No es que faltan dólares, no los hay al precio artificialmente bajo que quiere el Gobierno

Por Roberto Cachanosky. Publicado el 11/2/2020 en: https://www.infobae.com/economia/2020/02/11/no-es-que-faltan-dolares-no-los-hay-al-precio-artificialmente-bajo-que-quiere-el-gobierno/

 

Las autoridades se están metiendo en un problema del cual le será cada vez más complicado salir. Pisan los precios claves de la economía pero siguen emitiendo moneda que la gente no quiere. Eso no termina bien

Si se compara el tipo de cambio promedio de octubre 2019 contra el tipo de cambio enero 2020, se observa un aumento del 3,6%, en tanto la inflación en el mismo período fue del 12% asumiendo una inflación del 3,2% en enero (Shutterstock)

Si se compara el tipo de cambio promedio de octubre 2019 contra el tipo de cambio enero 2020, se observa un aumento del 3,6%, en tanto la inflación en el mismo período fue del 12% asumiendo una inflación del 3,2% en enero (Shutterstock)

El presidente Alberto Fernández acaba de afirmar, refiriéndose al control cambiario, que “el problema que nos dejó Macri es que no hay dólares en Argentina, y como no hay divisas, y las que hay las necesitamos usar muchas veces para pagar insumos y producir, preferimos preservar esos dólares”.

Si bien desde esta misma columna he manifestado en reiteradas oportunidades mis diferencias con la política de endeudamiento del anterior gobierno, así como el endeudamiento del BCRA y la política cambiaria, me parece oportuno aclarar que actualmente, en realidad, no hay dólares suficientes al precio que el gobierno quiere que haya dólares, es decir al tipo de cambio oficial de 63 pesos. No es que falten dólares, faltan dólares a un precio artificialmente bajo.

Por otro lado, los dólares que ingresan por exportaciones tampoco son de la Argentina, ni del BCRA, ni del Gobierno. Pertenecen a quienes produjeron y exportaron. Imaginemos que no existe la intermediación del exportador, cuando el productor de soja, maíz o lo que sea que se exporta vende sus productos está entregando algo que es de su propiedad y recibe dólares que también son de su propiedad. De manera que esos dólares que ingresan por exportación son de legítima propiedad de quienes produjeron un bien para ser exportado. Que el Estado se los quede por la fuerza y a un precio artificialmente bajo, no significa que sean dólares del Estado, son dólares que el Estado le quitó al exportador por la fuerza y a cambio le entregó unos pesos que nadie quiere porque se deprecian continuamente. Encima que el Estado le quita al exportador sus dólares, se los quita entregándoles menos pesos que los que el mercado está pagando. Es decir, le quita los dólares y además le entrega menos pesos por dólar de los que debería entregarle.

Pero, por otro lado, hay una inconsistencia en la política cambiaria oficial. El Presidente dijo que faltan dólares. Una de las maneras que se genera ingreso de dólares es con exportaciones. Sin embargo, el exportador es castigado con un dólar artificialmente barato y, además, con un impuesto a las exportaciones que desestimula las exportaciones. Por ejemplo, el productor de soja no recibe el artificial tipo de cambio de $63 por cada dólar exportado, sino que recibe $44 menos todos los impuestos, pero tiene que pagar los insumos a precio de tipo de cambio de 63 pesos. O sea, al sector que más exporta se los castiga con el tipo de cambio y con impuestos generando todos los desestímulos posibles para que ingresen dólares por el lado de las exportaciones.

Otra manera de generar ingreso de divisas es mediante inversiones. Teniendo en cuenta la política impositiva que decidió aplicar el gobierno frenando el ajuste por inflación de los balances y aumentando la carga tributaria, tampoco se estimula el ingreso de dólares por inversiones que, en última instancia, es la única manera de crecer: aumentando la inversión para crear más puestos de trabajo, bajar la desocupación y en el mediano plazo mejorar los ingresos reales de la población para que pueda mejorar el consumo.

En definitiva, a los dos factores fundamentales que podrían generar el ingreso de dólares que hoy tanto preocupa al gobierno, se les aplicó los desincentivos necesarios para que no vengan, así que la escasez de dólares va a seguir existiendo. Esto lleva a adoptar una política como la del “cepo” para que la gente no pueda comprarlo que es un ingrediente más que frena el ingreso de dólares para invertir, porque nadie va a ingresar divisas a un país para luego no poder sacarlas si así lo desea. Nadie se mete solo en una jaula, cierra con llave y tira la llave lejos para quedar atrapado al lado del feroz fisco argentino.

Acá el problema de fondo es que el gobierno no quiere que el dólar suba, por lo tanto mantiene un precio artificialmente bajo y lo raciona vía el cepo cambiario. El problema es que al mantener artificialmente bajo el tipo de cambio, se afecta el tipo de cambio real.

Si comparamos el tipo de cambio promedio de octubre 2019 contra el tipo de cambio enero 2020, se observa un aumento del 3,6%, en tanto la inflación en el mismo período fue del 12% asumiendo una inflación del 3,2% en enero. Es decir, Argentina tiende a ser cara en dólares y esto lleva a que se compliquen las exportaciones y se estimulen las importaciones.

Lo que aparentemente está intentando hacer el gobierno es utilizar la vieja receta de pisar el tipo de cambio y los precios de ciertos productos (precios cuidados y tarifas de los servicios públicos) para frenar la inflación. Sin embargo, con tarifas congeladas, precios cuidados y tipo de cambio pisado que subió solo 3,2% en los últimos 3 meses, la base monetaria tuvo un aumento, considerando los promedios mensuales, del 22% comparando enero 2020 versus octubre 2019.

