Sentimientos, emociones y egoísmo

Por Gabriel Boragina. Publicado en:  http://www.accionhumana.com/2019/06/sentimientos-emociones-y-egoismo.html

 

Más de una vez reflexioné de la siguiente manera: “sinceramente no entiendo los sentimientos de los demás. A veces dudo ¿tienen sentimientos? Calculo que deben tenerlos. Pero los veo actuar como si nos los tuvieran”.

Luego, pensaba en Jesús. ¿Dónde estaban los que lo aclamaban en su entrada triunfal a Jerusalén después de que fue sentenciando y ejecutado? O estaban entre sus acusadores o bien desaparecieron antes. Lo cierto es que se abstuvieron de defender a quien apenas horas antes glorificaban como al rey de Israel.

Entonces, me seguía preguntando ¿qué pasa con los sentimientos de la gente? ¿Cómo pueden ser tan volubles? ¿Es que nada ha cambiado al respecto después de tanto tiempo? ¿O es que el tiempo no existe para esas cosas?

Lo cierto es que, solo Cristo mostró amor de verdad, tanto por sus amigos como por sus enemigos. Y fue constante -desde el principio hasta el fin- con ese amor. Jamás traicionó ese amor, ni siquiera por un segundo, ni tampoco contra quienes lo rechazaron (como el joven rico), lo negaron (como Pedro), ni contra quien lo traicionó (Judas). La historia no registra ningún otro caso de un amor tan perfecto como el de Nuestro Señor Jesucristo, y no podía ni puede esperarse otra cosa de Dios hecho hombre.

Y -de la misma manera- nunca tan incumplido su mandato de “Amaos los unos a los otros como yo os he amado”. Que si bien es imposible amar como Cristo nos amó y nos ama, ni siquiera hemos hecho el intento a juzgar por los hechos de la historia, tanto como por lo que hemos vivido personalmente.

Mi conclusión (provisoria) al respecto es que no podemos saber cuáles son los sentimientos de los demás, solo -lo máximo que podemos hacer- es observar las expresiones de esos sentimientos con la debida prevención de que esas manifestaciones pueden no ser sinceras, y con un elevado porcentaje de seguridad -en una proporción, digamos, mayor a un 50%- no lo son.

Parece que la gente finge sentimientos, y lo que a menudo creemos que son sentimientos, en realidad, resultan ficciones con las cuales ella se nos muestra para que la aceptemos. Y tomamos ingenuamente la ficción como “realidad”. Y por esta razón nos desilusionamos, y nos sentimos defraudados por los demás cuando descubrirnos la verdadera realidad detrás de la máscara de fábula, al menos en nuestro caso.

La clave consiste en percatarse que los sentimientos, si bien pueden ser -tanto interna como externamente- sinceros, son en cambio, muy inconstantes y cambiantes, obviamente más en unos individuos que en otros. Es a esto a lo que llamamos inestabilidad emocional que se enfrenta muy a menudo con la conducta racional de la que hablaremos seguidamente.

Pero, en cualquier supuesto, y como no podemos cambiar a la gente (algo que debemos aceptar) tenemos que –en estos casos- emprender la tarea de cambiarnos a nosotros mismos. Dejar de fantasear con que lo que la gente muestra son sus verdaderos “sentimientos”, cuando sus actos posteriores demuestran que no es en modo alguno de dicha manera. O, como decimos, asumir que lo inmutable del comportamiento humano es su inestabilidad emocional por sobre su presunta estabilidad racional.

Ciertamente, los individuos con alta estabilidad racional sufren mucho cuando deben tratar con personas de elevada inestabilidad emocional. En estos supuestos, el entendimiento entre ambos resulta prácticamente imposible (lo que -en cierta forma- es esperable, dado que una persona razona, en tanto su interlocutor no lo hace). Los choques emocionales suelen ser muy fuertes, y obnubilan la razón propia y ajena apenas se entra en contacto con otros, excepto que se tenga un control y dominio bastante grande sobre sí mismo, lo que no es frecuente de encontrar, máxime en situaciones extremas.

A veces, pienso que ese egoísmo natural que todos tenemos se puede transformar en algo muy malsano, muy dañino a otros y a nosotros mismos. Ese egoísmo irracional del que nos habla Ayn Rand puede ser letal:

“Así como la satisfacción de los deseos irracionales de los demás no es un criterio de valor moral, tampoco lo es la satisfacción de los deseos irracionales de uno mismo. La moralidad no es una competencia de caprichos (véanse los capítulos “¿No somos todos egoístas?”, p. 81, y “El individualismo falsificado”, p. 195).”[1]

No son pocas las personas que se guían por sus propios caprichos, lo que -a la corta o la larga- atenta contra ellos y -por supuesto- contra los demás.

“Un error similar es el que comete quien declara que, dado que el hombre debe ser guiado por su propio juicio independiente, toda acción que elige realizar es moral si es él mismo quien la elige. El juicio personal independiente es el hecho por el cual se habrán de elegir las acciones personales pero no es una norma moral, ni tam­poco una validación moral: sólo la referencia a un principio demostrable puede validar las elecciones personales.”[2]

Es decir, dado determinado sujeto su decisión de actuar en cierto sentido no es por sí misma una norma moral simplemente por el hecho de haber sido tomada libremente por el sujeto actuante. De tal suerte, la decisión del ladrón de robar nunca puede ser (ni es) una norma moral por la sola circunstancia de haber sido adoptada libremente por el ladrón. Es el contenido de la acción -y no la decisión de actuar- lo que determina si hay en aquella, moralidad o no.

“Así como el hombre no puede sobrevivir por medios arbitra­rios, sino que debe descubrir y practicar los principios que su super­vivencia requiere, tampoco puede el interés personal del ser huma­no estar determinado por ciegos deseos o caprichos arbitrarios, sino que debe ser descubierto y logrado mediante la guía de principios racionales. Ésta es la razón por la cual la ética objetivista es una moral de interés personal racional o de egoísmo racional.[3]

Lo opuesto al egoísmo racional es el irracional, y este es siempre malo, tanto cuando se lo practica hacia los demás como hacia uno mismo. Sin embargo, en el libro de donde hemos extraído estas citas, los autores de este -Ayn Rand y Nathaniel Branden- manejan distintas definiciones de egoísmo, no siempre coincidentes entre sí. Pero aun salvando dichas contradicciones, podemos compartir -al menos- los párrafos que aquí hemos citado.

[1] Ayn Rand; La virtud del egoísmo. Buenos Aires: Grito Sagrado Editorial. Fundación de Diseño Estratégico. p. 14

[2] Ayn Rand, la virtud del egoísmo, ibidem, p. 14

[3] Ayn Rand, la virtud del egoísmo, ibidem p. 14.

 

Gabriel Boragina es Abogado. Master en Economía y Administración de Empresas de ESEADE. Fue miembro titular del Departamento de Política Económica de ESEADE. Ex Secretario general de la ASEDE (Asociación de Egresados ESEADE) Autor de numerosos libros y colaborador en diversos medios del país y del extranjero. Síguelo en  @GBoragina ‏ 

JEANINE PIRRO: FOX NEWS SE EQUIVOCÓ.

Por Gabriel J. Zanotti. Publicado el 20/3/19 en:  http://gzanotti.blogspot.com/2019/03/jeanine-pirro-fox-news-se-equivoco.html

 

El programa de los Sábados a la noche de Jeanine Pirro fue sacado del aire por Fox News, cadena que además desautorizó a su gran comentarista tomando una absoluta distancia de sus dichos. (https://www.facebook.com/watch/?v=323288078371241 ).

