BIENVENIDOS A UNA LAAAAAAAAAAAAAAAARGA NOCHE DE (FELIZ) ESCLAVITUD.

Por Gabriel J. Zanotti. Publicado el 10/11/20 en: http://gzanotti.blogspot.com/2020/11/bienvenidos-una-laaaaaaaaaaaaaaaarga.html

Corría el año 2000, o 2001, cuando el Rector de una Universidad privada, privada, como todas, de verdadera libertad, envía a todos los profesores una muy buena noticia: el Estado le había dado su aprobación definitiva. Yo respondí que dudaba mucho de que fuera una buena noticia que nosotros, los esclavos, necesitáramos la aprobación del dueño de la granja para existir. Sí, efectivamente, lo redacté, lo firmé y lo envié. No sé por qué, no me respondió.

El episodio muestra lo inadaptados, lo lunáticos, lo marcianos que somos los liberales clásicos, que siempre, siempre (¡qué insoportables no!!!) hablamos, defendemos y difundimos un deber ser, un ideal regulativo de la historia humana: las libertades individuales. Sí, ese “undiscovery country” en busca del cual salieron huyendo de Europa los Padres Fundadores de Estados Unidos, de quienes derivaron la Declaración de Independencia y el Bill of Rights, todo lo cual está a punto de ser letra absolutamente muerta.

Libertad religiosa, libertad de expresión, libertad de enseñanza, libertad de asociación, libertad de comercio, libertad de tránsito, garantías procesales, derecho a la intimidad: todo ello está muriendo hace mucho tiempo en Occidente (lo cual es lo mismo que decir: muere Occidente[1]) bajo el peso del Welfare State, los Estados Providencia, los declamaros derechos sociales, el intervencionismo, el sindicalismo destruccionista[2], la globalización del estatismo[3] a través de las Naciones Unidas y sus organismos de control universal de la educación, la salud, etc., y el nuevo marxismo que bajo el nuevo invento de las nuevas minorías explotadas por el heteropatriarcado, niega los derechos individuales, afirma derechos de colectivos explotados y crea nuevos pseudo-delitos (discriminación, odio, etc.) bajo los cuales encarcelan y persiguen a todo aquel que verdaderamente ejerza sus libertades individuales de religious Liberty y free speech[4].

Y me he quedado corto.

Cuánto se han reído de la supuesta “falsación” de la hipótesis hayekiana del camino de servidumbre (1945), supuestamente porque bajo los “socialismos democráticos” europeos finalmente se había alcanzado la libertad con un estado providente. Durante décadas llamé “soviets” a los Estados de la Unión Europea, bajo la sonrisa de casi todos y también la mía, para no incomodar a este mundo cruel. Cuán verdadera resultó la predicción de Hayek bajo la actual Unión Soviética Universal.

Durante años y años, el estado proveedor de salud y educación eliminó gradualmente las libertades más básicas sin que casi nadie -excepto los molestos liberales clásicos- se diera cuenta. Las licencias para ejercer oficios, los reglamentos para comerciar libremente, las visas, los pasaportes, los permisos para abrir actividades educativas, los planes estatales de educación, los planes estatales de salud, las regulaciones para comerciar, para importar, para exportar, las estatizaciones y expropiaciones, los impuestos a la renta, etc., habían producido un mundo donde todo lo que no estaba expresamente reglamentado, estaba prohibido. El principio básico del Derecho Penal –todo lo que no está prohibido (o sea, delinquir contra la vida, libertad y propiedad) está permitido– desapareció[5]. Y nadie se había dado cuenta. En todo el mundo había una ilusión de libertad, porque luego de cumplir toooooooooooooooooooooooodas las reglamentaciones del dueño de la granja, que tanto nos cuida, entonces podíamos “ejercer nuestros derechos”. Qué horrible ilusión. Qué triste despertar.