Alberto Fernández (REUTERS/Matías Baglietto)

Alberto Fernández (REUTERS/Matías Baglietto)

En definitiva, el Gobierno se está metiendo en un problema del cual le será cada vez más complicado salir. Pisa los precios claves de la economía pero sigue emitiendo moneda que la gente no quiere. Eso no termina bien. Es imperativo que revea su estrategia.

Finalmente, todo parece indicar que el presidente Alberto Fernández está intentando reeditar el gobierno de Néstor Kirchner en la parte económica. En ese punto tiene que tener presente que las condiciones son totalmente diferentes. En primer lugar no hay un stock de capital heredado en infraestructura como el que dejó Menem como para consumírselo sin afectar los servicios públicos. Me refiero al sistema energético, rutas, puertos, etc. Algo se recuperó en el gobierno de Macri pero no todo y se hizo con deuda que ahora hay que pagar y no se va a pagar.

En segundo lugar, ya no hay viento de cola con precios de las commodities volando. En 2001 el precio de la soja, a precios actuales, cotizaba en el mercado de Chicago a USD 243 la tonelada; en 2002 a USD 268 y en 2003 cotizó a USD 323 la tonelada. O sea, a precios constantes, Néstor Kirchner se encontró con una soja que había aumentado el 33% respecto al 2001 y el 21% respecto al año anterior. Hoy esos aumentos de las commodities no existen ya que la soja está igual que en 2019 y 16% más baja a precios constantes que en 2016 que fue el pico de precio que le tocó a Macri.

Por otro lado, el gasto público consolidado que recibió Néstor Kirchner era de 29% del PBI y actualmente está en 46% del PBI. De manera que el margen para financiar más gasto público es nulo. Ni siquiera se puede financiar este nivel de gasto público consolidado. Las condiciones hoy son totalmente diferentes a las que había en 2003 y, por lo tanto, replicar el modelo de ese momento es inviable.

El presidente Fernández tiene que cambiar por completo lo que se hizo tanto en la era K como lo que se hizo con Cambiemos en materia económica. Claro que para eso tiene que cambiar su filosofía política y económica, porque seguir por este rumbo lo lleva a un callejón sin salida.

 

Roberto Cachanosky es Licenciado en Economía, (UCA) y ha sido director del Departamento de Política Económica de ESEADE y profesor de Economía Aplicada en el máster de Economía y Administración de ESEADE. Síguelo en @RCachanosky

Economía del conocimiento y seguridad jurídica

Por Martín Krause. Publicado el 30/1/20 en: https://www.cronista.com/columnistas/Economia-del-conocimiento-e-inseguridad-juridica-20200130-0061.html?utm_source=ecc_nota&utm_medium=cms&utm_campaign=refresh

 

¿Cómo podemos esperar que haya inversiones si cada cambio de gobierno modificamos las reglas de juego? La inversión siempre espera resultados a futuro, que pueden estar más cerca o más lejos. Dado que si hay algo que no conocemos con certeza es el futuro, toda inversión es incierta y todo inversor trata de reducir ese riesgo al mínimo.
Los gustos de los consumidores pueden cambiar (fíjese si hubiera invertido en Blockbuster), las dotaciones de recursos pueden modificarse (el shale oil no era considerado un recurso hace un par de décadas), pueden surgir nuevas tecnologías. Para invertir, además, hace falta una moneda que permita realizar cálculo económico en base a un valor relativamente previsible varios años hacia adelante.
Por último, mínimamente hay que saber cuáles serán los impuestos a pagar, la evolución de los salarios, los costos sobre la mano de obra, el acceso a divisas. Los países que reciben inversiones son aquellos que pueden ofrecer reglas de juego favorables (bajos impuestos y regulaciones) y estables.

También recursos, pero la definición de recurso ya no tiene que ver con factores provistos por la naturaleza sino con capacidad, educación, iniciativa, empresarialidad. Por eso son ricos Singapur o Hong Kong, sentados sobre un par de rocas.
Nos hemos cansado de escuchar que Argentina tiene muchos de esos recursos y últimamente también tiene los vinculados con el conocimiento, a punto tal que se espera, o esperaba, que estas industrias alcanzaran a ser la segunda o tercera exportación, detrás de los productos del agro.
Unanimidad y consenso
El año pasado se aprobó una Ley de Economía del Conocimiento, que pasó por el Congreso en forma prácticamente unánime. Supuestamente esto refleja un elevado grado de consenso y sería una señal de estabilidad en las reglas de juego para que los inversores desplieguen todos sus proyectos.
En nuestro caso, sin embargo, eso no es suficiente. Se acaba de suspender la aplicación de la ley hasta que se dicte una nueva reglamentación y ya se anuncian importantes cambios que han de modificar el cálculo económico de los inversores. Esta vez, la “estabilidad” duró unos pocos meses.
¿Cuál es la razón de que incluso normas aprobadas en forma unánime no puedan garantizar estabilidad? La respuesta es que ese consenso era falso. La centralización del poder en Argentina ha llevado a que el Congreso apruebe leyes de carácter muy general y luego delegue en el Poder Ejecutivo la capacidad de fijar las reglas de juego reales. Esto lo hace a través de la reglamentación.
Es decir, se aprueba una ley en la cual se sanciona la felicidad del pueblo argentino, o de un determinado sector, y todos están de acuerdo. Pero luego, los números son el resultado de la reglamentación.

