El Impuesto a las Ganancias y la Presión Tributaria

Por Nicolás Cachanosky. Publicado el 15/12/14 en: http://economiaparatodos.net/el-impuesto-a-las-ganancias-y-la-presion-tributaria/

 

En el 2003 la presión fiscal consolidada se encontraba alrededor del 25% del PBI. El 2013% llegó al 45% del PBI

Luego de justificar el impuesto a las ganancias como “filosoficamente” necesario, el gobierno decidió exceptuar del mismo al aguinaldo de fin de año. Dada la inflación que el gobierno persiste en desconocer, este impuesto ya alcanza a trabajadores de ingresos medios e incluso a la pensión que reciben jubilados yendo en contra del espíritu de este impuesto. El problema, sin embargo, no es cuál debe ser el impuesto a las ganancias en sí (impuesto que originalmente iba a ser transitorio, no permanente), sino la presión tributaria de todos los impuestos que se pagan en Argentina. Sin disminuir la importancia de revisar el impuesto a las ganancias en el corto plazo, lo que el sistema impositivo requiere es una profunda reforma que vaya más allá de los mínimos no imponibles.

La presión fiscal en Argentina la podemos dividir en cuatro componentes. La presión fiscal a nivel nación, a nivel provincias, a nivel municipio, y el impuesto inflacionario. Néstor Kirchner asume la presidencia el 25 de Mayo del 2003, año a partir del cual se percibe un continuo incremento de la presión fiscal. Este incremento, a su vez, depende principalmente de la presión fiscal a nivel nacional y del impuesto inflacionario. Dado que la inflación depende de la política monetaria del BCRA, y que el BCRA financia al tesoro, esta es también presión fiscal a nivel nacional.

PRESIÓN FISCAL CONSOLIDADA, ARGENTINA

En el 2003 la presión fiscal consolidada se encontraba alrededor del 25% del PBI. El 2013% llegó al 45% del PBI. Veinte puntos de incremento en una década. No se percibe, sin embargo, un incremento del 20% en la cantidad y calidad de servicios públicos prestados por el gobierno (seguridad, educación, salud, transporte público, energía, etc.) Por el contrario, lo que se ha percibido es un preocupante deterioro de infraestructura y un descuido por servicios públicos como salud, seguridad y educación. Esta evolución de la presión fiscal total ha llevado al país a posicionarse entre los países con mayor presión fiscal consolidada del mundo. El siguiente gráfico con cálculos de la Heritage Foundation muestra la presión fiscal consolidada para el año 2012 de Argentina y respecto a varios otros países (el impuesto inflacionario no es parte de este gráfico.)

PRESIÓN FISCAL CONSOLIDADA, 2012, PAÍSES SELECTOS

El gobierno se permite una presión tributaria total con niveles similares a los de Inglaterra pero se niega ofrecer servicios públicos de la misma calidad. ¿A dónde van a parar el esfuerzo tributario del contribuyente Argentino? ¿No rompe el estado el “contrato social” al no devolver el 40% de presión tributaria en servicios públicos fundamentales? Sin ir muy lejos, la presión tributaria en Chile es la mitad de la Argentina. Similares niveles tienen Colombia y Uruguay. ¿Acaso Argentina es incapaz de niveles de presión fiscal como sus vecinos y países de la región?

Estos gráficos dejan ver otro problema. Mientras Argentina ha aumentado su presión fiscal para ubicarse en récords históricos y entre los países con mayor carga tributaria, el déficit fiscal consolidado pasó de unos 3 puntos del PBI en el 2009 a casi 5 puntos del PBI en el 2013 (valor similar al del fin del segundo gobierno de Menem.) El gobierno no puede reducir estos 5 puntos de déficit con aumento de impuestos, no sólo por lo ya elevado de la carga tributaria, sino también por el estado represivo de la economía. No es lo mismo tener una presión fiscal en torno al 40% del PBI y considerar un aumento impositivo con un PBI per capita (USD, PPP) de 18.000 como Argentina que hacerlo con 37.000 como es el caso de Inglaterra. La economía e ingreso per cápita Argentina no es comparable a la Inglesa. Este es un desajuste fiscal que, por no haber sido atendido a tiempo, debe ser ahora corregido más urgentemente por el lado del gasto. En el 2001 se hizo declarando el default (del que aún no se ha salido) y con la devaluación del peso. El Kirchnerismo ya defaulteado su deuda al no acatar el fallo del Juez Griesa y devaluado el peso en enero de este año.

Ni el gobierno ni los opositores presidenciables, sin embargo, se refieren claramente a este problema dejando a la imaginación del contribuyente que va a suceder con sus obligaciones fiscales y la economía del país luego del cambio de gobierno.

