SOBRE LOS PUEBLOS ORIGINARIOS

Por Alberto Benegas Lynch (h).

 

Lo primero es consignar que nadie en ninguna parte es originario excepto del continente africano que es de donde provenimos los humanos tal como, entre muchos otros, lo explica en detalle Spencer Wells en su tratado que lleva el título de The Journey of Man.  A Genetic Odyssey. En todo caso se puede decir que unos arribaron antes que otros a distintos lugares pero sostener lo de los “pueblos originarios” fuera de África constituye una impostura.

 

En aquella línea argumental no se comprende como en Estados Unidos a los negros se les dice “afroamericanos” como si fueran un distintivo y como si los distinguiera de los blancos que, como queda dicho, también provienen de África. En este sentido, también el que ahora esto escribe es afroargentino y así sucesivamente con el resto de los habitantes del planeta Tierra.

 

También debe puntualizarse respecto a América que en rigor no cabe denominar a sus primeros habitantes “indios” puesto que esa calificación procede de un error geográfico de los que arribaron a esas tierras provenientes de Europa quienes consideraron que habían llegado a la India.

 

También es menester destacar que en algunos casos quienes se dicen los primeros habitantes no lo son como es el caso de los mapuches en territorio argentino ya que fueron los tehuelches los primeros. En este sentido es de interés puntualizar que contemporáneamente, debido a la influencia marxista, algunos grupos interpretan que los que adhieren a concepciones de esa tradición  de pensamiento son de facto pertenecientes a esa agrupación ancestral. Esta conclusión la vinculamos a una entrevista reciente de Jorge Lanata a un miembro de uno de esos grupos en la que queda al descubierto la llamativa contradicción del entrevistado al pretender tierra cuando, al mismo tiempo, su filosofía descree de la institución de la propiedad.

 

Sin duda hubieron explotaciones miserables por parte de muchos de los llamados conquistadores respecto a pueblos que se encontraban en el lugar, de allí es que surgieron los Fray Bartolomé de las Casas en diversas partes que operaban en defensa de los derechos de los locales lo cual incluye a descendientes de los mayas, incas y aztecas (y no digo “derechos humanos” porque constituye una logomaquía ya que no hay  derechos de vegetales, minerales o animales, son  siempre de los humanos). Pero  el problema de la eventual reparación por daños no parece que pueda resolverse de otro modo como no sea a través de las pruebas fehacientes en cuanto a signos válidos o títulos de propiedad para que se diriman los posibles conflictos en los estrados judiciales, tema debatido, entre otros, por Lysander Spooner, Robert LeFebre, Karen Da Costa y Carl Wanter. El asunto  es que en gran medida los primeros habitantes no parecían tener el concepto de propiedad privada y más bien de modo implícito usaban y disponían de todo el territorio al que tenían acceso, aunque debe distinguirse el cultivo permanente de la caza nómade. De todos modos por lo que se sabe, la idea de descubrimiento y consecuente posesión no resultaba clara.

 

Si no hay pruebas fehacientes no puede procederse a reivindicaciones que quedan como piezas retóricas. Salvando las distancias, el que estas líneas escribe puede eventualmente intuir que le pertenecen varias propiedades y parte del castillo de los Lynch en la ciudad irlandesa de Galloway (que hoy pertenece a un banco), pero no  hay pruebas, lo mismo va para la rama de la familia del autor de la presente nota en Andalucía y luego Castilla, por ejemplo respecto a los honorarios  considerados insuficientes por coetáneos cuando una integrante de la familia era dama de compañía de la reina Isabel la Católica (calcúlese a interés compuesto el  monto de la deuda desde el siglo xv descontada la inflación). Días pasados en un programa televisivo, el periodista Claudio Savoia manifestó que no le faltaban ganas de explorar si le pertenecían propiedades de la italiana Casa de Saboya, y así con infinidad de casos imposibles de probar y los más de dudosa verisimilitud.

