Un mal paso en las PASO

Por Alberto Benegas Lynch (h) Publicado el 12/8/19 en: https://www.infobae.com/opinion/2019/08/12/un-mal-paso-en-las-paso/

 

Mauricio Macri, luego de asumir la derrota y encabezar una conferencia de prensa

Mauricio Macri, luego de asumir la derrota y encabezar una conferencia de prensa

El primer muestreo efectivo del proceso electoral revela un resultado sumamente adverso para el gobierno. Falta la primera vuelta y eventualmente una segunda, pero el ejercicio ahora ocurrido en las urnas es lamentable para esta gestión.

No se trata de llorar sobre la leche derramada sino de hacer un examen de conciencia y tener el temple para corregir lo que debe corregirse. En lo personal estimo que si triunfaran los partidarios de la administración anterior en la contienda definitiva se produciría un punto de muy difícil retorno puesto que se ponen en juego los valores republicanos. Esta vez el “vamos por todo” se llevará hasta las últimas consecuencias.

El actual gobierno comenzó muy mal con el bailecito en la Casa Rosada con la banda presidencial, lo cual fue una muestra de banalización y frivolidad mayúscula. Luego el Ejecutivo incrementó la cantidad de ministerios y pretendió designar por decreto a dos miembros de la Corte Suprema de Justicia.

El balance de esta presidencia fue el incremento del gasto público en términos absolutos (y no menciono la ratio con el producto bruto puesto que el aumento en este guarismo no justifica una expansión del Leviatán), expandió el déficit total, intensificó la carga tributaria en el contexto de una maraña que no tiene punto de comparación en las naciones civilizadas,infló exponencialmente la deuda y mantiene una inflación mensual equivalente a la anual de otros países. Y todo esto con la responsabilidad principal del Ejecutivo.

No pretendo que se adopten todas las medidas que el liberalismo viene pregonando desde hace décadas, pero por lo menos hay que tomar algunos toros por las astas, de lo contrario el desastre es seguro puesto que la expansión en los índices de pobreza resultan alarmantes. No puede insistirse en el rumbo actual ni declamar frases vacías, es necesario percatarse que con este tamaño del aparato estatal la vida se hace inviable.

Es bueno y muy oportuno recordar pensamientos como los de Leandro Alem, quien afirmó en la Legislatura de la Provincia de Buenos Aires: “gobernad lo menos posible, porque mientras menos gobierno extraño tenga el hombre, más avanza la libertad, más gobierno propio tiene y más fortalece su iniciativa y se desenvuelve su actividad”. Nos hemos acostumbrado a estar manejados por los burócratas de turno, en lugar de abrir de par en par las puertas para la energía creativa. El que produce es vigilado y perseguido con cargas fiscales inauditas.

El asunto no es ni siquiera recortar y podar gastos sino eliminar funciones incompatibles con el sistema republicano. Como hemos repetido tantas veces, igual que en la jardinería, podar hace que crezca con mayor vigor. Tomemos por lo menos algo de los consejos alberdianos que permitieron que nuestro país esté a la vanguardia de las naciones civilizadas antes del golpe fascista del 30 y mucho más agudo con el golpe militar del 43, a partir de lo cual hemos mantenido y acrecentado un estatismo galopante que es indispensable comenzar a revertir.

Confiamos en que esta administración será capaz de volver sobre su recorrido luego de la experiencia de las PASO y que no defraudará a quienes creemos en la República puesto que lo que se ubica enfrente no permitirá la libertad de prensa y se demolerá lo que queda de justicia independiente. Las buenas intenciones y la decencia no son suficientes, se necesitan urgentemente medidas de fondo para salir del marasmo en que estamos. Ya no cabe repetir lo de la herencia recibida, si nos descuidamos este gobierno dejará una herencia difícil de remontar.

