Es hora de preguntarse para qué sirven los servicios de inteligencia

Por Alberto Benegas Lynch (h). Publicado el 4/8/2006 en: https://www.lanacion.com.ar/opinion/es-hora-de-preguntarse-para-que-sirven-los-servicios-de-inteligencia-nid828727/

 

Tras las quejas por el espionaje político

Dice el adagio que si a uno lo engañan una vez, la vergüenza corresponde a quien engaña, pero si nos vuelven a engañar con lo mismo, la vergüenza es para uno. Resulta de interés preguntarse y repreguntarse qué grado de compatibilidad o incompatibilidad existe entre los llamados servicios de inteligencia y el sistema republicano de gobierno. Como es sabido, uno de los ejes centrales de esta forma de concebir el aparato político consiste en la transparencia de sus actos.

Conviene llevar a cabo el ejercicio de una mirada crítica sobre estas reparticiones tan peculiares. Prácticamente todos los gobiernos cuentan con servicios de inteligencia, lo cual no invalida el interrogante. Cuando menos, llama la atención que una sociedad libre se desplace simultáneamente por dos andariveles tan opuestos.

Por una parte, se insiste en la necesidad de que los funcionarios gubernamentales sean responsables de sus actos y que éstos estén en conocimiento de los gobernados y, por otro, se procede de modo clandestino, echando mano de fondos reservados para propósitos de espionaje y otros menesteres non sanctos que se mantienen en las sombras. Parecería que hay aquí un doble discurso y que se entroniza una hipocresía digna de mejor causa.

Agentes dobles, contrainteligencia, secretos de Estado, escuchas y detenciones sin orden de juez, violaciones de domicilio, asesinatos, sabotajes, movimientos subversivos programados y, frecuentemente, seguimiento de los movimientos de los dirigentes de partidos políticos de oposición son sólo algunos de los hechos que producen los más renombrados “servicios”. Esto es en el “mundo libre”, ya que en los países totalitarios se añaden la tortura y la implacable persecución a quienes no adhieren al poder de turno.

En los Estados Unidos, actualmente existen veinticuatro “oficinas de inteligencia”, entre las que se destaca la CIA, creada a fines de la década del 40. En Inglaterra, el M15 y el M16; en Canadá, la CSIS; la BND en Alemania; el Mossad en Israel, y la FSB, sucesora de la KGB, en Rusia son sólo algunas de las caras visibles de este entramado de espionaje, contraespionaje y guerra subterránea.

El periodista de la BBC de Londres Paul Reynolds pone en tela de juicio la eficiencia de los servicios de inteligencia más destacados del mundo a raíz de la invasión de Irak, en una columna titulada “¿Podemos confiar en los servicios de inteligencia?”. Por su parte, Harry Browne señala los fiascos de los servicios de inteligencia estadounidenses en Vietnam, Corea, Somalía y Haití, e incluso tiende un manto de sospechas sobre los que operaron durante la Segunda Guerra Mundial, en la que se terminó entregando a Stalin aproximadamente las tres cuartas partes de Europa.

Es que siempre los burócratas están tentados a utilizar este y otros departamentos y oficinas para fines políticos, y cuando no hay claros límites al poder y se permite recurrir a la clandestinidad los abusos no deben sorprender, sin contar con las traiciones, las falsas denuncias y las delaciones internas y ex amistades de la CIA, como Saddam Hussein y Ben Laden.

Por esto es que León Hadar, del Cato Institute, sugestivamente titula su ensayo Los servicios de inteligencia no son inteligentes. Allí muestra con profusión de datos cómo la alegada seguridad nacional está en riesgo con estos procedimientos oscuros en los que, por definición, no hay control de gestión propiamente dicho. Hadar se refiere a los Estados Unidos. Imaginemos qué le cabe, por ejemplo, a nuestra SIDE, creada por Perón…

David Canon, del Departamento de Ciencias Políticas de la Universidad de Indiana, en su trabajo titulado Inteligencia y ética, alude a las declaraciones de un agente de la CIA que explica que lo importante es lograr los objetivos sin detenerse en los medios: “Los temas legales, morales y éticos no me los planteo, igual que no lo hacen los otros [integrantes de la CIA]”, dice, y documenta la cantidad de “sobornos a funcionarios, derrocamiento de gobiernos, difusión deliberada de mentiras, experimentos con drogas que alteran la mente, utilización de sustancias venenosas, contaminación de alimentos, entrega de armas para operar contra líderes de otros países y, sobre todo, complotar para asesinar a otros gobernantes”.

