Lacalle Pou quiere jugar en la Champions League y Alberto Fernández un solteros contra casados

Por Roberto Cachanosky. Publicado el 28/3/2021 en: https://www.infobae.com/opinion/2021/03/28/lacalle-pou-quiere-jugar-en-la-champion-league-y-alberto-fernandez-un-solteros-contra-casados/?outputType=amp-type&__twitter_impression=true

La única manera que tiene Argentina de salir de esta larga decadencia y atraer inversiones para crear puestos de trabajo es, justamente, integrándose al mundo como está pensando el presidente de Uruguay

Fernández y Lacalle PouFernández y Lacalle Pou

El cruce entre el presidente de Uruguay, Luis Lacalle Pou y el presidente argentino, Alberto Fernández, acerca del Mercosur, mostró un debate entre un presidente con visión de estadista, el uruguayo, y un presidente que parece salido de la película Bananas de Woody Allen.

¿Qué están viendo uno y otro? El presidente uruguayo sabe que el potencial para crecer en el largo plazo es integrarse al mundo para atraer inversiones que permitan aumentar las exportaciones. El mercado interno uruguayo es demasiado chico como para generar un gran flujo de inversiones que lo abastezca.

El presidente de Argentina cree que con el modelo de sustitución de importaciones, de espaldas al mundo y estimulando el consumo interno (no se sabe cómo), va a conseguir un diluvio de inversiones que generará un crecimiento superior a las tasas chinas. Cree que van a llover las inversiones para abastecer el consumo interno de un país que tiene 40% de pobres, 10% de indigentes y el resto agonizando económicamente.

Lacalle Pou, como buen estadista, advierte que no se puede desaprovechar una oportunidad como la que ofrece el acuerdo de libre comercio entre el Mercosur y la UE. Quiere que su país pueda jugar en la Champion League y Alberto Fernández parece conformarse con armar un partido de solteros contra casados.

Es que ese acuerdo implica poder acceder, casi de inmediato, a un mercado de 448 millones de consumidores con un ingreso per capita de USD 39.000 por año. Es eso lo que está viendo Lacalle Pou, en tanto Fernández está enamorado de la feria del barrio.

La única manera que tiene Argentina de salir de esta larga decadencia y atraer inversiones para crear puestos de trabajo es, justamente, integrándose al mundo como está pensando el presidente de Uruguay.

El ejemplo más contundente lo tenemos en Irlanda. Un país que era pobre y decidió integrarse al mundo a fines de la década del 80. Eso le exigió hacer una serie de reformas estructurales que hoy le permiten exportar USD 400.000 millones al año.

Argentina e IrlandaArgentina e Irlanda

El gráfico de arriba muestra la evolución de las exportaciones argentinas y de Irlanda hasta 2017 en base a datos del Banco Mundial. Son exportaciones de bienes y servicios. A principios de siglo Argentina mejoró algo sus exportaciones gracias al precio de las commodities, pero claramente están languideciendo. En cambio Irlanda, que vio al mundo como una oportunidad, exporta USD 400.000 millones. La mitad en industria farmacéutica, aviones, helicópteros, equipamiento de diagnóstico médico y otros bienes más. La otra mitad es industria del conocimiento. Servicios informáticos, financieros, seguro, servicios empresariales, etc.

En cambio nosotros seguimos exportando soja… si llueve.

El resultado es que hoy Irlanda tiene un ingreso per capita de USD 70.000 anuales y nosotros estamos en USD 8.000 per capita. Es la diferencia entre ponerse en condiciones para jugar en la Champion League e ir a jugar un sábado el partido de solteros contra casados y encima volver desgarrados.

Todos los países que lograron salir de la decadencia y de la pobreza y tener hoy ingresos per capita superiores a los de Argentina, lo consiguieron integrándose al mundo.

Chile, otro país que hizo sus reformas económicas y se integró al mundo bajando aranceles y haciendo tratados de libre comercio, pasó de exportar la mitad de lo que exportaba Argentina en 1976 a exportar más que Argentina a partir de 2017. En dólares corrientes, Argentina aumentó sus exportaciones 17 veces y Chile 33 veces. Perú, otro país que decidió incorporarse al mundo, aumentó sus exportaciones 26 veces entre 1977 y 2019 y nosotros 12 veces.

