La desconfianza de los liberales en una alianza con el PRO

Por Roberto Cachanosky. Publicado el 6/4/2021 en: http://economiaparatodos.net/la-desconfianza-de-los-liberales-en-una-alianza-con-el-pro/

Demasiadas traiciones y desplantes en el pasado hacen dudar si hoy el PRO quiere a los liberales por sus ideas o para no perder votos y luego descartarlos

A meses de las elecciones de medio término, vuelve el debate sobre si los liberales tienen que ir con lista propia o aliarse a Juntos por el Cambio.

El tema no es tan sencillo de resolver, porque dentro de la tribu liberal hay quienes de buena fe quieren crear una opción política propia liberal y quienes vieron en la política un gran negocio y se presentan como paladines del liberalismo, pero en realidad hoy les sirve decir que son liberales y mañana pueden decir que son peronistas sin que se les mueva un pelo. Uno de los “paladines” del  “liberalismo” trabajó para para la campaña electoral de Scioli y hoy se presenta como el que resucitó el liberalismo haciendo política.

Aquí ya se produce una primera división entre los liberales, entre quienes dicen todos juntos aunque haya sectores mercenarios de las ideas que se venden al mejor postor, y los que quieren establecer ciertos límites morales a la formación de un proyecto de liberal.

Por otro lado, ningún liberal rinde culto a personas, solo sigue principios de limitar el poder del Estado. El culto a las personas tiene que ver más con el fascismo o el nazismo que con el liberalismo, que es otro límite en el armado de una opción liberal.

Luego está el otro debate: ¿tiene que ir el liberalismo serio en forma separada de Juntos por el Cambio o aliarse a esta fuerza política?

Responder a este interrogante no es sencillo. Se sabe que el primer objetivo en octubre es ponerle un límite a las ambiciones hegemónicas del kirchnerismo. A su proyecto chavista.

Para frenar ese proyecto chavista lo mejor es conformar una gran coalición opositora que lo enfrente, pero para que esa coalición no fracase nuevamente tiene que amalgamarse con ciertas políticas públicas, en particular en lo que tiene que ver con los valores que imperan en la sociedad y la economía. Y aquí tal vez no hay que hablar de economía liberal, sino de buena o mala economía. El déficit fiscal no es ni liberal ni antiliberal, gastar más de lo que ingresa es de incompetentes. El acuerdo tiene que estar en que se elimine el déficit fiscal bajando el gasto y no estableciendo más impuestos.

Pero aun asumiendo que se establecen acuerdos de políticas públicas, en amplios sectores liberales hay desconfianza en el PRO porque muchos participaron de su formación y luego fueron dejados de lado. Cuando Cambiemos llegó al gobierno, relegó a las últimas líneas a liberales que habían contribuido a formar ese espacio. Los liberales eran casi mala palabra para el PRO cuando fue gobierno.

Ahora parece haber más flexibilidad, pero lo que se cuestionan muchos liberales es: ¿nos vienen a buscar para las elecciones y luego descartarnos o por nuestras ideas? Si se sospecha que se los quiere usar transitoriamente para las elecciones, una fracción importante de liberales con trayectoria decidirá ir por afuera de esa coalición y el kirchnerismo puede ser la primera minoría en las elecciones de octubre, aunque no obtendrá la mayoría absoluta en el Congreso.

Es lícita la desconfianza en muchos liberales hacia el PRO porque temen ser usados y luego descartados. Ya ocurrió eso una vez y, además, quienes señalaban la mala praxis económica de Cambiemos fueron tildados de liberalotes.

Para armar una coalición opositora que logre, no solo ganar una elección, sino también cambiar el rumbo de decadencia del país sin que vuelvan el proyecto hegemónico k, es indispensable un cambio de discurso sobre los valores que hoy imperan en la sociedad. Específicamente comenzar a hablar de la cultura del trabajo y terminar con el discurso del Estado te cuida y la cultura de la dádiva.

Es cierto que los paracaidistas que recién llegan a conocer algo de liberalismo entraron en un fanatismo propio de un fascista y eso repele en Juntos por el Cambio. Muchos de los nuevos libertarios creen que saben sobre liberalismo viendo un par de videos por Youtube y usan los datos de ingreso per capita de Argentina de fines del siglo XIX y principios del siglo XX para mostrar el éxito del liberalismo. Eso demuestra que nunca leyeron historia, porque lo que se conoce como generación del 80 no fue totalmente liberal. Si tuvo una gran tendencia hacia el liberalismo pero adoptó medidas, como por ejemplo impulsar la educación pública u otorgar una rentabilidad mínima a quienes invertían en la construcción de vías férreas, que hoy muchos “libertarios” tildarían de socialistas si alguien las propusiera. No es con este tipo de gente que se puede armar una coalición que sea perdurable porque son como La Campora, pero creyendo que son liberales.

