Un año de Cambiemos

Por Roberto H. Cachanosky. Publicado el 4/12/16 en: http://economiaparatodos.net/un-ano-de-cambiemos/

 

Falta que el gobierno comience a cambiar el discurso populista por un discurso que hizo grande a Argentina: me refiero al discurso de la cultura del trabajo

A punto de cumplirse un año desde que asumió Macri la presidencia, en mi opinión se observan cambios muy relevantes y estancamiento en otros.

Basta con recordar los discursos de violencia verbal de Cristina Fernández buscando enfrentar a la sociedad y compararlos con los actuales discursos de Macri en que prima la buena educación, el respeto hacia el que piensa diferente, como para reconocer un cambio de ambiente que tiende a pacificar los espíritus. Se podrá disentir con muchas de las cosas que dice Macri, pero eso no pasa de visiones diferentes sobre cómo recuperar la prosperidad de la Argentina. Francamente no recuerdo, en todo este año, una sola palabra descalificadora de Macri hacia nadie como solía hacer CF con su famoso abuelito amarrete, el empleado de la inmobiliaria escrachado en cadena y mil cosas más.

Tampoco los discursos de Macri están montados en una escenografía en la que se convoca a los aplaudidores de siempre como hacía CF. Necesitaba de los aplausos para satisfacer su inmenso ego. Para algunos estos puntos podrán resultar indiferentes o superficiales, para mí hacen a la convivencia de un pueblo civilizado y respetuoso. A la buena educación de sus gobernantes, punto de partida para construir un país. Y el ejemplo de convivencia y respeto ahora parte del presidente de la nación, cuando antes partía de la boca de CF el resentimiento, la agresión y la descalificación.

Otra cosa valiosa para mí es haber recuperado los actos patrios como actos patrios no como actos partidarios en los que solo había banderas de La Cámpora, imágenes del Che y fotos de NK, uno de los corruptos más grandes de la historia argentina.

Aún con las fuertes diferencias que tengo con el gobierno en materia de política económica, no puedo dejar de reconocer que el gobierno de Macri nos ha devuelto el sentido de Argentina para todos los argentinos y no para una fracción de fanáticos al estilo fascista.

No es tema menor que Argentina haya recompuesto relaciones con los países que respetan los derechos individuales. Hoy tenemos una mejor relación con el mundo civilizado. Nuestros funcionarios ya no se juntan con genocidas como Fidel Castro o el tirano Maduro y su corrupto régimen chavista.

El punto más débil del gobierno está en la política económica y en su discurso al respecto. Por el momento ha sido incapaz de avanzar en reformas estructurales del sector público, en materia impositiva, reforma laboral y otros puntos clave. Por el contrario, se ha limitado a cambiar la forma de financiar un déficit fiscal descomunal. El kirchnerismo lo financiaba con expropiaciones y emisión monetaria y el macrismo recurre al endeudamiento para cubrir el bache. Cambió la forma de financiar el déficit pero no se intentó disminuirlo, por el contrario, aumentó. Además sigue usando el tipo de cambio como ancla contra la inflación al igual que la mayoría de los gobiernos anteriores, incluido el kirchnerismo.

El gasto público no se anima a bajarlo y hacen recaer todo el peso del ajuste de la economía sobre el sector privado, que continúa perdiendo puestos de trabajo mientras que en el sector público y su legión de ñoquis heredada parece intocable. Es como si hubiese ciudadanos de primera y ciudadanos de segunda. Los empleados estatales, en sus tres niveles, son intocables y no pueden perder sus puestos de trabajo porque hay que evitar el conflicto social. Pero que el sector privado pierda 105.000 puestos de trabajo entre diciembre pasado y agosto, parece no importarle a nadie del gobierno.

Uno comprende que décadas de populismo y el destrozo heredado de los últimos 12 años no permiten solucionar todo de un día para otro. Ni siquiera pasa por mi mente creer que el déficit fiscal heredado pueda eliminarse en un año. Lo que me preocupa es el discurso económico del gobierno por el cual el “asistencialismo” sigue siendo un derecho en vez de un apoyo transitorio que el contribuyente, no el gobierno ni el estado, le otorga a determinadas personas. Se insiste con que son derechos adquiridos y eso hace que el macrismo contribuya a consolidar los valores que destrozaron la Argentina. En vez de defender la cultura del trabajo, insisten con defender la cultura de la dádiva.

Por otro lado, la política impositiva sigue tratando a los que trabajamos en blanco como esclavos que tenemos que mantener a una legión de planeros, empleados públicos y demás gastos inútiles del estado. Gastos que se solventan con el trabajo de gente decente que es saqueada impositivamente para sostener un estado sobredimensionado propio de los sistemas fascistas y populistas.

De nuevo, no digo que de un día para otro se solucione el monumental problema fiscal heredado, pero sí esperaba que de un día para otro el gobierno empezara a tener un discurso diferente al populismo que nos viene hundiendo desde hace décadas.

En síntesis, en estos 12 meses se ha logrado frenar las políticas de confrontación del kirchnerismo y tenemos un comportamiento mucho más educado y presentable ante el mundo y ante nosotros mismos.

