SOBRE NUEVAS ESCUELAS AUSTRÍACAS DE ECONOMÍA Y OTRAS YERBAS

Por Gabriel J. Zanotti. Publicado el 6/11/16 en: http://gzanotti.blogspot.com.ar/2016/11/sobre-nuevas-escuelas-austriacas-de.html

 

Ultimamente están circulando libros, artículos, videos y grupos en Facebook donde se acusa a Mises de “graves” errores, con la velada o no tan velada acusación de quienes no estamos de acuerdo con ello somos dogmáticos, carecemos de espíritu crítico, y sólo somos repetidores, y no renovadores, como ellos, que sí piensan, mientras que los demás sólo sabemos repetir de memoria La Acción Humana cual nuevas sagradas escrituras.

Creo que todo ello es muy injusto.

Siempre hubo diferencias entre los partidarios de la Escuela Austríaca. Pero hablar de una “nueva” EA es lo que me sorprende. Puede ser, es un mundo abierto, pero permítanme dar un ejemplo de lo que no me termina de cerrar.

Yo no puedo pretender ser un innovador en los temas estrictamente económicos de la EA. Excede mi campo y mis posibilidades. Tengo opiniones, sugerencias, nada más. No puedo pretender nada más.

Mi campo es la epistemología. Y allí, por supuesto que tengo “diferencias” con Rothbard, Mises o Hayek. Si yo hubiera tenido otra actitud, en este momento habría hartado a todo el mundo con mi “nueva” EA en epistemología. Habría denunciado los “graves” errores epistemológicos de Mises y hubiera armado mi “nueva” propuesta. Why not? Todos saben que mis fundamentos de la praxeología no son los mismos que los de Mises, y que mi método de la economía se aleja de él al haber incorporado elementos de Santo Tomás, de Machlup, de Popper, de Gadamer. Pero jamás se me pasó por la cabeza que haya que “denunciar”, cual profeta de no sé qué antiguo testamento, a los “graves” errores epistemológicos de Mises. Yo me considero dentro de la EA. Suscribo sus grandes líneas: la teoría subjetiva, las consecuencias no intentadas, el mercado como proceso, etc. Dentro de ello, he propuesto, sí, algunas cosas en epistemología, sin pretender fundar nada nuevo, sino opinar en mi campo formando parte de un paradigma viviente, corregible, renovable, pero paradigma al fin. Que es más amplio de lo que se supone, y cuya historia demuestra más diversidad de lo que cualquiera a primera vista pueda suponer. Creo que los “nuevos” no advierten qué es  la diversidad “dentro” de un programa de investigación que, si alguna vez cambia verdaderamente en algo “nuevo” eso será muy retrospectivo desde un punto de vista histórico, una visión retrospectiva que nadie, en este momento, puede pretender tener.

Y me produce curiosidad lo de “grave”. En un programa de investigación progresivo, ¿qué es lo “grave” desde el punto de vista de las diferencias que sus integrantes puedan tener? Grave es Hitler, grave es Stalin, grave es Kim Jong-i, grave es ISIS, grave es la Reserva Federal.

 

Por lo tanto, gente, calma. Sólo dentro de muuuuuuuuuuuucho tiempo sabremos qué fue lo verdaderamente nuevo. Mientras tanto, como dijo un gran santo, el bien no hace ruido y el ruido no hace bien.

 

Gabriel J. Zanotti es Profesor y Licenciado en Filosofía por la Universidad del Norte Santo Tomás de Aquino (UNSTA), Doctor en Filosofía, Universidad Católica Argentina (UCA). Es Profesor titular, de Epistemología de la Comunicación Social en la Facultad de Comunicación de la Universidad Austral. Profesor de la Escuela de Post-grado de la Facultad de Comunicación de la Universidad Austral. Profesor co-titular del seminario de epistemología en el doctorado en Administración del CEMA. Director Académico del Instituto Acton Argentina. Profesor visitante de la Universidad Francisco Marroquín de Guatemala. Fue profesor Titular de Metodología de las Ciencias Sociales en el Master en Economía y Ciencias Políticas de ESEADE, y miembro de su departamento de investigación.

Migraciones: curiosamente países latinoamericanos con más emigrantes, más rechazan a inmigrantes

Por Martín Krause. Publicada el 15/7/16 en: https://puntodevistaeconomico.wordpress.com/2016/07/15/migraciones-curiosamente-paises-latinoamericanos-con-mas-emigrantes-mas-rechazan-a-inmigrantes/

 

Como parte del Índice de Calidad Institucional 2016, que prepare con la Fundación Libertad y Progreso, presentamos un informe sobre un tema de suma actualidad mundial: las migraciones. Una breve consideración primero y luego una evaluación de los temas que se debaten:

Refugees

Tal no sea necesario agregar ya más datos  a los de posts anteriores. Los ya presentados reflejan algo obvio, un “vuelo hacia la calidad” en materia migratoria, tomando la frase utilizada en los mercados de capitales cuando la incertidumbre genera una búsqueda de seguridad. No es extrañar que quienes huyen de la violencia impuesta por ISIS se dirijan hacia Europa, no hacia África; de la misma forma que quienes buscan mejores oportunidades de trabajo en Centroamérica se dirijan hacia el norte, no hacia el sur.

