Desacoplar precios internos de los externos es generar más pobreza y desocupación

Por Roberto Cachanosky. Publicado el 10/2/2021 en: http://economiaparatodos.net/desacoplar-precios-internos-de-los-externos-es-generar-mas-pobreza-y-desocupacion/

Como no quieren hacerse cargo de la inflación que ellos generan con la emisión monetaria, el Gobierno apela al argumento de la inflación importada y trae su fallida solución de frenar las exportaciones, dejando más gente desocupada y una economía que produce menos bienes

Otra vez el kirchnerismo vuelve al discurso de la inflación importada y de desacoplar los precios internos de los precios internacionales.

Sobre la inflación importada, todavía no advierten que una cosa es un cambio de precios relativos y otra muy diferente es que todos los precios suban al mismo tiempo. Por diferentes razones, en un momento dado los precios de unos bienes pueden subir y otros bajar. Eso se llama cambio en los precios relativos. Si un país importa los bienes que subieron, no está importando inflación, simplemente importa un bien que subió de precio. No distinguir entre un aumento generalizado de precios y un cambio de precios relativos es un grosero error conceptual de economía. Algo que se aprende en introducción a la economía. Es un concepto muy básico como para que un economista lo desconozca.

Cuando todos los precios suben al mismo tiempo, aunque unos más rápido que otros, es porque está cambiando el precio relativo de la mercadería moneda versus el precio del resto de todos los otros bienes de la economía. Dicho de otra manera, no es que los precios suben sino que la moneda se deprecia. Y en materia de destrucción monetaria y generar inflación, Argentina tiene el récord mundial de país inflacionario y destructor de monedas. No necesita importar inflación, la produce internamente con una velocidad impresionante.

Claro que el discurso del gobierno apunta a culpar a otros del destrozo monetario que hizo a lo largo de 2000, con una expansión monetaria que duplicó la cantidad de pesos que había en el mercado.

El otro tema que parecen no comprender es que el precio de las commodities viene dado por el mercado internacional. Argentina no es formadora de precios y entre los exportadores de carne vacuna se ubicó en el séptimo puesto en 2000. Los exportadores de carne vacuna más importantes son Australia, Estados Unidos, Brasil, UE y Canadá que están antes que Argentina. Ni siquiera la carne vacuna está entre los principales complejos exportadores de Argentina.

El complejo exportador más importante de Argentina es el sojero, luego el automotriz, el maicero, el petrolero y petroquímico y recién en quinto lugar aparece el de carne y cuero vacuno. Además, del total que se faena por año se exporta solo el 27% del total faenado.

Pero esto de tratar de separar los precios internos de los internacionales mediante derechos de exportación, cupos y otro tipo de restricciones ya se hizo en el anterior período k y fue un fracaso total.

El ejemplo más categórico que se puede dar al respecto es el del gas. Argentina llegó a ser un gran productor y exportador de gas hasta que llegó el kirchnerismo y separó el precio interno del internacional. Es decir, les puso un precio máximo a los productores de gas que dejaron de tener interés en producir gas. Así, se fueron agotando las reservas de gas y sin inversiones no se reponía lo que se consumía hasta que llegó el punto en que hubo que importar gas licuado en barcos al doble del precio que se podría haber pagado a los productores internos si no le hubiesen separado el precio interno del internacional.

Gráfico 1

Como puede verse en el gráfico 1, la producción de gas se mantuvo en permanente caída a lo largo de los 3 períodos k. Vale la pena recordar que de toda la energía que se produce en el país, el 50% se genera a partir de usinas que funcionan a gas. Es decir, la electricidad que llega a los domicilios se genera a partir de usinas que funcionan a gas. Al faltar gas, faltaba energía y aparecían los cortes de luz, además de los problemas de falta de mantenimiento en la distribución.

Este desacople de los precios internos con los externos para frenar la inflación se aplicó a la carne, el trigo, el maíz, lácteos, el gas y varios productos más. Sin embargo, el kirchnerismo no logró frenar la inflación al punto que el INDEC ya no informaba un índice de precios al consumidor confiable y hubo que empezar a usar el IPC – Congreso.

Gráfico 2

En el gráfico 2 se puede ver la tasa de inflación mensual en términos anuales desde mayo de 2003 hasta diciembre de 2015. Aun “desacoplando” los precios internos de los precios internacionales, la tasa de inflación fue creciendo a tal punto que de un mínimo del 2% en marzo de 2004 llegaron al 41% en octubre del 2014 y entregaron, con tarifas atrasadas, tipo de cambio pisado y demás precios distorsionados, una inflación anual del 25,5% anual. Es decir, el 25,5% era de una inflación reprimida al estilo Gelbard.

