El descalce de plazos no es la causa del ciclo económico, parte 2

Publicado por Adrián Ravier el 21/9/13 en: http://puntodevistaeconomico.wordpress.com/2013/09/21/el-descalce-de-plazos-no-es-la-causa-del-ciclo-economico-parte-2/

Hace unos días subí un post en el que ofrecía algunos argumentos a favor de la hipótesis de que el descalce de plazos no es la causa del ciclo económico. Inmediatamente, Rallo ofreció una réplica sistemática, lo que abrió un diálogo en diversos grupos de redes sociales y blogs que manifiestan el interés que hay en el tema. A continuación intentaré una réplica.

Aclaración previa: Si bien en las redes sociales han surgido defensores de la posición Rothbard-Huerta de Soto, por el momento prefiero concentrarme exclusivamente en la posición Fekete-Rallo (la que incluye por supuesto a otros economistas, especialmente a Gabriel Calzada y José Ignacio del Castillo, con quienes he conversado sobre estos temas en varias oportunidades). Es por ello que dejaremos fuera del análisis a los depósitos a la vista, porque pueden generar confusión. Cuando de aquí en más diga “depósitos”, me referiré especialmente a los depósitos a plazo fijo, en el que el “depositante” pierde la disponibilidad del dinero por el plazo del contrato. Quedará para otro post, extender el análisis incluyendo los depósitos a la vista.