En esta dirección ofrece ejemplos de operaciones de la CIA en Costa Rica, Corea, Colombia, Laos, Guatemala, Irán (ellos fueron los que organizaron la policía secreta del sha), China e Indonesia. Asimismo, reproduce las declaraciones del ex presidente Truman 15 años después del establecimiento de esta oficina de inteligencia: “Cuando establecí la CIA, nunca pensé que se entrometería en estas actividades de espionaje y operaciones de asesinato”.

Pero, como bien destaca Norman Cousins, el establecimiento de entidades de estas características “necesariamente tiene que terminar en un Frankenstein”. Idéntica preocupación revela Drexel Godfrey en la revista Foreign Affairs, en un artículo titulado “Ethics and Intelligence”, en el que añade las encrucijadas del célebre embajador Joseph Wilson, quien contradijo los informes de inteligencia ingleses y norteamericanos respecto de la patraña de las armas de destrucción masiva.

No se avanza mucho aunque se establezcan estrictos controles republicanos, división horizontal de poderes y, en general, los indispensables límites al poder político. Este puede deslizarse por la puerta trasera con todo tipo de abusos, sin rendir cuenta al público, por más que se tejan subterfugios más o menos elaborados a través de comisiones parlamentarias.

Los servicios de inteligencia son compatibles con regímenes totalitarios de factura diversa, pero parecen del todo inadecuados en el seno de una sociedad libre. No en vano en los Estados Unidos se extiende la utilización de la expresión rusa “zar” para el máximo capitoste del espionaje.

Es útil cuestionar y someter al análisis temas que habitualmente se dan por sentados. Si no se procede a esta revisión periódica, podemos encontrarnos con que estamos avalando ciertas políticas que resultan nocivas, pero que continúan en vigencia sólo por inercia, rutina o molicie. John Stuart Mill decía que todas las buenas ideas pasan invariablemente por tres etapas: la ridiculización, la discusión y la adopción. Este tema de los llamados servicios de inteligencia se vincula con muchos otros que también requieren limpieza de telarañas mentales para su mejor comprensión.

Menciono cuatro áreas al correr de la pluma. En primer término, la seguridad. Paradójicamente, en no pocos lugares para proteger este valor se lo conculca. Esto ocurre hoy, en gran medida, con la lucha antiterrorista. En última instancia, el terrorismo apunta a desmantelar y liquidar las libertades individuales. Pues lo curioso del asunto es que, por ejemplo, en lo que ha sido el baluarte del mundo libre –los Estados Unidos–, con el argumento de proteger aquellos derechos se los lesiona, con lo que en la práctica se otorga una victoria anticipada a los criminales del terror. Tal es el ejemplo de la vergonzosa ley denominada “patriótica”.

En segundo lugar, para mitigar las convulsiones que hoy tienen lugar, debería hacerse un esfuerzo mayor para no caer en la trampa mortal de las guerras religiosas y para distinguir un asesino de quien suscribe determinada religión. Hay que insistir en los graves peligros y acechanzas que aparecen al vincular el aparato estatal con una denominación confesional.

El tercer capítulo, emparentado con el surgimiento de los servicios de inteligencias para contrarrestar las guerras, son las epidemias de nacionalismos, xenofobias y racismos que toman los lugares de nacimiento como un valor y un disvalor para el extranjero, como si las fronteras tuvieran algún sentido fuera de la descentralización del poder y como si las razas no fueran un estereotipo carente de significado entre hermanos que provenimos todos de Africa.

