La difícil relación de Irán con el resto del mundo

Por Emilio Cárdenas. Publicado el 31/1/19 en:  https://www.lanacion.com.ar/2216025-la-dificil-relacion-iran-resto-del-mundo

 

Desde hace algunas décadas, Irán aparece como una de las cuestiones más inquietantes de la agenda de paz y seguridad internacional. En los últimos cuatro años, el tema de su peligroso desarrollo nuclear, en particular, generó algunas preocupaciones significativas.

Irán suscribió un acuerdo con la comunidad internacional en el que, contra la flexibilización de las sanciones económicas que le habían sido impuestas, aceptó algunas limitaciones vinculadas con la posibilidad de producir armas nucleares. Desde la llegada al poder de Donald Trump , Estados Unidos abandonó ese acuerdo, en señal inequívoca de desconfianza al régimen iraní.

Irán es una teocracia, lo que supone que está patológicamente en manos de una poderosa élite religiosa que conduce política y económicamente al país. Es, además, el líder del llamado “shiismo”: una de las dos variantes religiosas más importantes del mundo musulmán, que procura transformarse en una potencia regional, proyectándose hacia el Mar Mediterráneo.

A diferencia de lo que sucedió con Estados Unidos , el diálogo entre los países europeos e Irán no se ha descarrilado. Esto pese a que hay aún desacuerdos trascendentes sobre temas fundamentales, como el programa misilístico iraní y la exportación de terrorismo. Esto se evidencia hoy en la serie de atentados ocurridos en Europa contra dirigentes opositores al régimen clerical, que están en el exilio.

Sobre estos dos últimos temas, están lejos de un entendimiento mínimo, por lo que las suspicacias recíprocas fueron en aumento. La última reunión terminó, aparentemente, con la delegación iraní levantándose abruptamente de la mesa de las negociaciones, lo que, por cierto, es una mala señal.

Para la Unión Europea , el Ministerio de Inteligencia iraní tiene una aberrante red de asesinos a sueldo que fue la responsable de algunos de los atentados cometidos en Europa desde el 2015 a la fecha, y que tuvieron como blanco a los mencionados líderes opositores iraníes.

Irán toma riesgos grandes con sus acciones en materia de política exterior. Uno de ellos, quizás el más preocupante, tiene que ver con su presencia militar en Siria . Otro, también enorme, se relaciona con la creciente intimidad que existe entre Hezbollah e Irán, su mayor financista y proveedor de armas y pertrechos militares.

El impacto de las sanciones económicas norteamericanas sobre Irán fue -pese a todo- importante. El país de los persas no tiene la liquidez financiera que el andar normal de su economía exige. Su moneda nacional, el rial, tiene -como consecuencia- una creciente fragilidad.

Esto último, sumado a las sanciones, está dificultando algunas importaciones esenciales, como las que tienen que ver con medicamentos y equipamiento tecnológico. Los europeos, que desean comprar y vender a Irán, propiciaron mecanismos y vehículos para evitar las sanciones económicas norteamericanas, pero hasta ahora ellos no están disponibles. Por lo demás, las grandes empresas procuran deshacer sus relaciones con Irán, para así evitar disgustar a la administración de Donald Trump.

Pero, a no engañarse. Irán continúa aceleradamente con su desarrollo misilístico con el que, según Estados Unidos, viola las resoluciones que le fueran oportunamente impuestas por el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas . Por esto, en febrero, el gobierno norteamericano ha organizado un encuentro con los países de la Unión Europea, en la ciudad de Varsovia, cuyo objetivo central es el de hacer más efectivo el aislamiento comercial a Irán.

La administración norteamericana procura, asimismo, dificultar las exportaciones iraníes de hidrocarburos, aunque lo cierto es que Irán, que alguna vez exportó más de tres millones diarios de petróleo, hoy solo exporta un tercio de esa cantidad.

No obstante, algunos compradores importantes de crudo iraní, como: Japón, Turquía y Corea del Sur, lograron permisos norteamericanos expresos, con los que continúan abasteciéndose con petróleo iraní.

Las ventas de hidrocarburos iraníes se concentran fuertemente en el mercado asiático, donde Japón y Corea del Sur son sus dos clientes principales. Habrá que ver si esto último puede continuar. Estados Unidos anunció que en mayo revisarán específicamente la situación de las exportaciones iraníes de hidrocarburos, con el propósito definido de continuar empujando hacia su desaparición.

Para Arabia Saudita, la rivalidad con Irán está en el centro mismo de su política exterior regional, así como en el corazón de sus diferencias religiosos no resueltas.