El presidente Fernández cree que Argentina sigue siendo una potencia latinoamericana y puede patotear al mundo. La realidad es que quedamos licuados en importancia. De tener un PBI que representaba el 26% del PBI de toda la región, ahora representa el 10% y en descenso.El PBI del país comparado con el de la regiónEl PBI del país comparado con el de la región

A partir del momento que dejamos de aplicar políticas de corte liberal integrándonos al mundo y empezamos a abrazar el estatismo, la cultura de la dádiva y el vivir con lo nuestro, fuimos perdiendo importancia para el mundo y para la región.

En síntesis, Fernández cree que Argentina sigue teniendo peso en América Latina. Se equivoca, ya no somos importantes ni en la cuadra del barrio.

Nuestros vecinos quieren progresar, darle mayor bienestar a su población, mejor nivel de vida, mientras que acá se conforman con seguir repartiendo planes sociales y empleo público para tener clientelismo político.

Unos trabajan para hacer progresar a su pueblo y otros para su negocio chico de la política.

Roberto Cachanosky es Licenciado en Economía, (UCA) y ha sido director del Departamento de Política Económica de ESEADE y profesor de Economía Aplicada en el máster de Economía y Administración de ESEADE. Síguelo en @RCachanosky

Los políticos no se animan a enfrentar al Frankenstein populista que crearon

Por Roberto Cachanosky. Publicado el 24/9/2019 en: https://www.infobae.com/opinion/2019/10/01/los-politicos-no-se-animan-a-enfrentar-al-frankestein-populista-que-crearon/?fbclid=IwAR33o_KNV2_BYlTNtpdczloodBZk-c88y-DNdFjhww0nBz_Ycx3g5ukER38

 

Las dos fuerzas políticas con mayores posibilidades de ganar no presentan un plan económico que le haga ver a la gente un futuro

Las dos fuerzas políticas con mayores posibilidades de ganar las elecciones presidenciales, encabezadas por Mauricio Macri y Alberto Fernández, no presentan un plan económico que le haga ver a la gente un futuro

La gente de Cambiemos insiste con que esta es una elección de carácter político porque se ponen en juego derechos individuales tan importantes como la libertad de expresión o subordinar la justicia al poder político para tener un control absoluto tipo dictadura disfrazada de democracia. En definitiva, no es otra cosa que establecer una autocracia vía el voto, como ya ha ocurrido tantas veces en la historia de la humanidad.

Recientemente fue publicado Cómo mueren las democracias, de Steven Levitsky y Daniel Ziblatt, donde los autores abundan en ejemplos de democracias que terminan en autocracias como es el caso del chavismo por citar el más reciente.

No cabe dudas de que el kirchnerismo siempre ha tenido fuertes inclinaciones autocráticas, personalmente tuve que soportar siete inspecciones de la AFIP en ese tiempo, un logro que pocos pueden mostrar, aunque reconozco que otros la deben haber pasado mucho peor que yo. Así que no tengo dudas de la importancia de los derechos individuales que se ponen en juego en esta elección.

Sin embargo, apelar a ese argumento para ganar la elección no me parece que sea la mejor opción. Aunque suene espantoso decirlo, mucha gente puede resultar indiferente a la violación de la libertad de expresión si mientras tanto puede comprar un nuevo celular, un televisor o algún otro electrodoméstico. En definitiva, no olvidemos que el voto hacia los populismos autoritarios se basa en el resentimiento de unos sectores de la sociedad hacia aquellos que fueron exitosos. Los populismos autoritarios apelan al argumento de decir: Ud. es pobre y la pasa mal porque aquel otro es rico.

La riqueza de unos es causa de la pobreza de otros, reza el credo populista. El paso siguiente es expoliar impositivamente al que progresó trabajando para repartirlo entre los que menos tienen, todo en nombre de la justicia social. Tanto el candidato a presidente como la candidata a vicepresidente de la oposición acaban de afirmar que los que más tienen deberán aportar más, como si trabajar y progresar fuera un pecado que merece ser castigado.

El resultado de estas políticas es el desestímulo para producir porque la gente siente que el fruto de su trabajo se lo quita el estado para dárselo al que no produjo. Al desestimular la producción baja la inversión, los puestos de trabajo y crece la pobreza. En definitiva, si llegamos a esta debacle tan grande es porque gobierno tras gobierno se encargaron de expoliar a los sectores productivos.

