FRANCISCO, BENEDICTO XVI Y EL VATICANO II

Por Gabriel J. Zanotti. Publicado el 19/4/15 en: http://gzanotti.blogspot.com.ar/2015/04/francisco-benedicto-xvi-y-el-vaticano-ii.html

 

Corre lo opinión de que Francisco sería hoy el auténtico intérprete de los alcances del Vaticano II, mientras que Benedicto XVI habría intentado hacer retroceder la historia de la Iglesia. Ello es falso, y estoy seguro que el mismo Francisco se opondría a dicha interpretación de la situación actual de la Iglesia.

Fue el mismo Benedicto XVI, cuando aún era el Cardenal Ratzinger, quien, en 1985, le dijo claramente a Vitorio Messori que ello era una falsa impresión debida a que sus amigos de entonces (cuando él y Wojtyla era jóvenes entusiastas de las reformas) fueron los que siguieron avanzando más allá del auténtico espíritu de los textos del Vaticano II, mientras que ellos sencillamente se quedaron donde debían estar.

Cuando Benedicto XVI “autorizó” nuevamente la Misa en el rito tradicional, lo hizo aclarando que el Vaticano II NO la había abrogado, y que por ende él estaba simplemente recordando que seguía vigente junto con el nuevo rito. Benedicto XVI, en una de sus fundacionales intervenciones magisteriales, aclaró bien la “hermenéutica de la continuidad y la reforma” del Vaticano II, el 22 de Diciembre del 2005, hablando claramente de la continuidad en lo esencial, reforma en lo accidental. Benedicto XVI siguió afirmando claramente que la salvación es a través de Cristo, como lo había afirmado como Prefecto en el famoso documento Dominus iesus. Benedicto XVI, como ningún otro papa anterior, se refirió específicamente al sentido positivo de la palabra “liberalismo”, no una vez, sino tres veces, y en sus discursos ante Mery Ann Glendon (2008), el Parlamente Británico (2010) y el Parlamento Alemán (2011) se refirió específicamente al origen cristiano de los derechos personales y la limitación del poder, afirmando la sana laicidad del estado tal cual lo hicieron León XIII, Pío XII y Juan XXIII. Benedicto XVI, como nadie antes, dialogó específicamente con Rawls y Habermas, en su discurso a La Sapienza en Enero del 2008.

Si todo ello no es reafirmar el auténtico espíritu del Vaticano II, ¿qué es? El problema surge cuando se cree que del Vaticano II surge la negación de dogmas fundamentales en la Fe y en la Moral, errónea tesis contra la cual Juan Pablo II y su prefecto, luego Benedicto XVI, tuvieron que advertir permanentemente. La encíclica Veritaris splendor, de 1993, donde se aclara, entre otras cosas, nada más ni nada menos que la elemental distinción entre pecado mortal y venial, estaba dirigida específicamente a los obispos. ¡A los obispos había que recordar tales cosas!!!!!

Es insólita la versión que muchos, por izquierda y por derecha, se han hecho del Vaticano II, como si fuera una nueva iglesia contraria a la “Católica pre-conciliar”. Claro, todo se lee conforme a un horizonte, y ello muestra el horizonte desde donde muchos leían las declaraciones conciliares. El concilio no cambió nada de lo esencial. Llamó al diálogo con los hermanos separados (ecumenismo) desde la autenticidad de la unidad de la Iglesia Católica, no desde su disgregación. Afirmó el derecho a la libertad religiosa desde la libertad del acto de Fe, no desde el indiferentismo religioso. Afirmó la sana laicidad del estado desde la legítima autonomía de lo temporal, no desde el laicismo. Afirmó los derechos de le persona frente al poder desde la dignidad humana, no desde una autonomía moral desligada de Dios. Y así sucesivamente.