¿Qué fue lo que dijo JP? Criticó severamente a Ilham Omar. Contexto: I. Omar es una joven y nueva diputada por el partido demócrata que ha estado criticando severamente a Israel y a la política de EEUU con respecto a Israel (muchos argentinos van a estar muy de acuerdo con Omar). JP comenta en su programa que esa no es la posición del partido demócrata, posición de la cual sus representantes más moderados (quedan muy pocos) han intentado desprenderse aunque sin saber bien cómo. Entonces JP opina por qué Omar tiene esa posición. Y dice: “…Omar wears a hijab, which according to the Quran 33:59, tells women to cover so they won’t get molested. Is her adherence to this Islamic doctrine indicative of her adherence to Sharia law, which in itself is antithetical to the United States Constitution?”

Eso bastó para que sea un escándalo nacional, para ser acusada por casi todos de islamofóbica, racista, contraria a la libertad religiosa, y para que Fox News, nada menos que Fox News, la sacara del aire (situación que no parece reversible hasta ahora).

Puedo equivocarme, pero no creo que sea esa la posición de fondo de JP. Su preocupación es que su posición política derive de una posible adhesión a la Sharia, que sería contraria a la Constitución de los EEUU.

Vamos por pasos. Suponer que Omar adhiere a la Sharia es una hipótesis. No es un insulto y menos aún es una sugerencia de que no se puede ser islámico y estadounidense,  pero sí una advertencia de que no se puede adherir a la Constitución de los EEUU si se adhiere a una determina interpretación de la Sharia como sistema cultural, que fue la concepción del Ayatollah Khomeini en Irán, que aún rige en ese país.

Esa sugerencia no es ningún disparate. Adherir a esa concepción del mundo es estar totalmente en contra de las libertades individuales proclamadas y protegidas por la Constitución, el Bill of Rights y la Declaración de la Independencia.

Como hemos dicho ya en nuestra entrada Pacto político e inmigración, (http://www.libertadyprogresonline.org/2018/11/29/pacto-politico-e-inmigracion/) el problema de algunos inmigrantes actuales no es que sean inmigrantes, sino que pretenden ejercer en suelo Occidental una concepción totalitaria de la vida política, con lo cual quiebran el pacto político del país que los recibe.

ESA es la preocupación de JP. Puede estar equivocada, puede ser que Omar sea totalmente partidaria de la Constitución a la cual dice servir y que el tiempo lo demuestre. Por ahora JP manifiesta su preocupación al respecto.

¿Y no tiene derecho a hacerlo? ¿No puede opinar al respecto? Y no hablo de la libertad de expresión in abstracto. Por supuesto que JP puede opinar cualquier disparate y Fox News tiene todo el derecho a echarla. Lo que estamos diciendo es que no es ningún disparate preguntarse, al menos, a qué interpretación de la Sharia responde Omar, pues una de ellas, efectivamente, es incompatible con la Constitución de los EEUU.

Eso lo tiene que responder Omar. Como ya dije en mi entrada Carta abierta a los islámicos liberales, (http://institutoacton.org/2015/01/12/carta-abierta-a-los-islamicos-liberales/) ellos mismos tienen que responder esas cuestiones. Si el Islam como religión conduce a Khomeini, yo no lo sé, ellos tendrían que aclarar que NO, así como yo me he pasado la vida explicando que el Catolicismo es totalmente compatible con una sociedad libre.

Preocuparse por la interpretación totalitaria de la Sharia no es ser islamofóbico, es, sencillamente, ser liberal (clásico). Es como si mañana aterrizara un marciano en mi casa y me dijera: mire, yo voy a ejercer en su casa la ley Marte XL5, que me obliga a matarlo a usted, a violar a su hija y a esclavizar a su esposa. Si yo me preocupo por eso no soy marcianofóbico, soy sencillamente liberal (clásico) y defensor de los derechos individuales de mi esposa, de mi hija y de los míos, por la justa fuerza si es necesario.

Haber sacado del aire a Jeanine Pirro es una total injusticia, producto de una inesperada adhesión de la gerencia de Fox News a la dictadura de lo políticamente correcto.

 

Gabriel J. Zanotti es Profesor y Licenciado en Filosofía por la Universidad del Norte Santo Tomás de Aquino (UNSTA), Doctor en Filosofía, Universidad Católica Argentina (UCA). Es Profesor titular, de Epistemología de la Comunicación Social en la Facultad de Comunicación de la Universidad Austral. Profesor de la Escuela de Post-grado de la Facultad de Comunicación de la Universidad Austral. Profesor co-titular del seminario de epistemología en el doctorado en Administración del CEMA. Director Académico del Instituto Acton Argentina. Profesor visitante de la Universidad Francisco Marroquín de Guatemala. Fue profesor Titular de Metodología de las Ciencias Sociales en el Master en Economía y Ciencias Políticas de ESEADE, y miembro de su departamento de investigación.

La palabra de los políticos… poco vale

Por Alejandro A. Tagliavini. Publicado el 2/5/18 en: https://alejandrotagliavini.com/2018/05/02/la-palabra-de-los-politicos-poco-vale/

 

En un movimiento muy audaz, Donald Trump aseguró que no certificará -el plazo vence el día 12 próximo- el acuerdo nuclear con Irán. La medida, aunque todavía no supone la ruptura total del compromiso, conlleva una estrategia más agresiva con Teherán. Y, si recién ahora se decide por este camino, se debe a que sus propias huestes en la Casa Blanca se oponían a rechazar este pacto.

El acuerdo alcanzado en 2015 hizo que el régimen de Teherán pusiera bajo control internacional su programa de enriquecimiento de uranio, permitiera inspecciones a sus instalaciones nucleares y, en la práctica, detuviera el programa nuclear a cambio de que la comunidad internacional reduzca las sanciones económicas, aunque EE.UU. no las quitó.

Trump quiere que el Congreso de EE.UU. añada nuevas limitaciones a Irán y que, si no cumple, se reanuden los castigos. En este nuevo umbral punitivo entrarían, en particular, el programa balístico, y la negativa a extender la duración de las restricciones a la producción de combustible nuclear.

Los aliados -Francia, Gran Bretaña y Alemania- piden que no se caiga el tratado, en tanto que Israel lo rechazó desde el principio, aun cuando el Organismo Internacional de Energía Atómica asegura que Irán lo cumple. Y lo más destacable es que demuestra la eficacia de la vía diplomática por encima de la militar, y le permite a Europa abordar con Teherán un tratado complementario para que no desarrolle su programa balístico. Entretanto, se sigue la dirección opuesta -diálogo y diplomacia- con Corea del Norte, y la modificación unilateral del acuerdo envía una señal negativa.

Benjamín Netanyahu, intentando influenciar a Trump, asegura que Irán miente y mantiene un programa atómico secreto. Irónicamente, Arabia Saudí aplaude la retirada del acuerdo. Pero más irónico es que Irán, para defender al régimen de el Asad en Siria, ha combatido al ISIS en paralelo a la coalición internacional que dirige EE.UU.

Por cierto, Irán -no solo el gobierno sino la hasta la oposición más moderada- rechaza las acusaciones de Netanyahu y asegura que va a cumplir lo que firmó. Pero añadió que al acuerdo “no se le puede añadir nada”. Y, desafiante, anunció que va a doblar los esfuerzos en pos de sus capacidades de defensivas, incluidas las misilísticas.