En esta nota periodística quiero enfatizar la imperiosa necesidad de abrir debates con ideas de fondo, lo cual intento en la mayor parte de mis columnas semanales. Estamos demasiado enfrascados en análisis de coyuntura como perros que en círculo pretenden morderse la cola, sin ver que solo con evaluaciones de ideas y principios de fondo podremos contar con coyunturas razonables en el futuro. Desde luego que la coyuntura informa sobre lo sucedido pero si hay una dedicación total a estos sucesos nunca saldremos del berenjenal en que estamos. Lo mismo puede decirse de los procesos electorales, estamos demasiado pendientes de las urnas sin comprender que los resultados dependen exclusivamente de la batalla cultural. Por eso la razón asistía al marxista Antonio Gramsci cuando consignaba “tomen la cultura y la educación y el resto se da por añadidura”.

Entonces hago en estas líneas una doble invitación: primero a mis colegas de todas las profesiones que dediquen tiempo y esfuerzo a propuestas que vayan al fondo de los problemas que nos aquejan. Entre muchas otras cosas, es indispensable volver al sistema genuinamente federal donde las provincias coparticipen al gobierno central y no al revés para la financiación de la defensa, las relaciones exteriores y la justicia federal. Es imperioso revisar la política monetaria, fiscal, laboral, de comercio exterior y rehacer el pesado organigrama del Ejecutivo. En otras oportunidades nos hemos detenido a formular sugerencias para la limitación del poder político a los efectos de fortalecer el régimen democrático en línea con el respeto a los derechos de las personas lo cual constituye el aspecto medular del sistema. Todo esto y mucho más requiere debates abiertos.

Y segundo, al actual gobierno que adopte medidas que ataquen la raíz de nuestros males puesto que de otra manera lo bueno realizado quedará en simples anécdotas. Sugiero que con la calma, la serenidad y la decisión necesarias de inmediato se sustituya todo el gabinete y se comience con un discurso diametralmente opuesto al empleado hasta el presente. Nada se gana con vincularse al mundo si los locales arrastran un lastre imposible de sobrellevar para competir adecuadamente.

Estoy escribiendo en la noche del 11 de agosto, acaban de ocurrir las PASO por lo que termino diciendo que si bien esta administración es responsable de muchísimos errores como los referidos, no será responsable si hubieran sobresaltos en los mercados que eventualmente se deberán a los riesgos de una vuelta al bochorno y la corrupción colosal del gobierno anterior por más disimulos que se pretendan introducir en los discursos de la oposición de mayor peso.

 

Alberto Benegas Lynch (h) es Dr. en Economía y Dr. en Ciencias de Dirección. Académico de la Academia Nacional de Ciencias Económicas, fue profesor y primer rector de ESEADE durante 23 años y luego de su renuncia fue distinguido por las nuevas autoridades Profesor Emérito y Doctor Honoris Causa. Es miembro del Comité Científico de Procesos de Mercado, Revista Europea de Economía Política (Madrid). Es Presidente de la Sección Ciencias Económicas de la Academia Nacional de Ciencias de Buenos Aires, miembro del Instituto de Metodología de las Ciencias Sociales de la Academia Nacional de Ciencias Morales y Políticas, miembro del Consejo Consultivo del Institute of Economic Affairs de Londres, Académico Asociado de Cato Institute en Washington DC, miembro del Consejo Académico del Ludwig von Mises Institute en Auburn, miembro del Comité de Honor de la Fundación Bases de Rosario. Es Profesor Honorario de la Universidad del Aconcagua en Mendoza y de la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas en Lima, Presidente del Consejo Académico de la Fundación Libertad y Progreso y miembro del Consejo Asesor de la revista Advances in Austrian Economics de New York. Asimismo, es miembro de los Consejos Consultivos de la Fundación Federalismo y Libertad de Tucumán, del Club de la Libertad en Corrientes y de la Fundación Libre de Córdoba. Difunde sus ideas en Twitter: @ABENEGASLYNCH_h

Argentina se recupera de su propia tragedia chavista

Por Iván Carrino. Publicado el 11/8/17 en: http://www.libertadyprogresonline.org/2017/08/11/argentina-se-recupera-de-su-propia-tragedia-chavista/

 

En el año 2013, Argentina y Venezuela transitaban caminos similares. Mientras la región crecía al 3 % anual con una inflación de 4,5 %, las naciones comandadas por Nicolás Maduro y Cristina Fernández mostraban números mucho peores.

