¿PROHIBIDO BAÑARSE EN LA FUENTE?

Por Gabriel J. Zanotti. Publicado el 15/12/19 en: http://gzanotti.blogspot.com/2019/12/prohibido-banarse-en-la-fuente.html

 

Entre las múltiples cuestiones políticas y sociológicas que se discuten en estos momentos en Argentina, hay un detalle, aparentemente menor, pero, me arriesgo a decirlo, creo que es el esencial.

He visto en las redes muchas manifestaciones de desprecio hacia los que se bañaron en fuentes públicas durante la ceremonia de cambio de gobierno. Los bañistas en cuestión no estaban protestando ni destruyendo nada.  Estaban muy contentos y paliando el calor.

Es su cultura. Son sus valores. Y no son manifestaciones violentas, no atacaron propiedades privadas ni molestaron a nadie. Son, sencillamente, otras creencias.

Otras creencias que están a tono de otras que no son precisamente anglosajonas o japonesas, tal vez más proclives al desarrollo económico y político de corte liberal clásico.

Pero son. Manifiestan una argentina profunda que nunca fue realmente entendida -entender no es estar de acuerdo- por otra argentina, ilustrada, europea, aristocrática -que no es oligarquía-.

Ambas argentinas pueden ser muy violentas cuando es necesario. Lo que llamamos Argentina es en realidad un matrimonio fallido y de conveniencia, a regañadientes, entre esas dos argentinas, que se desprecian con un odio inconmensurable.

Los habitantes de una argentina creen que basta con sacar una legislación que diga “no te bañarás en una plaza pública”, y ya está. La misma ingenuidad de la Revolución Libertadora que pensaba que la solución era prohibir pronunciar el nombre “Perón”. El resultado, como ven, fue fascinante.

La única transformación viable es la cultural. Lo cultural no nace de la fuerza. Son las creencias de las que hablaba Ortega, las tradiciones de Hayek, los horizontes de Gadamer. Son las necesarias internalizaciones de conductas que suplen lo que la razón no puede todo el tiempo reflexionar. Hayek dixit, liberales. Lo leyeron, lo repitieron pero parece que nunca lo entendieron.

Estos valores no se pueden imponer por la fuerza. O, como mucho, algún cambio institucional puede producir algún “efecto aprendizaje”, pero cuidado: puede. No necesariamente. Las ideas impuestas por la fuerza, contra creencias que habitan en lo más profundo del inconsciente colectivo, están destinadas al fracaso.

Los valores sólo pueden evolucionar lentamente.

¿Y entonces? Entonces saberlo. La buena aristocracia consiste en saberlo.

Ignorarlo y, por ende, escandalizarse, sorprenderse y violentarse, sólo es fruto de un racionalismo ingenuo.

Mi padre, cuando llegaba a casa, no se sacaba la corbata, se ponía un saco fumar y se ponía a leer a Chejov mientras escuchaba a Mozart. Nunca se bañó en una plaza. Pero al final de su vida se dio cuenta de que la civilización y la barbarie tenían que tener una instancia superadora de su historia.[1]

[1] http://gzanotti.blogspot.com/2019/05/civilizacion-y-barbarie-100-anos.html

 

Gabriel J. Zanotti es Profesor y Licenciado en Filosofía por la Universidad del Norte Santo Tomás de Aquino (UNSTA), Doctor en Filosofía, Universidad Católica Argentina (UCA). Es Profesor titular, de Epistemología de la Comunicación Social en la Facultad de Comunicación de la Universidad Austral. Profesor de la Escuela de Post-grado de la Facultad de Comunicación de la Universidad Austral. Profesor co-titular del seminario de epistemología en el doctorado en Administración del CEMA. Director Académico del Instituto Acton Argentina. Profesor visitante de la Universidad Francisco Marroquín de Guatemala. Fue profesor Titular de Metodología de las Ciencias Sociales en el Master en Economía y Ciencias Políticas de ESEADE, y miembro de su departamento de investigación. Publica como @gabrielmises

UNA PREGUNTA A LOS ANARCO-CAPITALISTAS.

Por Gabriel J. Zanotti. Publicado el 4/8/13 en http://www.gzanotti.blogspot.com.ar/

La pregunta no es mía, se la escuché a Ezequiel Gallo creo que en el 85 u 86 en el Departamento de Investigaciones de Eseade, que él dirigía. (Yo era muy joven y era tan tonto que pensaba que me iba a jubilar en ese Departamento…..)
Pero la voy a reformular. A pesar de los años ya transcurridos y el abundante debate sobre el tema, no he encontrado respuesta.
Supongamos que fundamos un country, o una free-city, con todo absolutamente privado, sin interferencia de ningún estado, intentando la plena vigencia del principio de no agresión.
Cada uno de sus habitantes tendría su propiedad, desde luego, y habría algunos bienes públicos privados libremente decididos en el acto fundacional. El country tendría una administración para los bienes públicos privados que pudiera haber, y obviamente todos habríamos decidido libremente pagar las cuotas de mantenimiento de esa administración en común. Habría desde luego libre entrada y salida de bienes y de personas.
Vuelvo a decir, todo sería totalmente privado. Tal vez, como en las circunstancias actuales muchos estatistas querrían invadirnos, uno de los bienes públicos privados podría ser una defensa en común contra una eventual invasión externa a gran escala. El que no quiera pagar esa cuota, que no la pague, aunque habría que ver si comenzarían a cumplirse las predicciones sobre ese free rider ya muchas veces analizadas.
Supongamos que pasa el tiempo, todo anda bien, nadie nos invade y ya han pasado tres generaciones. Supongamos que yo hubiera nacido en la casa de mi abuelo, quien fuera uno de los propietarios/fundadores del country. Supongamos que, esgrimiendo el principio de no agresión, yo no quisiera pagar más la cuota de mantenimiento. Ok, me podrían decir los actuales miembros de la administración: nadie obligó a su abuelo a estar aquí. El vino porque quiso y porque quiso acordó, junto con todos los demás, en iguales condiciones, que hubiera este sistema de bienes públicos privados, llamados club-goods, y que respetan totalmente el ppio. de no agresión, porque nadie inició la fuerza contra su abuelo. Pero resulta que usted ha nacido en su propiedad y por ende el principio se traslada transitivamente. Nadie lo obliga a estar aquí. Puede irse.
Ok. La pregunta es: ¿qué diferencia habría con un estado liberal clásico, con total libre entrada y salida?
Gabriel J. Zanotti es Doctor en Filosofía, Universidad Católica Argentina (UCA).  Es profesor full time de la Universidad Austral y en ESEADE es Es Profesor Titular de Metodología de las Ciencias Sociales en el Master en Economía y Ciencias Políticas de ESEADE.