Este proceso, sin embargo, no ha dejado de desatar todo tipo de polémicas e intensas discusiones. Los temas son muy variados y, como en tantas otras cuestiones, se presentan argumentos relacionados con los costos y beneficios de los cambios migratorios u otros basados en el respeto o la violación de determinados derechos fundamentales (por ejemplo, Clemens, 2011, para los primeros; Huemer, 2010, para los segundos). Vamos a intentar tratarlos en conjunto. Un informe de la International Organization for Migration (Esipova et al, 2015) en base a una encuesta realizada por Gallup muestra que en todas las regiones del planeta, con excepción de Europa, la gente ve la inmigración con ojos favorables y preferirían que los actuales niveles de inmigración se mantengan o incluso aumente. En Europa la situación es diferente ya que hay una mayoría a favor de reducirla, aunque con diferencias entre los ciudadanos de los países del norte europeo, que preferirían un aumento de la inmigración y los de sur que se manifiestan en favor de su reducción, (p. 1).

A nivel global, quienes preferirían niveles iguales (22%) o mayores (21%) de inmigración superan a quienes prefieren uno menor (34%), pero en Europa la mayoría (52%)  desea un nivel menor. “En siete de los 10 principales países destinatarios de migrantes (Estados Unidos, Canadá, Australia, Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudita, Alemania y Francia) una mayoría sostuvo que la inmigración debía aumentar o mantenerse, mientras que más de la mitad de los encuestados en los otros tres (Federación Rusa, Reino Unido y España) opinaron que los niveles inmigratorios deberían reducirse (Esipova et al, 2015, p. 2).

En cuanto a los países latinoamericanos se observa una diferencia entre los de Centro América y los de Sudamérica. Hay mayorías en Costa Rica (59%), El Salvador (59%) y México (54%) que prefieren niveles menores; sólo en Honduras se igualan quienes quieren más y quienes quieren menos (44%). Resulta de alguna forma paradójica esta visión en países que son el origen de gran parte de los inmigrantes hacia Estados Unidos, Canadá o Europa. En Sudamérica, por el contrario, con excepción de Ecuador y Bolivia (el 62% y el 51% prefieren menos) los encuestados prefieren iguales o mayores niveles. En Brasil un 36% prefieren mantener el nivel y un 20% aumentarlo, pero ya hemos visto antes que de todas formas el volumen de inmigración a este país es muy bajo. En América del Norte, las mayorías favorecen niveles iguales (Estados Unidos 33%; Canadá 45%) o superiores (Estados Unidos 23%; Canadá 22%); (Esipova et al, 2015, p. 9).

 

Martín Krause es Dr. en Administración, fué Rector y docente de ESEADE y dirigió el Centro de Investigaciones de Instituciones y Mercados (Ciima-Eseade).

Prospects And Challenges For The U.S. Economy In 2016

Por Alejandro Chafuen: Publicado el 1/1/16 en: http://www.forbes.com/sites/alejandrochafuen/2016/01/01/prospects-and-challenges-for-the-u-s-economy-in-2016/1/

 

Unemployment continues to fall, inflation is in check, interest rates remain near historical lows, the governments of major U.S. partners have no intention to engage in trade wars, and the price of oil and energy continues to fall. There are no major storms in the forecast for the U.S. economy.  Nevertheless, very few economists, if any, are forecasting a growth rate of more than 3% for next year. What is holding back the U.S. economy?

Three factors conspire against growth: the uncertainties about which road will the U.S. economy will take after the next presidential election; the continued high cost of the regulatory state and all its effects, from corruption to arbitrariness; and the lackluster performance of most major western economies.

Forbes_Chafuen for 2016

The stock market indices are close to their all-time high, almost at the same level as the end of last year. They have recovered nicely since their low in September. Unemployment stands now at 5%, lower than last year’s 5.8%. That means 1 million fewer people are unemployed, but this figure does not reflect the fact that 2 million more people have left the labor force since last year, so in terms of the percentage of workers in the labor force we are back to the late 1970s. In addition, almost half of the increase in the newly employed (470,000) were in the health care sector. I doubt that it is because “Obamacare” is less costly — just the opposite, it is more expensive and cumbersome. It imposes heavy costs on employers who want to hire more than 50 employees or offer more than 30 hours of work to those who are working less than part-time.

In the monetary arena, I forecasted last year that, as a way of precaution, the Federal Reserve was likely to begin introducing higher rates early in the year. My timing was wrong; the Fed waited until December. By announcing that it will increase the federal funds rate gradually, and modestly, a quarter point each time, it has already led the market to anticipate and factor that move.

In my Jan. 1, 2015, piece, I wrote that “with monetary easing in Europe and more prudence in the Fed, the U.S. dollar could likely strengthen another 10 percent against the Euro.” That is what happened on a year-to-year basis. There is still room for the dollar to strengthen another 5% against the Euro in 2016. Borrowing in Euros and investing in U.S. assets might still be a good strategy for 2016. Currency “wars,” with China trying to increase the role of the renminbi, will continue, but the impact will not be dramatic—at least not for the next couple of years.

With government debt passing $18 trillion, Obama keeps beating his record of increasing federal borrowing more than any other president in U.S. history. During his tenure, government debt increased by $8 trillion, and there is still more time to go. Yet, as interest rates will continue to be extremely low, the costs will not be felt this year.

Storms continue to cloud the future on the national security front. This is an area that should not be neglected. Both the reality and the perception of security threats have huge implications for the economy. A free economy is nothing but the free movement of goods, money, and labor. Those same freedoms can be exploited by those who want to cause harm, and those abuses can be used as excuses for those who want to promote protectionism and restrict the entry of competitors.

In 2014, we had the Russian intervention in Ukraine and the rise of the Islamic State, ISIS. In 2015, we saw new tensions with Russia in Syria, and with China in the South Seas. Apart from a successful catastrophic attack in the homeland, confrontations with Russia or China can have a much greater impact in the economy of the United States than all other security threats. Central and Eastern European countries are devising their own way to counter Russia. U.S. diplomats will work to prevent major issues with China, so I expect a stable “uneasiness” on both fronts, but no major confrontation.

