CAT: Habló de ser implacable con la corrupción pero no se refirió a ser implacables con el pasado.

RC: Me hubiese gustado escuchar algo más categórico. Yo no sé si alguien puede sacar tantas conclusiones de ese discurso. Hay que esperar y opinar en 48 hs. o el lunes. En las entrevistas que dio a Clarín y La Nación el domingo pasado dijo que del cepo vamos a salir cuando estén dadas las condiciones, pero de eso tenés que salir, porque no tenés las reservas. Después habló de un acuerdo de precios y salarios. Te diría que hay años de fracaso en el tema de controlar precios; no necesito 100 días para decírtelo. Me parece que cuando hablaba del cepo era mucho más categórico y tenía más en claro el tema. Me parece que le están embarrando la cancha. Habló sin que se hayan anunciado las medidas. Es más seguro esperar a que hable y después opinar. Otra que no me convence es seguir el tema de la Asignación Universal por Hijo a los monotributistas. Los subsidios son una cuestión transitoria para casos muy concretos, no para repartir porque sí. Al contrario, Argentina tiene que tender a tener cada vez menos subsidios.

CAT: Hay una interpretación relacionada con la coyuntura acerca de que los movimientos sociales kirchneristas han entablado negociaciones con el gobierno sin autorización de su jefa. O sea que lo han hecho en función de evitar violencia, pensando con sentido estratégico para que el gobierno no les suelte la mano.

RC: Parece obvio.

CAT: ¿Ves diferencias entre lo que dice Prat Gay y lo que dicen otros?

RC: Fue el que más habló hasta ahora, a diferencia de Pancho Cabrera, Andrés Ibarra, Sturzenegger, Frigerio, que dejó de hablar. De manera que no se puede opinar nada, salvo en términos de anuncios. Y lo poco que hoy dijo Macri fue un discurso político acerca de ir todos juntos, etc., etc., no de que se iba a ser inflexible respecto de la corrupción que haya ocurrido. Me comentaron que cuando Cristina le dijo que fuese a Olivos era para pedirle negociar impunidad. Y cuando Macri le aclaró que con temas de justicia no se podía meter, ella entró en cólera. Pedir un pacto de impunidad parece chantajear. Puede suponer que algo está por pasar. La situación en Comodoro Py es muy fluida. Así que no está claro que no vaya a pasar nada en cualquier momento con temas como el de Hotesur.

CAT: Mientras tanto, una escalada inflacionaria…

RC: Obvio, ahora lo que hay que ver es cuál es el plan económico que van a enunciar.

CAT: ¿Será global?

RC: No lo sé. Me guío por lo que sé hasta ahora y sé que no es suficiente. Yo no soy de los que dicen que hay que darse un día. Cuando hay medidas, podés opinar sanamente sin tener conflicto. Pero prefiero opinar sobre medidas concretas.

CAT: ¿El kirchnerismo hacía planes globales?

RC: Salía a pegar trompadas al aire como podía. Sabía para dónde tenía que ir, en líneas generales, pero no más que eso. No había programas económicos; había lo que se llama heterodoxia pura. Esto puede llegar a ser heterodoxo, pero me parece que los progre le están copando el gobierno a Macri, pero es una impresión. Lo digo por la parte de la economía que es lo que yo conozco. Fijate el nombramiento de Lousteau como embajador en Estados Unidos. Yo no usaría la política internacional para resolver problemas internos. Y menos en un caso como éste, donde Estados Unidos es un ente emblemático, es clave.

CAT: ¿Puede traer algunos problemas?

RC: Yo hubiese privilegiado a un tipo que no haya armado un quilombo como el que armó éste con de 125. Prat Gay también viene del progresismo, estuvo con Vicky Donda, con Carrió, en su momento. No hay mucho más que te pueda decir. Guarda que no le pase como le pasó a la Alianza, que siendo una alianza heterogénea le infiltraron muchos progres y después de la Rúa no se podía mover.

CAT: Desde el punto de vista de la ética, ¿qué va a haber?

RC: Si vos estás hablando de un nuevo comportamiento, de una fórmula, de una nueva red política, tiene que haber premios y castigos, por lo menos premios. Por ahí no castigos, pero premios a la conducta. Por ejemplo, me parece muy bien el nombramiento de Marcos Aguinis en la Biblioteca, me parece muy acertado.

CAT: La alianza tuvo esos problemas, tuvo una gigantesca infiltración de gente del FREPASO y de Alfonsín, que no tenía nada que ver con lo que pensaban el Presidente y sus ministros. Eso terminó provocando que saltaran los tapones.

RC: Eso, para empezar, le hizo perder casi un año o más a De la Rúa para intentar poner un mínimo de orden Fiscal. Después lo llamó al gordo López Murphy y lo rajaron a las dos semanas y terminó donde terminó todo. Él se dejó dominar por el progresismo.

CAT: Sí, porque había un núcleo de chicos familiar -los Sushi- que influían. ¿no?

RC: Así es. No digo que necesariamente vaya a ocurrir eso pero digo que cosas de este tipo fueron probadas y no fueron las decisiones más acertadas.