Ahora bien, si se acepta esta visión, lo importante de las próximas elecciones es que se ponen en juego los derechos individuales, pero se gana por la economía: el recontra repetido slogan de campaña de Clinton: “es la economía, estúpido”. El revés electoral que recibió Cambiemos en las PASO tiene que ver con la bronca de mucha gente por la situación económica. Si a eso se le agrega la espantosa estrategia de no comunicar la herencia recibida y el más horrible tratamiento de la herencia recibida, no debe sorprender el resultado de agosto pasado.

Fuentes de financiamiento

Ahora bien, de cara al futuro, las dos fuerzas políticas con mayores posibilidades de ganar no presentan un plan económico que le haga ver a la gente un futuro, porque si bien es cierto que hay un voto castigo a Cambiemos, también es cierto que el voto castigo fue a la fórmula FF que ya demostró en el pasado el desastre que puede hacer con la economía, algo que acaba de confirmar el asesor económico de Alberto Fernández, Matías Kulfas, quien sostuvo que la emisión monetaria es una opción disponible para financiar el déficit fiscal. Eso y pavimentar el camino a la hiper es lo mismo, considerando que nadie quiere tener un peso. ¿O acaso piensa Kulfas que alguien demanda pesos en el sentido de atesoramiento? Peso que tiren al mercado, peso que se va a la inflación.

El asesor económico de Alberto Fernández, Matías Kulfas, sostuvo que la emisión monetaria es una opción disponible para financiar el déficit fiscal

El asesor económico de Alberto Fernández, Matías Kulfas, sostuvo que la emisión monetaria es una opción disponible para financiar el déficit fiscal

No menos llamativa fue la siguiente afirmación de Kulfas: “Queremos ir a superávit fiscal. Esto ya lo ha planteado Alberto. El tema es cómo llegar. Por la lógica del ajuste no se llega, no funciona. Los ajustes de gastos generan una caída en la actividad económica que termina afectando la recaudación. Por lo tanto, el resultado final, el déficit se reduce en proyección. Primero hay que recuperar el crecimiento económico”. Ese humo de gradualismo ya se lo vendieron a Macri y terminamos en el desastre actual.

Es imposible crecer con un sector público consolidado que aplasta al sector privado con un gasto del 47% del PBI. Y menos se puede crecer sin moneda y con intenciones confiscatorias de los ingresos diciendo que los que más tienen más tienen que pagar al tiempo que se mantiene una legislación laboral que espanta a cualquier empresa de contratar personal.

Es tal el problema económico que hemos acumulado a lo largo de décadas de populismo que las principales fuerzas políticas se niegan a enfrentar la realidad y por eso formulan propuestas sin sustento como: hay que ponerle plata en el bolsillo a la gente para reactivar el consumo interno, de esto se sale con crecimiento (como si se creciera por decreto), todos los días un poquito mejor y cosas por el estilo. Nadie formula una propuesta completa de reforma del estado, del sistema tributario, de la legislación laboral, monetaria y financiera. Todos creen que pueden toquetear las variables haciendo sintonía fina cuando por delante tenemos un gigantesco problema económico.

Argentina está en un serio problema económico y ninguna de las fuerzas políticas ofrece una solución. Y aquí llegamos a un punto crítico. Considerando que la democracia se ha convertido en una competencia populista y teniendo en cuenta que todos los meses pasan por la ventanilla del estado 19 millones de personas a buscar un cheque, mientras que solo 6,5 millones trabajamos en blanco en el sector privado, es muy grande la tentación por captar el voto de los 19 millones a expensas del bolsillo de los 6,5 millones.

En otras palabras, seguir con el discurso populista. Unos porque lo ven como un negocio político, otros porque dicen que no se puede cambiar porque te incendian el país, lo cierto es que la cultura de la dádiva ha crecido tanto en nuestro país que se ha transformado en un monstruo que nadie quiere enfrentar. Infinidad de planes sociales, millones de empleados públicos que son desocupados encubiertos y 3,5 millones de jubilados que nunca aportaron y reciben una jubilación son un peso muerto que impide crecer.

Si uno propone comenzar a arreglar este problema, la respuesta inmediata es: ¿y qué hacemos con toda esta gente, la dejamos morir de hambre? Pero nadie piensa en los 6,5 millones de personas que todas las mañanas, con frío, calor, lluvia, piquetes y demás problemas se levantan para trabajar cada día y son sometidos a un sistema de cuasi esclavitud fiscal para sostener a la gran masa de votantes que está en los 19 millones que todos los meses pasan por la ventanilla del Estado a llevarse un cheque.