No sabemos quién tiene razón porque sí sabemos que los políticos, y sus sistemas de inteligencia, engañan cuando les conviene. Ciertamente, resulta menos creíble el régimen iraní dado su subido autoritarismo y su consecuente aptitud para engañar. En cualquier caso, queda claro que estos acuerdos, al fin de cuentas, son poco confiables en el mediano plazo.

En fin, recuerdo que el epistemólogo Paul Feyerabend escribió que “los ciudadanos… occidentales van muy por delante de sus políticos en su deseo de frenar la carrera de armamentos. Sabemos también que el sentido común suele ser superior a las proposiciones de los expertos… desarrollemos una nueva clase de conocimiento… que todo el mundo pueda participar en su construcción y resolver… el problema de la supervivencia y el problema de la paz… entre los humanos y todo el conjunto de la Naturaleza”.

Y, agrego, los problemas de la paz y la libertad solo se solucionan con más paz y más libertad, por el contrario, con violencia se aumenta la violencia y con restricciones a la libertad se agrava la falta de libertad.

 

Alejandro A. Tagliavini es ingeniero graduado de la Universidad de Buenos Aires. Ex Miembro del Consejo Asesor del Center on Global Prosperity, de Oakland, California y fue miembro del Departamento de Política Económica de ESEADE.

La visita de Macron a Washington y el acuerdo nuclear con Irán

Por Emilio Cárdenas. Publicado el 3/5/18 en: https://www.lanacion.com.ar/2131043-la-visita-de-macron-a-washington-y-el-acuerdo-nuclear-con-iran

 

Al tiempo de escribir esta nota el activo y popular presidente de Francia, Emmanuel Macron, está en Washington, de visita oficial. Ella será seguida, en muy pocos días, por la de la notable Canciller de Alemania, Angela Merkel. Los dos líderes más fuertes de Europa en un activo diálogo con los Estados Unidos.

En las agendas de esas reuniones hay una fuerte preocupación común: ¿qué hacer con el acuerdo nuclear alcanzado hace ya tres años -en 2015, en tiempos del expresidente norteamericano Barack Obama- con Irán, sobre su peligroso programa nuclear?

Donald Trump, ese acuerdo nuclear con Irán, que fuera aceptado por el país de los persas contra el levantamiento de las sanciones económicas que habían sido impuestas por Occidente, no le gusta absolutamente nada. Y no lo oculta, nunca.

Esencialmente, porque luego del plazo acordado, esto es en 2025, Irán podría sostener que, a partir de entonces, está en total libertad para conducir su programa nuclear sin restricciones, ni límites de ninguna naturaleza. Lo cual, tratándose del país que hoy personifica quizás el peligro más grande de la agenda de paz y seguridad del mundo, no es un tema menor.

Donald Trump debe ahora pronunciarse expresamente sobre el mismo y la fecha límite está ya cercana: es el próximo 12 de mayo. Su idea central pareciera ser la de no bendecirlo nuevamente y simplemente dejarlo caer, salvo que -de pronto- pueda ser rápidamente complementado por nuevos acuerdos que -negociados por las naciones europeas- limiten también la capacidad misilística iraní.

Los dos visitantes antes nombrados no concuerdan en esto con Donald Trump. Ambos creen que el actual acuerdo nuclear con Irán debe mantenerse y, eventualmente, ser complementado con acuerdos íntimamente relacionados, que limiten severamente su capacidad misilística y su expansión regional.

Irán -en cambio- sostiene que el tema está definitivamente cerrado y que nunca aceptará nuevas exigencias respecto de su desarrollo nuclear. Que el tema está -entonces- ya discutido. Y no sólo eso: que, respecto del objeto del acuerdo nuclear ya alcanzado, todo está acordado. Y no hay nada más qué hablar.

Rusia China parecen compartir la opinión europea, o sea la que procura no dejar caer un acuerdo que estiman, en principio, como un paso inicial positivo. Quizás no el mejor, pero ciertamente el que hasta ahora ha sido posible.

Israel, por su parte, desconfía profundamente del acuerdo alcanzado con Irán y sostiene que en muy poco tiempo perderá importancia. A lo que agrega que, sin adicionar a los actuales acuerdos las necesarias restricciones a la capacidad misilística iraní, ellos no son suficientes y que Irán previsiblemente se aprovechará de sus limitaciones.

Los dos principales asesores de Trump en esta delicada materia: John Bolton y Mike Pompeo, tienen, a su vez, opiniones diferentes. Bolton, con su habitual claridad y proverbial dureza, parece preferir dejar el acuerdo nuclear con Irán sin efecto. Pompeo, algo más flexible, se inclina en cambio por tratar de renegociarlo y mejorarlo en sus alcances.

Así están las cosas. No es imposible que Donald Trump decida finalmente que para la comunidad internacional llegó ya la hora de volver a la mesa de negociaciones, a sentarse con Irán para tratar de corregir -complementándolo- un acuerdo que -por incompleto- no lo deja satisfecho. Pronto sabremos cual, finalmente, es su decisión en este tema.

Que exista un acuerdo con Irán sobre su peligroso programa nuclear parecería ser mejor que no tener ningún convenio en vigor sobre ese preocupante tema. Las limitaciones al armamentismo nuclear de Irán hoy existen ciertamente y esto es preferible a que no se haya definido ningún límite o restricción, de ningún tipo.

Las fronteras operativas oportunamente aceptadas por Irán están siendo respetadas, al menos en líneas generales. Y, según la inteligencia alemana, el programa nuclear iraní se desaceleró notoriamente luego de suscripto que fuera el acuerdo nuclear con la comunidad internacional.

Algunas empresas europeas, luego de suscripto que fuera el acuerdo nuclear, volvieron a comerciar intensamente con Irán y ahora están preocupadas porque sus esfuerzos por reconstruir relaciones puedan, de pronto, ser dejados de lado de un solo plumazo.

Entre el 2015 y el 2016, las exportaciones del Viejo Mundo a Irán crecieron nada menos que un 375%, a lo que se suma que la interconexión bancaria de Irán con el resto de los sistemas financieros del mundo occidental, que estaba interrumpida y muy fracturada, se ha vuelto también a reconstituir, lo que es clave para que la reactivación ocurrida en las relaciones comerciales entre Europa e Irán se pueda mantener en el tiempo.

La visita del presidente francés a Washington -la primera visita de estado de un líder extranjero a Washington durante la presidencia de Trump- fue un éxito que cosechó aplausos desde los dos grandes partidos políticos de los EE.UU. Macron parece suponer que Trump no ratificará el acuerdo nuclear con Irán y lo dejará caer. En su mensaje al Congreso norteamericano Macron definió sus desacuerdos sobre comercio internacional, el medio ambiente e Irán. Con claridad. Particularmente cuando fustigó al nacionalismo y recordó que los EE.UU. edificaron el multilateralismo, desafiando a Trump a ponerse a la cabeza de lo que denominó “la reinvención del orden mundial para el siglo XXI”. Macron se ha ubicado, relacionalmente, cerca de Trump. Pero ha sabido marcar tanto la amistad que une a ambas naciones, como las diferencias de visiones del mundo que las separan. No era nada fácil, pero lo hizo con calidad y gran acierto.

 

Emilio Cárdenas es Abogado. Realizó sus estudios de postgrado en la Facultad de Derecho de la Universidad de Michigan y en las Universidades de Princeton y de California.  Es profesor del Master de Economía y Ciencias Políticas y Vice Presidente de ESEADE.

