Ola progresista y corrupta en América Latina

Por Roberto Cachanosky. Publicado el 21/5/17 en: http://economiaparatodos.net/ola-progresista-y-corrupta-en-america-latina/

 

Los sistemas intervencionistas son corruptos por definición. Por eso detestan tanto el libre mercado

No terminó de estallar el escándalo de las coimas que habría autorizado Temer que estalló otro escándalo: Dilma y Lula habrían cobrado U$S 150 millones de coimas para obtener créditos blandos del banco estatal de fomento.

En Argentina, donde la justicia parece ser más lenta que en Brasil, tenemos los casos de López revoleando bolsos en los conventos con dólares provenientes de la obra pública, a Lázaro Báez procesado por corrupción en la obra pública, al igual que Cristina Fernández y hasta la impresentable Hebe de Bonafini. Además, en Salta, Milagro Sala también está procesada por defraudación al estado con fondos público y el listado sigue.

En los últimos 15 años parte de América Latina fue asolada por una ola populista llamada progresismo. Los excelentes precios internacionales de las commodities permitieron que gobiernos llamados progresistas llegaran al poder y se mantuvieran en el mismo gracias a los recursos extras que recibían por los precios de exportación. Argentina, Venezuela, Brasil, Bolivia, Ecuador cayeron en manos de estos gobiernos que, supuestamente, venían a defender a los pobres. Sin embargo sus políticas económicas naufragaron y, en algunos casos, han generado verdaderas crisis humanitarias como es el caso de Venezuela, donde la dictadura chavista es de un salvajismo que hacía rato no se veía en el mundo.

Ahora bien, el denominador común de todos estos casos de corrupción es que en nombre del progresismo los gobiernos intervinieron en la economía ya sea redistribuyendo ingresos, otorgando subsidios, privilegios de todo tipo, regulando, en fin estableciendo un sistema económico donde la firma de un funcionario público decretaba el éxito económico de una persona o sector o bien su muerte. El éxito de una empresa no depende de abastecer bien al consumidor en estos sistemas intervencionistas populistas denominados progresistas, sino que depende del favor del funcionario público. Es el burócrata, en cualquier nivel del estado en que se encuentra, el que con su sello y firma decide quiénes son los ganadores y quiénes son los perdedores del sistema económico.

Por ejemplo, si hay créditos con tasas menores a las de mercado que otorga el estado, es un bocado delicioso para los corruptos de siempre administrar esos fondos. ¿Por qué distribuir bajo algún criterio caprichoso esos escasos créditos subsidiados si finalmente pueden repartirse en base a la coima que le paguen al que tiene que firmar?

Se sabe que en períodos de controles de precios o de importaciones y demás regulaciones, florecen los estudios “económicos” que detrás de un disfraz de profesionalismo, en rigor se dedican a hacer contactos con los funcionarios del caso para lograr sus firmas para autorizar un aumento de precio, una importación o cualquier otro trámite burocrático. Esos “asesores económicos” suelen pasearse por los programas de televisión haciendo declaraciones políticamente correctas para agradar el gobierno de turno y tratando de dar una imagen de profesional equilibrado. Venden un personaje pero en realidad su negocio más rentable es hacer el contacto entre la empresa que necesita un aumento de precios, un subsidios o los que sea y el funcionario que aprueba el privilegio. Las coimas corren por todos lodos en esos sistemas intervencionistas. Hasta ha habido casos de legisladores que lanzaron proyectos de regulación que perjudicaban a algún sector en particular para coimear al sector. ¿Cómo? Pidiendo un precio para retirar el proyecto de ley.

Los sistemas intervencionistas son corruptos por definición. Por eso detestan tanto el libre mercado. Porque donde hay un estado limitado, se reducen notablemente los casos de corrupción por la sencilla razón que el funcionario de turno no tiene la autoridad para declarar ganadores y perdedores. Su firma no tiene ese poder en un gobierno limitado. Por eso los “progresistas” detestan el libre mercado y un gobierno limitado. Les arruina el negocio.

Estos populistas progres que han circulado en los últimos años por gran parte de América Latina, primero endulzaron al pueblo dándole dádivas. Cuantos más pobres, más dádivas y más votos cautivos. Mientras la gente recibía las dádivas y otros compraban el televisor o el celular en cuotas, estos progresistas robaban a cuatro manos. Para ellos el progresismo es un negocio redondo del que pueden hacer fortunas. Ser gobierno significa un gran negocio personal. Llegar a la presidencia de la nación dejó de ser un servicio público para transformarse en una gigantesca máquina de corrupción y de acumular fortunas. Las regulaciones, la obra pública y los fondos destinados a programas sociales son cifras millonarias que aportan una caja de corrupción fenomenal. Ya ni siquiera defienden el intervencionismo estatal y la distribución de burros que son, por el contrario son muy vivos, porque defender el intervencionismo y la distribución del ingreso les ha generado fortunas inimaginables a buena parte de la dirigencia política.

En síntesis, América Latina ha sufrido una oleada de populismo progre no por una cuestión ideológica, sino que esos delincuentes manipularon a pueblos incultos (la falta de educación en los pueblos es otro ingrediente fundamental para que florezca estos sistema corruptos) y vieron la oportunidad de hacerse la América.

La corrupción fue el objetivo de sus campañas políticas. El envoltorio fue el progresismo que vendieron como gente que venía a establecer la justicia social. El resultado pueblos más pobres, oprimidos y países que deberán soportar un largo período recuperación hasta que la gente pueda volver a tener un nivel de vida digno.

 

Roberto Cachanosky es Licenciado en Economía, (UCA) y ha sido director del Departamento de Política Económica de ESEADE y profesor de Economía Aplicada en el máster de Economía y Administración de ESEADE.

