Argentina se recupera de su propia tragedia chavista

Por Iván Carrino. Publicado el 11/8/17 en: http://www.libertadyprogresonline.org/2017/08/11/argentina-se-recupera-de-su-propia-tragedia-chavista/

 

En el año 2013, Argentina y Venezuela transitaban caminos similares. Mientras la región crecía al 3 % anual con una inflación de 4,5 %, las naciones comandadas por Nicolás Maduro y Cristina Fernández mostraban números mucho peores.

En Venezuela, la economía creció 1,3 % ese año, pero con una inflación de 56,2 % según el FMI. En Argentina, el crecimiento fue un tanto superior (2,4 %), mientras que la inflación estuvo un escalón por debajo, en el 28,3 % anual según datos privados.

Otra característica que hermanaba las economías de Argentina y Venezuela era el control de cambios. En ambos países el gobierno decretaba un tipo de cambio oficial al cual solo podía acceder un puñado de autorizados. El resto debía operar con el dólar del mercado paralelo.

En Argentina, la brecha promedio entre ambos tipos de cambio fue de 60 % ese año. En Venezuela, ya se había disparado al 456 %.

El intervencionismo, el discurso anticapitalista, la inflación, los controles de precios y los avances sobre la prensa y la justicia independiente fueron también características propias de Argentina y Venezuela.

Hoy el país caribeño se hunde en el desastre. La economía sufre hiperinflación e hiper-recesión. Solo un dato ilustra la debacle: en 2016 se fabricaron no más de 3.000 vehículos, mientras en 2007 la cifra alcanzó los 170.000. Es una caída de 98 % en diez años. El sistema político, además, mutó de una democracia populista a una dictadura socialista al estilo cubano.

Argentina, por el contrario, vive una realidad diferente. A pesar de la caída de la economía en 2016, hoy está en pleno proceso de recuperación. Si todo sale como indican las estimaciones privadas, la inflación será la más baja en siete años, mientras que el crecimiento será el más elevado en cinco años. En el plano político, la prensa trabaja libremente, la justicia no se encuentra amenazada y el gobierno de Macri tiende relaciones diplomáticas con el mundo civilizado.

¿Qué pasó con Argentina? Para resumir la respuesta: en las elecciones de 2015, el pueblo le dijo NO al modelo chavista.

 

Reformas urgentes

Tras haberse impedido el proyecto re-reeleccionista de Cristina Fernández de Kirchner, los argentinos asistieron a las urnas en octubre de 2015. Los candidatos de ese entonces ya prometían cambiar de rumbo. El debate, entonces, era si el cambio debía ser gradual o de shock, pero ya no se discutía que había que cambiar.

Finalmente, en la segunda vuelta electoral se impuso Mauricio Macri, el más “antikirchnerista” de los candidatos.

Rápidamente se tomaron algunas medidas que modificaron el ecosistema económico:

1) Se eliminó el control de cambios.

2) Se eliminaron la mayoría de los impuestos a la exportación.

3) Se liberalizaron parcialmente los precios de los servicios públicos como agua, luz y gas.

4) Se normalizaron los procesos para importar, haciéndoselos menos discrecionales.

5) Se implantó en el BCRA un sistema de “metas de inflación” para cuidar el valor del peso.

6) Se implantó un plan de “metas fiscales”, con la propuesta de reducir el déficit paulatinamente.

Las reformas urgentes implementadas por Macri dejaron al descubierto el delicado equilibrio de la economía argentina. Familias y empresas, al tener que pagar más por las tarifas energéticas, restringieron otros consumos. Algunos negocios, incluso, debieron cerrar sus puertas.

Al mismo tiempo, el sinceramiento mostró la verdadera inflación que se ocultaba detrás de los controles y se disparó al 41 % anual.

No obstante, otros indicadores mejoraron. De acuerdo con la Fundación Heritage, el país mejoró su “Libertad Económica” en 6,6 puntos. En dicha mejora destacan los rubros “derechos de propiedad”, “libertad financiera” y “libertad para la inversión”.