DE LA DECLARACIÓN DE LA INDEPENDENCIA A LA INDEPENDENCIA DE LOS PEQUEÑOS SOVIETS

Por Gabriel J. Zanotti. Publicado el 15/10/17 en: http://gzanotti.blogspot.com.ar/2017/10/de-la-declaracion-de-la-independencia.html

 

Más allá de los extraordinarios intentos de Puigdemont, por superar a la lógica de Aristóteles –ser hegeliano en política tiene sus vueltas- las veleidades independentistas, últimamente –desde los catalanes hasta los mapuches- tienen otro hegeliano inspirador: Marx.

Claro, como siempre, no vaya a ser que pierden al alma leyendo a Mises, ese horrible autor al que sólo leemos los malos católicos y los malos filósofos. Entre sus pecados mortales, una de sus grandes y menos leídas obras es Nation, State en Economy, 1919 (https://mises.org/library/nation-state-and-economy ) donde, ante el desmembramiento de su amado Imperio Austro-Húgaro, Mises propone la distinción entre estado y nación como clave del problema y de la solución. Las naciones son unidades culturales definidas por el lenguaje (antes de Wiitgesntein, sí). Los estados, en cambio, son meras unidades administrativas, con el solo fin de custodiar las libertades individuales y mejorar la administración de los bienes públicos.

Las naciones, por ende, no tienen por qué estar unidas por otra nación. Son, en sí mismas, culturalmente independientes. Pero pueden convivir en un estado liberal clásico, que reconociendo sus autonomías federales, se limite a custodiar las libertades individuales de todos sus habitantes para que, a través de esas libertades, las diversidades culturales se manifiesten y se intercambien libremente.

Por ende, un estado liberal clásico no impone nada a ninguna nacionalidad, porque no es una nación. ¿Quiéres hablar catalán, cantar música country y bailar como los zulúes? ¿Quiénes fundar una institución que tenga su propio sistema educativo, en su propio idioma, etc.? Hazlo, está en tus libertades individuales, el estado liberal clásico no sólo te lo va a impedir, sino que va a custodiar tus derechos a la libre asociación y propiedad donde esas autonomías pueden funcionar. ¿Quieres tener tu propio parlamente, tu propio sistema de impuestos, y no depender del estado federal? No sólo el estado liberal clásico no te lo va a impedir, sino que esta vez te lo demandará como obligatorio en la organización federal. ¿Quieres que sea una confederación e irte cuando quieras?[1]Hazlo, porque cumplidos esos requisitos constitucionales, nadie se dará cuenta.

Pero ese es el sistema que Mises te propuso. Pero tú, lo que quieres, es otra cosa. Tú lo que quieres es vivir un en soviet y liberarte de él para hacer tu propio soviet. La Unión Europea –perdonen algunos amigos- ya es un soviet, y cualquier región que se quiera independizar será otro, y peor. Ya no existen libertades individuales. Lo que existen son grados diversos de planificación, donde, de vez en cuando, alguno dice “yo voy a planificar mejor” y proclama su independencia.

Pero el asunto no es ese. Moralmente, la clave es que cada persona sea independiente, en el sentido de que le sean reconocidas sus libertades individuales. Esa es la clave y no lo va a lograr porque viva en España, en Cataluña o en Marte: el asunto es que, llamemos como fuere a las naciones y a los estados, sean respepetadas esas libertades individuales sin las cuales las personas son oprimidas en nombre de la nación, el estado, la raza o los pueblos originarios.

Israel, Palestina, Malvinas, Inglaterra y Argentina, Cataluña, España, irlandeses, escoceses y vulcanos, norteamericanos y mexicanos,  todos conflictos inútiles y evitables. Abran las fronteras. Derriben los muros. Eliminen aduanas, pasaportes, tarifas aduaneras, aranceles y sellitos. Intercambien libremente mercancías, lenguajes, concepciones del mundo, discutan libremente si es mejor la jota o el pericón. Y únanse todos en una confederación con un estado cuya única misión será custodiar las libertades individuales bajo las cuales todo ello es posible.

Mm, pero no sé. Tal vez la pulsión de agresión, oh sabio Freud, es más fuerte que cualquier razonamiento:  “…A mi juicio, el destino de la especie humana será decidido por la circunstancia de si -y hasta qué punto- el desarrollo cultural logrará hacer frente a las perturbaciones de la vida colectiva emanadas del instinto de agresión y de autodestrucción. En este sentido, la época actual quizá merezca nuestro particular interés. Nuestros contemporáneos han llegado a tal extremo en el dominio de las fuerzas elementales que con su ayuda les sería fácil exterminarse mutuamente hasta el último hombre. Bien lo saben, y de ahí buena parte de su presente agitación, de su infelicidad y su angustia. Sólo nos queda esperar que la otra de ambas «potencias celestes», el eterno Eros, despliegue sus fuerzas para vencer en la lucha con su no menos inmortal adversario. Mas, ¿quién podría augurar el desenlace final?” (El malestar en la cultura, 1930).

 

 

[1] “….Como es evidente, el derecho de autodeterminación al que el liberal alude nada tiene que ver con ese supuesto “derecho de autodeterminación de las naciones”, porque el liberalismo lo que defiende es la autodeterminación de los individuos habitantes de toda zona geográfica suficientemente amplia para formar su propia entidad administrativa. Y esto hasta el punto de que, si fuera posible con – ceder el derecho de autodeterminación a cada individuo, el liberal entiende también habría de serle otorgado. No es posible, desde luego, en la práctica, estructurar tal planteamiento, por razones puramente técnicas, en razón de que a la zona de que se trate por fuerza ha de tener bastante entidad como para ser posible administrativamente gobernarla. La autodeterminación, por eso, no puede ir más allá de los habitantes de aquellas unidades territoriales que tengan cierto peso demográfico» (Liberalismo, 1927). Las itálicas son nuestras.

 

Gabriel J. Zanotti es Profesor y Licenciado en Filosofía por la Universidad del Norte Santo Tomás de Aquino (UNSTA), Doctor en Filosofía, Universidad Católica Argentina (UCA). Es Profesor titular, de Epistemología de la Comunicación Social en la Facultad de Comunicación de la Universidad Austral. Profesor de la Escuela de Post-grado de la Facultad de Comunicación de la Universidad Austral. Profesor co-titular del seminario de epistemología en el doctorado en Administración del CEMA. Director Académico del Instituto Acton Argentina. Profesor visitante de la Universidad Francisco Marroquín de Guatemala. Fue profesor Titular de Metodología de las Ciencias Sociales en el Master en Economía y Ciencias Políticas de ESEADE, y miembro de su departamento de investigación.

“Hezbollah” después de la guerra civil siria

Por Emilio Cárdenas. Publicado el 17/8/17 en:  http://www.lanacion.com.ar/2053983-hezbollah-despues-de-la-guerra-civil-siria

 

El movimiento libanés “Hezbollah”, enemigo acérrimo de Israel y de su existencia misma, nació como un grupo paramilitar, en la década de los 80. Pero con el tiempo evolucionó en dirección a transformarse en una organización religiosa y, a la vez, política, que en su accionar responde dócilmente a los impulsos precisos que le llegan desde Teherán.