La política de desacople de precios internos de los internacionales fue un fracaso tal que se llegó al punto de dejar de publicar la tasa de pobreza con el argumento que se estigmatizaba a los pobres y el ex jefe de gabinete, Aníbal Fernández llegó a afirmar que Argentina tenía menos pobres que Alemania.

Cuadro 1

¿Qué es lo que pretende hacer el gobierno desacoplando los precios internos de los internacionales? Simplemente establecer un precio máximo limitando la demanda externa. Eso lo logra con derechos de exportación, cupos, permisos, etc.

¿Qué ocurre cuando el gobierno pone un precio máximo? Cuando un gobierno pone precios máximos lo hace por debajo del precio que rige en el mercado. No tiene sentido poner un precio máximo al mismo nivel que está operando el mercado o a un precio mayor.

En el cuadro 1, típico cuadro que se da en introducción a la economía, se muestra el efecto de los precios máximos. En la primera columna vemos que el precio de mercado es de 100 y los tres productores tienen costos diferentes (por ejemplo uno está más alejado del puerto y tiene más costos de traslado que sus competidores). Los tres pueden producir y permanecer en el mercado porque sus costos de producción están por debajo del precio de mercado. Aún con costos de producción más altos, el productor C puede ganar menos pero seguir operando.

Ahora viene la diputada Fernanda Vallejos y propone desacoplar los precios internos de los externos que es lo mismo que poner un precio máximo en forma indirecta. El precio máximo resultante es de 90. ¿Qué ocurre? Los productores A y B pueden mantenerse en el mercado porque tienen costos de producción que están por debajo del precio máximo resultante, pero el productor C queda fuera de competencia, con lo cual tiene que cerrar, despedir personal y la gente queda desocupada, al tiempo que hay menos producción.

Lo que consigue la diputada Vallejos con su propuesta de desacoplar los precios internos de los internacionales es lograr que transitoriamente el asado de tira sea más barato, pero a costas de más quiebras, desocupación y pobreza.

En síntesis, como no quieren hacerse cargo de la inflación que ellos generan con la emisión monetaria, vienen con la historia de la inflación importada y su solución mágica de frenar las exportaciones dejando más gente desocupada y una economía que produce menos bienes.

Estas propuestas son verdaderas fábricas de pobreza, indigencia y desocupación. Tal vez sea ese el objetivo como lo suele ser el de todo modelo populista.

Roberto Cachanosky es Licenciado en Economía, (UCA) y ha sido director del Departamento de Política Económica de ESEADE y profesor de Economía Aplicada en el máster de Economía y Administración de ESEADE. Síguelo en @RCachanosky

Surgen nuevas rutas de contrabando en frontera de Argentina y Bolivia

Por Belén Marty: Publicado el 25/6/15 en: http://es.panampost.com/belen-marty/2015/06/25/surgen-nuevas-rutas-de-contrabando-en-frontera-de-argentina-y-bolivia/#.VYwMexJHLnk.facebook

 

En uno de los pasos internacionales más movidos, los «bagalleros» se las ingeniaron y encontraron la manera de cruzar por una quebrada y un cementerio.

En los pasos de frontera entre Argentina y Bolivia pasa de todo: juguetes, calzado, indumentaria por un lado, y fideos, soja, lácteos, trigo y maíz por el otro. El contrabando hormiga entre estos dos países sudamericanos parece ser más la regla que la excepción.

En el medio de vendedores ambulantes de jugos de fruta o de cazuelas de comida tradicionales, como el pollo o llama a la cacerola, cientos de argentinos y bolivianos cruzan las fronteras diariamente para abastecerse en las ferias de cada país.

Argentina colinda con Uruguay, Brasil, Paraguay, Chile y Bolivia. Para entrar o salir hacia Bolivia, Argentina tiene tres pasos internacionales habilitados. El paso La Quiaca – Villazón; el Puente Aguas Blancas que une Orán del lado argentino, con Bermejo del lado boliviano, y el puente Salvador Mazza, que une Aguaray con Yacuiba.