Falta que el gobierno comience a cambiar el discurso populista por un discurso que hizo grande a Argentina: me refiero al discurso de la cultura del trabajo, de respetar la propiedad privada y, particularmente, dejar de tratarnos a quienes pagamos impuestos como esclavos a los que hay que humillar impositivamente para que el gobierno mantenga el poder y otros vivan a costa de nuestro trabajo.

Veremos si al comenzar el segundo año de mandato el gobierno cambia el rumbo de su discurso que todavía está impregnado de populismo o mantiene el rumbo decadente de la cultura de la dádiva.

 

Roberto Cachanosky es Licenciado en Economía, (UCA) y ha sido director del Departamento de Política Económica de ESEADE y profesor de Economía Aplicada en el máster de Economía y Administración de ESEADE

“El ranking de los 9 cargos públicos más insólitos del Gobierno Nacional”

Por Belén Marty: Publicado el 22/11/16 en: http://cadenaba.com.ar/nota.php?Id=39583

 

Durante la década del ’90 habían 32 subsecretarías; hoy son más de 180. Los nombres de los puestos ya parecen sacados de un truco de juego de memoria. Propios de estructuras colectivistas, con tamaño mamut y con tantas subcategorías como la imaginación lo permita. Permutaron soldados de La Cámpora por militantes amarillos. 

Nadie se enteró, pero hemos sido invadidos. Argentina ha sido invadida. Tal como un virus se apodera de nuestro cuerpo para hacernos sentir improductivos, flojos, somnolientos, lo mismo le sucedió a nuestro país que ha sido atacado y colonizado por cientos de miles de empleados públicos.

El profesor universitario y experto en reformas administrativas Gerardo Sanchís Muñoz hasta describe al empleo público como la “actual espada de Damocles” del presidente Macri, simbolizando el peligro que detentan aquellos en posiciones de gran poder.

El abultado empleo público con el que cuenta hoy el país, casi el doble que lo que domina a la media de la región, se espació como el cáncer por todo el cuerpo, digo, país llegando a todos los escalones del organigrama oficial. Para poner un poco de contexto sobre el tema, durante la década del ’90 habían 32 subsecretarías; hoy son más de 180. Los nombres de los puestos ya parecen sacados de un truco de juego de memoria. Propios de estructuras colectivistas, con tamaño mamut y con tantas subcategorías como la imaginación lo permita.

Los generales de la invasión (¿los estrategas políticos?) fueron armando la silenciosa batalla a fuerza de puestos. Permutaron soldados de La Cámpora por militantes amarillos. La estructura hoy, permanece casi intacta. Un poco de maquillaje post electoral, pero las células con la enfermedad (digo, los nuevos puestos) se siguen creando a diestra y siniestra. El torrente sanguíneo es la red de inagotables favores políticos con una mezcla de impunidad y corrupción.

Acá la virtud del funcionario público, eso que tanto nos han explicado desde Educación Cívica en el segundario, se desdibuja en favores para obtener un sueldo (la mayoría de las veces super inflado en comparación a la actividad privada) y nada más.

Por supuesto, como ha mencionado el economista Javier Milei varias veces por los medios, no hay empresa que aguante la presión tributaria presente. Es muy difícil que el sector privado pueda absorber esta cantidad de empleo si desde el Gobierno no le tiran un centro. O al menos un cabezazo.

Entre mi top 1 de los 9 de puestos ridículos se encuentra “La Dirección Nacional de Transporte NO MOTORIZADO” que tiene la Dirección de Movilidad en Bicicleta y la Dirección de Movilidad Peatonal. O sea, hay una dirección de Movilidad Peatonal. ¿Nos están, realmente, tomando el pelo?

Entre los más de 3,5 millones de empleados públicos se encuentran (acá siguen los 8 otros puestos públicos de mi ranking):

2. Cargo Extraescalafonario de Subcordinadora de Padrinazgo/Madrinazgo Presidencial de la Subsecretaria General de la Secretaria General de la Presidencia de la Nación.

3. Director de la Dirección para el Desarrollo de Capacidades de Innovación de la Dirección Nacional de Innovación Pública unidad dependiente de la Subsecretaría de Innovación Pública y Gobierno Abierto de la Secretaría de Gestión e Innovación Pública del Ministerio de Modernización.

4. Gerente Operativo de la Gerencia Operativa Seguimiento de la Dirección General Control de Gestión de la Secretaría de Planificación, Evaluación y Coordinación de Gestión  de la Jefatura de Gabinete de Ministros.

5. Coordinador de Productos y Servicios relacionados con la Identidad Cultural de la Dirección Nacional de Promoción de la Comercialización dependiente de la Subsecretaría de Comercialización de la Economía Social de la Secretaría de Organización y Comunicación comunitaria del Ministerio de Desarrollo Social.

6. Subgerente Operativo de la Subgerencia Operativa Proyectos Especiales de la Gerencia Operativa Herramientas de Comunicación Participativa de la Dirección General Comunicación Participativa de la Subsecretaría de Comunicación.

7. Gerente Operativo de la Gerencia Operativa Ingeniería Urbana Inclusiva de la Dirección General Hábitat de la Subsecretaría de Hábitat e Inclusión del Ministerio de Hábitat y Desarrollo Humano.