CAT: Ahora lo que veo es un gabinete no progre, que privilegia más la relación con el peronismo. Pero el problema de la provincia de Buenos Aires pasa por la dificultad de la legislatura, que es muy heterogénea y por la situación de caja. La Provincia está muerta. Va a remolque de lo que decída Macri y después María Eugenia Vidal tiene un problema: ha generado un montón de expectativas por su figura joven, inédita y femenina y que ahora tiene que salir a bancar esa expectativa en los hechos. Esto es mucho más exigente que lo que tiene cualquier gobernador. Ella, con el narco, no puede conformarse con lo que decía Scioli, tiene que hacer mucho más. La gente espera otra cosa, así que el desafío es mucho más exigente.

RC: Sí. Bueno; además de la Provincia, el país también está quebrado. Yo te diría que en líneas generales no hay nada para opinar hasta que se anuncie algo concreto.

CAT: No se sabe cuándo es el momento en que hay que esperar y cuándo hay que opinar. ¿Los hechos lo van marcando?

RC: No sé cuánto tiempo. Sí sabemos que va a tratar de dialogar, conversar, etc. No me parece mal, ni aun con los kirchneristas en el campo.

CAT: Da la impresión de que es un Macri más dialoguista que el de antes. Sin embargo, su formación empresaria es un poco más dura. Los empresarios son más autoritarios que los políticos, naturalmente, ¿no? Están acostumbrados a dar órdenes y no tanto a negociar. Me da la impresión de que surgió un Macri sumamente flexible y dialoguista.

RC: Me parece que está enfatizando este perfil.

CAT: Él debe ser la contrafigura de la que se fue…

RC: Exactamente.

CAT: El problema en la Argentina es que la que se fue era alguien que acumulaba el poder en su persona. Tampoco se puede jugar a hacer completamente lo contrario, porque entonces la gente pierde el respeto. Mostrarse flexible es una cosa, pero aparecer con poco ejercicio del poder es malo. En este tipo de sociedades caudillistas sería un pésimo indicio…

RC: Se puede dialogar, podés llamar a opinar, que cada uno diga cómo está esa apertura y contraposición. Algo que se venía diciendo hasta ahora: si te critican, te la bancás. Algo así había sentido Menem: que era un maestro. Lo puteaban; cuando lo cargaban, Nick le inventó el Gaturro y todas esas cosas, lo invitó a la Casa Rosada y se cagó de risa. Por ahí por dentro estaba puteando, parecía que no le calentaba. En cambio, De la Rúa reaccionó mal, se puso mal. Yo creo que son señales de que mandás y tal vez Macri también quiera mandar una señal. Pero más allá de los estilos ahora hay que ver las medidas.

CAT: La sociedad sigue siendo presidencialista por más que esté harta de los excesos del presidencialismo. Parece que no le podés sacar la idea de que acá, el que maneja es uno solo.

RC: No, este tema le da mucho poder al Presidente.

CAT: En los EEUU, por ejemplo, le dan también mucho poder al sistema de balances. Acá éstos son escasos, son simbólicos

RC: Ahora las medidas las tenés que anunciar más o menor rápido, porque, no sé si mañana o el lunes va tener que saber qué hacer con el cepo: si se autorizan los pagos al exterior o no y cuál es plan para ir bajando la inflación.

CAT: Si deja pasar la próxima semana, ¿puede empezar a perderse el efecto, ¿no?

RC: Claro, hay que esperar obviamente, porque no sé qué se puede decir si es bueno o es malo. Yo no dejaría pasar mucho tiempo…

 

Roberto Cachanosky es Licenciado en Economía, (UCA) y ha sido director del Departamento de Política Económica de ESEADE y profesor de Economía Aplicada en el máster de Economía y Administración de ESEADE.

Para entender la crisis griega

Por Nicolás Cachanosky. Publicado el 30/6/15 en: http://opinion.infobae.com/nicolas-cachanosky/2015/06/29/para-entender-la-crisis-griega/

 

Al momento de escribir estas líneas Grecia está por caer en default de su deuda soberana. ¿Qué sucedió y cómo llegó Grecia a esta situación? Para comprender lo que está sucediendo con Grecia estos días es necesario retroceder algunos años.

Pero antes de hablar de Grecia, es imperativa una breve aclaración para entender algunos de los eventos en torno a esta crisis. En economía se suele separar los conceptos de déficit y déficit estructural. El déficit estructural es el resultado fiscal en equilibrio. Es decir, sin el efecto de ciclos y fluctuaciones económicas. El déficit comprende al déficit estructural, más las oscilaciones fiscales que ocurren cada año. Si el presupuesto se encuentra en equilibrio estructural, entonces los superávit y déficit de cada año se cancelan y tienen como resultado un presupuesto balanceado en el mediano y largo plazo. El problema no es el déficit en sí, sino el déficit estructural (crónico).