 

El tema de la explotación siguió su curso tal como explica Juan Bautista Alberdi referido a la Argentina en el sentido de que con la llamada independencia la metrópoli dejó de explotar las colonias pero henos aquí que los habitantes se convirtieron en colonos de sus gobiernos “patrios”. Estas explotaciones principalmente fiscales fueron aun mayores que los Virreinatos del Perú, de Nueva España y del Río de la Plata. Esto fue muy distinto  en América del Norte donde en lugar de conquistadores españoles y portugueses los colonos se asentaron en esa zona escapados de la intolerancia religiosa y las restricciones a las libertades para instaurar una sociedad abierta. En cambio, la cruz y la espada hicieron estragos en América latina y en Brasil atando política y religión, mientras que en el Norte los Padres Fundadores establecieron “la doctrina de la muralla”, esto es, la separación tajante entre el poder político y las denominaciones religiosas.

 

En el Norte había tribus que través de la historia se han  destacado por conductas ejemplares, lo cual, por ejemplo, han descripto maravillosamente autores como Charles A. Eastman en su Indian Boyhood (también autor de The Soul of the Indian) donde muestra tribus estadounidenses que consideraban un crimen el tener esclavos y no podían entender como los tenían los blancos. También, entre otras cosas, algunos renunciaron a toda ayuda gubernamental y a vivir en reservas estatales todo lo cual estimaban “una degradación física y moral”, Eastman subraya el aprecio y especial cuidado en esas tribus por los mayores y las tradiciones de respeto recíproco.

 

Thomas Jefferson en carta a James Madison fechada en Paris el 30 de enero de 1787 escribe que “La gente concluye apresuradamente que debe vivirse bajo un gobierno, lo cual no está fundado en la verdad ni en la experiencia. Las sociedades viven bajo tres formas 1) sin gobierno como entre los indios […] No tengo claro en mi mente si la primera forma no es la mejor”. Es en este sentido de interés explorar la forma de operar de algunas sociedades de “indios”, lo cual es mencionado en la obra de David Lavender Let Me Be Free donde el autor centra su análisis en la tribu Net Perce de Oregon en Estados Unidos, donde sus descripciones de la caballerosidad de estas personas y las traiciones e incumplimiento de la palabra empeñada por parte de los blancos. Algo parecido ocurrió con algunas tribus en América latina descriptas por el antes mencionado Fray Bartolomé de las Casas en cuanto a corrección y costumbres respetuosas de sus integrantes y también en cuanto a sistemas de solidaridad entre ellos para la educación y el cuidado de huérfanos y desvalidos.

 

Los abusos de los conquistadores fueron apoyados y estimulados por no pocos sacerdotes y órdenes religiosas por ello es el pedido de perdón de Juan Pablo II en nombre de la Iglesia. De allí es que surgió el anticlericalismo, es decir, la opinión que los representantes de la Iglesia no debían intervenir en asuntos políticos (movimiento en el que también tuvieron lugar abusos como expropiaciones de propiedades de la Iglesia) ni tampoco en cuanto a políticas educativas más allá de la esfera parroquial ya que en muchos ámbitos latinoamericanos se había enfrascado en enseñanzas nacionalistas en combinación con cierto espíritu militar. Cuando la Iglesia le limitó a la educación parroquial en competencia con otras instituciones laicas y otras denominaciones religiosas los resultados fueron sumamente fértiles, igual que cuando las misiones evangelizadoras fueron voluntarias. En cambio, cuando se pretendió el monopolio del catolicismo o cuando se “evangelizó” con el uso de la fuerza el atropello a los derechos fue inexorable y, por ende,  los resultados fueron naturalmente nefastos.

 

Esta intervención de la Iglesia en política fue en gran media el resultado del Real Patronato por medio del cual el Papa otorgaba a los reyes católicos españoles y sucesores facultades propias de la Iglesia (incluso la posibilidad de nombrar obispos).

