Calidad institucional e inversiones: y una vez alguien dijo que la Seguridad jurídica era una estupidez

Por Martín Krause. Publicada el 7/6/16 en: 

 

Del Capítulo 13: Calidad institucional e inversiones

El impacto de la calidad institucional en el crecimiento económico, la acumulación de capital y la actividad empresarial se manifiesta a través del volumen y la calidad de las inversiones. Nuevas investigaciones se han dirigido, entonces, a analizar esta relación. James Gwartney (2009), uno de los autores del Informe sobre Libertad Económica en el Mundo (Fraser Institute, Cato Institute), destaca algunas de las conclusiones obtenidas después de varias ediciones del Índice de Libertad Económica, realizando un análisis comparativo:

La inversión privada como porcentaje del PIB es mayor en países con más libertad económica.

Existe una clara relación entre la calidad de las instituciones económicas y el volumen de inversión, que es aún mayor en relación con la inversión privada. (Algunos autores estarían dispuestos a discutir si corresponde llamar “inversión”, como categoría económica, a la pública). Por ejemplo, durante 1980-2005 el porcentaje de inversión/PIB en países con un índice de libertad económica superior a 7 (califica de 1 a 10) fue de 22.2%, comparado con un 18.9% en países con un índice menor de 5.

Pero la inversión privada alcanzó al 18.7% del PIB en los países con una calificación superior a 7 y solo 11.2% en los que tienen menos de 5. Los autores ajustaron sus datos para tomar en cuenta la localización de los países en los trópicos, el porcentaje de población residente en 100 kms de la costa y la distancia respecto a los principales mercados, que son las variables geográficas utilizadas por Jeffrey Sachs para explicar el nivel de desarrollo de los países.

Las conclusiones se extienden al caso de la inversión extranjera directa, que es en su gran mayoría inversión privada.

La productividad de la inversión privada es mayor en los países con más libertad económica. Gwartney et al. (2006) relacionaron la inversión privada como porcentaje del PIB con el Índice de Libertad Económica y estimaron el impacto del cambio de un punto porcentual en la relación inversión privada/PIB con la tasa de crecimiento anual a largo plazo en países con distintos niveles de libertad económica, durante el periodo 1980-2000. Su conclusión es que el impacto de un incremento de un punto porcentual en la inversión privada sobre el crecimiento del PIB era de 0.33 en los países con un índice de libertad de 7 o más, de 0.27 en los países con un índice entre 5 y 7, y de solo 0.19 en los países con un índice menor de 5.

La productividad de la inversión privada es, entonces, un 22% mayor en los países con mayor libertad económica que en los países medios, y un 80% mayor que en los países con baja libertad.

El crecimiento económico depende del ahorro y la inversión. Buena parte de esa inversión es realizada por empresas, que lo hacen para incrementar la producción. Por ello es importante conocer qué piensan las empresas y quienes las dirigen sobre el marco institucional y las principales trabas para invertir en distintos países, ya que cada inversión que no se realiza es una oportunidad de crecimiento perdida.

Al respecto, Geeta Batra, Daniel Kaufmann y Andrew Stone (2003) han realizado un estudio a nivel mundial, que se concreta en un libro y en un artículo en el que resumen las conclusiones de ese trabajo. Las respuestas abarcaron los distintos continentes, con un 80% de ellas provenientes de empresas pequeñas (con menos de 50 empleados) y medianas (con un número de empleados entre 51 y 500), siendo el 28% industriales, el 40.1% de servicios, el 20.6% agrícolas y el 11% dedicadas a la construcción. Se preguntó en todas ellas: “Juzgue, por favor, en una escala de 1 a 4, cuán problemáticos son los siguientes factores para la operación y crecimiento de su empresa”. Las principales restricciones fueron las siguientes: impuestos y regulaciones, financiamiento, inestabilidad e incertidumbre política, e inflación.