  1. Lo primero en lo que quiero insistir es en el argumento de que el descalce de plazos no es la causa del ciclo económico y para ello puede servir un contraejemplo. Imaginemos que un banco capta un depósito de 10.000 dólares a un año. Imaginemos ahora que el banco presta estos 10.000 dólares a diez años. Se podrá decir que cumplidos los primeros 365 días, el banquero no podrá cumplir su compromiso de devolver el dinero al depositante. Sin embargo, imaginemos que el banquero logra captar el último día del primer año otro depósito por el mismo monto, y nuevamente por un plazo de un año. El primer depositante habrá recibido su dinero, pero ahora hay un segundo depositante que corre el riesgo de perder su capital. Al cierre del segundo año, digamos entonces que el banquero logra captar nuevamente un depósito que le vuelve a permitir cumplir su compromiso. Digamos que esto ocurre una y otra vez hasta que llega el décimo año, y el banco recupera su préstamo inicial de 10.000 dólares, pudiendo cancelar –con ese dinero- el último compromiso.
  2. Nótese que el caso podría extenderse a muchos bancos y muchos depositantes, sin alterar la conclusión. Da igual que tengamos un “depositante” por 10.000 dólares, que 10.000 depositantes de un dólar. Da igual que el valor sea de 10.000 dólares que 10 billones de dólares. Da igual que en lugar de un banco hablemos de diversos bancos.
  3. En el punto 3 de la réplica, coincidimos con Rallo en que “[e]l ciclo es un fenómeno macroeconómico, no microeconómico, y en parte debemos explicar por qué la lógica individual puede conducir a descoordinaciones agregadas. Si todos los ahorradores han invertido a plazos y riesgos superiores a los que están dispuestos a asumir, ¿pueden todos ellos deshacer su posición? No, no pueden…” Nótese, sin embargo, que el contraejemplo muestra que el descalce de plazos no generó ningún problema, ni en el banco individual, ni en cada uno de los depositantes, ni tampoco en el sistema bancario.
  4. Nótese también que no se da aquí un efecto Ponzi, porque no se requieren nuevas “víctimas” recurrentemente para evitar el colapso del sistema. Es cierto que el primer año, el banco cancela su deuda con dinero de otro cliente, pero al cumplirse el décimo año, el banco recupera el depósito inicial, y con ello, cancela todas sus deudas.
  5. Nótese que si el banco tuviera problemas para captar un depósito a tiempo para cumplir su contrato, podrá subir el tipo de interés que paga al “depositante”, y con ello –en la medida que no tenga serios problemas de solvencia- lograría asegurarse la obtención de fondos.
  6. Nótese que el caso imaginario, no es otra cosa que la forma en que la banca ha operado históricamente desde sus inicios.
  7. Nótese que el caso incluye cierta incertidumbre, porque el banquero podría llegar al final del primer año sin captar el o los depósitos suficientes para cumplir su compromiso. Esto sin embargo, no debiera preocuparnos. El banquero ejerce en este sentido la función empresarial, al igual que millones de empresarios que día a día arriesgan capital en cada uno de sus contratos (explícitos o implícitos).
  8. Nótese que nada diferencia al banquero de un dueño de un restaurante que al cierre del período no logró vender los cubiertos suficientes para pagarle a sus empleados. La pregunta que surge entonces es por qué le vamos a exigir a la industria bancaria mayor certidumbre que al resto de las industrias.
  9. Creo que todos coincidimos que el descalce de plazos tendrá distintas consecuencias en distintos marcos institucionales. Quizás ayude en este debate mostrar qué ocurre bajo un sistema de banca libre con reserva fraccionaria, en comparación con un sistema de banca central. El mensaje de Rallo es parcialmente correcto bajo la órbita del banco central (como lo es también el ataque de la posición Rothbard-Huerta de Soto a las reservas fraccionarias), pero no bajo banca libre. Bajo un sistema de banca central, seguramente el “descalce” será mayor, porque los banqueros saben que hay un prestamista de última instancia que ofrecerá la liquidez necesaria para rescatarlos de problemas de iliquidez. Bajo un sistema de banca libre descentralizado y competitivo (White 1984, Selgin 1988, Dowd 1992) tal posibilidad de recurrir a un prestamista de última instancia desaparece, lo que obliga a los banqueros a comportarse más responsablemente. Recordemos que en competencia el éxito de un banco está en construir reputación. Pienso que el descalce de plazos bajo un sistema de banca libre con reserva fraccionaria será más limitado y no causará ciclos económicos, pues se comportaría como de hecho mostramos en el contraejemplo. En tal caso, los bancos no solo “no son los motores de este proceso distorsionador” (Rallo, punto 6), sino que al contrario, intermediando entre ahorristas e inversores, permiten la estabilidad del sistema.
  10. Aplicado al caso de Escocia, los bancos emisores competían unos con otros. El sistema de compensación bancaria justamente obligaba a cada banco a manejarse responsablemente. Si un banco sobre-expandía su oferta de billetes  bancarios rápidamente veía disminuir sus existencias de oro, lo cual lo obligaba a cambiar, o bien, lo conducía a la quiebra (Mises 1949).  Pero de nuevo, la quiebra de un banco, no implica la quiebra del sistema. En el caso escocés, especialmente en la primera etapa, hubo un proceso de prueba y error que dejó algunos  bancos en el camino, pero con el tiempo la reputación de algunos bancos fue construyendo un sistema sólido donde el descalce de plazos no representó un problema.
  11. Nótese que para Rallo (punto 7) “[e]l análisis institucional –que elementos refuerzan o frenan el descalce de plazos– viene después una vez poseemos un sólido análisis económico.” Sin embargo, si coincidimos que el ciclo económico es causado por una “descoordinación generalizada”, y entendemos también –a través del contraejemplo- que el descalce de plazos en sí mismo no genera ese problema, entonces lo que importa es el marco institucional que hace que la descoordinación sea generalizada. Concluyo entonces que es Rallo quien coloca el carro delante del caballo (punto 8).
  12. Resumiendo, coincidimos con Rallo que el problema del ciclo económico está en una descoordinación generalizada. Creo haber mostrado que el descalce de plazos no es la causa de esta descoordinación. Si un banco, en una situación excepcional no consigue financiamiento para cubrir sus baches, ni siquiera aumentando los tipos de interés, entonces debemos estudiar concretamente el caso. Ya dijimos que si el problema es individual, entonces es otro problema. s el caso se generaliza, entonces estamos ante “el problema”. Pero “ese” factor exógeno, será la causa del ciclo económico.
  13. Para cerrar, nótese que la posición de Rallo tiene un condimento keynesiano importante. El ciclo económico se produce ahora por un factor endógeno del capitalismo. Rallo no concluye de ello que el Estado deba intervenir para calzar los plazos, pero en lo que concierne a las causas del ciclo, la posición de la teoría de la liquidez parece fortalecer la visión keynesiana (y quizás marxista) sobre la inestabilidad inherente del capitalismo.

Por lo demás, han quedado dos puntos de la réplica de Rallo, no tratados arriba.