 

Por supuesto que también había tribus agresivas e irrespetuosas del prójimo sea con sus colegas o con los blancos. En este sentido es del caso hacer alguna referencia a la ilustrativa expedición militar en territorio argentino. Fue principalmente dirigida por el general Julio A. Roca (ministro del presidente Avellaneda) y votada en el Congreso de la Nación en defensa propia contra las invasiones de tribus araucanas provenientes de Chile y con carácter reivindicatorio. Las acciones violentas de diaguitas, abipones y los antes referidos mapuches fueron reiteradas respecto de asentamientos de criollos. Los malones en forma constante atacaban posiciones de los blancos, arrasando con instalaciones, robando caballos, ganado vacuno y fusiles, al tiempo que secuestraban mujeres (a las que se les hacía un tajo en la planta del pie para que no pudieran escapar). Acompañaban a los soldados en esa reconquista en cantidades considerables -en calidad de testigos- sacerdotes de prestigio (como Monseñor Antonio Espinosa), reconocidos periodistas (como Remigo Lupo) y científicos de renombre (como Adolfo Doering y Pablo Lorenz). Colaboró decididamente en la defensa de Buenos Aires Adolfo Alsina con su célebre zanja de 400 kilómetros.

 

El caso latinoamericano de la explotación de la metrópoli comenzó a debilitarse a raíz de las guerras napoleónicas, especialmente debido a la abdicación de Carlos iv en Fernando vii quien fuera reemplazado por José Bonaparte. Esto condujo a las Juntas de Cádiz, al Consejo de Regencia y las Cortes de Cádiz y la Constitución liberal  de 1812 (en esa asamblea la palabra liberal dejó de ser un adjetivo –generoso- para convertirse en un sustantivo: como opuesto a servil).

 

Es de gran importancia enfatizar que a las Cortes de Cádiz las Américas españolas tenían derecho a hacerse representar como diputados también por “indios” ya que, por definición, el liberalismo considera a todos los seres humanos como iguales en derechos (el espíritu liberal de los diputados españoles provenía de la segunda tanda de la Escuela de Salamanca).

 

En Portugal el sistema colonial tuvo mayor duración como consecuencia de que la Corte se mudó a Brasil y, como se ha dicho, en Estados Unidos el dominio de Jorge III se interrumpió con la revolución estadounidense que constituyó un ejemplo a seguir para la independencia de los pueblos latinoamericanos, aunque, como se ha expresado más arriba, no con sus correspondientes libertades las cuales se recuperaron en algunos países como la Argentina desde su Constitución liberal de 1853 (que tomó principalmente como base la Constitución  estadounidense y la de Cádiz) hasta el golpe fascista del 30 muy acentuado a partir del peronismo y sus imitadores.

 

En todo caso, en esta nota apuntamos a dejar sentado de manera breve el sentido de los denominados pueblos originarios y la importancia de respetar a todas las personas sin importar su origen, sus costumbres y sus religiones ya que desde la perspectiva liberal solo es lícito recurrir al uso de la fuerza allí donde hay lesiones de derechos.

 

Alberto Benegas Lynch (h) es Dr. en Economía y Dr. en Ciencias de Dirección. Académico de la Academia Nacional de Ciencias Económicas, fue profesor y primer rector de ESEADE durante 23 años y luego de su renuncia fue distinguido por las nuevas autoridades Profesor Emérito y Doctor Honoris Causa.

La xenofobia es hija del estado de bienestar

Por Iván Carrino. Publicado el 20/10/16 en: http://inversor.global/2016/10/la-xenofobia-es-hija-del-estado-de-bienestar/

 

A la hora de debatir sobre la educación pública, el problema no deben ser los inmigrantes.

Los domingos por la noche son un clásico de la televisión nacional. En su momento, la pantalla estaba ocupada por el fútbol y el resumen de la jornada. Sin embargo, el escenario político y la irrupción de “Fútbol Para Todos” cambiaron esta costumbre.

En el último tiempo, la noche de los domingos se llenó de política, y el programa de Jorge Lanata lideró el rating durante todo 2015, gracias a sus filosas críticas a la gestión de Cristina Fernández de Kirchner. Con el cambio de gobierno y un país que busca ser “más normal”, Lanata ya no es la cita obligada de los domingos, pero sus informes siguen dándonos que hablar.

La última investigación que despertó la polémica se relacionó con la universidad de Buenos Aires. Más concretamente, con el número total de estudiantes extranjeros que acoge la universidad y que, por supuesto, no pagan ni una matrícula ni una cuota mensual, ya que la UBA es “gratuita”.