Quienes lean otra cosa en el Vaticano II es porque ya tienen otra cosa en su cabeza. Ello tardará en solucionarse, pero presentar a Francisco, ahora, como el único intérprete del Vaticano II, no ayuda en nada, y al primero al que no ayuda, es a Francisco.

 

Gabriel J. Zanotti es Profesor y Licenciado en Filosofía por la Universidad del Norte Santo Tomás de Aquino (UNSTA), Doctor en Filosofía, Universidad Católica Argentina (UCA). Es Profesor titular, de Epistemología de la Comunicación Social en la Facultad de Comunicación de la Universidad Austral. Profesor de la Escuela de Post-grado de la Facultad de Comunicación de la Universidad Austral. Profesor co-titular del seminario de epistemología en el doctorado en Administración del CEMA. Director Académico del Instituto Acton Argentina. Profesor visitante de la Universidad Francisco Marroquín de Guatemala. Fue profesor Titular de Metodología de las Ciencias Sociales en el Master en Economía y Ciencias Políticas de ESEADE, y miembro de su departamento de investigación.

El liberalismo, la libertad de expresión y de culto:

Por Gabriel Boragina. Publicado el 17/1/15 en: http://www.accionhumana.com/2015/01/el-liberalismo-la-libertad-de-expresion.html

 