  1. El punto 1 me parece algo contradictorio. Por un lado se afirma no enfrentarse a la teoría austriaca tradicional, pero a paso siguiente se la critica. Al margen, como ha señalado Nicolás, es correcto señalar que el mercado funciona con una curva de rendimientos, y no con una única tasa de interés (reconocido en sus escritos por Mises, Hayek, etc.) Pero no es menos cierto que el sistema financiero opera arbitrando esa curva. Pasar de una tasa de interés única (como si toda la curva se moviese en paralelo) a una curva de rendimientos puede dar más insight y detalles, pero no veo porque debe cambiar la teoría.
  2. Dice Rallo: “Es una ilusión (de la que la Escuela Austriaca es en parte culpable) el pensar que existe un solo mercado intertemporal…” En Mises, sin embargo, queda claro que hay tantas tasas de interés originarias como individuos participan en la sociedad, vinculando esta tasa de interés a la preferencia temporal de cada sujeto. Dicho esto, bajo micro-fundamentos adecuados, no veo inconvenientes en afirmar que existe un mercado de fondos prestables –al estilo Garrison- que determina un tipo de interés a partir de la oferta y demanda agregada de ahorros que hay en el mercado.

Adrián Ravier es Doctor en Economía Aplicada por la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid, Master en Economía y Administración de Empresas por ESEADE y profesor de Macroeconomía en la Universidad Francisco Marroquín.

Banca Libre en Australia (1830 – 1959)

Por Nicolás Cachanosky. Publicado el 14/5/13 en http://puntodevistaeconomico.wordpress.com/2013/05/14/banca-libre-en-australia-1830-1959/#more-4979

 Cuando se discute la performance de sistemas de banca libre se suelen mencionar los casos Escocés y Canadiense como comparación respecto a la performance de Inglaterra y Estados Unidos respectivamente. Kevin Dowd tiene un interesante capítulo sobre el caso Australiano en The Experience of Free Banking y en Laissez-Faire Banking. Dado que este capítulo no está disponible online, dejo un resumen en este post resumiendo el caso.

 El caso de banca libre en Australia tiene dos características interesantes. En primer lugar su larga duración de alrededor de un siglo (dependiendo de cuándo se tomen las fechas de inicio y fin) y también que hubo un caso de crisis bancaria importante. El caso de Australia, por lo tanto, permite ver la evolución de un sistema de banca (bastante) libre por un largo período de tiempo y cuáles fueron las condiciones que llevaron a la crisis de 1890.

En 1820s no había aún una única moneda en Australia. El gobernador MacQuarie intentó introducir su propia moneda (el ‘holey dollar’). Por otro lado, el gobernador Brisbane intentó introducir el dolar español. Estos intentos culminaron cuando el gobierno británico impuso la Libra Esterlina convertible en oro extendiendo su uso a las colonias. Este fue el origen del Australian pound.

La economía Australiana creció sostenidamente durante la década del 30. En este período nació el Banco de Australasia en 1835 que marcó un antes y un después en el sistema bancario australiano. A partir de entonces la actividad bancaria comenzó a desarrollarse más rápidamente. Como el caso Escocés y Canadiense, y a diferencia del caso Norteamericano, el “branching” estaba permitido y los bancos se expandieron con numerosas sucursales que les permitía diversificar el riesgo y mover reservas de una a otra sucursal. El sistema bancario y las instituciones financieras crecieron sostenidamente hasta 1890. Australia era uno de los países con más sucursales per capita con 7 grandes bancos como los principales actores del mercado. La competencia entre bancos llevó a una reducción de las ganancias económicas, lo que se opone a la tesis de la colusión o cartelización del sistema bancario. Tampoco hay evidencia de un caso de monopolio natural en la emisión de notas bancarias. Las reservas bancarias pasaron del 26% en 1851 al 4.5% en 1890 y 3.9% en 1901. Este nivel de reservas, menor a los casos americano e inglés, sugiere un mayor nivel de desarrollo bancario (mayor bancarización -circulación de notas bancarias en lugar de especie).