Por último, no estaría mal revisar exhaustivamente el papel de las Naciones Unidas, de la que dependen innumerables oficinas que pregonan a los cuatro vientos, en sus publicaciones y en las declaraciones de sus directivos, políticas socializantes que conducen a la pobreza y a la guerra, al tiempo que muchas veces se constituyen durante largos períodos en observadores incompetentes, tal como ha ocurrido hasta el momento en el caso actual de Hezbollah e Israel.

Un comentarista de la televisión mexicana acaba de proclamar: “Nosotros también somos observadores, pero de la inoperancia de las Naciones Unidas”.

Entonces, no sólo debemos concentrar la atención en la naturaleza y los alegados servicios que prestan las estructuras de “inteligencia”, sino también prestar atención a las causas que dan lugar al debate que ahora pretendemos abrir, al efecto de seguir averiguando los inconvenientes y las eventuales ventajas de este tipo de organizaciones.

 

Alberto Benegas Lynch (h) es Dr. en Economía y Dr. en Ciencias de Dirección. Académico de la Academia Nacional de Ciencias Económicas, fue profesor y primer rector de ESEADE durante 23 años y luego de su renuncia fue distinguido por las nuevas autoridades Profesor Emérito y Doctor Honoris Causa. Es miembro del Comité Científico de Procesos de Mercado, Revista Europea de Economía Política (Madrid). Es Presidente de la Sección Ciencias Económicas de la Academia Nacional de Ciencias de Buenos Aires, miembro del Instituto de Metodología de las Ciencias Sociales de la Academia Nacional de Ciencias Morales y Políticas, miembro del Consejo Consultivo del Institute of Economic Affairs de Londres, Académico Asociado de Cato Institute en Washington DC, miembro del Consejo Académico del Ludwig von Mises Institute en Auburn, miembro del Comité de Honor de la Fundación Bases de Rosario. Es Profesor Honorario de la Universidad del Aconcagua en Mendoza y de la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas en Lima, Presidente del Consejo Académico de la Fundación Libertad y Progreso y miembro del Consejo Asesor de la revista Advances in Austrian Economics de New York. Asimismo, es miembro de los Consejos Consultivos de la Fundación Federalismo y Libertad de Tucumán, del Club de la Libertad en Corrientes y de la Fundación Libre de Córdoba. Difunde sus ideas en Twitter: @ABENEGASLYNCH_h

 

Incesante persecución a los cristianos en el mundo

Por Emilio Cárdenas. Publicado el 19/1/17 en: http://www.lanacion.com.ar/1977128-incesante-persecucion-a-los-cristianos-en-el-mundo

 

Como todos los años, la “Asociación Puertas Abiertas” acaba de publicar las cifras que tienen que ver con lo sucedido el año pasado en las incesantes persecuciones desatadas contra los cristianos que lamentablemente se suceden a lo largo y ancho del mundo actual. Hablamos de la persecución religiosa más intensa de todas las distintas persecuciones que hoy existen. Del pisoteo, entonces, de una de las libertades esenciales del ser humano: la libertad de conciencia.

En el 2016, las persecuciones más intensas contra los cristianos ocurrieron en: Corea del Norte, Somalía, Afganistán, Pakistán, Sudán, Siria, Irak e Irán, Lamentablemente hay, entre los 50 países del mundo en los que las persecuciones contra los cristianos fueron las más intensas el año pasado, dos países latinoamericanos: esto es México y Colombia, que ocupan los lugares 41° y 50°, respectivamente de ese sórdido listado.

En 21 de aquellos países que conforman el grupo de los 50 países del mundo en los que las persecuciones contra los cristianos son las más intensas ellas apuntan al 100% de los que profesan esa fe. A todos.

En el 2016 el aumento de las persecuciones contra los cristianos fue particularmente notable en el sudeste asiático. Muy especialmente en la India, donde cada día del año pasado se registraron unos 15 ataques violentos contra los cristianos. Pero también en Vietnam, Laos, Bangladesh y Pakistán. Cabe apuntar que en esos rincones del mundo creció simultáneamente una variante agresiva del nacionalismo.