In addition to terrorist violence in the Middle East, the acts of violence of Boko Haram in Nigeria and neighboring countries, Cameroon, Niger, and Chad, continue to be a grave threat to that region. The role of the United States is that of helping the local governments contain and defeat them. Given the little economic relevance of those countries for the U.S. economy, their threat does not enter into the economic debate. More problematic were the Paris attacks, the numerous terrorist events in Turkey, and the recent San Bernardino attack. Libertarian economists might point out that, statistically, they are not very significant, but the attacks have huge cultural and social impacts and can marginalize efforts to promote more restraint in U.S. foreign interventions. With little willingness to send large amounts of U.S. troops abroad, and with defense spending at manageable levels, the growth or decline of the U.S. economy will not depend on this sector.

The forecasts on the price of oil continue to underestimate supply and overestimate its price. Except for some of the oil-producing states, this will be a boon for the economy. If you own oil stocks, enjoy the high dividends but do not expect much growth. The positive impact of cheap oil and gas will be mitigated, however, by an intrusive regulatory state, and by the uncertainties created by the political battles over health care and immigration that will continue during 2016. Do not expect much change during these next 12 months. The recent budget deal can serve as an indicator that the Republicans will avoid major battles in Congress. The national debate will continue, but in the presidential campaigns, as usual, real action will be reserved for the future.

World trade has stalled at 2008 levels, and it has even gone down this last year. Free or freer trade is a great engine for healthy economic growth, and despite some protectionist voices, I do not expect trade wars — but neither do I anticipate much advance. Last year, I stated that “President Obama’s search for a positive legacy in the international arena might still lead him to turn his back on his more ideological base and push to approve TPP and TTIP.” After the approval last October of the Trans-Pacific-Partnership (TPP), the next challenge is the Transatlantic Trade and Investment Partnership (TTIP) with Europe. I believe that even in this polarized pre-electoral political environment, it will be easier to achieve consensus in the United States than in Europe for its passage. But, because of opposition across the Atlantic, it is doubtful that the agreement will be signed before the end of Obama’s term.

The 2016 U.S. economy can’t expect much push from its neighbors. Mexico and Canada, which together represent 30% of total U.S. trade and one third of U.S. exports, will continue to grow at modest rates. Mexico’s GDP will likely increase by 3.6%, one percentage point more than this past year. Canada, on the other hand, will likely grow at a more modest rate, just above 2%. Europe, another major trade partner, survived the Greek and other radical populist crises, but, on average, will grow less than the United States; I anticipate the same with Japan.

Respect for the rule of law in the United States has been declining, and, unfortunately, respect for private property continues to go down in the world. In the Fraser Institute index, the U.S. score in this front went slightly down (from 7.02 to 6.97), but it is way down from the year 2000, when it stood at 9.23. The United States is now 29th in the world. In the Heritage Foundation index, respect for property rights in the United States went down from 4th place in 2009 to 20th today, same as last year. In the rule of law index of the World Justice Project, (which ranks 102 countries), the United States is again in 19th place. Of the top 10 economies, four countries—Germany, the United Kingdom, Japan, and France—have better rule of law scores than the United States. Nevertheless, given the size and opportunities in its economy, the United States will remain as an attractive destination for foreign investment in 2016.

 

Alejandro A. Chafuén es Dr. En Economía por el International College de California. Licenciado en Economía, (UCA), es miembro del comité de consejeros para The Center for Vision & Values, fideicomisario del Grove City College, y presidente de la Atlas Economic Research Foundation. Se ha desempeñado como fideicomisario del Fraser Institute desde 1991. Fue profesor de ESEADE.

África mía

Por Alejandro A. Tagliavini. Publicado 3/12/15 en: http://opinion.infobae.com/alejandro-tagliavini/2015/12/03/africa-mia/

 

Para definir al gobierno moderno —el Estado— diríamos que es el monopolio de la violencia: condición necesaria y suficiente. Para empezar, sin el poder policial para forzar impuestos no subsistiría, a menos que compita en el mercado ofreciendo productos que la gente utilice y se convierta así en empresa privada. El estatismo sería el abuso de este monopolio de la violencia y su variante, el populismo, una exagerada diatriba demagógica.

Ahora, es imposible, de toda imposibilidad, que la violencia no destruya y desordene porque “se opone a lo voluntario y a lo natural, que vienen de un principio intrínseco, y lo violento emana de principio extrínseco”, dice Santo Tomás de Aquino (S. Th., I-II, q. 6, a. 5). Étienne Gilson asegura: “Lo natural y lo violento se excluyen recíprocamente” (El tomismo, segunda parte, capítulo VIII). Y “no hay violencia desde el momento que la causa es interior y que está en los seres mismos que obran”, indica Aristóteles (La Gran Moral, I, XIII).

La naturaleza tiene un orden interno para la vida —el Sol sale a la misma hora, los árboles crecen y dan oxígeno que respiran los animales—, así, si no lo violentamos, el mundo progresará. No es ideología o discurso, sino respetar en los hechos a la naturaleza. Por caso, algunos creen que Mauricio Macri, el electo presidente argentino, tiene un discurso no demagógico y que ha terminado el populismo, pero sus políticas de coacción estatal son casi las mismas.

Y, por cierto, la historia oficial —panegírico de la violencia— se encarga de lavar los cerebros, como cuando enseña que algún general es padre de la patria, cuando países progresistas como Australia han demostrado que las guerras de la independencia son innecesarias.