En contra de Nash y el dilema del prisionero

Por Carlos Alberto Salguero. Publicado el 27/6/15 en: http://www.rionegro.com.ar/diario/en-contra-de-nash-y-el-dilema-del-prisionero-7734964-9539-nota.aspx

 

El célebre matemático y economista John Forbes Nash, quien fuera galardonado con el Nobel de Economía en 1994 y el Premio Abel de la Academia Noruega de Ciencias y Letras durante el presente año, ha dejado un enorme legado con repercusión en diversos ámbitos científicos.

Entre sus principales aportes se destacan: geometría diferencial, ecuaciones en derivadas parciales y, especialmente, teoría de los juegos.  Este último campo refiere a un área de la matemática aplicada que utiliza modelos para estudiar interacciones. Dichos procesos se formalizan en estructuras de incentivos ―juegos― a fin de tomar decisiones.

Nash introdujo el concepto de juegos no cooperativos. La distinción ente juegos cooperativos y no cooperativos radica en la posibilidad o imposibilidad de realizar coaliciones. En este caso, bajo la perspectiva del autor, se busca ofrecer una interpretación de las decisiones óptimas que son tomadas en entornos donde los costes y beneficios de cada opción están fijos de antemano. Las investigaciones estudian tanto las estrategias como el comportamiento previsto y observado de los individuos durante el juego. Algunos tipos de interacción aparentemente distintos pueden presentar estructuras de incentivos similares. Por ejemplo, el tipo de juego tratado en este artículo que, no obstante resultar a priori un enfoque pedestre, implica un tema de importancia singular: vulnerar presuntamente a las instituciones jurídicas.

Durante el pasado mes de marzo, el empresario Lázaro Báez reclamó su sobreseimiento en la causa por lavado de dinero que instruye el juez Sebastián Casanello y aseguró que Leonardo Fariña, operador en la compra de la estancia El Carrizalejo de Mendoza, “mintió descaradamente” ya que nunca tuvo “trato personal” con el detenido en la cárcel de Ezeiza.

El titular de Austral Construcciones, Báez, al tiempo que rechazó ser el dueño de la empresa Helvetic Service Group, fundó su petición de sobreseimiento al sostener que “he sido injustamente imputado en esta causa, la cual deberá ser archivada respecto de mi persona”, pero, al menos por el momento, no ha tenido éxito.

El campo en cuestión fue adquirido por Leonardo Fariña “en comisión”, es decir, a nombre de un tercero, el 16 de diciembre de 2010, por la cifra de cinco millones de dólares; no obstante, dos años más tarde,  el 21 de diciembre de 2012, el inmueble fue vendido a Roberto Erusalimsky por solo 1,8 millones. Uno operación que en precios absolutos arrojó un déficit de 3,2 millones de la divisa norteamericana o, puesto en términos porcentuales,  una tasa efectiva anual negativa del 40 por ciento. ¡Un verdadero escándalo!

Por su parte, Fariña, preso desde hace 15 meses acusado de haber evadido más de 28 millones de pesos ―en la causa que ha sido asignada al juez federal Alberto Recondo―, había declarado ante el juez Casanello, hace dos años, que Lázaro Báez le “encomendó” comprar un campo en la provincia de Mendoza. A partir de ese momento, el “valijero” comenzó a torcer su relato y, en marzo de este año, asesorado por nuevos abogados, declaró que la operación la hizo en realidad para el empresario Carlos Molinari.

La teoría de los juegos resulta especialmente útil para tomar decisiones en las condiciones de incertidumbre que son analizadas. No obstante, ya que los juegos dinámicos con información incompleta son técnicamente más difíciles de resolver, se considera un simple juego de una acción por jugador. El ejemplo concreto es una versión del famoso y aparentemente paradójico caso de interdependencia que aparece en muchos contextos: el dilema del prisionero. Humoradas aparte, el dilema del prisionero es un problema fundamental de la teoría de juegos que se pone en evidencia cuando dos personas pueden no cooperar incluso si ello va en contra del interés de ambas.

La idea original del dilema citado se basa en una historia ficticia de dos cómplices de un delito capturados por la policía.  La policía recluye a los delincuentes en celdas separadas y, como  no hay pruebas suficientes para condenarlos,  le ofrece a cada uno el mismo trato.

El juego, en este caso, se lleva a cabo entre dos jugadores: Báez y Fariña. Cada uno puede elegir entre cooperar y traicionar. Si ambos cooperan, los dos jugadores alcanzan una condena mínima, 5 años de prisión. Si los dos traicionan, ambos serán condenados a 10 años; pero si uno coopera y el otro traiciona, cada uno obtiene 25 años de prisión y libertad, respectivamente. En juegos no repetitivos, traicionar es la estrategia dominante para ambos jugadores.

El juego se aplica a todas aquellas situaciones en las que la recompensa de los jugadores, el pago, depende no sólo de sus propias acciones sino también de las acciones de los demás jugadores. Dado que sólo hay dos jugadores, la interdependencia entre ambos se puede representar mediante una matriz de pagos  (arreglo de filas y columnas) como se ilustra a continuación:

 

 

                     Báez    

     Fariña

Coopera Traiciona
         Coopera 5,5 25,0
Traiciona 0,25 10,10

 

La mejor estrategia para ambos jugadores (en términos de años de condena) es que los dos elijan cooperar, pero, como cada uno actúa exclusivamente en su propio beneficio, ambos tomarán la decisión de traicionar. Traicionar para los jugadores constituye un equilibrio Nash o equilibrio del miedo, lo cual no supone que se logre el mejor resultado conjunto para los participantes, sino, únicamente, el mejor resultado para cada uno de ellos considerado individualmente. De hecho, como ha sido expuesto, es posible que el resultado fuera mejor para todos si los jugadores coordinaran sus cursos de  acción.