Entonces, ahora, incluso quienes votaron a favor de la ley van a apoyar los nuevos cambios porque dirán que no estaban de acuerdo con lo reglamentado, o sostendrán que esto iba en contra del “espíritu” de la ley. Algunos quieren bajar a otros de los beneficios recibidos (“entraban hasta cervecerías artesanales”); otros quieren que el tren pare en su estación para subirse a los beneficios (pymes industriales). La calesita volvió a funcionar y la perinola está en juego.
Gobierno y oposición son responsables, porque disfrazan como consenso la delegación de funciones al ejecutivo, algo que el Congreso ha estado haciendo en estas décadas de estatismo centralista que nos ha dejado una simple fachada de la división de poderes.

 

Martín Krause es Dr. en Administración, fué Rector y docente de ESEADE y dirigió el Centro de Investigaciones de Instituciones y Mercados (Ciima-Eseade). Síguelo en @martinkrause

Abram: las retenciones “impositivas y cambiarias” no generan crecimiento y afectan al sector productivo

Entrevista a Aldo Abram: Publicada el 1/12/19 en https://www.xn--lamaanaonline-lkb.com.ar/noticia/35257/abram-las-retenciones-impositivas-y-cambiarias-no-generan-crecimiento-y-afectan-al-sector-productivo/

 

Medios nacionales aseguraron que el presidente electo, Alberto Fernández, tomó la “decisión política” de subir el nivel de las retenciones que paga el sector agropecuario al momento de exportar. La idea sería aplicar “ajustes” en las cuatro principales producciones agropecuarias: soja, trigo, maíz y girasol. En los próximos días quedaría definido el nuevo cuadro de derechos a la exportación.

También, se conoció que la intención de los técnicos del Frente de Todos es diseñar un esquema “sustentable”, que no sea considerado “confiscatorio” y que no signifique un perjuicio notorio para los productores agropecuarios.

En lo referente a este tema, el economista Aldo Abram, Director Ejecutivo de la Fundación “Libertad y Progreso”, aseguró a La Mañana que el método de aumentar los niveles de retenciones a los productores agropecuarios no resolverá los problemas económicos de la Argentina, y que la idea de obtener mayores recursos del sector privado no dio buenos resultados.

“El sector privado productivo es el que genera la riqueza para pagar los gastos y los sueldos. El que tiene que hacer el ‘ajuste’ es el sector público. En este momento, quienes integrarán el próximo gobierno proponen sacarle plata al sector privado productivo para dársela a personas que no producen pero necesitarían ese dinero. Con eso, se supone que se va a ‘reactivar’ la economía. Esto no genera un aumento de la demanda. Puede cambiar su composición o el lugar en el cual se efectúa el gasto. Pero no modificará cuánto se gasta”, opinó el especialista.

Asimismo, el economista advirtió que además de las retenciones impositivas a las exportaciones, habrá una creciente “retención cambiaria”, porque habrá mayor emisión monetaria.

“Lo que va a suceder es que el peso se va a depreciar más. Con los controles cambiarios se buscará mantener al dólar en un valor artificialmente bajo en el mercado oficial y el verdadero costo de la moneda nacional se reflejará en los mercados ‘paralelos’. La brecha entre la cotización oficial y los demás mercados reflejará la ‘retención cambiaria’, que será creciente en el tiempo. Por ello, el sector agropecuario tendrá dos retenciones”, explicó Abram a este diario.

Crisis

Por otro lado, el profesional consideró que un mayor nivel de retenciones desalentará la realización de inversiones. A su vez, se refirió al rumbo económico que llevó al país a la crisis actual.

“Llegamos al 10 de diciembre del 2015 con un Estado nacional que estaba al borde de la quiebra, porque gastaba más de lo que los argentinos podíamos pagar. El Gobierno logró salir del ‘cepo’ cambiario y resolvió los problemas de deuda de ese momento. Eso generó credibilidad y muchas personas que habían sacado sus ahorros de la Argentina los volvieron a traer al país. Esto originó mayor crédito. Pero lo que hizo la administración nacional con el crédito obtenido fue mantener el exceso de Estado, que en 2018 volvió a poner a la Nación al borde de la quiebra”, relató.

“El ‘ajuste’ cayó sobre el sector privado productivo, que no tenía exceso de gasto. Esto se aplicó a través de la quita de los subsidios a los servicios públicos, que se tradujo en un mayor costo para la producción. Esto estuvo bien, pero los impuestos no fueron reducidos en igual forma. Esto es insostenible. Ahora, el peronismo propone hacer lo mismo”, agregó.

“En la etapa de Cristina Fernández de Kirchner se demostró que obtener mayores recursos del sector privado productivo no genera crecimiento económico. En paralelo, origina una caída del Producto Bruto Interno en el futuro. Si se logra aumentar las exportaciones, como pretende el FdT, será un milagro”, manifestó Aldo Abram.

 

Aldo Abram es Lic. en Economía y fue director del Centro de Investigaciones de Instituciones y Mercados de Argentina (Ciima-Eseade). Publica como @AbramAldo .

La propia historia de Argentina e Irlanda indican que el único futuro para el país es el mundo

Por Roberto Cachanosky. Publicado el 18/6/2019 en: https://www.infobae.com/opinion/2019/06/18/la-propia-historia-argentina-e-irlanda-indican-que-el-unico-futuro-para-el-pais-es-el-mundo/

 

Tenemos la gran oportunidad de volver a competir en primera división y para eso necesitamos disciplina

Vaca Muerta, un yacimiento de petróleo y gas que puede cambiar la historia económica de la Argentina (Thomas Khazki)
Vaca Muerta, un yacimiento de petróleo y gas que puede cambiar la historia económica de la Argentina (Thomas Khazki)

Además de tener una buena cosecha este año, la esperanza para el crecimiento económico hacia el futuro ahora también está puesta en Vaca Muerta. Así, los dos grandes salvadores de la economía argentina pasan a ser la pampa húmeda (el viejo dicho de que con una buena cosecha nos salvamos), con la idea de que el campo produzca millones de toneladas de granos, y Vaca Muerta. Pero es un grosero error creer que ambas son riquezas: son recursos naturales que no generan nada si previamente no están dadas las condiciones institucionales como para que se invierta y se trabaje en ellas.