La influencia iraní sobre “Hezbollah” es hoy absolutamente decisiva. El flujo de armas y dinero que llega desde Irán es incesante. Por lo demás, su exitosa intervención militar en la guerra civil siria, con decenas de miles de milicianos empeñados en una fuerte defensa del régimen secular (aunque “alawuita”) del clan Assad, le ha conferido una experiencia e importancia renovada. Sin ella, el gobierno de Assad probablemente no hubiera sobrevivido.

Hoy “Hezbollah” es entonces, a la vez, una fuerza guerrillera típica y un ejército regular, bien entrenado por la Guardia Revolucionaria iraní. Ambas cosas. Y una pieza esencial de la expansión regional iraní.

Hasta China reconoce su nueva dimensión, a punto tal que en una reciente visita a la zona un enviado especial de Beijing no vaciló en conversar con el presunto “canciller” de “Hezbollah”

El movimiento sigue proveyendo toda suerte de eficientes coberturas sociales, educativas y de salud a sus adherentes y ha construido un verdadero imperio económico en su derredor. En sus acciones con frecuencia impide el pillaje y los robos que generalmente acompañan a la presencia de las milicias sirias de los Assad. Y protege no solamente a las minorías “shiitas”, sino también a los cristianos.

Con su experiencia en la reconstrucción de la devastada Beirut, “Hezbollah” aparece hoy como uno de los candidatos que presumiblemente habrán de participar -en su momento- en la próxima reparación de la infraestructura siria. Hablamos de un esfuerzo en el capítulo de la construcción que se ha estimado en un orden de casi 200 billones de dólares. Inmenso, entonces.

En marzo pasado, “Hezbollah” anunció la creación de una brigada especial a la que está entrenando con el objetivo público de recuperar las Alturas del Golán que, desde hace medio siglo están militarizadas y en manos de Israel. Que está alerta y, cada vez que puede, impide desde el aire que “Hezbollah” reciba más armas y municiones para su ya importante arsenal, que generalmente vienen desde Irán. Incluyendo ahora los temibles misiles rusos “Yakhont”.

Por todo esto, la creciente presencia regional de “Hezbollah” es profundamente intranquilizadora. Ocurre que no estamos hablando de una fuerza de paz, sino de una máquina de guerra, lo que es bien distinto.

 

Emilio Cárdenas es Abogado. Realizó sus estudios de postgrado en la Facultad de Derecho de la Universidad de Michigan y en las Universidades de Princeton y de California.  Es profesor del Master de Economía y Ciencias Políticas y Vice Presidente de ESEADE.

REFLEXIONES SOBRE LA ACTUAL POLÍTICA NORTEAMERICANA

Por Gabriel J. Zanotti. Publicado el 16/10/16 en: http://gzanotti.blogspot.com.ar/2016/10/reflexiones-sobre-la-actual-politica.html

 

EEUU se encuentra en un punto de inflexión de su historia. Las próximas elecciones así lo demuestran.

Hay que ir para atrás. Poco a poco la República pasó a ser un Imperio. ¿Tuvieron razón los anti-federalistas? ¿O el liberalismo clásico tenía sus propios recursos para evitar el crecimiento del estado? Tal vez nunca lo sabremos, pero la cuestión es que el EEUU actual, con su Welfare State, su Reserva Federal, su  IRS, su CIA, su Patriot Act, y las innumerables dependencias y organismos del Estado Federal, se ha convertido en la viva contradicción de lo que fue la Declaración de Independencia de 1776.

Los republicanos no se caracterizaron por arreglar la cuestión. En el tema económico y social, no pudieron o no supieron. Ni Reagan ni menos aún los Bush pudieron o supieron tener el liderazgo suficiente para llevar a cabo las propuestas de des-centralización de la provisión de bienes públicos propuestas por Hayek y Buchanan. Los demás candidatos republicanos a la Casa Blanca casi nunca mostraron en los debates que conocieran estas ideas, excepto por supuesto Ron Paul. En temas de política exterior o seguridad, no quisieron. Es verdad que no se puede dejar solo a Israel, a Japón, a Corea del Sur, pero sus políticas en Medio Oriente fueron desastrosas. Lo de Bush ya fue terrible. La Patriot Act, que legaliza los antes delitos del gobierno federal contra las libertades individuales, es indefendible, excepto precisamente que seamos hobbesianos, que es el caso de muchos de los “neocons” que rodearon al ex presidente.

Por lo demás, excepto Reagan, los demás candiados republicanos fueron siempre –junto con los demócratas- la viva representación de un stablischment hipócrita, de sonrisa de plástico, discursos leídos, pasión cero, asesores de imágenes que convierten al parecer en el ser. Una falta total de liderazgo auténtico.

Esto último explica el ascenso de Donald Trump. Los votantes –y hay que investigar bien por qué- intuyen esa hipocresía y se hartan de los políticos tradicionales. La espontaneidad de Trump, su sinceridad entre lo que piensa y lo que dice, su hablar desde su propio ser, fue lo que lo llevó a la nominación. Pero eso mismo es lo que lo está destruyendo. Para actuar desde el ser, y resistir los archivos y las campañas sucias, hay que ser una buena persona. No juzgo la conciencia de Trump, pero su racismo, su misoginia, sus modos autoritarios, son indefendibles. Claro que se puede alegar que los demócratas son iguales y por ende hipócritas cuando lo atacan –sobre todo Hilary, casi cómplice de su marido sobre el que pesan tres acusaciones por violación– pero eso no redime, políticamente, a Trump. Si querían un candidato que se acercara al EEUU originario, allí lo tenían a Ted Cruz, Marco Rubio, Carly Fiorina, o Rand Paul. Pero sus modos, sus formas, fueron demasiado profesionalizadas para esa demanda de espontaneidad que legítimamente quisieron los votantes de la interna republicana.

Los libertarios, a su vez, presentaron esta vez a Gary Johnson. Por un lado es abortista y, por el otro, si se quiere ser abstencionista en polìtica exterior, hay que saber de polìtica exterior. Lo lamento, libertarios, el ridículo no conduce a nada.

Ahora, alea iacta est. El panorama no podría ser peor. Si gana Hilary, todo seguirá igual, lo cual quiere decir: igual de desastroso. Lo peor no son sólo sus amenazas permanentes a las libertades individuales de grupos religiosos, sino sus promesas de más impuestos y más gastos, cosa que verdaderamente puede llevar a EEUU –con una deuda pública sencillamente inconmensurable- al borde de un colapso aterrador que me abstengo de describir. Si gana Trump, tendremos a un Hobbes impredecible en el poder, que posiblemente haga alianza con Putin. Un panorama sencillamente dictatorial, una tenaza de dos autoritarios que se repartirán lo que quede del mundo.

De vuelta, un hobbesiano me podrá decir: Gabriel, ¿aún no has entendido que así es el mundo?

Mi respuesta: claro que sí. El liberalismo es la lucha permanente para que NO sea así.

 

Gabriel J. Zanotti es Profesor y Licenciado en Filosofía por la Universidad del Norte Santo Tomás de Aquino (UNSTA), Doctor en Filosofía, Universidad Católica Argentina (UCA). Es Profesor titular, de Epistemología de la Comunicación Social en la Facultad de Comunicación de la Universidad Austral. Profesor de la Escuela de Post-grado de la Facultad de Comunicación de la Universidad Austral. Profesor co-titular del seminario de epistemología en el doctorado en Administración del CEMA. Director Académico del Instituto Acton Argentina. Profesor visitante de la Universidad Francisco Marroquín de Guatemala. Fue profesor Titular de Metodología de las Ciencias Sociales en el Master en Economía y Ciencias Políticas de ESEADE, y miembro de su departamento de investigación.