En todos estos puntos de frontera, la mayoría del tiempo no existe ningún tipo de vigilancia para quienes entran o salen del país. Según un informe publicado en 2014, por el programa argentino Periodismo Para Todos (PPT), los escaners electrónicos permanecen, en gran medida, apagados, y los funcionarios no se encuentran en sus puestos de trabajo. En ese informe, los periodistas se preguntan: “si esto sucede en las oficinas fronterizas, ¿se imaginan entonces que sucede por las vías de acceso ilegales?”.

Las rutas por vías alternativas o ilegales son de lo más variadas. Para todos aquellos que no quieren arriesgarse en las cabinas oficiales existen lanchas que te cruzan el río Bermejo por AR$4 (US$0,4), caminos para ir sorteando el río de piedra en piedra o caminos improvisados entre el bosque subtropical.

Pero en Salvador Mazza – Yacuiba, uno de los puntos más calientes de la frontera con Bolivia, surgieron recientemente otros dos pasos ilegales.

Yacuiba es una ciudad de 92 mil habitantes, ubicada al sur de Bolivia, a solo tres kilómetros de la frontera con Argentina.

Cruzar a Argentina por medio de un cementerio

Casi 30 “cargadores” o “bagalleros”, conocidos así por cargar en sus espaldas o en carritos mercadería del otro lado de la frontera, se esconden de los funcionarios argentinos que controlan parte de la línea de frontera, y caminan por un cementerio de Yacuiba. Una vez en Argentina compran soya, harina, maíz, arroz y papa.

Para que su misión salga con éxito, muchos se hacen pasar por visitantes  que acuden al camposanto a visitar a algún familiar enterrado allí, o simplemente se paran en el terreno a mirar el lado argentino.

Otra de las formas novedosas, es cruzar es a través de una quebrada, a cinco kilómetros de distancia del puente internacional, que es conocida por su nauseabundo olor, dado por la cría de ganado,  ovejas y cerdos en el área.

También está la opción de los bagalleros, que cruzan mercadería de manera ilegal. Por otro lado, se sabe que hay más de 1.000 vecinos del área que cruzan todos los días por la vía legal. En general, el transcurso de cruzar de un país a otro dura, aproximadamente, 15 minutos.

Por cada carrito que ingresan a Bolivia con mercadería de maíz, harina o soya, los contrabandistas reciben Bol$ 35 (US$5). Este florecimiento del contrabando hacia Argentina se vio incrementado por la depreciación del peso argentino.

Dada la cantidad de productos de este estilo que ingresan diariamente a Bolivia, provenientes de Argentina, Reinaldo Díaz Salek, presidente de la Asociación de Productores de Oleaginosas y Trigo (Anapo), aseguró que ha caído fuertemente el valor de esos productos, por debajo de su costo de producción. Además, indicó que esto generó un desincentivo para la siembra de algunos rubros para este invierno.

Bolivianos arrazan en los comercios argentinos de Salvador Mazza. (Aerom)

La mercadería que entra a Bolivia, que incluye cerveza, jugos, trigo, harina, sidra, se va en gran parte a abastecer los mercados de los departamentos de Santa Cruz y Cochabamba.

Díaz Salek señaló que la mercadería que ingresa (legal o ilegalmente) no cumple con las exigencias requeridas, como por ejemplo, el permiso fitosanitario del lugar de origen.

Por el transporte masivo de productos argentinos, los precios bolivianos cayeron. Este es el caso del kilo de arroz, que de BOL$ 38 pasó a $28, y el quintal de harina pasó de $130 a solo $115.

El Servicio Nacional de Sanidad Agropecuaria e Inocuidad Alimentaria (Senasag) de Bolivia advirtió que establecerán una “política agresiva” para controlar las fronteras y el contrabando. El ente incautó 60 toneladas de alimentos solo en lo que va del año.

Isico López, trabajador de la ciudad de Villamonte, ubicada a pocos kilómetros de Yacuiba, comentó a PanAm Post que él cruzó varias veces la frontera.

Sobre las mercaderías que se transportan explicó: “Son bolivianos los que van a comprar porque el producto argentino es más barato. Los bolivianos que contrabandean compran productos de la canasta familiar en Salvador Mazza. En cambio, los argentinos van a Bolivia a comprar ropa, por que la ropa es más barata allá”, dijo López.

¿El comercio genera progreso?

El argentino Agustin Etchebarne, director de la Fundación Libertad y Progreso, explicó que hay que entender que el libre comercio beneficia a las dos partes (comprador y vendedor), y que el comercio es bidireccional: cuando se exporta, se importa y viceversa.

Una de las formas de impedir el libre comercio es a través de los cupos,  mediante la colocación de tarifas, para que se haga más caro el proceso de importación . Hay casos en los que las tarifas son excesivamente altas o existen prohibiciones.