Según lo divulgado el domingo, la cantidad de alumnos extranjeros en la UBA aumentó 482% en los últimos 20 años, y la participación sobre el total pasó de 1,2% en 1996, al 4,4% en la actualidad.

Frente a estos datos, gran parte de la opinión pública suele reaccionar con indignación. Después de todo, el gasto público, que se financia con nuestros impuestos, debería estar destinado a favorecernos a nosotros, los argentinos, y no a los extranjeros que quieren aprovecharse de las ventajas que ofrecen nuestras universidades: ¿verdad?

El problema con esta manera de pensar es que ignora cuestiones fundamentales y, por sobre todas las cosas, no identifica la verdadera causa del conflicto.

En primer lugar, no puede conocerse sin un análisis fino de la situación quién realmente está pagando esa educación. No caben dudas que los contribuyentes sostienen la educación pública, por lo que lo de “gratuita” no es más que un eufemismo. Sin embargo, no podemos saber a ciencia cierta si esos contribuyentes son solamente argentinos.

Cuando un estudiante que proviene de Perú consigue un trabajo en Argentina, ¿no está pagando impuestos que el gobierno después utiliza para financiar su gasto? ¿No lo hace cuando paga el ABL, el IVA, o incluso el impuesto a las ganancias llegado el caso que debiera hacerlo?

A priori, sostener que los extranjeros viven de nuestros impuestos porque estudian en la UBA es una conclusión demasiado apresurada.

Ahora imaginemos la siguiente situación. Si la UBA fuese una universidad privada con matrícula y cuotas que tuvieran que afrontar sus alumnos, a nadie le molestaría la cantidad de extranjeros que en ella estudiaran. De hecho, para las autoridades de esa casa de estudio sería una excelente noticia recibir estudiantes del exterior; y también para todos los demás.

Habla de la calidad de cualquier empresa que sus servicios no sean solo consumidos por los nacionales, sino también por los extranjeros, así que: ¿qué mejor?

Pero el Estado de Bienestar tiene una tendencia inexorable a la xenofobia. En algún punto, el sistema en el que “todos pagamos” por lo que supuestamente “todos consumimos” se asemeja al de un club. Los socios pagan una cuota social y luego tienen derecho a utilizar las instalaciones comunes, como las canchas de tenis, la pileta, etc. Obviamente, en los clubes se discrimina contra los “no miembros” y es justo que así sea. Quien no paga, no puede usar las instalaciones.

Como vimos antes, no está claro quién realmente paga las “instalaciones comunes” en el caso de un país con un estado de bienestar como el nuestro. Pero aun así, es claro que la tendencia a discriminar al extranjero aparece sólo porque existe este tipo de arreglo (en el que los bienes públicos se financian con impuestos) pero no aparecería si todos los bienes y servicios fueran provistos por privados.

Y esto nos lleva a la verdadera causa del problema. Las transferencias del gobierno nacional para financiar el gasto corriente de las universidades públicas se multiplicaron por 24 entre 2003 y 2015, muy por encima de la inflación y la suba del dólar.

En el último año, estas transferencias representaron el 13% del déficit fiscal. Todo esto para financiar los estudios de alrededor de 1,5 millones de personas que llenan las aulas de los ateneos universitarios gestionados por el sector público. Es decir,un mero 3,6% de la población total.

El verdadero debate no es si debe haber estudiantes extranjeros en la UBA, o si deberían ellos pagar sus estudios mientras los argentinos siguen gozando de educación universitaria gratuita.

El verdadero debate es si el estado debe cobrarle impuestos a toda la ciudadanía para regalarle la educación universitaria a una minoría, en lugar de ir hacia un sistema donde cada uno pague lo que pueda pagar por el servicio que desea recibir.

 

Iván Carrino es Licenciado en Administración por la Universidad de Buenos Aires y Máster en Economía de la Escuela Austriaca por la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid. Es editor de El Diario del Lunes, el informe económico de Inversor Global. Además, es profesor asistente de Comercio Internacional en el Instituto Universitario ESEADE y de Economía en la Universidad de Belgrano.

Gloria Álvarez en Argentina: “El liberalismo necesita bajar a tierra”.

