El fracaso del referendo colombiano sobre la corrupción

Por Emilio Cárdenas. Publicado el 6/9/18 en: https://www.lanacion.com.ar/2169412-el-fracaso-del-referendo-colombiano-corrupcion

 

El nuevo gobierno que encabeza Iván Duque en Colombia, acaba de convocar a una
consulta popular sobre el tema de la corrupción. Ella proponía -entre otras cosas- la
reducción del sueldo de los parlamentarios y de los altos funcionarios públicos, el
endurecimiento de las penas contra los corruptos, mecanismos de transparencia para la
designación de los funcionarios y la rendición de cuentas por parte de los legisladores al
culminar sus mandatos.
Para que la consulta fuera aprobada debían concurrir a las urnas votantes que
representaran al menos la tercera parte del electorado colombiano. Hablamos de un poco más de 12 millones de votantes.
En muestra de desinterés, en un país de arraigada tradición “abstencionista”, ese
mínimo no se alcanzó. Faltaron medio millón de votos. Pero lo cierto es que
concurrieron 11,6 millones de colombianos a decir “no”, a la corrupción. Comparado con
los 10 millones de votos que el actual presidente de Colombia, Iván Duque, obtuvo al ser
recientemente electo presidente, el voto anticorrupción fue entonces significativo.
Particularmente, porque las tasas de abstención en Colombia son altas, desde que
suelen superar el 50% del total del electorado.
En total, más de 36 millones de colombianos estaban autorizados a votar. Menos de 12
millones lo hicieron efectivamente. El resto permaneció en el desinterés.
Pese al resultado adverso en las urnas, el joven presidente Duque enviará ahora al
Congreso de su país los siete proyectos con los que propone desterrar la corrupción
pública. Y procurará que sean aprobados.
Los partidos políticos de la oposición sólo parecieron apoyar formalmente la consulta,
como si ella de alguna manera apuntara contra la clase política, en su totalidad. Por
esto, algunos hicieron manifestaciones, de la boca para afuera, sin transmitir la
convicción de que para Colombia el paquete de normas contra la corrupción era esencial. Curiosamente, en los rincones del país en los que la corrupción aparece más
difundida, fueron los que tuvieron los niveles más altos de abstención.
Históricamente, en Colombia el “clientelismo” electoral ha sido una constante. Los
políticos con alguna frecuencia ofrecen “recompensas” a sus votantes, en una suerte de
“quid pro quo”.
Entre las distintas propuestas del gobierno estuvo la definición de la imprescriptibilidad
del delito de corrupción de los funcionarios públicos, aquella que acaba felizmente de
aparecer en nuestro propio universo doméstico por la vía pretoriana, es decir, a través
de un fallo reciente de la Cámara Federal de La Plata recaído en una causa promovida
por la infatigable diputada Elisa Carrió.
En el paquete anti-corrupción sometido a referéndum en Colombia se incluía una
medida “sanitaria” directamente vinculada con la corrupción. Aquella que proponía que
ningún funcionario público pueda eternizarse en su cargo, limitando la posibilidad de
permanecer en él a sólo tres períodos y desterrando la práctica nociva que hasta ahora
permitía a los funcionarios púbicos desempeñar sus cargos casi de por vida. Esto es
generalizar lo que los norteamericanos llaman “term limits”, de modo que
necesariamente haya renovación en la función pública.

La iniciativa incluía asimismo poner un “techo” a los ingresos de los legisladores y
funcionarios públicos: no más de 25 salarios mínimos legales.
El paquete normativo sometido infructuosamente a referendo será enviado ahora al
Parlamento colombiano. De alguna manera, esto es como pedirle a los zorros que
establezcan una prohibición que les impida ingresar al gallinero. Veremos cual termina
siendo su suerte.
La consulta sufrió, además, de una falta de difusión adecuada. Muchos colombianos ni
se enteraron de ella. La propia bancada oficialista en el Congreso sólo apoyó con
decisión la iniciativa del presidente Iván Duque a último momento.
No obstante lo sucedido, la prioridad que Iván Duque asigna al tema permite suponer
que la batalla contra la corrupción recién ha comenzado en Colombia y que ella será
larga y áspera desde que muchos de aquellos cleptócratas a los que se trata de imponer
transparencia previsiblemente “se harán los distraídos”.

 

Emilio Cárdenas es Abogado. Realizó sus estudios de postgrado en la Facultad de Derecho de la Universidad de Michigan y en las Universidades de Princeton y de California.  Es profesor del Master de Economía y Ciencias Políticas y Vice Presidente de ESEADE.