Nigeria, por su parte, fue el país que más mártires cristianos generó el año pasado, fundamentalmente como consecuencia de los atentados perpetrados por los extremistas islámicos que militan en el movimiento denominado: “Boko Haram”, afiliado a Al Qaeda. Los asesinatos de cristianos fueron también muy intensos en Pakistán, Kenya, Siria y en México. A su vez, el número de incendios de templos cristianos fue mayor en Pakistán, seguido en esto por China, Vietnam, Sri Lanka y Nigeria.

La persecución contra los cristianos más intensa de todas es ciertamente la que tiene por escenario a Corea del Norte, cuya capital, recordemos, alguna vez fuera denominada la “Jerusalem de Oriente”. Allí, el sólo hecho de ser cristiano genera el riesgo de ser internado en campos de concentración y “reeducación” en los que se castiga intensamente a los internados hasta que abjuren de su fe. Se cree que, pese a ello, aún hay unos 300.000 cristianos norcoreanos que no han renunciado a serlo.

La difícil situación de los cristianos en otro rincón del mundo, Medio Oriente, merece algunos comentarios particulares.

Hace apenas un siglo, esto es desde justo antes de la Primera Guerra Mundial, los cristianos, considerados como grupo religioso, conformaban aproximadamente el 20% de la población total de Medio Oriente. Hoy ellos -transformados en una minoría minúscula- son apenas un 2% de esa población.

Han sido obviamente licuados. Diezmados, de mil maneras. Objeto, entonces, de una silenciada pero eficaz “limpieza religiosa o confesional”. Hablamos de una cruel cacería, sistemática y constante.

Pocos, sin embargo, hablan de esto. Pero es un hecho real, notorio, e innegable. El éxodo de los cristianos de sus lugares de origen aún se mantiene, aunque realmente sean muy pocos, en Medio Oriente. Las multiformes persecuciones musulmanas organizadas contra los cristianos se han sucedido unas a otras, constantemente. Ellas desgraciadamente han cambiado el mapa religioso de la región.

Hoy en Irak, por ejemplo, la mayoría de los cristianos integra el grupo de los “desplazados internos”. Han tenido que abandonar sus lugares originarios y vivir lejos de ellos, en la precariedad. Por primera vez en dos mil años ya no hay prácticamente más cristianos en la sitiada segunda ciudad de Irak, Mosul.

Lo mismo sucede en la llamada Mesopotamia, que alguna vez alojara a un gran número de comunidades de cristianos asirios y caldeos. Muchos de ellos viven en tristes campamentos de refugiados en distintos rincones del llamado Kurdistán o dispersos por el mundo. Después de haber presenciado, impotentes, como los milicianos del Estado Islámico profanaban sus templos, a cara descubierta. Y como saqueaban impunemente sus casas y propiedades, confiscando sus tenencias. Algo siempre difícil de olvidar, que marca a fuego a la gente. Lo cierto es que los fieles de la que es la primera religión del mundo han visto así como se los expulsaba de las tierras propias, muy cerca de las cuales históricamente naciera su fe cristiana.

Desde el brutal genocidio otomano de los armenios y de los asirios, en 1915, los cristianos han sido también lentamente erradicados de Turquía.

Luego, los griegos fueron expulsados de Asia Menor, en 1922. Los templos y monasterios fundados en su momento por los apóstoles y los discípulos de Jesús han sido, en muchos casos, destruidos o están convertidos en ruinas.

Tras ello vino la guerra civil del Líbano, país que fuera el único de Medio Oriente con una mayoría cristiana: la maronita. Ya no lo es. Sus cristianos han perdido la predominancia que tuvieran. En cambio, el Líbano está sustancialmente en manos de la organización musulmana: “Hezbollah”, digitada -con rienda corta- desde Irán. Ya no hay cristianos ni en el sur del país ni, menos aún, en el valle de Bekaa. Tan sólo musulmanes, en lo que es ya una absoluta homogeneidad prevaleciente. Los viejos propietarios de la tierra han devenido en muchos casos casi intrusos, en lo que es una realidad distinta provocada por aquellos que se empeñan en rescribir la historia a su gusto y paladar.