Es muy frecuente que la gente caiga en el error de suponer que el liberalismo propugna un sistema social sin límites, donde cualquiera haga y diga lo que se le dé la gana siempre, en todo momento, en todo lugar y a cualquier costo. Nada más lejos de la verdad. Los que así opinan y creen, no saben absolutamente nada de la esencia de la sociedad libre (a veces también llamada sociedad abierta, liberal o expresiones equivalentes que nosotros usamos de manera indistinta por considerarlas a todas ellas sinónimas).
La libertad pregonada por el liberalismo es la libertad responsable, y no hay otra manera en que el liberalismo entienda la palabra libertad más que esta. En el sistema liberal, libertad y responsabilidad son solamente dos caras de la misma moneda. Siempre van juntas, nunca separadas.
El liberalismo implica que mi libertad termina donde empieza la libertad de mi prójimo, y el límite de una y de otra libertad -en una sociedad libre- siempre viene dado por el contrato o por la ley. Ya sea de manera contractual o de manera legal (en rigor lo convenido esta subsumido en lo legal) la sociedad liberal determina los límites y la esfera dentro de la cual las personas han de ejercer sus respectivas libertades.
Implícito al liberalismo es el marco institucional donde, desde la Constitución hasta el contrato es a lo que todo el mundo ha de sujetarse. En su sistema, todos somos iguales ante la ley.
Esto incluye tanto la libertad de acción como la de expresión. Sólo podemos proceder y expresarnos libremente en tanto y en cuanto, tal acción o manifestación no implique (ya sea a sabiendas o presumiblemente) un perjuicio a otro (u otros). Pero -en última instancia, y en caso de conflicto al respecto- quien establece en una sociedad liberal si existe o no un daño, es el poder judicial que, por la propia definición del liberalismo, ha de estar separado y ser independiente del poder ejecutivo y del legislativo. Y ello siempre a instancia de quien se considerare personalmente agraviado y no en ningún otro caso.
Lo contrario a esto sería lo opuesto al liberalismo, configuraría la sociedad autoritaria o la dictadura, en la que unos se arrogan el derecho a decidir e imponer a los demás “qué es” y lo “qué no es” la “libertad” y hasta donde se puede ejercer. Que -en este caso- ya no sería “libertad”, sino algo menos que eso, una especie de semi-libertad o una caricatura de ella, dado que quien debería definirla seria el dictador de turno (cargo al que muchos -si bien inconfesablemente- aspirarían).
En el liberalismo, nadie, ni gobernantes ni gobernados están autorizados a imponer por la fuerza sus creencias, convicciones, credos o acciones -o ausencia de ellas- en tal sentido contra ninguna otra persona, sea una o muchas. La sociedad abierta es la sociedad del respeto integral al otro, lo que implica el respeto absoluto a su conciencia, a sus ideas, de sus dichos y de sus acciones, siempre y cuando -reiteramos porque a veces no se entiende- ninguna de esas ideas, dichos, acciones, manifestaciones, etc. ocasionen un menoscabo a un tercero.
Esto alcanza obviamente también a la libertad religiosa y de conciencia. El respeto liberal incluye no burlarse agresiva, reiterativa, desafiante y provocativamente de las creencias (religiosas o anti-religiosas) que otros abriguen, aunque sean por completo contrarias a las nuestras. Pero, nuevamente, será el contrato, la ley o la sentencia de un juez (siguiendo todas las instancias que la misma ley establezca) quien fijará si existe o no la “ofensa” que se alega, y se actuará en consecuencia. Es así y de este modo cómo se mueven las sociedades liberales.
En las sociedades autoritarias, por el contrario, impera el pensamiento único, la justicia por mano propia, el atropello, la fuerza y la violencia, la imposición y la cárcel, ya vengan desde la cúpula del poder o desde el llano. Esto es lo que desean los antiliberales.
En suma, en el liberalismo no existe un “derecho a blasfemar o a ofender” como algunos -ya sea por ignorancia o por error, lo mismo da- anhelan ellos mismos creer y -(lo que es peor) intentan hacer creer a los demás. Mal podría la filosofía de la suma consideración al prójimo (la liberal) alegar semejante barrabasada. Porque el liberalismo es la antítesis del libertinaje y no su símil. La sociedad abierta es la sociedad del orden y de la deferencia estricta al otro. En todo caso, quien se considere damnificado por otro, deberá acudir ante los tribunales para hacer valer su derecho y obtener el pertinente reconocimiento judicial al que se siente acreedor. Y si aquel logra sentencia favorable, la misma deberá ser cumplida y respetada por quien hubiere perdido el pleito. Así actúa una genuina sociedad liberal.
Dado que lo que es muy gracioso para uno puede ser terriblemente ofensivo para otro (y viceversa), el límite entre el chiste y el agravio se traza a través del acuerdo voluntario entre las partes implicadas. Y cuando tal arreglo contractual se viola, por cualquiera de ellas o por ambas, es ante la justicia donde se dirime la cuestión en el derecho liberal.
Para ello a tal efecto, en los códigos penales liberales existen las figuras típicas de los delitos de calumnias e injurias, y una rica jurisprudencia prescribe -en cada caso concreto- el alcance que estos tipos penales tienen y qué hechos son los que los conforman e incluyen.
El liberalismo es un orden, y como tal, contrario al caos y a la desorganización. Se desenvuelve dentro de las instituciones que el mismo orden liberal establece. Estas son: una Constitución republicana, con estricta y férrea limitación del poder político; división de poderes (ejecutivo, legislativo y judicial) cada uno con su propio imperio en su específica esfera, armonía y paz social por excelencia, en donde las libertades se ejercen dentro del marco del contrato y de la ley, lo que también se ha llamado la sociedad contractual en oposición a la sociedad hegemónica que quieren los antiliberales (por definición autoritarios y pro-dictadores).
Gabriel Boragina es Abogado. Master en Economía y Administración de Empresas de ESEADE.  Fue miembro titular del Departamento de Política Económica de ESEADE. Ex Secretario general de la ASEDE (Asociación de Egresados ESEADE) Autor de numerosos libros y colaborador en diversos medios del país y del extranjero.

Los desafíos para la libertad en el siglo XXI:

Por Guillermo Luis Covernton. Publicado el 29/5/14 en http://guillermoluiscovernton.wordpress.com/2014/05/29/los-desafios-para-la-libertad-en-el-siglo-xxi/

 

Conferencia presentada en la “Segunda Semana da Liberdade”, realizada por el Instituto Liberal do Nordeste, en Fortaleza, Brasil, los días 23 y 24 de Mayo de 2014.