Como primera reflexión recordaría que la pampa húmeda existía antes de febrero de 1852. Ganada la batalla de Caseros, pudimos tener una Constitución Nacional -el marco institucional- como la de 1853. Esta ley máxima estaba inspirada en las ideas de Juan Bautista Alberdi, que dieron lugar al impresionante crecimiento económico de Argentina.

 En 1895 y 1896 Argentina pasó a ser el país con el mayor ingreso per cápita del mundo de acuerdo a datos de Angus Maddison

Recién en 1880, lograda la consolidación nacional, logramos salir eyectados al crecimiento. Hasta ese momento la pampa húmeda era solo un recurso natural que no podía explotarse por los conflictos internos y los malones de indios que venían desde Chile a robar el ganado, matar a los colonos y secuestrar a sus mujeres y niños. Bajo esas condiciones era imposible transformar un recurso natural. Gracias a la conquista del desierto de Roca, que evitó que la Patagonia cayera en manos del país vecino, es que se expandieron las fronteras de producción, aparecieron los ferrocarriles y los inmigrantes llegaron a trabajar la tierra sin miedo. En 1895 y 1896 Argentina pasó a ser el país con el mayor ingreso per cápita del mundo de acuerdo a datos de Angus Maddison.

 Si Argentina quiere terminar con la pobreza, la indigencia, la desocupación y mejorar el nivel de vida de su población necesita, desesperadamente, inversiones

Puesto de otra manera, si Argentina quiere terminar con la pobreza, la indigencia, la desocupación y mejorar el nivel de vida de su población necesita, desesperadamente, inversiones. Pero las inversiones van a venir si las reglas de juego son atractivas y permanentes en el tiempo. Ahora, ¿cómo volver a recuperar las instituciones que nos hicieron ser uno de los países más prósperos de la tierra a fines del siglo XIX y principios del siglo XX? De la misma forma que lo hizo la generación del 80, hoy denostada por los progres y populistas al punto tal que en las escuelas ya ni se estudia quién fue Alberdi y cuáles eran sus ideas. ¿Qué hizo la generación del ’80? Incorporó la Argentina al mundo y ancló la calidad institucional a las instituciones del mundo. Pasó a jugar en primera y le exigió ser muy disciplinada en materia económica y de calidad institucional.

Irlanda, el tigre celta

Un caso reciente es el de Irlanda, el tigre celta. Veamos algunas comparaciones. Argentina tiene un territorio de 2.780.400 kilómetros cuadrados e Irlanda tiene una superficie de 70.273 km2, un poco más chica que la provincia de Formosa. La población local es de 44 millones de habitantes y la del país europeo, 4.857.000. Digamos que Irlanda tiene una población que es un 10% de la de Argentina y el territorio es el 2,5 por ciento. Irlanda no tiene la pampa húmeda, ni Vaca Muerta pero tiene un ingreso per cápita de USD 68.886 en dólares corrientes y Argentina de USD 14.398, ambos de 2017 según el Banco Mundial. Irlanda tiene un ingreso per cápita más alto que el del Reino Unido que está en los USD 39.954.

Dublín

Dublín

Un dato más: en 2017 las exportaciones de bienes y servicios de Argentina fueron USD 73.391 millones y las de Irlanda USD 399.000 millones, una diferencia de 5,4 veces más sin agro sin combustibles shale¿Qué exporta Irlanda?  Conocimiento.

De acuerdo al World Trade Organization, en 2017 Irlanda exportó USD 136.761 millones en bienes y USD 186.080 millones en servicios (hay una leve diferencia con los datos del Banco Mundial citados antes). Pero lo importante es tener en cuenta que exportó casi el doble de lo que exportamos nosotros en bienes. ¿Qué tipo de bienes exportó? Medicamentos, sangre humana, sangre animal para usos terapéuticos, helicópteros, aviones, instrumentos y aparatos de medicina, por citar algunos de los más importantes. Exportó servicios vinculados a la informática, finanzas, seguros, jurídicos. Es que Irlanda tiene un impuesto a las ganancias de las corporaciones del 12,5% que hace que muchas empresas se instalen en ese país. Es muy competitivo en materia impositiva.

 ¿Qué hizo la generación del ’80? Incorporó la Argentina al mundo y ancló la calidad institucional a las instituciones del mundo. Pasó a jugar en primera y le exigió ser muy disciplinada en materia económica y de calidad institucional

¿Pero cómo logró estos resultados el tigre celta? Sumergida en una gran crisis económica, con una deuda pública del 116% del PBI y una desocupación que había llegado al 17%, el otrora populista Charles Haughey, del partido Fianna Fail, decide, aun siendo un gobierno débil, por un ajuste del gasto público para poder incorporarse a la Unión Europea. Así, en 1987, inició una serie de recortes: en salud, un 6%; educación, 7%, en agricultura, se redujo en un 18%; transporte y vivienda, un 11%; y el presupuesto militar se recortó 7%, según un trabajo de Benjamin Powell. 

“Se eliminó la oficina ambientalista Foras Forbatha así como también se eliminaron el Consejo Nacional de Servicios Sociales, la oficina de Educación Sanitaria y la Organización de Desarrollo Regional. Mediante la jubilación temprana y otros incentivos el empleo en el sector público se redujo en forma voluntaria en cerca de 10.000 puestos de trabajo. El gasto público bajó del 55% del PBI en 1985 al 41% del PBI en 1990”, describió  Powell.