En Venezuela, la economía creció 1,3 % ese año, pero con una inflación de 56,2 % según el FMI. En Argentina, el crecimiento fue un tanto superior (2,4 %), mientras que la inflación estuvo un escalón por debajo, en el 28,3 % anual según datos privados.

Otra característica que hermanaba las economías de Argentina y Venezuela era el control de cambios. En ambos países el gobierno decretaba un tipo de cambio oficial al cual solo podía acceder un puñado de autorizados. El resto debía operar con el dólar del mercado paralelo.

En Argentina, la brecha promedio entre ambos tipos de cambio fue de 60 % ese año. En Venezuela, ya se había disparado al 456 %.

El intervencionismo, el discurso anticapitalista, la inflación, los controles de precios y los avances sobre la prensa y la justicia independiente fueron también características propias de Argentina y Venezuela.

Hoy el país caribeño se hunde en el desastre. La economía sufre hiperinflación e hiper-recesión. Solo un dato ilustra la debacle: en 2016 se fabricaron no más de 3.000 vehículos, mientras en 2007 la cifra alcanzó los 170.000. Es una caída de 98 % en diez años. El sistema político, además, mutó de una democracia populista a una dictadura socialista al estilo cubano.

Argentina, por el contrario, vive una realidad diferente. A pesar de la caída de la economía en 2016, hoy está en pleno proceso de recuperación. Si todo sale como indican las estimaciones privadas, la inflación será la más baja en siete años, mientras que el crecimiento será el más elevado en cinco años. En el plano político, la prensa trabaja libremente, la justicia no se encuentra amenazada y el gobierno de Macri tiende relaciones diplomáticas con el mundo civilizado.

¿Qué pasó con Argentina? Para resumir la respuesta: en las elecciones de 2015, el pueblo le dijo NO al modelo chavista.

 

Reformas urgentes

Tras haberse impedido el proyecto re-reeleccionista de Cristina Fernández de Kirchner, los argentinos asistieron a las urnas en octubre de 2015. Los candidatos de ese entonces ya prometían cambiar de rumbo. El debate, entonces, era si el cambio debía ser gradual o de shock, pero ya no se discutía que había que cambiar.

Finalmente, en la segunda vuelta electoral se impuso Mauricio Macri, el más “antikirchnerista” de los candidatos.

Rápidamente se tomaron algunas medidas que modificaron el ecosistema económico:

1) Se eliminó el control de cambios.

2) Se eliminaron la mayoría de los impuestos a la exportación.

3) Se liberalizaron parcialmente los precios de los servicios públicos como agua, luz y gas.

4) Se normalizaron los procesos para importar, haciéndoselos menos discrecionales.

5) Se implantó en el BCRA un sistema de “metas de inflación” para cuidar el valor del peso.

6) Se implantó un plan de “metas fiscales”, con la propuesta de reducir el déficit paulatinamente.

Las reformas urgentes implementadas por Macri dejaron al descubierto el delicado equilibrio de la economía argentina. Familias y empresas, al tener que pagar más por las tarifas energéticas, restringieron otros consumos. Algunos negocios, incluso, debieron cerrar sus puertas.

Al mismo tiempo, el sinceramiento mostró la verdadera inflación que se ocultaba detrás de los controles y se disparó al 41 % anual.