El orden de estas restricciones varía en algunos sitios. Por ejemplo, en muchos países subdesarrollados la corrupción aparece en lugar prominente, seguida de la inflación. En ciertos países de Asia resalta el crimen en las calles, en otros de África la falta de infraestructura. En el caso de América Latina, las principales restricciones mencionadas son: impuestos y regulaciones, seguidas de inestabilidad política, crimen callejero y financiamiento.

Los autores preguntaron incluso por los impuestos y las regulaciones en forma separada, y en cada caso los impuestos ocuparon el primer lugar y las regulaciones el segundo, en particular las regulaciones comerciales, vinculadas con las aduanas. En cuanto a las restricciones al financiamiento, que figura en primer lugar en todos los países es la elevada tasa de interés, aunque con diferencias por regiones. Fue mencionada por el 83.9% de los encuestados en el caso de América Latina, pero solo por el 47.8% en la OCDE, aunque también ocupa allí el primer lugar. Le siguen los requerimientos de garantías y la falta de créditos a largo plazo.

Respecto a la corrupción, un 60% de las empresas en América Latina la mencionan como un impedimento serio. En general, se trata de un rasgo destacado más por las pequeñas y medianas empresas que por las grandes. Cuando se les preguntó sobre la eficiencia de los servicios de Gobierno, el primer lugar fue ocupado por la Comunidad Europea, donde el 70% de los entrevistados los calificó de ineficientes, porcentaje que alcanza al 63% en América Latina. En los países de la OCDE, el número es de 50% y, curiosamente tal vez, en los del Lejano Oriente del 16%. En las empresas pequeñas y medianas se opina que están más restringidas en todas las categorías y regiones.

Tomando en cuenta las restricciones en su totalidad, los autores han concluido que en aquellos países donde tales restricciones son mayores, las ventas de las empresas existentes crecen algo más de un 10% menos que en los que tienen mejores calificaciones, un porcentaje similar al menor crecimiento de sus inversions.

 

Martín Krause es Dr. en Administración, fué Rector y docente de ESEADE y dirigió el Centro de Investigaciones de Instituciones y Mercados (Ciima-Eseade).

Paz, libertad y locura

Por Armando Ribas. Publicado el 7/7/13 en http://www.hacer.org/latam/?p=29271

Diría que el mundo está cada día más confundido. En un reciente artículo de Jeffrey Sachs hace una exaltación del Presidente John Kennedy por su habilidad para haber logrado la paz con Rusia por su acuerdo con Khruschev durante la llamada Crisis de los Misiles. Cita entonces el discurso de Kennedy cuando dice: “Tanto los Estados Unidos y sus aliados, como la Unión Soviética y los suyos tienen un profundo interés mutuo en una paz genuina y justa y en detener la carrera armamentista”. Khruschev consideró ese discurso el mejor desde los tiempos de Franklin Roosevelt.

Permítanme primeramente recordar que Kennedy traicionó a los cubanos en Bahía de Cochinos, al no cumplir el acuerdo de proveer el apoyo de la aviación americana. Por supuesto durante la crisis de los misiles pactó con Khruschev la entrega de Cuba a la órbita soviética con la condición de que sacaran los misiles de la isla. Esa decisión definió el comienzo de la subversión en América Latina, financiada por Rusia y entrenada en La Habana. Pero recordemos igualmente que la aparente apreciación de Roosevelt por Khruschev es decididamente comprensible, dado que en Teherán y Yalta entregó la Europa del Este a la Unión Soviética, de la que se liberara con la caída del Muro de Berlín, en tanto que permanece el Muro del Malecón.

Vale recordar entonces las palabras de la diputada venezolana María Corina Machado al respecto de lo que considera la traición de América Latina de la democracia venezolana, que dijo: “Los gobiernos de Latinoamérica nos han traicionado. Traicionaron a la democracia de Venezuela, a los demócratas venezolanos que combatieron al fallecido Hugo Chávez y mantienen la lucha contra la dictadura de Nicolás Maduro”.