8. Coordinador de la Coordinación de Análisis de Procesos de la Dirección de Ingeniería de Procesos e integraciones de la Dirección Nacional de Sistemas de Administración y Firma Digital de la Secretaría de Modernización Administrativa del Ministerio de Modernización.

9. Coordinador de la Coordinación de Aplicación de Políticas Transversales de Recursos Humanos de la Dirección Nacional de Coordinación Interministerial de Recursos Humanos de la Subsecretaría de Relaciones Laborales y Fortalecimiento del Servicio Civil del Ministerio de Modernización.

En términos monetarios, el costo de un gerente operativo es para el Estado de mínimo 61 pesos brutos por mes, y el de un subgerente operativo es de unos 48.600 pesos por mes. Una ganga lo que reciben.

Por supuesto, me dirán que reducir el tamaño del Estado minimizando la cantidad de este tipo de empleos no va a mover la aguja del déficit estatal. Es solo sacar un litro de agua de una pileta.  Pero ¿cómo podés reducir el resto de los gastos si tenés la casa en des-orden? Si tu propio cuerpo todavía está enfermo es imposible que puedas mejorar. Siempre, siempre, siempre, el cambio comienza en casa.

 

Belén Marty es Lic. en Comunicación por la Universidad Austral. Actualmente cursa el Master en Economía y Ciencias Políticas en ESEADE. Conduce el programa radial “Los Violinistas del Titanic”, por Radio Palermo, 94,7 FM.

LA TRASCENDENCIA DE LA NIÑEZ: EL CASO ARGENTINO

Por Alberto Benegas Lynch (h)

 

Hay una obra de Neil Postman titulada The Disappearance of Childhood que alarma a cualquier lector atento pero que desafortunadamente consigna verdades de a puño. Si creemos en el valor de lo que puede hacer el hombre en esta Tierra para que todos mejoremos, no podemos dejar de lado lo que ocurre en la niñez puesto que de allí parten todos los adultos del futuro.

 

Con gran acierto Postman apunta distintos aspectos de cómo hoy se trata a la niñez a través de los siguientes aspectos que deben tomarse con mucha seriedad. Primero, la falta de atención de los padres en los temas relevantes, especialmente en lo que se refiere a la educación o des-educación que reciben primero en sus hogares y luego en los colegios, situaciones en las que se han rebajado a límites inconcebibles los mojones de referencia respecto a los niveles de excelencia. Segundo, en esta misma línea argumental, se recurre a vocabulario soez tanto en el hogar como en los colegios por parte de padres y profesores.

 

Tercero, los padres permisivos que abren las puertas para que adolescentes lleguen a horas inauditas a sus hogares luego de salidas. Cuarto, hacen posible que ingieran altas dosis de alcohol. Quinto, les permiten desempeñarse como modelos en espectáculos muchas veces pornográficos.

 

Sexto, los incentivan a jugar a juegos en los que matar y destruir son los principales objetivos. Séptimo, en la vestimenta se tiende a borrar la frontera en entre el niño, el adolescente y el adulto. Octavo,  hasta en los crímenes resulta difícil distinguir a menores de adultos por la saña con que son realizados los mismos. Y noveno, la idea del pudor y el sentido de vergüenza son borrados de la trasmisión de valores a la niñez.

 

Nada hay más importante que prestar atención a los requerimientos de los niños y realizar todos los esfuerzos para brindarles seguridad y contención en el contexto de la familia. Nada más importante que incentivar su autoestima y responder con prudencia y dedicación a sus reiteradas preguntas y averiguaciones. Nada más importante que inculcarles el respeto recíproco, la honestidad, la responsabilidad y el sentido del humor.

 

Digo con cuidado y prudencia porque debe ponerse todo en la debida dimensión y no adelantarse a lo que el niño quiere saber. Una vez, al regreso del colegio una estudiante le preguntó a su madre que quería decir “pene”. La madre contestó con cierta angustia que se reunirían a conversar esa noche,  al efecto de contar con más tiempo para prepararse y responder adecuadamente. El tiempo antes del encuentro lo aprovechó la madre para consultar con el marido sobre la mejor estrategia, recurrir a Internet y preparar ilustraciones que fueran didácticas, siempre con el mayor cuidado posible. Llegada la hora de la reunión se encerraron  en el cuarto de la progenitora y tras su largo discurso, la niña dijo “que raro todo lo que me decís, no veo relación con lo que sucedió hoy en el colegio porque la profesora nos dijo que rezáramos por el alma de la abuela de una alumna para que su alma no pene”.

 

La buena educación es la clave de todo, en primer término la informal en la familia y luego la formal en el colegio y la universidad. Cada uno tiene sus métodos y no hay para esto recetas universales, pero con mi mujer desde que nuestros hijos eran muy chicos establecimos el sistema de que en las comidas a la noche, todos los días, cada uno, incluyéndonos a nosotros, debíamos poner un tema. Cuando fueron más grandes especificamos que los temas en cuestión no se refirieran a noticias del momento y que todo el mundo conoce, ni se refiriera a nada que tuviera que ver con la política ni el dinero. Es decir circunscribirlos a lo que a cada uno le pasa en su interior o las ocurrencias que aparecen a raíz de lecturas. Esto lo aplicamos hasta que los tres se casaron y con buenos resultados en el sentido que pudimos formarlos con valores y principios sólidos.