En definitiva, una cosa es lo que uno puede debatir en un ámbito académico y otra hasta dónde puede llegar en la política. Pero al mismo tiempo, hay un mínimo de medidas económicas que no pueden dejar de tomarse sin que se desmorone nuevamente la economía.

El debate en el liberalismo de ir con Cambiemos o por fuera de Cambiemos, no pasa tanto por lo que hizo Cambiemos en el pasado, sino por qué está dispuesto a hacer en el futuro si es gobierno. Por lo tanto, el acuerdo no pasa principalmente por discutir los lugares en las listas de diputados, el debate es sobre qué valores y medidas económicas va a impulsar esa supuesta coalición de gobierno. Obviamente que si Juntos por el Cambio acepta esos valores, también le debe dar un espacio proporcional en las listas de candidatos a la corriente liberal.

Si no hay acuerdo sobre valores y medidas económicas, entonces lo mejor es que quienes defienden las ideas liberales hagan su juego. En todo caso en el Congreso votarán contra aquellos proyectos de ley que vayan contra los valores de la libertad y de buena praxis económica.

En síntesis, lo mejor es una gran coalición opositora que vaya preparando el camino para el 2023. Los que están usando el sello del liberalismo para hacer su negocio político se sabe que no van a ceder porque su objetivo no son las ideas. Los que sí quieren llevar adelante ideas liberales entonces que repasen historia para entender cómo se construyó la Argentina luego de Caseros. Y Juntos por el Cambio que entiendan que su fracaso de 2015-2019 no fue porque estaban en minoría, sino porque nunca tuvieron en claro los valores fundamentales que tienen que imperar en una sociedad para poder progresar y, encima, hicieron mala praxis económica dentro del margen de acción política que tenían. Eso de que no pudieron hacer más porque estaban en minoría, no es cierto. Nunca tuvieron en claro el rumbo a seguir. No es cuestión de ganar y después vemos. Es cuestión de ganar para torcer el rumbo de decadencia de Argentina.

Cerrando, tanto maltrató el PRO a los liberales en el pasado, que ahora tiene que dar una prueba de amor convincente.

Roberto Cachanosky es Licenciado en Economía, (UCA) y ha sido director del Departamento de Política Económica de ESEADE y profesor de Economía Aplicada en el máster de Economía y Administración de ESEADE. Síguelo en @RCachanosky

Democracias que mutan en dictaduras

Por Roberto Cachanosky. Publicado el 8/5/17 en: http://economiaparatodos.net/democracias-que-mutan-en-dictaduras/

 

Por eso es importante insistir en limitar el poder del estado y no tanto en el voto para elegir autoridades

La dictadura chavista que hoy está cometiendo todo tipo de terrorismo de estado, encarcelando a opositores y asesinando a mansalva al pueblo venezolano surgió del voto popular. No es la primera vez que la democracia muta en dictadura. Hitler ganó las elecciones de noviembre de 1932 con el 33% de los votos. Sin embargo, por esas cosas de la historia, terminó siendo nombrado canciller estableciendo una de las dictaduras más sangrientas de la historia y sumergiendo a Europa en la Segunda Guerra Mundial.

Hay dos formas de llegar a una dictadura: 1) mediante las armas y 2) mediante el voto. En el caso 1) tenemos a Fidel Castro que bajo el argumento de luchar contra la dictadura de Batista, fue apoyado por el pueblo cubano y luego, una vez en el poder, estableció una dictadura mucho más feroz que la del sargento Fulgencio Batista. Castro se cuidó muy bien de no comunicar sus aspiraciones de establecer una dictadura comunista en Cuba y solo lo expresó abiertamente cuando tenía el control absoluto del poder armado.

Chávez primero intento llegar al poder por medio de un golpe de estado en febrero de 1992 y luego gana las elecciones presidenciales de 1998 pero escondiendo sus verdaderas intenciones de establecer una dictadura.

En nuestro país el kirchnerismo usó el voto para llegar al poder y luego, con recursos que le permitieron aplicar populismo en abundancia, quisieron “ir por todo” que no era otra cosa que establecer una dictadura simulando un sistema democrático.

Es claro que la democracia puede mutar en dictadura si los valores que imperan en una sociedad no son los de la libertad y el límite al poder del estado no es sólido. En una república democrática no solo es relevante la forma en que se eligen los gobernantes, el voto, sino que más importante aún es establecer límites al poder del estado. Es que en una democracia republicana el ciudadano se desarma y le entrega el monopolio de la fuerza al estado para que este defienda el derecho a la vida, la libertad y la propiedad de las personas. Si luego de asumido el poder mediante el voto, la persona elegida usa el monopolio de la fuerza contra los ciudadanos, la democracia republicana muta en dictadura y resulta muy difícil quitársela de encima sin derramar sangre.