 

Los desafíos de la libertad

 

Agradecimientos:

Estimados amigos: En primer lugar, no puedo dejar de agradecer profundamente la cortesía del Instituto Liberal do Nordeste, a su presidente, Rodrigo Saraiva Marinho, al darme la oportunidad de poder compartir con Uds. tan importantes e interesantes ponencias. Quienes me antecedieron en el uso de la palabra, me han brindado muchos y muy importantes conocimientos que me enriquecen y me honran. Vaya también mi reconocimiento a todos los “palestrantes”.

En siguiente lugar, mi más profundo apoyo a la importantísima tarea de las instituciones hermanas.  Por todas las gestiones y esfuerzos que hacen en defensa de la democracia, la libertad, el estado de derecho y la economía de mercado. Y por el determinante apoyo a estas jornadas, que han hecho posible mi presencia hoy aquí.

Al Instituto Ludwig von Mises do Brasil, y a su presidente, Helio Beltrao, que ha aportado a importantes académicos, como el Prof. Dr. Ubiratán Jorge Iorio, un amigo personal que siempre apoya y difunde nuestras actividades académicas. Estoy en deuda hoy con él, porque esta vez no voy a poder servirle el asado argentino, como la última vez que estuvo en mi casa.

Finalmente quiere pedirles algunas disculpas. En  primer lugar, por dirigirme a Uds. en castellano, ya que no hablo portugués. Confío en que no sea una dificultad insalvable.

En segundo lugar, por venir a hablar de temas principalmente macroeconómicos, en un evento en el que se ha explicado muy bien la importancia que tienen para la libertad cuestiones fundamentales como: Las libertades políticas. El apoyo al emprendedurismo. Las normas constitucionales que reafirman la libertad. La libertad de imprenta. Y la libertad para educarse. Yo voy a intentar hacer una muy breve exposición sobre las amenazas a la libertad que pueden venir implícitas en determinados programas de política económica concreta.

Y espero que esto sirva para apreciar la excelente exposición que seguramente harán el Prof. Dr. Ubiratán Iorio y Raduán Melo, sobre un concreto programa de política económica: El plan Real.

 

Introducción:

 

El orden social de la libertad, nacido en el sueño de los griegos, perfeccionado durante la república romana y consolidado finalmente por la revolución americana, enfrenta tremendos desafíos.

Su mayor virtud es, sin género de dudas, el haber ganado definitiva y universalmente la batalla ideológica. En ninguna sociedad actual, en ninguna parte del mundo, ningún líder se atrevería a discutir las que se consideran sus más conspicuas características:

–          La libertad del individuo para elegir y ser elegido.

–          La necesidad de un gobierno ungido por un proceso democrático, electivo.

–          La duración limitada de los mandatos y la necesidad de su renovación.

–          La limitación al poder del gobernante, dada por una asamblea o parlamento.

Incluso en los regímenes más totalitarios del mundo se afirma que estas libertades y derechos deben ser ejercidos por los ciudadanos[i]. Y lo interesante es ver los argumentos del oficialismo, en ciertos casos[ii].

Pero esto no puede llevarnos a pensar que el orden social de la libertad ha logrado asentarse en todas las sociedades y que el modelo de sociedad, basado en la colaboración social libre y voluntaria, que permite la expresión permanente de todos sus integrantes, a través de cada una de sus decisiones cotidianas no corre peligro. Lúcidos observadores nos viene advirtiendo de los riesgos de ciertas conductas políticas que pueden terminar completamente con el marco político, institucional y económico que conocemos y deseamos, como marco para nuestra vida en libertad.[iii]

Y definimos de esta forma al orden social liberal, porque muchas veces se confunde la herramienta a través de la cual se configura a la sociedad, es decir el mecanismo democrático, con el objetivo de este ordenamiento social e institucional[iv]. El montaje de una escenografía democrática, de ninguna manera nos permite pensar que estamos frente a una sociedad que vive en libertad y respeta los proyectos de vida de cada uno de sus integrantes.