Voy a insistir entonces en que la primera traición fue a Cuba que siguiendo los pasos de Kennedy ha reconocido al gobierno más criminal que ha producido América Latina hasta la fecha. Por supuesto en esa misma disposición nos encontramos con Estados Unidos en la actualidad, tanto que Obama negocia con Raúl Castro y por supuesto la Unión Europea.

Recordemos que cuando en Honduras se destituyó constitucionalmente al presidente Zelaya, comunista y amigo de Chávez, tuvo lugar una reunión de la OEA. En la misma se decidió expulsar a Honduras de la institución y se le solicitó a Fidel Castro que Cuba reingresara en ella. Por supuesto, Fidel rechazó la propuesta. En esa decisión participaron también los Estados Unidos. Y al respecto recordemos también que la Unión Europea le impuso restricciones comerciales a Honduras y se las levantó a Cuba.

Otro tema trascendente es el que se refiere a la guerra. Estas no han terminado por el acuerdo Kennedy-Khruschev, sino en virtud de las armas nucleares. Y al respecto vale recordar las sabias palabras de Alberdi, dichas en tiempos en que no se tenía noción siquiera de la existencia de las armas nucleares. Y así dijo: “Las guerras serán más raras a medida que la responsabilidad por sus efectos se hagan sentir en todos los que las promueven y las incitan”. Ese fue el efecto de las armas nucleares, y asimismo previó que las guerras serían por mandato, es decir el terrorismo hoy prevaleciente. Así también es un hecho que el antiimperialismo no es más que una excusa para justificar el poder político interno en nombre del nacionalismo.

La consecuencia aparente de esa realidad es que según las últimas noticias Estados Unidos habría violado la enmienda IV de la Constitución por primera vez en su historia. En la misma se garantiza la seguridad de las personas. O sea la seguridad frente a la arbitrariedad del estado, la propiedad privada y por supuesto la libertad de prensa. Según el Sr. Edward Snowden que trabajaba para la “Agencia de Seguridad de Estados Unidos”, Estados Unidos estaría violando los derechos no solo de los ciudadanos americanos sino también los de los países amigos como la Unión Europea. Así escapó a Rusia y Putin se niega extraditar a Snowden. Pero la situación es igualmente confusa pues posteriormente Putin condicionó la estadía de Snowden en Rusia a que no hiciera declaraciones contrarias a su país amigo Estados Unidos.

Por su parte la Unión Europea se manifestó indignada por el espionaje de Estados Unidos. Así, la ministro de Justicia alemana dijo: “Es inconcebible que los americanos consideren a los europeos como enemigos”. A mi juicio el supuesto espionaje a la Unión Europea habría sido la concepción de Oriana Fallaci, que llamó a Europa Eurabia por la creciente inmigración musulmana. En ese sentido es indudable que el mayor riesgo al terrorismo hoy en día, lo constituye la actitud musulmana conforme a la cual se mata en nombre de Alá. Ello no significa que en Occidente no exista la razón propia del terrorismo en nombre del jacobinismo presente en la supuesta búsqueda de la igualdad.

Más recientemente tenemos la noticia de que Francia, Italia y Portugal impidieron el paso por su territorio del avión en que se suponía viajaba Snowden a Bolivia. Por otra parte el hecho de que Snowden haya elegido a Ecuador para su asilo político también es una inconsecuencia. En Ecuador cada día es más evidente la ausencia de libertad de prensa y al respecto se acaba de emitir una ley que la condiciona. Pero ahora  de nuevo después de haberse manifestado violentamente contra Estados Unidos y rechazado las preferencias arancelarias, Correa ha tenido una conversación con el vicepresidente de Estados Unidos Joe Biden y condicionado el otorgamiento del asilo.