Qué triste despertar. Qué triste despertar, sí, porque hasta este año, al menos una cosa nos separaba de Corea del Norte, China, Cuba y otros paraísos. Aparentemente, todos suponíamos que “entrar, permanecer y salir” del territorio, de este o de otro territorio, era algo estable y previsible. Sí, había que cumplir con injustas visas y pasaportes, y sin darnos cuenta éramos vigilados por la Patriot Act (nadie se acuerda, no?), pero en fin, en principio, si teníamos fuerzas, becas, contratos, tiempo o dinero, podíamos al menos probar, arriesgarnos, ir y venir, huir.

Pero este año hemos descubierto que la predicción de Hayek era en serio. Que la servidumbre es verdaderamente tal. Un virus lo justificó[6]. Y con la complicidad de casi todos, autoridades religiosas incluidas[7], un gobierno mundial que creíamos que no existía -ilusos….- metió preso a todo el mundo. Claro, con apariencia de bondad. Stay at home, con supermercados, farmacias, internet -regulado- y Netflix (para unos pocos, obviamente, pero eso qué importa, no?). Pero stay at home y no moleste. Curiosamente, el virus tiene muy baja letalidad. Curiosamente, los gobiernos más estatistas del mundo son los que más aplicaron esas medidas[8]. Curiosamente, le arruinaron los planes a Trump. Pero quien observa curiosidades es un imbécil.

Por ende, fíjense qué bonito. ¿Free speech? No, fact checkers. ¿Libertad religiosa? No, no vaya a ser que te contagies. ¿Libertad de elegir tu tratamiento médico? JUAAAAAAAAAAAAA ¡!! Eso sí, no te quejes: eres libre. Eres libre de sentirte una nena de 6 años siendo un varón de 40 y (este “y” es esencial) que el estado te provea tu identidad de género. ¡Sos libre! Libre…………… Como el sol cuando amanece yo soy libre………

Por ende, gente, ¿qué diferencia tiene el Occidente actual de la última etapa de la Unión Soviética? No sólo ninguna, seguramente tenías más libertad en Moscú con el Gorbachev del 86. Pero ahora, ¿qué diferencia hay con la China Comunista? Un empresario de Pekín se debe sentir muy libre. El estado lo controla para todo, le da permisos para todo, pero él se siente bien, excepto tenga malas costumbres como ser católico del Cardenal Zen o rarezas por el estilo. Adaptate, che. Tené conciencia social……..

Querido lector, yo te hago bromas para que no llores mucho, pero en serio, se acabó. El último espacio de libertad que quedaba, se acabó, y se acabó coherentemente. Ya estabas en una granja universal de esclavos. Despertaste en Marzo de este año, y ni tampoco, porque quizás eres de la pléyade de personas buenas y serias que está de acuerdo con todo esto. Y sí, por eso es una feliz esclavitud. No feliz aristotélicamente, donde la felicidad y la virtud van juntas, pero sí una felicidad ligeramente epicúrea, donde se siente bien el placercito de ser cuidado por expertos. Lo estás sintiendo desde que naciste. Ahora llegaste al clímax del beneficio secundario de esa enfermedad llamada alienación.

Claro, cada tanto aparecen tipos molestos como yo, pero no te preocupes, ya los fack checkers te protegerán de mi “negación de los facts”[9], ya cada vez Facebook y Google estarán atentos a que escritos como este no se sigan filtrando.

Y tú, liberal clásico, caballero de triste figura, prepárate para una laaaaaaaaaaaaaaaaaarga noche de esclavitud. Nosotros no tenemos anestesia. Nosotros no vivimos en la ilusión. Nosotros vemos al dueño de la granja. Baja tus expectativas, hermano esclavo. Pero mantén la frente alta. Resiste mientras puedas, y si no, recuerda que la historia humana es la cruel Historia de Caín[10].


