Sobre las cuotas de género y otras yerbas

Por Alberto Benegas Lynch (h). Publicado el 4/10/17 en https://www.cronista.com/columnistas/Sobre-las-cuotas-de-genero-y-otras-yerbas-20171004-0051.html

Sobre las cuotas de género y otras yerbas

Se ha puesto de moda la idea de las cuotas para acceder a cargos políticos, para aplicar a estudios universitarios y para empleos en ámbitos empresarios. La moda en nuestro país por ahora ha quedado en el primer rubro, mientras que en otros países se ha extendido a diferentes áreas.

No pocos son quienes han quedado muy impresionados con la sandez de las cuotas para mujeres en relación a los cargos públicos. Constituye una afrenta para la mujer el acceder al cargo debido a la compulsión que impone una legislación y no por su mérito.

Hay en esto una horrible discriminación puesto que el aparato estatal se aparta de la igualdad ante la ley y otorga privilegios.

Como es sabido, discriminar significa diferenciar, optar, elegir, discernir, en otros términos es un ingrediente inseparable de la acción humana. Discriminamos cuando elegimos nuestra lectura, a que cine vamos, que comida engullimos, con quien contraemos nupcias, que amigos incorporamos etc. No hay acción sin discriminación.

Muy distinta es la discriminación por parte del Gobierno puesto que, como queda dicho, eso implica otorgar diferentes derechos a diferentes personas lo cual es absolutamente incompatible con un sistema republicano.

Pero hay otro aspecto aun peor y es que con este sistema discriminatorio en el peor sentido de la expresión, se contribuye a deteriorar aun más la calidad de la estructura política. En lugar de ocupar cargos los mejores, acceden quienes han sido seleccionados merced a la arbitrariedad de las cuotas.

Esta situación se extiende a media que se extienden las cuotas también a otros campos y no solo en el plano del género. Cuando se imponen cuotas en los ingresos universitarios, por ejemplo, para latinos, negros, sajones y asiáticos, necesariamente desmejora la calidad educativa de la institución del caso debido a que se bloquea la entrada de los mejores.

Cuando con la idea de ofrecer mayores oportunidades a otros en las empresas, se atropellan derechos de los más eficientes al imponer cuotas, se están elevando inútilmente los costos y reduciendo la productividad lo cual, a su turno, se traduce en un derrumbe en el nivel general de vida, situación que en última instancia perjudica especialmente a los marginales.

La posición liberal es la de respetar la igualdad ante la ley y que los aparatos estatales no discriminen. Es tragicómico: con el pretexto de que no se discrimine a través de la acción libre de las personas se implanta a la fuerza la única discriminación a todas luces malsana.

Y digo posición liberal y no la etiqueta fantasiosa de neoliberal con la que ningún intelectual se identifica. En este sentido, cierro con una frase de Mario Vargas Llosa: «Me considero liberal y conozco a muchas personas que lo son y a otras muchísimas más que no los son. Pero, a lo largo de una trayectoria que comienza a ser larga, no he conocido todavía a un solo neo-liberal».

 

Alberto Benegas Lynch (h) es Dr. en Economía y Dr. en Ciencias de Dirección. Académico de la Academia Nacional de Ciencias Económicas, fue profesor y primer rector de ESEADE durante 23 años y luego de su renuncia fue distinguido por las nuevas autoridades Profesor Emérito y Doctor Honoris Causa. Es Asesor del Institute of Economic Affairs de Londres

Gobiernos llenos de soberbia

Por Alejandro Tagliavini. Publicado el 24/6/15 en: http://hoybolivia.com/Blog.php?IdBlog=41127&tit=gobiernos_llenos_de_soberbia

 

A raíz del tirador de Charleston, revive la discusión sobre racismo, y la prohibición del uso de armas, intento “pacifista” torpe ya que la evidencia muestra que no es la solución. Por caso, en gran parte de Latino América las armas están prohibidas y el índice de homicidios es muy superior al de EE.UU. Las leyes son justas, y ordenan, solo cuando son naturales y dejan de serlo cuando son una creación arbitraria de la razón humana -del legislador- y, entonces, al no darse natural y espontáneamente deben ser impuestas por vía policial que, precisamente, utiliza armas. ¿¡Armas para prohibir armas!?
En cuanto al racismo, no basta que Obama diga por radio desde un garage de Los Ángeles que «No estamos curados» porque «Las sociedades no borran de la noche a la mañana lo que ocurrió durante 200 o 300 años». Lo cierto es que, gracias a estas leyes coactivamente impuestas por su gobierno –como los impuestos, derivados por los empresarios vía aumento de precios- hay salarios bajos y desocupación que golpea con más fuerza sobre los más humildes -en un círculo vicioso- que históricamente son los “negros”.

Por cierto, es incoherente pedir la pena de muerte para el tirador, que lo quieran asesinar por asesino, más bien debería realizar un tratamiento siquiátrico cosa que podría haberse previsto dado que había publicado en internet que los negros son “estúpidos y violentos” para luego atacar a los judíos, latinos y asiáticos, poniendo énfasis en que “los hispanos son un enorme problema… son nuestros enemigos”.

Coincide con muchos gobiernos occidentales que impiden la libre inmigración por cuestiones raciales porque sobran las pruebas de que los inmigrantes colaboran al crecimiento del país, y si abusan del “Estado de Bienestar”, pues tendrán que culpar al Estado que lo implementa y no a los inmigrantes.El drama llega al punto de que el Gobierno mexicano interceptó a 11.893 menores indocumentados -6.113 estaban solos- procedentes de Centroamérica entre enero a mayo 2015 cuando viajaban con rumbo a EE.UU., 49 % más que en el mismo periodo del año anterior.

Los niños son expuestos por los traficantes a trabajos forzados, violaciones, pornografía, abusos, maltrato físico y verbal, entre otras cosas. Traficantes que suelen traficar también drogas muy dañinas, otro “tráfico ilegal” que ha creado un nivel de crimen increíble y que financia a la guerrilla -e.g. las FRAC de Colombia- que no existiría de no ser por esta ayuda del gobierno de EE.UU.: la prohibición que crea el muy rentable tráfico “ilegal”.

Por caso, con solo seis millones de habitantes, en El Salvador se produjeron 635 homicidios en mayo. Los pandilleros acechan en las salidas de las escuelas a los adolescentes y les ofrecen entrar a las pandillas, y si se niegan los matan.Según un funcionario salvadoreño “en un año se arrestó a unos 12.000 pandilleros” pero «podemos… llevarnos a 50 que otros 50 entrarán en la pandilla»» mientras el negocio sea tan rentable sobretodo frente en la condiciones de pobreza creadas en Latino América por los gobiernos que, por cierto, la niegan. Las villas miseria de Buenos Aires están se ven desde el centro, allí viven unas 250.000 personas y desde el 2010 crecieron 70%, pero no existen en los mapas oficiales ni en Google Maps, son solo una mancha, tierras fiscales. Eso sí los “punteros”políticos las controlan a la hora de votar.

 

Alejandro A. Tagliavini es ingeniero graduado de la Universidad de Buenos Aires. Es Miembro del Consejo Asesor del Center on Global Prosperity, de Oakland, California y fue miembro del Departamento de Política Económica de ESEADE.