 El crecimiento de Irlanda fue por disciplina fiscal con baja del gasto público y disciplina monetaria, pero sobre todo apertura al mundo

Con el tratado de Maastricht a la vista, en 1992 Irlanda decidió, con acuerdo político, seguir con la disciplina fiscal e incorporarse a la UE y al euro. Eso le exigió tal disciplina fiscal que le permitió bajar el impuesto a las ganancias de las corporaciones al 12,5% actual

El crecimiento de Irlanda fue por disciplina fiscal con baja del gasto público y disciplina monetaria, pero sobre todo apertura al mundo. Fue su decisión de dejar de ser un país aislado del mundo y decidirse a ingresar a la Unión Europea la causa fundamental que obligó a su dirigencia política a adoptar las medidas necesarias para poder ser competitivos.

Si Argentina logra sortear el camino al populismo autoritario en octubre próximo, esperemos que las nuevas autoridades entiendan que la única oportunidad de crecer y brindarle bienestar a la población es incorporándonos al mundo. Así como luego de la batalla de Caseros crecimos gracias a que nos incorporamos al mundo, lo mismo hizo Irlanda para crecer, y también España, el Sudeste Asiático, Chile, Perú y otros. Nuestra única oportunidad es volver a competir en primera división. Eso nos va a exigir disciplina para ser competitivos. En la medida que no queramos competir y nos conformemos con el picado del barrio, no alcanzaremos los niveles de excelencia necesarios para brindar bienestar a la población.

Nuestro desafío es el mundo. El que quiera hacernos crecer en base al mercado interno está vendiendo humo para tratar de ganar votos.

 

Roberto Cachanosky es Licenciado en Economía, (UCA) y ha sido director del Departamento de Política Económica de ESEADE y profesor de Economía Aplicada en el máster de Economía y Administración de ESEADE. Síguelo en @RCachanosky 

El 2019 será todo un desafío económico para Cambiemos

Por Roberto Cachanosky. Publicado el 17/12/18 en: https://www.ambito.com/el-2019-sera-todo-un-desafio-economico-cambiemos-n5005402

 

Las tensiones en el mercado de cambios y financiero y la inflación serán predominantes para ver cómo llega el oficialismo a las elecciones de octubre.

El 2019 será todo un desafío económico para Cambiemos

El 2019 va a estar económicamente condicionado por factores políticos y otros puramente económicos. El factor político tiene que ver, obviamente, con las elecciones presidenciales, dato que en Argentina no es un tema menos porque vamos a los bandazos entre populismos autocráticos y populismos menos agresivos con los derechos individuales, pero ambos populismos al fin.

En lo estrictamente económico, el nivel de actividad, las tensiones en el mercado de cambios y financiero y la inflación, serán predominantes para ver cómo llega el oficialismo a las elecciones de octubre.

En lo que hace al nivel de actividad, los motores de la economía son tres. A saber: 1) consumo interno, 2) inversiones y 3) exportaciones.

Siendo que el ingreso real depende de la tasa de inversión y considerando que esta está estancada, se hace muy difícil imaginar que en los próximos meses el salario real vaya a recuperar terreno en forma significativa como para movilizar la economía. Es difícil imaginar un aumento artificial del consumo interno como en la era k porque ya no queda stock de capital para ser utilizado para financiar el consumo interno. Recordemos que en la era K el estímulo al consumo interno se basó, entre otras cosas, en consumirnos 12 millones de cabezas de ganado para tener, durante un tiempo, barato el asado de tira. Que nos consumimos el sistema energético estableciendo tarifas artificialmente bajas y financiando solo la compra de insumos dejando que el sistema energético se cayera a pedazos. Lo mismo se hizo con el agua potable, el transporte público, las rutas, los trenes, etc. Lo que la gente se ahorraba por consumir servicios públicos artificialmente bajos, se destinaba a pagar la cuota del televisor, el celular, etc., mientras se caía a pedazos la infraestructura del país.

También se financió el consumo confiscando los ahorros de aquellos que habíamos aportado a las AFJP, decisión que fue letal para el crecimiento económico porque se le quitó financiamiento de largo plazo a la economía argentina.

Todos estos artificios para financiar consumo interno no están a la vista y el acceso al crédito internacional para aumentar el gasto público y estimular el consumo interno va a estar restringido, por no decir ausente. De manera que se podría descartar el consumo como factor que movilice la economía. Lo mejor que podría ocurrir es que el salario real deje de caer.

Delirio

Suponer que la inversión se va a transformar en el motor del crecimiento económico en los próximos meses es casi un delirio. Nadie va a invertir en un país con la incertidumbre política que en particular tiene la Argentina ante cada elección, dada la inestabilidad en las reglas de juego. Hoy las encuestas muestran cierta paridad en intención de voto entre Macri y Cristina Fernández. Ambos tienen un núcleo duro de votantes de aproximadamente el 30% y el resto está desconforme con la gestión de Cambiemos pero tiene miedo a que vuelva el kirchnerismo. Todo parece indicar que la elección se va a definir entre la billetera y el rechazo a la vuelta del kirchnerismo. Ahí la clase media y la clase media baja van a definir el partido.

Ahora bien, como decía antes, supongamos que llegando a las elecciones se despejara el horizonte político y mostrara a un Macri ganando cómodamente las elecciones, ¿ese escenario podría traducirse en un mayor flujo de inversiones en el sector real de la economía que contrate personal, baje la tasa de desocupación, incremente la masa salarial y el consumo interno? Francamente veo bastante complicado que con encuestas que muestren una baja probabilidad de retorno del kirchnerismo vaya a producirse la lluvia de inversiones que no se produjo en estos 3 años que gobierna Cambiemos. Es que los cambios estructurales que se necesitan para atraer inversiones parecen ir más allá de la mayoría que necesitaría el oficialismo en el Congreso para implementarlas. Más bien todo parece indicar que no está en el espíritu o la filosofía de Cambiemos ir hacia las reformas estructurales necesarias, especialmente en materia de reforma del estado, del sistema tributario y de la legislación laboral.