[1] http://gzanotti.blogspot.com/2020/06/muere-occidente.html

[2] https://www.libertadyprogreso.org/2018/10/05/los-sindicatos-del-derecho-de-huelga-a-la-fuerza-de-los-bestias/

[3] Ver Ravier, A.: https://puntodevistaeconomico.files.wordpress.com/2012/03/pm_ravier_globalizacion.pdf

[4] https://www.amazon.com/-/es/Gabriel-J-Zanotti-ebook/dp/B07WW9MRP7

[5] https://institutoacton.org/2016/06/08/la-obsesion-reglamentarista-gabriel-zanotti/

[6] https://www.amazon.es/contra-cuarentena-obligatoria-conspiraciones-razonamiento-ebook/dp/B08JJTZWPM  

[7] http://gzanotti.blogspot.com/2020/07/ordena-estado-que-tu-siervo-escucha.html

[8] http://gzanotti.blogspot.com/2020/08/la-dictatura-de-los-paradigmas.html

[9] http://gzanotti.blogspot.com/2020/08/la-peligrosa-ignorancia-de-los-fact.html

[10] https://eseade.wordpress.com/2017/10/27/la-historia-humana-es-casi-la-historia-de-cain/

Gabriel J. Zanotti es Profesor y Licenciado en Filosofía por la Universidad del Norte Santo Tomás de Aquino (UNSTA), Doctor en Filosofía, Universidad Católica Argentina (UCA). Es Profesor titular, de Epistemología de la Comunicación Social en la Facultad de Comunicación de la Universidad Austral. Profesor de la Escuela de Post-grado de la Facultad de Comunicación de la Universidad Austral. Profesor co-titular del seminario de epistemología en el doctorado en Administración del CEMA. Director Académico del Instituto Acton Argentina. Profesor visitante de la Universidad Francisco Marroquín de Guatemala. Fue profesor Titular de Metodología de las Ciencias Sociales en el Master en Economía y Ciencias Políticas de ESEADE, y miembro de su departamento de investigación. Publica como @gabrielmises

Reservas: el Gobierno ataca la fiebre en vez de la infección

Por Julián Obiglio. Publicado el 8/1/14 en:

Frente a la caída de reservas del Banco Central de esta semana, el Jefe de Gabinete ha expresado que “lo importante es quebrar la lógica de convertibilidad” ya que “no necesariamente tiene que haber una asociación entre el volumen de reservas y la base monetaria”.

Si bien ello es técnicamente cierto, sería aplicable exclusivamente a un país con niveles de seguridad jurídica, equilibrio fiscal, libertad de comercio y  previsibilidad como los de Suiza. En Argentina todos los indicadores y valores están en alerta amarilla, con tendencia hacia el rojo, por lo tanto la caída de reservas se convierte en una variable a la cual la sociedad comienza a prestarle especial atención. Sucede lo mismo que vimos con las mediciones del ‘riesgo país’ durante el 2001: nadie sabía muy bien qué implicaba su escalada, pero todos tenían la certeza que era algo negativo.

Mientras tanto, el Gobierno centra su atención en los métodos que debe aplicar para detener la caída de reservas (la fiebre), en vez de atender las causas de dicha realidad (la infección). El equipo económico y la Presidenta siguen sin comprender que el valor de la moneda y el nivel de reservas serán estables cuando se procure lograr un equilibrio fiscal y no exista un déficit que deba ser financiado con la emisión de billetes en cantidades superiores a las que la gente (el mercado) demanda.

La emisión de billetes de los últimos seis años ha aumentado un 350%, mientras que la producción ha crecido un 50%, y ello provoca que cada día menos gente quiera ahorrar en pesos y que la mayoría busque escapar hacia otras monedas basadas en sistemas jurídicos y económicos más serios y previsibles. Debemos tener en claro que cuando la gente compra dólares o euros, no busca solamente el papel color verde, sino que está comprando la seguridad jurídica y económica que le brindan el sistema norteamericano o el europeo.

En los últimos tres años la pérdida de reservas fue del 40% (unos u$s 22.000 millones) y ellas fueron utilizadas para cubrir un déficit fiscal cada día mayor, la falta de ingreso de divisas, la huida de capitales y la importación de la energía que nuestro país dejó de producir. En el mismo período de tiempo Uruguay aumentó sus reservas un 107%, Perú un 49%, Chile un 47%, México un 55%, Brasil un 30% y Colombia un 55%.