Una reacción habitual al dilema del prisionero es pensar que ningún prisionero racional va a traicionar. Fariña no traicionaría porque tendría temor de las represalias de Báez  o se sentiría culpable pensando que Báez no se lo haría a él. Sin embargo, este razonamiento es engañoso  pues modifica la estructura de recompensas del juego al modificar la matriz de pagos.

Para entender el dilema del prisionero hay que jugar claro e imaginar prisioneros preocupados únicamente por la duración de sus condenas. En ese marco, se denomina estrategia dominante a la mejor estrategia que pueda tomar un individuo cualquiera sea la decisión tomada por el otro jugador. Y esa decisión es traicionar. Tal como indica la estrategia de Nash y la jugada de Báez que ha sido manifiesta ante el juez Casanello.

Lo que no está claro es el proceder de Fariña quien, a menos que tenga en mente convocar a Ron Howard ―ganador de un Oscar como Director de la película A Beautiful Mind (inspirada en la vida de John Forbes Nash)― para que realice otra saga del filme (eventualmente, Una mente más brillante que la de Nash), tendría que atenerse a las estrategias del juego, pues, de no actuar en consecuencia, no podrá modificar su situación procesal por largo tiempo. Y, según sus recientes declaraciones a la prensa, en lugar de dedicar tiempo a estudiar informalmente derecho económico, debiera tratar de entender a Nash y el dilema del prisionero.

 

Carlos Alberto Salguero es Doctor en Economía y Máster en Economía y Administración de Empresas (ESEADE), Lic. en Economía (UCALP), Profesor Titular en la Universidad Católica de La Plata y egresado de la Escuela Naval Militar.

Tergiversar el sentido de las palabras para violar derechos

Por Roberto H. Cachanosky. Publicado el 14/6/15 en: http://economiaparatodos.net/tergiversar-el-sentido-de-las-palabras-para-violar-derechos/

 

Acá hay un actuar tiránico y por lo tanto ilegal del gobierno para preservar su propio pellejo

La semana pasada Kicillof reveló el inicio de un operativo de fiscalización para profundizar los controles en materia de prevención de lavado de activos, intermediación financiera y cambiaria ilegal. Según dijo el ministro, es un operativo conjunto con el Banco Central de la República Argentina, la Comisión Nacional de Valores, la Unidad de Información Financiera y la Procuradoría de Criminalidad Económica y Lavado de Activos (PROCELAC).

En la conferencia de prensa, Kicillof afirmó que “se puede comunicar, preservando datos sustanciales para la investigación, que se han encontrado severas violaciones de las regulaciones vigentes”.

Y, finalmente, para impresionar, informó que: “se ha encontrado una suma de dinero que ronda el millón de pesos y no pudo ser justificada por ninguna de las entidades, como así también inconsistencias contables y tickets con operaciones cambiarias ilegales”.

Cuando uno lee todo esto parce que estuviéramos en manos de los héroes que luchan contra la corrupción y el terrorismo, pero realmente han dado vuelta de tal manera el sentido de las palabras que lo que parece ser una acción de gobierno en protección de los individuos, no es otra cosa que un ataque a la libertad de las personas y además causa carcajadas escuchar al ministro decir que encontraron 1 millones de pesos que no puede ser justificado su origen. Está hablando de 1 millón de pesos que al tipo de cambio verdadero, el conocido como blue, es equivalente a U$S 78.000, algo así como un departamento de 2 ambientes bien ubicado. Mientras nos comunican que descubrieron un sospecho movimiento de fondos equivalente a un departamento de un ambiente, en el sur, en un caso solo, encuentran $ 50 millones que le facturaron a Lázaro Báez en forma sospechosa para la justicia. Tienen el descaro de espantarse por $ 1 millón sospechoso y en un solo caso cercano al gobierno hay $ 50 millones y, en todo caso, los U$S 800.000 de la famosa valija de Antonini Wilson son 10 veces más que el sospechoso millón de pesos que denuncia Kicillof.

En segundo lugar, que el BCRA haga inspecciones para ver la transparencia de las operaciones del sector privado mueve a risa. Su propio balance es un desastre, dibujan las reservas mediante artilugios contables, inventan utilidades para financiar al tesoro y, encima, ni siquiera puede ofrecer una moneda que la gente quiera tener. El peso solo sirve para hacer transacciones de corto plazo pero no es moneda porque no sirve como reserva de valor.

En una parte del comunicado, Kicillof dice que investigan casos de intermediación cambiaria ilegal. Esta parte es particularmente interesante. ¿Qué tiene de ilegal, riesgoso, peligroso o amenazante que una persona que vendió el fruto de su trabajo entregue los pesos que se ganó trabajando a cambio de dólares que tiene otra persona que también se los ganó trabajando honestamente? Solo en las mentes fascistas puede caber la idea que el estado tiene que autorizar que una persona le entregue a otra pesos a cambio de dólares.

Deliberadamente se ha instalado la idea que no aceptar los pesos depreciados de mala calidad que emite el BCRA es una traición a la patria y querer dólares es un acto destituyente que conspira contra la estabilidad del modelo y la democracia. Lo que quiere el gobierno es obligar a la gente a tener solo pesos, no poder refugiarse en el dólar, y de esa manera cobrarle el salvaje impuesto inflacionario. Todo el verso del patriotismo y el lavado de dinero son solo para justificar la violación al derecho individual a realizar libremente transacciones que están garantizadas por la Constitución Nacional. Acá no se está regulando las transacciones de bombas atómicas o neutrónicas. Solo el intercambio de unos papelitos verdes por otros que no sirven para nada llamados pesos. No tienen nada de riesgoso para el país que la gente prefiera os tener dólares a pesos, pero si es riesgoso para que pueda sobrevivir el modelo populista del gobierno. Si la gente pudiera comprar libremente dólares, todas las mentiras del relato caerían en un minuto como un castillo de naipes. Por algo CF no dijo que iba a imponer un cepo cambiario durante la campaña electoral de 2011. Si hubiese anunciado que iba a poner un cepo perdía las elecciones.