A partir de 1863 comienza a cambiarse de manera gradual la responsabilidad de los accionistas haciendo de la misma ilimitada; es decir, los accionistas de los bancos debían responder ilimitadamente con su patrimonio en caso de quiebra del banco. En Estados Unidos, el grado de responsabilidad por parte de los accionistas podía variar de estado a estado. Generalmente era un sistema de responsabilidad expandida, pero no ilimitada (por ejemplo, los accionistas deben responder con su patrimonio hasta el doble del patrimonio del banco). En Escocia, en cambio, el grado de responsabilidad no estaba regulado y el mercado funcionara con responsabilidad ilimitada. Cuando los accionistas se someten por si mismos a un sistema de responsabilidad ilimitada están enviando una señal al mercado de que ellos también tienen mucho que perder si el banco quiebra (se evita un problema principal-agente, riesgo moral, etc.) Por el mismo motivo, y dado que el patrimonio privado es colateral del banco, el banco puede acceder a prestamos a menor tasa de interés para cubrir liquidez de corto plazo o extender préstamos a terceros.

La crisis que sacudió a Australia en 1890 fue una combinación de factores reales y de una mala regulación por parte del gobierno sobre el sistema bancarios. Los bancos habían expandido su cartera de créditos a la compra de lotes de tierra durante 1880. Los bancos más experimentados percibieron un posible cambio en la tendencia de precios y comenzaron a subir las tasas de interés que pedían por empréstitos para actividades relacionadas a la compra o trabajo de la tierra. En conjunto con la caída de precios de la tierra, los precios internacionales también afectaron negativamente los términos de intercambio de Australia disminuyendo la entrada de oro neta al país.

En 1891 quiebra el primer banco, el Bank of Van Diemen’s Land, que a contracorriente de otros bancos decidió seguir apostando al sector inmobiliario. Los bancos afectados por la quiebra del Van Diemen’s Land intentaron mantenerse a flote pidiendo redescuentos al Federal Bank. El Federal Bank otorgó redescuentos hasta que su propia situación se volvió insostenible y comenzó a retirar los créditos a los otros bancos poniendo a los mismos en apuros.

La crisis tuvo un nuevo impulso cuando en 1893 el Federal Bank no pudo hacer frente a los retiros de depósitos. El Federal Bank había sido aceptado, con reparos, hacía tan solo tres meses a la red de Associated Bank. Los Associated Banks era un grupo formado en 1892 por los mismos bancos (bajo presión del gobierno, y también por algunos bancos privados) que funcionaban como una red bancaria comprometiéndose mutuamente a otorgarse redescuentos. Es decir, algo parecido al rol que cumplían las clearing house entre bancos privados; aquel banco en buen estado de membresía en el clearing house calificaba para pedir préstamos a terceros. Los bancos miembros del Associated Bank se negaron a salvar al Federal y este debió cerrar. Por un lado la red de Associated Banks logró evitar una corrida bancaria dado que no se afectó al sistema bancario en general; pero por el otro lado, al negarse un salvataje al primer miembro en dificultades, también asomaron dudas sobre el rol futuro de los bancos asociados.

El Commercial Bank, con fuerte exposición en créditos hipotecarios en lotes de tierra se vio fuertemente afectado. El gobierno presionó a los Associated Banks para que salvaran al Commercial. Pero los miembros más grandes, como el Union Bank y el Bank of Australasia dudaban de poner en riesgo su solvencia por salvar a un banco que no había corregido a tiempo su portfolio de inversiones. El Union y el Australasia, junto a otros bancos, habían estado recibiendo depósitos desde 1892. El efecto contrario al de una corrida bancaria. En medio de la crisis, y con quiebras como el del Federal y el Commercial, los bancos más eficientes no vieron su confianza disminuir frente a los ojos del público. Para estos bancos la crisis fue una oportunidad para expandir su market share.

Cuando el Commercial quiebra, sin embargo, el gobierno permite un reestructuración que le permitió al banco volver a abrir sus puertas bajo el mismo nombre en tan solo cuatro días pero sin tener responsabilidad sobre los créditos anteriores a la quiebra y reestructuración. En otras palabras, la legislación de facto salvo al Commercial a expensas de los depositantes y otros acreedores. Esto, sin embargo, afecto al resto de los bancos que no tenían la libertad de ignorar créditos pasados como el Commercial. La fuga de reservas del sistema bancario hacia el Commercial llevó a una cadena de suspensiones y reestructuraciones en el resto de los bancos que no hubiese sido necesaria si el gobierno no hubiese salvado al Commercial.