El escenario actual nos muestra entonces un exceso de pesos en circulación que aumenta día a día, un estancamiento en el ingreso de dólares, un Estado deficitario y un panorama general de desconfianza hacia las instituciones, con violaciones evidentes al libre comercio, a la propiedad privada y a la previsibilidad para hacer negocios. Frente a todo ello, la caída de las reservas del BCRA se convierte en un indicador más que refleja un panorama poco alentador.

El Gobierno debe enfocar su atención en la infección ya que por más que en esta oportunidad logre bajar la fiebre, si no soluciona los problemas de fondo, ella volverá a aparecer con mayor intensidad. Si comienza a reencauzar las expectativas, acepta reducir el déficit fiscal, aumenta la seguridad jurídica y respeta el libre comercio, logrará niveles de previsibilidad en los cuáles el volumen de reservas del Banco Central no será un tema determinante para el futuro del país. Si no lo hace, asistiremos a una película que todos los argentinos pensamos que no volveríamos a tener que ver.

Julián Obiglio es Diputado Nacional y egresado de ESEADE.

Belgrano, muy lejos de la Presidenta.

Por Alberto Benegas Lynch. Publicado el 12/7/13 en http://www.lanacion.com.ar/1600251-belgrano-muy-lejos-de-la-presidenta

Conjeturas un tanto estrafalarias esbozadas por la Presidenta en el Día de la Bandera, en Rosario, nos mueven a intentar alguna aclaración respecto del creador de la insignia patria. En su autobiografía, Belgrano consigna que, si bien se graduó de abogado en España, su interés residió principalmente en la economía. Por su parte, en el relato autobiográfico de Alberdi, éste destaca el liberalismo de su padre, quien entabló una estrecha amistad con Belgrano (el autor intelectual de nuestra Constitución sostuvo que, en gran medida, la Independencia lamentablemente trocó de colono: de la metrópoli a los gobiernos patrios, “siempre máquinas fiscales”).

Luis Roque Gondra apunta: “La obra económica de Belgrano es tan transparente y candorosa que puede señalarse en ella, sin esfuerzo, el grupo de escritores que influyeron profundamente en su espíritu”, y subraya la influencia preponderante de Adam Smith. Así, en el número inaugural del Correo de Comercio, periódico inspirado por Belgrano, aparece un resumen de la sección primera del libro cuarto de la obra cumbre del célebre economista escocés.

En Escritos económicos , donde se recopilan trabajos de Belgrano, se lee: “El hombre sólo trabaja en aquellos ramos en que concibe puede sacar utilidad, y si ésta se la limita la tasa en términos que le deje muy poco y ningún logro, no haya remedio que vuelva a dedicarse a ninguno de aquellos ramos [?] no hay fiel ejecutor ni tasa mejor que la concurrencia: ésta es la que nivela y arregla los precios entre el comprador y el vendedor; ninguna cosa tiene su valor real ni efectivo en sí mismo, sólo tiene el que nosotros le queremos dar y éste se liga precisamente a la necesidad que tenemos de ella”.

Esta reflexión de Belgrano no sólo alude al eje central del mercado en cuanto a la importancia de la libertad de precios al efecto de asignar bien los siempre escasos recursos, sino que se adelantó a la teoría subjetiva del valor hasta entonces impregnada por la errada tesis del valor-trabajo. Recién en 1870, primero William S. Jevons y León Walras, y luego con mucha mayor profundidad Carl Menger, desarrollaron la teoría de la utilidad marginal en el contexto de la subjetividad de las valorizaciones. A diferencia de lo expuesto por Karl Marx, dieron por tierra con la plusvalía en la que descansa la teoría de la explotación, tal como lo desarrolló en detalle Eugen Böhm-Bawerk.