Otro aspecto de la confusión presente es el significado de la caída del Muro de Berlín. Ese hecho se tomó como un triunfo de Occidente frente a la Unión Soviética. Yo me atrevería a decir que no hay tal cosa. El hecho resultó principalmente en un destello de libertad en la Europa del Este y por supuesto dentro de ciertos límites en la propia Rusia. En otras palabras están intentando reinstaurar en la zona el mal llamado capitalismo, o sea la libertad económica. Por su parte la Unión Europea pretendida representante de la amante de Zeus continúa votando democráticamente por el sistema económico que se habría derribado con la caída del Muro.

Marx vía Bernstein y social democracia mediante está presente en la Unión Europea. Tanto así que recientemente Terry Eagleton publicó un libro titulado: “Why Marx Was Right”, en el que pretende justificar la teoría marxista y culpar del fracaso de la Unión Soviética por no haber sabido aplicar la teoría de Marx, que ya había previsto que el socialismo era posible solo en los países avanzados y no en los pobres. Pero fue Edward Bernstein quien después de confundir al socialismo como una etapa superior del liberalismo, en su obra “Las Precondiciones del Socialismo” discutió a Marx y propuso que el advenimiento del socialismo no requería la revolución, sino que llegaría democráticamente via la Social Democracia. Y lamentablemente tuvo razón.

En Europa prevalece el Estado de Bienestar cuya crisis parece irreversible pues como escribió The Economist: “El problema de Europa es el sistema, pero el que lo quiere cambiar pierde las elecciones”. Ese presagio es evidente y vimos cómo en Francia ganó la izquierda, frente a una supuesta derecha que mantenía un gasto publico del 57% del PBI. Así la crisis europea persiste y la Unión Europea no crece en tanto padece un condicionamiento monetario vía el Euro que es inviable para la mayoría de los países de la zona. Y no obstante esta realidad, del otro lado de Occidente el Presidente Obama parece intentar los pasos del Estado de Bienestar. Como se manifestó durante la campaña, está a favor de los pobres y por tanto contra los ricos. Y lamentablemente en esa  falaz dicotomía ética la izquierda asciende al poder y crea más pobres. Por último cabe señalar que la China parece haberse apartado de Marx y reencontrado a Confucio y crece a tasas inigualables.

En fin puedo decir que no entiendo: “Este mundo está loco loco, por favor quiero bajarme” Mafalda.

Armando P. Ribas, se graduó en Derecho en la Universidad de Santo Tomás de Villanueva, en La Habana. Obtuvo un master en Derecho Comparado en la Southern Methodist University en Dallas, Texas. Es abogado, profesor de Filosofía Política, periodista, escritor e investigador y fue profesor en ESEADE.

La Escuela Austriaca y el Public Choice sobre Desarrollo Económico y Pobreza

Por Adrián Ravier. Publicado el 15/8/12 en http://puntodevistaeconomico.wordpress.com/2012/08/15/leccion-2-la-escuela-austriaca-y-el-public-choice-sobre-desarrollo-economico-y-pobreza/#more-3289

 Hace unos días inicié una serie de comentarios en este blog acerca de mi experiencia en el seminario “Advanced Austrian Economics”, organizado por FEE.

Aquí va la segunda lección: “La ayuda internacional (en todas sus formas) que algunos países periféricos reciben de los países centrales para reducir la pobreza ha fracasado. La Escuela Austriaca y el Public Choice pueden explicar los motivos de este fracaso.”

 El desarrollo económico es uno de los campos que necesitan ser profundizados en los próximos años, y que de hecho recibe la mayor atención de parte de los jóvenes austriacos. En el seminario tanto Chris Coyne como Peter Leeson han trabajado el tema, pero en esta ocasión quisiera concentrarme en las aportaciones de Claudia Williamson, invitada especial al seminario.

En la primera parte de la presentación, la Dra. Williamson recorrió la historia de la ayuda internacional. Habló de Bretton Woods (1944), del Plan Marshall (1950), del intento de algunos países por alcanzar la industrialización a través de mejoras en la infraestructura (1960), de la ayuda otorgada a países pobres para solucionar la pobreza, identificando la teoría del círculo vicioso de la pobreza, y el Big Push Model, como teorías centrales (1970), las reformas institucionales conocidas hoy bajo el nombre del “consenso de Washington” (1990) y el conocido “Fixing Failed States” (MDGs) que combina ayuda internacional con intervención militar para alcanzar la paz, el desarrollo y la democracia (2000).