Por supuesto que mueve a risa, por no decir al espanto, que uno de los gobiernos de la historia argentina más sospechado de corrupción, salga a argumentar que controla el mercado de cambios para evitar actos ilícitos.

No menos delirante es que el argumento para coartar las libertades individuales, sostenga el ministro que esta investigación es para preservar las normas de prevención de lavado de activos y financiamiento del terrorismo. Un gobierno que tiene legiones de ex terroristas que en el pasado quisieron tomar el poder por las armas para hacer de la Argentina una Cuba al punto de bañar la Argentina de sangre, habla de luchar contra el terrorismo. Esa frase es de terror.

Cuando Kicillof dice que se han encontrado severas violaciones de las regulaciones vigentes, la realidad es que las regulaciones vigentes son el delito porque violan el derecho a trabajar libremente. Es el gobierno, con sus regulaciones, el que comete el delito, no el que intercambia dólares por pesos.

Mi intención en esta nota es solamente resaltar como el gobierno intenta tergiversar el sentido de las palabras para que los que es derecho de  los habitantes se convierta en un delito y lo que es un delito sea un derecho del gobierno para controlar a los habitantes. Como en las películas de suspenso, el que es el delincuente termina siendo el que parecía inocente.

En definitiva, acá no hay una investigación para salvaguardar el bienestar de la población. Acá hay un actuar tiránico y por lo tanto ilegal del gobierno para preservar su propio pellejo y que la economía no salte por los aires antes de las elecciones. Todo el resto es parte del relato.

 

Roberto Cachanosky es Licenciado en Economía, (UCA) y ha sido director del Departamento de Política Económica de ESEADE y profesor de Economía Aplicada en el máster de Economía y Administración de ESEADE.

Echen a sus asesores.

Por José Benegas. Pubicado el 23/10/14 en: http://josebenegas.com/2014/10/23/echen-a-sus-asesores/

 

Hay un mercado de los políticos de la última era, posterior a la crisis del 2001, que se acostumbraron a estar ausentes de todos los problemas. La política quedó reducida para ellos a “lindas propuestas” y el “no te metás” que tanto batía Neustadt se hizo ética, algo ya del último escalón de nuestra involución.

Argentina no es una isla como Cuba, pero está en el fin del mundo. El aislamiento del país tiene su explicación geográfica y además la supervivencia del estatismo parasitario requiere cierta cuota de ensimismamiento. Por eso la conversación política es tan irracional, tan llena de slogans y demagogia impune. Hay pocas referencias y eso facilita la vida de los mediocres.

Nuestros políticos acostumbrados a mirar desde afuera (o desde adentro de su oficina pública, mate en mano) creen que no tienen que cambiar, porque nadie cambia y quién se pelea mucho (en su vocabulario, el que se pelea un poco) con el gobierno, es mal visto por el aparato de control moral de los estúpidos que con gran eficacia ha formado el oficialismo bajo el formato de opinión publicada “moderada” y “seria”.

Es así que el kirchnerismo ha tiranizado un jardín de infantes y ese mercado de políticos está abastecido por una serie de “asesores” que incluso siendo importados se dedican a recaudar en pala mientras le dicen a estas luminarias que parecen vendedores de pasta de dientes lo que quieren oír: no hagas nada, no te metas en nada, decí cosas lindas, ponete una orquesta para tocar en la cubierta del Titanic, porque eso es lo que “la gente” quiere ¿Cuál es el problema del país según esta gente? Pues que los K son muy irritantes y “la gente” pide paz, amor, globos.

Les encanta oír eso porque ellos mismos quieren paz, amor y globos en vez de kirchnerismo, lo cual hace muy feliz al kirchnerismo, pero eso es algo que sin mediar aquella decadencia un político no aceptaría jamás.

Los otros días Lanata llamó “bosta” a la oposición, asombrado por su nula actividad mientras un gobierno al borde del abismo sigue produciendo daño en proporciones mayores incluso de lo que lo hacía cuando estaba en su apogeo. Las reformas a los códigos hecha por unos tramposos, es una herida muy grande a la convivencia futura y a la economía.

Carrió ayer a la mañana quiso discutírselo, sintiéndose con justo derecho porque es la que más ha peleado, pero creo que el periodista aclaró bien su punto. Hay una no actividad política, solo queja frente al gobierno. Queja en el mejor de los casos, casi siempre se hacen los distraídos teniendo el peor el oficialismo que un opositor pueda imaginar para criticar; uno que no ha dejado desastre por hacer y que nunca en ningún momento se interesó por solucionar ningún problema, sino nada más por favorecerse. Todo lo que le pasara a la población, en la medida en que era informado, se interpretaba como una conspiración, pero de arreglarlo no se interesaron ni en la sombra. Ese gobierno que ante una oposición tan estúpida, está pidiéndoles que expliquen lo que van a hacer si llegan a gobernar ni amaga con explicar algo de su incendio neroniano. Los contrincantes en cambio rinden cuentas de sus acciones futuras y del gobierno que los corre todavía no saben ni a quiénes les expropiaron Ciccone. Sin embargo sus asesores los congratulan porque sus sonrisas son cada vez más cercanas a sus orejas.