La necesidad  de la limitación del poder, implícita en la idea de los mandatos limitados no puede tergiversarse y bastardearse con la pretensión de re-elegibilidad permanente de algunos de nuestros tiranos de hoy día[v].

El valor supremo es el marco institucional que nos permita preservar la libertad de los ciudadanos. Nos referimos a la construcción y preservación de una sociedad en la que sus integrantes, con sus decisiones permanentes, puedan expresar sus preferencias, sus escalas de valores y jerarquizar sus esfuerzos y sus acciones, encaminadas a determinar qué medios utilizarán para el logro de que objetivos.

Y es que, en esencia, esto es lo que estudia esta rama de la praxeología que conocemos como cataláctica, y que hace a la esencia de la economía.

Y es por esa razón que voy a limitar mi análisis, en esta exposición que presentaré hoy a las amenazas que afectan el acontecer económico y que pueden poner en un serio peligro los cimientos de nuestras sociedades, la estabilidad de sus instituciones y las garantías constitucionales.

Voy a referirme ahora a los aspectos que afectan al funcionamiento económico de una sociedad, porque estos han mostrado ser altamente desequilibrantes del funcionamiento pacífico de esta, y porque fueron uno de los aspectos más enfatizados por los enemigos de la libertad

Subvertir el orden económico, afectando la producción, los precios y la colaboración social, genera el caldo de cultivo ideal para la tiranía.

Voy a recordar a un célebre economista, que estaba en las antípodas de nuestro pensamiento, pero que en esta tema tuvo un acierto indiscutible. Cuando advertía sobre las consecuencias del déficit fiscal como factor de destrucción del orden institucional y de la paz mundial. Me refiero, por supuesto a Lord John Maynard Keynes, y a su obra: “Las Consecuencias Económicas de la Paz”.[vi].

En la misma, como muchas otras posiciones, puede verse una condena fundamentada a la falta de disciplina fiscal.

Voy a volver luego sobre este tema. Ahora voy a referirme a lo siguiente:

 

 

La Manipulación de la moneda:

El mejor concepto que puede tenerse de la moneda, como institución social, es el mismo que tenemos sobre cualquier mercadería que está en el comercio: Es un bien que las personas adquieren para obtener determinados servicios, y del que se desprenden, para adquirir otros. Pensemos en una economía de trueque, donde se cambian bienes por bienes y veamos a la moneda como un bien más: Por lo tanto, se verá sujeta a la ley de la oferta y de la demanda. Cuando la oferta aumente, su precio caerá, cuando la demanda aumente, su precio acenderá.

Por supuesto que, una de las primeras conclusiones que aprendemos cuando abordamos la microeconomía es que los precios de los bienes sufren una feroz manipulación cuando son objetos del monopolio. El monopolista, entendido como el único oferente de cierto bien en determinado mercado, puede manejar el precio a su entera voluntad. Y por supuesto, el precio del monopolio será mucho más alto que el precio que hubiera fijado el mercado.

Por eso afirmamos categóricamente que no hay otro motivo para sostener el curso forzoso de la moneda que el intento de confiscar mediante la inflación  los ahorros del público. Por supuesto, que defendemos la libre competencia de monedas. Pero somos conscientes de que puede ser un objetivo difícil de alcanzar.

Por eso queremos advertir, que mientras tanto, es muy importante defender la libertad cambiaria. El libre acceso a los mercados de divisas. Porque el libre acceso a la compra de moneda extranjera es la segunda alternativa para proteger los ahorros particulares. Pero porque, además, sostenemos que la inflación que se deriva del curso forzoso y del consiguiente monopolio monetario es un mecanismo perverso para promover la dictadura. No solamente para financiar el gasto fiscal excesivo. Porque permite que el gobernante pueda gastar, aún sin el acuerdo o autorización del parlamento. Los ingresos del estado son legítimos, toda vez que provengan de impuestos votados por un asamblea legislativa democrática. La inflación es un recurso ilegítimo, porque escapa al control legislativo. Y además, por su capacidad para destruir las instituciones democráticas.