Camino al ballottage en las elecciones presidenciales colombianas

Por Emilio Cárdenas. Publicado el 7/6/18 en: https://www.lanacion.com.ar/2141656-camino-al-ballottage-en-las-elecciones-presidenciales-colombianas

 

La derecha, liderada por Iván Duque -el joven candidato de 41 años endosado por Álvaro Uribe- se impuso con mucha claridad en la primera vuelta de las recientes elecciones presidenciales colombianas. No obstante, al no obtener la mayoría, habrá necesariamente una segunda vuelta. Como se suponía, ciertamente. En Colombia flota ahora un clima de cierto suspenso, pero en general se descuenta la victoria de Iván Duque.

Curiosamente, esa segunda vuelta tendrá no dos, sino tres, actores principales. Los dos primeros son el mencionado Iván Duque, el hombre de la derecha, que obtuvo algo más de siete millones y medio de votos, esto es el 39,11% de los sufragios y Gustavo Petro, que -con un 25,09% de los votos- encarna la opción de la izquierda. Pero hay un tercero en discordia: Sergio Fajardo, el ex alcalde de Medellín y ex gobernador de Antioquía, que fuera el candidato de la coalición de centro, que incluye a los “verdes”. Fajardo que no participará en la segunda carrera desde que sólo llegó tercero en la primera compulsa, cuenta con un sólido 23,8% del caudal total los votos, que será decisivo al tiempo de inclinar la balanza en la segunda vuelta, prevista para el 17 de junio próximo. Fajardo ganó en Bogotá, pero no fue “profeta en su propia tierra”, en Medellín, donde Iván Duque lo dobló en número de votos.

Aunque se suele decir -con razón- que “en Colombia nunca gana la izquierda”, lo de Gustavo Petro es una novedad, no menor. La izquierda tiene una posibilidad, aunque remota.

Por primera vez en 54 años los colombianos votarán sin que las FARC, que ya se han desmovilizado, combatan perversamente contra su gobierno en la selva colombiana. No obstante, la paz alcanzada con el acuerdo con las FARC no es total desde que el llamado ELN, cercano al gobierno cubano, todavía no ha depuesto las armas.

Las FARC, que en un comienzo pretendieron tener su propio candidato presidencial, desistieron de hacerlo al comprobar el rechazo generalizado que hoy reciben del pueblo colombiano.

Iván Duque -un abogado, educado en la Universidad de Georgetown, con poca experiencia política y una década de labor en el Banco Interamericano de Desarrollo- ha hecho una excelente campaña, duplicando los votos obtenidos por su sector político en el 2014. Se lo describe como el “rostro amable” del uribismo. Lo cierto es que ha cautivado a muchos colombianos, más allá de los seguidores “duros” del ex presidente Alvaro Uribe. El delfín del ex presidente Uribe obtuvo un muy fuerte apoyo en las regiones más afectadas por el conflicto armado interno, lo que ciertamente tiene su lógica.

En la primera vuelta electoral no hubo “polarización”, según lo demuestra la buena elección realizada por el mencionado “tercero en discordia”. Esto es, por el aludido Sergio Fajardo. Colombia mostró así un perfil prudente, sensato y nítidamente pluralista, que seguramente ha llegado para quedarse, al menos en esa franja de la política.

Durante la reciente campaña, Iván Duque prometió bajar impuestos y achicar al Estado. Gustavo Petro recurrió -por su parte- a un discurso de cambio, con el que propone reducir la “dependencia” del petróleo y del carbón, apostando en cambio por las llamadas “energías limpias”. Pero ocurre que Colombia es rica tanto en hidrocarburos, como en carbón. Sergio Fajardo concentró su atención en la educación, así como en la necesidad de luchar frontalmente contra la corrupción, de una buena vez. Por esto último, que el desprestigiado Ernesto Samper apoye a Petro, no lo ayuda, para nada.

En el debate político, como cabía esperar, la discusión incluyó la compleja relación de Colombia con los Estados Unidos. Gustavo Petro, que fuera un abierto y encendido admirador de Hugo Chávez- propuso alejarse del país del norte. Mientras que Iván Duque es partidario de mantener y consolidar una relación estrecha, que ciertamente impidió que -en su momento- Colombia cayera en manos del marxismo.

Si Petro de pronto ganara en la segunda vuelta, presumiblemente conformará un nuevo eje político en la región con dirigentes como el mexicano Andrés Manuel López Obrador. Duque seguramente mantendrá una política dura respecto de Nicolás Maduro, el cuestionado presidente de la vecina Venezuela. Petro -que genera un importante rechazo social- presumiblemente será -en esto- más contemporizador. Ambos -cabe destacar- han rechazado cualquier intervención de carácter militar desde Colombia contra Venezuela.

La segunda vuelta electoral colombiana que se avecina, generará polarización. Por esto el rumbo político trazado de inicio por los candidatos seguramente se mantendrá, quienquiera sea el ganador de la segunda vuelta.