La antedicha es una secuencia realmente deprimente, razón por la cual el mundo occidental ya casi no habla de esta conmovedora tragedia de los cristianos. Que es real y continúa ocurriendo. Una desgracia que ciertamente duele y es perversa.

 

Emilio Cárdenas es Abogado. Realizó sus estudios de postgrado en la Facultad de Derecho de la Universidad de Michigan y en las Universidades de Princeton y de California.  Es profesor del Master de Economía y Ciencias Políticas y Vice Presidente de ESEADE.

“Tuve que dejar Cuba porque no podía comprar un huevo al día”

Por Belén Marty: Publicado el 14/10/15 en: http://es.panampost.com/belen-marty/2015/10/14/tuve-que-dejar-cuba-porque-no-podia-comprar-un-huevo-al-dia/

Juan Afonso, médico cubano radicado en Chile, asegura que hay dos sistemas de medicina en la isla: La del pueblo y la de la clase dirigente, para la propaganda

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Juan Afonso es médico general cubano. A él nadie le contó nada: él vivió, estudió y trabajó en Cuba bajo el sistema comunista de salud. Lejos de pregonar las bondades de la medicina en la isla, asegura que se tuvo que exiliar en Chile por que en Cuba con el sueldo que tenía no le alcanzaba ni para comprar un huevo por día.

Habla una perfecta mezcla de cubano con chileno o ya más bien chileno con palabras cubanas, porque hace 20 años que vive en el país andino. Hoy está radicado en la localidad de Talca, a 280 kilómetros de Santiago de Chile, y trabaja en su propio consultorio; también hace turnos para el sistema de atención primaria de urgencias.

Antes de llegar a Chile, Afonso cumplió con una misión internacional en Laos, donde uno de sus mayores sueños era poder volver a Cuba y que el régimen le concediera el derecho de poder comprarse un coche. Confiesa que hasta pensó en escaparse en balsa.

Afonso se acercó a PanAm Post al leer un reportaje sobre el sistema de salud cubano publicado por este portal el 30 de septiembre, y quiso contar su experiencia como galeno de la isla.

¿Cómo definiría al sistema de salud cubano?+

El sistema médico cubano no es saludable, valga la redundancia. Yo tengo familia, gente a la que quiero en Cuba, y quisiera que eso se arreglara, pero nada puede arreglarse si no se va a la esencia de lo que está pasando.

Muchísima gente de talento se ha ido para Estados Unidos u otros países. Gente buena, especialista, ha tenido que irse. No es que no quieran a su país y han abandonado a sus hermanos, es que hay que ser práctico. Si te estás muriendo de hambre en tu país y ves que se están riendo de ti, no te mejoran el sueldo, y te hacen hacer turnos sin pagarte, ¿qué es lo que vas a hacer?

Yo veía a mis profesores, que si se hubieran ido en 1959 a Estados Unidos, ahora tendrían mucha plata, casas con piscina… pero se quedaron allí. Se sacrificaron, formaron miles de médicos.

Cuando yo vi como maltrataban a aquellos médicos sacrificados por una cúpula de parásitos, de burócratas, me dije: “¿qué hago yo en este país? Yo no tengo alma de esclavo”. Yo no me arrepiento. Hoy por hoy no puedo entrar a mi país y ahora que estoy hablando menos menos. Me meten preso.

Uno tiene que ser coherente. Yo estoy hablando solamente de cosas que viví, de experiencias propias. Ojalá algún día Raúl se ponga la mano en el corazón y se siente a hablar con los médicos. Yo me acuerdo que hace unos 20 años Raúl pidió opiniones al pueblo y creo que no leyó ninguna respuesta. El Gobierno se ha burlado de nuestro pueblo durante mucho tiempo ya.

¿Cuánto gana un médico como usted en Cuba?

Respecto al sueldo del médico te voy a decir algo, a mí no me hubiera gustado tener que irme de mi país. Yo me fui porque no ganaba para comerme un huevo al día. Yo me acuerdo de la crisis argentina de 2001, cuando la gente no podía sacar dinero de los bancos, y recuerdo de ver a un hombre en la televisión que decía “mire lo que tenemos que comer” y mostraba en la televisión dos paquetes de fideos. Cuando vi eso me acordé de la crisis que vivimos en Cuba cuando se fueron los rusos en la época del 90 y que pasamos un hambre terrible. Recuerdo que yo tenía un paquete de fideos y era el hombre más feliz de la tierra.