Manipulación del crédito y orientación arbitraria:

El crédito es una institución esencial al progreso y al crecimiento. La sana teoría económica sostiene y demuestra que el precio de los ahorros debe formarse en un mercado de oferta y demanda, sin restricciones. Y que, de esta forma, la cantidad de fondos ahorrados por lo particulares y familias se hace igual a la cantidad de fondos demandados por los empresarios, para inversión. Es que, mediante el proceso de evaluación de proyectos de inversión, la determinación de su Valor Actual Neto, (VAN) y de su Tasa Interna de Retorno, (TIR), los empresarios deben descartar aquellos proyectos con menor capacidad de repago. Con menos capacidad de creación de valor. El socialismo asume que los ahorros pueden ser confiscados o administrados en forma centralizada, aún contra la voluntad de sus propietarios. Y realiza esta política abusiva a través de las instituciones oficiales de crédito. También, mediante intervenciones arbitrarias sobre la tasa de interés, bajándola artificialmente, por medio de la expansión aparente de los fondos prestables.

Esto suele hacerse reduciendo los encajes bancarios. En sistemas financieros que mantienen encajes fraccionales, los bancos no disponen de la totalidad de los ahorros depositados a la vista. Prestan fondos que los particulares han depositado, pensando en retirarlos en cualquier momento. Este riesgo de “default”,  es evitado manteniendo reservas lo suficientemente altos como para minimizarlos. Pero altas reservas implican menos fondos prestables. Y menos fondos prestables, implican menos rentabilidad.

Pero la contrapartida de mayor rentabilidad es el incremento del riesgo. Por eso los banqueros privados, al tener que competir entre ellos, deben hacer una cuidadosa administración de estas decisión. Los sistemas de banca central que intervienen en este proceso, obligan a las entidades a mantener menores reservas. Incrementan el riesgo de quiebras bancarias, pero impiden que los bancos administren este riesgo. De esta forma, en vez de haber incumplimientos aislados, llevan a problemas sistémicos, en donde todas las entidades quedan comprometidas. Y luego impulsan la aprobación legislativa de rescates financieros que son arbitrarios. Y que se financian con emisión monetaria, inflación y destrucción del ahorro privado.

Pero además, desapoderan a los banqueros de la decisión de financiar o no a ciertos proyectos. Ya no se eligen los proyectos por motivos racionales. Por su tasa de retorno. Se eligen arbitrariamente, por razones políticas, de apoyo al gobierno. Y generan enorme corrupción administrativa, clientelismo política.

Esta conducta gubernamental destruye el estado de derecho. Despoja al sistema capitalista de su principal virtud. Que las ganancias se deriven únicamente de la capacidad de los empresarios de satisfacer las necesidades de los consumidores. Como muy bien describió Ludwig von Mises en su obra “Planing for Liberty”,  en su capítulo: “De las ganancias y las pérdidas” luego expuesto más ampliamente en “La Acción Humana”[vii]. Estas políticas son una de las claves para destruír la democracia, la libertad y el sistema económico.

En este sentido, Marx recomendaba: “Centralización del crédito en manos del Estado por medio de un Banco nacional con capital del Estado y monopolio exclusivo”[viii].

 

Restricciones al libre comercio:

El libre comercio, además de ser un tema moral y de lógica económica, presenta aspectos importantísimos, en lo relacionado con el sector externo de la economía.

El comercio libre es un corolario evidente de la “Ley de asociación”, de David Ricardo[ix]. Uno de los temas preferidos de ese gran profesor que fue Manuel Ayau Cordon[x], y sobre el que luego enfatizara Ludwig von Mises en el 3er apartado del capítulo 8 de “La Acción Humana”, llamado “La división del trabajo”[xi].