Tanto el Presidente como sus principales laderos parecen despreciar la importancia de la macroeconomía y consideran que todo es un problema de gestión. Es decir, administrar eficientemente el Estado y los recursos de los contribuyentes. En definitiva, el principal error de Cambiemos es creer que un sistema intrínsecamente ineficiente, el populismo, puede transformarse en eficiente con un buen managment. Con esta carga tributaria, esta legislación laboral, este nivel y calidad del gasto público es impensable hasta una garúa de inversiones, de manera que hay que descartar que las inversiones vayan a movilizar la economía en 2019 aun con encuestas que muestren el escenario político despejado. ¿Por qué Cambiemos modificaría su política económica si no lo hizo en 2015 cuando tuvo oportunidad de contar en detalle la herencia recibida, ni en 2017 luego de haber ganado en forma categórica las elecciones de medio término?

El único motor que le queda para llegar hasta octubre con una economía que deje de caer como actualmente ocurre, será el de las exportaciones, siempre y cuando no dejen caer nuevamente el tipo de cambio real como hicieron en 2017. Si el tipo de cambio real se mantiene en estos niveles. Tanto el sector agropecuario, como las economías regionales, el turismo y alguna sustitución de importaciones puede frenar la caída en el nivel de actividad, pero tampoco debe esperarse una estampida de reactivación. Solo frenar el proceso recesivo en el que estamos al momento de redactar estas líneas.

En términos de actividad, el escenario es, a mi juicio, el planteado más arriba, sin embargo la mayor preocupación debería estar en no tener una crisis cambiaria y financiera.

Sabemos que el gradualismo requirió de endeudamiento externo para financiar el déficit fiscal. También sabemos que esos dólares de crédito externo había que transformarlos en pesos para pagar los sueldos, las jubilaciones, etc. y que el BCRA compraba esos dólares contra expansión monetaria que le entregaba al tesoro a cambio de las divisas de la deuda. Luego retiraba los pesos emitidos colocando Lebac, que lo llevó a acumular un stock de Lebac de $ 1,3 billones que se transformaron en inmanejables.

Esas Lebac fueron reemplazadas por las Leliq y a fines de año el BCRA tendrá un stock de Leliq de aproximadamente $800.000 millones pero pagando una tasa de interés todavía sustancialmente mayor a las que pagaban las Lebac. ¿Qué hace pensar que el cambio de las Lebac por las Leliq aleja el peligro cambiario y financiero?

El hecho que las Leliq las tengan los bancos y no los particulares no es un cambio estructural porque los bancos compran esas Leliq con los fondos de sus depositantes. El depositante no compara la tasa de interés contra la tasa de inflación. Compara la tasa de interés que le paga el banco contra el tipo de cambio esperado. Si estima que la tasa le va a ganar al dólar, sigue apostando a la tasa. Si cree que el tipo de cambio va a subir más que la tasa, retira su plazo fijo y compra dólares. Esta historia la vimos muchas veces en Argentina.

Supongamos que el inversor decide retirar sus depósitos a plazo fijo de los bancos, la pregunta es: ¿con qué le paga el banco si tiene Leliq en su activo? El banco tendrá que pedirle al BCRA que le de los pesos a cambio de las Leliq y el BCRA no tiene los pesos para pagar las Leliq. Tiene que emitirlos. De manera que el cambio de Lebac por Leliq no solucionó nada.

¿Qué puede llevar al inversor a salir del plazo fijo y pasarse a dólares? En primer lugar ningún inversor devenga indefinidamente sus ganancias. En algún momento las realiza. En segundo lugar, si el escenario político mostrara alta incertidumbre sobre el resultado de las elecciones de octubre podría generar un cambio de cartera. En tercer lugar, estos arbitrajes siempre saltan en el momento menos pensados y por la causa menos sospechada. Son muy inestables.

En síntesis, 2019 se presenta complicado para el Gobierno, no solo porque es un año electoral, sino porque tiene que lograr llegar a las elecciones con la economía dejando de caer en su nivel de actividad y rezando para que los inversores no decidan realizar sus ganancias en dólares antes de octubre por el arbitraje tasa versus dólar.

No será un año fácil en lo económico para la gente y para Cambiemos en particular 2019 se presenta como todo un desafío.

 

Roberto Cachanosky es Licenciado en Economía, (UCA) y ha sido director del Departamento de Política Económica de ESEADE y profesor de Economía Aplicada en el máster de Economía y Administración de ESEADE  

Otra vez, viviendo de la emergencia impositiva

Por Roberto Cachanosky. Publicado el 4/9/18 en: https://www.infobae.com/opinion/2018/09/04/otra-vez-viviendo-de-la-emergencia-impositiva/

 

Francamente es preocupante que al Gobierno le haya llevado todo un fin de semana para estudiar cómo enfrentar la crisis cambiaria y terminar anunciando un aumento de impuestos junto con un nuevo organigrama de Ministerios, que dudo genere grandes ahorros

No queda claro en qué se ahorrarán 0,4 puntos del PBI en 2019 entre gastos corrientes, remuneraciones y gastos operativos. Estamos hablando $73.680 millones de acuerdo al PBI que dieron a conocer para 2019.