Turquía recompone sus relaciones externas

Por Emilio Cárdenas. Publicado el 7/7/16 en: http://www.lanacion.com.ar/1916107-turquia-recompone-sus-relaciones-externas

 

Turquía -que acaba de celebrar un nuevo aniversario de la conquista de Estambul, en el siglo XV y es la octava economía del Viejo Continente- anunció dos importantes movimientos en materia de política exterior. Normalizadores, ambos. Bienvenidos, entonces.

El primero de ellos es un claro pedido de disculpas y ofrecimiento de condolencias a la Federación Rusa por haber derribado a un caza de su fuerza aérea que supuestamente había violado el espacio aéreo turco cuando volaba en cumplimiento de una misión del contingente militar ruso que actúa en la compleja guerra civil siria.

El segundo, en cambio, tiene que ver con la dilatada normalización de sus relaciones con Israel, que estaban tensas y en rigor semi-interrumpidas desde el incidente protagonizado en 2010 por la armada israelí, cuando interrumpiera por la fuerza el avance de una desafiante flotilla privada turca que procuraba llevar ayuda humanitaria a la Franja de Gaza, violando el bloqueo marítimo impuesto por Israel a ese territorio palestino desde 2007.

Bloqueo que, recordemos, procura evitar que lleguen a Gaza -por mar- más de los miles de peligrosos misiles que hoy, cual pesadilla, apuntan amenazadoramente contra toda suerte de blancos en Israel. En el referido incidente violento murieron diez personas que tripulaban o viajaban en la flotilla, por las que Israel ha convenido pagar una reparación a sus familiares.

Seis años de animosidad entre Israel y Turquía comienzan a quedar finalmente atrás. Lo que es ciertamente positivo para la paz de la región. Los dos países han mantenido en el pasado relaciones de intimidad hasta en temas particularmente delicados, como son el de la seguridad y la defensa común o el de la lucha articulada contra el terrorismo, que últimamente ha perpetrado una ola de cruentos atentados que incluyó a la propia Estambul. Por ello, el flujo del turismo hacia Turquía ha caído en un 35%, con todo lo que ello significa en el plano económico.

Cabe asimismo recordar que Turquía -que es miembro de la OTAN- ha tenido históricamente relaciones difíciles -y hasta hostiles- con Rusia.

La política exterior regional de Turquía es hoy abiertamente contraria al régimen alawita-sirio (shiita) de Bashar al-Assad. Rusia, por su parte, es su principal sostenedor. Más aún, es la razón militar misma de su sorprendente supervivencia.

El actual gobierno turco encabezado por Recep Tayyip Erdogan, está empeñado insistentemente en una política doméstica de “des-secularización”, revirtiendo de ese modo el rumbo político señalado en su momento por Mustafa Kemal Ataturk. Por esa razón, sigue ahora una línea política con un perfil islámico moderado, pese a lo cual enfrenta al terrorismo en todas sus formas, incluyendo al del Estado Islámico.

Con estas dos recientes decisiones de política exterior, adoptadas simultáneamente, Turquía modifica visiblemente los rumbos. Y sale del aislamiento y de la irrelevancia, recuperando flexibilidad. Con lo que vuelve a ser uno de los países con más capacidad de influenciar en el convulsionado Medio Oriente. Y, al acercarse a Rusia, limita el peso relativo de su relación con los EEUU, convencida de que ahora los norteamericanos apoyan, de alguna manera, a los secesionistas kurdos. Porque los necesitan en Irak, en la lucha contra el Estado Islámico.

Una etapa fuertemente ideologizada por el islamismo de Recep Tayyip Erdogan terminó, queda claro, en un conjunto de fracasos en su política exterior, pese a la declamada intención de tener “cero problemas” con sus vecinos. Pero gobernar es saber modificar los rumbos cuando ello es necesario y Turquía lo acaba de hacer.

Lamentablemente, los palestinos a los que, con motivo de las conversaciones que llevaron a la recomposición de las relaciones entre Turquía e Israel y por obvias razones humanitarias, se pidiera la devolución de los cuerpos de tres soldados y dos civiles israelíes muertos, se negaron -una vez más- a hacerlo. Lo que obviamente no los ayuda -para nada- a proyectar una imagen mínima de cooperación, civilidad, respeto y hasta de buena voluntad respecto del empantanado proceso de paz que tiene que ver con su propio entorno.

 

Emilio Cárdenas es Abogado. Realizó sus estudios de postgrado en la Facultad de Derecho de la Universidad de Michigan y en las Universidades de Princeton y de California.  Es profesor del Master de Economía y Ciencias Políticas y Vice Presidente de ESEADE.

Nueva era en Turquía: ¿otro ‘dictador democrático’?

Por Alejandro A. Chafuén. Publicado el 16/8/14 en: http://www.elojodigital.com/contenido/13624-nueva-era-en-turqu-otro-dictador-democr-tico

 

Numerosos observadores occidentales están compartiendo oscuras predicciones sobre el futuro de Turquía bajo el recientemente reelegido líder Recep Tayyip Erdogan. El pasado domingo, Erdogan triunfó en la elección presidencial. Su Partido, Justicia y Desarrollo AKP, ha estado en el poder desde 2002, y existe temor que se vuelva cada vez más autoritario.

Mientras tanto, Turquía está tornándose cada vez más relevante en el escenario mundial. Sueconomía ha crecido al punto de convertirse en la más grande de la región, siendo tres veces la de Egipto. El PBI combinado de Egipto, Israel, Irak y Siria continúa siendo menor que el turco. Este país comparte fronteras con muchos países que enfrentan desafíos de importancia, como Irán, Georgia, Irak y SiriaSu importancia geopolítica es inmensa.

En mi rol de creyente de la máxima de Lord Acton (‘el poder tiende a corromper, y el poder absoluto corrompe absolutamente’), comparto las preocupaciones respecto de que, tras más de once años con Erdogan oficiando de primer ministro y Erdogan, Forbes

ahora presidente, el peligro del autoritarismo ‘democrático’ es real. Pero, cuando incorporo al análisis un periodo más largo de la historia de Turquía y lo que he aprendido desde que comencé a estudiar a este país, tengo alguna esperanza.

Mi optimismo se basa en el fenómeno de la evolución y el trabajo de los think tanks en el campo de las ideas observado durante las últimas dos décadas. En su libro, ‘Islam sin Extremismos‘, el escritor turco Mustafa Akyol incluye un capítulo sobre el ‘Tránsito de Turquía hacia el Liberalismo Islamista’. Allí, escribe: ‘El liberalismo clásico, idea tan popular en el desaparecido imperio otomano pero denunciada por la república kemalista, fue redescubierta hacia fines de la década del ochenta, gracias a las reformas implementadas por Özal, y a los esfuerzos encarnados por nuevas organizaciones tales como la Asociación para el Pensamiento Liberal (ALT), con base en Ankara. Los libros publicados y los trabajos académicos que versan sobre la filosofía liberal -sumamente raros previo a los ochenta- se han vuelto omnipresentes’. El gobierno kemalista consistió en una combinación de estatismo, nacionalismo y políticas seculares, todo bajo control de un partido único. Durante su mandato como primer ministro y luego presidente (1983- 1993), Turgut Özal implementó numerosas políticas orientadas hacia el libre-mercado. Fue hacia fines de su administración cuando se creó ALT, primero como asociación, para luego ser incorporada formalmente en 1994.