Por Belén Marty: Publicado el 2/12/14 en: http://es.panampost.com/belen-marty/2014/12/02/gloria-alvarez-en-argentina-el-liberalismo-necesita-bajar-a-tierra/

Con una agenda completa, Gloria Álvarez, la politóloga que emocionó a casi un millón de personas con su discurso antipopulista en las redes sociales, visitó Argentina por primera vez luego de una gira por Uruguay. La joven, además de ser entrevistada por diversos medios nacionales, disertó sobre “República versus Populismo”, y se reunió con el polémico periodista Jorge Lanata y con el presidente de la Sociedad Rural Argentina, Luis Miguel Etchevehere.

Álvarez, egresada de la Universidad Francisco Marroquín de Guatemala, expuso el pasado lunes ante más de 300 interesados en el auditorio de la Fundación Banco Ciudad. Fue la tercera, y la más colmada conferencia que dio la joven guatemalteca desde que llegó al país el 27 de noviembre —después de haberse presentado en la Universidad de San Andrés y la Universidad del CEMA.

“La nafta que alimenta al populismo es la corrupción y la división de la ciudadanía en pueblo y antipueblo”, sostuvo Álvarez durante su exposición. Además destacó la frase del periodista argentino Mariano Grondona: al “populismo le gusta tanto los pobres que los multiplica”.

Álvarez habló en la legislatura porteña sentada en lo que fue el despacho de Eva Perón. (Nueva)

Insistió en sus exposiciones que el populismo se sirve de la manipulación, de una inexistencia de división de poderes y una deficitaria institucionalidad, todo lo contrario a lo que pregona una república limitada.

Para ella “la república propicia el diálogo e intercambio de ideas, el equilibrio de poder, la meritocracia, el empoderamiento de los ciudadanos y la defensa de la libertad y la propiedad de los individuos”.

“El populismo se basa en educar a la gente para que sea víctima. Los convence de que no pueden, les baja la autoestima, empujando a la gente a no querer tomar riesgos y ver al Estado como un papá y una mina de oro. Y así el populismo se garantiza el poder en Latinoamérica”, agregó la politóloga y comunicadora.

La ultima conferencia de Álvarez en Argentina se realizó en el auditorio del Banco Ciudad en Buenos Aires. (Twitter)

Criticó en sus disertaciones el uso del término “pueblo” ya que afirma que es imposible definir quiénes están detrás de ese colectivo semántico.

“¿Quién es pueblo?, ¿el pueblo siente?, ¿el pueblo sabe?, ¿el pueblo elige? ¿Puedo ir a tocarte la puerta de tu casa, pueblo? Cristina Kirchner habla de ti, Mujica habla de ti, Maduro también”, ironizó Álvarez.

Evidenció que en un país donde se intercambian ideas y se debate “no se intercambian balas”, e hizo una analogía con el fútbol. “Puesto en términos de fútbol, el deporte que los latinoamericanos seguimos, para la república el Gobierno es un árbitro, la gente está en la cancha ejerciendo los derechos básicos. Y como siempre hay alguno que hace una falta con el derecho de otro, el Gobierno arbitra entre ellos. Mientras el Gobierno más haga de árbitro mejor se portan los jugadores. El populismo en cambio quiere ser árbitro, defensor, delantero y dueño del estadio”, explicó.

En diálogo con PanAm Post, Álvarez resaltó la importancia de “bajar a tierra” el mensaje liberal, pasar de un lenguaje académico a un lenguaje más sencillo, que lo pueda absorber cualquier ciudadano de a pie.

Victoria Tartaglia, asistente en la conferencia del Banco Ciudad, mencionó la importancia de comunicar con sencillez las ideas de la libertad. “Lo revolucionario de Gloria Álvarez es que logra transmitir el concepto generando empatía con el público, con palabras que tienen connotaciones positivas y están aceptadas en la sociedad”.

Álvarez llegó a Argentina de la mano de las organizaciones Red por la Libertad, Comunicar Libertad, la Fundación Libertad y Progreso y la Fundación Libertad de Rosario.