Por el momento parece difícil que el aislamiento iraní pueda ser reducido. Por esta última razón, la confrontación diplomática entre Irán y el resto del mundo difícilmente se reduzca.

En nuestra propia región latinoamericana, la presencia iraní genera resquemores. No solo por el hecho de que Irán es uno de los más preocupantes exportadores de terrorismo del mundo. También por su creciente intimidad con los regímenes autoritarios que se apoderaron de Bolivia, Cuba, Nicaragua y Venezuela.

Irán, es evidente, tiene un juego geopolítico que ya no se agota en Medio Oriente y extiende sus tentáculos todo a lo largo y ancho del mundo, incluido nuestro vecindario.

 

Emilio Cárdenas es Abogado. Realizó sus estudios de postgrado en la Facultad de Derecho de la Universidad de Michigan y en las Universidades de Princeton y de California.  Es profesor del Master de Economía y Ciencias Políticas y fue Vice Presidente de ESEADE.

Gracias al Estado, el bitcoin vuela

Por Alejandro A. Tagliavini. Publicado  el 22/6/17 en: http://s21.gt/2017/06/22/gracias-al-estado-bitcoin-vuela/

 

En 2011, cuando se discutía globalmente cambiar el patrón dólar por una canasta de monedas, varios medios me publicaron una columna –“Crisis global, América Latina y bitcoins”- en donde sugería audazmente tener en cuenta al bitcoin. Luego, en 2013, en otra columna –“¿Invertir en bitcoins?”- decía que me había perdido una inversión cuyo rendimiento había sido de 4.000 % ya que, cuando escribí la primera, la moneda digital cotizaba a US$ 30 por unidad, pero no compré ninguna y, al publicarse la segunda, llegaba a 1.200. Hoy, supera los US$ 2400 de modo que todo el universo bitcoin, unas 17 millones de unidades, suponen más de US$ 40 mil millones.

¿Adiviné? No, no adivine, era lógico que sucedería, lo dice la ciencia. El racionalismo despreció a la metafísica que brillantemente habían expuesto ya los griegos, en particular Aristóteles. Esta ciencia es el estudio de por qué el cosmos -la física- se mueve del modo en que lo hace, es decir, de los principios que generan los movimientos físicos. Así, observando estos principios podemos adelantar el desarrollo de la física: por caso, si vemos una acción cualquiera, podremos esperar una reacción inversa semejante, es el principio de equilibrio del cosmos.

Uno de estos principios dice que la violencia siempre destruye y la define, precisamente, como aquella fuerza extrínseca -extraña al desarrollo natural del cosmos- que pretende desviar, degenerar, el desarrollo normal. Por eso es que cuando el Estado -en tanto monopolio de la violencia- interfiere en la sociedad, destruye, provoca caos. Así, es fácil saber si un país crecerá o no, según aumenten o disminuyan las acciones coactivas -violentas- sobre el mercado.

Por esto, las monedas “privadas” tienen futuro mientras que los monopolios estatales como el dólar, euro, etc. –coactivamente impuestos, de “curso forzoso”- van cayendo. Así, al contrario de lo que dicen sus detractores, el bitcoin es exitoso, vuela, porque no depende de ningún gobierno, de ninguna “autoridad” monetaria, y permite escapar de la coacción estatal: que el mercado se desarrolle naturalmente. Precisamente, hasta hace poco, el 90% de las transacciones con bitcoins se realizaban en China, pero desde que el gobierno aumentó las regulaciones, empezaron a irse a Japón y Corea del Sur.

Como señala Miguel Boggiano, las criptomonedas escapan a los acuerdos de intercambio de información fiscal, como el de la OCDE o los enmarcados en el FATCA (acuerdos IGA) que tiene EE.UU. Las transacciones con bitcoins pueden estructurarse de modo que su rastreo sea imposible, a través de “mixing services”. La OECD estima que para 2020, el 66% del trabajo será informal (hoy 50%), lo que implica un submundo potencial para el bitcoin estimado en US$ 13 billones, detrás de EE.UU. cuyo PIB suma US$ 19 billones.

Pero no todo es rosa. Históricamente la cotización del bitcoin ha sido inestable porque si bien sirve de escape a los gobiernos, aún no está lo suficientemente establecida como moneda que, como señala el profesor Lawrence White, es “otro servicio bancario” que permite, básicamente, el cálculo basado en una unidad conocida y la agilidad en las transacciones. Agilidad tiene muchísima, pero de momento transacciones pocas, el cálculo no es fácil dada su volatilidad, su origen y su emisión limitada a 21 millones no despejan todas las dudas y, además, en el futuro afrontará la competencia de otras monedas privadas “electrónicas” o no.