El origen de la violencia es el miedo. Una persona vencida por el miedo reacciona violentamente para defenderse y acaba perjudicándose. Como la guerra contra al terrorismo, que alimenta un monstruo —el ISIS—, o la guerra contra el narcotráfico, que ha creado al narcodelincuente, o el miedo al desamparo que da lugar al Estado de bienestar, que, irónicamente, crea pobreza, ya que se solventa con impuestos que se derivan vía baja de salarios o aumento de precios.

El papa Francisco no se deja vencer por el miedo en su tarea de evitar situaciones de violencia. Contra la opinión de los expertos en seguridad, volando a Nairobi, Kenia, en el primer viaje de su vida a África, dijo que la única preocupación respecto a la seguridad “son los mosquitos”. E insistió: “Usen el spray para los mosquitos”. Le indicó al piloto que lo llevaba: “Tiene que aterrizar en Centroáfrica o déjeme un paracaídas”.

Por la guerra, el 20% de la población centroafricana ha huido y, cuando Obama anduvo por tierras africanas menos peligrosas, se pidió a la gente no salir a las calles. El Estado moderno es el miedo, que trae violencia, liberticida. “Si transformo lo negativo en positivo, soy un ganador. ¿Están dispuestos a transformar el odio en amor y la guerra en paz?”, preguntó el Papa, que habló ante multitudes que tuvieron la libertad de acudir a verlo.

Como escribió José Manuel Vidal: “Sobre todo con su presencia, el Papa atrevido, pacificador y valiente pone las bases de una nueva era […] Porque, como dijo, ‘no hay futuro sin paz’”. El Estado moderno —violento— no es el salvador, es el pecador. Y los héroes no son homicidas armados, sino valientes que no llaman a la violencia.

 

Alejandro A. Tagliavini es ingeniero graduado de la Universidad de Buenos Aires. Es Miembro del Consejo Asesor del Center on Global Prosperity, de Oakland, California y fue miembro del Departamento de Política Económica de ESEADE.

ATAQUES TERRORISTAS EN PARÍS

Por Alberto Benegas Lynch (h)

 

Como es de público conocimiento se produjeron siete nuevos actos simultáneos de cobardía asesina en territorio francés. Horror, espanto y vergüenza son los adjetivos para el caso. El idioma queda corto para calificar a las bazofias humanas responsables de tamaña maldad. Puede aceptarse la calificación de insania y locura como una metáfora inocente pero no en sentido literal, del mismo modo que no puede hacerse con asesinos seriales como Hitler puesto que, entre otras cosas,  esos calificativos implican la ininputabilidad.

 

Hubo un video de ISIS (respondiendo a las siglas en inglés de estos facinerosos) donde un sujeto rodeado por encapuchados se atribuye los hechos espeluznantes de marras al efecto de poner de manifiesto que fueron perpetrados con cálculo en detalle, anticipación y alevosía. Esta banda es en cierto sentido un desprendimiento de Al-Quaeda ya que su líder -Abu Bakr al Baghadi- fue el jefe de esta última organización en Irak. Aunque según información belga, quien comandó esta catástrofe fue Abdelhaim Abaaoud desde Siria. Los asesinos-suicidas tenían pasaportes egipcios, franceses y sirio, en este último caso había entrado al país como refugiado.

 

Según aparece, se trató de tres comandos que perpetraron estos asaltos en siete lugares distintos que dejaron 129 muertos y 352 heridos, muchos de los cuales de gravedad. Hasta el momento de escribir estas líneas se han llevado a cabo 170 operativos por parte de la policía local.

 

Las primeras condolencias y condenas del extranjero fueron de los gobiernos de España, Alemania, Inglaterra, Estados Unidos, Uruguay, Colombia y Chile. En Francia hubieron numerosos homenajes, especialmente en la Plaza de la República y en universidades y centros varios donde las plegarias, las velas y las flores junto con otras manifestaciones de dolor y duelo, país en el que se decretó el “estado de emergencia” lo cual no ocurría desde la guerra con Argelia.

 

Fue muy emotivo el traslado de un piano a las puertas del teatro donde ocurrieron una de las masacres, oportunidad en la que se ejecutó la conocida “Imagine” de John Lennon, canción que más en este contexto arrancó lágrimas hasta al más insensible.

 

En la Universidad de California en Long Beach hubo un muy emotivo homenaje organizado por la presidente de esa casa de estudios -Jane Close Conely- a raíz del asesinato de una de sus estudiantes, Nohemí Gonzalez, que participaba de un programa de intercambio estudiantil en París.

 

Creo que lo peor que puede hacerse es vincular a estos energúmenos con una religión. Como he apuntado en otra oportunidad en este mismo medio, Guy Sorman y Gary Becker han dicho que el Corán es el libro de los hombres de negocios debido al respeto que muestra por los contratos y la propiedad. Allí se señala que el que mata a un hombre ha matado a la humanidad (5:23) y el jihad es “la guerra interior contra el pecado”.

 

Como también he puesto de manifiesto con anterioridad, los musulmanes en su paso de ocho siglos por España contribuyeron grandemente a la medicina, la economía, el derecho, la geometría, la música, la arquitectura y, sobre todo, demostraron gran tolerancia con los judíos y cristianos. Su traducción de textos aristotélicos ha promovido valores centrales de la civilización y sus sistemas educativos constituyeron un ejemplo de apertura y competencia.