Esa es la oposición que no sale a la calle sino tímidamente siguiendo a la gente harta que se manifiesta sola. Que no hace declaraciones ni repudios y jamás le contesta una sola de sus ridiculeces a la señora a cargo y se entretiene demonizando a sus lacayos. Ha sido un complemento perfecto de este sistema. Tanto que uno podría sospechar que sus “brillantes asesores políticos” los desactivaron por encargo oficial.

Se pasaron un par de años llorando por Moreno. Se fue Moreno y todo está peor, porque el problema nunca fue el mono sino el dueño del circo. Ahora se concentran en la corrupción de Boudou, un cadete. O de Lázaro Baez, un chofer.

A Carrió hay que reconocerle que en su soledad y a pesar de que a veces cae en esto de dejar a salvo a la señora (que es el único poder político oficial, por lo tanto el único objetivo para una oposición), no ha tenido la misma actitud de animadores de fiestas de sus colegas, exponiendo lo que los demás callaron. Imposible que tenga éxito, porque esa política del régimen kirchnerista de apaciguamiento, necesariamente la hace ver fuera de lugar en la medida en que sus colegas la compran.

Lo mismo ocurre en el ambiente periodístico, tan corrupto como la política, en el que una serie de señores siempre están recordando al rebaño que ser “antiK” no es de buen periodista o inclusive se lo dicen a un ciudadano indefenso irritado por la opresión y el mal trato. Enseñan buenos modales en un chiquero. Entonces ante la explosión de información sobre el dinero de la familia imperial su versión de buen periodismo es no nombrar el tema y dejar que lo mencionen los “desaforados”.

Un buen periodista para estos “correctos”, verdadera retaguardia del relato, es el que pregunta en un campo de concentración si aumentó la ración de pan, para ver si puede reconocerle algo a los carceleros y demostrar con eso su “espíritu científico”. Los políticos “opositores” “asesorados” se llevan mejor con estos voceros del sometimiento que con cualquiera que les pregunte por su indolencia. De alguna manera se sienten legitimados por ellos, lo que no saben es que los legitiman como ovejas.

También ayer Lanata habló con Sergio Massa. Le mencionó palabras de la señora que padece el país en la presidencia según quién el que dijera que en el próximo gobierno se solucionaría la inseguridad mentía. ¿Qué responde el gran candidato del temible peronismo ex – kirchnerista? Pues que “están” (en plural, no vayan a pensar que hablaba de ella) tratando de meter miedo. Los “asesores políticos” les pasan sus grandes facturas pero parece que no pueden preparar al candidato para ponerse en posición de competidor ante una rival tan fácil, tan vencida, con tantos costados flojos y ridículos, con absolutamente todos los aspectos de su gobierno haciendo agua. Ni se le ocurre responder algo tan sencillo como que fue la señora la que no lo resolvió porque nunca le importó o que de lo que puede estar segura la población es de que él no tendría criminales propios en una agrupación oficialista, ni nombraría a los jueces y fiscales que canalizan su propia violencia de marxismo de Billiken en la delincuencia, tildándose a si mismos de “garantistas”. Podría haber dicho que todo eso se acabaría, que era el grueso del problema, no las camaritas en la vía pública sino la falta de voluntad, el oportunismo y la simpatía oficial hacia el delito.

Lo nombro a Massa como representativo de la actitud “opositora” de las últimas semanas de dar explicaciones al gobierno, en lugar de exigírselas. A lo que deben temer los argentinos es a que este gobierno no va a solucionar ni se va a ocupar de la seguridad en todo un año que les queda.

Pero entiendo igual que un asesor así sería echado por los políticos de esta generación en Argentina. En el mundo, ese lugar ignorado que queda al norte de Formosa, al este de Buenos Aires y al oeste de Mendoza, a eso se dedican los asesores y también los políticos. Y si los asesores le dijeran a los candidatos que se conviertan en el abuelito de Heidi frente al lobo feroz, serían inmediatamente despedidos.

Ahí tengo que coincidir con el apelativo de Lanata. Tienen el arco libre, el arquero preso por chorro, condiciones meteorológicas inmejorables, están a dos metros del arco y desinflan la pelota por miedo al gol. Dan lástima.

No tienen tampoco costo social por este comportamiento. Una sociedad muy degradada está chupándoles las medias porque tal vez eso sirva para conseguir algún cargo o subsidio en el futuro. Hoy la “élite” argentina es una runfla formada por una patética farándula envejecida y prostituida que hace fiestas con políticos. Un “jet-set” del infra subdesarrollo, también fomentado este fenómeno circense por la despolitización de los medios masivos ideada desde el vamos por el señor Kirchner. Toda cosa de valor está vedada en el ámbito público. Porque si hay cosas de valor, la agachada se nota mucho más. Es como una conspiración imaginada por Ayn Rand de todo lo peor de una sociedad para ahogar todo mérito.

Va de onda, dono los millones que me corresponden por lo que les voy a sugerir a los investigadores que usa el grupo de Paul Singer para descubrir los manejos del dinero sucio oficial para que continúen trabajando después de que este gobierno salde la deuda para no ser delatado.

Este es mi asesoramiento: Es ella. La señora Kirchner es el único kirchnerismo que existe, es el rival, es a quién hay que vencer, es a quién hay que pasarle la factura por el daño hecho al país en lo político, económico, institucional, internacional y moral. El resto serían todos mozos de bar si este matrimonio no los hubiera puesto a hacer sus barbaridades.

Segundo. El momento de doblegarla es ahora. Es por su inactividad política que esta señora cercada conserva una mayoría en el Congreso que maneja como si fueran colimbas. A ustedes no solo debería preocuparles cómo maneja al país, sino incluso cómo sigue manejando al oficialismo, eso es un fracaso de ustedes que están entretenidos dando explicaciones a un descerebrado que los provoca.