No obstante, otros indicadores mejoraron. De acuerdo con la Fundación Heritage, el país mejoró su “Libertad Económica” en 6,6 puntos. En dicha mejora destacan los rubros “derechos de propiedad”, “libertad financiera” y “libertad para la inversión”.

Por otro lado, de acuerdo con la Fundación Libertad y Progreso, luego de caer 94 posiciones en su Índice de Calidad Institucional entre 1996 y 2015, el país recuperó cuatro posiciones en 2016.

Menos chavismo, más inversión

Abortar el camino del socialismo venezolano e imponer ciertas reformas liberalizadoras mejoraron el clima de inversión local.

Eso se verifica en los números. De acuerdo con el Banco Central, la inversión extranjera directa creció 92,8 % en 2016; mientras que en los primeros seis meses de este año sigue avanzando a un ritmo del 12,4 %. Por otro lado, de acuerdo con el centro de estudios de Orlando Ferreres y Asociados, en julio “la inversión volvió a mostrar un resultado positivo en el sexto mes del año y acumula cuatro meses consecutivos de expansión”. En el año acumula un avance de 6,4 %.

La consecuencia más palpable es la recuperación económica que mencionábamos. De 15 sectores que componen el PBI, 11 están creciendo en términos interanuales, destacándose el sector agrícola, la construcción, y el transporte y las comunicaciones.

Seguro que Macri no es todo lo liberal que uno desearía. Seguro que todavía queda mucho por hacer para que el país abrace el crecimiento sostenible y vuelva a formar parte del club de los países ricos.

Sin embargo, una conclusión se hace más que evidente: socialismo es sinónimo de pobreza, y abortar el camino hacia él por lo menos ofrece la posibilidad de salir de la misma.

Los primeros “brotes verdes” de la economía argentina así lo prueban.

 

Iván Carrino es Licenciado en Administración por la Universidad de Buenos Aires y Máster en Economía de la Escuela Austriaca por la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid. Es editor de El Diario del Lunes, el informe económico de Inversor Global. Además, es profesor asistente de Comercio Internacional en el Instituto Universitario ESEADE y de Economía en la Universidad de Belgrano.

¿Postransición de cornisa?

Por Mario Serrafero. Publicado el 16/12/15 en http://elestadista.com.ar/?p=9445

 

El Presidente ha dado motivos para que el kirchnerismo, paradójicamente, levante las banderas de la República.

El Gobierno asumió sin transición. Sean cuales fueren las razones, la ex Presidenta decidió vaciar el acto de traspaso del mando ordenando a sus filas en el Congreso a no integrar la Asamblea Legislativa. Ya es pasado. Pero la actitud de Cristina será histórica. Quita de colaboración en un momento inaugural. Apenas hace falta señalar que tampoco lo realizado por la ex Mandataria, desde la primera vuelta, poco tiene que ver con el comportamiento esperable de un presidente que se retira. Nombramientos, designaciones, gastos que serán un gran peso para el nuevo Gobierno, etcétera. Aquí se mencionó que la Argentina necesita una ley de transición presidencial. Ya no cabe ninguna duda.

El nuevo Presidente comenzó su mandato con una gran cantidad de gestos. Como también se dijo aquí, el electorado más que cambio de políticas tuvo en mente renovación de la dirigencia, esto es, personas, estilos y comportamientos. Y entre esos gestos cabe mencionar su discurso que puso fuerte acento en el diálogo y la integración de los argentinos, la Justicia independiente, la lucha contra el narcotráfico y la intolerancia frente a la corrupción. En pocos días hubo predisposición abierta hacia la prensa, reunión con los candidatos derrotados, encuentro con todos los gobernadores y posterior conferencia con los medios. Habrá regulares reuniones de gabinete y un trabajo en equipo. Gestos y actitudes que intentan delinear un nuevo estilo.