 

Sin duda que las fatales vinculaciones del poder con la religión son una grave amenaza a la libertad y a la tolerancia. Es por ello que los Padres Fundadores en Estados Unidos establecieron la “doctrina de la muralla” para marcar la indispensable separación de las dos esferas mencionadas.

 

De más está decir que lo dicho no desconoce los fanatismos de quienes usan la religión para cometer todo tipo de barrabasadas inaceptables. Eso ocurrió durante la Inquisición del cristianismo por la que Juan Pablo II pidió perdón junto a las Cruzadas, los abusos en la conquista de América y el antisemitismo en el contexto de promover el ecumenismo. Las llamadas “guerras santas” han sido criminales, a través de la historia: en nombre de Dios, la misericordia y el amor se ha masacrado, torturado y amputado y sería muy injusto e inapropiado calificar esto como “terrorismo cristiano”. Del mismo modo es del todo desacertado hablar de “terrorismo islámico”. No le hagamos el favor a los responsables de los espantos como el sucedido ahora en Francia de vincularlos a la religión con lo que la mecha del fanatismo religioso se traduce en incendios imparables y desata conductas inadmisibles para cualquier mente civilizada. Todas las concelebraciones y reuniones oficiales entre judíos, cristianos y musulmanes nos recuerdan con enorme gratitud el sello profundo del ecumenismo de Juan Pablo II.

 

José Levy, corresponsal en Medio Oriente de CNN, al día siguiente del horror, consignó las muchas manifestaciones enfáticas de repudio por parte de numerosos musulmanes indignados porque se usa su religión y el Corán para cometer actos criminales (hay diez millones de musulmanes radicados en Francia). Destacó también con gran solvencia la interpretación espiritual del antes mencionado jihad.

 

Sin duda que hay pasajes confusos, contradictorios y a veces alarmantes en el Corán del mismo modo que los hay en la Biblia,  que las diversas hermenéuticas los pretenden resolver de modo diferente según las correspondientes tradiciones de pensamiento. La religión como el amor son temas privados que no deben ser politizados y, por supuesto, no puede aceptarse bajo ningún concepto lesionar derechos bajo el ropaje de la lucha contra “los no creyentes”, los “herejes” o los “infieles”.

 

Estos ataques terroristas lamentablemente sirven como un camino expedito para que se cercenen las libertades individuales en nombre de la seguridad, es decir, se tiende a establecer un estado orwelliano para protejerse del Gran Hermano terrorista. Es como ha escrito Benjamin Franklin: “aquellos que renuncian a libertades esenciales para obtener seguridad temporaria, no merecen ni la libertad ni la seguridad”.

 

En un plano muy distinto es pertinente recordar tres reflexiones atinadas en relación con este tema de los ataques a mansalva de los terroristas que proceden de modo que, como decimos, es inaceptable desde cualquier punto de vista de una persona decente y razonable.

 

En primer lugar, la declaración del general Washington en cuanto a que “mi ardiente deseo es, y siempre ha sido, cumplir estrictamente con todos nuestros compromisos en el exterior y en lo doméstico, pero mantener a Estados Unidos fuera de toda conexión política con otros países”. En segundo lugar y en  esta misma línea argumental, John Quincy Adams escribió que “América [del Norte] no va al extranjero en busca de monstruos para destruir. Desea la libertad y la independencia de todos. Es el campeón solamente de las suyas […] Alistándose bajo otras banderas podrá ser la directriz del mundo pero ya no será más la directriz de su propio espíritu”. Por último, es de interés tener presente lo manifestado por Ron Paul, el tres veces candidato a la presidencia de Estados Unidos, en el sentido de preguntarse como hubiera reaccionado el pueblo y el gobierno estadounidense si desde el mundo árabe se estuviera bombardeando, por ejemplo, California, Texas o New York, lo cual ilustra Paul con la patraña monstruosa tejida junto a sus alidados de la “invasión preventiva” en Irak.

 

Al debatir este tema con colegas economistas en una reunión del fin de semana próximo pasado en que ocurrieron los hechos bochornosos que comentamos, salió a relucir el interrogante de cómo debiera proceder un gobierno cuando en otra jurisdicción nacional se expropian propiedades de sus ciudadanos. Mi respuesta fue que entre privados debe recurrirse a la justicia del país en cuestión y si no puede resolverse por esa vía queda en pie el riesgo que asume el interesado al invertir en otro lugar pero nunca se justifica la intervención militar a menos que se trate de una agresión también militar en territorio ajeno. (Si no son ejércitos regulares es pertinente la operación comando)

 

En resumen, todos los procedimientos adecuados son permisibles para prevenir y castigar a los asesinos terroristas cualquiera sea su signo o denominación, pero debe tenerse en cuenta, por un lado, el peligro y la injusticia de vincularlos con religiones y, por otro, no perder de vista que el eje central de la sociedad civilizada consiste en el respeto recíproco de las autonomías y los consiguientes derechos individuales. Es necesario también tener muy presente que el combate a los terroristas nunca debe llevarse a cabo con los procedimientos de los criminales terroristas, de lo contrario se puede ganar en el terreno militar pero indefectiblemente se pierde en el terreno moral que es el relevante. Ya bastantes ejemplos hemos visto de esto último.

 

Alberto Benegas Lynch (h) es Dr. en Economía y Dr. en Ciencias de Dirección. Académico de la Academia Nacional de Ciencias Económicas, fue profesor y primer rector de ESEADE durante 23 años y luego de su renuncia fue distinguido por las nuevas autoridades Profesor Emérito y Doctor Honoris Causa.

The GOP Debate: What Candidates Showed The Most Wisdom On World Affairs?

