¿GIRO PARCIAL EN EL RUMBO DISCURSIVO DE TRUMP?

Por Alberto Benegas Lynch (h)

 

 

He escrito en repetidas ocasiones sobre las medidas contraproducentes y peligrosas del nuevo presidente estadounidense, lo cual mantengo pero ahora señalo un eventual cambio parcial en el giro que se ha notado en su discurso en Arabia Saudita respecto a su marcada islamofobia anterior. En toda su campaña y en sus primeros días de gobierno reveló una xenofobía extrema entre la cual se destacó su aversión a los musulmanes al promover su propuesta de no permitir el ingreso a Estados Unidos de personas pertenecientes a esa religión, a la propuesta de vigilar y limitar las actividades de musulmanes norteamericanos y sostener que el Islam “nos odia” y otras afirmaciones de esa envergadura.

 

Ahora, en su primer viaje presidencial al exterior, si bien mencionó una vez el calificativo aberrante de “islamismo terrorista” que fue inmediatamente criticado por plumas de sus conciudadanos y en medios musulmanes, cambió su visión al ponderar la cultura musulmana y en un plano metareligioso: colocó sus consideraciones en el contexto de una lucha del bien contra el mal en el sentido del  combate contra el terrorismo siempre criminal independiente de la religión a la que eventual y circunstancialmente adhieren y malinterpretan los asesinos que cometen sus crímenes ya sea “en sus tierras santas” o en otros lugares e invitó a sus anfitriones del momento a tomar la iniciativa de “barrerlos sin contemplación alguna”. Salvando las distancias, sorpresivamente sus disquisiciones estuvieron más cerca del ecumenismo de  Juan Pablo II.

 

Cada vez con más furor en buena parte del mundo se está creando un clima desagradable contra los musulmanes como, por ejemplo, revelan las declaraciones de la antisemita y antimusulmana, afortunadamente perdidosa del Partido de Derecha Nacional en Francia.

 

Debemos tener en cuenta que la población mundial musulmana es de mil quinientos millones de habitantes y como ha repetido Salman Rushdie solo los gobiernos que comandan regimenes totalitarios pretenden secuestrar a sus habitantes de las normas de convivencia civilizada. Estos regimenes recurren a la religión debido a que resulta un canal más propicio para el fanatismo del mismo modo que ocurrió con algunos llamados cristianos en la España inquisitorial.

 

El sheij de la comunidad islámica argentina Abdelkader Ismael- licenciado en teología y licenciado en ciencias políticas- declaró a “La Nación” de Buenos Aires que naturalmente cuando los terroristas de la ETA o la IRA atacan se los identifica como criminales pero no por las religiones que profesan sus integrantes, sin embargo, esto no ocurre con los musulmanes: “al criminal hay que llamarlo por su nombre y apellido y no por la religión a la que cree responder” puesto que “un musulmán verdadero jamás alienta a sus hijos a celebrar la muerte de otro ser humano”, pero de tanto repetir estereotipos se los terminan creyendo ya que “si siempre escucho tango, puedo creer que no existe otra música”. En el caso argentino, cabe agregar que los terroristas de los grupos Montoneros y Ejército Revolucionario del Pueblo provenían en su mayoría de la tradición del nacionalismo católico pero sería una bellaquería responsabilizar a la filosofía cristiana por las matanzas de los años setenta (aunque si al nacionalismo que, como apunta Jean-François Revel, es siempre primo hermano intelectual del comunismo).

El Corán señala que “Quien mata, excepto por asesinato, será tratado como que mató a la humanidad” (5:31) y enfatiza la importancia de la palabra empeñada y los contratos (2:282) y la trascendencia de la propiedad privada (2:188). También destacados autores como Gustave Le Bon,  Ernest Renan, Thomas Sowell, Gary Becker, Guy Sorman, Huston Smith, Víctor Massuh, Henry G. Weaver y tantos otros han subrayado las notables contribuciones de los musulmanes a través de la historia en cuanto a la tolerancia con otras religiones, el derecho, las matemáticas, la economía, la música, la literatura, la medicina, la arquitectura y la fundación de innumerables universidades. Averroes fue uno del los mayores responsables de trasladar la cultura latina a centros de estudio europeos. Incluso en Occidente se ha tendido a distorsionar la verdadera trascendencia de jihad que significa “guerra interior contra el pecado” y no guerra santa al estilo de los conquistadores cristianos en América (más bien anti-cristianos).