Mediante esta pacífica y colaborativa actividad, los agentes económicos crean valor, ya que descubren utilidades marginales ocultas y la forma de satisfacer necesidades más valoradas por los consumidores.  Si la agricultura de subsistencia fue la que sacó al hombre de la miseria famélica, la especialización y la división de las labores, entre aquellos con mayores habilidades y destrezas para cada actividad, le posibilito crear el desarrollo tecnológico actual. Y si esto es válido par el odontólogo o para el ingeniero, que se especializa en su profesión y compra absolutamente todos sus alimentos y vestimenta, es igualmente cierto para los países y para toda sociedad organizada.

Pero, además, puede demostrarse mediante el análisis económico serio, que el exceso de gasto público, por encima de las posibilidades productivas de una sociedad, cualquiera que sea la herramienta de financiamiento que se elija, termina destruyendo el comercio exterior y generando déficit de balance comercial.

Este enfoque ya no es considerado controversial y es totalmente aceptado por los economistas rigurosos. Se le conoce también como el problema de los “déficits gemelos”[xii].

Esto se produce ya que un exceso de gasto público, que supere los recursos del estado, debe encontrar algún mecanismo de financiamiento, porque sinó, llevaría a la quiebra del estado y a su paralización.

Si este exceso de gasto público se pretendiera financia mediante endeudamiento interno, la mayor demanda de fondos prestables, en un mercado relativamente pequeño, como lo es del del propio país, al provocar un aumento de demanda relevante, y una suba de las tasas de interés incompatible con ls condiciones macroeconómicas, incrementa los costos de las empresas, en el corto y largo plazo, pero, además, disminuye la inversión en planta y equipo, lo que elevará los costos en el largo plazo y producirá la pérdida de competitividad internacional de esta economía. A mediano plazo: déficit  comercial.

En cambio, si se pretendiera financiar mediante endeudamiento externo, esta fuente de financiamiento inunda el mercado de divisas de moneda extranjera.  El incremento de la oferta de divisas hace caer correlativamente su precio. Y esto afecta la rentabilidad de la actividades de exportación, ya que el costo de los insumos, medidos en moneda local, se mantiene.

Pero el precio de los productos, que se mantiene en divisas, al ser convertido a moneda doméstica a un precio más bajo, disminuye. Las ganancias se minimizan. Los productores marginales incurren en pérdidas y luego desaparecen. A mediano plazo, déficit comercial.

La emisión comercial produce una suba de precios internos, por inflación que impacta en los costos. Esto hace desaparecer la rentabilidad de los productos exportados, o sino, obliga a devaluar gradualmente la moneda, acompañando esta distorsión. Las sucesivas devaluaciones alejan la inversión, por imposibilidad de calcular con algo de certeza los Valores Actuales Netos, (VAN), y sus Tasas Internas de Retorno, (TIR). En el mediano plazo, disminución de la producción, de la productividad y déficit comercial.

Si se pretendiera financiar mediante el aumento de la presión tributaria, la consecuencia es inediata: Los impuestos son costos. Disminuye la rentabilidad y se repite la secuencia ya mencionada.

El incremento de la presión tributaria, era una de las recomendaciones de Karl Marx[xiii]:

“Solo hay una manera de matar al capitalismo: con impuestos, impuestos y más impuestos”.   

Todos estos desequilibrios nos llevan finalmente a una gradual, pero muy grave pérdida de la libertad. Inflación, controles de precios, limitaciones al comercio exterior que reducen la competencia, generan mayores incrementos de precio, y más riesgo para la actividad comercial.

Esto, combinado con la inflación, generan  tasas de interés en alza, lo cual encarece el financiamiento del capital de trabajo, disminuye la competencia, genera quiebras, desempleo y caos social.

Las garantías individuales son avasalladas, bajo la excusa de que se vive bajo la amenaza de una emergencia económica terminal, que debe conjurarse.