 

Todas las tareas educativas para trasmitir valores y principios de una sociedad abierta resultan clave para lo cual se necesita estar muy atento, porque como reza el título de un libro de Macedonio Fernández “no todo es vigilia la de los ojos abiertos”.

 

El caso argentino es muy anterior a los textos obligatorios de “Evita me ama” y los engendros de La Cámpora, es necesario bucear en las raíces del problema. Para ello nada mejor que reiterar brevemente alguna información del notable ensayo de Carlos Escudé con el apoyo de una nutrida bibliografía, titulado El fracaso del proyecto argentino. Educación e ideología editado en 1990 conjuntamente por el Instituto Torcuato Di Tella y la Editorial Tesis, en el que todo el eje central apunta a mostrar que las faenas educativas estaban dirigidas a “subordinar el individuo al Estado” donde “el Estado no es la defensa del individuo y sus derechos” situación en la que “el individuo vive para servir a su Patria [generalmente con mayúscula]; así y no al revés, se define la relación esencial entre el individuo y estado-nación”.

 

Todo el desbarajuste educacional -a contramano de las ideas, principios y valores alberdianos-  comenzó a manifestarse con crudeza durante la tiranía rosista. Luego, la revista “El Monitor de la Educación Común” fundada en 1881 y distribuida gratuitamente a todos los maestros, fue paulatinamente aumentando su nacionalismo e intervensionismo estatal en la educación, aun con las mejores intenciones que rodearon al Primer Congreso Pedagógico de 1882. Incluso la ley de Educación Común (la 1420) de 1884 subraya la importancia de la educación obligatoria y gratuita.

 

En los sucesivos artículos de la mencionada revista se advierte sobre la “desnacionalización que sufría la Argentina” diagnóstico que logró imponer una ley en 1908  “de ingeniería social” al efecto de “deseuropeizar” el país, “pero el objetivo primordial del proyecto educativo argentino, más que impulsar el progreso, fue el de adoctrinar a la población en un argentinismo retórico y esencialmente dogmático y autoritario, cuando no militarista” anticipada por la Ley de Residencia de 1902 por la que podía expulsarse a inmigrantes si juicio previo y las arbitrariedades del creado Consejo Nacional de Educación que incluso tenía las facultades de reglamentar los programas de las escuelas privadas por medio de la Ley Lainez de 1905.

 

Las ideas vertidas en esa revista (“una paranoia”, dice Carlos Escudé) eran las de “el espíritu de raza” (Ernesto Quesada), “la pureza del lenguaje” (Mario Velazco y Arias), los inconvenientes de las escuelas de comunidades extranjeras “como la galesa” (Raúl B. Díaz), “homogenizar los estudios” (José María Ramos Mejía), “forjar una intensa conciencia nacionalista” y “el individualismo anárquico es un peligro peligro en todas las sociedades modernas, reagravóse como tal en la República Argentina por la afluencia del extranjero inmigrante” (Carlos Octavio Bunge), ”en la conversación, en todos los grados, incluir con frecuencia asuntos de carácter patriótico” y “el extranjero que incesantemente nos invade” (Pablo Pizzurno), el “catecismo patriótico” en el que se leía el siguiente diálogo: “maestro-¿cuáles son los deberes de un buen ciudadano, alumno- el primero el amor a la patria, maestro- ¿antes que a los padres?, alumno- ¡antes que todo!” (Ernesto A. Bavio), el “Canto a la Patria” de Julio Picarel sobre el que Escudé aclara que “cito estos pésimos versos a riesgo de alinear al lector” y agrega el poeta de esta xenofobia que “los sonidos ejecutados por una banda militar llegan al oído del niño como un lenguaje fantástico y fascinador”, “el Honorable Consejo Nacional de Educación, al inaugurar la bien meditada serie de medidas tendientes a fortificar el alma de los niños argentinos, el sentimiento augusto de la Patria y a convertir la escuela en el más firme e indiscutible sostén del ideal nacionalista” (Leopoldo Correijer), “la escuela argentina tiene un carácter completamente definido, ella es el agente de nuestra formación nacional” (Juan G. Beltrán), “formemos con cada niño un idólatra frenético por la República Argentina” (Enrique de Vedia), “la escuela oficial, única que mantiene puro el espíritu de la nacionalidad en pugna con la particular cuyo florecimiento es de profusión sospechosa” (Bernardo L. Peyret), “quienes no están conformes con la orientación nacionalista que el Consejo ha dado a la enseñanza, deben tener la lealtad de renunciar al puesto que desempeñan en el magisterio” (Ángel Gallardo), nacionalismo solo realizado eficazmente “en la escuela porque es allí donde hemos de realizar la unidad moral de la raza argentina” (Ponciano Vivanco), “el amor a la patria para ser fecundo debe tener carácter de una religión nacional y ese culto a la Patria no se concibe sin la fuerza nacional” (Francisco P. Moreno).