De todas maneras, de los 2,6 puntos del PBI que van a bajar el déficit fiscal, el 65% se explica por aumentos de impuestos (los nuevos derechos de exportación de monto fijo y por postergar por un año el aumento del mínimo no imponible) y otros 0,5% de ahorros en subsidios económicos que en rigor es trasladarle al sector privado la baja del gasto público vía mayores tarifas. Lo que antes se pagaba con impuestos ahora se pagará en las facturas de los servicios públicos.

Ahora bien, algo que uno no puede entender es que gente que viene del mundo empresarial siga con la costumbre de aplicar impuestos de emergencia, porque se trata de una situación que luego se convierte en permanente en la Argentina.

De emergencia a permanencia

1) Impuesto a las Ganancias comenzó como transitorio en 1932 con el nombre de Impuesto a los Réditos. Se tornó vitalicio: “llevamos 86 años en emergencia”.

2) IVA en  1995, por el Efecto Tequila la alícuota tuvo un aumento de emergencia del 18% al 21% por 8 meses, desde abril a diciembre de ese año. Lleva 23 años de emergencia.

3) Impuesto al cheque se estableció en 2001 como transitorio hasta diciembre de 2002. Acumula 17 años de emergencia.

4) Retenciones a las exportaciones resurgieron en 2002 como una emergencia y ya llevamos 16 años de vigencia.

5) Ahora nos informan un impuesto de monto fijo a las
exportaciones de $3 a $4 por dólar, dependiendo del producto, con lo cual
nuevamente estamos en emergencia.

Explicaciones falaces

Con el argumento que no se puede tocar el gasto público porque estalla el país, o se viene la conflictividad social y otras justificaciones por  el estilo, la realidad es que seguimos teniendo un gasto público que ahoga el crecimiento económico.

Por eso es errado el razonamiento que con el crecimiento económico el gasto público va a terminar licuándose sobre el PBI. La realidad es que el PBI no puede crecer en forma sostenida mientras no haya inversiones y no habrá inversiones con esta carga impositiva confiscatoria, la que a su vez es consecuencia del nivel de gasto público.

Tampoco es cierto que el 2017 veníamos creciendo bien en forma genuina. Buena parte de ese aumento de la actividad agregada estuvo sustentado en obra pública financiada con deuda externa que se terminó cuando se cortó el financiamiento externo.

Se puede entender que a menos de un año de las PASO ya no quede demasiado margen para aplicar un plan económico consistente, aunque habrá que ver si las medidas anunciadas alcanzan para llegar sin desbordes a agosto del año que viene.

Pérdida de oportunidades

Ahora, si bien queda escaso margen para aplicar medidas estructurales de cara a las elecciones, también es cierto que se desperdiciaron dos grandes oportunidades en el pasado: 1) el 10 de diciembre de 2015, y 2) luego de las elecciones de medio término en 2017.

Esto hace dudar de la verdadera vocación de cambios estructurales que puede haber en el Gobierno. Porque si no hay convicción que el problema no es solamente el déficit fiscal, sino fundamentalmente el nivel de gasto público, nunca van a avanzar en el sentido de bajar el gasto para reducir el déficit fiscal.

Cuando Cambiemos asumió el Gobierno, seguramente sabía que el nivel de gasto público que heredaba del kirchnerismo se traducía en una feroz carga impositiva que, junto con la inseguridad jurídica y el cepo cambiario, impedían toda posibilidad de crecer. Los desafíos que tenía por delante eran gigantescos y nadie pedía solucionar todo lo heredado en cuatro años de mandato, pero sí cambiar el rumbo.

El cambio de rumbo no consistía solamente en eliminar el cepo cambiario, implicaba comenzar a cambiar los valores que imperan en nuestra sociedad que son los que establecen la calidad de nuestras instituciones, es decir las normas, leyes, códigos y costumbres que regulan las relaciones entre los particulares entre sí y los particulares con el Estado.

Es decir, terminar con la cultura de la dádiva y reimplantar la cultura del trabajo. Sin embargo, desde que asumieron en 2015, varios funcionarios de Cambiemos viven compitiendo con el kirchnerismo para ver quién otorgó más planes sociales.

El presidente Mauricio Macri dice que quiere que midan su gestión por la reducción de la pobreza

El presidente Mauricio Macri dice que quiere que midan su gestión por la reducción de la pobreza

Macri dice que quiere que midan su gestión por la reducción de la pobreza. En todo caso sería mejor medir el éxito de su gestión por la menor cantidad de planes sociales que tiene que otorgar el Gobierno porque eso va a significar que las familias pueden mantenerse gracias al fruto de su trabajo y no del trabajo ajeno.

¿Qué tipo de sociedad competitiva puede construirse, considerando los cambios tecnológicos que vemos que llegan como un tsunami, si hay generaciones que viven viendo como sus padres no trabajan y viven del plan social? Ese es el primer gran cambio cultural que tiene que impulsar Cambiemos para poder iniciar una senda de crecimiento basada en las inversiones para poder incrementar la productividad y bajar la pobreza. Todo eso no se logra con más impuestazos.

Es probable que con el aumento del tipo de cambio mejoren las exportaciones y se produzca cierto grado de sustitución de importaciones, pero como en tantas otras oportunidades, las exportaciones no mejorarán por mayor competitividad, sino por esconder, transitoriamente, las ineficiencias estructurales detrás de un tipo de cambio más alto. Esto lo hemos visto en infinidad de oportunidades, hasta que se licua el tipo de cambio real y volvemos a los problemas del sector externo.

Insisto, si las medidas anunciadas son para llegar a las elecciones de 2019 sin estallidos económicos, se entiende aunque habremos perdido 4 años más de nuestras vidas en financiar un Estado ineficiente.