Por otro lado, de acuerdo con la Fundación Libertad y Progreso, luego de caer 94 posiciones en su Índice de Calidad Institucional entre 1996 y 2015, el país recuperó cuatro posiciones en 2016.

Menos chavismo, más inversión

Abortar el camino del socialismo venezolano e imponer ciertas reformas liberalizadoras mejoraron el clima de inversión local.

Eso se verifica en los números. De acuerdo con el Banco Central, la inversión extranjera directa creció 92,8 % en 2016; mientras que en los primeros seis meses de este año sigue avanzando a un ritmo del 12,4 %. Por otro lado, de acuerdo con el centro de estudios de Orlando Ferreres y Asociados, en julio “la inversión volvió a mostrar un resultado positivo en el sexto mes del año y acumula cuatro meses consecutivos de expansión”. En el año acumula un avance de 6,4 %.

La consecuencia más palpable es la recuperación económica que mencionábamos. De 15 sectores que componen el PBI, 11 están creciendo en términos interanuales, destacándose el sector agrícola, la construcción, y el transporte y las comunicaciones.

Seguro que Macri no es todo lo liberal que uno desearía. Seguro que todavía queda mucho por hacer para que el país abrace el crecimiento sostenible y vuelva a formar parte del club de los países ricos.

Sin embargo, una conclusión se hace más que evidente: socialismo es sinónimo de pobreza, y abortar el camino hacia él por lo menos ofrece la posibilidad de salir de la misma.

Los primeros “brotes verdes” de la economía argentina así lo prueban.

 

Iván Carrino es Licenciado en Administración por la Universidad de Buenos Aires y Máster en Economía de la Escuela Austriaca por la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid. Es editor de El Diario del Lunes, el informe económico de Inversor Global. Además, es profesor asistente de Comercio Internacional en el Instituto Universitario ESEADE y de Economía en la Universidad de Belgrano.

Argentina y los magros resultados del Índice de Libertad Económica

Por Carlos Alberto Salguero. Publicado el 20/3/14 en http://economiaparatodos.net/argentina-y-los-magros-resultados-del-indice-de-libertad-economica/

 

En los últimos días, The Heritage Fundation difundió la 20ª edición del Índice de Libertad Económica, año 2014. Este índice, que proporciona una herramienta objetiva de análisis para las 186 economías evaluadas, muestra que la libertad económica está una vez más en auge, alcanzado su máximo puntaje en los 20 años de existencia (el puntaje promedio del índice arrojó un incremento cercano al 5%, pasó de 57,6 puntos, en el año de origen, hasta la cifra máxima de 60,3, para el período corriente). Detrás de este récord hay historias de progreso humano y logros de países. Literalmente, miles de millones de personas en todo el mundo cuyas vidas mejoraron de manera efectiva. El sistema de libre mercado impulsó un crecimiento económico sin precedentes en todo el mundo. Durante las últimas dos décadas, en las que la economía global avanzó hacia una mayor libertad económica, la economía mundial logró una verdadera expansión de su PIB de alrededor del 70%.

La libertad económica es el derecho fundamental de todo ser humano de controlar su propio trabajo y propiedad. En una sociedad económicamente libre, los individuos son libres de trabajar, producir, consumir e invertir en todo lo que quieran. Para que esto suceda, los gobiernos permiten que la mano de obra, el capital y los bienes puedan moverse libremente, y se abstienen de la coerción o restricción de la libertad más allá de la medida necesaria para proteger y mantener la libertad misma.

El Índice evidencia que la variable más importante para el incremento sostenido de la riqueza, así como el medio más efectivo para eliminar la pobreza, es la libertad económica.

La variable estadística consta de diez componentes, a saber: derechos de propiedad, libertad frente a la corrupción, libertad fiscal, gasto público, libertad empresarial, libertad monetaria, libertad comercial, libertad laboral, libertad de inversión y libertad financiera. Cada libertad es ponderada por igual en la determinación de las puntuaciones de los países. Los países que consideren las reformas económicas pueden encontrar oportunidades significativas para mejorar el rendimiento económico de estos factores en los que puntúan. Estos factores pueden indicar restricciones limitantes significativas sobre el crecimiento económico y la prosperidad.