Los políticos argentinos han creado un monstruo populista al que nadie se le anima. Pero ese monstruo no para de crecer y, de seguir así, terminará de destruir a la Argentina. Por eso ninguno se anima a hablar. Nadie quiere enfrentar al Frankenstein populista que está haciendo trizas la Argentina.

 

Roberto Cachanosky es Licenciado en Economía, (UCA) y ha sido director del Departamento de Política Económica de ESEADE y profesor de Economía Aplicada en el máster de Economía y Administración de ESEADE. Síguelo en @RCachanosky 

El humo progre de la campaña no sirve para gobernar

Por Roberto H. Cachanosky. Publicado el 5/3/17 en: http://economiaparatodos.net/el-humo-progre-de-la-campana-no-sirve-para-gobernar/

 

Me parece, que el humo progre que muy bien vende Durán Barba en las campañas electorales puede servir para ganarlas, de lo que estoy seguro es que ese humo progre que venden para ganar, no sirve para construir un país próspero

La semana pasada hice una prueba en las redes sociales (Facebook y Twitter) que me dejaron en claro que todavía estamos bastante lejos de haber comprendido el sentido de un cambio profundo en el país. Creemos que porque el kirchnerismo fue desplazado del poder, con Cambiemos la cosa va a ir mejorando lentamente. El error está en creer que con algunas medidas económicas, un gobierno más respetuoso de los derechos individuales y tiempo, todo funcionará mejor. Casi algo mágico.

¿En qué consistió el ensayo? Por un lado puse el siguiente texto:

Cristina Fernández sobre Evita: &”Defender a los humildes cuesta caro y ella pagó con su vida gustosa el precio&”. Las dos impulsaron el resentimiento.
Lo último a tomar como referencia es Evita y Perón. Dos grandes déspotas que arruinaron la Argentina.

Obviamente la parte de que ambas impulsaron el resentimiento y no tomar como referencia a Evita y Perón es un agregado mío a la afirmación de Cristina Fernández.

Este post llegó a 11.000 personas. Cristina Fernández y Evita, pero la primera en particular, se ligó varias expresiones que uno no podría calificar como una caricia para el alma. Lo mismo ocurrió con este mismo texto en Twitter que también llegó a 10.000 personas y gran cantidad de comentarios en contra de Cristina Fernández.

Luego agregué un recorte de un diario en el que la gobernadora de la provincia de Buenos Aires, María Eugenia Vidal, afirma que dice textualmente: Me siento muy cerca de los ideales de Eva y Perón. Y agregué este comentario mío a propósito de la afirmación de Vidal: Evita y Perón crearon la cultura de la dádiva y el resentimiento. Vidal se siente cerca de ellos. ¿Cómo es, PRO es un resentimiento paquete?

Este post mío tuvo menor llegada tanto en Facebook (7000 personas) como en Twittter (también llegó a algo menos de 7.000 personas) pero con una reacción diferente. La mayoría de los comentarios buscaron justificar con infinidad de argumentos diferentes la afirmación de María Eugenia Vidal. Argumentos como que para ganar la provincia había que decir cosas así, que para ganar en Buenos Aires el candidato no puede tirarse contra el peronismo y cosas por el estilo.

Obviamente en la inmensa mayoría de ambos post, los comentarios provenían de gente antik que seguro había votado por el PRO. Ahora bien, la sensación que tuve es que mucha gente tiende a justificar lo injustificable pero que ni por casualidad se lo dejaría pasar a Cristina Fernández. Dicho de otra forma, María Eugenia Vidal explicitó que es una peronista que trabaja en el PRO (basta con ver sus colaboradores más estrechos), peronismo que es rechazado por mucha gente que votó al PRO pero que como María Eugenia Vidal es “gente como uno” entonces se le acepta lo que ni por casualidad se le aceptaría a Cristina Fernández. Obviamente que Cristina Fernández ha sido una presidente nefasta en la destrucción de las instituciones argentinas, la corrupción floreció bajo su gobierno y el atropello y la persecución fueron moneda corriente en los 12 años del kirchnerismo algo que no es María Eugenia Vidal, sin embargo mi punto es otro.