El hambre en los años 93 y 94 fue terrible. En ese momento yo ganaba 18 dólares al mes, en un país donde las cosas no son más baratas que en otro país. Tengo un amigo cubano que es dermatólogo aquí también en Chile y él le decía al zapatero, “mire hoy le voy a comprar el zapato izquierdo”. Se lo decía en broma. Pero era una broma muy cierta. Yo me acuerdo que un neumático para mi bicicleta que la tomaba para ir a ver a mis enfermos y que era mi único medio de transporte valía unos 400 pesos cubanos, que es más o menos lo que ganaba yo por mes.

Yo entonces empecé a informarme, a escuchar Radio Martí y un amigo fiscal me dijo que debería dejar de hablar [mal del régimen] porque iban a meterme en la cárcel. No hay división entre el poder judicial y el poder ejecutivo en Cuba.

¿Por qué cree que continúa pegando fuerte la propaganda castrista en salud pública pese a las obvias carencias médicas?

Lo han sabido hacer muy bien. Han vendido una salud ideal que no existe. El Gobierno se aprovechó de internet y de los medios de comunicación y de la apertura que hay en la prensa de estos países democráticos.

Hay mucha falacia atrás de esa propaganda porque después de que la Unión Soviética se retiró la salud pública quedó en una debacle terrible. Se hicieron cosas horrendas. Los hospitales están semidestruidos y el Gobierno no invierte en ellos. Están los mismos equipos médicos de hace 20 o 30 años. Ni hablar del personal médico, muchos se han ido en estas misiones a Bolivia, Venezuela. Buscan limpiar la imagen del régimen con esas misiones. Los mandan como si ellos fueran los salvadores de este mundo.

¿Qué sucede con los médicos que desertan?

Muchos médicos se toman lo que nosotros llamamos “la Coca-Cola del olvido”. Pero el Gobierno cubano tiene con qué chantajearnos. A la gente que se porta mal y habla la verdad no la dejan regresar a su país. Son los dueños del pasaporte. Pueden impedir a uno traer a su familia para el nuevo país.

Pero los médicos dentro de Cuba tampoco dicen nada…

La mayoría de los turistas que van a Cuba miran para otro lado. Se podrá terminar con esa propaganda cuando los médicos puedan hablar sin que les tomen represalias por ello.

Cuénteme alguna experiencia como médico en Cuba…

Afonso vive hace 20 años en Chile. (Afonso)

Si aquí en Chile pasan cosas y se les paga bien a los médicos, imagínese cómo va a funcionar una medicina que tiene al médico pensando que tiene que ir a buscar parafina para encender el mechero para cocinar. Son necesidades tan precarias las que tiene un médico ahí que conspiran contra la calidad de la salud.

Le voy a contar algo que me han contado a mí. Parece que en una reunión de la Juventud [Comunista] se puso de pie un deportista olímpico y dijo que le parecía que los médicos debían trabajar gratis los turnos extra. Todo el mundo aplaudió y ahí se aprobó eso. No hay ningún sindicato que defienda a los médicos.

Nosotros nos quejábamos a eso de las 11 o 12 de la noche por que nos dolían las tripas del hambre que teníamos y nadie nos daba nada. Como mucho nos daban un pan.

Finalmente, ¿es verdad lo que muestra el documental del estadounidense Michael Moore sobre la salud cubana?

Con respecto a ese documental pues es fácil de explicar. En Cuba existen dos medicinas. Existe la medicina del pueblo, adonde va mi familia, adonde va mi mamá y mis familiares más cercanos; y existe la medicina que es donde va la clase dirigente del país, que viven mejor que los capitalistas.