 

Alejandro A. Tagliavini es ingeniero graduado de la Universidad de Buenos Aires. Ex Miembro del Consejo Asesor del Center on Global Prosperity, de Oakland, California y fue miembro del Departamento de Política Económica de ESEADE.

Tambores de guerra suenan en EE.UU.

Por Emilio Cárdenas. Publicado el 15/6/17 en: http://www.lanacion.com.ar/2033759-tambores-de-guerra-suenan-en-eeuu

 

El gobierno norteamericano acaba de decidir enviar un tercer portaviones, con su respectiva escuadra de apoyo, a las aguas adyacentes a Corea del Norte. Es el tercer grupo de batalla que los EE.UU. desplazan en esa dirección. En apenas una semana una concentración de fuerzas navales de magnitud estará navegando en las aguas del Pacífico occidental. Esto se suma a la presencia de bombarderos estratégicos que fueran recientemente estacionados en la base militar de Guam y a las escuadrillas de cazas norteamericanos que operan desde sus bases en Japón y Corea del Sur. Para el conocido analista George Friedman, esto quiere decir que “los Estados Unidos están preparando una guerra”. Y podría bien ser así.

No obstante, las operaciones militares no parecen inminentes. La preocupación que genera ese despliegue es obviamente la belicosidad del gobierno de Corea del Norte y su peligroso programa nuclear. Como si nada importara, el país ermitaño continúa con toda suerte de ensayos misilísticos. Desafiante. Ante lo referido parece probable que algunos actores principales de la comunidad internacional de pronto exijan a Corea del Norte el abandono de su programa nuclear y, como sucediera ya en el caso de Irán, que permita las inspecciones necesarias para controlar la destrucción de su arsenal de misiles de largo y mediano alcance, de sus reactores y de otros elementos e inventarios de su programa nuclear. Lo más probable es que Pyongyang se niegue a ello. Si esto sucede, las opciones que se abren son peligrosas.

Ocurre que la comunidad internacional no puede darse el lujo de permitir, impasible, que un régimen como el de Corea del Norte se transforme, de la noche a la mañana, en potencia nuclear. Si esto sucediera, no sólo sus extorsiones se transformarían en permanentes, sino que habría un riesgo de catástrofe con el que resultaría muy difícil convivir.

Lo cierto es que nadie sabe a ciencia cierta cuál podría ser la conducta de Corea del Norte una vez en posesión de armas nucleares. Se trata no sólo del preocupante tema de la proliferación. También del peligro concreto de una guerra nuclear.

Corea del Norte ha estado vendiendo alta tecnología militar a Irán. Si esto continúa, el mundo podría enfrentar una segunda pesadilla. Quizás por esto el reciente acercamiento militar del presidente Donald Trump a los países líderes del mundo árabe, que son los adversarios inmediatos de Irán en el mundo islámico, ahora definido como el enemigo común.

Una alternativa posible es la de ofrecer concesiones económicas y políticas al régimen de Corea del Norte. A cambio de su abandono al programa nuclear en curso. Este camino choca con la absoluta falta de confiabilidad del régimen norcoreano que encabeza Kim Jong Un. Lo cierto es que, además, el dictador norcoreano no podría aparecer domésticamente como débil, sin arriesgarse a comprometer su propio futuro en Corea del Norte y generar críticas desestabilizadoras dentro de su opaca elite militar.

Si los Estados Unidos decidieran presionar a Corea del Norte en soledad, el cambio de política nuclear que se requiere no sería nada simple. Si, en cambio, estuvieran acompañados en su esfuerzo por China o por Rusia, la posibilidad de neutralizar el programa nuclear coreano sin recurrir a acciones militares parece bastante más plausible. Por esto el tema ha sido abordado en conversaciones recientes entre esas tres potencias.

Para Corea del Sur y Japón este es un tema absolutamente vital. Ambos países están ya al alcance de los misiles norcoreanos. Por ello han edificado barreras misilísticas defensivas. Pero nadie puede asegurar que ellas sean aptas, ni suficientes, para evitar que cualquier proyectil norcoreano con cabeza nuclear genere de pronto un inmenso desastre.

Por esto parece evidente que la hora de las presiones diplomáticas podría estar llegando. También por esto el masivo despliegue naval previo norteamericano. Como sucediera de algún modo en su momento, tanto en Irak, como en Kosovo, a la manera de prolegómeno.

 

Emilio Cárdenas es Abogado. Realizó sus estudios de postgrado en la Facultad de Derecho de la Universidad de Michigan y en las Universidades de Princeton y de California.  Es profesor del Master de Economía y Ciencias Políticas y Vice Presidente de ESEADE.