En la segunda parte, se presentó un video que se puede resumir con el siguiente lema o reclamo: “We can and must do something” [Podemos y debemos hacer algo].El video era excelente, puesto que reunía declaraciones de economistas como Jeffrey Sachs o Amartya Sen justificando desde el punto de vista económico y moral la ayuda internacional, pero además había músicos como Bono o la actrtiz Angelina Jolie, reclamando que el mundo se solidarice con la situación de mucha gente que vive en la más extrema pobreza. Este no es el video, pero puede ayudar a mostrar el punto:

http://www.youtube.com/watch?v=NG5pa4wds1U&feature=player_embedded

Mientras veía el video pensaba, qué insensible sería uno si no reaccionara de pie y con aplausos a semejante discurso.

La Dra. Williamson describió la extrema pobreza que uno puede encontrar en Etiopía, Ghana, Kenya, Malawi, Mali, Nigeria, Rwanda, Senegal, Tanzania y Uganda. Señaló que la ayuda internacional ha provisto de hospitales, medicamentos, agua pura, libros y muchas otras cosas para paliar la pobreza, y sin embargo, la ayuda no está funcionando, es marginal, y no existen estudios que demuestren que toda esta ayuda multi-millonaria está realmente ayudando a los pobres.

Williamson también presentó un informe del  Banco Mundial cuya conclusión era la siguiente:

“Despite the billions of dollars spent on development assistance each year, there is still very little known about the actual impact of projects on the poor.” “[A pesar de los miles de millones de dólares gastados en ayuda al desarrollo cada año, aun sabemos muy poco acerca del impacto real de los proyectos sobre la pobreza]

¿Qué explicación pueden ofrecer los economistas a este conclusión? Esta es la pregunta que la Dra. Williamson respondió en la tercera parte de su exposición. Citó a dos autores centrales en la materia: Peter Bauer [aquí uno de sus artículos, en inglés] y William Easterly [aquí los dos artículos en español que recomiendo a mis alumnos, Hayek versus los expertos en desarrollo y por qué no funciona la ayuda externa]. [En 2007, tanto J. Sachs y W. Easterly fueron entrevistados por el diario El Mundo de España, y mostraron abiertamente sus diferencias sobre el tema del desarrollo]

http://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&v=vzy8dafM89E

Los lectores familiarizados con la literatura de la Escuela Austriaca y el Public Choice se imaginarán la respuesta, pero avancemos.

El primer problema con la ayuda internacional es el problema del conocimiento (al que han contribuido tanto Ludwig von Mises como Friedrich Hayek). Hoy la lucha contra la pobreza se identifica como un problema de ingeniería social con una solución técnica. Ej. Falta agua en Uganda o medicamentos en Nigeria, entonces tenemos que tomar esto de algún lugar y llevarlos en forma urgente a dichos lugares.

El segundo problema con la ayuda internacional es de incentivos. La Dra. Williamson, resumió el problema señalando que “el dinero de la ayuda internacional no se gasta sólo.”

Empecemos por este último. La presentación incluyó un cuadro, en dos columnas, que simplificaban los problemas desde el lado de los países que aportan la ayuda internacional, y luego, desde el lado de quienes la reciben. Sintéticamente, quienes aportan el dinero tienen intereses específicos (muchas veces alejados de la opinión pública o de los pobres a quienes se intenta ayudar). Además en medio de esto hay una enorme burocracia que se consume una porción de estos recursos. Por último, es difícil de monitorear el origen y destino de los fondos de ayuda. La conclusión es que en muchos casos, la ayuda no llega al destino esperado.