La crisis del 2008 afectó seriamente las proyecciones de la economía griega, que posee un historial de abultados déficits estructurales y por lo tanto un alto nivel de endeudamiento (mayor al promedio de la Eurozona). La deuda griega perdió el investment grade y por lo tanto Grecia quedó fuera de los mercados financieros para cubrir su crónico déficit fiscal. Al ser parte de la Eurozona, Grecia no puede emitir euros para financiar su déficit, por lo que debe recurrir al mercado de deuda. Con las puertas del mercado financiero cerradas, Grecia hubiese tenido que afrontar una decisión similar a la actual (poner sus finanzas en orden o caer en default). Sin embargo, la Comisión Europea, el Banco Central Europeo y el Fondo Monetario Internacional [la Troika] extendieron un préstamo de salvataje a la economía helena. El salvataje debía cubrir las necesidades financieras de Grecia entre mayo del 2010 y junio del 2013. Este préstamo, sin embargo, fue condicional a que Grecia equilibrase su presupuesto (el programa de “austeridad”). Si los gobiernos europeos iban a dar recursos de sus contribuyentes al gobierno griego, entonces el gobierno griego debía poner sus cuentas en orden y dejar de gastar por encima de sus recursos.

A los pocos meses fue claro que el préstamo se había quedado corto en menos de la mitad de los recursos necesarios. En parte por la lentitud de Grecia en cumplir con las condiciones del préstamo y reducir las necesidades de financiamiento. En febrero del 2012 un segundo préstamo fue aprobado con vencimiento en diciembre del 2013. Es en este segundo acuerdo donde los bancos comerciales debieron aceptar una quita del 53,5 % del valor nominal de la deuda griega.

Estos dos préstamos no fueron suficientes. En diciembre del 2012 la Troika extendió a Grecia un tercer préstamo para cubrir necesidades de financiamiento del período que va de enero a marzo del 2015. Pero hacia finales del 2013 Grecia comenzó a mostrar mejores indicadores económicos. Si bien aún el presupuesto es deficitario, el cálculo del déficit estructural (de equilibrio) arroja superávit para el 2013 y el 2014, la economía comienza a crecer nuevamente y el desempleo cae. Gracias a estos resultados Grecia pudo volver a emitir deuda en el mercado financiero y así cubrir el “déficit cíclico” del 2014. El gráfico muestra el déficit y el déficit estructural griego (en % de PBI). Se aprecia el superávit estructural en el 2013 y 2014. Pero también se observa que si bien la crisis del 2008 tuvo un impacto internacional, el resultado fiscal griego comenzó a empeorar antes del 2008. Es decir, a Grecia tampoco se le cayó el mundo encima.

 

Grecia, déficit y déficit estructural

 

Pero eventos políticos empeoraron el escenario económico. En diciembre del 2014 el Parlamento griego llamó prematuramente a elecciones y Syriza, el partido de izquierda, ganó las elecciones con la promesa de rechazar el plan de austeridad. Alexis Tsipras fue electo Primer Ministro. En una reacción que difícilmente resulte sorprendente, la Troika dejó en suspenso la ayuda financiera hasta que el nuevo Gobierno griego acepte las condiciones del acuerdo o se firmen nuevas condiciones. No obstante, la Troika extendió el vencimiento del acuerdo para dar tiempo a las nuevas negociaciones. La decisión de Syriza y la reacción de la Troika dejó a Grecia nuevamente fuera del mercado financiero.

El 26 de junio Grecia se retiró de las negociaciones y al día siguiente Tsipras anunció un referéndum para decidir si Grecia aceptaba o no las condiciones del préstamo financiero. El referéndum tenía fecha 5 de julio, luego del vencimiento del acuerdo financiero. El resto de los países europeos ratificaron la fecha de vencimiento del acuerdo al 30 de junio. Sin un acuerdo financiero y con un default en puertas, una corrida bancaria llevó al gobierno de Tsipras a instaurar un corralito, lo que limitó las extracciones bancarias y los giros bancarios al exterior.

A menos que a último momento la Troika decida extender nuevamente la ayuda financiera a Grecia, el pueblo heleno se va a tener que enfrentar a dos decisiones: aceptar las condiciones del préstamo y poner las finanzas públicas en orden o defaultear la deuda, posiblemente salir del euro y reintroducir una moneda local (por ejemplo, el dracma). Ninguna de estas alternativas es atractiva a corto plazo. Grecia dejó pasar demasiado tiempo para solucionar sus problemas fiscales sin tener que pasar por estos sobresaltos. Como Argentina en el 2001, el ajuste fiscal es inevitable. Grecia debe decidir si este será de manera ordenada o como resultado de un default. Luego de que la clase política dirigente rechazase el plan de López Murphy, el ajuste fiscal que siguió fue mayor en magnitud y desordenado. Esperemos que Grecia se inspire correctamente del caso Argentina y no siga los pasos equivocados que nos llevaron a la delicada situación económica actual.

 

Nicolás Cachanosky es Doctor en Economía, (Suffolk University), Lic. en Economía, (UCA), Master en Economía y Ciencias Políticas, (ESEADE). Fué profesor de Finanzas Públicas en UCA y es Assistant Professor of Economics en Metropolitan State University of Denver.