Como corolario, se pierden derechos civiles, libertades esenciales, luego el control de los organismos del estado, se impulsa la discrecionalidad de las políticas, lo cual aumenta el clientelismo político. Todo este caos concluye con la pérdida de los principios republicanos, de la democracia y de la libertad.

Finalmente, no quiero dejar de disculparme por haber hecho una presentación tan sencilla. Pero es que he preferido la claridad, evitando deliberadamente ese tono de arrogancia científica lamentablemente muy común, , en ciertos ámbitos. Por eso mismo quiero dejarles la versión escrita de mi trabajo, que espero, van a encontrar mucho más enriquecedora, luego de la lectura de sus numerosas referencias bibliográficas.

Y, por supuesto, dado que la misma es inédita, original ya que fue  preparada especialmente para este evento, quiero ceder a los organizadores los derechos para poder publicarla de la manera que crean más conveniente. Muchísimas gracias por su inestimable atención.

 

 

[i]  http://www.huffingtonpost.es/2014/03/09/elecciones-en-corea-del-n_n_4928941.html

http://www.infobae.com/2014/03/10/1549011-elecciones-corea-del-norte-100-los-votos-kim-jong-un

 

[ii] http://www.cubadebate.cu/especiales/2013/02/09/elecciones-en-cuba-el-antes-y-el-ahora/#.U3fCVvl5P50

http://www.ecured.cu/index.php/Sistema_electoral_cubano

http://www.cubainformacion.tv/index.php/lecciones-de-manipulacion/48159-elecciones-en-cuba-datos-que-el-mundo-no-debe-conocer-para-que-no-pueda-comparar

 

[iii] http://independent.typepad.com/elindependent/2006/06/declogo_del_pop.html

 

[iv] http://www.cubademocraciayvida.org/web/article.asp?artID=24269

http://economiaparatodos.net/democracia-no-es-lo-mismo-que-libertad/

 

[v] http://www.cubademocraciayvida.org/web/article.asp?artID=24710

 

[vi]http://www.bdigital.unal.edu.co/3542/1/CONSECUENCIAS_ECONOMICAS_PAZ_KEYNES.pdf

http://www.eseade.edu.ar/files/Libertas/3_14_Mises%20Cap%20IV.pdf

 

[vii] http://es.scribd.com/doc/103651247/Ludwig-von-Mises-Planificacion-para-la-libertad-y-otros-ensayos

http://www.usergioarboleda.edu.co/prime/La%20Acci%C3%B3n%20Humana%20de%20Ludwig%20von%20Mises.pdf

 

[viii] http://pendientedemigracion.ucm.es/info/bas/es/marx-eng/47mpc/i2.htm  y también explicado por Charles Phillbrook en  http://www.elcato.org/el-manifiesto-comunista-y-esta-crisis-financiera

 

[ix] https://www.youtube.com/watch?v=TkBw-4SmvYQ

http://www.biblioteca.cees.org.gt/topicos/web/topic-718.html

 

[x] http://www.prensalibre.com/opinion/Dr-Ayau_0_312568784.html

 

[xi] http://www.mises.org/humanaction/chap8sec3.asp#p159

 

[xii]http://www.bbvaresearch.com/KETD/fbin/mult/Economic_Watch_Twin_Deficits_ESP_tcm346-288006.pdf?ts=842014

http://www.eumed.net/cursecon/ecolat/ec/2011/mts.pdf

 

[xiii]http://www.libertarianismo.org/atlasst/media/textos/Frases_Celebres_sobre_los_Impuestos.pdf

 

Guillermo Luis Covernton es Dr. En Economía, (ESEADE). Es profesor de Macroeconomía, Microeconomía, Economía Política y de Finanzas Públicas en la Pontificia Universidad Católica Argentina, Santa María de los Buenos Aires, (UCA). Es director académico de la Fundación Bases.