 

Por supuesto que a la abundante lista referida por Escudé -casi todos antisemitas- no faltan los nombres de los nacionalistas Ricardo Rojas (“las escuelas privadas son uno de los factores activos de la disolución nacional”), Manuel Carlés, ambos con escritos absolutamente contrarios al cosmopolitismo y al respeto recíproco adornados como es el caso de este último autor con cánticos inauditos como el del “Himno a la Nueva Energía” a lo que deben añadirse los numerosos escritos del nacionalsocialista y judeofóbico Manuel Gálvez.

 

El general Agustín Justo designó al nazi Gustavo Martínez Zuviría como Presidente de la Comisión Nacional de Cultura, personaje que fue designado Ministro de Justicia e Instrucción Cívica en la revolución militar de 1943 que desembocó en el peronismo, desafortunadamente fue imitado, con diversos estilos, por todos los gobiernos que siguieron.

 

A los nombres mencionados cabe agregar todavía muchos otros como los de Carlos Ibarguren, el sacerdote ultra nazi Julio Meinvielle, Leopoldo Lugones y tantos otros que sentaron las bases para que luego penetrara el cepalismo, el keynesianismo, el marxismo y todas las variantes totalitarias y planificadores de las vidas y haciendas ajenas donde “lo nuestro” es siempre un valor y lo foráneo siempre un desvalor por lo que se incita a la pesadilla de un sistema de cultura alambrada. Una vez que se idolatra la patria escindida del respeto recíproco y las libertades individuales, está preparado el camino para el mesías del momento indefectiblemente encarne la patria.

 

Estas y otras reflexiones deben ser expuestas a los niños y adolescentes para formar elementos de juicio al efecto de estar en guardia de quienes se presentan como “educadores” y en realidad no son mas que adoctrinadores militantes que contribuyen a colocar férreos candados mentales.

 

Por último, es del caso citar a Amy Chua, la autora de la célebre obra titulada Battle Hymmn of the Tiger Mother donde enfatiza la necesidad de la búsqueda permanente de la excelencia y, al mismo tiempo, ser humilde, en cuyo contexto finalmente aconseja: “Asegúrese de ser el primero para así tener algo en que ser humilde”.

 

Alberto Benegas Lynch (h) es Dr. en Economía y Dr. en Ciencias de Dirección. Académico de la Academia Nacional de Ciencias Económicas, fue profesor y primer rector de ESEADE durante 23 años y luego de su renuncia fue distinguido por las nuevas autoridades Profesor Emérito y Doctor Honoris Causa.

El miedo a la vuelta k paraliza el cambio

Por Roberto H. Cachanosky. Publicado el 17/7/16 en: http://economiaparatodos.net/el-miedo-a-la-vuelta-k-paraliza-el-cambio/

 

El miedo a la vuelta del kirchnerismo paraliza el cambio. La mejor forma de contribuir es debatir cómo hacer el cambio

Vengo notando que, aun entre amigos liberales, hay un temor reverencial a criticar públicamente la política económica del gobierno. Fueron tan nefastos los años del kirchnerismo que tienen pánico a que vuelvan los k. Con tal que eso no ocurra solo se animan a formular comentarios en privado. Muchos quedan como paralizados por miedo al kircherismo.

Por supuesto que más de uno que no es liberal pero también detesta los años de atropello del kirchnerismo también tiene pánico a que vuelva el kirchnerismo. Se produce una especie de autocensura y censura. Nadie puede objetar lo que hace el PRO en nombre de preservar el país de la vuelta del kirchnerismo, con lo cual, irónicamente, muchos antik terminan teniendo un comportamiento k en términos de libertad de expresión. Las agresiones más despiadadas que uno puede ver en las redes sociales pueden venir de gente que rechazaba las agresiones de los cibyerk por pensar diferente y ahora aplican el mismo criterio.

Tan profundo ha calado el peronismo en general y el kirchnerismo en particular que uno ve la política económica del PRO y no verifica cambios drásticos respecto a los que se venía haciendo. Digamos que por miedo a que vuelva el kirchnerismo o el peronismo en otra de sus formas terminan haciendo cosas parecidas a las que hacían el peronismo y el kirchnerismo, eso sí, reconociendo que tienen un comportamiento civilizado y permitieron recuperar ciertos valores.

Con solo comparar los festejos del bicentenario del 2010 que fueron simples actos partidarios kirchneristas marginando al resto de los argentinos con los festejos del bicentenario de la independencia en que el PRO, no solo gastó muchísima menos plata que el kirchnersimo sino que, además, fueron actos patrios, como los que se hacían cuando éramos chicos, cuando se incluía a todos los habitantes sin distinciones partidarias. Cuando flameaba la bandera argentina y no la de La Campora. Cuando se ponía la imagen de San Martín en vez de la del Che Guevara. No puedo dejar de reconocer que hay años luz con lo que se vivió hasta hace pocos meses atrás. Se respira civilización en vez de barbarie. Se respira respeto en vez de atropello.

Ahora, reconociendo el impresionante cambio de clima donde la agresión nunca proviene del gobierno, como era costumbre bajo el kirchnersimo cuando Cristina Elizabet Fernández usaba indiscriminadamente la cadena nacional y escrachaba por cadena nacional al primero que opinaba diferente, también es cierto que en el gobierno en materia económica no se animan a cambiar el rumbo de decadencia.