 

Nicolás Cachanosky es Doctor en Economía, (Suffolk University), Lic. en Economía, (UCA), Master en Economía y Ciencias Políticas, (ESEADE) y Assistant Professor of Economics en Metropolitan State University of Denver. 

El default institucional.

Por Nicolás Cachanosky. Publicado el 25/8/14 en: http://economiaparatodos.net/el-default-institucional/

 

La última decisión del gobierno de Cristina Kirchner de enviar un proyecto de ley al Congreso para modificar las condiciones de pago de los bonos confirma dos cosas. En primer lugar que no había intención de cumplir con el fallo del Juez Griesa en el 2015, luego del vencimiento de la cláusula RUFO. De hecho, esta cláusula se usó como excusa para justificar no acatar un fallo firme de una corte de justicia elegida por el Argentina. La explicación es más simple que teorías de negociaciones secretas. El Kirchnerismo no quiere pagar, punto. A veces la ideología supera la pura racionalidad económica. En segundo lugar, que Argentina se está encaminando no sólo hacia un default ‘económico’ o ‘financiero”’ sino también hacia un default ‘institucional’

Las consecuencias del default económico posiblemente sean un agravamiento general del ya delicado cuadró económico del país. Para un gobierno que tan fácil le resulta apartarse de la transparencia, el ‘Griesafault’ puede ser usado como excusa para justificar los magros resultados económicos de modelo K, profundizado por el Ministro Kicillof y su equipo. Créditos (externos) al sector privado se verán reducidos, sino eliminados. Las provincias, también con una importante falta de disciplina fiscal, se verán imposibilitadas de emitir bonos para financiar su déficit, o deberán hacerlo a tasas muy altas. En un cuadro de default, los prestamistas institucionales no utilizan el crédito de sus depositantes para financiar países en default. El mundo es mucho más grande que Argentina y alternativas no les faltan. Son, justamente, los fondos ‘buitre’ (como se dice desde el gobierno), quienes prestan a países en serios problemas. Aquellos prestamistas que se salen de las convenciones internacionales. Si bien es cierto que se habla del nuevo default, Argentina no terminó de arreglar con sus acreedores luego del 2001. Por eso había un juicio abierto y por eso Argentina tenía limitado el acceso a créditos internacionales. De hecho, el gobierno de los Kirchner se financió con fondos de Venezuela a tasas ‘buitre’.

Pero este proyecto de ley también implica un default institucional. Esto es un aspecto novedoso respecto a defaults anteriores. Si bien este default es menos explosivo que el del 2001, el daño institucional, cuyas consecuencias son de largo plazo, pueden ser más graves. Dado que, para ofrecer seguridad jurídica, Argentina voluntariamente aceptó someterse a legislación internacional en la emisión de deuda, rechazar el fallo de Griesa implica renunciar a ofrecer un marco jurídico que de la confianza en el país que su dirigencia política no sabe o no puede dar. En definitiva, lo que Argentina (gobernada por el Kirchnerismo) le está diciendo al mundo es que el país paga sus deudas si quiere, como quiere, y donde quiere. La semántica y el relato política pueden adornar pero no cambiar este mensaje. Si Argentina rechaza la legislación NY, ¿por qué no va a rechazar las otras jurisdicciones internacionales donde a emitido deuda? ¿Y desde cuando la justicia Argentina ofrece mayor seguridad a los acreedores que las cortes internacionales bajo la cual se suelen emitir títulos de deuda (cuántos otros países emiten sus bonos bajo legislación Argentina?)

El problema del deterioro institucional es que las instituciones no pueden ni construirse ni repararse como se puede hacer con un auto en una fábrica o planta. Los problemas económicos e institucionales que el Kirchnerismo está dejando de herencia no se arreglan con buenos modales políticos, se arreglan con decisiones firmes, difíciles, pero necesarias. El gobierno hace un cálculo equivocado al creer que de cambiar la jurisdicción de pago tiene poco que perder. El riesgo país, el riesgo de lidiar con un país con una dirigencia política como la de Argentina, puede verse afectado por un largo plazo que no justifica no acatar el fallo de una justicia a la que la que el país se sometió voluntariamente. Por ahorrarse el 1% de la recaudación anual, el costo financiero en Argentina puede ser mayor al necesario por varios años. Cuando el dueño de un comercio se vea sin acceso a crédito o deba afrontar altas tasas teniendo que cerrar o despedir personal, va a estar pagando el costo de mantener un 1% de clientelismo político

 

Nicolás Cachanosky es Doctor en Economía, (Suffolk University), Lic. en Economía, (UCA), Master en Economía y Ciencias Políticas, (ESEADE) y Assistant Professor of Economics en Metropolitan State University of Denver. 