Hasta ahora fueron gestos y actitudes que, además de delinear un nuevo estilo, intentan articulaciones políticas e institucionales para construir un tejido de gobernabilidad. Pero no sólo se trata de gestos de diferenciación con el anterior Gobierno. También parece que será el modo de construcción política. Néstor Kirchner construyó poder para contrarrestar su exiguo 22% electoral con la confrontación y el conflicto como costumbre y método. Mauricio Macri se presenta como un componedor que enhebrará los consensos que sean necesarios. Los Kirchner construyeron con el discurso de la inclusión del mayor número de gente en sus políticas. Macri intentará incluir la mayor cantidad de dirigencia, al menos en este primer momento de gestión. La reunión con gobernadores y distintos sectores tiene también este objetivo. El tiempo presente y próximo que viene se utilizará para hacer la transición que no fue, conocer a fondo los números del Estado, realizar y presentar el balance de lo recibido, calcular los tiempos para lanzar políticas y ver cómo va reaccionando una ciudadanía expectante.

¿Cabe esperar medidas de shock? ¿O el nuevo Presidente transitará el gradualismo? Probablemente utilizará ambos ritmos, según los temas y los tiempos. ¿Seguirá el método de publicidad de propuestas, ensayo y error y, en su caso, pronta rectificación? El método Cristina era el previo secreto, la decisión consumada y la ausencia de rectificaciones. La neutralización de los organismos de control y su mayoría en el Congreso lo permitían. Solo podían existir ecos en los medios de aquellos errores que nunca se corregían. El principal objetivo del Gobierno es crear confianza, lo cual significa evitar bolsones de incertidumbre y cambios drásticos de políticas, pero en equilibrio con la necesidad de comenzar a cumplir promesas electorales. Algunas son de fácil inicio como la reorganización del Indec, la desactivación del Memorándum con Irán o la quita de retenciones a las exportaciones industriales y a la mayor parte de la producción agropecuaria con una baja gradual (5%) de la soja. Otros más complejos como la resolución del cepo cambiario, una inflación que se ha disparado, la resolución de la crisis energética, el aumento de las tarifas o los problemas de inseguridad.

Por ahora no se convocarán sesiones extraordinarias. El Presidente deberá recurrir al acercamiento entre dirigentes y sectores para compensar la vía de la acción unilateral. Sin Congreso reunido, hasta comienzos de marzo –como ya se ha adelantado en otra columna anterior– cabe esperar la recurrencia a decretos de necesidad y urgencia para los casos y situaciones que se consideren necesarios. Aquí también hay una dinámica de gobierno que es el reverso de la era Cristina. La ex Presidenta no acordaba sus políticas con nadie y obtenía sus leyes de un Congreso oficialista, sordo y mudo. Macri deberá consensuar sus políticas con distintos sectores, pero la norma será la acción unilateral plasmada en decretos.