Dejen de mirarse al ombligo, de cepillar el traje con el que piensan asumir. Es enorme el daño que están haciendo mientras preparan la campaña electoral, este gobierno debe ser detenido porque quienes pagarán las consecuencias son ustedes. Además el país, pero ni se los digo porque no veo que eso les caliente la sangre. Si llegaran a revivir por culpa de su inactividad ustedes serán el hazmereír de la historia. Este no es el momento para que descansen y piensen en su marketing porque se está diciendo qué va a pasar con ustedes después de la ceremonia de juramento, si es que les interesa algo más que verse bien el discurso inaugural.

Tercero, tal vez me contesten lo bien que les ha ido hasta acá. Bien, de eso no los voy a poder convencer tan fácil porque la mediocridad es tan calentita que sería como despertarlos de una siesta. Vean la tiranización del país, no cómo les va en las encuestas. Esa es la medida de su fracaso, que 11 años de destrucción y sigan gritándoles y el indicio de cuánto deberían darle las encuestas si la población se sintiera protegida por ustedes. Las encuestas no miden cuánto deberían tener, sino cuan resignada está la población a elegir entre los chicos malos y unos tibios que en tiempos normales no despertarían ninguna expectativa. Quiero decir, sus votos no son suyos, también son de los K. Son votos que los K les regalan de gente que no fue comprada ni sometida psicológicamente y ha sufrido el castigo que ustedes evadieron.

Este año que queda es para su eventual futuro gobierno más importante que el período de cuatro años que les toque, si lo cumplen. Ahora es su pelea, lo que los condiciona a futuro. Repito, hay un solo objetivo político que se llama Cristina Fernández de Kirhner y si no pueden enfrentarla no son dignos competidores. Los que teman que los apaciguadores del relato los cuestionen como “destituyentes” ni entienden la Constitución, ni la democracia, ni el juego que les están haciendo desde el primer día para convertirlos en eso que Lanata calificó por mi.

 

José Benegas es abogado, periodista, consultor político, obtuvo el segundo premio del Concurso Caminos de la Libertad de TV Azteca México y diversas menciones honoríficas. Autor de Seamos Libres, apuntes para volver a vivir en Libertad (Unión Editorial 2013). Conduce Esta Lengua es Mía por FM Identidad, es columnista de Infobae.com. Es graduado del programa Master en economía y ciencias políticas de ESEADE.

Casos Boudou y Campagnoli: no hay incoherencia sino mentira

Por José Benegas. Publicado el 3/7/14  en: 

 

Los principios lógicos como el de no contradicción no caben dentro de la dinámica de amigo/enemigo. El discurso en ese caso es un camuflaje de la hostilidad y una táctica para confundir. Al analizar al kirchnerismo muchas veces se olvida esta cuestión.

Si el fiscal José María Campagnoli es suspendido mientras se lo somete a un enjuiciamiento por investigar lo que se denominó “la ruta del dinero K”, se espera que el vicepresidente siga la misma suerte y cuando no ocurre se les reclama al oficialismo por una “incoherencia”.

Pero el kirchnerismo no se contradice, sino que miente. Cuando dice que suspende a Campagnoli “para que se pueda defender”, lo hace en realidad para que no cumpla con su deber de investigar. Si lo considerara necesario, él podría pedir una licencia, pero sacarlo contra su voluntad es una sanción anticipada. Cuando desde el mismo sector se sostiene a Boudou a cualquier costo y no se aplica el mismo criterio es, otra vez, para asegurarse impunidad. Más coherencia imposible. El problema es si los demás queremos o no queremos notificarnos de lo que hacen. Son pocos en realidad quienes tienen el valor de tomar al kirchnerismo por lo que es desde al año 2003 hasta la fecha. Distintos relatos se han tejido contra el relato pero como formas de evadir la realidad. El más grande es aquél según el cual pudo haber habido una época “buena” del kirchnerismo.

Volviendo a este contraste entre el tratamiento del fiscal y el del vice, Boudou, como gran figura de la corrupción K, también es una negación. El no es el autor del descarado despliegue político para salvarlo tanto de la investigación judicial como de un eventual juicio político o apenas de un pedido de renuncia o licencia. Proteger a Boudou no es para proteger a Boudou. Boudou ni siquiera es el que está resistiendo, carece de entidad política para eso.

Ahora bien, si nos olvidamos de esto y vamos a la superficie de la argumentación, no existían motivos para apartar a Campagnoli de una eventual extralimitación por asumir una competencia que según los protectores de Lázaro Báez no le correspondía. Se le quita la competencia, y el problema, que es estrictamente formal, se resuelve. Campagnoli no fue acusado ni siquiera de acciones ilegales en su trabajo. Su supuesta falta disciplinaria no interfería bajo ningún concepto en su función en otros casos ni tampoco estaba impedido de defenderse.

El caso del vicepresidente es bien distinto. Su función es política y de representación del país. Un imputado en una causa penal, no disciplinaria como la de Campagnoli, tiene el derecho de mentir. Eso está permitido en el proceso, pero es incompatible con su responsabilidad política. Es decir, el apartamiento del vicepresidente no tiene que ver con que pueda defenderse, como cínicamente se alegó en el caso del fiscal, sino con resguardar a la vicepresidencia como institución de ese ejercicio legítimo de la defensa por parte de su titular. Hay una incompatibilidad ética entre ambas cosas.

Dadas las responsabilidades constitucionales que le caben al señor Boudou, como eventual reemplazo de la Presidente, preservar a la vicepresidencia es proteger al Poder Ejecutivo como tal.