Posiblemente el kirchnerismo quede sepultado como uno de los tantos movimientos que tuvo el peronismo, como consecuencia del tsunami de escándalos de corrupción que destruyó todo a su paso. Además de Perón, luego vino la renovación con Cafiero, el menemismo, el duhaldismo, el kirchnerismo y ahora está por verse. El peronismo muta en sus formas para mantener su base populista y retener el poder.

Ahora, lo curioso es que el resto de los partidos políticos no se animan a formular propuestas económicas tan diferentes a las del peronismo. Me refiero tanto al radicalismo como al PRO. Todo se limita a mantener un gasto público gigante e ineficiente, una presión tributaria asfixiante, regulaciones, redistribución del ingreso y estatismo. Nadie quiere tocar el populismo peronista por miedo a que vuelva el peronismo y, por lo tanto, todo el esfuerzo para frenar al peronismo termina en seguir haciendo lo mismo que haría el peronismo si estuviera en el poder, pero siempre con formas más educadas. Digamos que el virus populista ha calado tan hondo en la dirigencia política argentina que, como decía Perón, todos terminan siendo peronistas.

Pero tal vez no sería un problema que todos fuesen peronistas si no fuera porque el peronismo es un cáncer que va destruyendo los valores más elementales que son los que pueden hacer de Argentina un país próspero.

No debe sorprender el costo político que pagó el gobierno con el aumento de las tarifas de gas ya que se limitó a actualizar una nefasta tabla tarifaria inventada por un personaje como De Vido. Si el PRO hubiese tirado al diablo esa nefasta tabla tarifaria heredada del kirchernismo y hubiera establecido una tarifa única, el promedio general de aumento del gas no pasaba de multiplicarlo por 4 o 5 en el peor de los casos. Por supuesto que el que pagaba $ 20 pesos por bimestre iba a pasar a pagar $ 400, es decir $ 200 por mes. Nadie si hubiese encontrado con miles de pesos de factura de gas que no puede pagar por querer “acomodar” la tablita de De Vido.

Es más, lo que dispuso transitoriamente el gobierno es que nadie puede pagar más de 5 veces el monto de la factura del mismo mes del año anterior. Es decir, si en mayo del año pasado alguien pagó una factura de gas por $ 200, ahora pagará $ 1.000. Pero lo curioso es que establece el límite de aumento al monto de la factura sin importar la cantidad de metros cúbicos que la gente consuma. Si en mayo del año pasado alguien pagó $ 200 por consumir 10 m3 de gas y en mayo de este año consume 10.000 m3 igual paga como máximo $ 1.000. Un disparate porque por un lado el gobierno dice que no hay gas y por el otro lado establece un sistema de ajuste que incentiva el derroche de gas.

Los parches sobre un sistema ineficiente no van a hacer que el sistema sea eficiente. Tampoco un sistema ineficiente se transforma en eficiente porque las personas que gobiernan se consideran mejores que los anteriores administrando un gasto público desorbitado, un sistema tributario que destruye la producción, una economía cerrada que desestimula la inversión, etc. Desafortunadamente la gente del PRO no cree que nuestro problema de fondo es un problema de sistema económico sino que cree que es un problema de gestión. Que un sistema con incentivos perversos puede ser gestionado eficientemente.

Por eso, la mejor forma de ayudar al gobierno a resolver la herencia recibida y de evitar que vuelva el kirchnerismo es debatiendo sin miedo caminos alternativos que nos saquen de este sistema ineficiente y vayamos hacia un sistema eficiente.

Cambiemo solía decir en la campaña electoral: sí se puede. Sin embargo cuando uno propone cambios estructurales todo es: no se puede.

Mi impresión es que sí se puede cambiar en serio, pero el cambio no debe limitarse a las personas sino al sistema. Pasar de un sistema con incentivos perversos a un sistema con incentivos positivos que conduzcan al crecimiento. El camino es debatir cómo salir del sistema nefasto que destruyó la Argentina, no como administrar mejor un sistema con incentivos perversos. Esa es la verdadera contribución que podemos brindarle al gobierno quienes no estamos en la función pública ni pertenecemos al PRO. Debatir cómo cambiar el sistema perverso por otro exitoso.

 

Roberto Cachanosky es Licenciado en Economía, (UCA) y ha sido director del Departamento de Política Económica de ESEADE y profesor de Economía Aplicada en el máster de Economía y Administración de ESEADE

El matrimonio Kirchner y la ambigüedad del término “social”

Por Carlos Alberto Salguero. Publicado el 5/4/16 en: http://www.rionegro.com.ar/diario/el-matrimonio-kirchner-y-la-ambiguedad-del-termino-social-8114236-9539-nota.aspx

 

Cuando se admite la existencia de determinadas convenciones es evidente que no resultará fácil apartarse de ellas y formular con precisión cualquier idea que difiera de la tradicional manera de ver las cosas. Por ello, son numerosas las dificultades con que tropieza el análisis y juicio de nuestras propias concepciones, ya que muchas de las más difundidas convicciones se encuentran a cubierto de toda crítica.