El manual populista

El político populista busca primeramente polarizar a la sociedad y engendrar odio, dice Álvarez, para luego tratar de eliminar el poder legislativo y transformarlo en un brazo más del Ejecutivo. Tras lograr eso, se lanzará sobre el Judicial para corromperlo y manipularlo. “Si continúa en su camino, el populista intentará reformar la Constitución para perpetuarse en el poder, limitar la propiedad privada y la libertad de prensa”.

“Cualquier semejanza con la realidad argentina es pura coincidencia”, advirtió.

¿La culpa es de España?

Para la republicana de Guatemala y directora de proyectos del Movimiento Cívico Nacional (MCN) de su país, “España no puede darte lo que nunca tuvo”, dice en relación a la falta de la defensa de los derechos individuales y la inexistencia de un verdadero libre mercado.

“España nunca trajo el capitalismo a América porque no lo tuvo en el momento de la conquista, como bien nos dijo Ortega y Gasset. Pero a muchos les servía echarle la culpa a España de los problemas de acá. Y cuando España no estuvo más, se le echó la culpa a Estados Unidos o a las oligarquías”, dijo.

La politóloga libertaria aseguró que lo que hubo en la región latinoamericana fue mercantilismo estatal, privilegios para una élite cercana al Gobierno, y una ley politizada, todo lo contrario al laissez-faire.

“Como dice [el periodista peruano Álvaro] Vargas Llosa, nos hicieron creer que teníamos repúblicas por las luchas independentistas, pero el fantasma colonial permaneció intacto en América Latina, y heredamos la sociedad estamental, con las mismas reglas y preceptos de la época colonial”, manifestó.

La oposición al kirchnerismo

Antes de volverse a Guatemala, Álvarez se reunió con el periodista argentino de Periodismo para Todos, Jorge Lanata, horas antes de su último programa del año. Hablaron de populismo, corrupción e intercambiarom experiencias de Argentina y Guatemala.

Finalmente, almorzó con el presidente de la Sociedad Rural Argentina (SRA), grupo opositor al kirchnerismo, quien le describió la situación del agronegocio y de los altos impuestos (retenciones) a las exportaciones —que llegan a más del 30% del total en el caso de la soja. Luis Miguel Etchevehere no pudo dejar de advertir sobre los peligros que existen cuando un Gobierno puede decidir sobre la propiedad privada. “Hasta te pueden obligar a producir a pérdidas”, manifestó el ruralista.

 

Belén Marty es Lic. en Comunicación por la Universidad Austral. Actualmente cursa el Master en Economía y Ciencias Políticas en ESEADE. Conduce el programa radial “Los Violinistas del Titanic”, por Radio Palermo, 94,7 FM.

Contra la pobreza, afán de lucro

Por José Benegas. Pubicado el 19/9/13 en: http://opinion.infobae.com/jose-benegas/2013/09/19/contra-la-pobreza-afan-de-lucro/

 

 “La mitad de daño que se hace en este mundo se debe a gente que se quiere sentir importante. 

No es que quieren hacer daño, sino que el daño no les interesa”

T. S. Eliot

En The Truman Show (Peter Weir – 1988) el protagonista tiene un amigo asignado por los guionistas. Hay una escena con una carga dramática extraordinaria en la que Truman y su amigo artificial están conversando en un muelle, en la que el primero le habla al segundo de sus dudas, le abre el corazón como se hace con cualquier amigo de verdad. Pero éste no es de verdad, sus gestos son para la cámara, espera el efecto en el público, imagina cómo se ve él y respecto del otro se encuentra a una distancia afectiva abismal. De algún modo Truman lo percibe igual que lo ha hecho el resto del día con su trabajo, en su propia casa donde la rubia que hace de su mujer aprovecha cualquier ocasión para meter un PNT (publicidad no tradicional). Es un show, el rating es emotivo, lacrimógeno y en algún sentido limitado verdadero.Pero sólo verdadero dentro del juego. Los que lloran tienen que ser buenos, siempre es así en la ficción.

La televisión es a veces ficción también cuando pretende ser crónica. La ficción produce emociones impunes, irresponsables. Es gratuito sentirse compungido por la muerte del héroe, total no hace falta hacer nada por él. Los que van a rescatar al soldado Ryan siempre son los que están en la pantalla. Para eso hemos pagado la entrada.