Por Alejandro Chafuen: Publicado el 7/8/2015 en:   http://www.forbes.com/sites/alejandrochafuen/2015/08/07/the-gop-debate-what-candidates-showed-the-most-wisdom-on-world-affairs/2/

It’s true that the economy of the United States—which represents between 16 and 17 percent of the global economy—is of tremendous importance for the rest of the world. But with 80 percent of the world’s production being created beyond our borders, those aspiring to lead the country can’t neglect the foreign scene. Most candidates answered questions about the three difficult “I” topics: immigration, ISIS, and Iran. China and Russia also appeared in the discussions. Mexico was mentioned mostly on the immigration front and, briefly by Donald Trump, as a competitor—but not as the important trade partner that it is. What was not discussed is also relevant to understanding how key players in the United States see the world scene. The debate did not include discussions on trade and monetary issues. The trade pacts with Europe and the countries in the Pacific are not moving forward due to distrust more than to anti-trade feelings. Trade, even if the administration can’t move forward, is not moving backwards. In the monetary arena, the U.S. dollar has strengthened considerably against the Euro, gold, and many commodities, especially oil. Today the U.S. dollar is 20 percent stronger against the Euro and gold than one year ago, and buys twice as much oil than a year ago. The only purely economic topic addressed—with implications for the world economy—is the 18 trillion dollar debt. Much of that money is owed to foreigners and foreign governments. While Sen. Ted Cruz and Dr. Ben Carson focused on the destructive potential of this debt and cited it as an example of the betrayal of voters’ trust, Sen. Rand Paul connected the debt to one of his foreign policy stances: “Do you borrow money from China to send it to anyone? Out of your surplus, you can help your allies, and Israel is a great ally. And this is no particular animus of Israel, but what I will say, and I will say over and over again: we cannot give away money we don’t have. We do not project power from bankruptcy court. We’re borrowing a million dollars a minute.” Looking beyond economics, the absence of questions on Cuba is also telling. In my view, there are three main reasons that Cuba was not addressed: 1) location: if this debate had been held in Florida, rather than Cleveland, the recent policy change towards Cuba’s tyrannical regime would not (could not) have been neglected; 2) economic relevance: given the small size of the Cuban economy, this recent policy change cannot compare to the tremendous impact of Immigration, ISIS, and Iran; 3) with the exception of Venezuela, Latin American countries with large economies might flirt with Cuba, but will not be overrun by it. Immigration was covered by all the candidates. Except for Trump, who repeated his conspiratorial theories that Mexico authorities plan to send the worst of the country’s inhabitants north, the candidates sounded very similar: legal Immigration yes, illegal no! Sen. Marco Rubio correctly pointed out that today, “the majority of people coming across the border are not from Mexico. They’re coming from Guatemala, El Salvador, [and] Honduras.” Yet the overwhelming majority of extra-legal immigrants today are from Mexico. Requiring them to leave, a take most candidates seem to support, only seems realistic if there is a fast way to invite those who can find a job to return legally—much like the Krieble Foundation’s Red Card proposal holds. This would require bringing the capabilities and strength of the private sector as a powerful collaborator in this essential but thorny issue. Gov. Scott Walker had a chance to speak about foreign policy, which was very important for a candidate from a state which is seldom mentioned in the international scene. He focused on the importance of having allies “not just in Israel, but throughout the Persian Gulf” mentioning Egypt, the Saudi leaders, and the United Arab Emirates. When he asked them, “What’s the greatest challenge in the world today? Set aside the Iran deal,” they answered “it’s the disengagement of America.” All of the candidates disparaged U.S. foreign policy and the Iran deal. Donald Trump did not hold back, declaring brashly, “what’s happening in Iran, is a disgrace, and it’s going to lead to destruction in large portions of the world.” Sen. Ted Cruz was not so different: “We have abandoned and alienated our friends and allies, and our enemies are stronger. Radical Islam is on the rise, Iran is on the verge of acquiring a nuclear weapon, China is waging cyber warfare against America.” Cruz stood by his criticism of General Dempsey, who argued that ISIS could be defeated by jobs and ideology alone. Jeb Bush piled in and criticized Barack Obama for abandoning Iraq: “He left, and when he left, Al Qaida was done for. ISIS was created because of the void that we left, and that void now exists as a caliphate the size of Indiana. To honor the people who died, we need to—we need to—stop the—Iran agreement, for sure, because the Iranian mullahs have their blood on their hands, and we need to take out ISIS with every tool at our disposal.” Dr. Carson shared similar concerns: “Our friend can’t trust us anymore. You know, Ukraine was a nuclear-armed state. They gave away their nuclear arms with the understanding that we would protect them. We won’t even give them offensive weapons.” Gov. Walker endorsed arming Ukraine and went one step further: “I would work with NATO to put forces on the eastern border of Poland and the Baltic nations, and I would reinstate, put in place back the missile defense system we had in Poland and the Czech Republic.” The feisty exchange between Gov. Christie and Sen. Paul on how to conduct proper surveillance of potential terrorists was one of the highlights of the debate—yet their focus is more on internal freedom and security than world affairs. In his closing statement, Donald Trump, leader in the polls, focused on other countries but spoke about the U.S. the way someone who is trying to become the coach of a team speaks about his team and its competitors, “Our country is in serious trouble. We don’t win anymore. We don’t beat China in trade. We don’t beat Japan, with their millions and millions of cars coming into this country, in trade. We can’t beat Mexico, at the border or in trade. We can’t do anything right. Our military has to be strengthened.” The first debate is over, voters will continue to watch—and so will the world.   Alejandro A. Chafuén es Dr. En Economía por el International College de California. Licenciado en Economía, (UCA), es miembro del comité de consejeros para The Center for Vision & Values, fideicomisario del Grove City College, y presidente de la Atlas Economic Research Foundation. Se ha desempeñado como fideicomisario del Fraser Institute desde 1991. Fue profesor de ESEADE.