Solo seis de las economías clasificadas en el Índice 2014 obtuvieron la designación de “libres”, con puntajes superiores a 80 puntos. Los 28 países siguientes, con puntajes entre 70 y 80, están considerados como “mayormente libres”. Estas 34 economías mantienen y proporcionan un entorno institucional en el que personas y empresas privadas disfrutan de un grado sustancial de

libertad económica en su búsqueda de más oportunidades y mayor prosperidad.

El caso de los países que obtienen puntajes que reflejan incluso niveles moderados de libertad económica (60 o más puntos), la relación entre libertad económica y PIB per cápita es extremadamente significativa. La mayor parte de los países evaluados (117 economías) tienen puntajes de libertad económica que van de 50 a 70. De éstas, 56 economías están consideradas como “moderadamente libres” (puntajes entre 60 y 70) y 61 como “mayormente controladas” (puntajes entre 50 y 60).

Finalmente, veintisiete países tienen economías “reprimidas”, con puntajes inferiores a 50, y ocho, sin clasificación.

El país más libre del mundo es Hong Kong, con 90.1 puntos, y lo ha sido a lo largo de los últimos 20 años de manera consecutiva. Su puntaje general es levemente mejor que el año pasado debido a las mejoras en el tamaño del gobierno y la eficacia de la reglamentación que compensaron una disminución de la libertad frente a la corrupción.

El puntaje de libertad económica de Singapur es 89,4, lo que ubica a este país en el segundo lugar del índice 2014. Su puntuación es 1,4 puntos mejor que el año precedente, debido a las mejoras en la libertad de inversión y libertad laboral que superan a las pequeñas disminuciones de libertad monetaria y libertad de empresa.

En tercer lugar se encuentra Australia con 82 puntos. Su puntaje general es 0,6 puntos menos que el año anterior, con un aumento en la libertad de inversión compensado por la disminución de la libertad monetaria y libertad laboral. Suiza es el cuarto, y primero de Europa, con 81,6 puntos. El quinto puesto muestra a Nueva Zelanda con 80,6 puntos. Y, en el sexto lugar, se ubica Canadá con 80,2 puntos, lo que destaca a este país como la economía más libre de América.

Argentina, por su parte, con un puntaje de 44.6 es, con la sola excepción de Venezuela, la economía menos libre de Sudamérica. Ocupa el puesto 166 en el índice 2014. Su puntaje general se redujo en 2,1 puntos, respecto del año anterior, lo que refleja una disminución sustancial en la libertad de inversión, libertad comercial, libertad de trabajo y la gestión del gasto público. Argentina ocupa el lugar 30 de 32 países del continente, y su puntaje general está muy por debajo de los promedios regionales y mundiales.

La libertad económica de Argentina, durante los 20 años de historia del índice, sumió hasta el estado &”reprimido&”. Con una caída general de puntuación de 23.4 puntos, registró la segunda caída más grave desde que se comenzó a medir la puntuación del Índice de Libertad Económica. Ocho de las 10

libertades económicas se deterioraron debido a las políticas que incluyen severos controles de capital, la fijación de precios, las restricciones a las importaciones, y una serie de nacionalizaciones

La injerencia del Estado en la economía argentina creció substancialmente desde 2003, lo que aceleró la erosión de la libertad económica. Deficiencias institucionales siguen socavando las bases de un desarrollo económico duradero. El sistema judicial se volvió más vulnerable a la interferencia política y la corrupción se volvió frecuente. La presión regulatoria en el sector privado siguió aumentando, con medidas de gasto populistas y el control de precios que distorsionan aún más los mercados.

Por las razones expuestas, en tanto no se advierta la importancia del sólido vínculo entre libertad y desarrollo: no se realizarán cambios estructurales que soslayen estrictas medidas de corto plazo. El futuro de los argentinos seguirá comprometido a prácticas mezquinas que posterguen los intereses de generaciones futuras.

 

Carlos Alberto Salguero es Doctor en Economía y Máster en Economía y Administración de Empresas (ESEADE), Lic. en Economía (UCALP), Profesor Titular en la Universidad Católica de La Plata y egresado de la Escuela Naval Militar.