El problema es cuando hay gente que no está jugando como Truman o cuando todo queda reducido a demagogia y manipulación y se ven los hilos. El que sufre se convierte en insumo de un espectáculo de novela. Pero no de novela de Balzac, sino de Migré. De repente alguien puede denunciar al falso amigo, al programa, por estar jugando con lo que no se debe, a la situación, y ser visto por los llorones como enemigo de la amistad. Todo puede pasar. Algo de eso ocurrió en el programa Periodismo para Todos del domingo.

Jorge Lanata ha cumplido un papel muy destacado en el final de un sistema horroroso de gobierno, de mistificación, manipulación y abuso llamado kirchnerismo. Sistema que no sólo incluye a los partidarios sino también a los que guardaron silencio o simularon oponerse mientras disfrutaban las mieles de pertenecer a la casta estatal. Esa en la que no existe la responsabilidad ni el despido ni la rendición de cuentas, en la que la vagancia es un pacto general. Todos se sienten parte de un club, antes que representantes de los que no son parte de él. La vida dentro del Estado es fácil y el kirchnerismo se ocupó de comprar a unos, asustar a otros y darles buena calefacción y viajes pagos al resto. Ese sistema en colapso encontró un Lanata que dejó la siesta y salió a contar lo que en el país se había estado silenciando en un contexto de la trata de empresarios, políticos, periodistas, faranduleros, músicos, militontos, etc. Por él una sociedad censurada y autocensurada recibe dosis terapéuticas de verdades todos los domingos. Lo curioso y anormal es que un programa aislado sea fuente de legitimación para habilitar temas viejos y romper el pacto de silencio. Pero en todo caso ese no es problema del periodista y ese mal que le pese es su lugar hoy.

A esta altura se preguntarán qué tiene que ver The Truman Show en todo esto. Bien, el domingo pasado tuvimos al amigo artificial y a la lágrima para mostrar una colecta en la ciudad de Los Ángeles, ni mayor ni menor que otras tantas que ocurren en la Argentina, pero que servía para mostrar cierta adhesión internacional al programa.

Una colecta mal pensada. Juntaban ropa que era fácil advertir que sería imposible de enviar con el estado de macumba económica general en el que el comercio es un atentado contra un engendro llamado “industria nacional”. Como casi todos creen en eso, creo que hasta el propio Lanata, cómo no iban a haber requisitos imposibles para mandar cosas gratis si parece que el fin de las aduanas es que tengamos que comprar cosas más caras. La campaña, por lo tanto, por más buena, simpática que fuera la gente de Los Ángeles, era un fracaso. La información podría haberse completado destacando la locura que significa que haya que dar alguna explicación diferente en ese caso que cuando se mandan zapatillas desde Chivilcoy. Pero el asunto no era mostrar otra cosa que la “bondad” en estado puro, una que era internacional y contarle a los gritos a la mano izquierda lo que había querido hacer la derecha. Así que hubo que pasarle a los argentinos exiliados de un país lleno de demagogia los videos del programa anterior, el que los había hecho llorar, para que vuelvan a llorar pero ahora en público, en el prime time de canal 13.

En el programa anterior se había mostrado a Truman padeciendo la falta de agua en el paraíso socialista que la generación idealista nos trajo robando unas cantidades importantes en el camino. Información relevante porque destruye el cuento de la “inclusión” que se supone que justifica el robo. ¿Qué cosa diferente tiene esta argentina post K a la anterior como no sea esa casta estatal privilegiada conociendo los restoranes de Las Cañitas? Truman era en este caso gente sumamente pobre, fuera de la frontera productiva que deja el elefante llamado sector público en el que viven los vivos. Y el amigo de Truman eran unas personas de Los Ángeles, que habían empezado como amigos de verdad y fueron convertidos previo casting en otro insumo.

El hashtag elegido por el programa (#ArgentinaUrgente) fue, no por casualidad, el de otra campaña demagógica oportunista de una década atrás llamada “el hambre más urgente”, que no consistía en juntar un peso, sino en sacar una ley que iba a terminar con el hambre, promovida por una cantidad de gente “buena” que sólo gente mala podía criticar.