Ahora, si creen que se construye una política económica de largo plazo con este nivel de gasto público, esta carga tributaria y esta cultura de la dádiva, seguimos en el mismo problema que nos hizo entrar en esta larga senda de decadencia populista que ya lleva, por lo menos, 70 años. Mientras tanto, seguimos aumentando nuestra emergencia impositiva.

 

Roberto Cachanosky es Licenciado en Economía, (UCA) y ha sido director del Departamento de Política Económica de ESEADE y profesor de Economía Aplicada en el máster de Economía y Administración de ESEADE.

Colombia en camino a la OCDE. Los problemas de que enfrenta (por ejemplo, propiedad intelectual), son los que esperan a Argentina

Por Martín Krause. Publicado el 19/3/18 en: http://bazar.ufm.edu/colombia-camino-la-oecd-los-problemas-enfrenta-ejemplo-propiedad-intelectual-los-esperan-argentina/

 

El actual gobierno argentino se propuesto que el país vuelva a ser parte de la comunidad internacional de naciones. Es necesario recordar que gobiernos anteriores hicieron todo lo posible en el sentido contrario: declararon el default de la deuda soberana, repudiaron el cumplimiento de tratados bilaterales de inversión, acumularon demandas por incumplimiento de las reglas de la OMC y buscaron aliados entre los peores vecinos del planeta, como Venezuela o Irán.

Este retorno es claramente aprobado por la población argentina, la que no quiere sentirse como un pendenciero global, sino que pretende ser al menos un ciudadano global correcto. Lo que no parece muy claro es si están al tanto de los costos que esto implicará, de los esfuerzos que el país deberá realizar para alcanzar ese objetivo.

He aquí un ejemplo: Argentina quiere pertenecer a la OCDE, que es algo así como un club de países desarrollados para compartir políticas públicas y reducir barreras o compatibilizar regulaciones relacionadas con inversiones, servicios, intercambios y otras normas que puedan afectar las relaciones entre los países miembros.

Pero como en muchos clubes, el ingreso tiene un costo; muchas veces hay que pagar o es necesario ser presentado por algunos que ya son miembros o hay que acreditar una determinada condición. Da la sensación de que en Argentina se avala la intención de pertenecer a grupos como éste, pero hay poca discusión sobre los requisitos necesarios para la membresía.

En estos días, algunas noticias por otra parte del continente dan una muestra de lo que esto puede significar. Un caso interesante para seguir es el de Colombia, país que también quiere ser miembro de la OCDE y ha iniciado el proceso de admisión un poco antes. Colombia se encuentra varios escalones por encima de Argentina en cuanto a libertad económica se refiere y le lleva a Argentina 34 puestos en el Índice de Calidad Institucional, ha mejorado 145 posiciones desde 2007. En el Índice de Libertad Económica de la Heritage Foundation se encuentra en el puesto 42, mientras que Argentina está 144.

No obstante, Colombia no tiene el camino fácil. Por un lado, ha estatizado alguna empresa de  servicios públicos, enfrenta demandas en la OMC por los requisitos de certificación de origen de los productos importados que sean catalogados como de riesgo “medio” o “alto” y, en algo que Argentina aún está peor, ha sido señalado como un país que no tiene una protección de la propiedad intelectual apropiada: http://thehill.com/opinion/international/359996-colombia-must-enact-reforms-before-joining-rest-of-world-on-the-economy

No hay un control de la piratería y hay ciertas intervenciones en el mercado de productos farmacéuticos que parecen no cumplir con las normas internacionales. El documento que presenta el camino para el acceso de a la OCDE (Roadmap for the Accession of Colombia to the OECD Convention) del año 2013, reclama el seguimiento de las mejores prácticas en políticas de ciencia y tecnología, lo que incluye la protección de los derechos de propiedad intelectual, desarrolladas por el Comité respectivo.

La OECD tiene además un consejo consultivo empresario que se llama The Business and Industry Advisory Committee, que presenta recomendaciones a la organización y, al respecto, llama la atención que si bien ha mejorado algo las normas sobre la declaración de interés público de un determinado producto farmacéutico, que sería el primer paso para el otorgamiento de una licencia compulsiva (que elimina el efecto de una patente y permite copiar un producto patentado), con lo que el Ministerio de Salud buscaría reducir precios en el mercado, otras normas todavía mantienen abierta la posibilidad de intervenir en los precios de los productos. Al mismo tiempo, alguna agencia gubernamental (INVIMA) ha negado la protección de los datos que sustentan las investigaciones y pruebas de productos patentados, motivo por el cual el país está recibiendo reclamos de incumplimiento de sus obligaciones internacionales en los tratados sobre la materia (TRIPS).

En fin, se trata solamente de un ejemplo, de lo que puede esperar más adelante a la Argentina en este mismo camino que Colombia ya está recorriendo, partiendo de una situación que es peor a la de ese país en algunos aspectos. Y dadas las resistencias que aquí se generan cuando se afectan los intereses de algunos grupos locales que han crecido al amparo de alguna protección o privilegio, más vale que, si persisten en el objetivo de integrarse a la OECD, vayan removiendo los obstáculos que ya están allí delante.

 

Martín Krause completó su doctorado en Administración en la Universidad Católica de La Plata, es profesor de Derecho y Economía en la Facultad de Derecho e Historia del Pensamiento Económico (Escuela Austriaca) de la Facultad de Economía de la Universidad de Buenos Aires. Miembro de la Sociedad Mont Pérérin. Fué Rector, Director de Investigación y docente de ESEADE y dirigió el Centro de Investigaciones de Instituciones y Mercados (Ciima-Eseade). En 1993, recibió el Eisenhower Fellowship. También recibió el Premio de la Academia Nacional de Ciencias de Buenos Aires 2007.