Conocí personalmente al cofundador de ALT, el Dr. Atilla Yayla, en 1992. Era un profesor de ciencia política en Ankara. En aquel año, Yayla asistió al encuentro de la Sociedad Mont Pelerin en Vancouver. Allí entabló relaciones con laureados del Premio Nobel, líderes de think tanks, y otras figuras relevantes. Sus esfuerzos para promover los principios de las sociedades libres en Turquía fueron tan importantes, que recibió donaciones para asistir a numerosos eventos pro-libertarios en todo el mundo. Utilizó estos encuentros productivamente, reclutando conferencistas, investigando temas, y publicaciones para traducir. Algunos años más tarde, el cofundador de ALT, Mustafa Erdogan -que no tiene parentesco con el presidente- completó un curso en la Atlas Economic Research Foundation. Muchos otros provenientes de ALT siguieron idéntico camino y comenzaron a visitar a think tanks orientados al libre-mercado a lo largo del globo. ALT siguió publicando numerosos trabajos, promoviendo las libertades políticas, económicas y civiles. ALT ha ganado muchos premios y, en la edición más reciente del Indice Go To Think Tank, fue situada entre los primeros puestos en cuatro categorías diferentes.

Respaldar los principios libertarios no fue sencillo. Incluso el envío de donaciones para ALT era complejo. Hacia 1999, Yayla escribiría que el hecho de remitir donaciones a ALT por cheque o transferencia bancaria daría lugar a ‘la intervención del Ministro del Interior, el Ministro de Relaciones Exteriores, el gobernador local, las fuerzas de seguridad locales, y las fuerzas de Seguridad Nacional’. ‘El modo más seguro para ofrecer apoyo era que el aportante extranjero pagara directamente por los costos de los programas. Durante aquellos años, una revista controlada por las fuerzas armadas turcas listó a Atlas como una organización que respaldaba a grupos subversivos. El proporcionar subsidios a causas económicas libertarias era categorizado de igual manera que la ayuda a campañas de derechos humanos. En efecto, algunos grupos ofrecían apoyo a personas que podían ser calificadas como subversivas, pero la inclusión de Atlas en tales listas ejemplificaba el grado de control gubernamental existente en la era pre-Erdogan. Y los problemas continuaron: ocho miembros de la Corte Constitucional Turca demandaron a Mustafa Erdogan y a la publicación de ALT después de que escribiera que la decisión de la Corte de abolir el Partido del Bienestar y la Virtud (antigua organización política de R.T. Erdogan) fue influenciada por los militares.

Pese a que ALT es independiente de movimientos y partidos políticos, hacia el final del primer año de Erdogan como primer ministro, su partido AKP consultó a ALT para que organizara un simposio de importancia. Asistí a cientos de eventos, pero este continúa siendo el más memorable. El programa tuvo lugar en enero de 2004, y se tituló ‘Conservadurismo y Democracia’. Contó con más de treinta conferencistas, incluyendo a numerosas luminarias del liberalismo clásico provenientes de los Estados Unidos y el Reino Unido. Recep Tayyip Erdogan hizo  el discurso de apertura, siendo presidente del partido y primer ministro. Erdogan se quedó allí durante toda la mañana, escuchando los discursos sobre liberalismo clásico. La mayoría de los miembros de su gobierno asistieron a las dos jornadas que duró la conferencia. Asistieron más de mil personas. Otro recuerdo vivo en mi memoria fue que de los 24 conferencistas locales, en su mayoría profesores, solamente uno de ellos culpó al mundo por los problemas turcos. El resto de los otros participantes culpó a fuerzas y a las ideologías internas. La mayoría habló en favor del libre-mercado y las instituciones de la sociedad libre.

Es difícil para los observadores occidentales imaginar lo que era asumir el poder en un país que había sido gobernado ochenta años por el kemalismo. El Premio Nobel Mario Vargas Llosa acuñó el término ‘dictadura perfecta’ para describir al sistema de partido único que regenteó a México durante 71 años. Idéntico término podría emplearse para describir al kemalismo. Confrontar a estructuras oficiales y no oficiales de poder atrincheradas no es fácil. Pocos observadores se muestran en desacuerdo con que, amén de las estructuras gubernamentales, existía en este país un ‘Estado subterráneo‘ manejado por fuerzas ocultas con intereses especiales, que incluía a sectores importantes de los militares y del poder judicial. El enjuiciamiento de Yayla en 2006 por ‘faltarle el respeto’ a la memoria de Kemal Ataturk seguramente provino de ese Estado subterráneo. El “crimen” de Yayla fue emplear el término ‘el hombre‘, para referirse a Ataturk, en un intento para demostrar que éste no era Dios y que había progreso previo al kemalismo.

Es importante apuntar que las estructuras de este Estado subterráneo están siendo desafiadas por el gobierno de Erdogan que, desde 2011, ha acumulado poder suficiente como para debilitarlos. Erdogan bloqueó parte del poder militar y luego enfrentó al sistema de justicia. Cuando uno empieza con jueces corruptos y parciales, no es sencillo para el poder ejecutivo atacar al problema sin ser acusado de violar la separación de poderes. La rama judicial de Turquía acusaba problemas similares a los exhibidos por la justicia en países que antes fueron socialistas. Los defensores liberales de Erdogan creen que muchos en Occidente no ven -o no desean ver- la fortaleza recurrente de ese estado subterráneo, el ‘Estado dentro del Estado’Conforme actúa tras bambalinas, puede influenciar a los jueces, la policía, el mundo corporativo, y las ONGs. Puede incluso elegir con qué servicio de inteligencia extranjero colaborar.

Creando un poder con capacidad de contrapeso que pueda derrotar las fuerzas oscuras del pasado, Erdogan podría estar creando sus propias estructuras paralelas (y ocultas). Los otrora perseguidos pueden convertirse en perseguidores. Pero muchos en el terreno del liberalismo clásico, como Ozlem Caglar-Yilmaz -coordinadora general en ALT- son optimistas. Ella es consciente de los peligros, pero se muestra feliz con las actuales tendencias y prevé que ‘existen cambios históricos, y que el establishment burocrático de noventa años, envuelto en delitos y violaciones de todas las libertades básicas, está siendo desafiado por primera vez’. Caglar-Yilmaz está convencida que la alianza entre los grupos afectados por la debilidad del ‘Estado subterráneo’, como ser el Movimiento Gülen, junto con otros lobbies anti-Erdogan alrededor del mundo, crean una imagen distorsionada de los eventos en Turquía’.

 

Traducción al español: Matías E. Ruiz | Artículo original en inglés, en http://www.forbes.com/sites/alejandrochafuen/2014/08/13/a-new-era-in-turkey-did-they-just-vote-for-a-new-democratic-dictator/

 

Alejandro A. Chafuén es Dr. En Economía por el International College de California. Licenciado en Economía, (UCA), es miembro del comité de consejeros para The Center for Vision & Values, fideicomisario del Grove City College, y presidente de la Atlas Economic Research Foundation. Se ha desempeñado como fideicomisario del Fraser Institute desde 1991. Fue profesor de ESEADE.

A New Era In Turkey: Did They Just Vote For A New “Democratic Dictator”?

Por Alejandro A. Chafuén. Publicado el 13/8/14 en: http://www.forbes.com/sites/alejandrochafuen/2014/08/13/a-new-era-in-turkey-did-they-just-vote-for-a-new-democratic-dictator/

 

 

Many Western observers are making ominous predictions about the future of Turkey under the re-empowered leader Recep Tayyip Erdogan. This past Sunday, Erdogan won the presidential election. HisJustice and Development AK Party has been in power since 2002 and there are fears that he will become increasingly authoritarian.