Perdón por el escepticismo, alguna gente me quiso convencer de que no importaba toda esa demagogia si en definitiva aumentaban los volúmenes de donaciones. No creo que el fin justifique los medios, ni que los medios conduzcan a ningún buen fin. Así no se arreglan las cosas, los pobres necesitan empresas, caminos, gente que sea capaz de ganar dinero. Esos emprendedores que buscan beneficios son necesarios incluso para los que tienen una visión de criadero de la gente sin recursos. Porque los repartidores no tienen nada si antes no acumularon los emprendedores. Las personas a las que se etiqueta como “pobres” pueden darnos muchas lecciones de supervivencia y de cómo ganarse la vida, sólo si dejan de aplastarlos con impuestos y regulaciones y con impuestos y regulaciones a todas las personas con las que tendrían que tratar para salir adelante. Si dejan de aumentar el gasto público para para sostener a inescrupulosos pseudoartistas o burócratas que conjugan el verbo “articular” como modo de parasitar a la población.

Una de las peores cosas de estas exhibiciones impulsivas es que detrás de todo está la idea de que el afán de lucro y la solución de la pobreza son fuerzas en competencia, lo cual es una falsedad absoluta económica y también moral. No se puede dar sin producir. El que da si no es el que produce es un accesorio, un gerente del final de la cadena que empieza y se hace posible porque alguien obtuvo una ganancia. Esa ganancia además, y es lo más importante, ya redujo la pobreza mucho antes de ser regalada. Cuando no se regala, sigue combatiendo la pobreza por medio de la inversión o el ahorro. Si algo necesita la verdadera caridad para existir es previo afán de lucro y estas olas de invitaciones al sacrificio ignoran esa realidad, porque en nuestra cultura un tanto parasitaria el que produce no es un héroe, no da rating ni hace llorar.

La caridad en sí, como la amistad, no tiene un fin económico sino afectivo. La caridad no da de comer y por más que en un aspecto la caridad puede solucionar un problema inmediato, caridad no es colocar a otra persona en situación de dependencia total, convertirla en instrumento, en juguete para verse en el espejo como un falso héroe de una falsa moral.

Pero sobre todo la caridad no puede ser impostada y el hecho de desentenderse de los resultados ya nos permite saber a qué tipo pertenece. Hay caridades que no tendrían un punto de rating, no sirven como espectáculo. Está en los vínculos cercanos, esos que no son impunes, que generan responsabilidad y no pueden ser un toco y me voy. Esa cuesta, sobre todo desde el punto de vista afectivo. Y no es que valga por costar, pero sirve para medirla en su profundidad.

En otra parte del programa Lanata habló de una recaudación extorsiva hecha por Guillermo Moreno para supuestamente enviar ayuda a los inundados de La Plata. Ese botín no había llegado a destino y eso era lo que le preocupaba. Es decir, no había que devolverle el dinero a los dueños sino perfeccionar el crimen inicial, como si no estuviera mal o no tuviera consecuencias. Como si el la extorsión no fuera causa de pobreza.

Luchar contra la pobreza es poner una empresa. Y si no se puede poner una empresa denunciarlo. También es defender la legitimidad del afán de lucro y tratar a los reguladores como lo que son. Unos inútiles destructores de riqueza. La caridad, la verdadera y no la del Truman Show, es una maravilla para mejorar nuestros vínculos. Ricos no nos hará.

Sé que es muy fácil agarrar este artículo y presentarlo como un ataque a la gente de Los Ángeles, que será maravillosa, no lo dudo. O como un ataque a Lanata que con sus más  y sus menos le ha hecho un gran servicio al país mostrándole lo que no quería ver. Pero es sólo una opinión. Si estuviera muy equivocada a nadie le debería importar.

José Benegas es abogado, periodista, consultor político, obtuvo el segundo premio del Concurso Caminos de la Libertad de TV Azteca México y diversas menciones honoríficas. Autor de Seamos Libres, apuntes para volver a vivir en Libertad (Unión Editorial 2013). Conduce Esta Lengua es Mía por FM Identidad, es columnista de Infobae.com. Es graduado del programa Master en economía y ciencias políticas de ESEADE.