El hecho que el gobierno haya impuesto un feriado bancario de 5 días tampoco ayudó a la estabilidad del sistema bancario. Bajo un feriado bancario se incrementan las dudas sobre el sistema en general y no se separa tan claramente entre bancos insolvente y bancos ilíquidos. El Union y el Australasia se opusieron fuertemente al feriado bancario e intentaron mantener sus puertas abiertas para ofrecer cualquier servicio que les fuera posible. El Union, el Australasia y el Bank of New South Wales (el tercer grande junto al Union y Australasia) lograron mantener la confianza del público, pero el resto de los bancos no pudieron hacer frente al efecto del feriado bancario.

La crisis de 1890′ durante el período de banca libre en Australia tuvo algunos aspectos reales, como el cambio de precios de la tierra y de los términos de intercambio. Esto, sin embargo, es un problema ajeno al sistema bancario, y no se puede decir que la banca libre sea más inherentemente frágil ante cambios reales en la economía que el sector inmobiliario es inherentemente frágil ante cambios del precio de la tierra y que por ende debe haber una Inmobiliaria Central (monopólica y estatal.) De hecho, los sucesos durante la crisis muestran que los bancos eficientes lograban diferenciarse de los bancos ineficientes y, como en cualquier mercado, es de esperar que los ineficientes quiebren liberando recursos a manos de quienes son más eficientes. Esto es lo que sucedía con la captura de depósitos en medio de la crisis por parte del Australasia, el Union y el New South Wales.

¿Es el caso de la Associated Banks una muestra de los límites del clearing house y de la necesidad de un banco central? Si bien hay similitudes no es un buen caso para cuestionar los límites de un clearing house respecto a los de un banco central. En primer lugar la Associated Banks era una red de bancos, no precisamente un clearing house. En segundo lugar, el Associated Banks se crea en medio de la crisis (bajo presión del gobierno) y es de esperar que los primeros bancos en pedir asistencia sean bancos insolventes que han invertido en proyectos de baja rentabilidad o muy riesgosos, en lugar de bancos solventes con un problema de liquidez de corto plazo. Es decir, es de esperar que bajo las condiciones en que se originó la Associated Banks los primeros bancos en pedir asistencia sean precisamente los bancos que no deben recibirla.

Pero la crisis de 1890′ tuvo una clara presencia de regulaciones ineficientes sobre el sistema bancario. Especialmente la reestructuracion del Commercial que llevo a una suspensión en cadena de bancos en buen estado y el feriado bancario. Ambas medidas pusieron en duda la solvencia de bancos solventes, llevando la crisis a una situación a la cual el propio mercado estaba poniendo límites.

Luego de los eventos de la crisis de 1890 la confianza del sistema bancario en general se vio afecta, el humor social cambió y el anterior favor a un sistema bancario libre fue reemplazado por la necesidad de regular al sistema. Los políticos de turno culparon al sistema bancario de usureros y fuentes de injusticias sociales y económicas. Luego de varios años de regulaciones y cambios, finalmente en 1959 se funda el Banco Central de Australia.

Los factores que llevaron a la creación de un banco central fueron varios. Por un lado Australia no estuvo ajena la interrupción internacional del patrón oro en la Primer Guerra Mundial. En 1915 se prohíbe la exportación de oro y se suspende la convertibilidad de las notas bancarias. Junto a Inglaterra, Australia retoma la convertibilidad de sus notas en 1925. Por otro, el creciente rol del Commonwealth en el mercado cambiario y monetario en búsqueda de recursos monetarios para el tesoro impuso mayores regulaciones y restricciones al sistema bancario reduciendo su eficiencia. Y en tercer lugar el cambio de opinión pública mencionado en el párrafo anterior.

El caso Australiano, junto al Escocés, Canadiente y otros, muestra que el sistema de banca libre dista de ser inestable y que los temores y objeciones asociados al patrón oro no son una falla de mercado, sino que son una falla del estado.

Nicolás Cachanosky es Doctor en Economía, (Suffolk University), Lic. en Economía, (UCA), Master en Economía y Ciencias Políticas, (ESEADE) y profesor universitario.