Al decir la gobernadora que se siente afín a los ideales de Eva y Perón está diciendo que se siente afín a un matrimonio que abusó del monopolio de la fuerza. Eva Perón fue implacablemente vengativa. Perón persiguió, encarceló y mando al exilio a sus opositores. Proclamó el famoso 5 por 1 y el asesinato de los opositores en tanto Eva Perón mandó a la quiebra a más de un empresario que se negó a “aportar” fondos a su fundación.

Pero además, Eva y Perón incentivaron el resentimiento, la cultura de la dádiva y la envidia. Su prédica era que si uno era pobre, lo era porque otro era rico. Concebían la pobreza de unos como consecuencia de la riqueza de otros. Es decir, para ellos la riqueza era un stock determinado que no crecía y que para lograr mejorar a los más humildes había que quitarle a los que más tenían para darle a los que menos tenían. Como la riqueza no es algo estático sino dinámico, en vez de estimular que hubiese más riqueza hacían lo contrario al expoliar a los contribuyentes y perseguir a los empresarios. Reducían el stock de riqueza y, por lo tanto, el tamaño de la riqueza a “redistribuir” disminuía porque cada vez había menos para repartir, lo cual hacía crecer la pobreza.

Perón y Evita destrozaron la cultura del trabajo, del progreso en base al esfuerzo personal, la capacidad de innovación y la iniciativa privada. Destruyeron las bases de una sociedad libre que puede hacer crecer la economía y el nivel de vida de los más humildes. Destrozaron los valores de nuestra constitución de 1853/60 destruyendo el límite al poder del estado e instaurando un sistema por el cual la democracia se transformó en una dictadura. En definitiva, nuestra larga decadencia comienza un poco antes de la llegada de Perón a la presidencia, aunque el jefe espiritual del Peronismo, ya había participado en los golpes de 1930 y 1943. Perón era un golpista y conspirador nato. Bien, esos son los valores de los que María Eugenia Vidal dijo sentirse cerca. El golpismo, el atropello, la persecución, la cultura de la dádiva, etc. Y por favor que no me vengan con la historia de que se está en contra de ese autoritarismo pero a favor de la “justicia social”. Todo sistema basado en la redistribución compulsiva del ingreso, por definición, lleva a sistemas autoritarios.

Puedo entender que para ganar una elección en la provincia de Buenos Aires no sea muy recomendable tirarse contra el peronismo. Pero tampoco hace falta ensalzar las atrocidades que son los ideales de Eva y Perón. Sentirse cerca de la dictadura, de la persecución y del robo legalizado no es una forma de cambiar el país. Tampoco hace falta decir que uno comparte los ideales de la cultura de la dádiva.

Los países crecen cuando tienen instituciones sólidas. Esas instituciones surgen de los valores que imperan en la mayoría de los miembros de la sociedad. Para cambiar nuestra larga decadencia, el primer paso es empezar a cambiar esos valores heredados del nefasto peronismo que luego fueron adoptados por gobiernos militares y radicales.

En mi opinión, María Eugenia Vidal no necesitaba decir que se sentía cerca de esos valores, pero podía destacar la cultura del trabajo, del esfuerzo, de la iniciativa, etc. Nadie está pidiendo que logre cambiar el desastre que es la provincia de Buenos Aires luego de 30 años de gobiernos peronistas. No se pide eso. Se pide un discurso que destaque justamente lo contrario a los valores que desparramaron Evita y Perón.

Ahora, para terminar, viene la gran pregunta. Muchos de los que votaron a Cambiemos, ¿quieren realmente un cambio o se conforman solo con tener gente que tiene el mismo discurso nefasto del peronismo, pero con la diferencia que es gente como uno?

En definitiva, la gente, ¿pide un cambio de valores o un cambio de personas más respetuosas y como uno pero con los mismos valores que nos llevaron a la decadencia?

Si la mayoría de la población no está dispuesta a dar la batalla por el cambio de las valores populista hacia los valores de la libertad, entonces, no esperemos que vayamos a poder CAMBIAR nada.

Por último, me parece que el humo progre que muy bien vende Durán Barba en las campañas electorales puede servir para ganarlas, de lo que estoy seguro es que ese humo progre que venden para ganar, no sirve para construir un país próspero.

 

Roberto Cachanosky es Licenciado en Economía, (UCA) y ha sido director del Departamento de Política Económica de ESEADE y profesor de Economía Aplicada en el máster de Economía y Administración de ESEADE