Macri deberá ser prudente para que la oposición le permita que en la postransición pueda generar recursos institucionales y políticos de poder. Deberá evitar errores cruciales. ¿Cómo explicar la designación de dos magistrados de la Corte por decreto? El artículo 99 inciso 4 establece que el Presidente “nombra los magistrados de la Corte Suprema con acuerdo del Senado por dos tercios de sus miembros presentes, en sesión pública, convocada al efecto”. Aquí el texto de 1994 fue más riguroso que el artículo 86, inciso 5, de 1853/60 al exigir mayoría calificada y sesión pública, que no las requería el anterior. Pero el Presidente –al no contar con ese número en el Senado- recurre al inciso 19 que dice que “puede llenar las vacantes de los empleos, que requieran el acuerdo del Senado, y que ocurran durante su receso, por medio de nombramientos en comisión que expirarán al fin de la próxima Legislatura”. La medida así es legal –siempre que consideremos a un juez de la Corte “un empleado”–, pero no parece coherente con el discurso presidencial. Ni con la Historia. Ni con las prácticas institucionales. Se atrevió a hacer algo que Cristina no hizo, quizá por la ignorancia y el amateurismo de sus funcionarios del área de la Justicia. Que no se recurriera a este expediente fue una práctica paraconstitucional que quedó establecida. Salvo Bartolomé Mitre –y por razones obvias–, ningún presidente llenó una vacante de estos “empleos” en la Corte Suprema por decreto. De nada sirve decir que se trata de dos respetados juristas –que lo son–, y que uno se encuentra cercano al radicalismo y otro al peronismo. El problema es otro. Aquí el Presidente no es el reverso de Cristina. Macri parece tan kirchnerista como Cristina. La acción de Macri, ¿llega como prevención contra una Corte que dictó un fallo –el de la coparticipación– que le puede alterar la ecuación de recursos financieros al Gobierno? ¿Será para respaldar futuras medidas unilaterales de la Presidencia? Sea lo que fuere, el precedente puede ser nefasto para el futuro. Además, ¿era necesario ahora hacer estos dos nombramientos en comisión? Seguramente surgirá una polémica que no será beneficiosa para Macri. Probablemente el Presidente ha dado motivos para que el kirchnerismo, paradójicamente, levante las banderas de la República. Y también podría provocar división en el propio frente. En la tarea de engrosamiento de la legitimidad y la construcción de gobernabilidad rifar capital político no es una virtud, ni menos aún una demostración de prudencia política. ¿Tendrá Macri un período de “luna de miel” en su Gobierno o comenzó a transitar una postransición de cornisa?

 

Mario D. Serrafero es Doctor en Ciencia Política y en Sociología, por la Universidad Complutense de Madrid y Doctor en Derecho por la Universidad de Buenos Aires. Académico de la Academia Nacional de Ciencias Morales y Políticas. Es investigador del Conicet. Escribió el libro Reelección y sucesión presidencial . Es profesor de Análisis Institucional en ESEADE.

Venezuela e Instituciones

Por Martín Krause. Publicado el 19/2/14 en: http://bazar.ufm.edu

Está claro que la calidad de las instituciones en Venezuela es de lo peor. En el Índice de Calidad Institucional que elaboro aparece en el puesto 184 de 192 países. Al final de todo está Corea del Norte, un objetivo a alcanzar.

Quiero considerar aquí un argumento que he escuchado estos días en boca de todos los funcionarios y politicos chavistas, justificando su posición, uno que es común a todos los populismos latinoamericanos. Este es: hemos ganado 16 de 17 elecciones, no se puede torcer la voluntad popular, sería violar la democracia. A partir de allí, todas las protestas de estudiantes y opositores son “destituyentes”, fruto de minorías que quieren avasallar los derechos de la mayoría, que ya se expresara en las urnas.

Este es un tema de filosofía política más que de economía, pero la calidad institucional es determinante para el desempeño económico. Y “calidad institucional” podría traducirse en tres palabras: límites al poder.

Esto es algo incomprensible para esa vision populista, donde la mayoría otorga un poder ilimitaoa al líder carismático para que promueva… el bienestar de la mayoría. ¿Y cómo vamos a limitarlo en eso?

El argumento choca con toda la tradición de la filosofía política moderna. En particular, desde la perspectiva contractualista, los individuos se suman al contrato social para una mejor protección de sus derechos, que ya poseen de antes, y están dispuestos a otorgar el monopolio de la coercion al Estado, en tanto éste actuará para defender y proteger esos derechos. Y están dispuestos a que el conductor de ese Estado sea electo democráticamente por una mayoría en tanto no viole ese contrato, violando sus derechos. Si la mayoría viola esos derechos, el contrato cae.

Uno de los capítulos del libro se llama “Limitaciones al oportunismo político”, y comenta brevemente distintas propuestas para limitar el abuso de poder que incluyen algunas planteadas por los autores de Public Choice (como límites a los impuestos, al gasto, etc) y otras de tipo constitucional y de larga tradición como las cartas de derechos, la separación de poderes, etc. Una que menciona es la resistencia y la revolución.