Ahí fueron esos extranjeros. Ahí tienen médicos que los mandan a capacitar a Canadá y a países de Europa y que tienen todas las facilidades, inclusive acceso a Internet. Cosas que no tienen el resto de los médicos que atienden al pueblo. Esos hospitales donde atienden a los extranjeros son como hoteles cinco estrellas. Por el contrario, el hospital donde va el cubano la persona debe llevar de todo: frazadas, la cubeta para recoger el agua, todo.

Belén Marty es Lic. en Comunicación por la Universidad Austral. Actualmente cursa el Master en Economía y Ciencias Políticas en ESEADE. Conduce el programa radial “Los Violinistas del Titanic”, por Radio Palermo, 94,7 FM.

Venezuela enfrenta su crisis sin cambiar de receta.

Por Emilio Cárdenas. Publicado el 10/9/14 en: http://www.lanacion.com.ar/1725609-venezuela-enfrenta-su-crisis-sin-cambiar-de-receta

 

Nicolás Maduro acaba de reestructurar su gabinete, reduciendo el número de ministerios de 30 a 27. Para ello ha incorporado a cinco caras nuevas y reciclado a varios ministros con distintos enroques.

El cambio más significativo en la reorganización de su equipo de gobierno es el de Rafael Ramírez, quien se desempeñaba como presidente de Pdvsa desde el 2004, y Ministro de Energía desde el 2002. En adelante Ramírez -degradado en términos de influencia- se desempeñará en la Cancillería venezolana, reemplazando a Elías Jaua, quien pasó al Ministerio a cargo de las Comunas y de la coordinación de los Movimientos Sociales, que son en rigor un apéndice del gobierno. El “duro” Jaua había sido designado por Hugo Chávez en enero de 2013, cuando ya se encontraba enfermo.

El desplazamiento de Ramírez ha sido interpretado por los mercados como confirmando que Nicolás Maduro no está dispuesto a los cambios inmediatos de rumbo en su política económica que las circunstancias exigen. Ramírez, cabe recordar, había hecho conocer los lineamientos generales de un presunto “plan de ajuste”, que incluía la unificación cambiaria y el aumento del precio de la gasolina, así como el recorte de otros subsidios, propuestas que probablemente quedarán en nada. Por ahora, al menos.

Como consecuencia de la recomposición ministerial, los bonos de la República de Venezuela cayeron -en una sola jornada- un 0,4%, porcentaje que se acumula a la caída de 7,7% producida desde el 18 de agosto pasado. Toda una señal de desconfianza.

Quizás porque la sensación prevaleciente en el exterior es que Maduro no está dispuesto a enfrentar las causas de la inestabilidad. Lo que naturalmente ha desalentado a los inversores en papeles de Venezuela . Por esto el llamado “riesgo venezolano” es cada vez más alto. Y la tasa de interés de Venezuela está casi 12 puntos porcentuales por encima de la de losEstados Unidos . La tasa de interés para el gobierno venezolano es superior a la de Ucrania , país en pésimo estado económico que, además, enfrenta el riesgo de ser invadido por la Federación Rusa. En concreto, la tasa de interés que Venezuela debe pagar para poder financiarse en el exterior cuadruplica a la tasa promedio que pagan los demás países de América latina. Como señal: intranquilizadora.

El pueblo de Venezuela no vive solamente en la mayor escasez de prácticamente todos los artículos de primera necesidad. Vive también en un desesperante proceso inflacionario, ya galopante, con una tasa que está por encima del 60% anual. Por esto el malestar social es cada vez más extendido y evidente.

Por su parte, el aparato productivo venezolano luce destartalado. Lo que no sorprende puesto que el país caribeño tiene el peor índice de competitividad de la región. Sólo Haití está, en esto, peor que Venezuela. La industria venezolana está perdiendo aceleradamente nivel de actividad. En los primeros ocho meses del año en curso, la producción de automóviles cayó un 85%, respecto del año pasado.