Iván Duque es el único candidato comprometido con intentar cambiar algunos puntos centrales del acuerdo de paz con las FARC. En su visión, no hace ningún sentido garantizar a los líderes de las FARC tribunas políticas en el Congreso colombiano, antes de que ellos hayan sido juzgados por la responsabilidad que les cabe en los múltiples crímenes de lesa humanidad cometidos por la guerrilla colombiana. Hablamos de diez bancas “automáticas” en el Senado que han sido “reservadas” para ellos. Además, se rehúsa a considerar que los delitos del narcotráfico puedan formar parte de una amnistía, mientras promete, en paralelo, que priorizará la erradicación de los cultivos que alimentan al narcotráfico. Esto último requerirá un compromiso real muy importante, desde que Colombia es hoy el mayor productor de hoja de coca del mundo entero.

Los votantes están entonces divididos entre quienes ven en Iván Duque la estabilidad y la seguridad y entre quienes -en cambio- consideran a Gustavo Petro como una suerte de repentino mesías “equilibrante” en un país con un 27% de su población en la pobreza.

Pero, cuidado, los votos que prefirieron a Sergio Fajardo probablemente serán los decisivos y entre ellos están muchos que suponen que Gustavo Petro es muy poco más que un ególatra peligroso.

Pese a todo, no parecería difícil tratar de predecir quién será el próximo presidente colombiano: Iván Duque, que ha hecho una gran elección en la primera vuelta, tiene aparentemente posibilidades de lograr un resultado también triunfal en la segunda.

El viento económico que ahora le sopla a favor, también lo ayuda. Este año Colombia crecerá al 2,7% de su PBI. Y el año que viene, al 3,7% de su PBI. Y el déficit estructural del país es de sólo el 1,9% del PBI. Nada mal.

Las encuestas de última hora sugieren que Iván Duque tiene una ventaja bastante apreciable en las intenciones de voto: del orden de unos veinte puntos porcentuales. Amplia, entonces.

 

Emilio Cárdenas es Abogado. Realizó sus estudios de postgrado en la Facultad de Derecho de la Universidad de Michigan y en las Universidades de Princeton y de California.  Es profesor del Master de Economía y Ciencias Políticas y Vice Presidente de ESEADE.

Fundación Libertad: 30 Years Working For a Free Economy In Argentina And Beyond

Por Alejandro Chafuen: Publicado el 2/5/18 en: https://www.forbes.com/sites/alejandrochafuen/2018/05/02/fundacion-libertad-30-years-working-for-a-free-economy-in-argentina-and-beyond/#7700a78c4cb0

 

The current President of Argentina, Mauricio Macri, and Chile, Sebastián Piñera; the leading pro free-enterprise presidential candidates from Colombia: Iván Duque; Ecuador: Guillermo Lasso; and Uruguay: Luís Lacalle Pou; as well as a multitude of policy leaders from all over the Americas, gathered last week in Buenos Aires to celebrate the 30th anniversary of the Argentinian-based, free-market think tank Fundación Libertad.

Judged by its budget, approximately $2 million US, Fundación Libertad seems small to achieve such clout and attention. However, placed in perspective and in relation to the size of their economies, their budget is similar to some of the largest organizations in the United States. Like the latter groups, Fundación Libertad is a multifaceted organization with several internal centers which have their own mission. It also has a relevant and powerful network of international connections. In addition to the talents of Gerardo Bongiovanni, its founder and leader, as well as almost 40 staff members, the national and international projection of the group is greatly enhanced by the collaboration of and hard work of Nobel laureate Mario Vargas Llosa.

Vargas Llosa began cooperating with Bongiovanni soon after the founding of the think tank. He was the keynote speaker for each of the major anniversaries, beginning with its 10thanniversary in 1998, 12 years before receiving his Nobel Prize in Literature. Vargas Llosa’s commitment to a free economy and a free society became more important after he launched the Fundación Internacional para la Libertad, FIL, in October 2002. Collaboration with Vargas Llosa and FIL helped expand the reach of Fundación Libertad in Spain and the Americas.

Fundación Libertad grew at arm’s length of Argentina’s capital and political power. Located almost 200 miles north of Buenos Aires, in the city of Rosario, Santa Fé province, it grew in reputation by its quality work, events and principles. They have hosted several Nobel Memorial Prize in Economic Sciences winners , a Nobel Peace Prize winner, as well as numerous presidents and former presidents. Soon after the founding of the group, the late Milton Friedman sent Bongiovanni a letter of endorsement and support. Friedman, who visited Chile and Peru, never went to Argentina. I tried to negotiate his visit but he told us that there were several top Chicago trained economists in Argentina who knew what was needed. According to Friedman, if the governments were not conducting the right policies it was because the leading actors of civil society did not want reform. There was not enough agreement among them to pursue the right policies. The visit of a foreigner, no matter how clear his thought and how well-regarded his stature, was not going to change much.