¿Qué es un default técnico?

Por Nicolás Cachanosky. Publicado el 25/7/14 en: http://opinion.infobae.com/nicolas-cachanosky/2014/07/25/que-es-un-default-tecnico/

 

Argentina se encuentra a las puertas de entrar en nuevo default. Al, respecto, políticos, economistas y periodistas, entre otros, se refieren a esta situación como un “default técnico”. Esto es impreciso, por no decir incorrecto. Argentina puede entrar en “default”, no en “default” técnico. La diferencia, lamentablemente, no es una cuestión meramente semántica.

El default ocurre cuando el deudor no cumple con sus obligaciones de pago. Al no poder pagar, deudor y acreedores pueden, por ejemplo, reestructurar la deuda y acordar nuevas condiciones y montos de pago. “Default técnico” es un problema distinto. En un default técnico lo que no se cumple es una “cláusula técnica” del contrato de deuda. Por ejemplo mantener un mínimo ratio de liquidez. Los pagos de deuda, sin embargo, se siguen realizando normalmente. El deudor no deja de pagar a sus acreedores cuando cae en default técnico, sino que incumple un requisito que puede derivar en mayores tasas de interés o en la dificultad de emitir nueva deuda hasta que no se recuperen los ratios “técnicos” acordados con el acreedor. El default técnico, en la práctica, no aplica a deuda soberana, sino que aplica a deuda privada o corporativa. Un caso de default técnico soberano sería, por ejemplo, que, de acuerdo al contrato de deuda, el gobierno deba mantener un nivel de deuda sobre PBI menor a un valor límite. Si la deuda sobre PBI excede este límite pero sigue cumpliendo con los pagos, el país estaría en “default técnico”, no en “default.” ¿Es ésta, acaso, la situación que enfrenta el país?

Debería ser claro que Argentina se enfrenta a un posible “default” (con las consecuencias que ello implica), no a un posible “default técnico” dado que el país no estaría haciendo el pago correspondiente a su deuda de acuerdo a los fallos firmes de la justicia bajo la jurisdicción en que la misma Argentina emitió su deuda. No hay diferencia “técnica” entre no pagar un bono, o no pagar un bono cuando hay fallo firme al respecto. En ambos casos el pago es una obligación que el deudor debe afrontar. El contrato es claro en cuanto a que el pago se realiza cuando los fondos entran a la cuenta del acreedor. Que Argentina haya girado fondos en contra de la sentencia del Juez Griesa, y que el juez se haya referido en al menos dos audiencia a esto como “ilegal” no puede ser seriamente considerado “pago” ni muestra de “voluntad de pago”. La analogía de Shapiro es clara. El giro de fondos de Argentina no es válido como pago por el mismo motivo que un banco no acepta como válido un pago de hipoteca si usted deposita los fondos en una cuenta congelada por la justicia. ¿Consideraría usted serio intentar convencer al banco de que usted efectivamente pagó al ir explícitamente en contra del juez, y que la culpa es de la justicia? Pagar parte de la deuda no es pagar toda la deuda. Pagar parte de la deuda es default, no default técnico. Argentina no está incumpliendo un tecnicismo, Argentina no está honrando el pago de sus deudas.

El problema, como decía, no es meramente semántico o de tecnicismos. ¿Hablar de “default técnico” como si el mismo fuese un problema caído sobre el país desde el exterior no es acaso hacerle el juego al relato kirchnerista? Hablar de “default técnico” es dar a entender que no es que Argentina entra en default por la irresponsabilidad fiscal de su clase dirigente (responsabilidad que le cabe al Congreso), sino que Argentina entra en default técnico por un accidente que le es ajeno al país. Debe quedar en claro que el problema que veo no es hacerle el juego a una política económica con la que podemos o no estar de acuerdo. El problema es hacerle el juego a un gobierno con sobradas muestras de autoritarismo, enemigo de las libertades individuales, de la propiedad privada, y con un rechazo inocultable a los principios repúblicanos. Es más fácil para este tipo de gobiernos perpetuarse en el poder cuando terceros “inocentemente” le dan cabida al relato oficial confundiendo a la opinión pública.

 

Nicolás Cachanosky es Doctor en Economía, (Suffolk University), Lic. en Economía, (UCA), Master en Economía y Ciencias Políticas, (ESEADE) y Assistant Professor of Economics en Metropolitan State University of Denver.