En la década del 70 una ola terrorista impulsada, apoyada, entrenada y financiada por Cuba y la URSS intentaron, mediante el uso de las armas, establecer dictaduras marxistas en casi toda América Latina. Esos intentos no contaron con el apoyo de la población y fueron derrotadas por las fuerzas armadas de cada país. Unas veces manteniendo la democracia republicana y otras mediante golpes de estado. Latinoamérica fue objeto de una agresión externa bajo la forma de terrorismo. Es decir, fue un terrorismo de estado exportado por Cuba hacia los países latinoamericanos. Fidel Castro utilizó el poder del estado cubano para financiar, entrenar y apoyar el terrorismo de las diferentes bandas de terroristas. Por eso lo hecho por el ERP y Montoneros fue terrorismo de estado, pero un terrorismo de estado apátrida porque, incluso, esos terroristas traicionaron a su país para intentar tomar el poder y ponerlo bajo la órbita del poder de marxista de Fidel Castro. El objetivo subordinar la independencia Argentina a los caprichos autoritarios de Fidel.

La ola de dictaduras latinoamericanas de fines de los 90 y principios de los 2000 comprendió que el camino para conseguir el poder no pasaba tanto por las armas, sino por el apoyo del pueblo. Para eso usaron la democracia republicana para llegar al poder y una vez en el poder, con el beneficio de buenos precios internacionales de los precios de exportación, consiguieron el favor del votante repartiendo dinero a diestra y siniestra. El objetivo era: 1) ganarse el favor del votante mediante la distribución populista del ingreso y 2) ir controlando los resortes del poder usando el monopolio de la fuerza persiguiendo implacablemente a los opositores. Un verdadero terrorismo de estado surgido del voto.

Obsérvese que la mayoría de los dictadores surgidos del voto han buscado la reelección indefinida. En unos casos lo lograron y en otros el pueblo le puso un límite. Correa en Ecuador, Evo Morales en Bolivia y Cristina Fernández en Argentina son tres ejemplos. El proyecto kirchnerista era muy similar al del chavismo pero Cristina Fernández se topó con una resistencia pacífica de la población que en 2013 le cerró las puertas a la reforma constitucional y a perpetuarse en el poder.

Es que una vez que estos gobiernos autoritarios surgidos del voto van ejerciendo el poder, terminan en la corrupción y en la violación de los derechos individuales que les impide dejar el poder. Saben que pueden ir presos por corrupción y abuso del poder, por lo tanto tratan de perpetuarse en el gobierno para su propia protección. Para alcanzar ese objetivo llega un punto en que tienen que ser cada vez más violentos con la oposición, más autoritarios en la política economíca que agoniza y más arbitrarios en el uso del monopolio de la fuerza.

Por eso es importante insistir en limitar el poder del estado y no tanto en el voto para elegir autoridades. En ser absolutamente intransigentes con la redistribución arbitraria de la riqueza y el ingreso, porque es esa redistribución arbitraria de la riqueza y el ingreso el arma que usan los gobierno autoritarios para perpetuarse en el poder. Necesitan robarle el fruto de su trabajo a unos pocos para luego repartirlo entre muchos que son los que les van a dar su voto para seguir en el poder. Cuando los recursos se acaban por la misma dinámica saqueadora del gobierno, entonces la represión se hace sentir sobre los sectores más humildes, como puede verse en Venezuela.

El huevo de la serpiente para que las democracias muten en dictadura está en ese poder que se le otorga a los gobernantes para repartir la riqueza a su gusto, comprando voluntades políticas. La democracia republicana puede ser atacada por su peor enemigo, las dictaduras, gracias al llamado estado benefactor que elimina el límite que debe tener el estado.

En definitiva, la socialdemocracia ha transformado la democracia en una competencia populista para terminar estableciendo dictaduras como la chavista. Ser absolutamente severos limitando el poder del estado es la única forma de evitar que democracias republicanas terminen en feroces dictaduras como la que está padeciendo el pueblo venezolano.

Recordemos, lo importante no es solo votar para elegir las autoridades, lo más importante es limitar el poder de esas autoridades surgidas del voto.

 

Roberto Cachanosky es Licenciado en Economía, (UCA) y ha sido director del Departamento de Política Económica de ESEADE y profesor de Economía Aplicada en el máster de Economía y Administración de ESEADE