Es realmente admirable el esfuerzo académico que llevan a cabo los miembros del Minaret of Freedom Foundation en Maryland (EEUU) para contrarrestar la visión errada en cuanto a los fundamentos del Islam y muestran como en las fuentes se encuentra la adhesión a los mercados libres y los marcos institucionales compatibles con el estado de derecho, la importancia de la tolerancia y el pluralismo y también subrayan lo objetable del maltrato a la mujer en cualquier sentido que sea (respecto al cristianismo: “No permito que la mujer enseñe ni que domine al hombre. Que se mantenga en silencio”, I Timoteo, 12).

Personalmente me he comunicado por la vía cibernética con el presidente de la referida fundación,  el profesor Amad-ad-Dean Ahmad, quien revela en uno de sus libros que las contribuciones de musulmanes han constituido uno de los antecedentes de la Escuela Austríaca (de Menger, Böhm-Bawek, Mises, Hayek, Kirzner y Rothbard) y quien es secundado en la mencionada institución por profesionales como Shahid N. Sahah, Aly Ramdan Abuzaa, Sharmin Ahmad y Oma Altalib, cuyo Consejo Directivo también está integrado por especialistas en la tradición musulmana como el catedrático de la Universidad de Michigan Antony T. Sullivan.

 

El problema es siempre la infame alianza tejida entre el poder y la religión, de allí la sabia expresión jeffersionana de la “teoría de la muralla” en Estados Unidos al efecto de separar tajantemente estos dos ámbitos, puesto que quien dice estar imbuido de la verdad absoluta constituye un peligro si, como tal, se desenvuelve en las esferas ejecutivas de la política.

 

En un contexto de guerras religiosas, buena parte de las muertes en lo que va de la historia de la humanidad han ocurrido en nombre de Dios, la misericordia y la bondad. Es tiempo de no caer en la macabra trampa tendida por quienes usan las religiones para escudarse en sus actos criminales porque saben que con ello desatan pasiones irrefrenables.

 

En cuanto a pasajes inconvenientes y contraproducentes en el Corán, los cristianos debemos tener en cuenta los que aparecen en el Nuevo y en el Antiguo Testamento. Solo a título de ejemplo cito en el primer caso “Pero a aquellos enemigos míos, los que no quisieron que yo reinara sobre ellos, traedlos aquí y matadlos delante de mi” (Lucas, 19:27) y en el segundo, el de la tradición judeo-cristiana “Si oyes decir que en una de las ciudades que Yahvéh tu Dios te da para habitar en ella, algunos hombres, malvados, salidos de tu propio seno, ha seducido a sus conciudadanos diciendo: ´Vamos a dar culto a otros dioses´ que vosotros no conocéis, consultaras, indagarás y preguntaréis minuciosamente. Si es verdad, si se comprueba que en medio de ti se ha cometido tal abominación, deberás pasar a filo de espada a los habitantes de esa ciudad, la consagrarás al anatema con todo lo que haya dentro de ella; amontonarás todos sus despojos en medio de la plaza pública  prenderás fuego a la ciudad con todos sus despojos, todo ello en honor de Yahvéh tu Dios. Quedará para siempre convertida en un montón de ruinas y no volverá a ser edificada” (Deuteronomio, II, 13: 13-17).

 

Sin duda que resultan mucho más tranquilizadores pensamientos como los que consigna Voltaire en “Oración a Dios” en su Tratado de la tolerancia: “que los que encienden cirios en plena luz del mediodía para celebrante, soporten a los que se contentan con la luz del sol; que los que cubren su traje con tela blanca para decir que hay que amarte, no detesten a los que dicen lo mismo bajo una capa de lana negra; que sea igual adorarte en una jerga formada de antigua lengua, que en un jerga recién formada”.

 

Por supuesto que además de manipuladores que disfrazan sus designios perversos con el manto religioso al efecto de provocar resultados de mayor alcance y envergadura, están los fanáticos que verdaderamente creen en un culto que no perciben es diabólico en cuanto a que sostienen que su deber consiste en exterminar a quienes no participan de los ritos y creencias de su secta malévola. Es que el asesino no se justifica ni perdona porque comete sus espantosas fechorías y desaguisados en base a lo que estima son instrucciones sobrenaturales lo cual no se mitiga en lo más mínimo por el hecho de que el sujeto en cuestión forme parte de una banda que comparte semejante postura delictiva, en todo caso este camino constituye un adefesio y una afrenta grotesca al sentido religioso, es decir la religatio con la Primera Causa como fuente de inspiración a la bondad y la concordia. Este desvío monstruoso es lo que hoy pretenden los megalómanos al frente de pueblos sumergidos en la penuria, del mismo modo que antes también ocurría con tiranías sustentadas en coaliciones macabras entre el altar y la espada.