En general, en cuanto a la defensa de los derechos individuales, han tenido más exito las resistencias pacíficas que las revoluciones violentas. Éstas han generalmente terminado en dictaduras. La caída del socialismo en Europa es el mejor ejemplo de las primeras.

Por ahora, lo de Venezuela parece ser una resistencia pacífica, y Leopoldo López, aunque no quiero realizar comparaciones, actúa en el modelo de Ghandi, se presenta ante una justicia que considera injusta, que viola el derecho básico de libertad de expresión.

¿Cuándo se justifica una conducta de este tipo? Cuando las instancias republicanas no existen y la minoría ve sus derechos avasallados sin poder defenderlos. No hay separación de poderes, no hay justicia independiente, la prensa es acosada. En este caso “la ley”, viola derechos de la minoría, en particular el derecho a expresarse. La ley es legal, pero es inmoral. La mayoría ganó, pero es totalitaria.

Tal vez debamos decir que la calidad institucional de una democracia se define por la protección a los derechos de las minorías, siendo que la gestión del Estado quedan en manos de la mayoría. Esto ultimo impide que las minorías puedan sojuzgar a las mayorías, falta ahora que las mayorías respeten a las minorías.

O que consideren una solución a la Nozick, la más absoluta descentralización. Así, los que quieren estatismo viven juntos y se expropian entre sí; y los demás se agrupan donde se respetan sus derechos. Esto permitiría no imponer una determinada visión a nadie, tampoco la nuestra a los chavistas. Y para quienes se preocupan por la nacionalidad, tampoco implica necesariamente la secesión, simplemente que en algunas localidades, o municipios, por ejemplo, haya precios libres, se puedan realizar marchas, publicar todo tipo de opiniones; mientras que en otros rija el igualitarismo absoluto. La única condición a respetar es la libertad de salida, de unos a otros.

¿Qué tal chavistas? ¿Aceptarían ese desafío? Es fácil redistribuir lo ajeno, mucho más duro es redistribuir lo propio. Quisiera ver cuántos quedan en las jurisdicciones igualitarias. Por eso no se puede salir de Corea del Norte, o de Cuba.

Martín Krause es Dr. en Administración, fué Rector y docente de ESEADE y dirigió el Centro de Investigaciones de Instituciones y Mercados (Ciima-Eseade).

Acemoglu dixit

Por Pablo Guido. Publicado el 27/6/13 en http://chh.ufm.edu/blogchh/

El economista Daron Acemoglu, especialista en temas de desarrollo e instituciones, estuvo en la Argentina dictando clases y conferencias. En una entrevista que le hicieron hace unos días dijo cosas muy interesantes como las siguientes:

 1. “Las instituciones son importantísimas en relación, por ejemplo, a que clase de incentivos presentan ante la sociedad. Cuando las instituciones de alguna manera alientan que te conviertas en un hombre de negocios haciendo negocios poco transparentes o corruptos en alianza con los políticos, eso tiene consecuencias”.

2. “Una sociedad donde los políticos violan los derechos de propiedad privada no puede funcionar”.

3. (En referencia a otras de las instituciones claves) “La clase correcta de regulaciones de negocios que desalienten la creación de monopolios protegidos con barreras de entrada y beneficiados por sus conexiones con el poder”

En síntesis, podemos decir que para Acemoglu hay un conjunto de instituciones fundamentales para que una sociedad progrese: derechos de propiedad, una justicia independiente y la libre entrada a los mercados para los empresarios. Parece simple, pero no lo es. Y no lo es porque el Estado tiene fuertes incentivos de ir en sentido contrario: los políticos tienen intereses en incrementar su poder, y para eso uno de los caminos es aumentar el gasto público. Y para aumentar el gasto público se deben incrementar los impuestos, reduciendo así los derechos de propiedad. Asimismo, los políticos tienen una fuerte inclinación a sobre-regular al proceso de mercado, anulando o disminuyendo las libertades económicas.