En el remozado gabinete ministerial de Nicolás Maduro un general de brigada encabeza el área económica. Un Mayor General de la aviación es el Ministro de Transporte que deberá negociar con las empresas aéreas que han dejado de volar a Venezuela el pago de la deuda acumulada en dólares. Un teniente coronel ocupa el Ministerio de la Alimentación. Las fuerzas armadas mantienen así el manejo de todo lo referido a la importación y distribución de alimentos, hoy en situación de desastre. Un teniente del ejército continúa como Ministro de Industria y otro teniente del ejército es ahora Ministro de Energía Eléctrica. La presencia militar en los puestos claves del gobierno es cada vez más extendida. Particularmente en las áreas productivas y financiera. Lo que supone una profundización de los controles y la continuidad del fracasado intervencionismo, así como de la política intimidatoria del gobierno venezolano.

Lo cierto es que, luego de 16 meses y medio de gobierno que han llevado a Venezuela directamente al caos, Nicolás Maduro, lejos de anunciar los esperados planes para reorganizar la economía, contener la inflación y resolver los acuciantes problemas de la escasez, se ha limitado a dar un nuevo perfil a su gabinete de gobierno. Lo que naturalmente no tranquiliza. Ni satisface las expectativas desde que puede sintetizarse en aquello de “más de lo mismo”. El “sacudón” en el plano económico que había sido prometido no ocurrió. En cambio, el mandatario se refugió en la opaca retórica tradicional, expresando el deseo de que las cosas mejoren. No alcanza.

Volviendo a la reestructuración del gabinete, cabe señalar que el enroque de Elías Jaua luce también estratégico. Porque se le confía ahora el manejo de todos los recursos y de las organizaciones sociales que responden al gobierno, de modo que pueda enfrentar en el Estado de Miranda al gobernador Henrique Capriles Radonski , el líder principal de la oposición. Complicándole la vida.

En su empeño por someter a la gente manteniéndola empobrecida, Nicolás Maduro, al decidir “mantener el rumbo” puede haber entrado en un callejón sin salida. El ala radical de su gobierno, donde milita Elías Jaua ha salido -en cambio- fortalecida y ganado influencia. Pero el profundo desconcierto económico y social se mantiene.

Curiosamente mientras todo esto sucede, los paleontólogos acaban de encontrar en Venezuela el fósil de un dinosaurio de más de 200 millones de años de antigüedad. Se trata del “Laquintasaura Venezuelae”, un reptil de proporciones, que caminaba sobre sus patas traseras. El hallazgo tiene simbolismo. Las políticas colectivistas de Hugo Chávez y Nicolás Maduro que pertenecen a la paleontología, han fracasado en todo el mundo. Es más, han dejado de utilizarse salvo unos pocos casos patológicos, como los de Corea del Norte , Laos y Cuba , cuyas sociedades están sumergidas en el atraso cuando se las compara con las del resto del mundo.

No obstante, Nicolás Maduro “va por todo”. Insiste en un equivocado camino estatista e intervencionista. El mismo que ha llevado a su país al retraso y a su pueblo a vivir sobresaltado y dedicado primordialmente a procurarse -cada día- los productos de primera necesidad que han desaparecido de los mercados.

Quienes suponían que, ante la profundización de la adversidad colectiva, iban a conocer un paquete de medidas para salir de la crisis, se equivocaron. Maduro prefirió tratar de despejar las dudas políticas. Especialmente en el interior de su propio partido y entre sus seguidores, donde algunos dudan de la capacidad de gestión de Maduro y otros lo acusan de haberse apartado del camino de Chávez, lo que no parece haber sido así.

La inflación está deteriorando aceleradamente la calidad de vida de los venezolanos. La pobreza extrema -luego de 15 años de chavismo- es enorme. Un 10% de la población no puede siquiera comprar la canasta alimenticia. Con rincones de horror, como Amazonas, Apure, Monagas, Portuguesa y Sucre, donde el 50% de la población está en la pobreza extrema. O en Anzoategui, Carabobo, Aragua, Falcón, Mérida o Monagas, donde la pobreza extrema se duplicó el último año.

Como en Cuba, al final siempre paga el pueblo, con calidad de vida.

 

Emilio Cárdenas es Abogado. Realizó sus estudios de postgrado en la Facultad de Derecho de la Universidad de Michigan y en las Universidades de Princeton y de California.  Es profesor del Master de Economía y Ciencias Políticas y Vice Presidente de ESEADE.