Se abusa muchas veces de un concepto algo monárquico de “investidura presidencial” para pretender que un presidente está más allá de todos nosotros en cuanto a la posibilidad de criticarlo. Para una República esto es completamente falso.Lo que se debe preservar en una República es una institución, la mayor parte de las veces contra los actos de quienes la ocupan temporariamente. Un presidente debe respetar a la presidencia por ejemplo no mintiendo, no simulando, no lanzando amenazas contra ciudadanos. Cuando sus intereses chochan con los de su responsabilidad aunque más no sea en el terreno hipotético, se debe ir. Un vicepresidente también. En términos republicanos la investidura vicepresidencial se encuentra gravemente alterada por la conducta y por la situación del vicepresidente.

Tampoco es compatible con la función del vicepresidente cualquier forma de ejercicio de su propia defensa. Las argumentaciones absurdas y su apelación a caprichos increíbles de la casualidad, que pueden ser el último recurso de un imputado que se ve perdido, dañan de manera muy severa a las instituciones además de ser una burla a la inteligencia de la población. Para el juez podrán constituirse o no en un desafío en su trabajo probatorio, para la relación mandante/mandatario son un golpe fulminante.

Campagnoli no cumple una función política sino técnica, es un funcionario de carrera que debe ser protegido de los intereses políticos que toca al cumplir con su trabajo.

Hay un plano jurídico y hay uno político institucional y no siempre corren por el mismo carril. Por eso la Constitución establece el juicio político tanto para el delito común, como para el cometido en ejercicio de las funciones y el mal desempeño. ¿Qué peor desempeño puede haber para un vicepresidente que representa al país en la asunción de un mandatario extranjero, que el de esconderse de los periodistas y pedir al anfitrión que le arme una valla especial para que no se le acerque ninguno?

El problema es que si hablamos de la política real, Boudou no decide si se queda o se va, eso lo decide la Presidente. Boudou encadenado al cargo está más expuesto a las consecuencias del proceso penal que si pudiera quedarse en silencio en su propia casa siguiendo los consejos de sus abogados. La exposición política de Boudou está para resguardar intereses que a él lo superan por completo y por los que será sacrificado del modo más cruel.

 

José Benegas es abogado, periodista, consultor político, obtuvo el segundo premio del Concurso Caminos de la Libertad de TV Azteca México y diversas menciones honoríficas. Autor de Seamos Libres, apuntes para volver a vivir en Libertad (Unión Editorial 2013). Conduce Esta Lengua es Mía por FM Identidad, es columnista de Infobae.com. Es graduado del programa Master en economía y ciencias políticas de ESEADE.

“Progre-cisma”

Por José Benegas. Pubicado el 30/7/13 en http://josebenegas.com/

En la Argentina lo que más sorprenden son las sorpresas. Por ejemplo la del director teatral Carlos Rivas con la actitud facciosa de Estela Carlotto a favor de un gobierno con el que está asociada desde hace una década. Tanta fue su decepción que lo escribió a La Nación, que de acuerdo al Ministerio de la Verdad K es hoy por hoy el centro de la conspiración mundial contra el fútbol para bobos y la movilidad social de Lazaro Baéz.

Otros se sienten decepcionados por el aval y luego el “yo no fui” de un señor de los servicios de inteligencia. No hablo de Milani, sino de Horacio Verbitsky.

¿Verbitsky también? ¿No era un gurú moral, el ejemplo a seguir por el periodismo, la intelectualidad permitida y la cultura cartonera? El hecho de que fuera el número dos de la inteligencia de Montoneros, una banda de facinerosos dedicada al secuestro extorsivo, el ataque terrorista, el balazo a traición en función de la instalación de un régimen totalitario (o llamale terrorismo de estado si te parece), no solo no era obstáculo sino que era la explicación de la admiración.

Desde su puesto de lucha el admirado espía supongo que se dedicaría a ver a qué hora salían del colegio los niños de Fulano o el empresario tal dónde tenía su cuenta bancaria, además de qué destino darle al botín del secuestro de los Born ¿Qué otra cosa hace un señor de inteligencia de una organización criminal, además de servir de norte de anciano a la juventud nac&pop?

Si seguimos el derrotero de lo que son llamados “organismos de derechos humanos” en la Argentina entenderemos un poco mejor el tamaño del problema. Empecemos con Alfonsín creando una comisión de notables que recibía denuncias de ilegalidades en la represión y desapariciones. Un órgano formado por el Poder Ejecutivo, un decreto que determinó a quiénes investigar, un período permitido para el estudio, un procedimiento y un tribunal especial que terminaron con una condena expiatoria.

Hasta ahí parte de la sociedad reclamaba que también se juzgara a los guerrilleros y terroristas. Nadie se animaba a llamarles “militantes”. El propósito expresado era juzgar la clandestinidad, los daños colaterales, los inocentes incluidos en listas, la falta de procedimientos legales, las torturas y las desapariciones. En un proceso de años eso fue variando y nos fueron haciendo a la idea de que sólo importaba lo que hubiera hecho el estado en contra de sus “militantes”. Por ejemplo no había que contabilizar lo que el estado hubiera hecho a su favor (como la liberación de los criminales que con orgullo pidió Rivas en el 73 y que contó como aval de su crítica actual).

Después vimos que los “organismos de derechos humanos” reivindicaban regímenes criminales como el de Cuba y que pasaron a sostener la heroicidad de sus culpables, no los inocentes que cayeron en la brutalidad de la lucha. Ya no se quejaban de la ilegalidad de la represión sino que fueron estableciendo el estándar de que frente a esa violencia solo cabía dejarse matar o hacer volar por el aire ¿Y si eras de esos a los que no les cae bien que ellos te quieran matar? Entonces eras un fascista. Así lo enseñó el estado (no el sector privado), durante estas tres décadas. Toda la sociedad los siguió llamando “organismos de derechos humanos” pero sin comillas.