 

Es de desear que quienes somos testigos del abuso e interpretación retorcida de religiones propiamente dichas no miremos para otro lado cuando no toca nuestras creencias porque con esta conducta del avestruz no solo se cometen injusticias muy  graves sino que así perderemos nuestro derecho a quejarnos cuando toque el turno de atacar nuestros valores y creencias. Debemos ser respetuosos de otras manifestaciones culturales que no son las nuestras y que no afectan derechos de terceros, esta es la única manera de cooperar pacíficamente en una sociedad abierta y es el único modo de ir descubriendo distintas avenidas y horizontes en un proceso evolutivo. La islamofobia, la judeofobia, la fobia al cristianismo, al budismo, los rechazos a deístas, agnósticos y ateos y demás manifestaciones de intolerancia solo prometen dolor y sangre.

 

El terrorista debe ser condenado como criminal sin hacer referencia a su color de piel, su condición  sexual, su nacionalidad ni su religión. Solo de este modo podremos considerarnos civilizados y nos habremos liberado de la espantosa y truculenta lacra de las guerras religiosas. Resulta en verdad conmovedor comprobar la angustia que reiteradamente han puesto de manifiesto públicamente tantos escritores y dirigentes musulmanes frente al uso de la a todas luces inadecuada expresión “terrorismo islámico”. Tal como he consignado en muchas oportunidades, no comulgo para nada con las políticas de George W. Bush pero suscribo su declaración en los días siguientes a la horrenda masacre perpetrada contra las Torres Gemelas el 11 de septiembre de 2001 con motivo de la visita a una mezquita en cuanto a que “es del todo inapropiado vincular al islamismo con el terrorismo puesto que un criminal es un criminal independientemente de lo que pueda declarar son sus creencias religiosas”.

 

Dadas las cambiantes opiniones y posiciones contrarias a la sociedad abierta de Donald Trump, hay quienes dudan de la sinceridad de su incipiente cambio de discurso respecto a su anterior islamofobia. Sin embargo, para bien de la civilización, es de desear que sea veraz y que la profundice, además de rectificar el rumbo en otros aspectos muy sensibles y mejorar áreas que aparecen bien encaminadas pero contradictorias en ámbitos de la actual administración.

 

Alberto Benegas Lynch (h) es Dr. en Economía y Dr. en Ciencias de Dirección. Académico de la Academia Nacional de Ciencias Económicas, fue profesor y primer rector de ESEADE durante 23 años y luego de su renuncia fue distinguido por las nuevas autoridades Profesor Emérito y Doctor Honoris Causa.

Más vinculaciones de Hezbollah con el terrorismo

Por Emilio Cárdenas. Publicado el 25/2/13 en http://www.lanacion.com.ar/1557815-mas-vinculaciones-de-hezbollah-con-el-terrorismo

Hace pocas semanas, Ali Hussein Nassif -un importante comandante de Hezbollah- murió en Siria, con al menos dos de sus hombres que corrieron la misma suerte. Aparentemente perdieron sus vidas en combate.

El hecho fue reconocido oficialmente por Hezbollah que -sin embargo- nada ha dicho hasta ahora acerca del lugar preciso donde ocurrió la confrontación ni sobre las responsabilidades que tenían asignadas esos milicianos. Solo señaló -muy escuetamente- que todos los caídos estaban en Siria cumpliendo con “deberes vinculados a la jihad”.

Queda entonces acreditado -más allá de toda duda- que Hezbollah está efectivamente luchando -codo a codo- con las fuerzas del régimen de Bashar al Assad, en pleno territorio sirio. Aliada al mismo, apoyándolo con su brazo armado.

 Esto no es sorprendente desde que el futuro de la organización “shiita” podría complicarse -y hasta quedar seriamente comprometido- si la insurrección “sunni” de pronto triunfara en Siria, lo que ya no se tiene como una alternativa imposible. Porque Hezbollah quedaría entonces bastante aislada y con un alto grado de vulnerabilidad, desde que no podría contar con el estratégico apoyo que -hasta ahora- ha venido recibiendo del gobierno sirio, en la más completa opacidad.