Pero el argumento central, proviene de los receptores del dinero. En general, quienes reciben la ayuda son los poderes concentrados que existen en cada país, los que justamente evitan el desarrollo de estas economías con enormes regulaciones, subsidios y prohibiciones a la inversión extranjera. De hecho, Williamson mostró que la mitad de la ayuda contra la pobreza la reciben hoy gobiernos autoritarios o dictatoriales (contrarios a la democracia).

Visto de este modo, la ayuda internacional profundiza el problema al ofrecer dinero precisamente a los burócratas que evitan una posible salida de la pobreza.

Williamson explica que la ayuda oculta las malas políticas públicas que se toman, además de crear dependencia y el conocido riesgo moral. Distorsiona la actividad productiva, incentiva los intereses especiales y particulares y cambia las reglas de juego.

Volviendo ahora sobre el primero de los problemas, el del conocimiento, Williamson cita a Easterly con la diferencia entre “Planners versus Searchers“. Lo que necesitan estos países no son soluciones planificadas desde afuera, sino personas que puedan construir y buscar soluciones a sus propios problemas desde dentro del sistema. Estos “buscadores” a través de su creatividad y aprovechando su conocimiento de tiempo y lugar, son los únicos que pueden resolver el problema de la pobreza. La ayuda internacional, de carácter socialista, ha evitado hasta ahora que estas soluciones “microeconómicas” puedan avanzar. En palabras de W. Easterly:

Hayek no escribió mucho acerca de desarrollo, pero su defensa de los mercados y la crítica a la planificación central fueron muy relevantes para estos debates. En un artículo clásico de 1945, Hayek indicó que ningún planificador central desde arriba podía de alguna manera tener suficiente información para asignar los recursos y provocar el funcionamiento de las fábricas. Un sistema descentralizado, con flujo de información de abajo hacia arriba, permitía que cada individuo utilice su conocimiento de cientos de diminutos factores locales y problemas imprevistos de tal forma que haga que su proyecto funcione y que sus acciones sean coordinadas con otros a través de los precios del mercado—que señalan a todos cuáles productos son abundantes y cuáles escasos. […]

El último intento que nosotros los expertos en desarrollo necesitamos para encontrar empleo es que aceptemos que la libertad individual es el mejor sistema, y también decir que se necesitan expertos en desarrollo para diseñar las reglas que permiten la libertad individual. Es cierto que la libertad necesita de las reglas gubernamentales que protejan la propiedad privada, hagan respetar los contratos, prevengan el fraude y el robo, y muchas otras normas de buen comportamiento que hacen posible el trato entre individuos. Pero eso no significa que los expertos necesitan diseñar las reglas gubernamentales desde arriba hacia abajo. El último y posiblemente el más importante descubrimiento de Hayek fue que las reglas gubernamentales en un libre mercado no son diseñadas, evolucionan de abajo hacia arriba. Como lo dijo Hayek: “El valor de la libertad consiste principalmente en la oportunidad para el crecimiento de aquello que no ha sido diseñado, y el funcionamiento beneficioso de una sociedad libre depende en gran parte de la existencia de instituciones creadas libremente”.

Como conclusión, la Dra. Williamson dijo que las ayuda puede ser útil, pero no provocará un milagro. Como ejemplo, señaló que la ayuda puede dar “escuelas”, pero no necesariamente “educación”. La ayuda puede resolver un problema puntual de una parte específica de la sociedad, pero no resolverá el problema del conocimiento que Hayek planteara en 1945 y que constituye el principal problema en cualquier economía.

Lo que Africa y los países más pobres necesitan es liberar sus mercados, reduciendo la burocracia y permitiendo que la inversión extranjera a través de su capital, su tecnología y su know how integre a estas comunidades en la sociedad global.

Para cerrar, y dado que puedo haber distorsionado la presentación en mi resumen, dejo un artículo de Claudia Williamson sobre este importantísimo tema.

Adrián Ravier es Doctor en Economía Aplicada por la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid, Master en Economía y Administración de Empresas por ESEADE y profesor de Macroeconomía en la Universidad Francisco Marroquín.