Hay muchas lecturas de Marx, pero es de interés resaltar una especulación sobre su honestidad intelectual: una vez rebatida la antedicha tesis central, no publicó nada más sobre el tema a pesar de contar con 49 años y de haber sido un escritor prolífico. Sólo dos apuntes fueron posteriores, el referido al programa Gotha, dirigido al oportunismo de Ferdinand Lasalle, en el que modifica la forma de remuneración, y el folleto de poco más de treinta páginas sobre las comunas de París. En efecto, luego de publicado el primer tomo de El Capital , en 1867, se abstuvo de publicar sobre el eje central de su teoría, a pesar de que tenía redactados los otros dos tomos de esa obra, tal como informa Engels en la introducción al segundo tomo, publicado veinte años después de la muerte de su autor (ocurrida en 1883) y 30 años después de aparecido el primer tomo.

Sin duda que a fines del siglo XVIII y principios del XIX no puede esperarse de Belgrano una actualización y coherencia compatibles con fértiles contribuciones posteriores, tal como calibrarán futuras generaciones nuestros conocimientos actuales, ya que éstos están formados por corroboraciones siempre provisorias sujetas a refutaciones en un contexto evolutivo.

Resulta paradójico, pero hoy el cuadro de situación no ha cambiado respecto de las preocupaciones medulares de Belgrano y de Alberdi en cuanto a la libertad de comercio y al respeto a los derechos individuales. Sin embargo, hay quienes son españolistas en el peor sentido -imperial, inquisitorial y franquista-, aunque se llenan de escarapelas como si no hubiera una contradicción flagrante entre ambas actitudes.

Las consideraciones de Belgrano respecto de la necesidad del funcionamiento libre de los precios se basan en que son las únicas señales para operar, aunque queden desfiguradas en la medida de la intervención de los aparatos estatales. No son indicadores caprichosos, se deben a las prioridades para el uso de los factores de producción que derivan de la institución de la propiedad privada, que a su vez aparece debido a que los bienes son escasos.

En un mercado abierto y competitivo (o de libre concurrencia, como decía Belgrano) el cuadro de resultados revela la eficiencia de cada cual para atender las demandas de su prójimo. En este proceso, las ganancias constituyen un premio por los aciertos, y los quebrantos castigan a quienes no dan en la tecla con los requerimientos de los demás. Distinto es lo que ocurre con los empresarios prebendarios que obtienen sus beneficios fruto del latrocinio debido a su cercanía con el poder, que les otorga privilegios inaceptables en una sociedad abierta (en la época de Belgrano, los comerciantes ligados a la corona española; en la actual, los amigos del Gobierno y aplaudidores oficiales).

Hoy reaparecen funcionarios megalómanos que pretenden administrar precios, sin comprender la naturaleza del conocimiento fraccionado y disperso, por lo que inexorablemente concentran ignorancia. Es del caso ilustrar el tema con la tragicómica suerte de la divisa estadounidense: se implantan cepos, controles, formularios, compromisos forzados, sabuesos propiamente dichos y de los otros para perseguir a ciudadanos pacíficos que sólo pretenden disponer de lo suyo, todo para generar faltantes, blue , paralelo, negro y seminegro, en lugar de comprender que el precio libre que establece el mercado (es decir, la gente a través de arreglos contractuales voluntarios) no hay faltante alguno, del mismo modo que ocurre con las zanahorias y los calzoncillos.

Como también indica Gondra, las ideas de Belgrano dejaron su impronta en no pocos próceres. Por ejemplo, en Mariano Moreno, un adalid del librecambio a nivel internacional, quien en La representación de los hacendados escribió que “el contrabando subrogó el lugar del antiguo comercio” a raíz de los controles burocráticos a las importaciones y exportaciones. Conviene repasar la historia para no repetir errores.

Alberto Benegas Lynch (h) es Dr. en Economía y Dr. En Administración. Académico de la Academia Nacional de Ciencias Económicas y fue profesor y primer Rector de ESEADE.