La caída del precio del petroleo, y sus consecuencias:

Por Guillermo Luis Covernton.  

 

La evolución de los precios del petróleo se ha convertido, en los últimos meses, en un tema que atrae la atención permanente de los medios de prensa. Es que, en promedio, el precio actual del crudo es levemente algo más de la mitad de lo que cotizaba hacen apenas meses.

Varias veces por semana encontramos artículos en los que se analizan sus causas y consecuencias y también, desde luego, las opiniones de expertos de todo tipo.

Lo interesante del caso es ver como las doctrinas económicas equivocadas, de los últimos 80 o 100 años, se han enraizado de tal modo en la opinión pública, que casi cualquier hipótesis puede ser dada por aceptable y casi cualquier interpretación puede generar dudas.

Estas reflexiones se me han presentado, a raíz de un reciente artículo de Moisés Naím, publicado en El País, de España: http://elpais.com/elpais/2015/01/02/opinion/1420219111_960203.html

En el mismo se hacen algunas reflexiones acertadas, otras son sencillamente opiniones y otras son hipótesis que, probablemente, con el paso de los meses, se revelarán como muy aventuradas y sin fundamento.

Se afirma, acertadamente;  que la crisis del petróleo de los años ´70 provocó cambios geopolíticos muy importantes, y que esta situación de precios actuales podría ser igualmente influyente.

Sin ánimo de polemizar con tan distinguido y reconocido analista, me atrevería a puntualizar que, como economistas profesionales tenemos la obligación de esclarecer a la opinión pública. Y de diferenciar lo diferente.

La primera diferenciación que creo pertinente destacar, es que la suba del precio del petróleo, durante los años ´70s se debió a una reducción programada de la producción, con motivos especulativos, programada por un “cartel” de exportadores. Los llamados “países de la OPEP” pretendieron hacer abuso de posición dominante en un mercado, actuando coordinadamente en detrimento de los consumidores. En cambio, la actual caída del precio del mismo commodity, parece deberse sencillamente a la maduración de una gran cantidad de proyectos de inversión, en general privados, y a la aplicación de nuevas tecnologías de producción, que abaratan los costos de explotación.

Parece haber un acuerdo importante en que las tecnologías que permiten explotar hidrocarburos alojados en rocas de esquisto, es decir, lo que se conoce como “shale gas” o también “shale oil”, ha logrado poner en producción grandes yacimientos que anteriormente, al no ser extraíbles, o solo a costos muy altos, hacían imposible su explotación económica. Y estaban preservados como reserva estratégica, para casos extremos, como pueden ser conflictos bélicos.

Hecha esta primera diferenciación, deberíamos luego analizar  si es correcto afirmar que algunos países saldrían beneficiados, (por ejemplo los grandes consumidores, que producen poco), y otros tantos saldrían perjudicados, (los grandes productores cuyo consumo es marginal, respecto a su volumen de producción, y por ende son grandes exportadores netos). O si, contrariamente, se puede afirmar que los beneficios serán para “todos”.

Hay una tentación muy grande en afirmar que pueda haber aquí una verdadera confabulación de ciertas naciones, (USA, Gran Bretaña, Holanda, Noruega), desarrolladas y de economías más maduras, en contra de otras tantas, (Venezuela, Irán, Rusia y los Países Árabes), para “dominarlas”…

Voy a tratar de analizar todo esto, al margen de las pasiones y con cierto grado de criterio científico, para tratar de sacar algunas conclusiones.

Si algunos salieran ganando y otros salieran perdiendo, podríamos decir que el fenómeno es neutral y va a ser valorado o condenado, de acuerdo a la posición particular de cada uno. Si esto trajera progreso y bienestar para todos, podríamos decir que es una conquista del progreso humano.

Por ello creo que es importante analizarlo desde la más elemental teoría económica, que en este caso, nos haría tomar conciencia de que el fenómeno es definitivamente beneficioso para “todo” el mundo. Y cuando digo “todo” el mundo me refiero para cualquier ciudadano del mundo que apele a la resolución de sus problemas desde la racionalidad económica y el respeto por sus semejantes. Es decir, “para todas las personas de buena voluntad”.

Volvamos  a las fuentes. Digamos, al dominio de “Economía 101″, es decir, los principios esenciales que se deben enseñar en el primer curso del primer año de una carrera de grado, en cualquier universidad.

Los bienes son aquellos entes materiales o incorpóreos que nos permiten satisfacer nuestras necesidades. Si disponemos de menos cantidad de las que precisamos, adquieren valor. Sino, son libres, es decir gratuitos, como el aire que respiramos, en la mayoría de los casos.

La posibilidad de disponer ahora de mayores cantidades de petróleo, que antes eran inaccesibles, a costos menores que sus precios de venta es el producto del avance tecnológico. Una forma de capital que se llama conocimiento científico o técnico nos pone entre manos algo que antes no existía. Eso es tan positivo como el aumento de los rendimientos de la agricultura, por el mejor dominio de prácticas agronómicas, o por la adecuación de cada especie o variedad a cada ecosistema.

Definitivamente, somos todos más ricos: Ahora sabemos hacer cosas que antes no conocíamos. Necesitaremos menos medios monetarios o enajenar menos cantidades de otros bienes, para conseguir la misma cantidad de energía que demandábamos antes.