Estos hechos no son ciertamente inesperados. Ocurre que la violencia ha acompañado el accionar de Hezbollah desde sus mismos inicios, cuando el 11 de noviembre de 1982, el joven Ahmad Qassir se suicidara con explosivos cerca de los cuarteles israelitas en la localidad de Tyre.

Cabe destacar que Irán ha apoyado, desde el vamos, a Hezbollah. Con un esfuerzo realmente singular, en el que ha invertido fuertemente. Hablamos de un apoyo que se estima es de unos doscientos millones de dólares anuales.

Por esto se cree que hoy Hezbollah tendría nada menos que unos cincuenta mil misiles -de corto y mediano alcance- emplazados en sus múltiples “bunkers” en el sur del Líbano, listos para ser utilizados instantáneamente contra blancos israelíes. Una realidad intranquilizadora, al máximo.

Cuando todavía está muy fresco el reciente y cruento atentado criminal perpetrado por Hezbollah en Burgas, Bulgaria, cuando miembros de esa organización atacaran a un ómnibus con civiles inocentes -en este caso, turistas israelíes- un nuevo juicio penal que tramita ante los tribunales de Limassol, en Chipre, está revelando cuán constantes, profundos y extendidos son los contactos de la organización con el terrorismo.

El acusado en este caso particular es un joven de 24 años: Hossam Taleb Yaacoub, con doble nacionalidad: libanesa y sueca. En el transcurso de sus interrogatorios, Yaacoub admitió que, en su labor, compraba teléfonos portátiles y tarjetas SIM para Hezbollah; que -con un pasaporte sueco renovado en junio de 2012- actuaba frecuentemente como correo europeo de la organización, recogiendo y transportando correspondencia a lo largo y ancho del Viejo Continente, así como paquetes conteniendo distintos materiales.

Que, además, identificaba cafés dotados con Internet -en Limassool y Nicosia- que luego pudieran eventualmente ser utilizados por la organización para sus comunicaciones. Y que, además, vigilaba hoteles, vuelos de la empresa aérea “Arkia Israel Airlines” y los lugares que son utilizados por los turistas israelíes que visitan Chipre.

Todo esto siempre disfrazado de actividades legales, presuntamente comerciales.

En sus respuestas a las filosas preguntas de los fiscales locales, Yaacoub describió como funciona -vertical y subrepticiamente- el sistema con el que Hezbollah -que utiliza contactos enmascarados- opera en todo el interior de Europa, desde donde recibe abundante apoyo financiero de los expatriados “shiitas”. A lo que, además, sumó una síntesis detallada de sus propias operaciones realizadas en Turquía, en Holanda y en Francia.

 Yaacoub, al ser detenido por la policía chipriota, tenía en su poder los números de las patentes de dos ómnibus chipriotas que suelen ser empleados en el transporte de algunos de los 40.000 turistas israelíes que visitan -cada año- a la bonita isla de Chipre.

La sospecha naturalmente es que Hezbollah, con su participación, intentaba calcar en Chipre el atentado que antes había perpetrado en la localidad de Burgas. Y que Yaacoub era una suerte de espía u observador, con funciones adicionales de lo que podríamos quizás denominar “campana”.

Yaacoub reconoció, además, ser miembro de Hezbollah desde el 2007, donde se lo reconoce por su seudónimo “Wael”, recibiendo un sueldo mensual de 600 dólares y fondos para gastos de traslado. Además dijo haber recibido entrenamiento en el uso de explosivos (C-4) y de armas poderosas, tales como lanza misiles RPG-7, ametralladoras PK y fusiles automáticos M-16 y AK-47.

Una vez más, la sombra de Hezbollah y su vinculación directa con el terrorismo se asoma. Nítida. Esta vez el hecho investigado ocurrió en Chipre. Pero seguramente esas mismas sombras podrían aparecer, de repente, en cualquier otra parte del globo. Incluyendo en nuestra región, que ya sabe de sus operaciones. Por ello la actitud de todos no puede sino ser una de permanente alerta máxima y de un justificado recelo. Como queda visto, Hezbollah sigue muy activo en sus actividades terroristas..

 

Emilio Cárdenas es Abogado. Realizó sus estudios de postgrado en la Facultad de Derecho de la Universidad de Michigan y en las Universidades de Princeton y de California.  Es profesor del Master de Economía y Ciencias Políticas y Vice Presidente de ESEADE.