“Existen casos en los que hay demanda, pero no puede ser abastecida porque no hay productos. Entonces eso genera ganancias muy grandes al contrabandista. La persona que se arriesga a contrabandear es porque simplemente está cubriendo una demanda de bienes lícitos (repuestos, medicos, ropa, calzado y otros)”, concluyó el analista.

 

Belén Marty es Lic. en Comunicación por la Universidad Austral. Actualmente cursa el Master en Economía y Ciencias Políticas en ESEADE. Conduce el programa radial “Los Violinistas del Titanic”, por Radio Palermo, 94,7 FM.

¿A quién sancionan los que sancionan?

Por Alejandro Tagliavini. Publicado el 17/8/14 en: http://www.eluniversal.com/opinion/140817/a-quien-sancionan-los-que-sancionan

 

Lo cierto es que las «sanciones», de unos gobiernos a otros, son solo eufemismos que utilizan los políticos para disimular que, en rigor, las medidas están dirigidas hacia sus propios ciudadanos. Por caso, el bloqueo contra a Cuba significa que el gobierno de EEUU coarta la libertad de sus ciudadanos para tener cierto tipo de relaciones comerciales con la isla. Las «sanciones a Rusia», por otro caso, en realidad, entre otras cosas prohíben a firmas o ciudadanos de los 28 países de la UE comprar, vender, servir de intermediario o dar asistencia, directa o indirectamente, en la emisión de instrumentos financieros de bancos rusos.

Y siempre empeoran la situación. Además de que el bloqueo estadounidense a Cuba coartó las relaciones personales, entre otras muchas cosas dificultó mucho el desarrollo de Internet, con la globalización que la red conlleva. La isla tenía un cable submarino, precisamente con EEUU, antes de 1959, a través del cual se realizaban las llamadas telefónicas, pero ahora no podía tener uno de fibra óptica para la conexión de Internet -debiendo establecer sus comunicaciones a través de enlaces satelitales, mucho más costosos e ineficientes- siendo el único país del hemisferio occidental que no estaba conectado al resto del mundo con fibra óptica, a pesar de que a su alrededor pasan decenas de cables submarinos.

Así se vio obligada a aliarse con Caracas que financió un cable de más de 1.600 kilómetros entre Venezuela y Cuba. Un «proyecto emblemático» dijo un funcionario venezolano que permitirá la «unidad para todos los pueblos, unidad para la integración». La fibra óptica permitirá multiplicar por 3.000 la capacidad de conexión a Internet, limitación esgrimida por La Habana para no permitir el acceso a toda la población. Sin embargo, eso no supondrá por sí solo una ampliación del acceso de los cubanos a Internet, según aclaró el diario oficial Granma.

Como respuesta a las «sanciones contra Rusia», el gobierno ruso anunció la veda por un año contra todas las importaciones de carne, pescado, lácteos, fruta y verdura de EEUU, de la UE, Noruega, Canadá y Australia. Lo que no es un dato menor ya que, desde la caída de la URSS, Rusia es el mayor consumidor mundial de fruta y vegetales de la UE, el segundo mayor comprador de productos avícolas, y un importante consumidor de pescado, carne y lácteos. De hecho, ya ha afectado a países como Alemania provocando una caída en su economía, ya disminuida desde junio de este año.

Turquía y América Latina podrían ser los principales beneficiados de la veda rusa, particularmente el Mercosur que, durante su última cumbre en Venezuela, parece haberse convertido en una entidad política y caja de resonancia del ALBA. Poco antes los Brics se reunieron en Fortaleza, Brasil, viaje que los jerarcas ruso y chino aprovecharon para realizar sugestivas visitas por la región. Es que la situación fuerza al presidente ruso a convertirse en buen aliado del nuevo Mercosur y los Brics. Argentina y Brasil se beneficiarán con nuevas exportaciones de granos y carne al mercado ruso, aun a riesgo de sufrir algunas complicaciones en que pueden incurrir por ayudar al Kremlin a evitar los efectos de sanciones económicas y tecnológicas, especialmente si se cruzan con la intermediación bancaria en las transacciones y pagos derivados de operaciones comerciales.

 

Alejandro A. Tagliavini es ingeniero graduado de la Universidad de Buenos Aires. Es Miembro del Consejo Asesor del Center on Global Prosperity, de Oakland, California y fue miembro del Departamento de Política Económica de ESEADE.