¿No habrán ganadores y perdedores? La sana economía nos debe enseñar que el principal problema del ser humano es la asignación de los recursos. No la escasez de los recursos, como tantas veces, equivocadamente, han afirmado algunos que pasan por expertos.

Para un médico, el problema es mejorar la calidad y duración de la vida de sus pacientes. No la muerte. Porque sobre lo primero puede tomar decisiones conducentes. Sobre lo segundo, nada puede hacer. La muerte siempre estará presente. Nunca será eliminada ni vencida. Del mismo modo, para un aerodinamista, el problema no es la ley de la gravedad, que es imposible de neutralizar. Sino, como hacer para que vuelen las naves más pesadas que el aire.

Para el economista, la escasez no es el problema. En todo caso, un ingeniero que consiga obtener el mismo compuesto químico a partir de extraerlo de algún recurso sobre abundante y a bajo costo, hace mucho más por disminuir la escasez que un economista. Y si por alguna cuestión o descubrimiento, el petroleo se pudiera obtener, por hallazgos o por síntesis química, en cantidades mayores que las requeridas, podría pasar  a ser un “bien libre”, eventualmente, y conseguirse gratuitamente, como el agua potable en algunas regiones.

Para el economista, el problema es la asignación. Es como determinar cuanto, de ciertos insumos, debemos afectar a que tipo de producciones. Que dosis de capital conviene aplicar a cada sistema de producción. Que sistemas de producción alternativos elegir, entre los más capital intensivos y de más alta productividad, o los menos productivos, pero que afectan menos recursos a invertir, muchas veces escasos.

La caída del precio del petróleo, sin dudas generará que ciertas inversiones sean reasignadas. ¡Esa es la magia del capitalismo liberal! Que los empresarios ganan o pierdan en tanto y en cuanto aciertan en sus asignaciones de factores o se equivocan. No sabemos si el petróleo seguirá bajando o se estabilizará. Los proyectos de inversión seleccionados, para prosperidad o bancarrota de quienes los encaren a sus propios riesgos, serán los que lo determinen. Eso en un marco de economías de mercado, propiedad privada y cumplimiento de contratos. Que es el marco que impera en los países que han expandido sus producciones a partir de la implementación de estos sistemas avanzados de explotación de hidrocarburos, que antes no existían.

Como podemos ver, y si persistimos en tratar de determinar si los ganadores generarán perdedores o si todos ganaremos, es clave entender que la economía de mercado, con libre comercio y respeto por la propiedad y los contratos, no es un juego de suma cero. Se descubren sistemas y alternativas productivas. Que luego son adoptadas e imitadas, o en el peor de los casos, nos obligan a migrar a otras actividades, como empresarios que somos y a asignar de forma diferente nuestros recursos.

Es decir: Para todas aquellas personas que pretendan vivir en sistemas republicanos, con respeto por la propiedad privada y democracia, con respeto por el disenso, las minorías y los derechos individuales inherentes a la persona humana, estas son todas buenas noticias. A diferencia de lo que ocurría con la crisis del petróleo de los años ´70s.

Por supuesto: Si Ud. es un Yihadista de ISIS, que se financia robando el producto de los yacimientos desarrollados  y refinerías construídas con capitales ajenos, la baja del precio del petróleo va a ser una tragedia. Si Ud. es un dictador caribeño que se financia manejando como un títere a una dictadura de un país vecino, al que le ha impuesto su gobernante, para explotar sus ingentes reservas de petróleo en beneficio propio, mejor es que busque otro socio. Aunque ese socio haya sido su peor enemigo, mientras sea rico y próspero. Si Ud. es un dictador que al estilo de Saddam Husein, pretende invadir países vecinos y apoderarse de recursos naturales, está perdido.

El progreso tecnológico, el desarrollo de los sistemas avanzados de producción de alta tecnología, agrandan las brechas institucionales: Los países que tienen una gran riqueza institucional, acaparan inversiones y tecnología. Nadie invierte para que lo confisque un fundamentalista o un comunista. Pero, en cambio, los países cuya miseria y paupérrimo desarrollo institucional los hace inelegibles para la aplicación de estas tecnologías, tienen dos posibilidades: O cambian, o verán alejarse, cada vez más, a los capitales y tecnologías que les permitirían parecerse en el largo plazo y con trabajo, a los más prósperos y avanzados del mundo.

El progreso, la cultura, el avance tecnológico, y en resumen, los frutos del capitalismo obligan a dedicarnos a la paz, el trabajo esforzado y el estudio dedicado. Los tiranos, los demagogos, los impulsores del hipócrita estado de “bienestar”, que solo empobrece, los fundamentalistas y xenófobos, no tienen cabida en una sociedad que apoya sus cimientos en la colaboración social libre y voluntaria, con respeto por los contratos y por la propiedad privada de los medios de producción y de sus ganancias. Y de los sistemas de precios que generan los procesos de mercado.

En ese sentido, creo que la evolución del mercado del petróleo es una buena noticia para todas las personas de buena voluntad. Que por esa misma evolución, están siendo más ricas día a día. Aunque, en el camino, algunos tengan que redefinir sus planes de negocio, enhorabuena. Para mejorar la asignación de los siempre escasos bienes económicos.

 

Guillermo Luis Covernton es Dr. En Economía, (ESEADE). Magíster en Economía y Administración, (ESEADE). Es profesor de Macroeconomía, Microeconomía, Economía Política y de Finanzas Públicas en la Pontificia Universidad Católica Argentina, Santa María de los Buenos Aires, (UCA). Es director académico de la Fundación Bases. Preside la asociación de Ex alumnos de ESEADE.