Turkey is increasingly becoming relevant on the world stage. Its economy has grown to become the largest in the region, three times that of Egypt. The combined GDP of Egypt, Israel, Iraq and Syria is still smaller than Turkey’s. It shares borders with several countries confronting major challenges: Iran, Georgia, Iraq and Syria. Its geopolitical importance is immense.

As a strong believer in Lord Acton’s maxim that “power tends to corrupt and absolute power tends to corrupt absolutely,” I share the concerns that after more than 11 years of Erdogan serving as prime minister and now as president, the danger of “democratic” authoritarianism exists. But when I look at the longer history of Turkey, and what I have learned since I began following the country, I have reasons for some educated hope.

My optimism is based in the phenomenon of the evolution of think tanks and ideas during these last two decades. In his book “Islam without Extremes,” Turkish writer Mustafa Akyol includes a chapter on “The Turkish March to Islamic Liberalism.” In it he writes, “Classical liberalism, an idea so popular in the late Ottoman Empire but denounced by the Kemalist Republic, was rediscovered in the late 1980s, thanks to the reforms of Özal and the efforts of new organizations such as the Ankara-based Association for Liberal Thinking (ALT). Books and academic works addressing liberal philosophy, extremely rare before the 1980s, became ubiquitous.” The Kemalist rule was a combination of statist, nationalist, and secularist policies under one-party rule. During his tenure as prime minister and president (1983- 1993), Turgut Özal implemented several market-oriented policies. It was towards the end of his tenure when ALT began, first as an association and then formally incorporated in 1994.

I met ALT’s co-founder, Dr. Atilla Yayla, in 1992.  He was a political scientist teaching in Ankara. That year Yayla attended the Mont Pelerin Societymeeting in Vancouver. He made outstanding connections with free market Nobel Laureates and think tank leaders. His efforts to promote the principles of the free society in Turkey were so important that he received sponsorship to attend numerous pro-liberty events around the world. He used these meetings productively scouting for speakers, research topics, and books to translate. Some years later, ALT’s co-founder, Mustafa Erdogan (no relationship with President Erdogan), completed a fellowship at the Atlas Economic Research Foundation. Several others from ALT followed the same path and began visiting free-market think tanks across the globe. ALT continued to publish numerous books promoting political, economic, and civil freedoms. ALT has won many awards and in the most recent Go To Think Tank Index it was listed among the top in four different categories.

Supporting liberal principles was not easy. Even making donations to ALT was complicated. As late as 1999, Yayla would write that to send them donations by check or wire transfer would entail “the involvement of the Interior Ministry, Foreign Affairs Ministry, the Local Governor, the Local Security Forces, and the National Security Forces.” The safest way to give support was for the foreign donor to pay for the cost of the programs directly. During those years a magazine controlled by the military listed Atlas as supporting subversive groups. Providing grants to promote liberal economics was lumped with other human rights campaigns. True, some groups were advocating for people who could be classified as subversive, but including classical liberal donors such as Atlas in that list exemplifies the degree of government control existing in the pre-Erdogan era. Troubles continued: Eight members of the Turkish Constitutional Court sued Mustafa Erdogan and ALT’s Journal after he wrote that the court’s decision to abolish the Welfare and Virtue Party (Tayyip Erdogan’s previous party) was influenced by the military.

Although ALT is independent from political parties or movements, less than one year after Erdogan became prime minister, his AK Party asked ALT to organize a major symposium. I have attended hundreds of events, but this one remains the most memorable. The program took place in January 2004, and focused on “Conservatism and Democracy.” It had over 30 speakers including several classical liberal luminaries from the U.S. and the UK. Recep Tayyip Erdogan gave the opening remarks, he was president of the party and prime minister. Erdogan stayed the entire morning listening to classical liberal speeches. Most members of his government attended the full two-day conference. More than 1,000 were in attendance. Another thing vivid in my memory was that of the two dozen local speakers, mostly professors, only one blamed the outside world for Turkish woes. All of the other speakers blamed local forces and ideas. Most spoke in favor of free markets and the free society.

It is difficult for Western observers to imagine what it was like to assume power in a country that had been ruled for 80 years by Kemalism. Nobel Laureate Mario Vargas Llosa used the term “perfect dictatorship” to describe the one-party dominance that ruled Mexico for 71 years. The same term could be used to describe Kemalism. Breaking such entrenched official and unofficial structures of power is not easy. Few observers disagree that apart from the official government structures, there was a “Deep State,” the obscure hidden forces of special interests, which included major sectors of the military and a controlled judiciary. Yayla’s conviction in 2006 for “being disrespectful” to Kemal Ataturk surely seemed like it came from the “Deep State.” He used the term “the man” when referring to Ataturk in an effort to show that he was not God and that there was progress before Kemalism.

It’s important to note that the structures of this “Deep State” are being challenged by Erdogan’s government which, since 2011, has achieved enough power to weaken them. Erdogan tackled the military and then confronted the judiciary. When one starts with partial courts, it is not easy for the executive power to tackle the problem without itself being accused of violating the separation of powers. Turkey’s judiciary had similar problems of the judicial systems in former socialist countries. Liberal defenders of Erdogan believe that most in the West do not see, or do not want to see, the continued strength of a “state within the state.” As it acts behind the scenes, it can influence the judiciary, the police, the corporate world, and NGOs. It can also choose with which foreign intelligence services to collaborate.

By creating a counterbalancing power to defeat these forces, Erdogan might be creating his own hidden or parallel structures. The persecuted can become the persecutors. But many in the classical liberal camp, like Ozlem Caglar-Yilmaz, general coordinator of ALT, are optimistic. She is aware of the dangers, but is happy with the trends and sees that “there are historical changes and the 90-year-old bureaucratic establishment involved in crimes, violations of all basic freedoms are being challenged for the first time.” She argues that the alliance of the groups affected by the weakening of the “Deep State,” such as “the Gülen movement, along with the anti-Erdogan lobbies around the world, create a perverted image of the events in Turkey.”

As Jesse Colombo wrote in Forbes, since the AK Party became the dominant force in 2002, Turkey’s GDP nearly quadrupled. Bican Sahin, the former chairman of ALT who is starting a new research center, argues that such economic success has been the key to the AK Party and Erdogan’s electoral success. Yet this rapid growth rate seems unsustainable and Erdogan will face opposition and scrutiny from friends and foes. Mustafa Akyol, who voted for Erdogan in the past, is concerned that the AK Party is becoming too strong and beginning to operate as the previous secular quasi-totalitarian regime. On the other hand, Yayla, Caglar-Yilmaz, and many at ALT consider the new era as providing a more convenient political basis to pursue reforms that expand freedoms. I do not know of any country with a sizable Muslim population where the principles of a liberal society are discussed with such respect and depth as they are in Turkey. By keeping a watchful eye on the direction of government and any potential abuse, and continuing to educate for liberty, Turkish freedom champions can help not only their country but their entire region and culture.

 

Alejandro A. Chafuén es Dr. En Economía por el International College de California. Licenciado en Economía, (UCA), es miembro del comité de consejeros para The Center for Vision & Values, fideicomisario del Grove City College, y presidente de la Atlas Economic Research Foundation. Se ha desempeñado como fideicomisario del Fraser Institute desde 1991. Fue profesor de ESEADE.