That is why, in part, Fundación Libertad has been working to forge positive working consensus and has always been open to dialogue with most policymakers and government leaders of different views. Dialogue is not possible with all parties, to be sure. Some do not want it. During the Kirchner-Fernández years (2003-2015), Fundación Libertad’s influence was mostly through work at state and provincial levels as well as through the foundation’s international presence. In Santa Fé, the province where Fundación Libertad is headquartered, the governors have been mostly from Peronist or socialist backgrounds, neither particularly good friends of the free economy. They have been, however, civilized enough to accept dialogue with Fundación Libertad experts and leaders.

This 30-year old think tank puts its international and national network to good use by sharing their contacts with figures both inside and outside the government sphere. Their network has been enhanced also because staff members of Fundación Libertad have gone on to work for think tanks in Spain and the United States, and others have launched their own endeavors. A few of their young stars have joined the government, such as Antonella Marty, who works as liaison with policy groups for the Senate Block of the ruling party coalition, and Guillermo Hirschfeld, who is now a commercial counselor at the Argentine Embassy in Spain. Several former staffers are at Spanish think tanks that boast an important presence in Latin America.

North American think tanks have also served as inspiration for Fundación Libertad. The Fraser Institute, with its motto “if it matters measure it,” has been a model for the effort to produce indices such as the one that measures Provincial performance in three areas: public spending, government finances and public sector employment. Additionally, Fundación Libertad is also the oldest local partner of the network of the Friedrich Naumann Foundation from Germany.

Fundación Libertad is the driving force of a network of Argentine think tanks called the “Red Federal de Políticas Públicas,” which is similar to the U.S.-based State Policy Network. This Argentine think tank has also participated in numerous programs of the Heritage Resource Bank meetings, which have led to many collaborative programs both in its homeland and abroad. This project to help mobilize and strengthen the network of provincial Argentine think tanks receives support from the Center for International Private Enterprise, a U.S.-based organization that funds think tank efforts to promote the free economy beyond our borders.

Although the group boasts its relationship with well-regarded libertarian organizations such as Cato and Liberty Fund, it is guided by a big-tent approach. Their openness to diverse views is put in practice both with think-tank peers and government officials. Some groups that promote valuable but narrower ideological agendas often criticize Libertad for inviting policy figures who have failed to promote free-market policies. They recently hosted, for example, Mariano Rajoy, who as leader of the Spanish government has failed to return Spain to the economic freedom that it enjoyed under the government of President José María Aznar. Aznar is another good friend of Fundación Libertad and they have hosted him on numerous occasions. Aznar founded FAES, a think tank which, until January 1, 2016, was affiliated with the Popular Party. It is now independent. Until the creation and growth of FIL (Vargas Llosa’s group) FAES was the foreign think tank that collaborated more with Fundación Libertad’s efforts in Spain and Latin America.

Fundación Libertad today and tomorrow

I divide the work of think tanks into four, sometimes five main areas: research, education, advocacy, direct help (“do” tanks), and networking services. Fundación Libertad has programs in most of these areas. Its advocacy efforts are subtle but powerful. Almost all the ministers of the current Argentine government have participated in meetings, usually breakfast sessions, where the think tank invites a cross-section of the Argentine business community. The ministers and under-secretaries get to hear the concerns of the business community and the latter get to learn from the plans and constraints whether true or alleged of the government officials. I had the privilege of attending some of these meetings and despite the natural disagreements, I was able to witness the atmosphere of constructive dialogue. They sure beat nasty, snappy debates in social media, an area in which Fundación Libertad has not invested and focused much, perhaps in agreement with the American Enterprise Institute’s Arthur Brooks’ observation that “social media is displacing sound debate.”

Fundación Libertad has a building comparable to the main Washington institutions, a diversified and strong donor base, and policy lines. The next decade will likely see a consolidation of its influence, especially if President Macri wins reelection in 2019. Challenges ahead? The main one will be how to transition to an organization less dependent on its founder, Gerardo Bongiovanni. He is well aware of it and has studied other think tank transitions. Independent of its future with a similar or different structure than today, I have little doubt that Fundación Libertad has already made a major contribution to Argentina. The number of dignitaries, government officials, and leading policy players and intellectuals who flew to Argentina for this celebration seems to corroborate my judgement. These three decades of unceasing work has already earned Fundación Libertad a prominent place in the history of think tanks and in the history of liberty.

 

Alejandro A. Chafuen es Dr. En Economía por el International College de California. Licenciado en Economía, (UCA), fue miembro del comité de consejeros para The Center for Vision & Values, fideicomisario del Grove City College, y presidente de la Atlas Economic Research Foundation. Se ha desempeñado como fideicomisario del Fraser Institute desde 1991. Es Managing Director del Acton Institute, International. Fue profesor de ESEADE.