Este es el caso particular de la cuestión social. Desde este punto de vista, Carballeda se anima a decir que lo social refiere a un conjunto de circunstancias que interpelan a la sociedad (no sólo se relaciona con la pobreza, sino también con sus formas, procesos e impactos que toman forma cotidianamente en la vida de las personas); o Grassi, en “Políticas y problemas sociales en la sociedad neoliberal. La otra década infame”, alude a la política social como “la denominación genérica de la forma política de la cuestión social”, opinión que en su universo teórico, también discutible por cierto, muestra el sentido de la acción estatal en la “producción de la vida”.

Dichas interpretaciones anclan en el análisis de la problemática social en las sociedades capitalistas modernas, prestando atención al proceso político de “producción de la realidad de la pobreza” y el desempleo. Tal como se supone, un principio de desigualdad cuya génesis se halla en la relación de subordinación directa del trabajo con respecto a la primacía del capital.

Según se dice, la cuestión social acompaña la evolución del capitalismo desde sus orígenes, como efecto y causa de sus procesos de creación y desarrollo. De allí que los cambios y transformaciones en todos los campos de la vida social que esta implicaba, las intervenciones sociales del Estado a que dieron lugar y sus consecuencias recientes (las políticas sociales que dieron lugar a los más grandes abusos de la historia económica en la República Argentina) fueron y serán objeto de debate entre las distintas miradas y posturas teóricas y políticas.

Hayek por su parte, en su obra “The Fatal Conceit: The Errors of Socialism”, explica que, aun cuando es equívoco el sustantivo sociedad, mucho más lo es el adjetivo social, probablemente la principal fuente de confusión del vocabulario moral y político. La perplejidad provocada por la clase de palabra que denota cualidades, propiedades y relaciones de diversa naturaleza es la respuesta al intento de describir no sólo determinadas circunstancias de algún fenómeno de colaboración, sino de ciertas modalidades que promueven la creación y preservación de diversos órdenes de la sociedad.

Desde el carácter dicotómico del término social se intenta reemplazar el concepto de bueno mediante lo que se considera aceptable desde el punto de vista moral. Pero Wieser nunca dejó de insistir en que ser social nada tenía que ver con ser justo o bondadoso, ni probo a la luz de Dios. La extensión de tal proceso ha tenido lugar a partir de la Alemania de Bismark y su poderosa influencia ha alcanzado todas las regiones de mundo, incluso en la actualidad.

En efecto, una vez creadas las condiciones, la facción guiada por el impulso de oscuros intereses en nombre de la cuestión social conculcó los derechos de ciudadanos y subvirtió la protección y garantías de sus gobernados. La planificación consciente supone autorizar al gobernante para que, por su exclusiva decisión y amparo, resuelva e imponga: el método de Néstor y Cristina Kirchner.

En este sentido, el adjetivo social se ha convertido, cada vez más, en un conjunto de exhortaciones o consignas tendientes a desplazar la idea moral tradicional (aun cuando sea tan equívoco su significado) por los beneficios de unos pocos. Así se ilustra en el grotesco de La Cámpora o modo nacional y popular que permite calificar por sí mismo a cada uno de sus integrantes, pero que proscribe al resto de las personas de hacerlo −implícita o explícitamente−, quienes por oposición a los intereses en juego no serían ni nacionales ni populares. “A defender al gobierno nacional y popular. No a la extorsión de la Sociedad Rural. Sí a la redistribución de la riqueza. Sí a las retenciones. ¡Viva Cristina!” Agrupación La Cámpora, 2008.

“El término social se ha convertido en lo que algunos norteamericanos suelen denominar un ‘término comadreja’, expresión sin duda derivada del verso de Shakespeare: ‘De cualquier canción puedo extraer la melancolía, al igual que la comadreja sorbe el jugo del huevo’. La comadreja, en efecto, es capaz de vaciar un huevo sin perturbar la envoltura. Pues bien, de manera semejante, también el término ‘social’ suele vaciar de contenido a cualquier palabra que se le aplique, aunque aparentemente nada anormal haya sucedido. Se recurre a la palabra comadreja cuando se quiere seguir haciendo uso de vocablos de los que no es posible prescindir y, al mismo tiempo, evitar las implicaciones de las propias premisas ideológicas”.

Parafraseando a Hayek: ¡la comadreja es al huevo lo que la justicia social, a la ecuanimidad; o la corrupción, a la obra pública!

 

Carlos Alberto Salguero es Doctor en Economía y Máster en Economía y Administración de Empresas (ESEADE), Lic. en Economía (UCALP), profesor titular e investigador en la Universidad Católica de La Plata y egresado de la Escuela Naval Militar.

“Macri critica fuertemente todos los populismos de Latinoamérica”

Por Belén Marty: Publicado el 28/10/15 en: http://es.panampost.com/belen-marty/2015/10/28/macri-critica-fuertemente-todos-los-populismos-de-latinoamerica/

 

Mariano Obarrio, periodista político de Argentina, explica que el fracaso de Scioli en las últimas elecciones argentinas se debe a un quiebre dentro del kirchnerismo

Todos parecen sorprendidos por el resultado electoral del opositor Mauricio Macri en las elecciones del domingo 25 de octubre. Tras la euforia inicial y el desfile por los medios de comunicación, ambas fuerzas políticas se reacomodan en afán de evaluar estrategias de cara al balotaje.