 

Adam Smith, a fines del siglo XVIII ya había afirmado que para que una sociedad pudiera progresar eran necesarios tres elementos: la paz, un sistema judicial independiente y bajos impuestos. Muchos fueron los filósofos políticos y economistas que analizaron, en los últimos dos siglos y medio, las causas del progreso económico. Pero parecería haber consenso en que los derechos de propiedad, la justicia independiente, un sistema tributario sencillo y pagable, mercados abiertos y con regulaciones eficientes, una moneda estable, son los principales factores que debería tener un “menú” que tenga el objetivo de establecer un marco institucional orientado a mejorar el bienestar de las personas. La dificultad de poner en marcha este “menu” para que el proceso de mercado maximice su potencialidad es justamente que el proceso politico la mayoria de las veces apunta a limitar la existencia o funcionamiento de aquellas instituciones.

Pablo Guido se graduó en la Maestría en Economía y Administración de Empresas en ESEADE. Es Doctor en Economía (Universidad Rey Juan Carlos-Madrid), profesor de Economía Superior (ESEADE) y profesor visitante de la Escuela de Negocios de la Universidad Francisco Marroquín (Guatemala). Investigador Fundación Nuevas Generaciones (Argentina). Director académico de la Fundación Progreso y Libertad.

 

La República necesita de una oposición

Por Enrique Edmundo Aguilar. Publicado el 23/1/13 en http://www.elimparcial.es/america/la-republica-necesita-de-una-oposicion-117506.html

 Días pasados, el politólogo argentino Eugenio Kvaternik publicó en La Nación un notable artículo titulado “La crisis del sistema presidencial” donde se mencionan, en perspectiva comparada, cuatro experiencias latinoamericanas: la de Chávez (Venezuela), Correa (Ecuador), Morales (Bolivia) y Néstor y Cristina Kirchner (Argentina), caracterizadas por la existencia de “un Estado politizado”, que controla medios de comunicación y rentas extraordinarias, y un “sistema presidencial populista”, más o menos plebiscitario según los casos, que habría puesto fin a un período de Ejecutivos “volátiles” transitado previamente, y casi en forma contemporánea, por los cuatro países.

Con respecto al caso argentino, el artículo siembra alguna esperanza al señalar que esta etapa populista y de “mediocre gobernabilidad” que vivimos posiblemente sea un interregno que termine cediendo paso al establecimiento de una mejor democracia. Ahora bien, para que ello efectivamente ocurra, sería ante todo necesario que la oposición, para decirlo con Kvaternik, se pusiera “en marcha”, siendo menos condescendiente con el gobierno de lo que ha sido hasta ahora y cerrando filas en defensa de la República.

La cuestión apremia porque de lo que se trata, precisamente, es de salvar la República. Una exigencia que, dado el rumbo que ha elegido el gobierno, resulta irrenunciable para todos aquellos que en verdad deseamos vivir en un país libre y con buenas instituciones. Es decir, un país que poco tenga que ver con las experiencias de Venezuela, Ecuador u otros socios que viene haciendo la Argentina como Angola o, a estas horas, Vietnam (que ha despertado la fascinación de nuestra presidenta en su reciente visita oficial), y en donde se respeten la independencia de la justicia, la libertad de prensa, las reglas de la alternancia pacífica y otros valores de la democracia republicana que entre nosotros requieren ser restablecidos.

 Enrique Edmundo Aguilar es Doctor en Ciencias Políticas. Decano de la Facultad de Ciencias Sociales, Políticas y de la Comunicación de la UCA y Director, en esta misma casa de estudios, del Doctorado en Ciencias Políticas. Profesor titular de teoría política en UCA, UCEMA, Universidad Austral y FLACSO,  es profesor de ESEADE y miembro del consejo editorial y de referato de su revista RIIM.