Hubo que olvidar a los muertos que ellos mataron. Con el kirchnerismo se le prohibió a las fuerzas armadas homenajear a sus víctimas. El aparato de propaganda de verdad fascista del gobierno estigmatizó y persiguió a los familiares y amigos de esos muertos que querían nada más recordarlos.

Hicieron del Nunca Más un libro sagrado y Alfonsín jamás cumplió su promesa de contar la historia de la violencia terrorista de los idealistas militantes que hubiera permitido separar la condena a la ilegalidad de la represión de cualquier sospecha de reivindicar los crímenes de aquellos grupos homicidas. Mucho menos sus sucesores porque en poco tiempo a nadie le importaba.

Después no fue suficiente esa omisión, porque el que fuera héroe máximo del Nunca Más Ernesto Sábato había dejado claro que no se tenía que interpretar que el informe era una defensa de la bomba, el tiro por la espalda o el secuestro extorsivo por amor. Los “organismos de derechos humanos” nos explicaron en esa etapa que condenar ese tipo de cosas o ponerlas al lado de crímenes de agentes del estado (ellos son unos consistentes defensores de la actividad privada, pero solo de la violenta. La función del estado es tener empresas comerciales y la del sector privado matar) era sostener una “teoría de los dos demonios”. Demonio hubo uno solo y ellos nos lo señalarían. Los derechos humanos se convierten así en unas prerrogativas que corresponden a los combatientes de un tipo de proyecto totalitario y a nadie más.

En el ínterin hubo que reescribir conceptos como la cosa juzgada, el derecho de defensa, anular leyes, establecer un filtro para ver quienes entran y salen de la justicia federal para que no se vayan a equivocar los jueces acerca de a quién condenar, a quién absolver y a quienes asegurar impunidad, que cosa es contra la humanidad (ellos) y cuáles solo contra las personas corrientes.

Ahí fue cuando llegaron ellos mismos al estado. De un día para el otro todo lo que se dijo sobre las cosas malas las hace el estado se aplicó al revés. Los jodidos eran los “sectores concentrados”. El poder contra el que ellos luchaban no era el estatal, sino el de las “corporaciones” ¿Y corporaciones que eran? ¿Acaso grupos privados sin culpa como los Montoneros o el ERP? No, eran grandes peligros de los que el estado tenía que defendernos como  programas de P+E. Una cosa son tonterías como bombas y granadas y otra unos pesados criminales que hablaban contra la estatización virtual de las exportaciones agropecaurias. O cualquier persona fuera del estado que no los defendiera o que los denunciara. Ahora que estaban del otro lado del mostrador, los derechos humanos pasaron a resumirse en la frase fascista: dentro del estado todo, fuera del estado nada. Es decir al revés de lo que nos venían diciendo cuando eran privatistas.

La cosa se puso cada vez más explícita. Los enemigos actuales pasaron a ser enemigos históricos rehaciéndose la historia como si estuviera escrita con tiza y aparecían por todos lados  vinculaciones con uniformes de todo contrincante. Pero siempre afuera de la facción. Dentro de la facción, la de los cada vez más pocos que son humanos, podían explicarnos desde los trabajos de Verbitsky en la Fuerza Aérea en plena etapa caliente, hasta el cargo de Juez de Zaffaroni, el de Alicia Kirchner en el Sur, las fotos y solicitadas de los Kirchner en el Santa Cruz, o la dirección de don Timermann del pasquín La Tarde; lo que sea. Los organismos de derechos humanos evitaban que nos fuéramos a confundir en cuanto a quién tenía que ser condenado y quién salvado. Un salvado podía pasar a ser condenado si se peleaba con el gobierno como la señora de Noble.

Lo de Milani es como el final de este largo cuento. Carlotto ya dice que como la Biblia para los católicos, el Nunca Más no puede ser leído de manera directa sino que debe pasar por las aclaraciones de ellos como intérpretes finales.

Y todos son millonarios, viajan en primera, hacen de sus fundaciones empresas constructoras, están llenos de cheques rebotados y una infinita lista de etcéteras.

Entonces amigos progres, esta es su realidad. No son los limpios de la sociedad que se molestan por algunas transgresiones, son esta cosa. Nadie se cayó de ningún paraíso. Ustedes no pueden decepcionarse entre si porque no hay cosa espantosa que no hayan hecho, defendido o promovido. A los que los miramos de afuera no nos asombran, no nos decepcionan, continúan comportándose como el culo de manera sistemática y coherente desde hace treinta o cuarenta años. No nos jodan más con el aparente escándalo con el que toman cada vez que quedan al descubierto siempre que el horizonte sea el posible agotamiento de la vía para seguir robando con el pasado mal editado en el que viven. Les gusta más la guita que el sexo. Y cuando no les gusta le guita, que los hace más humanos, les gusta la mentira, la violencia, la banalización de cualquier principio general y odian todo sentido real de justicia porque creen pertenecer a una casta a la que corresponde tratar bajo otras reglas.

Estas facturas casi dan ganas de pedirles que se las pasen en privado. A los demás no nos interesan. Nos tienen los huevos al plato.

José Benegas es abogado, periodista, consultor político, obtuvo el segundo premio del Concurso Caminos de la Libertad de TV Azteca México y diversas menciones honoríficas. Autor de Seamos Libres, apuntes para volver a vivir en Libertad (Unión Editorial 2013). Conduce Esta Lengua es Mía por FM Identidad, es columnista de Infobae.com. Es graduado del programa Master en economía y ciencias políticas de ESEADE.