El candidato del oficialista Frente para la Victoria, Daniel Scioli, ya adelantó que será “más Scioli que nunca” y afirmó que esta vez, a diferencia del primer debate presidencial al cual no fue, debatirá contra Macri el 11 de noviembre por televisión.

Hay una fuerte división dentro del oficialismo tras el hecho de que la agrupación política ultrakirchnerista “La Cámpora” se presentó el domingo electoral en el bunker de Aníbal Fernández, candidato de Kirchner a la provincia de Buenos Aires, y decidió no ir al sitio donde se encontraba Scioli.

PanAm Post conversó con Mariano Obarrio, periodista argentino especialista en Política, sobre el posible quiebre interno de la fuerza kirchnerista, las relaciones internacionales de Argentina en caso de que gane la oposición y de las virtudes y defectos de los candidatos presidenciables.

¿Por qué la agrupación juvenil kirchnerista La Cámpora le quitó el apoyo a Scioli? ¿Afectará eso el resultado en la segunda vuelta?

Hubo posturas encontradas en La Cámpora. Máximo Kirchner (hijo de la Presidente Kirchner) y Andrés Larroque (diputado nacional y líder de la agrupación kirchnerista) eran más anti sciolistas que Wado De Pedro (secretario General de la Presidencia) y Mariano Recalde (presidente de Aerolíneas Argentinas). El motivo es ideológico. No comparten el modelo y ven a Scioli como un exponente de los poderes económicos. No les gustó el discurso diferenciador de Scioli. Además, lo más importante, saben que Scioli no les daría un solo cargo en el Gobierno. Y que podría sacar muchos empleados contratados que son de La Cámpora.

El resultado no depende de La Cámpora. No parece tener poder electoral. Pero puede tener poder de daño y generarle retiros de apoyo económico y peleas que no lo ayudarían. Estos son pases de factura.

¿Qué virtudes y defectos tendrá la administración de Macri en caso de alzarse con la victoria?

Las virtudes: sería un gobierno más racional, conservador, con ideas económicas más afines a un capitalismo de mercado, con desarrollo industrial. Acordaría con los holdouts, bajaría el gasto, sinceraría la economía, atacaría la inflación y daría mayores facilidades a la inversión.

Los defectos: poca experiencia política, menor número de diputados y senadores en el Congreso. Cierta tendencia a no escuchar propuestas o ideas que no provengan de su “núcleo duro”. Necesidad de acordar con otros partidos para sostener la gobernabilidad. Escasos operadores políticos para negociar temas conflictivos con el peronismo.

¿Cuáles cree usted que serán los cambios más relevantes en materia internacional con Macri Presidente? ¿Cómo se posicionaría Argentina frente al caso de Venezuela y la condena a Leopoldo López?

Scioli acompaño a la Presidenta Kirchner en varias cadenas nacionales. (BonelliOk)

Macri condenó severamente la detención y condena de López, no tiene relación con el chavismo y critica fuertemente todos los populismos de Latinoamérica. Mejoraría su relación con el Mercosur, Estados Unidos, la Unión Europea, especialmente Italia y España, dos países con los que Argentina enfrió sus relaciones.

¿Cómo hará Macri para destrabar la economía sin asumir los costos políticos del reajuste? ¿Levantará el cepo cambiario?

Según anunció, levantaría el cepo de inmediato. Buscaría ingresos de dólares abundantes vía reducción de retenciones (impuestos a la exportación) y, si bien no lo admiten, una recomposición del tipo de cambio. Eso mejoraría el perfil fiscal y buscaría inversiones y créditos con un plan integral pro mercado y pro inversiones.

¿El fracaso de Scioli se debe más al quiebre interno del kirchnerismo o a haber perdido la provincia de Buenos Aires?

Ambos factores jugaron sin dudas. Pero en orden de prioridades yo mencionaría:

1- Gruesos errores de Cristina Kirchner al armar las listas de diputados.

2- Apoyar a Aníbal Fernández en la provincia, un candidato con mala imagen y denuncias de narcotráfico, cuestionado incluso por la Iglesia, siendo que la Argentina tiene un papa como Francisco.

3- Colocar a Carlos Zannini como vicepresidente de Scioli, lo que le quitó un perfil de autonomía a Scioli y lo pegó al kirchnerismo (del núcleo más duro).

4- El exceso de protagonismo de Kirchner, con decenas de cadenas nacionales en las que saturó a la sociedad, muchas de ellas con Scioli al lado.

5- Falta de propuestas nuevas y renovadoras del modelo y un exceso de continuidad en la propuesta.

6- Discrepancias de discurso entre Scioli y el kirchnerismo, continuo desgaste de Kirchner hacia Scioli, con gestos de autoridad que hacían parecer al candidato como plegado a la presidenta.

 

Belén Marty es Lic. en Comunicación por la Universidad Austral. Actualmente cursa el Master en Economía y Ciencias Políticas en ESEADE. Conduce el programa radial “Los Violinistas del Titanic”, por Radio Palermo, 94,7 FM.